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Caparrós - Columnas Blancas

Joaquín Caparrós Camino

Voy regularmente al RSP desde Septiembre de 1961, 2ª jornada del CNL, partido nocturno,  visitante el entonces Atlético de Bilbao. Resultado 2-1. Era aún muy niño, no había cumplido los 8 años, solo guardo débiles recuerdos de tal choque y desde luego no tenía constancia de lo que era la figura de un entrenador, A. Barrios aquél día. Muchos  ha tenido nuestra entidad luego, algunos han dejado mejor huella, o más profunda, que otros; los ha habido canteranos como Manolo Jiménez y Antonio Álvarez, exfutbolistas del primer equipo (Arza, Juan Carlos Álvarez, Julián Rubio). Sin menospreciar a ninguno, solo tres han quedado grabados en mi ser sevillista por identificarlos con los valores del club: Manuel Cardo Romero, Carlos Salvador Bilardo y Joaquín de Jesús Caparrós Camino.  

A Joaquín se le podrán discutir muchas cosas, pero no su indudable sevillismo y compromiso con la entidad y con la profesión que ama, ambas a partes iguales. Se nos va a Armenia, país que conozco, exrepública soviética, de tormentoso pasado, enclavada al sur del Cáucaso, tiene unos paisajes increíbles. Si a Joaquín le gusta la fruta y la verdura fresca, ese es el lugar. Ya ha recibido del club el reconocimiento correspondiente, el SFC lo ha nombrado II Banquillo de Oro, tras el coriano Manolo Cardo, el “cateto” forjado en el mismo metal. Por mi parte, no desearía que se marchase sin igual reconocimiento de la afición. Este utrerano que nació en 1955 un día después de la antigua fecha conmemorativa de la fundación del club conectó perfectamente con su idiosincrasia y la de su hinchada, y lo hizo en momentos muy difíciles, como antes Manolo Cardo y  Carlos Salvador Bilardo.

Desde su 1ª salida de nuestra institución en 2005 tras 5 años de éxitos logrados con una bravura no exenta de calidad, comentaba con mis amigos que, Joaquín, no solo debía siempre tener las puertas abiertas en el SFC, sino que habría que inventarle un cargo para anclarlo en la entidad. Mi idea era que fuese como lo que Luis Molowny, el “Mangas”, fue para el R d M en los setenta: alguien siempre en la recámara para que cuando el ocupante de un banquillo fallara, estuviera disponible, y mientras, hiciera una buena labor de club. Y así fue finalmente cuando hubo de culminar la temporada 2017-18 para que la entidad no quedara fuera de Europa, y lo mismo en la siguiente. Mas no ha habido continuación.

¿Por qué se marcha? Puede que sea el veneno de los banquillos o bien que el cargo que ocupaba en el club, coordinador de cantera, estuviese vacío de contenido, o ambas cosas a la vez. Es lo de menos, se nos va alguien muy sevillista y sería bueno que todos se lo reconociésemos. Tras una corta carrera como futbolista en Madrid y alrededores (arriba lo vemos en el CD Leganés), debutó  muy joven (1981) en los banquillos en clubs modestos principalmente de Castilla-La Mancha. Fue en 1995 cuando dio el salto a una institución de más enjundia, el RC. Recreativo de Huelva. Dirigió al decano, al que ascendió a 2ª División, hasta 1999, y fue entonces cuando por vez primera oí hablar de un entrenador que era sevillista y que estaba en uno de nuestros muchos rivales regionales que en aquellas circunstancias coincidieron con el SFC en 2ª aquella temporada  aquejados todos de ese inexplicable revanchismo anti-sevillista. ¿Qué pensaría entonces Joaquín, una persona tan amante de nuestra tierra andaluza en su totalidad, de aquél “hermanamiento” muy orientado contra el Sevilla, entre el club que lo había contratado y el refundado Málaga de Fernando Puche?.

 En el Recre estaba  en 2ª división la temporada 1998-99 mientras que Marcos Alonso ocupaba nuestro banquillo, la del ascenso en la promoción contra el Villarreal, y en los dos partidos de liga el SFC venció 1-0. Como espectador e hincha del SFC, cuando el decano nos visitó aquella tarde del 7-2-1999,  tuve claro que Joaquín tenía que llegar al club ante los tiempos aún difíciles que se avecinaban. Ramón Rodríguez Verdejo, a la sazón aún en activo como portero, seguro que ya se fijaría en él. Pasaría otro año antes de que pudiese recalar en el Sevilla, y fue preciso un nuevo descenso, para que llegase. Mientras, una corta y fallida estancia en Villarreal.

