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Los francotiradores

Seguramente, al estadio Olímpico de la Cartuja pueden hacérsele múltiples objeciones, falta de conectividad y frialdad para el fútbol, básicamente. Con el Lluis Companys (Montjuich) de Barcelona, constituye sin embargo el único ejemplo de titularidad pública que dignamente puede albergar partidos internacionales y/o finales en España. En Madrid, la antigua “Peineta”, actual Wanda-Metropolitano, estaba llamado a servir de olímpico multiusos y una especie de Wembley hispánico que proyectase la imagen de España hacia el exterior, pero los “hados patrios” no lo quisieron así. El resto de grandes recintos deportivos, incluido nuestro Ramón Sánchez-Pizjuán, son privados y no estadios, sino campos de fútbol, que es distinto. Los que son olímpicos (Vallehermoso, Juegos Mediterráneos, Son Moix, Chapín y otros) no son considerados para albergar eventos en fases finales como una Eurocopa, exceptuando quizá el Anoeta-Reale Arena.

Escrito esto, como dice uno de nuestros colaboradores y dado el medio fiasco de la selección nacional confeccionada por Luis Enrique ante Suecia y Polonia, ya se ha movilizado toda la munición y artillería en Madrid para “disparar contra todo lo que se mueva”. Otras veces, desde la capital, los disparos van contra nuestros clubs, especialmente el Sevilla y cualquier cosa que tenga relación con él: algún jugador, su afición, su director deportivo, una campaña publicitaria, sus instalaciones o lo que sea. Ahora es el Estadio Olímpico de la Cartuja, su césped y el público asistente. La culpa del fracaso contra escandinavos y polacos, según estos francotiradores del periodismo capitalino la tuvo el mal estado del verde y un público que parece no actuó como el nº 12 habitual. El ataque ya no es contra el SFC, sino contra la ciudad, que para mí es lo mismo.

Soy de los que piensan que la faraónica obra de 1999 no debió ejecutarse, quien ideó su construcción, no conocía bien la afición de Sevilla ni lo que es nuestro país, fue entonces cuando la candidatura olímpica madrileña chocó con la sevillana y desde allí se inició, con toda su formidable batería mediática, el desprestigio consciente y constante de nuestra ciudad. Creo también que en España se podría ir avanzando ya hacia un modelo económico que no dependiese tanto del turismo y la hostelería. Pero dado que dicho modelo, ni con crisis económicas ni pandemias parece cambiar ni hay voluntad de ello, lo que desde Sevilla no es admisible es que veladamente se reclame desde Madrid la sede de la Selección para esta 1ª fase de la Eurocopa 2020 con todos los beneficios de imagen y económicos que tal evento conlleva amparándose en excusas tan banales como el estado del césped o una supuesta desafección de los comparecientes. La sede inicial era Bilbao, ignoro los motivos reales de por qué la UEFA decidió finalmente cambiar a Sevilla, coronavirus o no de por medio, pero puede que algunos pensaran que tras esa decisión no habría más alternativa que Madrid, y se llevaron el chasco.

A estos francotiradores les digo que el césped de La Cartuja no es el culpable de los errores de Morata contra Suecia primero, y contra Polonia después tras escupir el poste el lanzamiento de G. Moreno. Tampoco es el césped el responsable de que Luis Enrique no haya convocado a ningún jugador del Real Madrid y de que se empecine en no entender que la conexión Sarabia-Gerard Moreno es la única que crea peligro, y les digo además que los espectadores puede que silbaran en fases del encuentro, pero son los mismos que normalmente siguen en butacones y mostradores a los “equipos globales” de nuestro país, los que devoran AS, MARCA, o E.D. y quedan abducidos ante los receptores de TV contemplando hasta la madrugada la cacofonía de programas pseudo-futbolísticos con sus personajillos escuchándose a sí mismos. Dicho público, no es mayoritariamente sevillano. Pero vaya, dado el juego de la Selección hasta ahora, el respetable compareciente, sevillano o no, tiene más que justificado los abucheos.

Ya pueden seleccionador y seleccionados quejarse cuanto quieran del estado del césped y los plumillas de rigor hacer eco exagerado de sus tristes justificaciones, pero a Lewandowski no le impidió el césped de La Cartuja ejecutar el impecable cabezazo que batió al bueno de Unai Simón. Los francotiradores que desde sus trincheras mediáticas en la Villa y Corte abren fuego contra todo lo que se mueve son los que reparten sus filias y fobias por los grandes clubs capitalinos, los que no entienden que el grueso de la Selección puede estar formado por profesionales que no hayan sido criados en Valdebebas o El Cerro del Espino, los que aprovechando cualquier fracaso insinúan que en el Wanda-Metropolitano o el Bernabéu todo habría sido distinto. En su momento, igual que antes a tantos otros, elevaron a Morata a la cima, y si ahora lo arrojan al despeñadero, que quede claro que serán ellos y solo ellos, no cualquier aficionado de provincias, los que tienen la exclusiva de ejecutar tal acción.

