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Sebastián Guerrero - Columnas Blancas

SEBASTIÁN GUERRERO 28/12/2020

El día que te vuelva a ver

El día que pueda ir de nuevo al Ramón Sánchez-Pizjuán a verte será el mejor día del año. Me levantaré temprano, me enfundaré la camiseta del Sevilla, me anudaré la bufanda a la muñeca y miraré la cartera para asegurarme de que mi abono está donde tiene que estar. Tiraré intramuros hasta salir a Puerta Osario para buscar Nervión, con mis cascos puestos escuchando en sevillista. Da igual la hora del partido, desayunaré mi tostada como Dios manda ya en el barrio. Leeré un periódico e intercambiaré algún chascarrillo con el camarero o algún otro cliente. Entonces ya estaré preparado para ir en busca del escudo. Entraré por la Plaza del Nervión y me santiguaré, sí, me santiguaré. Se me vendrán mil recuerdos a la cabeza desde que era pequeño, y no podré evitar echar una mirada atrás para ver al otro los árboles y una risa evocadora de tiempos que ya no volverán. Daré la vuelta al estadio, me fijaré si han puesto ya la última Europa League conseguida, me fijaré en Pedro Berruezo, miraré por los cristales de alguna de las puertas y aspiraré para ver si se me viene algo del olor a césped remojado y recién cortado. Me pararé en la puerta 16, y hablaré con Antonio –lo que hemos seguido consiguiendo, chaval, no te preocupes, que seguiremos trayendo gloria a Sevilla para haceros más el grande y confortable el tercer anillo-. Llegaré a la zona de Gol Norte y comenzaré a tararear inconscientemente algún cantico de los Biris y ya será tanto lo que lleve dentro, que no completaré la vuelta e iré en busca de los bares para estar con mis amigos.

Abrazos rompespaldas de rigor antes de un eeeehhh mientras nos echamos para atrás al darnos cuenta de la cruel realidad pandémica. Es inimaginable lo que puede salir de allí más allá del puro sentimiento. Tendré que ir a la salida del equipo del hotel, que sepan que los refuerzos han llegado y que a partir de ese momento comienza otra historia, otra temporada, y lo más importante, que ya no estarán solos en la nueva aventura. Ese momento marcará la cuenta atrás para buscar mi asiento. Desde la gran cola que seguro se forma, sonreiré al tío que llega el último ya silbando y pidiendo que abran más puertas con alguna expresión impregnada de arte. Empatizaré con el que me mire y, sin conocerme de nada, me diga –a ver si hoy no echa el equipo atrás Lopetegui– para luego girarse y seguir a sus cosas como si nunca se hubiera dirigido a mí. Subiré por la escalera y, lo que me parecía una reforma de dudoso gusto y a medio gas, me parecerá ahora gloria bendita. Visitaré el baño para hacer algo de tiempo y evitar tener que volver después y, para qué engañarnos, para prepararme mentalmente para salir por el vomitorio y salir al campo. Si para mí es un momento único, lleno de condicionantes, y eso que llevo ya más de tres décadas haciéndolo, qué no deben pensar los futbolistas en la bocana de vestuarios.

Me quedaré contemplando todo el estadio un rato, con la vista situaré la ubicación de mi gente, y me iré a colocarme a mi sitio, con la emoción de contemplar el videomarcador mientras subo la escalerilla. Allí me esperarán los compañeros de asiento. Sí, ya sé que ese día no estaré en mi sitio o no podremos estar todos, pero da igual, te sientes donde te sientes, estará el antimudista, el que no para de hacer bromas, que a partir de la tercera te arrepientes de haberle reído la primera, están los críticos, los que van diciendo a los jugadores lo que tienen que hacer a cada momento, el que le parece que hacemos todo mal y son todos muy malos pero, a la misma vez, piensan que deberíamos de ganar liga y champions con suficiencia…. Y yo, que soy el mudista y el tipo que se pone los cascos para no aguantar al de los chistes y al antimudista hasta que llegan mis amigos. Vislumbro el momento en el que con el cielo apagándose comience el espectáculo de luces, para entonces ya se habrá ovacionado espontáneamente en varias ocasiones al equipo, como si del paso de cofradías del Jueves Santo por la Catedral se tratara, los primeros del tramo esperan que todos estén alineados para todos juntos arrodillarse ante el Santísimo. Pues en esto igual, cuando vayan entrando grupos de sevillistas irán ovacionando a los héroes de la sexta. Entonces, la voz de Javi Nemo, que ese día me parecerá un crack, tomará las riendas de la megafonía y dará paso a toda la parafernalia prepartido.

