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PEPE SABARIEGO 21/12/2020

Hay motivos para disfrutar

No es exclusivo de esta época dorada la exigencia e inconformismo que caracteriza a nuestra afición, porque esto ha sido el santo y seña del Sevillismo toda la vida. Así ha sido siempre, va en nuestro ADN. Además, desde el inicio de este siglo, hemos añadido a lo anterior la Ambición, un complemento indispensable para poder lograr los éxitos conseguidos, que están muy por encima de nuestras posibilidades reales como club. Por tanto, los Sevillistas somos exigentes, inconformistas y con ambición.

Cierto es que estas características Sevillistas han contribuido, junto con el trabajo bien hecho, de organización, transformación y crecimiento del club, liderado por Monchi, piedra angular del proyecto, a conseguir los éxitos deportivos recientes que constituyen la época más dorada de nuestra historia, y que han hecho del Sevilla F.C. un club modelo y digno de estudio en el panorama futbolístico mundial, tanto en lo deportivo como en lo económico.

Hasta ahí todo bien, pero también es verdad que todo esto ha contribuido a que exista un sector del Sevillismo al que dicha exigencia, mal entendida, les lleva a la frustración, y por tanto, no disfrutan. O mejor dicho, sí lo hacen, pero siempre con matices o reproches, ya que destacan y magnifican mucho más lo negativo que lo positivo. Actúan casi como si de un entrenador se tratara, que una vez que termina el partido, aunque hayan ganado por goleada, ya están pensando en el siguiente y no disfrutan, o lo hacen muy poco.

Todavía en las derrotas tiene una lógica explicación, pero no termino de entender, aunque obviamente lo respete, cómo después de ganar el Sevilla F.C. un partido, no estén contentos, o sí, pero con matices, criticas y reproches a la victoria.

Después de habernos entretenido en ganar otro título Europeo y de clasificarnos para disputar la UCL en el primer año de Lopetegui, sin descanso, y teniendo que afrontar una final de la Supercopa de Europa, empezamos una nueva temporada de liga y la fase de grupos de la Champions. Eso nos obliga a jugar partidos cada 3 días y a realizar un esfuerzo físico y mental considerable.

El resultado actual es que nos hemos clasificado para los octavos de final en la Champions haciendo una fase de grupo de sobresaliente y, en liga, estamos arriba, muy bien posicionados con dos partidos menos para conseguir de nuevo el objetivo.

Qué orgullo ver nuestro escudo junto a los de los 16 mejores clubes de Europa en el sorteo de octavos de final. ¿Quién nos lo iba a decir a los que nos llevamos 50 años sin ver a nuestro equipo ganar nada?. El Borussia Dortmund será nuestro rival en febrero del 2021 y, no hace mucho, al llegar a estas alturas afrontaríamos esta eliminatoria como un premio. Diríamos “a disfrutarla”. Pero hoy en día, con la dimensión y grandeza que hemos alcanzado, decimos: “a competirla, a ganarla”. Esa es la diferencia que explica la ambición, el crecimiento y la magnitud que ha alcanzado el Sevilla F.C.

Pues así y todo, las críticas al entrenador, jugadores y al director deportivo son habituales, y es verdad que esto también es fútbol.

Al entrenador: que marcamos un gol y echa el equipo atrás, que no rematamos los partidos, que ganamos por la mínima y al final, que el equipo no juega bien, etc., etc., etc.

Al director deportivo: que no ha firmado delanteros buenos, que el equipo está descompensado, que no utilizamos la cantera (esto da para otro día un artículo en exclusiva), etc., etc., etc.

Y ahora pregunto y respondo yo:

¿Qué equipos ganan sus partidos con claridad y jugando bien?. Ninguno.

¿Qué es jugar bien?. Ganar.

Y ganar un partido hoy en día con la igualdad que existe tanto en liga como en Champions es muy complicado. Todos los equipos están muy bien preparados, compiten con intensidad, sus técnicos preparan a fondo los partidos y, además, qué casualidad, también los quieren ganar. Y, para conseguirlo, cada uno en función de sus posibilidades, emplea las armas con las que cuenta, todas lícitas dentro de lo que permite el reglamento.

En este aspecto, el Sevilla F.C. también utiliza las suyas, gustarán más o menos, pero Lopetegui ha conseguido desde el primer día darle una Identidad al equipo muy marcada, el Sevilla F.C. no engaña, todos sabemos qué pretende en cada partido y la forma es la misma que le ha dado un título y una clasificación Champions. Es un equipo sólido, contundente, muy bien posicionado en el terreno de juego, que somete a los rivales y trata de ser protagonista en todos los partidos, independientemente del rival.

Cierto es que le falta alguna variante en ataque, y ser más efectivos de cara al gol.

Hay una frase en fútbol que dice: “Lo que funciona no lo cambies”. Obviamente, todo es mejorable y este equipo tiene margen de mejora, pero aún así, mientras no se demuestre lo contrario, funciona y bien.

