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Una bufanda para ondear al viento estas benditas palabras “Sevilla Fútbol Club"
JUAN LUIS FRANCO 28/02/2021

Tres palabras, un sintagma, a fuego en el corazón

SEVILLA FOOTBALL CLUB

Estamos acostumbrados a verlo, pero hoy es un día especial, hoy se cumplen 131 de la primera vez que aparecieron publicadas juntas estas hermosas palabras y con el significado que tienen en la actualidad.

El 28 de febrero de 1890, La Provincia, (Huelva) transcribía una carta recibida por el secretario del Huelva Recreation Club, por la cual su homónimo sevillista, nuestro Secretario Fundador, Isaias White les invitaba a disputar un partido de fútbol,

in a friendly match with us under Association Rules.

Como sabéis, dicha invitación fue aceptada, pero de eso hablaremos otro día.

The following letter has been received from the Secretary of the Sevilla Football Club.

Clarito y con todas las letras, el club era presentado en sociedad.

Cambia la tipografía, lo que el nuevo marketing llama imagen visual, incluso alguna ley nos obligó a abandonar nuestro nombre británico para españolizar aquel Sevilla Club de Fútbol del cual conservamos la traducción del deporte que practicamos; unas veces aparece el nombre completo, otras abreviamos el FC; una misma entidad, un mismo sentimiento.

Podría seguir escribiendo, ¿para qué? Si con esas tres palabras, un sintagma, está todo dicho.

Lo sabes, porque miles y miles de corazones laten al mismo tiempo, corazones como el tuyo que llevan grabado a fuego SEVILLA FÚTBOL CLUB.

MANUEL LÓPEZ 24/02/2021

La balanza de Óliver

La convivencia del futbolista con el murmullo es una de las cláusulas ocultas, no escritas, que más dura es de firmar cuando uno estampa su garabato en los documentos vinculantes al llegar a un nuevo club de fútbol.

A veces justas, otras tantas no, las críticas pertenecen al desarrollo del futbolista. Con algunos acabó, con otros los ensalzó. Salvando las distancias en cuanto a nombre y peso histórico, en el Ramón Sánchez-Pizjuán se le ha pitado a Luis Fabiano o más recientemente a Youssef En-Nesyri. La exigencia los (nos) hizo mejores.

El último en subirse a ese barco de efectivos que le dan la vuelta a la balanza ha sido el propio Óliver Torres. El extremeño terminó la pasada campaña diluyéndose en un gran estado de forma de sus compañeros y continuó esa progresión hasta llegar a su punto de inflexión: 2 de enero de 2021. En el Benito Villamarín tocó fondo. No aprovechó su oportunidad de salir con el peto titular. Ese que tanto cuesta ganarse. Ahí se dio el momento en el que su chip pasó a ser más pragmático, a estar más al servicio del equipo que del preciosismo personal.

Llegó bajo la protección del León de San Fernando, pero aquellas cosas que le habíamos visto en las categorías inferiores de la selección nacional parecían lejanas. Sobre todo cuando sus apariciones se contaban en constantes ubicaciones en el carril zurdo, sin poder convertirse en ese escalón intermedio desde el costado que necesitaba su conjunto e insistiendo mucho en pases estériles, horizontales, sin riesgo.

Lleva semanas dejando aquello de lado. El contexto es más propicio para su fútbol. Insistiendo más en la salida desde atrás por parte del técnico de Asteasu. Pero no, él no es fin de ello, es una de las causas del cambio de estilo. Ahora se mueve entre las posiciones de pivote e interior llegador, algo que hacía con el exsevillista José Campaña en la Sub-19. Ordenando al equipo, jugando hacia delante e incluso llegando desde segunda línea con muchísimo dinamismo a diferentes alturas.

El fútbol moderno tiende a hacer sus análisis con balón y, por tanto, en ataque, pero la verdadera evolución del de Navalmoral de la Mata ha estado en su eficiencia en presión, sin pelota. Ahora activa la recuperación tras pérdida prácticamente al unísono con Jordán y Fernando, siendo ello imprescindible para robar más alto y, por tanto, transicionar más rápido en un juego que se ha vuelto conservador y en el que a nivel de posesión hay que picar piedra con paciencia día sí, día también.

En un fútbol donde cada vez hay que controlar más variables y dominar un mayor abanico de juego, Óliver ha conseguido dotar al equipo de lo que necesitaba en relación a sus características, ha logrado revertir las dudas en certezas y, así, que su balanza siempre muestre un peso en positivo.

Autor
JOSÉ MANUEL ARIZA 23/02/2021

El amor en los tiempos del covid

Saludos.

En 1985, el inconmensurable Gabriel García Márquez publicaba la novela “El amor en los tiempos del cólera”. Una historia maravillosa (amor y dolor, ciertamente y como toda buena pasión que se precie) de un autor intemporal capaz de emocionarnos sin barreras y para siempre. Decía aquel que la inmortalidad es la memoria de los demás.

Nota: prometo que no tengo lazos familiares con el protagonista principal.

