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derbi - Columnas Blancas

DH Diario Digital

La rivalidad en las redes

A estas alturas de mi vida y después de pasar por diferentes etapas, no me sale reírme de los males del vecino. Llámese reírse igual que burlarse.

Viene esto en consonancia por la nueva dimensión que por medio de las redes sociales, algo que parece el nuevo motor del mundo, ha cogido la rivalidad de mi equipo (Sevilla FC) y el otro equipo de la ciudad (R. Betis Balompié).

Está claro que los tiempos cambian, pero tengo la impresión que las nuevas tecnologías se han llevado parte de la idiosincrasia de la rivalidad Sevilla-Betis.

Y digo parte, porque todavía creo que somos muchos los que disfrutamos de la salsa de una rivalidad única y especial, condimentada sobre todo con el humor andaluz.

La picaresca y la guasa, siempre (o casi siempre) han sido el sello de identidad de esta rivalidad, pero si se pasa al insulto y a la burla, es perder el respeto a las personas y a entidades centenarias fraguadas con nuestras propias gentes.

Muy posiblemente la forma de recepcionar el mensaje tenga mucho que ver. No es lo mismo tenérselo guardado a tu amigo y cuando tienes la ocasión desquitarte con guasa.

-Qué ganas tenía de verte…

Y ahí lo llevas, el “leñazo”… Qué a gusto se queda uno, y no coger un móvil o un teclado y el “leñazo” ya no lo recibe solo tu amigo, sino cientos de aficionados a los que a la gran mayoría no conoces de nada. Con lo cual ese leñazo picaresco deja de tener guasa.

Yo no vengo aquí a decir cómo tiene que actuar cada uno, Dios me libre de esa osadía, pero sí puedo decir que como me decía un maestro que tuve, no es lo mismo la libertad que el libertinaje. Y esto último con la llegada de las redes sociales se apodera de demasiadas gentes.

Dicho todo esto y por si alguien lo duda… yo quiero que pierda el Betis hasta en la PlayStation.

JUANMA DÍAZ 03/01/2021

Un derbi para olvidar

Un empatito y gracias. No fue buen partido el disputado ayer por nuestro Sevilla FC en el campo del eterno rival, por eso podemos decir que lo mejor del partido fue el resultado final, pues al menos se puntuó.

Ya de inicio se trataba de un derbi raro, porque eso de disputarlo sin público, sin el ambiente de pre-partido… con lo que se vive en los derbis aquí en Sevilla, hacía que el partido estuviera un poco descafeinado, aunque aquí siempre un derbi será un derbi y siempre nos gustará ganarlo, sea como sea.

Para mí este derbi personalmente era más raro todavía, porque estoy ingresado en el hospital para recibir el tratamiento que me tocaba e iba a tener que verlo desde una cama hospitalaria conectado a mi ordenador y con la única compañía de mi mujer, porque ni compañero de habitación tengo. Eso sí, los preparativos que no falten: mi bufanda del Sevilla con el “NUNCA ME RINDO” en el cabecero de la cama y los nervios típicos de partido importante desde por la mañana… el nervioneo que se llama.

Empieza el partido y desde el primer momento se nota que es un típico partido de derbi, de mucho control, mucho centrocampismo y pocas ocasiones… tan pocas que el Sevilla ni tiró a puerta durante toda la primera parte. En cambio el equipo rival dispuso de dos buenas ocasiones que estuvieron a punto de costarnos un disgusto… o dos.

En la segunda parte tenían que cambiar bastante las cosas si  queríamos conseguir algún resultado positivo; empiezan los cambios y en una buena jugada de En-Nesyri le pone el balón a Suso que consigue marcar. Grito el gol en la habitación del hospital y la enfermera me pregunta que qué me pasa. “Pues nada, miarma, que ha marcado mi Sevilla”.

Poco duró la alegría porque a los 5 minutos el árbitro señala un penalti cometido por Diego Carlos sobre Loren. Vamos a dejarlo en penalti dudoso, aunque para mí no lo fue, porque parece que el defensa sevillista toca el balón antes que al jugador, pero como el árbitro toma la decisión convencido aquí ni hay VAR ni nada, que es algo que no entiendo, porque el árbitro también puede equivocarse. Si se pone el VAR y los medios tecnológicos en mi opinión debe usarse siempre, porque el colegiado de turno también puede fallar tomando la decisión en directo.

Marca el penalti Canales y empata el partido. A los pocos minutos Acuña comete penalti sobre Fekir, este sí parece claro. El propio jugador bético es el que lanza y Bono el que detiene. Buena parada del cancerbero sevillista que hace que el marcador no se mueva más.

Mal partido del Sevilla, en mi opinión de los peores jugados hasta este momento de la temporada. Por eso podemos decir que lo mejor ha sido el resultado, ya que conseguimos puntuar al menos, pero se trata de un derbi para olvidar.

Y hay que tener en cuenta los dos partidos que nos vienen ahora ante dos equipos que están en muy buena forma y bien clasificados: la Real Sociedad en el Sánchez-Pizjuan y el Atlético de Madrid en el Wanda Metropolitano -partido de la primera jornada de Liga que no se jugó en su momento-.