Estoy seguro de que al final del Himno llegaré ya ronco, pero tengo un plan, como dice el cántico, “cuando te falte la voz, canta con el corazón”, y ese día de eso iré sobrado. Tras la ovación cerrada y el minuto de silencio por todos los que ya no podrán ir al estadio, comenzará a rodar la pelota, y ahí será cuando nuestro gen ganador salga a flote para que todo sea pasado y el presente solo sea conseguir los tres puntos. No puede ser de otra forma. Ni virus, ni pandemia, ni la sexta, ni la emotividad de volver al estadio. Solo los tres puntos y la mejor forma que sepamos de ayudar a los nuestros para lograrlos. Solo si al final del día se consiguen, habrá sido un día glorioso, único e irrepetible. La vuelta a casa será con la radio puesta, la bufanda ya al cuello, mirando la clasificación y próxima jornada, leyendo noticias y redes sociales y cansado de un día largo y lleno de emociones.

Cuando te vuelva a ver Sevilla… cuando te vuelva a ver me devolverán un trozo de vida, de religión, de patria. Me devolverán un trozo de mí.

SEBASTIÁN GUERRERO 12/10/2020

Lo mejor sigue estando por llegar

-¿Puedes ser grande ganando Europas League? -Hombre, uno se hace grande ganándose el respeto mundial. Primero va la sorpresa, luego la felicitación, luego la admiración y ya, por último, llega el ansiado respeto.

Pregunta y respuesta surgieron tal cual en una conversación entre amigos unas noches atrás. Realmente es muy complicado dilucidar cuáles equipos son grandes. Nos podemos ir a rangos económicos, históricos, poder, títulos, plantilla, solera… lo más lógico es realizar un compendio de todos ellos para hacernos una idea próxima, solo con ello, te ganas el respeto de todos para que te llamen, y den trato, de grande.

Nuestra historia en el presente siglo se puede resumir en apenas unas líneas. Llegó el Sr Roberto Alés para cortar una sangría económica y deriva deportiva que nos llevaba directos a la desaparición tras años convulsos. El proceso de estabilización de Alés dio paso a la ambición que inyectó Del Nido y de ahí al centenario, que sirvió como el trampolín ideal para que Monchi comenzase a hacer magia. El Sevilla fue la sorpresa de esos años: las dos copas de la UEFA consecutivas, la Copa del Rey, las dos supercopas, europea y española, los dos balones honoríficos de Mejor equipo del mundo. Años en los que uno miraba la convocatoria de Brasil y veía cuatro jugadores del Sevilla. El balón de oro africano no se lo daban a unos tales Etoó y Drogba sino a Kanouté y todos soñaban con tener las bandas del Sevilla. Una pena la Liga que nos birló Iturralde en Mallorca.

Tras el fallecimiento de Antonio Puerta, la huida en plena temporada de Juande Ramos y la tensión grada/entrenador con Manolo Jiménez el Sevilla siguió adelante y en 2010 llegó otro nuevo título, una más que meritoria Copa del Rey en Barcelona ante un poderoso Atlético de Madrid. Llegaron las felicitaciones. El Sevilla había vuelto, bueno, mejor dicho, nunca se había ido, y una vez más se clasificaba para la siguiente edición de Champions League.

Con Del Nido en la cárcel llegó un proyecto nuevo. El Sevilla se levantaba después de parecer nuevamente muerto. Tres títulos consecutivos de la Europa League levantaron la admiración de todos. Aunque esos buenos años en Europa y en los torneos domésticos no se cristalizaban en la Champions. Espinita que de alguna forma nos quitamos eliminando al Manchester United en Old Trafford y haciendo una más que digna eliminatoria frente al Bayern de Munich. Con altibajos, esos años no desaparecimos de la élite futbolística al jugar finales y estando arriba en la Liga.

Y así llegamos al que será siempre recordado como el último tango. La fase final de la Europa League eliminando a Roma, United y ganando al Inter. Clasificados con autoridad para Champions, y volviendo a dar una imagen más que seria en los exigentes compromisos de Budapest en la final de la Supercopa y, en menos medida, ante un lanzado FC Barcelona en el torneo patrio, el Sevilla es mirado con respeto.

La proyección del club con reportajes de forma habitual desde Estados Unidos a la India, la estabilidad en los puestos altos de la clasificación europea por coeficiente, plantilla con jugadores de reconocido prestigio, un palmarés europeo importante y siendo de los equipos con más finales a la espaldas, el que más finales europeas ha disputado en lo que llevamos de siglo, hace que nadie ponga en duda hoy, fanatismos aparte, que el Sevilla FC es un equipo grande hoy día, respetado por la élite futbolística y reconocido por los aficionados al balompié.

Paso a paso, escalón a escalón, vamos superando fases que nos hace pensar que algún día podremos llegar a lo más alto. Viendo directiva, afición y jugadores solo puedo pensar que lo mejor sigue estando por llegar. Sevilla, nunca te rindas.

