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VAR - Columnas Blancas

JUANMA DÍAZ 22/12/2019

VAR de mi vida

Tocó ganar 0-2 en Mallorca. Una victoria necesaria en Liga tras los últimos resultados no muy buenos. Así despedimos el año muy bien situados en esa tercera posición teniendo por delante solo a los dos grandes.

El Sevilla salió al partido algo dubitativo, lo que permitió el empuje del equipo local, aunque sin crear ocasiones claras. A los 20 minutos, a la salida de un córner llegó el cabezazo de Diego Carlos convertido en gol. Salto portentoso del central brasileño -sigo pensando que creo que nos va a durar poco-, que ganó la pugna en buena lid al portero mallorquinista, aunque hubo protestas por un manotazo involuntario a un defensa del equipo rival. El gol subió al marcador y 0-1.

En una jugada bien trenzada por la delantera mallorquinista consigue Budimir introducir el balón en la portería sevillista, pero al entrar el gol en revisión por el VAR se anula por fuera de juego -muy justo, eso sí-, pero el gol no sube al marcador y nos vamos al descanso ganando 0-1 con bronca para el colegiado Gil Manzano por parte de la afición local.

En el segundo tiempo, cuando se llevaban jugados 15 minutos, se produce una de esas jugadas dentro del área que la mayoría de ocasiones pasa desapercibida, pero ahora con el VAR la situación puede ser distinta. En el borde del área -pero dentro- Baba le da un pisotón a Joan Jordán, el juego continúa, pero cuando se para interviene el VAR y es finalmente el colegiado de campo quien decide tras ver las imágenes en la pantalla que es penalti. Lanza Banega por el centro y gol. 0-2. A partir de aquí cambios de Lopetegui un poco raros -quitó a de Jong y sacó en su lugar a Koundé-. Esto de sacar del campo a un delantero -por cierto, bastante nulo de nuevo el holandés- y poner en su lugar a un defensa, aunque jugó en el lateral y ganando 0-2 no sé yo si es una medida que muchos sevillistas aprueben, aunque el técnico es él y seguramente sabrá lo que hace.

Un partido que acabamos ganando 0-2 y que si no hubiera habido VAR podría haber quedado 1-1, porque en un principio se concedió el gol del Mallorca y no se pitó el penalti a favor del Sevilla. Esta vez nos benefició el VAR, lo cual no quiere decir que siempre haya sido así, porque también hemos sido perjudicados en otras ocasiones.

La tecnología en el fútbol ha venido para quedarse y, aunque sigue habiendo mucha polémica, pero sobre todo cuando entran en juego las tan traídas y llevadas interpretaciones o el cuándo consultar el VAR y cuándo no. O cuándo entiende el árbitro del VAR que debe corregir la decisión del árbitro de campo porque se ha producido un error importante. Son detalles que hay que pulir, pero seguramente se sea más justo que antes, porque antes no había forma de cambiar nada. En nuestra vida de espectadores futbolísticos y aficionados ¿cuántos goles en fuera de juego clamorosos hemos visto? ¿Cuántos penaltis que han sido y no se han pitado o no han sido y se han pitado? Actualmente con el VAR siguen habiendo equivocaciones, pero seguramente sean bastantes menos.

Y no se trata de ser ventajista porque hoy el VAR nos haya beneficiado, porque como ya he comentado antes también lo hemos sufrido en contra. Hoy en día con tantas cámaras en los estadios, con tanta tecnología que por ejemplo te traza la línea para delimitar el fuera de juego en tiempo real o te permite ver una misma jugada desde distintos ángulos, me parecería un despropósito no aprovechar este recurso que puede hacer que el fútbol sea algo más justo, sin olvidar que los errores humanos siempre se seguirán produciendo.

Feliz Navidad y feliz año para todos. Un año 2020 que ojalá venga con nuevos éxitos sevillistas y, desde el punto de vista personal, con el #yomecuro.

SEBASTIÁN POLO 23/10/2019

¡Yo soy más del BAR!

La decisión ya está tomada y no volverán atrás. EL VAR EXISTE …mira que yo siempre lo había escrito con B… y ahora tenemos que acostumbrarnos, pero para que el fútbol se siga pareciendo al fútbol, con todos sus ingredientes, es imprescindible ajustar las formas y los tiempos.

Es absurdo pelear contra la modernidad imperante de los adelantos tecnológicos, que dicen que nos facilitan las cosas. Porque es el inexorable avance de la humanidad. ¿Puede ser el fútbol la excepción, entonces? Inevitablemente no.

Pero yo era más de tratar de rearbitrar los partidos desde el BAR… juntos a mis amigos … donde cada jugada es sometida al mayor escrutinio -no como ahora que sólo lo hacen en una serie de supuestos-; donde cada fuera de juego en contra es “justificado” con alguna parte del cuerpo del defensa rival…, o con ese mítico argumento del ángulo del tiro de cámara…, o incluso aquellas cegueras selectivas con los penaltis en contra reconocido como “eso es fútbol” y “sigan… sigan”; y los errores a favor se minimizaban con aquél robo histórico de antaño… También recuerdo las charlas con mi abuelo en su casa de la calle Feria -desde aquí mi pequeño y humilde Homenaje a la Peña Sevillista Macarena- con quien desde su raciocinio y templanza no evita su ser más forofo y realidad sesgada.

Sin embargo, los jefes de este “negocio” creyeron que era hora de rectificar lo que siempre se había esgrimido como norma para no variar, que el fútbol era un juego “humano” y que su enorme repercusión incluía la posibilidad de convivir con el “error”, sobrevivir y resucitar tras ellos, para volver a vestirte de corto ilusionado con la incertidumbre de un resultado.

La intención de incorporar más “justicia” en las decisiones arbitrales, vocación loable e indiscutible, desembocó en un grupo de trabajo arbitral y la discusión pasó del BAR al VAR (sin extinguir nunca la primera) y generar confusión tal que -definitivamente- no se sabe quién es el que dirige los partidos.

Entonces, se condiciona la decisión final del juez ante la advertencia específica de los que están arriba o allá en un cuartito en Las Rozas –que muy buenos BARES no deben tener alrededor-. Hay situaciones evidentes, que deben corregirse. Pero otras son de interpretación y ahí es donde se vicia el sistema, porque antaño siempre quedaba la eximente completa de que “NO LA VIO”, pero ahora … qué excusa-justificación tienen ahora.

El equipo del VAR, solo actúa si se da alguno de los cuatro supuestos que la FIFA considera jugadas decisivas: goles, penaltis, tarjetas rojas y errores de identificación de jugadores. Mientras que en el BAR se revisa todo el partido, pero TODO ES TODO.

Ahora no se puede expandir el grito del desahogo cuando se da el milagro sagrado de un gol; las alegrías, los besos y abrazos -algunas caídas por la euforia también- no tienen ticket de devolución…. Sí, la consulta es inmediata, y en ocasiones la felicidad vuelve luego, pero ya sin la misma fuerza de la espontaneidad con la confirmación; o la alegría y los aplausos al árbitro (qué locura !!!) por rectificar una decisión a tu favor.

¿En el fútbol prima más la emoción y después la justicia estricta? Es un tema de discusión, por lo menos. Porque la tecnología no actúa sola, la manejan y la controlan personas humanas. Y sobran antecedentes de injusticias, ahora compartidas (o no) por dos fuentes diferentes. La decisión del VAR ya está tomada. Y no volverán atrás, seguramente, pero a otros SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL BAR Y SUS DISCUSIONES…

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