Afortunadamente, la partida de cierto futbolista del Real Madrid ha eclipsado momentáneamente todo lo demás. La atención de los francotiradores de la pluma y de la imagen se ha desviado a cubrir tan “inesperado” suceso por el que toda España debe, obligatoriamente, estar lamentándose mucho más que por el posible fiasco de la Selección Nacional. Y mientras la primavera nos ha hecho un regalo climatológico como despedida, los sevillanos y sobre todo los sevillistas, hemos de soportar los insultos y las provocaciones en pleno centro de la ciudad de un reducido grupito de ultras, que todos juntos caben en un SEAT-600, supuestamente venidos de toda España. Flaco servicio hacen tales gentecillas a la imagen de toda la afición española. ¿Quién los envía? ¿Por qué se permite? ¿A quiénes ven, oyen o leen, si es que saben, estos tipejos?

Termino este escrito deseando fervientemente que la Selección Nacional se clasifique para la siguiente fase de la Eurocopa, dando mi más sinceras condolencias a toda la familia bética tras el fallecimiento de Luis del Sol, también congratulándome por el brillante ascenso a la Liga Santander y  contra todo pronóstico de ese gran club olvidado en Madrid, la A.D. Rayo Vallecano y haciendo finalmente un llamamiento a los sevillistas de que estén ojo avizor, porque de nuevo aparecen los filibusteros en el horizonte en busca de la mayoría accionarial. Moros en la costa, que se decía antes. En este sentido, la posición del accionariado minoritario debe ser contra cualquier invasión extranjera y puede ser decisiva. Esto es lo que ahora nos debe ocupar, y preocupar. Saludos a todos y ¡Viva el SFC hasta la muerte!.

ENRIQUE VIDAL 11/06/2021

La selección española y el Sevilla FC

La relación entre la selección española y el Sevilla F.C. nunca ha sido idílica, ni muchísimo menos. Pese a ser titular de diversas sedes en las que el equipo nacional sigue imbatido (Reina Victoria, Nervión, Sánchez-Pizjuán), o haber aportado representantes en todas las ocasiones cumbre, deportivamente hablando, del combinado patrio (sin sevillistas, jamás se ha tocado plata), nuestro club es posiblemente, si tenemos en cuenta su permanente presencia en la élite y su significado palmarés, el más maltratado del país en lo que a internacionales y número de internacionalidades se refiere.

Dejo para los amantes de las estadísticas la exactitud de los datos, las comparativas y demás enseñanzas de los números. No es mi intención hacer un estudio basado en cifras, sino ir más allá y bucear en las razones, conscientes y, subconscientes, por las que un servidor, y creo que no pocos sevillistas más, sentimos desapego hacia el equipo nacional.

El desprecio a nuestros jugadores por parte de seleccionadores, federativos y el entorno mediático que los rodea es tan antiguo como la propia historia de la selección, y se remonta a 1920, cuando “la Roja” hizo su debut en los Juegos Olímpicos de Amberes. El seleccionador de entonces, Paco Brú, subrayaba en sus memorias el carácter de auténticos monstruos balompédicos de los genuinos representantes de la escuela sevillista, el catalán Kinké, el gallego Herminio, y los sevillanos Ocaña, Spencer y Brand. Sin embargo, y pese a contar con alguno de ellos en el combinado de “probables” que se midió con otro de “posibles” en los entrenamientos agendados para formar la expedición olímpica a Bélgica, finalmente fueron todos descartados en favor de vascos, catalanes y madrileños.

Tendrían que pasar tres años para que Herminio y Spencer debutaran con la selección. Fue en el campo sevillista de la Victoria, y aunque de méritos andaban más que sobrados, seguramente tuvo mucho que ver en ello el interés de la Federación española por atraer al público local para engordar la taquilla. Con todo, hubo lugar para un nuevo desplante. Brand, el mejor extremo izquierda de España, fue convocado y usado como titular en los entrenamientos previos, generando la consiguiente expectación en los aficionados, para quedar desplazado sorpresivamente a última hora por Del Campo, jugador del Real Madrid, cuando el “efecto taquilla” estaba ya convenientemente garantizado.

