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UEFA - Columnas Blancas

Sevilla FC – AS Roma

Era 20 de abril de 2006. Ida de semifinales contra el Schalke 04 FC de la entonces (yo la sigo llamado igual) Copa de la Uefa. Hacía muchísimos años que no teníamos la sensación de volver a hacer algo importante, de lo que muchos de los sevillistas nunca habíamos visto y allá que fuimos a la colina de Gelsenkirchen un grupo de unos dos mil sevillistas. Ambientazo previo en la Renania del Norte- Westfalia. Tsunami de banderas y bufandas rojiblancas en las calles de la ciudad mezclados con cánticos que nos llevan al gol norte regados con cervezas alemanas y algunos botellines de Cruzcampo importados.

Había un run-run de que algo grande podría estar cerca… Ese año llegó lo que llegó…

Ese fue el inicio de una magnifica racha de títulos de Supercopas, Copas del Rey y otras cuatro Uefas más.

Cuando escribo estas lineas, el equipo lleva ya unas horas en la ciudad de Duisburgo, a escasos 30 Km de Gelsenkirchen donde se empezó a cuajar todo, donde se medirá con la Roma, a partido único, cual final de las que ya unas pocas hemos jugado y sabemos manejar.

Temporada rarísima por los parones del Covid.

A pesar del escepticismo de buena parte de la afición por la apuesta de Monchi con Lopetegui y dejando de lado la decepción en Copa con el Mirandés, la temporada en liga, quedando cuartos, ha sido de sobresaliente, empatados a puntos con el Atlético de Madrid y clasificados para Champions a falta de dos jornadas para acabar la liga.

Acabada la liga y tras el descanso de una semana para la plantilla nos tropezamos con un último contratiempo en el equipo con el positivo de Gudelj por coronavirus, con escasísimos entrenos grupales para preparar este partido.

Un contratiempo más ante este trance que sabe a final.

Convocados todos excepto el serbio, baja importante para el partido de la Roma, la fortaleza física, táctica y mental del equipo deben ser valores que hagan superar todas estas adversidades, incluido el buen momento de la Roma.

Superando la prueba, solamente estamos a dos partidos de plantarnos en otra final, de nuestra competición talismán.

En estos días de periodo estival y ávidos de ver a nuestro equipo competir en primer nivel competitivo, aunque no podamos viajar con él para acompañarle, me llegan los recuerdos del gozo de las vísperas del disfrute de lo que puede venir.

Nos imaginamos lo que pudo haber sido un partido en condiciones normales con miles de sevillistas en las calles de Roma, ciudad tan asimilada a Sevilla.

A pesar de ello y como reza uno de nuestros cánticos, cada uno en su casa o, como será mi caso, con una reunión de amigos: “cantaremos todos unidos, alzaremos fuerte la voz, para que vuelva a sonar aquello de… oe Sevilla oe… oe Sevilla oe…”

Mucha suerte, sevillistas.

ÁLVARO FUENTES 25/10/2019

Que empiece lo bueno

Ciertamente, ver al Sevilla ganar por tres goles a cero en un partido europeo es algo que deja buen sabor de boca a cualquier aficionado al club nervionense. Sin embargo, la UEFA Europa League que está brindando la entidad hispalense no debería levantar tantas euforias. Ni esta competición ni la doméstica. Ahora es cuando el camino se empieza a empinar… y cuando hay que evitar hacer la goma.

El Sevilla, con su victoria ante el Dudelange, no hizo más que lo que debía. Que tiene mérito hacerlo, por supuesto… como el cumplir satisfactoriamente cualquier tarea que a uno le encomiendan. Sin embargo, no hay que perder en la perspectiva a los rivales a los que se ha superado. Ya puede Lopetegui llenarse la boca de respeto hacia sus oponentes, pero…. querido amigo de Asteasu, si no le hubieran ganado a los Apoel, Dudelange y el todopoderoso Qarabag… ya sabe usted lo que habría. Ganaron a los tres, bien hecho. Buen trabajo. Y con el equipo ‘B’… que eso sí tiene gran mérito. Eso sí, era lo que tenían que hacer. Ninguna proeza.

No obstante, lo importante viene ahora. De momento, el Sevilla se ha enfrentado a equipos de media tabla, a la Real Sociedad –con una importante victoria— y a Real Madrid y Barcelona, con derrotas. Las próximas fechas veremos al equipo nervionense jugarse los tres puntos ante Getafe… y Valencia, Atlético de Madrid y Betis  (con todo lo que ello representa para su afición y para la sevillista). Ahora comienzan las cuestas y es cuando todos vamos a ver realmente qué equipo tiene el Sevilla entre manos. Un equipo que aspira a Champions League tiene que dar el do de pecho y sacar de estos cuatro partidos un mínimo de nueve o diez puntos. Cuatro victorias sería excelso… y tampoco es cuestión de levantar los pies del suelo.

