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En-Nesyri - Columnas Blancas

MANUEL LÓPEZ 31/03/2021

Anatomía de una metamorfosis

Baja a defender el córner. No es defensa pero se esfuerza en ello. El balón llega a su cabeza, la cual lo despeja como si no hubiese un mañana. La jugada sigue para él. Le cae el esférico. Tan solo tiene que correr con la fuerza que le transmiten miles de aficionados desde casa, los mismos que se levantan del sofá al verlo entrar a zona de remate. Los mismos que se quedan petrificados cuando Manuel Neuer para la iniciativa nervionense.

Youssef En-Nesyri era ese hombre. Y ahí pudo estar su final. Como en esas películas en las que el protagonista llega tarde y el villano vence tras un arduo recorrido para alcanzar el último de los escenarios. En cambio, este largometraje tuvo secuela. Como la de ‘El Padrino’, mucho mejor que la inicial. Al menos para los sevillistas.

‘El Dromedario’ podría haberse quedado anclado a aquella noche, pero en su lugar hizo gala de ese concepto tan manido con el que se llenan la boca coaches y monitores espirituales: resiliencia. El marroquí cogió aquellas fuerzas negativas para transformarlas en motor de evolución, en golpe en la mesa.

De la noche a la mañana, un chico que no destaca por su técnica, empezó a relacionar su ímpetu con la pizarra y la táctica. Podríamos pararnos en sus estadísticas pero eso es tan fácil de encontrar como de teclear en Google. El paso hacia adelante viene más ligado a su relación con la pelota, en cantidad y calidad. Cada vez que recibe, previamente, ya tiene analizado su entorno para tomar decisiones. Ya no se tropieza con la pelota, juega en pocos toques.

Ese comportamiento ha dado oxígeno a un Sevilla que peca a veces de excesivo ritmo bajo y horizontalidad, aligerando transiciones, generando huecos y explotándolos. El efectivo con más goles de cabeza esta campaña en LaLiga domina muchas herramientas y llega mejor que está. Incluso a pesar de que sus características no casan del todo con el estilo planteado por Lopetegui, siendo el repliegue con contra el caldo de cultivo idóneo para el ex del Leganés.

La mariposa está saliendo de su crisálida, pero no descartemos que siga volviendo a ella para crecer en su juventud, para que domine más registros y haga de las delicias de su público a la vuelta de los aficionados a los estadios.

MIGUEL CANALES 10/12/2020

Youssef En-Nesyri: me llaman el controvertido

El público sevillista ha tenido la suerte de ver con su camiseta grandes delanteros a lo largo de su historia de muy diversos pelajes. Sin remontarnos a Juan Arza, el Niño Maravillas, o el campeón del mundo Bertoni, Nervión ha visto botas de Oro como Toni Polster, botas de oro de mundiales como Davor Suker o a la pareja de oro de la historia sevillista, el dúo Luis Fabiano-Fréderic Kanouté. También ha contado con otros delanteros no tan recordados en el inconsciente colectivo sevillista como Bang Bang Zamorano, Álvaro Negredo, Carlos Bacca, Kevin Gameiro o el invento caparrosiano de la “Roca” Baptista. Incluso, todavía, anhela a Wissam Ben Yedder. Es decir, el sevillismo se ha acostumbrado a encadenar de manera bastante consecutiva a nueves de esos que tienen en sus botas 20 goles por temporada desde hace más de 30 años.

Por este motivo suele ser bastante crítico con los delanteros que no rinden de manera inmediata. Se levanta una corriente crítica importante y se abren bandos dentro de la afición. No hay que irse muy lejos para ver este comportamiento con respecto a Luis Fabiano -que pasó de demonio a ángel- o con Álvaro Negredo, al que se le achacaba en muchos foros sevillistas de buscar el más difícil todavía en lugar de ser efectivo. Luis Muriel, Iago Aspas o Ciro Inmobile -dentro de los años más recientes- no llegaron ni a levantar esa dualidad. El primero por su escaso rendimiento goleador -que luego ha redimido fuera de Sevilla- y los segundos, por contar con menos minutos de los que sus goles, anterior y posteriormente merecían. No es que lo hicieran mal, es que sus compañeros lo hacían bastante bien y no llegaron a coger la camiseta de 9 titular del equipo.