Hay que cambiar la actitud y, sobre todo, la presencia en el campo. Difícil destacar algún jugador en el partido de ayer, quizás nos podemos quedar con Bono por parar el penalti y salvarnos de la derrota y con Koundé porque qué difícil es que este jugador falle algún partido -jugadorazo-. El resto del equipo muy flojito, la verdad.

Recogida de bufanda, comentarios con los amigos y familiares a través de las redes y a esperar el siguiente partido. Tenemos que seguir, que todavía queda mucho y ya sabemos que nunca nos rendimos… #VamosMiSevilla.

CARLOS MARTÍN 15/06/2020

Tiempo de caracoles

Desde mayo a finales de junio es su época genuina. Puede haber citas previas que merezcan un brindis, pero la gloria se hace esperar para llegar en el momento justo del calendario. Todo el mundo sabe en la ciudad que, tras la Semana Santa y la Feria, arranca la temporada de noches para saborear gracias al ramillete de efemérides sevillistas y a los buenos caracoles.

Es necesario detenerse en los gasterópodos. Su carne, sin exceso de grasas gracias a su alimentación con hojas y arbustos, posee una amplia representación de vitaminas y minerales como calcio, hierro, magnesio o zinc. El Cateto, Casa Diego, El Tremendo, El Kiki o Remesal son algunos de sus santuarios, pero no hay barrio que no tenga su lugar de culto. Cada cocina le da su propio toque con recetas que saben a madres y abuelas. La clave está en la limpieza y en la combinación justa entre pimienta, cayena, comino o clavo. No hay dos iguales y unen a todos los públicos. Frente al plato de caracoles se vuelven iguales los nobles, aristócratas, campesinos y burgueses. Todos están dispuestos a mancharse los dedos de la zurda acariciando la cáscara mientras que la diestra agarra el palillo como si fuera un pincel. Afilada herramienta que ensarta el diminuto cuerpo antes de posarlo en la boca. Selecta estirpe de cirujanos de barra de bar con cuentas escritas con tiza.

Sevilla entiende de este arte desde tiempos ancestrales. Esta costumbre de comer caracoles está muy arraigada en Andalucía. No hay elegías, coplas, himnos o poemas a este molusco, pero merecerían algún alegato que hablara sobre sus bondades y características propias. Según algunas referencias hubo restos arqueológicos que sitúan su consumo tanto en la mesa de tartessos como en la de fenicios. También era un alimento muy apreciado por los romanos, incluso fueron los primeros especialistas en la creación de espacios para su crianza.

El final de temporada es su verdadera época, pero no por capricho. La causalidad radica en que durante el curso encuentran el momento justo para la protección del calor, la humedad o las condiciones adversas. Son especialistas en sacar la cabeza para después tapar la abertura de la cáscara creando una costra con su propia baba.

Los más cotizados, Theba pisana y Cernuella virgata. Aunque la que mejor sabe es otra especie autóctona revelada por ese mago griego recomendado precisamente por un camarero, como narró el propio protagonista años más tarde (Rosendo Cabezas durante un viaje para seguir a Karapialis, mediapunta del Olympiacos, atendió a la sugerencia de un desconocido para fijarse en un centrocampista talentoso del AEK). Quizás, por esa conexión que nace en los bares, Vassilis Tsartas identificó pronto a una especie de helícidos que estivan en la capital hispalense.

Nacer en Alexandria no impidió al griego superar los 140 partidos con una cuarentena de tantos durante las cuatro temporadas que llevó la camiseta sevillista y bautizar la noche del 12 de octubre de 1999 a estas entrañables criaturas. Tras sacar la cabeza durante un tiempo, vuelven a casa y reinan en el letargo, inactividad o torpor producido por el descenso en su actividad metabólica. En aquella ocasión, el “sparring” sevillista asestó un merecido 3 a 0 a los púgiles del maestro Carlos Timoteo en el denominado “derbi del cuchillo” dejando una frase para la posteridad: “Ahora vamos a ver muchos caracoles en la ciudad”.

De Quevedo, Juan Carlos y Loren a Ocampos y Fernando. Por mucho que pase el tiempo la victoria es el mejore ingrediente para saborear esta tapa en el merecido silencio. La especialidad radiografiada por el heleno vuelve a ocultarse cuando rueda el balón y la caída del sol va dejando paso a un rato entre amigos, entre Cruzcampo heladas, a las puertas de la “nueva normalidad”.

Cuánto se parece a la antigua en este tiempo de caracoles.

DAVID MELERO 14/06/2020

La “nueva normalidad”

Ya lo notábamos semanas atrás. Se podía respirar un ambiente cálido en las terrazas de los bares, podías sentir la sonrisa picarona de tu fiel amigo futbolero, conversaciones sin protagonismo de la palabra COVID 19… Un sinfín de condimentos que sin duda nos esbozan una sonrisa en el rostro tras estos dos meses y medio […]

LORENA NARES 13/06/2020

Victoria dedicada

El pasado 11 de Junio dio comienzo la jornada 28 de La Liga Santander con su permiso, en mi opinión, el mejor de los partidos, el derbi sevillano Sevilla Fc Vs Real Betis B. El Sevilla peleaba por puestos de Champions mientras que el Betis, no muy acertado esta temporada, peleaba por asentarse con más […]

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