En el verano de 2000, nadie daba un duro por el ascenso del Sevilla la siguiente temporada.”Equis en la quiniela”, decía Luis C. Peris en una TV local en la pre-temporada ante las perspectivas que se presumían para los dos clubs sevillanos. El SFC, presidido ya por Roberto Alés, en economía de guerra, afrontaba una temporada en 2ª con dos rivales de “tronío” que habían descendido con él, el eterno rival de “donmanué”, y el At. Madrid de Jesús Gil. El pensamiento general era que si nos manteníamos sin apuros en la categoría ya se habría conseguido mucho. Después de la marcha de Juan Velasco en 1999, hubo que vender a, Tsartas, Jesús Mora “Jesuli” y  Carlos Marchena para cuadrar números, y Joaquín no dijo ni pío, bueno, sobre Tsartas insinuó que “se había acomodado mucho”. Hizo frente al Campeonato (Monchi ya como director deportivo) con Héctor, Castedo, P. Alfaro, Prieto, Casquero, Fredi, Gallardo, Olivera, Tevenet, Zalayeta,  Olsen, Notario, César, Loren Morón, Francisco Lama, Míchel, Taira, Salas, Otero, Podestá, D. Ribera, Antoñito, Tabaré, Loren del Pino, Juric, Vega, Arteaga, Puli, Mije, Reyes, Patri y Manuel Ángel. A ninguno he querido olvidar. Un equipo hecho con canteranos, jugadores a coste cero, o por recuperar. Dos jornadas antes del final el Sevilla recuperaba su sitio en 1ª como campeón.

En los cuatro años siguientes, Joaquín no solo mantuvo al club en 1ª, sino que logró dos clasificaciones UEFA. Su estilo era criticado desde ese triángulo que ya he mencionado otras veces, especialmente desde Madrid. Ahora que en la villa y corte se hacen lenguas del lema “cholista” (“partido a partido”) como si lo hubiese inventado él, es bueno recordar que la frase la acuñó Joaquín, el nuestro, en 2ª. Genial aquél día en el Vicente Calderón cuando tras perder 3-0 y el público colchonero coreaba el “slogan”, entre otros más soeces, “que bote Caparrós…” la prensa local le preguntaba su parecer al respecto y su respuesta fue: “que en un día como hoy el público del Calderón se acuerde de mí, es un honor”. De sombrerazo.

Cierto locutor de horas de brujas lo tenía crucificado, a él y a dos de sus profesionales. Los escozores envidiosos de algunos les llevaron a afirmar que la 1ª clasificación UEFA que consiguió (2004) la hizo con un equipo no de fútbol, sino de rugby. Y eso cuando coexistían en los banquillos españoles  los Manolo Preciado, Aguirre, Lotina, e incluso R. Benítez y V. Muñoz.

Joaquín deja el club de sus amores tras un decepcionante final de temporada en 2005. Con la clasificación champions en la mano, perdió un “derby” en Heliópolis que propició que el eterno rival rebasase al SFC en las siguientes jornadas y fuese él quien entrase en el primer torneo continental. A pesar de meter al equipo en UEFA, no renovó. Después, Riazor, San Mamés, Stade de la Maladière, Ibero Star, comentarista en 4TV, Ciutat de València, Los Cármenes, El Sadar, Grand Hamad y Al Ahli. Convertido en un trotamundos regresa al Sevilla un año después de su última experiencia en los banquillos del Al Ahli de Qatar.

Tras la vergüenza del Wanda y el desastre contra el Levante UD unos días después, el 28-4-18 regresa al Sevilla. Fue muy emotivo verlo en las gradas de la Cisneros Palacios presenciando un partido del filial aclamado por el respetable. Consiguió in extremis la clasificación del equipo para la UEL en las escasas jornadas que quedaban, y no era moco de pavo lo que había por lidiar: Real Sociedad, R de M, RBB y D. Alavés.

El cargo de director deportivo había quedado vacante pues el primer sacrificado de la mala temporada 2017-18 fue su titular desde la salida de Monchi, Óscar Arias. Cuando se le propuso que fuese él formando una terna con Marchena y Gallardo, no se negó. Aceptó un cargo, “director de fútbol”, para el que no se sentía preparado ni le gustaba. Hizo lo que pudo y lo que sabía y trajo a Pablo Machín como entrenador. El equipo no carburaba y lo tuvo que cesar en la noche triste de Praga. Y de nuevo al rescate, 15-3-2019, y otra vez lo logró, por segundo año consecutivo. Por último, acepta un puesto creado “ad hoc” dentro del organigrama del club: “desarrollo de talentos” en coordinación con Pablo Blanco. Y este ha sido su último trabajo en el club, de momento.