Con esta introducción recordando la figura de los goleadores en la historia reciente -y no tanto- sevillista, queremos poner de manifiesto que Sevilla tiene un paladar especial para los delanteros. Ha visto muchos, muy distintos y muy buenos. Por eso no suele ser demasiado paciente con sus 9s. Les exige rápido, quiere rendimiento goleador inmediato y más en esta situación histórica que vive el club de asentamiento en la máxima élite del fútbol europeo. Sabe que la figura del killer es capital para mantener el status en el que se encuentra y, aunque no se diga pero se piense con la boca pequeña, soñar con que le meta más cerca de la pelea -dentro de sus limitaciones- con los grandes transatlánticos nacionales y europeos.

Si a eso le unimos una figura como la de Youssef En-Nesyri -digamos así en primera impresión especial-, el cóctel está servido. La controversia se dispara y la dualidad en la afición sevillista vuelve a aparecer. Y más ahora, cuando parece que empieza a encadenar goles. Las tornas se vuelven y los que esperaban de él cosas interesantes o importantes acallan las voces críticas de los que, tras unos primeros meses, criticaban su calidad técnica y resolutiva de cara a portería. Ese culmen de críticas llegó con la parada de Neuer en la Supercopa de Europa, en una imagen que recuerda el peor momento de Wissam Ben Yedder fallando un penalti contra el Barcelona en otra Supercopa europea -volveremos sobre esta semejanza-.

La llegada de Youssef a Nervión no parecía la de un primer espada. Sus números no lo decían, había sido un jugador más de highligths que de anotaciones y mucho más lugarteniente que general. 13 goles en 37 partidos de titular y 12 de suplente en el Leganés y un comentario general en su anterior afición, “En-Nesyri es capaz de meter lo más difícil y fallar lo más fácil”, coronaban a un jugador más de secretaría técnica que de público medio. Con picos irregulares, siempre dando la cara en el trabajo, eso sí que es innegable, pero alternando partidos de los que dejan con la boca abierta con otros donde era demasiado romo.

Los 20 millones pagados por él en el mercado de invierno y la situación anotadora del equipo en aquel momento tampoco eran la mejor situación para presentarse en Sevilla a resolver unos problemas que no eran suyos ni que debía asumir. Aunque ese fuera el sentimiento general en la afición, Youssef parecía, a su llegada, un delantero para sumar desde las rotaciones y crecer dentro del crecimiento general del equipo y no lo que muchos esperaban de él: la solución goleadora.

En-Nesyri había ido creciendo en Leganés junto al protectorado de Martin Brahitwaite. En un modelo de juego que se basaba en la complicidad y complementariedad de ambos, el equipo pepinero había solventado una difícil salvación en Primera División sumando piezas alrededor de ellos. Youssef era el “currela”, el que peleaba los envíos largos, el que caía a bandas, el que más se fajaba lejos del área, alternado apoyos y rupturas muy largas a la contra. En eso, y volvemos a la semejanza con Wissam, Ben Yedder llegó a Sevilla siguiendo un camino similar, siendo el complementario de Bratihwaite en Toulouse. No decimos que su juego fuera similar, pero el francés barría más que el danés, como ocurría en Leganés con el marroquí, y tiraba más apoyos, se sacrificaba más y partía más veces desde banda que Martín.

Ambos aterrizaron en Sevilla sin vitola de titular, trabajando en una doble punta, y teniendo que ganarse el puesto por detrás de otros compañeros para ser el único 9. En ese proceso está ahora Youssef, en el de reciclaje desde el que le ha traído a Nervión. Pasando de moverse en todo el ancho y largo del campo, corriendo mucho, peleando más y en un modelo de juego que le pedía ser más insistente que certero.

