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Monchi - Columnas Blancas

SEBASTIÁN GUERRERO 10/08/2021

Esperando a Luna y Piña

Todavía quedan unas tres semanas para que se cierre el plazo de fichajes, toda una vida como quien dice. Puede pasar de todo y nada, máxime cuando vivimos tiempos de incertidumbre en lo económico, en los que la normativa sobre fair play financiero crea más malestar que el propio VAR. Parece que fue ayer cuando escuchamos por primera vez el concepto de límite salarial y, sin embargo, ahora domina todo un mercado de fichajes, venido a la mínima potencia a consecuencia de la pandemia mundial que estamos sufriendo debido al covid 19.

Es difícil saber si el Sevilla tiene problemas con el límite salarial, si el problema es de cash o sí, simplemente, ha de vender para cuadrar el balance. Quizá nada de eso nos afecte y, simplemente, con el equipo hecho no tenemos que precipitarnos, todo lo contrario, nos beneficia esperar a que algunos clubes no tengan más remedio que rebajar sus pretensiones y podamos ser más ambiciosos a la hora de apuntalar al equipo.

Bono, Acuña, Diego Carlos, Kounde, Navas, Fernando, Jordán, Rakitic, Ocampos, Suso y En-Nesyry. El once tipo titular, más jugadores como el Papu siguen en nómina, por mucho que parezca que Kounde puede salir al Chelsea, pese al despilfarro de los blues gastando unos 115 millones en Lukaku, ítem más, teniendo una defensa con Thiago Silva, Christensen, Rüdiguer, Zouma, Azpilikueta… pero doctores tiene la Iglesia, y millones el bueno de Roman Abramovich.

Pues a ese once inicial, que ha conseguido la máxima puntuación del club en la Liga, que ha conseguido la clasificación para Liga de Campeones de forma casi insultante respecto a sus rivales, que solo pudo ser eliminado de la Copa por el Barsa en la prórroga, y que presentó su candidatura a ganar la Liga, sin suerte, se le han unido dos grandes refuerzos: Dmitrovic y Lamela. Jugadores que mejoran, sin duda, el nivel de la plantilla y que aumentarán el nivel de competencia en sus puestos respecto a lo que había el año pasado. Para los amantes de la cantera, también se puede decir que son algunos los que han asomado la cabeza para salir del anonimato y, sobre todo José Ángel e Iván Romero hacer ver que, si se les requieren, pueden dar un pasito, poco a poco. Por lo tanto, al tedio de un verano sin futbol, no moló nada el pasado con el final de liga, disputando el título y la fase final de la Europa League… no ni ná, se le une un mercado parado donde solo unos días con la operación Bryan por Lamela y 25 millones nos dio chance. Ya que lo de Dmitrovic estaba más que sabido y asumido.

Pero el mercado es el que es y Monchi ya lo anunció nada más acabar la temporada: Mercado parado en el que tendremos que ser creativos. Después de múltiples conferencias, presencia en un programa de Canal Sur sobre su trayectoria, hasta en una tertulia youtubera con aficionados sevillistas, Monchi desapareció. Dicen que, si no tienes nada que decir, mejor no decir nada. Y al pie de la letra. Monchi, Castro, Lopetegui… Silencio. Tanto silencio está guardando el club que no ha salido nadie ni a presentar la campaña de abonos, y explicarla, ni a contar por todos los medios que hemos conseguido un magnífico patrocinio de Naga. Eso sí, el de San Fernando se dejó ver en la concentración portuguesa para en un vídeo del club dejar un par de mensajes velados. En uno, dice que había adelantado su viaje a Portugal un día porque estaba aburrido sin hacer nada. Obviamente, sarcasmo. ¿Contestación a algunos? Pues podría quedar en anécdota, pero todos sabemos que Monchi no da ni una puntada sin hilo. Como cuando se deja grabar bromeando con En Nesyri, que lo va a tener que vender si no vende a otro antes para poder realizar fichajes. Fina ironía, ¿tirito con bala para algunos? Puede ser, o no. Pero todos sabemos que, si lo hace Monchi, lo hace con sentido. Reconocido por él mismo en múltiples ocasiones.

Lo cierto es que el verano está siendo tan insulso como sentido tiene ser cautos y esperar. Por ejemplo, los 135 millones que puede que lleguen de la Liga, fondos de inversión mediante, que pueden hacernos más ambiciosos. O vender a Kounde, o no, 70 millones varía la cosa más o menos. Monchi y Castro no salen, y así programaron las presentaciones, con lo que gusta un figureo, y sentarse en el medio, porque ya se sabía el plan, independientemente de la economía de guerra que tengamos o que no vendamos ni una botella de agua fresquita con  el calor que hace. Tres semanas quedan, y nosotros solo con los jugadores que nos dieron gloria estos dos últimos años, casi nada. Y el Barsa sin Messi. Y el Madrid sin fichar, y sin Ramos, y sin Varane. Y muchos sin ni poder inscribir jugadores.

