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JOSÉ MANUEL ARIZA 28/01/2020

Potencialmente peligrosos

Saludos.

No parece que sea flor de un día como hemos vivido en diversas ocasiones históricas. Un (o unos) años buenos para volver a caer en la mediocridad durante una (o unas) décadas. Dientes de sierra muy acusados que nos hacían  celebrar como posesos una “modesta” clasificación europea. Teníamos todo el derecho ciertamente, pero hoy y después de todo lo vivido en el siglo XXI, se nos antojan actos tiernos, incluso inocentes. Vivimos escenas que me recuerdan a esos niños que se hartan de jugar con la caja de cartón del juguete el día de reyes.

Pero la llegada de las dos equis/palito nos trajo un mundo nuevo, desconocido, emocionante, pleno y satisfactorio como nunca cuando descubrimos lo que contenía la caja. Un siglo en el que dejamos de mirar al lado; en el que nos despojamos de nuestras caspas locales por intrascendentes; en el que nos libramos de los complejos chuscos y pusimos nuestros ojos en el Continente. Miramos para arriba y subimos a base de esfuerzo, trabajo, lucha y constancia hasta lo más alto, coronando una cima épica en la que nos sentamos en solitario. Desde allí contemplamos el paisaje arrobados y observamos pensativos otras cumbres (que un día también escalaremos sin duda) nos proponemos el desafío y nos decimos convencidos que lo lograremos porque llevamos un gen que nos impide claudicar nunca.

Nos colocamos ahí codeándonos con los ricos cuando apenas somos “clase media” (lo dictan los presupuestos que de Clase nadie puede enseñarnos nada). Y como recién llegados al selecto y restrictivo club de los poderosos (sociedad limitada, númerus clausus) debemos abrirnos paso con los codos, con saña y con la mala leche necesaria para reclamar lo que nos pertenece, lo que nos hemos ganado en el campo de batalla…

“el fútbol se inventó como un juego de guerra que se practica en la paz”

 …para decirles que una parte del botín es nuestra y que la queremos, que nuestras armas también dejaron sangre en el camino y dejamos la nuestra. Hemos llegado para quedarnos y ya nadie podrá echarnos. Así que váyanse haciendo a la idea que cuanto antes lo asuman, menos doloroso será.

Eso molesta y molesta mucho porque nadie está dispuesto a compartir privilegios. Como decía reciente y acertadamente E. Vidal: “no eres grande si no has sufrido una campaña difamatoria de los medios serviles madrileños”. ¿Una? Como está prescrito en el manual de manipulación (cap. 1) lanzan sus hordas de filibusteros de la pluma para tratar de erosionar la emergente competencia que llega desde el Sur, porque a pesar de los muchos años que estuvimos amagando, esta vez es la buena y no hay retirada ni para tomar nuevo impulso. Todo vale (como en el amor y en la guerra) porque esto va de amor (a unos colores y un escudo) y de guerra futbolera: hay plazas que no podrán conquistar jamás pero… si no puedes con tu enemigo socávalo, inventa, distrae, difama para que parezca que eres culpable porque te lo mereces, porque no caes bien, porque osas mirar a los ojos a los emperadores…

Tratan de hacerlo sin ser conscientes de que mientras más basura insistan en dejarnos debajo de nuestras alfombras, más nos unen en nuestra guerra de guerrillas. Un día descubrirán que además de la plata, otras emociones nos alimentan los espíritus. A modo de Masada del Sur, antes nos inmolamos que rendirnos al imperio. Después de 130 años de vida, de curtirnos en todas las batallas, nos hemos dotado de una coraza resistente y dura como pocas en nuestra decidida formación en “testudo”, al modo de la formidable fuerza de choque romana con la que conquistaron Europa.

La tortuga es un animal muy muy longevo.

Es curioso, no obstante, que siendo Sevilla ciudad prohibida para invasores y con dos tribus igualmente (!) refractarias a los bárbaros del norte, sea solo una la que siempre deba estar al frente en las contiendas, en la primera línea de combate. O no tan curioso porque como reza en el título del artículo, una es la potencialmente peligrosa y la otra no. Incluso cae bien, la otra, lo que debería levantarles sospechas. La Historia es la que es y no la que queremos que sea.

Dice el proverbio árabe que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos” y eso podría ser una de las claves que expliquen las simpatías/antipatías con que nos definen a los hispalenses allende cualquier parte. Si no compites por ocupar un espacio, no molestas y además tenemos tendencia natural a ponernos de parte del más débil… cuando no son los nuestros los implicados.

Pero el Sevilla FC sí compite dentro y fuera y en ésa guerra infinita, hemos dejado muchos cadáveres en los campos de batallas. Y heridos graves de mediocridad, de penurias y de intranscendencia.

Religión pagana la nuestra que no necesita de otros dioses a los que adorar por mucho que moleste al emperador. O quizás por ello. O porque los nuestros son los verdaderos y no queremos cambiarlos por muchas baratijas que nos ofrezcan.

Cuidaros.

JOSÉ MANUEL ARIZA 19/12/2019

Se prohíbe prohibir

Saludos.