En-Nesyri, en esta temporada en Sevilla, ha reducido su radio de acción a prácticamente el tercio central del campo, participa la mitad de las veces de lo que lo hacía en el Leganés, disputa la mitad de los balones aéreos que en su anterior equipo y chuta un 40% menos a potería que en la temporada 18/19. Son 3 meses solamente los que van de competición y quizás todavía no sean suficientes para establecer que esa tendencia se ha consolidado en su juego. Seguramente sea así si Lopetegui sigue manteniendo el modelo de juego que tiene donde prima el ataque por bandas y elaborado al de buscar espacios interiores, juego directo o el contragolpe de donde viene Youssef.

Sin embargo, su acierto en el pase ha subido un 25% y su capacidad resolutiva todavía más. Participa menos, pero lo hace mejor en lo que llevamos de temporada con respecto a lo que hacía en el Leganés. Sigue siendo embarullado en su conducción, su físico desgarbado en carrera tampoco le ayuda a ser estéticamente bonito de ver y la definición sigue siendo peor que su remate de primeras –sobre todo de cabeza-. Los controles y apoyos de espaldas le siguen costando y encima se le han reducido los espacios y participaciones. Pero ahí viene mostrando una evolución en su juego, adaptándose a moverse menos, trabajar menos para un compañero de ataque y esperando más las situaciones de juego o jugando más de espaldas que corriendo al espacio o saltando a ganar los balones largos.

Su figura seguirá siendo controvertida en cuanto y en tanto los goles dicten, como la de cualquier delantero, potenciada por sus limitaciones que las tiene como cualquier jugador que no es un dechado de técnica. Pero como ocurriera con Ben Yedder, por citar el último gran delantero sevillista con el que hemos establecido una línea temporal de semejanza, está en un proceso de reciclaje. Ojalá su recorrido sea como el de Wissam, señal de que ha sido muy productivo para el Sevilla y señal también de que la dirección técnica del club ha sabido ver más allá de lo visual y visualizado un proceso de adaptación efectivo a lo que se le pide en este modelo de juego.

Y mientras tanto, no está tampoco mal que, como contra el Rennes, nos deje ver sus virtudes, que también las tiene, como el atacar el remate al primer palo -moviéndose bien el área- o atacar los espacios en profundidad -mejor de derecha a izquierda y definiendo de izquierda a derecha-.

MIGUEL CANALES 17/01/2020

Youssef En-Nesyri en el modelo de Lopetegui

Se deshojó la margarita, finalmente ha sido Youssef En-Nesyri el delantero que ha llegado al Sevilla en este mercado de invierno. Lo hace en unas circunstancias bastante diferentes a las que suele utilizar el club de Nervión esta ventana de fichajes: en propiedad y por un buen montante económico. Cierto es, también, que su perfil es diferente al que ha firmado en estas situaciones el equipo andaluz. Viene a disputar desde ya la titularidad y a cubrir una necesidad que está rondando durante todo el curso a los sevillistas, hacer goles, siendo un jugador de cierto recorrido en nuestra liga, pero joven y de prometedor futuro.

Porque ahora mismo el marroquí es más lo que puede ser que lo que realmente es. El Sevilla firma un jugador de grandes cualidades, evidente en una entidad como la rojiblanca conocida su manera de trabajar, pero al que no le atesoran grandes números. Su bagaje competitivo en nuestra liga es corto, pero ascedente -quizá esta temporada está un poco más ralentizada su progresión- y con visos de seguir creciendo. Esa es la principal apuesta de los de Nervión, que Youssef siga quemando etapas de crecimiento y alcance los números que sus cualidades dictan que puede tener en un breve espacio de tiempo.

No se entienda que el anterior párrafo quiere menospreciar el momento competitivo actual de En-Nesyri. Sirve para encuadrar su fichaje y entender que el marroquí debe proseguir un crecimiento deportivo donde su próxima asignatura a superar es la de ser constante en la producción goleadora. Con 22 años no se puede pedir a un jugador que lleva 3 temporadas en la élite ser un consagrado goleador, pero sí que empiece a sentar las bases para serlo. Eso busca el Sevilla en el ex del Leganés, que su producción goleadora se desarrolle como marcan sus cualidades.