De fútbol todos opinamos y nadie tiene la razón. En fútbol, lo que vale es el presente, el pasado ya pasó y el futuro nadie lo sabe. Por supuesto, “como no puede ser de otra manera” (como diría nuestro presidente), tenemos que seguir siendo exigentes, inconformistas y con ambición, pero “inzisto“ (como diría Monchi), DISFRUTEN. Dicen los Rocieros que la llegada a la Ermita es el momento cumbre de la romería pero que de verdad, de lo que más se disfruta, es del camino. DISFRUTEMOS también nosotros del camino con este equipo y con este club que nos sigue dando desde hace muchos años MOTIVOS PARA DISFRUTAR.

Saludos y Viva el Sevilla F.C. ¡¡Siempre!!

Autoexigencia

Si nos vamos al diccionario de la RAE no se describe el significado de la palabra que encabeza el presente artículo, al ir precedido con su prefijo.

Del lat. exigentia.

  1. f. Acción y efecto de exigir.
  2. f. Pretensión caprichosa o desmedida.
  3. f. desus. exacción (‖ acción de exigir impuestos o multas).

Fuente : https://dle.rae.es/exigencia

La autoexigencia es la característica que presenta una persona cuando se exige demasiado a sí misma y busca dar siempre lo mejor. La persona autoexigente será aquella que pretenda brindar siempre el máximo rendimiento sin importar si, a veces, sobrepasa sus propios límites o capacidades. Esta característica del ser humano se presenta no sólo en el campo laboral, también puede darse en el campo emocional.
Fuente: https://designificado.com/autoexigencia/

Llevándonos esta palabra al terreno de nuestro club en este año tan complicado de pandemia mundial que está a punto de terminar y leyendo una entrevista reciente de nuestro entrenador, Julen Lopetegui, en diario ABC firmada por Fran Montes de Oca y Jaime Parejo, aprovechando este parón liguero (qué bien nos debe venir tanto física como mentalmente), habla de lo satisfecho y feliz que está entrenando al Sevilla, tocando el tema de la exigencia del club en lo deportivo que es lo que le atañe.

Los que estamos ya en edad madura y viendo futbol desde finales de los 60, hemos visto jugar a nuestro Sevilla algunos años en Segunda División, muchos años de etapas adormecidas en mitad de la tabla en Primera División aspirando a alguna qué otra clasificación para la UEFA y desde hace unos quince años, desde nuestro celebrado Centenario, enmarcado en un ambicioso proyecto deportivo, económico e institucional que crearon Alés, Del Nido y Castro, cada uno con sus diversas virtudes que nos han consolidado en la élite del futbol español y europeo con loas de prensa deportiva internacional sobre todo en los recientes títulos europeos conseguidos.

Si miramos el coeficiente de clubs de la UEFA, vemos que el Sevilla está clasificado en sexto lugar en la temporada actual y el catorce en los últimos diez años.

Todos estamos legitimados a preguntarnos cuál es  nuestro nivel de autoexigencia con esta estadística y con nuestro potencial deportivo.

Igualmente es muy lógico ver que nuestro nivel debe de tener un tope por debajo de los equipos top a nivel mundial pues ni por presupuesto ni por tipo de equipo podemos competir con sus ambiciones deportivas anuales.

A partir de ahí creo que es de recibo valorar muy positivamente el acierto del actual Consejo, con Monchi a la cabeza en su dirección deportiva, en la contratación del actual técnico por el trabajo realizado hasta la fecha,  aunque reciba algunas críticas por su estilo de juego.

Soy de los que pienso, como en los primeros momentos cuando estuvo Unai Emery en Sevilla, que va cuajar como entrenador top con los resultados que estén por llegar y con la mejora de su nivel de juego.

La gran transformación acaecida en el tipo de futbol hace que la mayoría de clubs de alta competición tengo un modelo basado en la fortaleza física y mental del jugador ante el vertiginoso y vigoroso calendario de competición.

Sin más, el hecho de jugar partido de alto nivel cada tres días sin permitirte casi ningún fallo, hace necesario que Lopetegui quiera tener implicada a toda la plantilla de cara a su alto nivel de exigencia y a llevar a que los jugadores no habituales empiecen a dar el nivel exigido a un equipo como el nuestro.

No es la primera vez que leo las consecuencias negativas que a algunos futbolistas que han competido en la élite mundial han tenido en aspectos emocionales y psíquicos ante el trepidante ritmo de competición que ni las cantidades sumas de dinero conseguidas lo llegan a justificar.

Mirando para atrás, creo que los sevillistas debemos estar enormemente orgullosos por nuestro alto nivel de autoexigencia (incluida la afición) de estar codeándonos en la élite europea en un año tan complicado como este de la pandemia y a la espera de recuperar el terreno perdido en Liga y expectantes en el papel a realizar en Champions.

