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Monchi - Columnas Blancas

RAFA VELASCO 08/06/2021

León de mi vida

Tomando prestada la expresión de José Antonio Camacho en la final del Mundial 2010 , una expresión que ha quedado para siempre en la historia futbolera de este país, yo quisiera hoy titular este artículo como pago de una deuda que tengo con mi corazón sevillista.

No sé si alguna vez serán leídas estas líneas por Ramón Rodríguez Verdejo ni tampoco si están a su altura, pero da igual, es una necesidad que tengo de mostrar mi agradecimiento a una persona que me ha hecho feliz y sentirme orgulloso cuando representa mi sentimiento.

En nuestra Peña Sevillista Nervión Solidario he tenido el privilegio de disfrutar de alguna que otra charla con él, junto a otros socios de la peña y su carisma hace que lo veas como un referente, como un ejemplo a seguir porque tenemos la inmensa fortuna de que el Sevillismo se hiciera un día dueño de su corazón gaditano.

Recuerdo la primera vez que vi a Monchi, una mañana de domingo defendiendo la portería del Sevilla Atlético, con un aspecto rocker que llamaba la atención, porque no era usual en los jugadores jóvenes de la cantera.

Por cierto, debo decir que nos regaló grandes actuaciones en el filial y que ha sido mejor portero de lo que se le reconoce y él mismo dice, pero siempre se le compara con su papel de Director deportivo y en esta comparativa creo que ningún portero saldría bien parado.

Se ganó un lugar en nuestros corazones como portero suplente y discípulo aventajado de Carlos Salvador Bilardo y llegó a ser un personaje popular en un programa de humor que hacía imitaciones del mundo del fútbol, más concretamente “Arús con leche“, de Alfonso Arús, en el que el personaje siempre salía con una gorra.

Su humildad siempre le ha permitido dar pasos adelante con la fuerza del que sabe que nadie le regaló nada y consiguió metas que muchos solo pudieron soñar, aunque él se empeñe en quitarle importancia.

Muchas temporadas a la sombra de Juan Carlos Unzué, al que por cierto aprovecho para mandarle un fuerte abrazo sevillista con la fuerza del que nunca se rinde. Fue su suplente hasta que el descenso a Segunda le dejó sitio en un equipo venido a menos… y en esos malos momentos dio la cara con la profesionalidad que le caracteriza.

Vivió en primera persona tardes para olvidar, como la eliminación copera ante el Isla Cristina o como aquel Sevilla – Real Sociedad que el Sevilla ganaba 2-0 y perdió en 6 minutos por 2-3 con el de San Fernando en la portería.

Por cierto, aquel partido supuso el cese del entrenador que hoy me presta su expresión para titular el artículo. Su imagen llorando en la puerta del vestuario del Carlos Tartiere de Oviedo tras consumarse el descenso quedará grabada en las retinas de todos los sevillistas que queremos a nuestro equipo en las buenas y en las malas.

Cuando tuvo que colgar los guantes siguió cerca de los jugadores como Delegado de campo, lo recuerdo junto a los banquillos con su traje claro en un puesto en el que no se le veía muy cómodo.

Posteriormente, como ya todos saben, Roberto Alés le ofreció la dirección deportiva en unos momentos de incertidumbre en los que “no había dinero ni para balones“.

Recuerdo sus primeros fichajes en la prensa: “Casquero y Castedo, nuevos futbolistas del Sevilla FC” y la sorpresa de los aficionados que no sabían ni quienes eran y que veían con incredulidad que venían libres del Toledo y del Hércules.

En aquellos años de penurias, recuerdo un fichaje paradigmático de la situación, el de Puli, cedido por la AD Ceuta, tal como lo leen.

Aquel verano se escuchaba algún que otro comentario jocoso en la afición, creo recordar uno de Cesar de “Los Morancos”, que decía que Monchi era la primera persona que veían en la puerta de salida del “Corredor de la Muerte¨ para ver quien quedaba libre, como alusión a su trabajo constante en buscar jugadores con calidad pero sin coste por la grave situación económica del club.

Junto a Joaquín Caparrós logró devolver la ilusión al sevillismo y de la mano de José María Del Nido empezó a forjar su leyenda.

A partir de aquí ya todos conocéis lo que ocurrió, con tantos sueños que cumplimos y que muchos no llegamos ni a soñar.

Pero yo hoy quería hablar de aquella etapa en la que todavía no tenía ganada su merecida fama, para recalcar que su brillante curriculum actual está labrado en la humildad, en el fango de los malos años y en muchos días para olvidar.

Para terminar, me gustaría hacer pública una única duda que me deja Monchi como sevillista: ¿Su monumento dónde lo ponemos: en Gol Sur o en Gol Norte?

CARLOS MARTÍN 12/04/2021

Treinta y tantos años y quinientas noches

El maestro Joaquín Sabina una vez exprimió un desengaño hasta convertirlo en himno, pero acercarse a la musicalidad de ese título no siempre lleva a hablar de alcobas vacías o de aprender a olvidar. Y es que la banda sonora blanquirroja de estos extraños días sin fútbol sevillista cada 72 horas estuvo dedicada al protagonista del medio millar de victorias desde que desempeña su cargo alejado de los tres palos y al valor que las mismas han tenido para cambiar la historia.

