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Como un niño el día de Reyes

La posición del Sevilla en la tabla de clasificación en la liga se está debatiendo a nivel nacional ante la posibilidad de ser un candidato para ganar la liga.

En esta cuestión tengo las cosas claras, es candidato porque así lo dice la clasificación, pero también estoy seguro de que no la va a ganar. Pero eso no me impide lo feliz que soy con verlo ahí a falta de ocho jornadas. Es una sensación, que al menos para mí que soy de la generación del 64 (con lo que eso conlleva vivido), es extraordinaria.

Tan extraordinaria, que en pocos partidos sufrí tanto como en el reciente partido jugado en Vigo, donde la victoria te daba el derecho de estrenar semejante estatus en la liga. Algo que me hacía mucha ilusión.

Y sí, lo vuelvo a repetir. No es cuestión de ganar la liga. Que sé que no va a poder ser. Es cuestión de verme grande.

Posiblemente no sea un mensaje muy ambicioso, pero estar con el objetivo casi alcanzado y ver como al hablar de los candidatos a ser campeón de liga, mi equipo está en todas las quinielas televisivas, portales deportivos, en los debates serios, los de bar, los de las redes y en los circos deportivos televisivos que están tan de moda, me produce una satisfacción brutal y sencillamente lo estoy disfrutando muchísimo. No en vano, yo no he conocido mejor situación que esta. Solo comparable con las últimas jornadas del 2007.

Una situación que hace que mi equipo esté en boca de todos y además por obligación. Porque hay una clasificación que dice que a falta de veinticuatro puntos, el Sevilla lo separa del primer puesto en seis. Por lo tanto, aunque le pese a los medios que siempre nos han tenido como un equipo fantasma, no tienen más remedio que aceptarlo. Y claro, yo lo disfruto.

Sé que algunos o muchos pensarán que es una tontería, pero yo vengo de cuando en televisión solo hablaba de mi equipo si nuestro presidente le compraba un Mercedes a su novia con dinero del club, o que Gaspart enseñaba un cheque sin fondo del Sevilla a las cámaras.

Así que, déjenme disfrutar con esto.

Eso sí, soy consciente de que esta satisfacción acaba justo cuando se amplíe en un solo punto la desventaja y perdamos la condición de candidato.

Mientras eso ocurre y con la clasificación para Champions en el bote, lo estaré disfrutando como un niño el día de Reyes.

CARLOS MARTÍN 12/04/2021

Treinta y tantos años y quinientas noches

El maestro Joaquín Sabina una vez exprimió un desengaño hasta convertirlo en himno, pero acercarse a la musicalidad de ese título no siempre lleva a hablar de alcobas vacías o de aprender a olvidar. Y es que la banda sonora blanquirroja de estos extraños días sin fútbol sevillista cada 72 horas estuvo dedicada al protagonista del medio millar de victorias desde que desempeña su cargo alejado de los tres palos y al valor que las mismas han tenido para cambiar la historia.

“Mi margen de influencia es verdad que es mínimo, porque no he jugado ninguno de esos partidos, pero sí te quedas con lo vivido en ellos y con quién los has vivido, y sobre todo que has hecho feliz a mucha gente. Son 500 alegrías, como mínimo. Las horas de trabajo que uno le dedica a esto es para hacer feliz a la gente del Sevilla”, respondía el culpable de este hito ante los medios oficiales tras tres décadas ligado al club de sus amores para detenerse poco después de nuevo frente a la exigencia. Esa que no le permite bajar los brazos, la que marca el ritmo, la que muerde y aprieta para buscar el siguiente salto.

“Disfruto poco luego de las victorias, siempre hay un reto posterior. Las noches de los títulos son diferentes, aunque me entretengo poco. Soy explosivo en las celebraciones, pero me enfrío rápido. A veces te arrepientes de no haber disfrutado más. Te come el día a día y es una pena. Quizás debería haberlo hecho, aunque no nos ha ido mal del todo siendo así”, explicaba para poner la noche de Colonia como ejemplo de esa pareja perfecta que hacen sufrimiento y felicidad.

