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CIRO FUCSO / EFE

Coronavirus

COVID-19.-La velocidad a la que se mueven los acontecimientos en este planeta llamado fútbol es vertiginosa. Apenas da tiempo a digerir una noticia cuando ya hay otro asunto. Una entrevista de un ex-político con un “gurú” local de las ondas recordando y aclarando sucesos de hace casi 30 años que todos sospechábamos, la designación del estadio poli-municipal de La Cartuja como sede de la final de la Copa de SM el Rey, el modelo de competición que ha seguido este año dicho torneo, la cuestión arbitral (sistema de designación, el CTA y preparación cualitativa de los trencillas) en la LFP agravada por el VOR-VAR, la distinta vara de medir de la “canalla” nacional-madrileña a la hora de exigir perdón según quién y a qué club pertenece el declarante, los candidatos a presidir la FEF (si malo es lo que hay, miedo da los que pueden acceder) las sensaciones ante el inminente SFC-RBB del próximo día 15-3-20, la salida de D. Joaquín Caparrós Camino del club vía Ereván (Armenia) como seleccionador, en fin, muchas cosas. Pues todo ha quedado barrido por el COVID-19, un mutante y variante cabrón de coronavirus.

A puerta cerrada, de momento, no solo el choque UEL contra la AS Roma en el RSP y en el Stadio Olímpico, sino las dos próximas jornadas, la 28ª y la 29ª, del CNL (Liga Santander y Liga Smartbank) serán también así. ¿Se desata el pánico? No sé si las medidas están o no justificadas, pero creo que en el caso de que así fuese, otros tipos de concentraciones de masas, como manifestaciones reivindicativas y festivas, también deberían tratarse, y haberse tratado ya, de igual forma. Pero no nos desviemos, a los sevillistas, ¿Cómo nos afecta? Pues de entrada tendremos que ver, a fecha de hoy, nuestras dos próximas citas en el RSP por TV. Dos encuentros que muchos tenemos ya pagado por el abono de temporada. Puede considerarse una frivolidad escribir en estas circunstancias sobre pérdida de dinero y quién y cómo lo va a compensar, pero es una realidad que está ahí y de la que, de momento, ningún organismo se ha pronunciado, ni el club, ni la LFP, ni los poderes públicos.

Mi opinión al respecto de todo este asunto es que si “el bicho” sigue haciendo estragos con tal progresión geométrica, las competiciones europeas y nuestro CNL deben, como mínimo, aplazarse, sin descartar una suspensión definitiva por causa de fuerza mayor. Los verdaderos aficionados al fútbol somos de los que gusta ir al estadio, vivir el ambiente, animar a tus colores, emocionarte con tu himno y cantar los goles de tu equipo hasta la afonía. Y presumo que la mayoría de los sevillistas somos de esta pasta, no nos gusta el fútbol de sillón con cervecita y frutos secos, ni el de barra de bar con reverberación de sonido. Ese fútbol, para los orientales y para los que solo apuestan a caballo ganador.

Mientras escribo, salta la noticia del aplazamiento del SFC-AS. Roma, previsto para mañana 12-3-20 a las 18´55 horas en el RSP, en plenos “idus” de Marzo, aniversario de la encerrona en la Curia Hostilia de Roma que acabó con la vida del dictador Julio César. La AFE y la FEF ya solicitan la suspensión del CNL. Todas las competiciones que no dependen de la LFP ya están detenidas. D. Ángel Torres, presidente del Getafe CF ya ha anunciado que su equipo no viaja a Milán para enfrentarse al FC Internazionale, la Junta de Castilla y León suspende la celebración del partido de Liga Smartbank CD. Mirandés-CD. Numancia haciendo uso de sus atribuciones autonómicas, la final de Copa en el Olímpico de la Cartuja de Sevilla aplazado también. Mientras, el presidente de la LFP, sr. Tebas, calla o da evasivas, acude mañana a una reunión en Las Rozas y se remite a lo que aconsejen las autoridades políticas y sanitarias. Está claro de que, si por él fuera, el CNL no se suspendería aunque tuviese que jugarse lo que resta a puerta cerrada ¿Por qué?, ¿Qué intereses protege?  ¿Por qué ningún presidente de los clubs de la LFP, excepto D. Ángel Torres, se pronuncia?.

