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Dabbur - Columnas Blancas

ALFONSO RAMOS 20/10/2019

Carta de Javiva, la madre de Dabbur

הי, אני אמו של דבור. אני כותב את המכתב הזה בגלל ¡Coño! ¡Que estoy escribiendo en hebreo! Por cierto, ¿el coño lo he dicho en hebreo o en español? Bueno, es lo mismo, yo creo que se entiende en los dos idiomas igual.

Os decía que soy Javiva, la madre de Munas (aquí me presigno). Escribo esta misiva para demostrarles a esos lenguarones de corazón negro, malos como la quina, que mi niño es una estupendísima persona. Aunque es verdá que si se afeitara estaría más guapo, que se lo tengo dicho desde los 12 años. Que esa barba le hace carita de quiosquero que vende tabaco suerto. “Joé, mamá, que afeitarse es un coñaso”. Anda, anda, anda. Que tienes pinta de lo que no eres por flojo. Totá, que mi niño es mu buenísima persona como pa que en Sevilla me lo tengan como a una plancha en un piso Erasmus, arrinconaíto y sin usar. Las madres de este mundo entenderán la corajina que le corre a una por las venas de ver a tu niño maltrataíto. Fité, que le eché en la maleta dos fiambreras de humus que le hizo su abuela y ni las ha abierto. Y no hay castigo más grande pa una madre que saber que tu hijo está mu lejos de casa y sin apetito. ¿Qué he hecho yo pa merecer esto, Alá mío?

Perdonen las disculpas pero ¿Acaso mi niño saluda a las persona poniendo la mano blanda? ¿Acaso a mi niño cuando habla mucho se le ponen dos bolitas blanca en la comisura de los labio como si se habiera comío un palo de nata? ¿Acaso mi niño es el que deja la hojita de lechuga en los carros del Mercadona? ¿Acaso mi niño dice ya estamo a juernes? ¿Acaso mi niño le pisa lo fregao a los encargaos del vestuario? כוס, que los radares de tráfico de España ya tenían una S pintá a grafiti antes de que mi hijo llegara. ¡A ver si ha sido también él! ¿Esta vez he dicho coño en español o en hebreo? Bueno qué más da, Javiva, que se entiende igual.

¿Que mi Munas (aquí me presigno) tiene cabeza? Vale, siempre la ha tenío. ¿Que el médico cuando nació en vez de una cachetá en el culo le dio un collejón porque era to cabeza? También. Me acuerdo que pasé las de Caín. Soplé como pa hinchar yo solita una colchoneta de unicornio a boca. Pero esa desproporción entre cuerpo y perola no te da derecho a tener a mi niño sin jugar. Que el entrenador, que no quiero ni pronunciarlo no vaya a ser que me entrabuque en una de las 9 sílabas que tiene su apellido y que del disloque me dé un vaío, lo dejó la última semana de nuevo sin convocar y le dijo “Toma, un libro filosófico, pa que te entretengas en casa”. ¿Queréis saber quién era el autor del libro? Po claro que lo queréis saber, si sois mu cabrone. Descartes. ¡El hijo de su madre le dio un libro de Descartes! Hay que tener mala baba pa hacer eso con una persona que no le ha hecho nunca daño a nadie. Que mi niño va a Portugal y paga los peaje, copón. Pues ahí no queda la cosa. El presidente, que no voy a pronunciar su nombre no vaya a ser que lo haga y la próxima vez que quiera yo decir cabina diga gabina, ha llegao a preguntar si el fichaje de mi niño se hizo con la tarjeta del cortinglé, pa que le devuelvan el dinero. ¡Será el tío vaina! Dame paciencia y fuerza, Alá mío, que dolor ya tengo de sobra.

A los aficionados sevillanos solo les pido una cosa. Cuídenmelo como si fuera hijo suyo. Denle cariño. Y si el niño tiene la suerte de jugar unos minutos, como alguien se cachondee de él, VOY PA ALLÁ, LO COJO, LO REMOÑEO Y LO MAJO.

Que a una madre a cojone no le gana nadie (aquí me cierro bien ambos lados de la solapa de la chaqueta y le doy fuerte al punto y final).

PABLO F. ENRÍQUEZ 06/10/2019

¿Un debate sereno?

He visto ateos con papeles persignarse tres veces en dos segundos al tiempo que el árbitro señalaba el inicio del partido. Y señores con varias décadas de sevillismo en su haber atravesar el descampado de gol sur con la mirada clavada en el albero, para no verse en la tesitura de saludar a algún inconsciente, desconocedor además de las coordenadas de la fortuna. Hay señoras que no se sientan hasta que un futbolista del Sevilla entra en contacto con el balón, y letrados en ejercicio que no acompañan al equipo fuera de la ciudad sin su añeja bufanda de lana, una pieza retro que, por cierto, daría lustre al remozado museo.

Hay camisetas que sólo salen del cajón la víspera de una final, e hijas que besan a sus padres tras el último acorde del himno del Arrebato. Igualmente, familias que hacen cola en el mismo acceso de siempre, siguiendo el turno inverso a la edad, mientras el torno de al lado está expedito. Y no son pocas.

En el interior de Preferencia se cuentan tramos de escalones que se inician invariablemente con la pierna derecha, y vigas ya desgastadas de las huellas que dejan las manos de generaciones de sevillistas, que seguirán haciendo lo que vieron hacer a quienes les precedieron en la cita con esta liturgia futbolera.