A ver cuando se deciden Luna y Piña a decirle a Monchi que coja el teléfono y que vámonos que nos vamos. Hasta entonces, los que tenemos un director deportivo dentro uno mismo, podemos seguir con nuestras cábalas e imaginando lo que haríamos. El que no se consuela es porque no quiere. Al menos ya llega el lio, el domingo tres puntos, y la ilusión de volver a ver a nuestro Sevilla en la bombonera. Y ustedes, cabreados porque no se ficha.

RAFA VELASCO 08/06/2021

León de mi vida

Tomando prestada la expresión de José Antonio Camacho en la final del Mundial 2010 , una expresión que ha quedado para siempre en la historia futbolera de este país, yo quisiera hoy titular este artículo como pago de una deuda que tengo con mi corazón sevillista.

No sé si alguna vez serán leídas estas líneas por Ramón Rodríguez Verdejo ni tampoco si están a su altura, pero da igual, es una necesidad que tengo de mostrar mi agradecimiento a una persona que me ha hecho feliz y sentirme orgulloso cuando representa mi sentimiento.

En nuestra Peña Sevillista Nervión Solidario he tenido el privilegio de disfrutar de alguna que otra charla con él, junto a otros socios de la peña y su carisma hace que lo veas como un referente, como un ejemplo a seguir porque tenemos la inmensa fortuna de que el Sevillismo se hiciera un día dueño de su corazón gaditano.

Recuerdo la primera vez que vi a Monchi, una mañana de domingo defendiendo la portería del Sevilla Atlético, con un aspecto rocker que llamaba la atención, porque no era usual en los jugadores jóvenes de la cantera.

Por cierto, debo decir que nos regaló grandes actuaciones en el filial y que ha sido mejor portero de lo que se le reconoce y él mismo dice, pero siempre se le compara con su papel de Director deportivo y en esta comparativa creo que ningún portero saldría bien parado.

Se ganó un lugar en nuestros corazones como portero suplente y discípulo aventajado de Carlos Salvador Bilardo y llegó a ser un personaje popular en un programa de humor que hacía imitaciones del mundo del fútbol, más concretamente “Arús con leche“, de Alfonso Arús, en el que el personaje siempre salía con una gorra.

Su humildad siempre le ha permitido dar pasos adelante con la fuerza del que sabe que nadie le regaló nada y consiguió metas que muchos solo pudieron soñar, aunque él se empeñe en quitarle importancia.

Muchas temporadas a la sombra de Juan Carlos Unzué, al que por cierto aprovecho para mandarle un fuerte abrazo sevillista con la fuerza del que nunca se rinde. Fue su suplente hasta que el descenso a Segunda le dejó sitio en un equipo venido a menos… y en esos malos momentos dio la cara con la profesionalidad que le caracteriza.

Vivió en primera persona tardes para olvidar, como la eliminación copera ante el Isla Cristina o como aquel Sevilla – Real Sociedad que el Sevilla ganaba 2-0 y perdió en 6 minutos por 2-3 con el de San Fernando en la portería.

Por cierto, aquel partido supuso el cese del entrenador que hoy me presta su expresión para titular el artículo. Su imagen llorando en la puerta del vestuario del Carlos Tartiere de Oviedo tras consumarse el descenso quedará grabada en las retinas de todos los sevillistas que queremos a nuestro equipo en las buenas y en las malas.

Cuando tuvo que colgar los guantes siguió cerca de los jugadores como Delegado de campo, lo recuerdo junto a los banquillos con su traje claro en un puesto en el que no se le veía muy cómodo.

Posteriormente, como ya todos saben, Roberto Alés le ofreció la dirección deportiva en unos momentos de incertidumbre en los que “no había dinero ni para balones“.

Recuerdo sus primeros fichajes en la prensa: “Casquero y Castedo, nuevos futbolistas del Sevilla FC” y la sorpresa de los aficionados que no sabían ni quienes eran y que veían con incredulidad que venían libres del Toledo y del Hércules.

En aquellos años de penurias, recuerdo un fichaje paradigmático de la situación, el de Puli, cedido por la AD Ceuta, tal como lo leen.

Aquel verano se escuchaba algún que otro comentario jocoso en la afición, creo recordar uno de Cesar de “Los Morancos”, que decía que Monchi era la primera persona que veían en la puerta de salida del “Corredor de la Muerte¨ para ver quien quedaba libre, como alusión a su trabajo constante en buscar jugadores con calidad pero sin coste por la grave situación económica del club.