En dos años ha dado cuatro pasos al frente en beneficio de la entidad. Es para que todos los sevillistas lo recordemos siempre y se lo reconozcamos. En situación caótica del club, fue quien le devolvió la dignidad deportiva. “Quiero que el Sevilla sea un equipo antipático como visitante”, decía en el verano de 2000. Se refería al plano deportivo, el objetivo era crear un equipo correoso, difícil de batir, pero algunos aprovecharon esta declaración para criticar sin objetividad su estilo de juego.

Joaquín, espero que tengas mucho éxito en tu nueva aventura en el Cáucaso, y cuando vuelvas al Sevilla, seguro que lo harás,  que sea en un puesto acorde a tu personalidad. Mi opinión es que prescindir de Joaquín Caparrós es un lujo que no sé si los sevillistas nos debemos permitir.

RAFAEL CÁCERES 17/10/2019

¡Me hierve la sangre roja!

Un día entre semana cualquiera, da igual, quedamos a las 10 de la mañana en la cafetería de la Ciudad Deportiva. Nueve minutos antes de la hora establecida suena el WhatsApp:

-“Avísame cuando esté en cafetería, que bajo!!”

-“Ya estoy aquí”

-“Bajo”

No ha dado tiempo a que me sirvan mi ‘máquina cortado’ cuando Caparrós me está dando un toque en la espalda diciéndome que ya ha bajado.

Se suponía que habíamos quedado para entrevistarlo, pero no. No lo entrevisté. Cosas que suceden sin pensarlas. Fue por una buena causa ¿a que sí, Joaquín?. Había que echar una mano a alguien y se la echamos.

Os podéis hacer una idea de los ¡hola!, ¡buenos días!, ¿qué hay? y demás saludos dirigidos a Caparrós, que se intercalaron en la charla, de quiénes entraban o salían de la cafetería; entre ellos, Juan Redondo, el camero que fue lateral derecho de la primera plantilla.

Tomé algunas notas… pocas, porque nos conocemos y nos vemos con cierta asiduidad desde hace unos 18 años, casi siempre con sus inseparables Daniel, Felipe, Florindo (Florindo es apellido, de nombre Antonio, que así lo llamarían sus padres, porque para todos los demás siempre ha sido “el Florindo”)… amigos de la infancia de Pío XII, de donde Joaquín se tuvo que ir a Madrid con 12 años. Su padre, trabajador de Agromán, había sido destinado a la capital.

Por entonces, Caparrós ya destacaba en esto del fútbol. Con mucho dolor de su corazón, tuvo que dejar de jugar en los infantiles del Sevilla FC (llegó a jugar en el Sánchez-Pizjuán) y pasó a la cantera del Real Madrid y de ahí a… ¡con esto no me enrollo! Todo lo referente a su trayectoria deportiva ya está publicado. Lo que no sé si sabéis es que, allí, en Madrid, ese chaval de 12, 13, 14 años, iba acompañado de su padre al hotel de concentración de su Sevilla FC, cada vez que jugaba contra el Real Madrid o Atlético. Aquí hago un paréntesis para deciros, cómo le brillan los ojos recordando esa época. Seguramente también recordando a su padre, que le inoculó ese veneno rojo y blanco que corre por sus venas y las nuestras. ¡Me hierve la sangre roja!

Pasión, garra, profesionalidad, nervios, sentimiento… hasta ahí no os descubro nada nuevo, pero a todos esos valores hay que añadir, al menos dos más: la importancia que Caparrós le da a la amistad: conserva sus amigos del barrio, de Bilbao (Jokin), de Madrid, de Cuenca, de Sevilla, de Utrera… ¡amigos de verdad, no de boquilla! La otra cualidad es su cercanía: Joaquín no olvida sus raíces, sabe que procede de una familia humilde, de un barrio humilde (del Patronato de Casas Baratas), y eso lo sabe llevar a gala. Sabe quién es y dónde ha llegado, se considera un privilegiado por trabajar en el Sevilla, tiene los pies en el suelo y no se le suben sus logros a la cabeza. En este aspecto es de una categoría humana insuperable, ejemplar. Siempre con un gesto amable no impostado, siempre dispuesto a echarte una mano, si te hace falta. Es tal como lo veis, sin dobleces, transparente ¡una gran persona! Lo que aquí llamamos ¡un tío muy buena gente!