La experiencia dicta que no se habla mal de un miembro del equipo contrario hasta que acaba el partido, máxime si es negro, alto y aparentemente torpe. Por la misma regla de tres, estaremos más tranquilos si en el once rival no figura alguien con pasado sevillista (los riesgos de “la diáspora”, he llegado a escuchar).

Y a toda esta tropa, a este ejército de majaretas en cuyas filas milito, le pedimos un juicio objetivo, razonado y sereno de las cosas del Sevilla. Queremos que no convierta la salida de Dabbur en un espectáculo “impropio”, que derroche paciencia con un rival pretencioso y maleducado (sí, va por Ramos) y templanza con los suyos. Un día nos contaron que el Ramón Sánchez-Pizjuán se miraba en las tertulias del Ateneo (cuando las había), y terminamos cayendo en la cuenta de que las cosas marchaban bien en el campo antes de que los loqueros alinearan ambulancias a la espera de evacuación. Que esto es fútbol, oiga, sin pretensiones.

Nota bene: Este texto ha sido perpetrado antes de que a Pepe Lobo le dé por hacer lo propio y nos mande al resto a los albañiles.

Ocho apellidos vascos

Lopetegui, Agote, Aranguren, Arteaga, Eizmendi, Kalparsoro, Usabiaga y Ugartemendia, como si del protagonista de la famosa película se tratara, nuestro actual entrenador presume con orgullo de su vasco pedigrí, que no digo yo que sea malo, ¿quién no se siente orgulloso de sus raíces?.

En la taquillera película se contrastaba en clave de humor las diferencias entre la particular idiosincrasia del vasco y el andaluz, sin duda la tozudez, en el caso de los primeros es más que evidente.

En el caso de nuestro Julen, este hijo de “Harrijasotzaile”, (que no se me asuste nadie, así llaman a los forzudos levantadores de piedras allá en su tierra y su padre lo era), entiende una gran parte del sevillismo que hay mucho de tozudez en eso de no haber alineado aún, salvo los minutos de la basura de Bakú, al israelí Dabbur.

Si su padre aún hoy ostenta el record mundial de 22 alzadas de piedra de 100 kilos en un minuto, Dabbur puede llegar a convertirse en el particular record de Julen por mayor número de jornadas consecutivas sin jugar.

A nuestro particular “Dabburjasotzaile”, sin duda reforzado por los resultados, parece no pesarle la presión mediática, pero cómo diría uno de aquí: “LopeteguiAgoteArangurenArteagaEizmendiKalparsoroUsabiagayUgartemendia de mis curpas, ¿qué te cuesta ponerlo de vez en cuando?”.

Ya no es que se le pida que, de la noche a la mañana, lo de “DeJongporDabbur”, se convierta en un “trending topic” como lo fuera aquel “CokeporMariano”, pero al menos así podríamos comprobar el por qué de dicha situación.

Con el paso de las jornadas se está creando tanto para el entrenador como para el jugador una presión extra que puede no ser beneficiosa para ninguno y me explico: el jugador, ante tanta inactividad sumada a sus deseos por demostrar sus virtudes, puede provocar que con tal presión -y esto no es nuevo- parezca peor jugador de lo que es, (si es que lo es), como consecuencia para “satisfacción”, quizás no sea la palabra más acertada, del entrenador, sirva para cargarse aún más de razones ante sus críticos del por qué de su no titularidad.

Ahora bien, supongamos que sucede lo contrario, el jugador a pesar de todas esas presiones firma una actuación estelar,  ¿en qué posición quedaría el entrenador?.

¿Se convertirá Dabbur en un nuevo Immobile o Aspas de la vida?, al menos aquellos tuvieron su oportunidad, entrenadores cabezones aparte, que también los hubo, por no hablar de los Bacca o Gameiro que tenían por delante, se fueron y hoy triunfan, quizás aquellos sí tuvieron una explicación pero, ¿y con Dabbur qué explicación habrá?.

Dicho lo cual y ahora haciendo de abogado del diablo, (que no se me enfade nuestro admirado Caparrós que no va por él), muchas voces piden a gritos que desde el Club o el propio entrenador se dé una explicación, ¿debe ser así?, ¿y si la oculta explicación para muchos, lo único que conseguiría es hacer daño al propio Club?. Supongamos por un momento que el jugador no tiene nivel para este Sevilla, ¿tiene que aparecer Monchi en una rueda de prensa para airearlo a los cuatro vientos y conseguir con ello devaluar el caché del jugador?, ¿qué dirían esos mismos detractores al día siguiente?

Escribo estas líneas en la previa contra el Apoel, ¿seguirá su particular “Dabburjasotzaile” nuestro Julen o tendremos nuevo trending topic DeJongporDabbur?.

Si os ha gustado os emplazo para mi próxima crítica peliculera : “La vida de Bryan” ¿o era Brian?.

ÁLVARO FUENTES 30/09/2019

Oportunidad o aclaración

La situación que se vive en la delantera está teniendo repercusiones entre la afición y lo mejor que puede hacer el club es dar explicaciones. La delantera nervionense lleva la friolera de un gol en ocho partidos oficiales —tomando como delantera al trío formado por De Jong, Chicharito y Dabbur— , siete de Liga y […]

Dabbur
JULIÁN RUÍZ 24/09/2019

Suena el reloj

La vuelta de Monchi a la entidad de Nervión ha provocado la enésima revolución en la primera plantilla del Sevilla FC, considerada como más que necesaria por la mayoría de los aficionados sevillistas. La contratación de un entrenador y trece jugadores, más la salida del grueso anterior (entre ventas y cesiones), hace que un Sevilla […]

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