Se iniciaba así, con Pepe Brand, una larga historia de convocatorias de jugadores blancos que, sin embargo, jamás llegarían a debutar como internacionales. Brand, Ocaña o Kinké (que llegaría a permitirse el lujo de renunciar a alguna llamada federativa en señal de protesta ante el deprecio de su talento) son sólo algunos de los sevillistas seleccionados en aquellos tiempos a los que no se les permitió lucir entorchado internacional en su hoja de servicios. Luego vinieron más. Sin ánimo de exhaustividad, puedo citar a Gabriel, Roldán, Sedeño, Soler, Joaquín, Raimundo, Busto, Araujo, Enrique, Loren, Pepillo, Pahuet, entre los históricos. Y a Paco, Rivas, Jaén, Antonio Álvarez, Cortijo, Palop o Sergio Escudero, entre los que recuerdo personalmente. Seguro que hay algunos más.

Además de los llamados y no alineados, podemos inventariar otro par de situaciones muy significativas. Por un lado, la de aquellos jugadores que dejaron honda huella en nuestro club pero nunca fueron convocados por la absoluta, como los stukas López, Pepillo y Berrocal, máximos goleadores de su época; futbolistas ejemplares como Blanco, Sanjosé o Juan Carlos; talentos como Oliveros, Liz, Julián Rubio o Antoniet; los campeones ligueros y coperos Villalonga, Herrera y Campos; o ya más recientemente, campeones de Copa, Supercopa de España y Europa y Copa de la UEFA como David Castedo y Pep Martí, o un extraordinario centrocampista, también campeón europeo, como Joan Jordán, algo a mi modo de ver, inexplicable. Por otro lado, también es curioso el elenco de los no internacionales con el Sevilla pero inmediatamente agraciados cuando cambiaron de club: Gallego, Serna y Nando Muñoz, con el Barcelona, o Sarabia, con el PSG, por citar algunos ejemplos. También los hay al contrario, gente que dejó de ser citada al engrosar nuestras filas (Mateos, Diego Rodríguez, etc.). Seguro que no serán los últimos.

Dejo para el postre el recuento más sangrante de todos, el de las escasísimas oportunidades concedidas a auténticos fuera de serie sistemáticamente maltratados por los seleccionadores de su tiempo y el entorno mediático de la meseta. Mitos del fútbol mundial como Guillermo Eizaguirre, considerado como el tercer mejor portero de los años 30, tras Zamora y Planicka; o Marcelo Campanal, el mejor defensa central de los años 50, sólo alcanzaron 3 y 11 entorchados absolutos, respectivamente. Juan Arza, jugador récord del fútbol español en partidos jugados y goles obtenidos, Pichichi por delante de Di Stéfano cuando éste se encontraba en la plenitud de su apogeo, y campeón de Liga y de Copa con el Sevilla, tan sólo 2 ridículas internacionalidades en quince años de carrera en Primera División, además de su exclusión a última hora de la lista de los expedicionarios al Mundial de Brasil 50.

Como ellos, otros muchos sevillistas se quedaron en un paso meramente testimonial por la selección. No me refiero a gente afectada por ciertos condicionantes como lesiones, baja forma u otras circunstancias especiales (Ramón, Antonio Puerta o Nimo, por ejemplo), sino a profesionales con rendimiento sostenido que no gozaron de más oportunidades por no jugar en alguno de esos clubes privilegiados o acabaron siendo siempre los primeros en ser señalados si la cosa no salía bien: Guillermo Campanal (3), Andrés Mateo (3), Pedro Alconero (4), Paco Antúnez (4), Ramoní (2), Doménech (3), Fernando Guillamón (3), Antonio Valero (1), Manuel Ruiz-Sosa (5) o Enrique Montero (3), son algunos de ellos. Por no hablar, finalmente, del bochornoso trato recibido por gente como Enrique Lora (a quién se tildó de “impuesto” en su debut y a quien Kubala jubiló de la selección de mala manera en Las Palmas) o últimamente Jesús Navas, protagonista de una situación que clama al cielo de las injusticias y denota el amiguismo que preside las decisiones de quienes se ocupan de esto. Por estas razones, y otras que mejor me guardo, me interesan la Eurocopa y España, y el dúo macarra que conforman Luis Enrique y Rubiales, lo mismo que un campeonato de petanca en Roquetas de Mar. Poco, o más bien, nada. Y porque a mí, señoras y señores, el único equipo que me representa, ahora y siempre, se llama Sevilla Fútbol Club.

Julen Lopetegui
ALBERTO CONTRERAS 18/09/2019

Al ritmo de JLo (carta a Julen Lopetegui)

Así son las cosas por aquí, Míster. Simplificación y guasa.

Desconozco qué pajarito tuitero fue el primero, pero la realidad es que ya tiene mote, y corre como la pólvora en la red social que, para muchos de nosotros, se está convirtiendo en una especie de mega grupo de whatsapp sevillista.