SEBASTIÁN GUERRERO 24/08/2020

En algún lugar de la plaza de América…

Jean-Claude Nicolas Forestier fue un paisajista clasicista encargado de rediseñar el Parque de María Luisa, donado por la Duquesa de Montpesier, para adaptarlo con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929. Junto a Aníbal González decidieron que para cada una de las rotondas dedicadas a personajes ilustres, se plantara en medio un árbol que representara en cuestión al personaje homenajeado. En la Plaza de América, uno de los lugares más bellos de la ciudad, y del mundo, franqueando al Pabellón Real se encuentra la Rotonda a Cervantes. Pese a ser de dimensiones minúsculas, era considerada la rotonda principal de la Exposición, esto es porque al salir del Pabellón Real, donde daba sus discursos el Rey Alfonso XIII, recordadas son aquellas palabras de Un Alfonso dijo aquello de Sevilla no me ha dejado (Alfonso X “El Sabio”) y ahora otro dice, yo nunca dejaré a Sevilla, y se hacían las recepciones oficiales más importantes, lo primero que se veía, al tener la visión de la lectura, de izquierda a derecha, era el referido espacio.

Pues bien, tras una infausta búsqueda encontraron el árbol perfecto. Si una persona piensa en Cervantes, piensa en su literatura, y si piensa en su literatura, piensa en El Quijote, y si alguien piensa en El Quijote, se le viene a la cabeza molinos y gigantes. Pues el árbol perfecto que pensaron fue la auricaria araucana, ¿por qué? Pues porque el árbol cuando es pequeño crece con las ramas bajas hacía abajo, las centrales para los lados, y las de arriba hacía arriba, asemejándose a los molinos. Así lo plantaron para la exposición, otra particularidad es que crece mucho y rápido, por lo que pronto se convertiría en el árbol más grande y así, en el gigante del parque. Para colmo, los araucanos eran un pueblo nómada de Los Andes, muy bravos, que no tenían inconveniente en luchar contra pueblos más numerosos y fuertes.

Esta curiosa, interesante y poco conocida historia, no puede recordarme más a nuestro amado club. Esos molinos de viento es luchar por un ideal, por cumplir unos sueños, por conseguir objetivos, y todo ello en un camino lleno de complicaciones y piedras. Y cuanto más se refuerzan esos ideales, cuantos más sueños cumplimos, cuanto más altos y complicados son nuestros objetivos, más gigantes se hacen esos molinos. Y la cuadratura del círculo, ya pueden ser esos molinos gigantes y llamarse UEFAS, clasificaciones, copas, Barcelona, Madrid, Atlético, Liverpool, Inter, United, poder mediático, poder establecido… nosotros al final enseñamos al mundo que su grandeza es un espejismo, es terrenal, y acabamos consiguiendo los títulos, asentarnos en Europa, ser respetados por los medios y hasta que haya un reparto televisivo justo. Y todo bajo un mismo denominador común, haciendo que parezca fácil lo que era catalogado como machada. Somos como ese pueblo conquistador andino, unos tipos capaces de ir a luchar contra cualquiera a pesar de estar en una aparente desventaja. Somos esa pequeña rotonda en el lugar más bello del mundo que pese a su tamaño es la de más importancia y con el árbol más grande de todos con los que compite. Al fin y al cabo el futbol es literatura, qué orgullo vernos representados por una de las obras más importantes de la historia. Y esto no acaba aquí, que seamos el equipo que mas finales europeas llevamos disputadas en lo que va de siglo, es solo el comienzo, nuestros sueños apuntan cada vez más alto, y paso a paso, peldaño a peldaño seguimos caminando hacía ellos. Disfrutando mucho, muchísimo, sin complejos, conquistando el cielo, como las auricarias, a pasos agigantados. Superando problemas y obstáculos, que a veces nos ponemos nosotros mismos, véase la frivolité de José María Del Nido, personaje anacrónico hoy día en lo que debe ser la dirección del club, pero que nadie dude qué si hay guerra accionarial de nuevo, si es que ha dejado de haberla en algún momento, lo superaremos.

Y unas palabras de agradecimiento a nuestros amigos del Shalke 04, nuestro Sancho Panza particular, siempre acompañándonos en el camino durante estos últimos años, especialmente en su tierra en estos momentos tan complicados. La sexta es un poco suya también. Y a nuestros guerreros que han estado luchando en el césped y en los banquillos estas semanas, ustedes entráis desde ya dentro de nuestro emblema de sangre de nuestra sangre por méritos propios, sencillamente, fuisteis nosotros. Unos locos.

SEBASTIÁN GUERRERO 10/06/2020

Nacidos para dominar Sevilla

No se dejen engañar, el fútbol no vuelve, pero La Liga sí, y en la primera fecha, enfrente, tendremos al eterno rival, el segundo equipo que más alegrías nos da tras nuestro Sevilla. Antes de rodar el balón, tanto en pretemporada como en las previas, el Betis es el mejor y se va a comer […]

SEBASTIÁN GUERRERO 22/04/2020

La ética en el ERTE del Sevilla FC

“Todavía vivimos bajo el influjo de argumentos demagogos y absurdos, que aseguran, con una simpleza insensata, que el pobre es bueno porque es pobre y el rico es malo porque tiene más.” Esta frase del polifacético panameño Rubén Blades está de rabiosa actualidad en nuestro fútbol en relación a los ERTEs que han llevado a […]

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