Una efeméride que no se construye con el placer del azúcar y entiende mucho de ese veneno interno que lleva implícita la autoexigencia. Con los fríos números por delante o al calor del ‘Big Data’ habría que revivir emocionalmente cada encuentro para sentir lo que ha significado el 50,86% de victorias. Cada abrazo, cada gol, cada peldaño superado. Así se llega hasta el 71,5% al referirse a la invencibilidad en los mismos. Datos que vuelven a darle la razón a don Roberto Alés (qué ojo para “descubrir” al que era delegado del equipo y cuánto bien institucional trajo esa apuesta) al colocar al de San Fernando al frente de la dirección deportiva.

Ese joven que llegó en 1988 reclutado por Pablo Blanco para ponerse los guantes con el Sevilla Atlético, y que forjó su carácter en el primer equipo con el ejemplo de Bilardo, se coloca a las puertas de los 1000 partidos en un Sevilla que, tras un puñado de finales y con plata renovada en las vitrinas, muestra que el colmillo está afilado, que sigue teniendo hambre y que el techo puede saltar por los aires en cualquier momento.

“El leitmotiv de nuestro trabajo es hacer feliz a los sevillistas”. Esa es la palabra de Monchi. Tocará pelear para que así sea, por otros treinta y tantos años y quinientas noches.

 

Culebrón Sergio Ramos

El diario Marca, Diario de Sevilla y La Sexta, entre otros medios, adelantan que en la segunda temporada de la serie documental de Amazon sobre la carrera de Sergio Ramos, el futbolista de Camas tratará el tema de su salida del Sevilla y lo hará en los siguientes términos:

“Mi fichaje por el Madrid fue un traspaso totalmente acordado entre clubes, entre Florentino y Del Nido. Jamás fue un pago de cláusula como se vendió”

Ramos, al parecer al borde de las lágrimas, comenta que el mayor dolor que ha llevado dentro es la forma en que lo trataba el sevillismo al jugar en la bombonera de Nervión, no tanto por sí mismo, sino también porque sus padres y abuelos no pudieran ni pisar el campo del Sevilla.

Según comenta, esta reacción de la afición es la que lo lleva a actuar con rabia cuando ha jugado en Nervión con el Madrid, ha marcado un gol (penalti a lo Panenka incluido) o ha ejecutado uno de sus feos gestos a la grada. Básicamente por “todo lo que han sufrido los míos”.

Si todo esto es cierto, lo lógico sería preguntarse por qué no aclaró la situación en su momento, si consideraba que se estaba mintiendo al sevillismo respecto a su fichaje. Según él, la respuesta es que “era un chaval que carecía de experiencia para explicarlo bien”

Foto: Kiko Hurtado

En su momento se le realizaron muchas entrevistas a Sergio Ramos, donde tuvo la oportunidad de mencionar que su fichaje había sido por acuerdo entre los clubes. Personalmente, no creo que sea algo tan difícil de explicar.

Sin embargo, no es la primera vez que el futbolista hace referencia a este tema, a pesar de que en 2.013, según Mundo Deportivo, el Sevilla FC demostró documentalmente que los representantes, el hermano del futbolista René Ramos y Pedro Bravo, llegaron a la sede de la Liga de Fútbol Profesional poco antes de las doce de la noche del último día de la ventana del mercado de fichajes para pagar la cláusula en nombre del futbolista.

El documento presentado por el Sevilla, siguiendo lo que publicó este medio deportivo, especifica: “Siguiendo instrucciones de su representado y de conformidad con lo establecido en el contrato de trabajo de jugador profesional por aquel suscrito con el Sevilla Fútbol Club SAD, de fecha 13 de enero de 2005, manifiesta su deseo de resolver y extinguir el citado contrato a partir del día de la fecha de la presente comparecencia, dejando depositado en este acto ante la Liga Nacional de Fútbol Profesional, para su oportuna puesta a disposición del Sevilla Fútbol Club SAD, cheque bancario del Banco Santander Central Hispano, número 7.213.100 , por importe de veintisiete millones de euros”.

Fuente: Mundo Deportivo 12/07/2013

La propia página web del Real Madrid mencionó en su momento que “Tanto el Real Madrid como el jugador Sergio Ramos han decidido proceder al ejercicio de dicha cláusula tras asegurar con el Sevilla que dicho procedimiento no sería considerado hostil”.

