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delanteros - Columnas Blancas

JULIÁN RUÍZ 24/12/2019

Sin gol, pero terceros

Es sin duda uno de los debates del año en el sevillismo. Una temporada en la que se podría hablar de revolución en la plantilla, del regreso a jugadores de músculo, de cambio de estilo, de la ansiada fortaleza defensiva que se había ido al limbo los últimos cursos, de los aplastantes números a domicilio, pero creo que convendremos todos en que a este Sevilla, a nuestro Sevilla FC, le falta la figura de un auténtico goleador.

Y es que, quien suscribe este artículo desde que tenía uso de razón, ha visto que Nervión siempre solía vestir traje de gala en la punta de lanza con nombres como los de Toni Polster, Iván Zamorano, Davor Suker, o los más recientes, Luis Fabiano, Kanouté, Negredo, Bacca, Gameiro o Ben Yedder. Todo esto le hace parecer al aficionado que, en el famoso “cuadro de Monchi” falta la pincelada más importante.

Sin embargo, los protagonistas de la fotografía venían de sumar entre ambos, la friolera de 69 goles en la temporada pasada (32 de Luuk De Jong por los 37 de Munas Dabbur). Goles en ligas menores que la española y que siempre generan dudas. Goleadores a los que se les sumaba la figura de Chicharito Hernández y el acompañamiento de Munir.

Pues los datos hablan por sí solos en el parón invernal, a una jornada de alcanzar el ecuador de la competición. Entre los cuatro atacantes suman la friolera de 5 goles tras haberse disputado 18 jornadas. Dato dantesco y demoledor que, por sí solo, sería capaz de dilapidar cualquier ilusión en el aficionado. ¿Los motivos? Seguramente sean varios y todos ellos pueden tener cabida: el empecinamiento en el sistema de juego, el jugar con un punta, el que prácticamente siempre sea De Jong el que juega, o también, por qué no remarcarlo de nuevo, el que falte un delantero de prestaciones superiores a lo que existe hoy por hoy en la plantilla. Un plantel que está liderado en la faceta goleadora por Lucas Ocampos con 5 goles y el Mudo Vázquez con 3 tantos, pide a gritos la llegada de un delantero goleador.

Ahora bien, ¿cómo es posible que no existiendo un hombre gol, esos que siempre tienen todos los equipos de la parte alta de la tabla en la clasificación del Trofeo Pichichi, el Sevilla FC pueda ir tercer clasificado con 34 puntos en 18 jornadas? Pues al igual que antes para explicar la falta de gol, existen varias y poderosas razones, como por ejemplo que es casi intratable a domicilio, donde ha logrado seis triunfos (Español, Granada, Alavés, Betis, Valladolid y Mallorca) y dos empates (Valencia y Osasuna). También ha cosechado dos derrotas (Eibar y Barcelona), acumulando 7 de los 10 tantos encajados a domicilio. Por lo que, a excepción de esos dos partidos, se puede concluir que el Sevilla FC encaja muy poco o casi nada cuando juega fuera de casa, sumando 20 puntos en las 10 salidas. Y todavía algunos no olvidamos que la cifra podría ser de veintitrés (Eibar perdura en el recuerdo).

Jugadores como Vaclik, Navas, Diego Carlos, Koundé, Reguilón, Fernando, Jordán, Banega y Ocampos (cuánto se echó de menos durante su sanción), forman el núcleo duro sobre el que Julen Lopetegui ha conseguido armar un bloque sólido que suele conceder poco fuera de casa y al que cuesta derrotar, pese a tener esa falta de gol arriba o parecer en ocasiones que competimos con un jugador menos.

Para completar el análisis de la marcha del equipo rojiblanco en tercera posición, también podemos mirar los números como local. No son tan espectaculares como en años anteriores, pero si nos fijamos en los goles encajados, podemos observar de nuevo que este Sevilla FC recibe muy pocos goles (siete en ocho partidos, siendo precisamente el Villarreal, el único equipo que le ha hecho dos goles). En las 18 jornadas disputadas, solamente tres equipos han sido capaz de hacerle dos o más goles a los de Nervión (Eibar, Barcelona y Villarreral), que sumados superan a los encajados en las otras 15 jornadas.

Un Sevilla FC sin gol, pero que va en tercera posición en la clasificación que, por cierto, está muy apretada. Si nos detenemos a ver algunos datos numéricos más, hay equipos como Osasuna o Granada que han marcado más goles a favor, aunque también han encajado 7 y 8 goles más respectivamente, lo que se traduce en una diferencia considerable de 10 u 11 puntos menos. Está claro que la fortaleza del Sevilla FC durante la primera mitad de la temporada se plasma en su poderío defensivo, el de todo el conjunto, el del sello que le ha impuesto el entrenador vasco. Equipo muy rocoso y menos brillante.

