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Rafael Cáceres - Columnas Blancas

RAFAEL CÁCERES 01/12/2019

Tan grande no es el pacto

Hay una frase, atribuida a Winston Churchill, que afirma que “la política hace extraños compañeros de cama”. La realidad es que esta afirmación no se circunscribe a la tan denostada política, sino que puede aplicarse a muchos ámbitos de la vida.

Así, por ejemplo, en el mundillo de la abogacía se habla de que “más vale un mal acuerdo que un buen pleito”.

¿Qué quiere esto decir? Que, en los supuestos en los que se dé la conjunción de intereses, es muy posible que se hagan “extraños compañeros de cama” (pueden hasta odiarse), siempre que confluyan hacia un interés común. Entonces, y sólo entonces, alcanzarán un acuerdo, una tregua o… un “Gran Pacto”.

¿Hubo el año pasado venta frustrada del SevillaFC? No lo podemos confirmar (tampoco desmentir). Lo que sí hubo fue una compra desaforada de acciones por parte de los grandes accionistas, hasta llegar a la extenuación. Del Nido no quiso o no pudo seguir comprando, mientras Castro y su grupo, tuvieron que recurrir a Sevillistas Unidos 2020, esa Sociedad opaca registrada en Delaware, para que comprara también. A cambio de esa alianza le permitieron a final de año ocupar un puesto en el Consejo.

Fue mucho el dinero gastado. A cambio de qué no lo sabemos, pero sí es evidente que había que recuperarse de arcas tan vaciadas.

Este año se convocó Junta General para el día 20 de diciembre, iban a repartir 15€ por acción. Ahí, entre propios y rivales, ha tenido que haber fuerte desacuerdo, por no decir bronca gorda entre ellos.

¿La no venta no da los beneficios que esperaban? No lo sabemos.

Lo que sí es cierto es que Del Nido no iba a aprobar las cuentas, mientras que SSUU 2020 no se ha pronunciado.

Solución: el “Gran Pacto”. Los temas de dineros se arreglan con dinero. Se retrasa la Junta General diez días, se aumenta a 44€, casi el triple, el reparto por acción y aquí paz y después gloria.

Todos los miembros del Consejo van a cobrar, (remuneración ya desligada de los beneficios) y todos los accionistas también. En eso consiste el “Gran Pacto”. Los tres miembros en el consejo representando las acciones de Del Nido cobrarán lo que hayan pactado y las acciones a 44€ supone para todos los grandes accionistas una pasta gansa: el triple de lo que le iban a percibir, que es una forma de ir recuperando la inversión.

Y como queda claro que, de momento no van a vender, hacen el gesto de blindaje del patrimonio inmobiliario. Gesto de cara a la galería, sin poner unas condiciones tan difíciles, que quedaran atados de pies y manos, y costara trabajo vender en el futuro.

Mientras hubo el interés común de derrotar a Hitler, rusos y americanos se entendieron. Desaparecido el alemán, volvieron a la gresca. Chinos nacionalistas y comunistas se unieron contra la invasión japonesa. Abortada la invasión, con los ‘japos’ regresados a sus islas, los chinos continuaron su propia gresca.

En ambos casos su “Gran Pacto” finalizó en gresca.

Creo que se me entiende.

RAFAEL CÁCERES 17/10/2019

¡Me hierve la sangre roja!

Un día entre semana cualquiera, da igual, quedamos a las 10 de la mañana en la cafetería de la Ciudad Deportiva. Nueve minutos antes de la hora establecida suena el WhatsApp:

-“Avísame cuando esté en cafetería, que bajo!!”

-“Ya estoy aquí”

-“Bajo”

No ha dado tiempo a que me sirvan mi ‘máquina cortado’ cuando Caparrós me está dando un toque en la espalda diciéndome que ya ha bajado.

Se suponía que habíamos quedado para entrevistarlo, pero no. No lo entrevisté. Cosas que suceden sin pensarlas. Fue por una buena causa ¿a que sí, Joaquín?. Había que echar una mano a alguien y se la echamos.

Os podéis hacer una idea de los ¡hola!, ¡buenos días!, ¿qué hay? y demás saludos dirigidos a Caparrós, que se intercalaron en la charla, de quiénes entraban o salían de la cafetería; entre ellos, Juan Redondo, el camero que fue lateral derecho de la primera plantilla.

Tomé algunas notas… pocas, porque nos conocemos y nos vemos con cierta asiduidad desde hace unos 18 años, casi siempre con sus inseparables Daniel, Felipe, Florindo (Florindo es apellido, de nombre Antonio, que así lo llamarían sus padres, porque para todos los demás siempre ha sido “el Florindo”)… amigos de la infancia de Pío XII, de donde Joaquín se tuvo que ir a Madrid con 12 años. Su padre, trabajador de Agromán, había sido destinado a la capital.

Por entonces, Caparrós ya destacaba en esto del fútbol. Con mucho dolor de su corazón, tuvo que dejar de jugar en los infantiles del Sevilla FC (llegó a jugar en el Sánchez-Pizjuán) y pasó a la cantera del Real Madrid y de ahí a… ¡con esto no me enrollo! Todo lo referente a su trayectoria deportiva ya está publicado. Lo que no sé si sabéis es que, allí, en Madrid, ese chaval de 12, 13, 14 años, iba acompañado de su padre al hotel de concentración de su Sevilla FC, cada vez que jugaba contra el Real Madrid o Atlético. Aquí hago un paréntesis para deciros, cómo le brillan los ojos recordando esa época. Seguramente también recordando a su padre, que le inoculó ese veneno rojo y blanco que corre por sus venas y las nuestras. ¡Me hierve la sangre roja!