Tal vez el camero se refiera al presunto pacto entre presidentes, Del Nido y Florentino, de que el pago de la cláusula no sería considerado por el Sevilla un “acto hostil” y así los dos presidentes quedaban bien con sus aficiones, Florentino por el fichaje y Del Nido por no haber cedido ante el Madrid y obligar al pago íntegro de la cláusula de rescisión, como había prometido. Pero obviamente eso no es lo mismo que un traspaso. Si el futbolista en su momento alegó no haber explicado bien el tema de cara a la afición del Sevilla porque era un chaval inexperto, ahora desde luego no lo es y es muy capaz de dar una explicación correcta sin insinuar que la directiva del Sevilla engañó a su propia afición.

Quizás la explicación de por qué Ramos vuelve a la carga con el tema, la tengamos en su situación actual con la negociación de su renovación en el Madrid o más bien, a la falta de negociación. En una entrevista concedida a Ibai Llanos, reiteraba (como suele hacer) su sentimiento sevillista y dejaba en el aire la posibilidad de terminar su carrera en el Sevilla como Jesús Navas. Esta posibilidad es obviamente (como poco) complicada porque la afición sevillista no vería en ningún caso con buenos ojos su vuelta, a diferencia de lo ocurrido con Reyes, Navas o Rakitic. El camero lo sabe perfectamente y quizás intente dejarse abierta esta puerta (tal vez simplemente como parte de su postura negociadora con el Madrid) intentando congraciarse con la afición sevillista con sus declaraciones en la serie documental de Netflix.

Debo confesar que nunca he tenido especial animadversión a Ramos. Por una parte, con las cosas de comer no se juega y el defensa vio una oportunidad de oro para su carrera profesional en el Madrid, y aunque fuera desagradecido con el Sevilla, nadie puede negar que le ha ido bastante bien hasta la fecha. Por otra parte, siempre ha declarado ser sevillista, aunque no lo haya demostrado, y no tengo motivos para dudar de que, muy en el fondo, eso sí, siga considerándose así.

Pero también debo confesar que su actitud chulesca cuando juega contra el Sevilla FC sí que me ha irritado muchas veces. Los gestos hacia la afición en el campo no pueden justificarse en modo alguno.

En sus palabras “Jamás fue un pago de cláusula como se vendió, eso generó que la afición no me tratase con el mismo cariño que yo siempre les he tenido y tendré” hay claramente dos mentiras:

Primera. Como muestran los documentos fue efectivamente un pago de la cláusula.

Segunda. Si de verdad hubiera sentido que Del Nido engañó a la afición sevillista, lo lógico es que mostrara animadversión hacia el expresidente, pero en ningún caso hacia la grada, y sus actos en el terreno de juego no demuestran ese aprecio a la afición sevillista ni de lejos.

Como bien indica el blog Sevillismo, ha marcado siete goles al Sevilla (algunos con dedicatoria a Del Nido, pasándose la mano por la cabeza para indicar una calva) y los ha celebrado con efusividad desmedida. Sin ir más lejos, como muestra un botón, hace pocos años en una  eliminatoria de Copa en Nervión, le quita el balón a otro jugador para tirar él un penalti, lo hace a lo Panenka, para a continuación celebrarlo yéndose a enfrentar a los Biris con las manos detrás de las orejas, en un típico gesto de chulería. Recuerdo perfectamente mi “cabreo” esa noche.

Un jugador de su innegable categoría internacional, no puede dejarse llevar por los abucheos y encarar a la grada en ningún caso, no digamos ya si sintiera el mínimo aprecio por nuestra afición. No puede pretender que cada vez que juega en Nervión, los pitidos del público le provocan una especie de “enajenación mental transitoria” que le hacen comportarse involuntariamente de forma injustificable con esa afición a la que tanto cariño dice tener. De ser esto así, los árbitros se encararían con el público partido sí y partido también.

En definitiva, no creo que ese nuevo intento de lavado de cara con la afición sevillista vaya a hacer cambiar de opinión a la grada nervionense. “Hechos son amores y no buenas razones”.

MANUEL LÓPEZ 31/03/2021

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