Desconocemos los aficionados sevillistas si esta receta nos será suficiente para disputar el segundo tramo y el más decisivo de las diferentes competiciones. Ya están a la vuelta de la esquina los meses de enero y febrero cargados de partidos. Hay un parón invernal propicio para fichar y tratar de acertar y mejorar aún más el equipo y que no debería desaprovecharse. A buen seguro que nuestros rivales no van a dejar pasar esa oportunidad de reforzar sus equipos. El mercado invernal es complicado. Pienso que nuestro equipo demanda dos jugadores de ataque (delantero y extremo incisivo con desborde y, por qué no decirlo, con gol). No sé si estará al alcance de nuestra capacidad económica en este momento de la temporada y no es menos cierto que antes de entrar, hay que dejar salir.

Complicada tarea para el Director Deportivo y a la vez, ilusionante para el aficionado. No sé cuánto durará la fortaleza defensiva que tiene el equipo y las victorias a domicilio, pero creo que para seguir en las posiciones altas de la tabla, el Sevilla FC debe fichar un hombre gol y esperemos que Monchi acierte como otras tantas veces ya hizo.

PEDRO MONAGO 18/12/2019

Probaturas

Aunque llevo ya unos años opinando por aquí y en redes sociales, siempre me he resistido a escribir sobre fútbol en sentido estricto, sobre sus aspectos técnicos. No entiendo de fútbol, lo digo siempre y muchos amigos lo consideran falsa modestia, pero no es así. No me suelo fijar ni en como están colocados en el campo los jugadores y solo al final puedo tener una opinión, más basada en sensaciones y hechos objetivos (soy resultadista), que en un análisis técnico del desarrollo del partido, cosa que dejo para gente muy preparada que tenemos la suerte de leer también aquí.

Hoy, en puertas del descanso futbolístico navideño, voy a hacer una excepción para contaros algo de cómo veo al Sevilla hasta ahora.

Parece obvio que esta temporada hemos mejorado en la configuración global del equipo: somos más sólidos en dos zonas claves, como son la defensa y el centro del campo.

Y también parece obvio que hemos empeorado en el ataque. Eso, además de las sensaciones, lo dicen los números.

La cuestión es, ¿cuál es la razón de que ataquemos peor? Y, en función de ello ¿qué se puede hacer?

Aquí hay opiniones para todos los gustos, desde la más popular (De Jong, Chicharito, etc, son unos bultos), hasta la teoría de la manta (atacamos peor porque nos arropamos más atrás), pasando por la mala configuración de la delantera por parte de Lopetegui.

Yo que, como decía un querido (aunque reciente) amigo que nos dejó hace poco, suelo ser equidistante, aquí no lo voy a ser menos: no creo que haya una sola causa de que nos cueste hacer gol.

Los delanteros no son, parece claro, del nivel de los monstruos que hemos tenido en los años de esplendor, vale, pero tampoco creo que tengan un nivel que no sea, al menos, equiparable a otros equipos (bastantes) que han anotado más que el Sevilla. No puede, por tanto, ser la única ni principal causa de la sequía.

La segunda posible circunstancia, la teoría de la manta, puede servir para algunos partidos en los que (dicho por el propio Lopetegui) nos hemos metido demasiado atrás, después de ponernos por encima en el marcador, pero no para otros cuantos en los que hemos atacado bastante, sin acierto. Por ejemplo, los dos últimos o la primera parte de Barcelona.

Nos queda, de las tres posibles causas comentadas, la relativa a la configuración de la delantera por Lopetegui. Tengo claro que este posible motivo es más amplio, porque la configuración de la delantera está condicionada (y al revés) por la del resto del equipo y el estilo de juego. Aquí, desde mi niideísmo, al principio reconocido, y sin pretender saber ni una milésima parte de lo que sabe Lopetegui, yo creo que hay campo de mejora.

Suelo decir (vuelvo a remitirme a mi post El especialista) que los hombres de fútbol, a veces, precisamente por serlo, pierden de vista cosas más mundanas que, sin el corsé de ser el que más sabe de esto, son palpables para el común de los mortales. En mi opinión, cualidades escasas pero muy valorables en los especialistas son la flexibilidad y la humildad, virtudes que, sin duda, hacen que no caigan en el pecado mortal de la cabezonería, que a tantos entrenadores se ha llevado por delante.

Tengo plena confianza en que Lopetegui, que ha conseguido lo más difícil desde que llegó, será capaz de mostrarnos las referidas cualidades. Y no lo digo porque yo crea que debe poner a uno u otro (que ahí el cabezón sería yo), sino porque entiendo que sería bueno que probara soluciones que a los legos se nos ocurren, como poner a Munir y/o Dabbur de delantero, utilizar a De Jong más como recurso que como regla, mezclar un poco el estilo y que no sea centros laterales al área el 90% de las veces, etc.

A lo mejor nada de eso funciona, pero estaremos de acuerdo en que esta prueba es más fácil (y barata) que intentar sustituir a los jugadores en plena temporada.

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