“Mi margen de influencia es verdad que es mínimo, porque no he jugado ninguno de esos partidos, pero sí te quedas con lo vivido en ellos y con quién los has vivido, y sobre todo que has hecho feliz a mucha gente. Son 500 alegrías, como mínimo. Las horas de trabajo que uno le dedica a esto es para hacer feliz a la gente del Sevilla”, respondía el culpable de este hito ante los medios oficiales tras tres décadas ligado al club de sus amores para detenerse poco después de nuevo frente a la exigencia. Esa que no le permite bajar los brazos, la que marca el ritmo, la que muerde y aprieta para buscar el siguiente salto.

“Disfruto poco luego de las victorias, siempre hay un reto posterior. Las noches de los títulos son diferentes, aunque me entretengo poco. Soy explosivo en las celebraciones, pero me enfrío rápido. A veces te arrepientes de no haber disfrutado más. Te come el día a día y es una pena. Quizás debería haberlo hecho, aunque no nos ha ido mal del todo siendo así”, explicaba para poner la noche de Colonia como ejemplo de esa pareja perfecta que hacen sufrimiento y felicidad.

Una efeméride que no se construye con el placer del azúcar y entiende mucho de ese veneno interno que lleva implícita la autoexigencia. Con los fríos números por delante o al calor del ‘Big Data’ habría que revivir emocionalmente cada encuentro para sentir lo que ha significado el 50,86% de victorias. Cada abrazo, cada gol, cada peldaño superado. Así se llega hasta el 71,5% al referirse a la invencibilidad en los mismos. Datos que vuelven a darle la razón a don Roberto Alés (qué ojo para “descubrir” al que era delegado del equipo y cuánto bien institucional trajo esa apuesta) al colocar al de San Fernando al frente de la dirección deportiva.

Ese joven que llegó en 1988 reclutado por Pablo Blanco para ponerse los guantes con el Sevilla Atlético, y que forjó su carácter en el primer equipo con el ejemplo de Bilardo, se coloca a las puertas de los 1000 partidos en un Sevilla que, tras un puñado de finales y con plata renovada en las vitrinas, muestra que el colmillo está afilado, que sigue teniendo hambre y que el techo puede saltar por los aires en cualquier momento.

“El leitmotiv de nuestro trabajo es hacer feliz a los sevillistas”. Esa es la palabra de Monchi. Tocará pelear para que así sea, por otros treinta y tantos años y quinientas noches.

 

EDU SANIÑA 18/02/2021

Tantas veces me mataron, tantas veces me morí

“Tantas veces me mataron
Tantas veces me morí
Sin embargo estoy aquí resucitando
Gracias doy a la desgracia
Y a la mano con puñal
Porque me mató tan mal”

Así comienza la letra de la canción de Mercedes Sosa y así podríamos contar mil y una historias de nuestro Sevilla FC. No hay un solo equipo en el mundo del fútbol que, después de un 2-3 en la ida de los Octavos de Final de la Champions, revolucione las redes sociales con una sensación tan clara. Y si a eso le sumas la autocrítica de Suso en la entrevista a pie de campo o la ambición de Monchi, que conoce más que nadie a los bueyes con los que ara, pues para de contar.

El Sevilla FC firmó ayer ante el Borussia Dortmund una de las peores actuaciones en la ‘era Lopetegui’. O al menos en la primera parte. Fallón en el pase, endeble defensivamente y jugando a lo que el rival pedía. Hablaban los entendidos en la materia que el Borussia te mataba jugando a campo abierto y parece que el Sevilla le puso la alfombra roja en una primera parte para el olvido. Pero si hay algo que el club de Nervión se ha encargado de dejar clarito a Europa en estos últimos 15 años es que si lo puedes matar es obligatorio presionar el gatillo. O lo que es lo mismo, si no lo haces, corres serio peligro.

Pueden preguntar en Liverpool, por ejemplo. Los ‘reds’ han vivido esa sensación en sus carnes un par de veces. La primera en aquella final de UEFA Europa League disputada en Basilea. Tras una primera parte de dominio absoluto y cuando todo parecía destinado a que el Sevilla hincase la rodilla aparecieron Gameiro y Coke para cortar las alas. La segunda en la máxima competición. Con un 0-3 en la primera parte en uno de los mayores ‘burreos’ que he podido presenciar en Nervión, los chicos de Jurgen Klopp acabaron viendo como en el 94’ era Pizarro el que ponía el 3-3 en el marcador para delirio de la afición.

También pueden preguntar en Lisboa, Valencia, Donetsk, Manchester, Milán o Porto. O a los vecinos, que tampoco creo que hayan olvidado esa eliminatoria de Octavos de Final donde los chicos de Unai Emery acabaron pasando en la tanda de penaltis remontando un 0-2, algo que como lo del 2-3 nadie había hecho en competición europea.

No le hablen de imposibles al Sevilla FC. A un equipo que ha hecho del ‘Dicen que nunca se rinde’ un estilo de vida. A un equipo que hace falta rematarlo para que no se te acabe subiendo a las barbas. A un equipo que, en definitiva, no conoce el significado de la palabra rendición. Aquel que no haya sentido el bendito nervioneo aún está a tiempo. Aquel que no piense en que existe la posibilidad de la remontada no conoce a este equipo. Nadie dijo que la Champions fuese fácil pero como dice Monchi: “han cometido un error, nos han dejado con vida”. Apuesten todo al rojo y aprieten el cinturón: SOMOS EL PUTO SEVILLA FÚTBOL CLUB.

JULIÁN RUIZ 17/02/2021

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