Dar un salto competitivo de equipos que buscan salvar la categoría a uno que pelea por ser animador de la parte alta de la liga española y pelear por seguir siendo puntero en Europa supone muchos escalones. Más aún en el contexto que se encuentra la delantera del Sevilla en este campeonato, con todos los focos puestos sobre ella. Esta es una cuestión importante para contextualizar el fichaje de En-Nesyri. El Sevilla ha tenido que ver algo en un jugador como él para llevar a cabo su contratación. Veamos qué es lo que ha podido ser para que se haya apostado fuerte por él intentando adelantarse -como en otras ocasiones- a los acontecimientos.

Más que exponer sus cualidades, vamos a intentar encuadrar estas dentro del contexto y modelo de juego actual de Lopetegui y qué le puede ofrecer dentro de él y de manera adicional Youssef. Viendo como estaba estructurada la delantera sevillista en el comienzo de liga y tras las salidas de Chicharito y Dabbur, En-Nesyri podría decirse que con quien comparte mayor perfil es con el mexicano. No podemos decir exactamente que sea una gota de agua con De Jong, aunque también comparta alguna que otra característica con él. El marroquí, parece evidente, viene a cubrir el perfil dejado -y nunca llevado a cabo- por Chicharito.

¿Qué quiere esto decir? Que Youssef es un delantero de nervio, de esos a los que le gusta correr, moverse, atacar espacios y no ocupar solo el carril central. En eso difiere bastante con el actual De Jong. En-Nesyri es agresivo en su fútbol, punzante y de los que agitan. Lo que recuerda bastante ese fútbol que tenía Chicharito, al que Ferguson veía como un agitador de partidos y que usaba para meterles más ritmo. Donde mejor se siente, en ese aspecto, es abriéndose a banda -preferiblemente a la derecha- y atacando desde ahí los espacios en diagonal a portería. Su desmarque sin balón no es directo al área, primero busca ganar la espalda del defensor, y luego conducir hacia dentro con la izquierda recortando para tener el ángulo abierto al palo largo sobre todo desde el pico del área. No ataca tanto sin balón espacio entre central y lateral y sí la espalda del lateral.

Aquí tenemos un primer dilema, ¿usará esta característica tan marcada de En-Nesyri Lopetegui o le acotará más al centro como viene haciendo con sus delanteros? En este sentido Chicharito es un delantero que buscaba más ya recibir cerca de portería que en banda, aunque se abriera a las orillas del campo con un desmarque más diagonal que el del nuevo delantero sevillista, que prefiere correr sin balón en profundidad a hacerlo en diagonal. Sus diagonales desde los costados son mucho más habituales con balón que sin él, a diferencia del mexicano que tiraba más y mejor las diagonales sin balón.

Esta no es una cuestión baladí en el modelo de juego de Julen, que ha hecho de su principal arma ofensiva la banda derecha donde se reparten funciones, profundidad y generación de llegadas Navas y Ocampos. Si uno mira algo del pasado de En-Nesyri encuentra que moverse hacia el costado diestro y arrancar desde allí es algo muy habitual en su fútbol. Esa característica suya deja en el aire otra pregunta ¿veremos a un Ocampos más extremo izquierdo que derecho, o Lopetegui reducirá este movimiento característico y muchas veces diferencial de Youssef en el actual Sevilla llevándolo a ser un delantero más referencial de lo que es ahora? El Ocampos actual y más visto en Sevilla y el En-Nesyri actual y más visto en el Leganés chocan en espacios a los que les gusta acudir y desde los que atacar.