Si esta crisis sanitaria, que amenaza en transformarse en otra económica de las de libro, sirve para que los aficionados de a pié de estadio, los que solo apostamos en una competición sin adulterar, logramos reconducir este deporte-juego que nos apasiona en un fútbol lo más libre posible de las televisiones y de las apuestas, bienvenida sea, aunque no creo que suceda. Lo último que deseo pensar es que la LFP está aún barajando intereses económicos y que las televisiones desean aprovecharse de esta coyuntura para engrosar aún más sus ganancias.

¿Un SFC-RBB a puerta cerrada? Precedentes hay, como el de la Copa del Rey de 2007 cuando el partido de vuelta que se jugaba en el antiguo estadio de la Exposición de 1929 hubo de suspenderse por el botellazo a Juan de Ramos. El choque se detuvo y lo que quedaba de partido se jugó a puerta cerrada en el Coliseum Alfonso Pérez Muñoz de Getafe. Pero ¿No sería eso alterar la competición? ¿Por qué el anfitrión no puede contar con el calor de su público? ¿Quién reembolsará al RCD Mallorca las pérdidas por la visita del FC. Barcelona? ¿Para que determinadas cadenas televisivas se hagan de oro monopolizando la retransmisión del “match”? Lo mejor es aplazar la jornada y ya se jugará cuando se pueda.

Históricamente ha ocurrido en España y en Europa. Ante situaciones de este calibre, los torneos hubieron de suspenderse, no iniciarse o retrasarlos. Si ahora se puede estar ante un escenario de éste tipo lo último que importa son los intereses de las televisiones y de las casas de apuestas. Terreno desconocido. Un par de jornadas del CNL podrían recuperarse, pero ¿Y si hay que dar el torneo por terminado? ¿Cómo queda la clasificación? Habría que dilucidar el campeón, los que irían a competiciones europeas, los descensos… ¡qué follón! ¿Se prorrogaría la competición en verano, casi enlazando con la siguiente temporada? Habría que repasar qué ocurrió hace 81 años cuando estalló la 2ª Guerra Mundial.

La Liga Inglesa, entonces Football League First Division,  se suspendió ya empezada en Septiembre de 1939 con el Blackpool como “leader”. Hasta 1946 no se reanudó el torneo nacional, y mientras, solo hubo campeonatos regionales, pero al Blackpool no se le respetó el puesto en el que iba antes de la cancelación. En Italia no hubo ligas las temporadas 1943-44 y 1944-45. En la temporada 1943-44, se disputó la Divisione Nazionale, ganada por Spezia Calcio. El título no es reconocido por la Federación Italiana de Fútbol por lo que no se toma como un Scudetto verdadero, y es por tanto no considerado oficial. En España, el aún joven CNL, no se celebró entre 1936 y 1939. También ha habido algún caso diferente: la liga griega (Α΄ Εθνική Κατηγορία ou Ελληνική Σούπερ Λίγκα) se canceló en Noviembre de 1916 porque la casa de un árbitro fue incendiada tras ser amenazados otros miembros del arbitraje heleno. Más tarde, dicha Superliga Griega, fue detenida durante semanas por otros gravísimos incidentes vandálicos en 2018 y 2019. Y naturalmente, han existido casos chocantes en América Latina y otros continentes.

Mi opinión: primero la salud pública, luego los intereses de los abonados de los clubs y los futbolistas, en tercer lugar la preservación de la pureza del CNL y no adulterarlo más de lo que ya está, y en último lugar las preocupaciones de las televisiones, casas de apuestas y dirigentes del fútbol en España.