Practicamos la endogamia tuitera. Cada cual tendrá luego sus caprichos en forma de vía de escape transitoria. Verá, Míster, le cuento (y así nos va conociendo un poquito más):

Hay quien durante un par de tuits aparta su mirada hacia deportes americanos, la NFL o la NBA, brevemente, sólo por un rato, luego vuelve a enfocar su pasión, el Sevilla FC. Y el perrito, adora a su perrito.

Algún otro nos ilustra y nos hace salivar con fotos de pan artesano. Dice que los hace muy buenos. No tengo el gusto. En fin, Míster, cada cual allá con sus pasiones, ¿no le he escuchado yo a usted definir a su padre como “artesano de la carne”?, pues a este tuitero le gustan los panes. A lo que íbamos, también el panadero se harta de panes. ¿Sabe de lo que no se harta? De su Sevilla FC.

Son varios en el vecindario tuitero sevillista los que reparten leña mondeña a ciertos vecinos de una ciudad imaginaria. Pero, ¡hay uno!…tendría usted que leerlo. Cosas nuestras, luego casi nos llevamos bien, sólo que a veces nos gusta dejar claro quién es quién, cuánto es cuánto y que tres más dos son cinco. Y que también nos gusta despabilar a ciertas criaturas de sus ensoñaciones espasmódicas. Solidaridad, Míster, solidaridad. Que también la trabajamos.

No falta el tuitero poeta, aunque sobre su Sevilla escriba en prosa. El excelso fotógrafo, que entre captura y captura también vuelve, irremediablemente, a su pasión, el Sevilla FC.

Tenemos al gastrotuitero, que recomienda viandas pero alimenta el timeline de twitter a base de menú, dos platos, de primero Sevilla FC, de segundo Sevilla FC y de postre helado de Sevilla FC en copa de plata.

¡Ojo!, Míster, que no le hablo de oídas. Que a todos ellos y muchos más les leo como un advenedizo voyeur que aterrizó no hace mucho en la dichosa red social del pajarito pretendiendo, lo confieso, cierta visibilidad necesaria para ganarse la vida, que la profesión de uno está muy dura, y encontrándome al final atrapado en una red cruzada de seguimientos que nos conduce a todos hacia nuestra común pasión, el Sevilla FC.

Conozco sus arrobas, no sus nombres. Pero fíjese, Míster, que aun sin conocerlos, no me extrañaría haberme abrazado con alguno de ellos celebrando un gol en cualquiera de esas fiestas vividas por el viejo continente.

El caso es que no se debe usted molestar. No sale tan mal parado del bautizo tuitero. También JLo (la Jenny) transita la cincuentena y taconea de muy buen ver. Y a poco que espabilemos en marketing, le plantamos el 23 a la camiseta de Jordan (tilde aparte) y su JLo a las sudaderas y las vendemos como churros allende el atlántico.

El gusto por el apelativo es muy de aquí, nos encajan esas cosas, tanto o más que un aperitivo con una Cruzcampo bien fría. Y el suyo se veía venir. No pretenderá que le citemos con sus ocho apellidos vascos, Don Julen Lopetegui Argote Aranguren Arteaga Eizmendi Kalparsoro Usabiaga Ugartemendía, que twitter no da para tanto y las presentaciones toparían con la hora de la siesta.

Y ahí quería yo llegar, a su presentación. Supongo que usted sabrá que asomó la cabeza en una fiesta donde nadie lo esperaba. Y le miramos raro, torcimos bastante el gesto. Hasta que por encima de su hombro vimos quién le acompañaba, quién le había invitado. Don Ramón Rodríguez Verdejo, palabras mayores, Míster. Si lo invita Don Ramón, pase usted a la fiesta.

¡Pero si es precisamente Don Ramón el que nos organiza las fiestas!

Así que, sea bienvenido. Habrá reparado en el murmullo que se ha apoderado de la sala al advertir su presencia. En la mayoría de los corros se escucha la palabra “mundial”, “selección”…”traición”. He de decirle que en mi corro particular trato de convencer al personal, con poco éxito, de que en aquel episodio sólo fue usted una víctima del fuego cruzado entre una persona acostumbrada al poder y otra con ansias por acostumbrarse, en una guerra compleja y crematística que es el negocio del fútbol. Así lo creí desde el principio y así me acabaron de convencer sus propias palabras en una recomendable entrevista que le escuché, cuando el entrevistador muy a su pesar callaba y lo permitía, en el programa “Universo Valdano”.

Sólo me queda desearle felicidad, que será también la nuestra. Échele una mano a Don Ramón con la organización de la fiesta y cuando todo esté a punto, disfrútela. Elija una canción, suba el sonido, coordine a nuestros muchachos y póngalos a bailar a su ritmo. Al ritmo de JLo.

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