Junto a Joaquín Caparrós logró devolver la ilusión al sevillismo y de la mano de José María Del Nido empezó a forjar su leyenda.

A partir de aquí ya todos conocéis lo que ocurrió, con tantos sueños que cumplimos y que muchos no llegamos ni a soñar.

Pero yo hoy quería hablar de aquella etapa en la que todavía no tenía ganada su merecida fama, para recalcar que su brillante curriculum actual está labrado en la humildad, en el fango de los malos años y en muchos días para olvidar.

Para terminar, me gustaría hacer pública una única duda que me deja Monchi como sevillista: ¿Su monumento dónde lo ponemos: en Gol Sur o en Gol Norte?

CARLOS MARTÍN 12/04/2021

Treinta y tantos años y quinientas noches

El maestro Joaquín Sabina una vez exprimió un desengaño hasta convertirlo en himno, pero acercarse a la musicalidad de ese título no siempre lleva a hablar de alcobas vacías o de aprender a olvidar. Y es que la banda sonora blanquirroja de estos extraños días sin fútbol sevillista cada 72 horas estuvo dedicada al protagonista del medio millar de victorias desde que desempeña su cargo alejado de los tres palos y al valor que las mismas han tenido para cambiar la historia.

“Mi margen de influencia es verdad que es mínimo, porque no he jugado ninguno de esos partidos, pero sí te quedas con lo vivido en ellos y con quién los has vivido, y sobre todo que has hecho feliz a mucha gente. Son 500 alegrías, como mínimo. Las horas de trabajo que uno le dedica a esto es para hacer feliz a la gente del Sevilla”, respondía el culpable de este hito ante los medios oficiales tras tres décadas ligado al club de sus amores para detenerse poco después de nuevo frente a la exigencia. Esa que no le permite bajar los brazos, la que marca el ritmo, la que muerde y aprieta para buscar el siguiente salto.

“Disfruto poco luego de las victorias, siempre hay un reto posterior. Las noches de los títulos son diferentes, aunque me entretengo poco. Soy explosivo en las celebraciones, pero me enfrío rápido. A veces te arrepientes de no haber disfrutado más. Te come el día a día y es una pena. Quizás debería haberlo hecho, aunque no nos ha ido mal del todo siendo así”, explicaba para poner la noche de Colonia como ejemplo de esa pareja perfecta que hacen sufrimiento y felicidad.

Una efeméride que no se construye con el placer del azúcar y entiende mucho de ese veneno interno que lleva implícita la autoexigencia. Con los fríos números por delante o al calor del ‘Big Data’ habría que revivir emocionalmente cada encuentro para sentir lo que ha significado el 50,86% de victorias. Cada abrazo, cada gol, cada peldaño superado. Así se llega hasta el 71,5% al referirse a la invencibilidad en los mismos. Datos que vuelven a darle la razón a don Roberto Alés (qué ojo para “descubrir” al que era delegado del equipo y cuánto bien institucional trajo esa apuesta) al colocar al de San Fernando al frente de la dirección deportiva.

Ese joven que llegó en 1988 reclutado por Pablo Blanco para ponerse los guantes con el Sevilla Atlético, y que forjó su carácter en el primer equipo con el ejemplo de Bilardo, se coloca a las puertas de los 1000 partidos en un Sevilla que, tras un puñado de finales y con plata renovada en las vitrinas, muestra que el colmillo está afilado, que sigue teniendo hambre y que el techo puede saltar por los aires en cualquier momento.

“El leitmotiv de nuestro trabajo es hacer feliz a los sevillistas”. Esa es la palabra de Monchi. Tocará pelear para que así sea, por otros treinta y tantos años y quinientas noches.

 

EDU SANIÑA 18/02/2021

Tantas veces me mataron, tantas veces me morí

“Tantas veces me mataron Tantas veces me morí Sin embargo estoy aquí resucitando Gracias doy a la desgracia Y a la mano con puñal Porque me mató tan mal” Así comienza la letra de la canción de Mercedes Sosa y así podríamos contar mil y una historias de nuestro Sevilla FC. No hay un solo […]

JULIÁN RUIZ 17/02/2021

El Rey Midas terrenal

Cuenta la mitología griega, que allá por el siglo VIII a.C., Dioniso le confirió a Midas el don de convertir en oro todo lo que tocase, en gratitud a la hospitalidad que había tenido hacia su amigo el sátiro Sileno. Y casi tres mil años más tarde, vuelve a aparecer la figura del rey Midas […]

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