PEDRO MONAGO 10/03/2020

A medias

Pues nada, aquí andamos, leyendo noticias sobre la evolución del Covid-19 en nuestro país y las posibles medidas a adoptar para contener la posible pandemia. Lo último que se comenta es que las dos próximas jornadas de la Liga de fútbol se jueguen a puerta cerrada y, a este respecto, creo que resulta de interés hacer una breve y urgente reflexión sobre lo que tantas veces hemos llamado “el fútbol moderno”.

Me mantendré alejado de la tentación de opinar sobre cuestiones médicas y de medidas epidemiológicas en general, pero creo que el simple sentido común nos da algunas claves de por dónde deberían ir los tiros en esta cuestión.

Que el virus ya está aquí es indiscutible y que las medidas para contenerlo son urgentes, también. Tengo claro que debe prevalecer la salud de los ciudadanos y que, por tanto, debemos asumir las incomodidades asociadas a esas medidas de prevención necesarias, pero también tengo claro que para esa prevención no es mejor jugar sin público que no jugar, así que ¿por qué celebrar un espectáculo sin público? ¿En qué hemos convertido este deporte para que no se decida, sencillamente, suspender los partidos?

Soy perfectamente consciente de los inconvenientes que suspender dos (o las que sean) jornadas de la Liga suponen, pero si la situación es de emergencia y, sobre todo, si comparamos esos inconvenientes con el bien superior protegido, que es la salud ¿tiene sentido que nos quedemos a medias? Desde el punto de vista futbolístico ni siquiera es una buena manera de respetar la competición, porque de alguna forma altera las reglas del juego, pero eso es casi lo de menos, lo verdaderamente importante es que se obvie el papel que juega el aficionado, lo que no es sino un síntoma de lo que llevamos tiempo temiendo: el fútbol ya no nos pertenece.

Qantas
JOSÉ MANUEL ARIZA 06/02/2020

First, Business o Tourist

Saludos.

A riesgo de ser pesado (serás muy libre de no leerme y evitarte decirme cosas chingonas o de las otras y te entenderé) debo insistir en una idea elemental que entendí hace ya mucho tiempo y que tampoco es tan complicada: En una liga, competición a largo plazo y donde es necesario mantener la intensidad muchos meses, compensar los esfuerzos, dosificarlos, administrar lesiones y sanciones, gestionar y optimizar rendimientos… es imprescindible comprender que salvo contra dos o tres equipos (tienen demasiados soportes externos para pensar, a priori, en superarlos y salir airosos), restan otros catorce, quince o dieciséis que son, obligatoriamente, los que te llenan el saco de puntos.

Por si no quedó claro, lo repito: los que llenan la talega de puntos son los otros catorce, quince o dieciséis. El capital final se atesora con ellos, o de ellos, y son los que deciden si vas a poder viajar a Europa en clase First, Business o en Tourist. O quedarte en casa un año.

A Europa se va a por lustre, plata y de la otra plata.

Parece una perogrullada pero no deja de ser menos cierta: los de abajo deben ser víctimas de la insaciable hambre canina de ganar, de extraerles la sangre y las vísceras, de machacarlos inmisericordes hasta dejarlos calcinados, incinerados, disecados y bien muertos y matados.

Dicho con todos los respetos para ellos… antes y después de los encuentros, faltaría más.

Pero contra ésos proveedores no valen milongas porque a esos no se les gana sin bajarnos del autobús (sea el trayecto cortito o muy largo), sin competir, sin entregarte al 101%, sin sangre inyectada en los ojos y en las piernas; a esos se les dispara y luego se les pregunta; contra esos no deben quedar heridos por que se les ejecuta en el campo, que se entierren ellos solos y que tengan buen viaje al más allá. De vuelta al vestuario, te lavas las manchas de sangre, te sacudes los restos de tripas y te duchas largo (un toque de desodorante en las axilas viene bien siempre y cuando hayas sudado la camiseta, dejándote un par de kilos o tres de grasas corporales). En la interviú o en la rueda de prensa posteriores, si acaso, escupes a un lado alguna mijilla de hueso que se te haya quedado entre los molares y despliegas una ancha sonrisa delante de la alcachofa. Luego, te vas a descansar con la familia, o a lo que mejor te plazca, porque te lo habrás ganado.