En todos los deportes (individuales o colectivos) se participa para lograr la victoria, para ganar. Esto incluye las pachanguitas que nos marcamos entre amigos de manera amistosa y cuyos trofeos suelen ser unas birras (ahí todos ganan porque no es mal premio, por cierto).

Como los deportes competitivos están reglados, organizados y obedecen a modelos de torneos establecidos por federaciones y otros estamentos, se configuran generalmente para que todos los participantes se enfrenten entre sí. En La Liga, debes jugar dos partidos (uno en cada estadio) contra los otros 19 equipos de tu categoría.

La suma de puntos obtenidos determinará qué posición ocuparás al final del curso. Pero sólo el primero se lleva el título de Campeón. Sólo uno de entre 20 alcanza el objetivo fijado al iniciar la contienda.

Obviamente, la capacidad económica que poseas y que te permita contratar a los mejores jugadores del mercado, elevará tus opciones de conquista, de ganar más partidos y sumar más puntos.

Sin embargo, no conozco a ningún equipo participante que no inicie la carrera deseando ganar La Liga y que luche por ello hasta el final. ¿Que tus posibilidades son escasas, ínfimas incluso, comparadas con las de otros más poderosos? Sin duda. ¿Que tus cuitas sean encontrar la manera de permanecer en la élite un año más con los cuatro cuartos que administras? También. Incluso los más modestos, los que deben competir en “igualdad” de condiciones con los monstruos riquísimos, ansían no descender, no bajar al “infierno” de la Segunda porque es fácil caer abajo y tremendamente difícil recuperar el nivel superior. Muy difícil y salvo esos tres dopados que conocemos (Real Madrid, Barcelona y Athletic de Bilbao) el resto sabemos lo que significa luchar en las trincheras de abajo y de muy abajo también, ciertamente. No incluyo al SD Eibar porque lleva poco tiempo en Primera para que su proeza sea significativa todavía, aunque el mérito es indudable dados los recursos que maneja.

A veces la ilusión se mantiene hasta las últimas jornadas (si no aparece el interfecto de turno que frustra una ocasión manifiesta) y otras veces, apenas jugados unos pocos encuentros, ya sabes que debes dirigir tu mirada hacia otros horizontes. En general y para un contadísimo número de dos equipos, no conquistar La Liga es sinónimo de fracaso absoluto. Otro grupete de cuatro o cinco más, sueñan con obtener las plazas del dos al seis o siete (preferiblemente las tres y cuatro) por los premios europeos que son de mayor cuantía, muy golosos, sustanciales y que te permitirán planificar mucho mejor la siguiente temporada.

Un nutrido corro descansa plácidamente en zona templada donde no hay posibilidades de ampliar tus capacidades pecuniarias (la mediocridad no tiene premios) y por tanto, casi que estarás condenado a repetir el año siguiente. Sin pasta no hay paraíso.

Y por fin, en las postrimerías, los tres condenados, los que no han sabido o podido evitar el suspenso y que buscarán obsesionados porqué están ahí, qué ha fallado, qué han hecho mal… reflexiones que ya de nada les servirán pero que deberían advertirles para no cometer los mismos errores cuando vuelvan.

Por encima de los parias, otros pocos que han pasado medio curso en el borde del precipicio y que tras el último pitido del último minuto, logran inspirar y expirar todo el aire que les faltó tantas jornadas.

Decía aquel, en el claroscuro de su recuerdo, que “los sueños se cumplen” y por tanto, cuando suena el pistoletazo de salida, todos debemos tener prohibido prohibirnos metas, aspiraciones, deseos, sueños…

Si no sales a ganar, a ganarlo todo, mejor no salgas; si no te planteas que tienes entidad suficiente para conquistar cotas difíciles y lejanas, no salgas; si solo aspiras a no hacer el ridículo, no salgas; si pasas por allí mirando como otros se pegan un festín, no salgas; si tus ilusiones son ganarle dos partidos al vecino para justificar tu mediocridad, no salgas; si dejas en manos de piratas, ladrones y especuladores ésa parte de tu corazón a la que llamas “mi Equipo”, no salgas; si no tienes la suficiente ilusión… no salgas.

No salgas si no respetas ése Escudo que luces en tu camisola, ésa Bandera, ésos Colores y toda la Gente que llevan dentro, grabadas a fuego, desde hace muchas generaciones (¡tantas!); no salgas si no estás dispuesto a darlo todo cada partido, durante unos meses, unos años o toda la vida; no salgas a especular; no salgas si cuando te sale mal te recriminan porque cuando ocurra lo contrario, te amarán apasionadamente; no salgas si no estás dispuesto a ser objeto de análisis microscópico cada minuto, cada gesto, cada movimiento; no salgas si no estás dispuesto a rendir pleitesía a ésas miles de gargantas que te empujan, que te alientan, que gritan contigo ésa maravillosa, corta y precisa palabra que se llama GOL…

No hay límites si tú no te los pones. No te prohíbas nada porque está prohibido.

Cuidaros.

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