PEDRO GONZÁLEZ 04/10/2019

Injusticia solapada

La planificación de Monchi para esta temporada 2019-2020 ha sido tratada, extensamente, por los medios de comunicación españoles. La vorágine de fichajes del mejor Director Deportivo del mundo, tenía en vilo a los diarios deportivos españoles, pues no había día de principios del mes de julio en que no saltase la noticia de la llegada de otro jugador para la plantilla sevillista.

Para que la representación fuera más acorde con el vaivén de fichajes, se dejó caer que Monchi estaba completando un cuadro donde plasmaba, a base de brochazo fino y sutil, el conjunto que pondría en exhibición cuando lo completara.

El Sevilla F.C. ha hecho un esfuerzo económico muy importante para esta temporada 2019-2020. Ha firmado nada menos que once futbolistas. Doce si consideramos a Dabbur. Y trece si añadimos al cedido Reguilón. Un portero, tres defensas, cinco mediocampistas y cuatro delanteros. Permanecen sólo nueve futbolistas de la pasada campaña, que completan la plantilla, junto con los canteranos Javi Díaz, Pozo y Bryan. Amén del cuerpo técnico con el entrenador Julen Lopetegui al frente. Fichaje sorpresa para el aficionado sevillista que, en principio, no estuvo muy de acuerdo con su contratación. Pero esto será tema de reflexión para el futuro próximo.

Por otro lado, Monchi ha tenido verdaderos quebraderos de cabeza para darles salida a los jugadores que, según su criterio al menos -desconociendo si el míster ha tenido opinión en esto-, no estaban a la altura de las exigencias que se había marcado para esta temporada.

Este es el cuadro terminado con el que el Sevilla ha comenzado la Liga 2019-2020 y con el que tendrá que disputar, también, la UEFA Europa Ligue y la Copa de España, y ya juzgaremos los resultados cuando acabe la temporada.

¿Pero qué ha tenido que pasar internamente para que se produzca esta revolución en la plantilla? ¿Qué ha ocurrido para que determinados futbolistas hayan tenido que abandonar esta temporada el Club y buscar acomodo en otros equipos? Y, sobre todo, ¿por qué esta revolución ha dejado en tan mal lugar a la anterior Dirección Deportiva con D. Joaquín Caparrós al frente?

Siendo muy prudentes, la limpia de los futbolistas contratados por Caparrós y compañeros de su dirección deportiva, en el corto tiempo que le confiaron esta parcela, ha sido de órdago.

Y no se quiere levantar polémica alguna al cuestionar este menester, pero muchos aficionados nos preguntamos -y no sabemos qué respuestas nos darían al respecto- ¿Cuál ha sido la medida por la que se toma esa decisión?

De futbolistas como Roque Mesa, Amadou, Aleix Vidal, Mark Wöber, Quincy Promes y Joris Gnagnon, no se acaba de entender la urgencia por quitárselos de encima. Todos ellos, en distinta medida cada uno, han contribuido a que el Sevilla F.C. quedase sexto en la Liga, es decir, otra vez más jugando competición europea, igualado en puntos al 5º, Getafe, y a sólo dos puntos del Valencia, clasificado 4º y con boleto para la Champions de esta temporada.

Es decir, no es malo el bagaje. Teniendo en cuenta que, además, el equipo sufrió el cambio de entrenador por dos veces, y, esto sí que es para tener en cuenta, cuando la inversión entre la temporada anterior y ésta no tiene el más mínimo punto de comparación. Esta temporada se han invertido, según la web de Transfermarket, euro arriba euro abajo, 158,75 millones. Y se ha vendido por valor de 101 Millones.

Datos más que explicativos y elocuentes de la diferencia con lo invertido en la temporada 2018-2019.

No parece, pues, muy de recibo que a la anterior dirección deportiva la hayan machacado desde tan diversos y dispares lugares mediáticos. Además, aprovechar las circunstancias del ciclón Monchi para denostar su trabajo es, cuando menos, de mala baba.

Las circunstancias son tan dispares que no puedo, como sevillista, no sentir indignación.

Menospreciar y atacar a un símbolo del Club como es D. Joaquín Caparrós, sin tener en cuenta su absoluta entrega, dedicación y voluntad para estar -como sea, a las duras y a las maduras- a disposición del Sevilla F.C. no merece el desdeño y menosprecio que algunos le han dedicado de manera tan desproporcionada e injusta. Una injusticia solapada.

Espero que D. Joaquín Caparrós Camino sepa que somos muchos los sevillistas que apreciamos, de corazón, su presencia en nuestro Club, aunque ahora ostente el cargo tan “sui generis” de Director de Desarrollo del Talento….que tiene guasa… y que preferimos mil veces sevillistas como él, que siempre, siempre,  ha dado la cara por  nuestro Sevilla F.C.

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