Sin embargo y de vez en cuando, alguno de ésos “pequeños” se te sube a las barbas y te ocasiona un desbarajuste, un malestar inesperado, un tirón muscular que, bien entendido, entra en la lógica de que nadie es perfecto, de que a veces la cagas y todas las demás no debes. Sin excepciones las reglas no existen y ésos “pequeños protestones”, esporádicamente, se toman una improbable revancha ocasional que no por menos deseada, no suceda.

Un día, cualquier día, sales despistado y te pintan la cara, te calientan en modo vergonzoso incluso, te ponen en ruta y mirando a la famosa venta y te advierten: ahora vas allí a tu pueblo y le explicas a los tuyos lo que no has hecho hoy en el partido. Y, añaden, no les cuentes nada del césped, del viento, del ancho del campo, del día del calendario, de horarios intempestivos, de cansancios varios cuando lo tuyo es llegar bien dormido, del colectivo o de la mano negra (que aunque exista y ejerza de pleno, no puede ser excusa recurrente).

Vas y les dices que no has corrido, que no has puesto la intensidad necesaria, que no has sabido corregir tus errores sobre la marcha y que no hay explicación posible a tu fallos. Ni siquiera el socorrido “fueron mejores” que aunque cierto en algunos casos, no debe justificar tu falta de implicación.

Pero los casos aislados deben ser eso, aislados. Entran dentro de las probabilidades estadísticas y les ocurre hasta a los perfectos pajarracos que planean ahí en las capas altas de la atmósfera, los que nunca pisan el suelo aunque alguna vez muerdan el polvo.

Entiendo que para los profesionales, cuyos destinos casi nunca son estables por mucho tiempo, salir a darlo todo contra ésos dos o tres mastodontes puede tener un plus de mejora personal notable: son partidos de altísima televidencia mundial, y especializada, que pueden proporcionarte un progreso crematístico sensible si destacas en tu rendimiento. Hemos conocido muchos casos porque el Sevilla FC, por sus particulares estructuras, lleva ya mucho tiempo siendo plataforma de lanzamiento hacia otros destinos mejor retribuidos. Si ocurre entre gigantes, qué no nos ocurrirá a nosotros.

Pero ésos seis, doce o dieciocho puntos posibles son los menos importantes de todos los potencial y trascendentemente importantes. Sabes que recuperar algunos de ellos, sin ser fatalistas porque no conjuga con ser sevillistas, se torna muy complicado puesto que, como decía arriba, cuentan con otros asideros impostados para someterte y no tienen escrúpulos en usarlos sistemáticamente. El fin justifica los medios y ellos lo saben bien.

Y como estamos obligados a picar en otras minas, debemos concienciarnos de que donde de verdad hay que entregarse sin reservas, sin escrúpulos y sin desaliento es en conquistar a los catorce, quince o dieciséis restantes que son, paradójicamente, los sumantes.

Cuidaros.

Divagando tras un desastre

Todavía duele la derrota del jueves pasado contra el Mirandés en Copa. Nadie contaba caer contra un Segunda División después de ver la suficiencia con la que el Sevilla Fútbol Club había pasado los envites anteriores, sobre todo el del Levante en casa. Aparte de este lunar, la campaña sevillista está siendo muy buena. Metidos […]

LORENA NARES 23/01/2020

¡Campeones de liga!

Justo ahora que se van a cumplir 130 años desde su fundación, me gustaría recordar lo que para mí es el mayor éxito del club en su historia: en la temporada 1945/1946 el Sevilla Fútbol Club se alzó por fin con el título más deseado: el Campeonato Nacional de Liga. En sus filas durante esa […]

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