Pasión, garra, profesionalidad, nervios, sentimiento… hasta ahí no os descubro nada nuevo, pero a todos esos valores hay que añadir, al menos dos más: la importancia que Caparrós le da a la amistad: conserva sus amigos del barrio, de Bilbao (Jokin), de Madrid, de Cuenca, de Sevilla, de Utrera… ¡amigos de verdad, no de boquilla! La otra cualidad es su cercanía: Joaquín no olvida sus raíces, sabe que procede de una familia humilde, de un barrio humilde (del Patronato de Casas Baratas), y eso lo sabe llevar a gala. Sabe quién es y dónde ha llegado, se considera un privilegiado por trabajar en el Sevilla, tiene los pies en el suelo y no se le suben sus logros a la cabeza. En este aspecto es de una categoría humana insuperable, ejemplar. Siempre con un gesto amable no impostado, siempre dispuesto a echarte una mano, si te hace falta. Es tal como lo veis, sin dobleces, transparente ¡una gran persona! Lo que aquí llamamos ¡un tío muy buena gente!

RAFAEL CÁCERES 26/09/2019

Nosotros somos afición

La RFEF pretende llevarse la Supercopa fuera de España.

La LFP no ha abandonado su pretensión de llevarse algún partido de liga al extranjero.

En nuestro país no hay ninguna regulación en cuanto a porcentaje reserva de entradas para la afición visitante ni en cuanto a precio máximo.

¿Dónde ha quedado el “Respect” a los aficionados? Ese respeto del que se les llena la boca, pero se pierde por la vía de los hechos.

Nosotros somos AFICIÓN. No clientes de un centro comercial, aunque consumamos un producto. Tampoco somos espectadores del ballet Nacional o de una obra de Lope, aunque asistimos a un espectáculo. Somos mucho más.

Los aficionados somos familia sevillista, nos abrazamos aunque no nos conozcamos, festejamos y lloramos juntos, formamos parte de un grupo que tiene sensación de pertenencia al mismo. Nos fundimos con un equipo, un escudo, un himno y una bandera. Somos pasión y sentimiento transmitido de generación en generación.

Aquella afirmación de que “El fútbol es de los aficionados”, que parecía tan evidente en el siglo pasado ha quedado en puro ‘romanticismo’. No hay ninguna evidencia de que la pueda seguir manteniendo. A la afición ni se le permite participar en la toma de decisiones ni es tenida en cuenta por los ‘mandamases’ que las toman.

Pero si los organismos que rigen el fútbol patrio funciona así, los clubes no le van a la zaga. Lo mismo un ‘chino’ dueño de un club destituye a un entrenador respetado por la afición que un jeque hace y deshace en otra tierra más cercana o unas cuantas familias (accionistas mayoritarias) nos impiden que siquiera se pueda debatir en Junta General sobre el futuro de un estadio y su ciudad deportiva.

Los clubes se han convertido en grandes empresas en las que sus accionistas mayoritarios deciden en función de sus propios intereses.

Frente a este nebuloso panorama, parece (digo solo parece) que un rayo de luz empieza a abrirse camino: el Panel de Emergencia de la UEFA ha aprobado el pasado 30/08 un límite en el precio de las entradas para los aficionados visitantes en la UEFA Champions League (70 euros) y UEFA Europa League (45 euros) con efecto inmediato. Esto sumado a la obligatoriedad de reservar el 5% del aforo para la afición visitante y el reconocimiento del error de llevarse las finales a estadios poco accesibles, son pasos en beneficio del aficionado.

La iniciativa europea nos anima a soñar que tendrán traslación a España. Recientemente, AFEPE (Aficiones Unidas), el organismo a nivel estatal que representa a las aficiones, enviaba un escrito a la RFEF, manifestando estar en contra de que la Supercopa se dispute fuera de España. ¡Más vale tarde que nunca! diríamos los sevillistas, que ya sufrimos la ‘cacicada’ de Tánger.

Por otra parte, a nivel de club, la Federación de Peñas Sevillistas se dirigía al Sevilla FC pidiendo que “a fin de facilitar el mayor número de desplazamientos de nuestros aficionados acompañando al equipo y que el precio de las entradas no sea el obstáculo que lo retraiga, se alcancen acuerdos, al igual que se ha conseguido con el Granada CF, con la totalidad del resto de clubes de la Primera División, para que, en ningún caso, el precio de las entradas superen los 25 €”.

Esto no puede quedar en caso aislado. Es necesario que se regule normativamente en el conjunto de nuestras competiciones. La afición tendrá que ser respetada como parte fundamental inherente al fútbol. No hay otro camino y UEFA lo está marcando.

Parece (repito parece) que algo está cambiando.

Tenemos que trabajar para que llegue, cuanto antes, la hora de la afición.

¡Imaginemos “cosas chingonas”!

¿Por qué no?

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