Hemos desgranado su desmarque largo desde banda, veamos cómo actúa en posiciones centrales y en desmarques cortos. En ese sentido vuelve a ser mucho más parecido a Chicharito de lo que es a Dabbur, un delantero al que le gusta mucho más mediapuntear, asociarse y conducir por dentro, o De Jong, un delantero que juega más de espaldas para poner a compañeros de cara o abrir a bandas. Ese nervio del que hablamos hace que le gusta más atacar espacios que recibir de espaldas, aunque con su físico, potencia y capacidad de salto puede actuar de boya para los envíos largos buscando prolongación -gana muchos duelos aéreos- y protegiendo el balón. No podemos decir que sea un jugador fino en espacios cortos y las asociaciones. Volvemos a insistir en ese nervio en su fútbol que lo hace querer buscar más la resolución que el juego y que marca que su porcentaje de acierto en pases y el número de pases que realiza por partido no sea muy alto. Prefiere conducir a asociarse, correr a pasar o recibir de espaldas, por lo que recuerda bastante más a un Chicharito joven que a cualquiera de los otros delanteros que ha tenido o tiene el Sevilla esta temporada.

Esto lleva a otra pregunta sobre su encaje en el modelo de juego de Lopetegui. ¿Le permitirá esto al entrenador sevillista buscar más pases en profundidad al espacio por dentro, o bien buscará más las características de delantero de 1,93 que tiene En-Nesyri para hacerle jugar de espaldas a portería y no perfilado al arco rival buscando el desmarque?

Para cerrar este análisis, toquemos la joya de la corona. ¿Cómo se desenvuelve el nuevo delantero del Sevilla de cara a portería? Nuevamente podemos decir que, con quien comparte más el perfil de delantero de área es con Chicharito. Al marroquí le gusta moverse y atacar los centros, busca ganar posición por delante del defensor rival y no esperar que el balón le llegue. Va más hacia el primer palo que hacia el segundo en ese ansia de ganar posición y, aún siendo zurdo, se desenvuelve bien con la derecha en los remates -también en los controles y en algún último pase-. Es un gran rematador de cabeza más allá de 1,93, con una gran potencia de salto y capacidad para quedarse suspendido. Para confirmar esto, solo hay que recordar el gol que mete a España en un córner ganando el duelo aéreo a Sergio Ramos, todo un especialista en el juego aéreo. En ese sentido, De Jong es menos agresivo en sus movimientos en el área y disputa más de tú a tú los centros con los defensas rivales. Buen rematador y con mucho gusto por atacar los centros más que esperarlos. En el Sevilla actual hay que ver si se dan las circunstancias de ataque para que pueda usar esa movilidad en área que le caracteriza de cara al remate.

Quizá donde está su mayor margen de progresión es en la definición 1 vs 1 contra el portero. Abusa del remate al palo corto, incluso en las diagonales desde la derecha, y eso hace que su efectividad deba crecer con el paso del tiempo si empieza a alternar más el tipo de definición que usa. En general, si ataca portería desde el centro o la izquierda busca muchísimo más el disparo a su palo más cercano y por abajo. Ahí su porcentaje de remate baja.

Dicho todo esto, hemos podido atestiguar que con En-Nesyri el Sevilla ha buscado un perfil de delantero versátil, que parece venir a desarrollar cuestiones que podía ofrecer Chicharito Hernández como alternativa a De Jong y que también puede ofrecer las que lleva a cabo el holandés, restringiendo su radio de acción. La dirección deportiva sevillista no ha buscado un perfil clon de De Jong que las enchufe, aunque pueda cumplir esa función. El tiempo marcará si Lopetegui aprovecha esas otras cualidades que lo ofrece Youssef más allá del carril central y prototipo de delantero rematador, y si el marroquí crece en capacidad asociativa, juego en menos espacios y en definición. Parece claro que la dirección deportiva sevillista ha fichado un delantero más allá de Julen, pero que puede ofrecerle aquello que él quiere. Al final, que le entre la pelota o no a En-Nesyri definirá el fichaje para la mayoría de aficionados, pero su contratación deja muchas cuestiones abiertas que la hacen muy interesante de seguir.

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