Casi un año ya de la aparición del, probablemente, virus más “democrático” de la Historia. Democrático porque a diferencia de otros que se localizaban en colectivos más o menos definidos, éste no distingue entre ricos y pobres, sabios y tontos, famosos y anónimos… Por ello, el esfuerzo mundial para atajarlo está siendo descomunal. Está siendo ése esfuerzo, sin embargo, una muestra lamentable de que cuando se quiere, se puede. La cuestión es para qué y para quién se quiere. Y sobre todo, quiénes quieren.

Un año casi en el que hemos visto caer a familiares, amigos, conocidos… en una sucesión trágica en la que hemos “normalizado” ésa tragedia que se oculta detrás de las cifras. Y con la normalización, llega el relajo y la falta de prudencia (amparados en justificaciones pueriles por su peligrosidad) a la espera del “maná” de la vacuna.

En éste año de exilio forzado de nuestro Estadio, uno llega a comprender mejor a los verdaderos exiliados: los que tuvieron que huir del golpe de estado fascista; los que se fueron y se vinieron para poder comer y los que se van y se vienen ahora para… lo mismo.

Y uno entiende que tu tierra se te pegue al corazón (más que nunca y aun cuando los nacionalismos, de cualquier tamaño, bandera o color, te sean todo lo ajenos que quieras y una frontera te parezca una aberración) en la distancia y que unas sencillas sevillanas escuchadas lejos (incluso a los que aquí nos provoquen cero sentimientos) nos conmuevan. O que un Himno arrebatado, ése que cantas a voz en grito en Tu Estadio con cada partido, ahora, en la distancia “vírica”, te emocione tanto o más en privado porque sueñas con cantarlo Allí rememorando la descarga emocional. La primera vez que volvamos… habrá previa, vía y postvía. Prometido.

Porque tenemos nuestra Fidelidad (nuestra Fermina) particular en Nervión. Una afición rebelde, altiva y orgullosa; sólida, protestona, exigente e incansable… toda una Historia de amor forjada en 131 años y sin la que sería imposible explicar nada. O todo.

Casi un año ya sin pisar nuestra Casa, ése Lugar Maravilloso que nos permite sacar nuestros instintos más primarios, nuestras emociones por consanguinidad, afinidad y porque queremos. Los buenos y alguno malo, ciertamente, que aunque pueda estar “justificado” en algunas ocasiones, no hay mejor insulto que un marcador. Si puede ser abultado, insulto grave. Y si es de burreo… una temporada a la sombra.

Pasión, se llama Pasión (como la del Florentino de García Márquez) y rodeados y asediados por éste cólera del colérico siglo XXI, soportamos una tragedia que, al menos, nos regala momentos de euforia porque nuestro Amor nunca dejó de correspondernos. Encerrados en casa, el Sevilla FC nos dijo que no se olvidaba de nosotros; que nos escuchaba en la distancia; que sabía que sus Fieles estábamos ahí, a corazón abierto, y por ello nunca se detuvo a esperarnos (no moveros de casa que yo os lo llevo) e hizo lo que tenía que hacer: recolectar plata europea. Nos abrió la ventana para que nos entrara un vendaval de alegría entre tanto dolor.

Nos hizo además otra promesa: vamos a jugar para que soportéis mejor ése exilio, para que desde vuestros hogares, en HD, tengáis momentos importantes, ilusión y ganas de volver cuanto antes. Y cuidaros mucho que os queremos aquí a todos, si es posible, de regreso a Casa. Cuidaros que os necesitamos y que os tendremos la comida caliente para cuando volváis, para cuando volvamos.

Porque en ésos 131 años, hemos padecido muchos horrores: inundaciones, sequías, terremotos, epidemias, guerras… hemos bajado a los infiernos muchas veces y siempre nos levantamos, siempre. Aguantamos y nunca nos rendimos en las malas porque lo que más curte en la vida son los tropiezos, las caídas y los errores y por ello, los Triunfos, del tamaño que sean, nos saben mucho mejor, nos saben a Gloria.

Y porque somos agradecidos, en cuanto nos deje el cólera del covid, Allí estaremos como siempre y para siempre. Hasta la muerte.

Cuidaros.

DAVID MELERO 22/02/2021

El Sevilla FC es la VIDA

A veces, cuando las cosas no van como uno quiere, buscamos miles de formas para darle la vuelta a la situación, luchando sin descanso por una deseada estabilidad. Solo tenemos ese objetivo, la cabeza no para de dar vueltas y vueltas, la incertidumbre y el miedo no nos dejan descansar. Existen miles de ecuaciones para […]

PEDRO LÓPEZ 19/02/2021

La ilusión

Cuentan las lenguas actuales que el 2021 va a ser un año apocalíptico, y parece que no van desencaminadas. “CUENTAN LAS LENGUAS ANTIGUAS QUE EL 14 DE OCTUBRE NACIÓ UNA ILUSIÓN.” Lo que llevamos de enero nos hace recordar las 7 plagas bíblicas, no hemos terminado una situación desastrosa cuando comienza la siguiente, que es […]

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