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paciencia - Columnas Blancas

Lucas Ocampos

El fútbol no entiende de paciencia

El fútbol no entiende de paciencia. Los resultados mandan partido a partido y mirar a un futuro más allá del siguiente envite no es una opción.

Recientemente lo hemos podido vivir tras las derrotas en los partidos del Sevilla FC ante el Real Madrid en el Ramón Sánchez-Pizjuán y contra el Éibar en Ipurua. Da igual que llegáramos al primero de ellos con diez puntos de doce posibles. Perder contra el equipo blanco capitalino fue un drama porque “no se puede permitir que el Real Madrid corra más que tú”. Para colmo de males, tan sólo cuatro días después nos pintó la cara un Éibar que en el primer tiempo fue arrollado por los de Julen Lopetegui pero que en el segundo periodo barrieron al Sevilla FC hasta remontar el cero a dos del descanso. A partir de ahí, lo que hasta el domingo fuera optimismo desmedido, se tornó el viernes en decepción y pasamos a navegar en un mar de dudas.

Hablando de Julen Lopetegui: llegó al Sevilla FC sin el beneplácito de gran parte de la afición y solo la fe ciega en Monchi hizo que los escépticos de su fichaje le diéramos un voto de confianza a su desembarco en el club de Nervión. Con una gran pretemporada en la mochila y un mejor inicio de Liga del equipo, encaramados incluso en lo más alto de la tabla, el de Asteasu volvió a ser puesto en entredicho por las dos derrotas consecutivas, amén de ser cuestionado por la forma en que gestiona la plantilla por sus alineaciones, convocatorias, descartados…

En pleno nublado de ilusiones sevillistas llegó el partido contra la Real Sociedad, que para colmo de males se empezó perdiendo a los pocos minutos del inicio. El final del encuentro todos lo conocemos: victoria indiscutible, con un Sevilla FC muy superior ante un gran rival y con un resultado hasta corto a tenor de lo visto durante los noventa de partido. Y aquí que estamos un día después, viendo las derrotas sufridas como meros accidentes y tirando de nuevo las campanas al vuelo.

Ahora toca en Liga visitar el Camp Nou. El domingo próximo igual nos vamos a la cama haciendo trajes a cuerpo técnico y jugadores que desayunamos el lunes como “candidatos de pleno derecho a luchar por la Liga”.

Llevamos sólo siete jornadas de Liga. Y así estaremos durante toda la temporada, subiendo y bajando en esta montaña rusa de sentimientos y sensaciones.

Yo, cuando me llega el bajón, me reencuentro siempre con la ilusión acordándome de las palabras de un buen amigo que sentenció en su día con un “cómo me gustan las críticas de septiembre y octubre y las celebraciones de mayo”.

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