La plantilla de más de 150 millones de euros confeccionada por Monchi para Lopetegui estaba pensada para aspirar a grandes éxitos. Poco a poco, sí, pero desde ya. ¿Qué mejor éxito que desmarcarse del Sevilla de las últimas temporadas, ese que tiene la costumbre de descolgarse cuando el calendario viene de malas y de no competir ante los rivales de envergadura? Cuatro partidos importantísimos. Doce puntos vitales para decir ¡Aquí está el Sevilla! Para ganarse la importancia de abrir informativos. Para ganarse el respeto de la prensa de Madrid. Para darle a la afición lo que se merece. Déjense de medias tintas y denlo todo, porque estos partidos son los que diferencian una temporada sobresaliente de la más absoluta mediocridad.

JULIÁN RUÍZ 23/10/2019

La importancia del coeficiente UEFA

Como bien saben todos los sevillistas, el Sevilla FC ha participado en 15 de las últimas 16 temporadas en competiciones europeas. Se tomó un pequeño respiro la temporada 2012-2013, para luego revalidar por tres ocasiones consecutivas más (Turín, Varsovia y Basilea), el tan preciado título de la Europa League.

Como les gusta decir a los llamados hombres de fútbol, este detalle a veces queda sin un análisis complementario por parte del aficionado y, que sin ir más lejos, se puede apreciar perfectamente en esta temporada. Cuando llega la hora del sorteo, resulta que aparece la denominada “suerte del Sevilla FC”. No se trata de tener suerte o no. Va mucho más allá de todo eso, ya que lo que prevalece es el coeficiente UEFA, que precisamente se va incrementando con participaciones europeas, con victorias y, sobre todo, con el logro de los títulos continentales.

Y todo lo narrado hasta ahora se resume en que el Sevilla FC llegó al sorteo de la Fase de Grupos de la Europa League, como el club con mayor coeficiente de todos los participantes (casi ná), permitiéndole la posibilidad de medirse al Qarabag de Azerbaiyán, al Apoel de Chipre y al Dudelange de Luxemburgo, equipos, a simple vista, bastante inferiores al Sevilla FC y con poco o casi ningún atractivo para el aficionado sevillista que tantas y tantas noches de gloria europea ha vivido y disfrutado en Nervión.

Y resalto la importancia que tiene esto porque, en una temporada de absoluta remodelación en la entidad, con Director Deportivo nuevo (aunque regrese), entrenador nuevo, trece fichajes y todavía un número mayor de salidas, opino que es fundamental el tiempo para que el rodaje y el empaque del equipo sea el que todos deseamos y, a estas alturas, yo prefiero jugar ante estos equipos modestos en la noche de un jueves, cuando se avecinan las vísperas de un Sevilla-Real Madrid y de un Barcelona-Sevilla, aunque luego hayamos perdido ambos encuentros.

Evidentemente no hay que ser un lince para saber que el desgaste intersemanal es muchísimo menor. Se puede gestionar el manejo de la plantilla utilizando rotaciones masivas como se ha hecho en los dos partidos disputados. Se pueden evitar esfuerzos y sobrecargas, donde los jugadores acumulan muchos minutos tanto en clubes como en sus selecciones. Y estas características te las puedes permitir en un grupo configurado con estos rivales que, a priori, te van a exigir poco o, al menos, te van a permitir darte un respiro.

Si vamos más allá y solapamos un poquito más ambos calendarios, tras recibir este jueves al Dudelange, con menos de 72 horas de descanso, recibiremos a un correoso Getafe, equipo también europeo y que ya está empezando a cosechar resultados muy similares a los de la temporada pasada. Cuando regresemos de Luxemburgo en la primera quincena de noviembre, nos espera el siempre deseado derby, partido de máxima intensidad en Sevilla, independientemente de lo que diga la tabla clasificatoria y al que tendría que llegarse con la clasificación matemática en el bolsillo para los dieciseisavos de final. A final de noviembre, teóricamente ya clasificados, recibiríamos al Qarabag para luego medirnos al Leganés en casa, mientras que la última visita a de la Fase de Grupos sería a Chipre, en vísperas de recibir a un renacido Villarreal que parece volver aspirar a conseguir puestos europeos.

De sobras es conocido que somos una afición bastante exigente, a la vez que entregada y cariñosa con los nuestros. Huimos de justificaciones y de conformismos. El artículo redactado debe estar muy lejos de considerarse como una excusa. Estamos acostumbrados a jugar dos partidos por semana desde hace década y media. Esto le ha venido muy bien a Lopetegui que, mientras sigue trabajando para desarrollar aspectos de juego que permitan al equipo ser mejor y más compacto, no va a tener obstáculos intersemanales debidos al pedigrí europeo desarrollado por el Sevilla FC durante tantos y tantos años.

Y creo que convendrán ustedes conmigo que, mientras se arma un equipo con un plantel que, afortunadamente, poco o nada tiene que ver con el de la temporada pasada y que no es algo que se haga en un abrir y cerrar de ojos, que mejor receta que tirar de pedigrí europeo en los sorteos y dejar trabajar a los profesionales, esos que ha fichado nuestro aclamado y laureado Monchi, que deben ser los que nos den el mayor número de alegrías posibles y, por qué no, nos hagan tocar plata de nuevo.

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