Que no nos sirva lo conseguido como status de autocomplacencia y , ya que hemos demostrado hacerle sufrir a algunos equipos top europeos sabiendo nuestros límites aspiremos legítimamente al dicho de Ancelotti: “ Hay que ganar con un futbol espectacular “

Kiko Hurtado
PEDRO MONAGO 16/11/2020

Equilibrio

Decía un buen amigo hace unos días que había visto al Sevilla, en su primera parte contra Osasuna, con desidia. En general piensa (y bastante gente se suma a esa opinión en las redes sociales) que el equipo sale como desmotivado en los partidos de Liga, a diferencia de lo que pasa entre semana en los de UCL. A mí, que de fútbol entiendo lo justo, me cuesta creer que un jugador salga al campo desmotivado (si bien entiendo que es posible que haya partidos que le hace más ilusión jugarlos que otros) y por eso intento encontrar una explicación distinta.

No hace falta reiterar que, en un año de por sí muy extraño (por ser suave), el Sevilla se encuentra en una situación especialmente extraordinaria, debido a que la consecución de la UEL supuso que fuera el último en terminar de competir y el primero en empezar a hacerlo, sin prácticamente pretemporada. No tengo la menor idea de cómo lo harán, pero estoy seguro de que el cuerpo técnico y sus preparadores físicos tienen un plan para que esas circunstancias excepcionales se noten lo menos posible y dentro de ese plan estará sin duda que Lopetegui vaya haciendo rotaciones.

En este punto los aficionados no nos ponemos de acuerdo nunca, porque hay quien entiende esas rotaciones, pero también quien se acoge a la máxima “los mejores siempre en el campo”. Por mi parte, creo que es imposible aplicar esa máxima (y, de hecho, cuando por la razón que sea se lleva a cabo nos encontramos con lo que le ha pasado a Navas) y que a lo largo de la temporada es necesario ir dando descansos selectivos, porque estamos en una carrera de fondo.

Dicho esto, la siguiente cuestión es cuando rotar, si en los partidos de Liga o en los de UCL y tampoco en esto nos ponemos de acuerdo, porque se enfrentan la teoría de “la Liga es lo que te da de comer” (qué nos gusta a los aficionados al fútbol una sentencia) con la de intentar llegar lo más lejos posible en la máxima competición continental.

En mi opinión, en estas cuestiones, como en casi todas, hay que huir de las posturas extremas (mi máxima favorita es ni calvo ni con cien pelucas) porque una temporada es algo vivo, mutable, a lo que hay que ir adaptándose a medida que avanza. De entrada, como principio, hacerlo bien en UCL es para mí prioritario, no solo porque no tiene sentido tener como objetivo en Liga clasificarte para esa competición y luego relegarla a un segundo plano cuando la juegas, sino porque desde el punto de vista económico es absolutamente clave (quizás más en las circunstancias de incertidumbre actuales) conseguir el máximo de ingresos por esa vía. Ahora que se acerca la Junta General de Accionistas y que tenemos a nuestra disposición las Cuentas Anuales del ejercicio 2019/2020, es bueno recordar que las cuentas de una sociedad nos hablan (de hecho había pensado escribir sobre ello y abandoné la idea por cierta pereza en cuanto a posibles interactuaciones posteriores) y una de las cosas que nos dicen las del ejercicio cerrado en junio es que los ingresos por competiciones europeas son fundamentales para la viabilidad del proyecto.

Resulta obvio, entonces, que un primer objetivo es pasar la fase de grupo e incluso conseguir el máximo de victorias posibles, teniendo en cuenta que en la primera fase te encuentras, en teoría, con los rivales más flojos. Pero esto no quiere decir que la Liga no sea importante, porque, a su vez, es la que te dará la clasificación para UCL en el próximo ejercicio.

¿Qué hacer entonces? Pues creo que lo que intenta hacer el técnico, ir buscando el equilibrio, priorizando los primeros partidos de la fase de grupo y luego (imagino), una vez encarrilada la clasificación, inclinar la balanza de las rotaciones hacia esa clasificación y priorizar (los buenos al campo) en Liga. Obviamente la idea no es tener una mala racha como la que hemos sufrido recientemente, sino buscar el punto en el que, priorizando una competición, se mantenga viva la otra. Ocurre, sin embargo, que esto es fútbol, no matemáticas y que no todo sale como uno quiere, pero hay que arriesgar, sobre todo contando con que quedan más de 30 partidos y muchas circunstancias inciertas por venir. Mientras tanto, por mi parte, confianza plena.

Fidelidad y evolución

Fidelidad no significa inmovilismo. La “fides” latina hace referencia a la confianza, a la lealtad, en definitiva a la fe en unos valores, en una forma de actuar, en una creencia. Normalmente alimentada por resultados positivos, no siempre se ve acompañada de éstos. La “fe del carbonero” ensalza precisamente la adhesión a una convicción y […]

Kiko Hurtado
ALEJANDRO CADENAS 09/10/2020

Mi equipo, nuestro equipo

Hoy quiero hablar del aspecto deportivo de nuestro equipo: El Sevilla FC. Debo y tengo que abstraerme de Asambleas Extraordinarias, de luchas de poder, y de todo lo que rodea a nuestro club. Y quiero hacerlo, porque hacía años que no sentía el orgullo que hoy siento. Un equipo que tendrá más o menos calidad, […]

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