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LORENA NARES 13/06/2020

Victoria dedicada

El pasado 11 de Junio dio comienzo la jornada 28 de La Liga Santander con su permiso, en mi opinión, el mejor de los partidos, el derbi sevillano Sevilla Fc Vs Real Betis B. El Sevilla peleaba por puestos de Champions mientras que el Betis, no muy acertado esta temporada, peleaba por asentarse con más de fuerza en la tabla clasificatoria.

Joan Francesc Ferrer “Rubi” no ha conseguido ganar ninguno de sus cinco encuentros ante el Sevilla Fc en La Liga. ¿Lo conseguirá antes de abandonar o ser destituido de la entidad bética?. El equipo visitante de Rubi decidió salir con un (4-3-3): Joel Robles, Emerson, Marc Bartra, Sidnei, Álex Moreno, Canales, Guido Rodríguez, Aleñá, Fekir, Borja Iglesias y Tello. Julen Lopetegui optaba por la misma formación: Vaclik, Jesús Navas, Diego Carlos, Koundé, Reguilón, Óliver Torres, Fernando, Joan Jordán, Munir, Luuk de Jong y Lucas Ocampos.

Empezó un partido apenas disputado, pues el conjunto sevillista reinó en casi los 90 minutos de juego sobre el césped del Ramón Sánchez Pizjuán. Un estadio sin afición debido a la pandemia que el mundo está sufriendo a causa del Covid-19. Fue un partido raro, diferente, pero el alma de los aficionados pareció estar en cada uno de los jugadores nervionenses que dieron un magnífico espectáculo.

En el minuto 54 Marc Bartra acaba cometiendo falta sobre Luuk de Jong y termina derribando al holandés. Es penalti, y Ocampos no perdonó. Se encargó de materializar la pena máxima con un derechazo al lado contrario al que Joel Robles se tiró.

El Sevilla iba ganando por la mínima pero quería más, quería reinar en Nervión, quería hacerse rey de Sevilla y sentenciar el encuentro, lo consiguió en el minuto 62 con un magnífico saque de esquina. Centro al primer palo que prolongó con una maravilla de taconazo hacia el segundo Ocampos y donde Fernando completamente solo cabeceó directo a la red para firmar el segundo tanto del conjunto nervionense y sentenciar el encuentro.

Una vez más el Sevilla consiguió la victoria ante el “eterno rival”, pero quiero hacer mención a tres grandes que ya no están, tres grandes que no pudieron ver el encuentro entre nosotros y mi recuerdo hacia ellos, porque ellos sí estuvieron en las gradas apoyando a sus respectivos equipos; Antonio Puerta, José Antonio Reyes y Miki Roqué. Siempre presentes.

También creo que, como sevillista, debemos dedicar esta victoria a todos esos grandes compañeros y compañeras que nos han abandonado por esta maldita pandemia que no nos ha dejado cantar en nuestra casa nuestro himno y que a ellos les ha arrebatado el poder volver a cantarlo junto a nosotros. Por todas las víctimas del Covid-19, en especial a nuestros hermanos y hermanas caídos. Esta victoria va por vosotros.

MIGUEL CANALES 12/06/2020

La vieja normalidad del Sevilla de Lopetegui

Comentaba Alejandro Arroyo (@Arroyer), comentarista habitual de la web Ecos del Balón durante muchísimos años, vía Twitter, que, tras 30 minutos de partido, tanto Sevilla como Betis nos estaban mostrando en el campo lo que son. El Sevilla, decía, pone estructura y sistema, mientras que el Betis su latente creatividad. Y el partido se desarrolló a través de las certezas sevillistas. Pareciera que no habían pasado 3 meses sin fútbol porque Lopetegui puso en un Ramón Sánchez Pizjuan todo lo que nos ha dejado lo que va de temporada, para lo bueno y para lo malo.

Gustará más o menos el juego del Sevilla, pero no se puede decir que no sea un equipo reconocible, que tiene claro sus fundamentos y bases de juego y que las saca cada día que salta al campo. Hay días donde las certezas sevillistas dan para menos que otros días, aunque nunca reniega de su idea. Sorprende que, tras todo lo ocurrido, pareciera, como comentábamos antes, que no hubiera pasado nada y el Sevilla estuviera compitiendo todavía en Marzo, con la misma cadencia e ideas.

El vacío templo de Nervión vio más de lo mismo a lo que se ha acostumbrado este año. A un cuadro local con muchos minutos de presión adelantada, buen repliegue cuando esa presión era superada, con mucho juego de bandas y cambio de orientación para atacar por fuera, escasas combinaciones interiores, y mucha pujanza en las carreras de Navas y, sobre todo, Ocampos y Reguilón. Volvió a verse que no creaba, en la primera parte, una gran cantidad de ocasiones, pero si más que suficientes-por lo claras- para haberse marchado por delante al descanso siendo superior al rival.

Ocampos se erigía, como de costumbre, en el martillo que más usa Lopetegui para golpear desde fuera a los rivales, desde su potencia y tranco en carrera. Fernando aparecía imperial en mediocampo para dominar los espacios y tapar los resquicios a la espalda de la presión adelantada, y firmaba un 100 % de acierto en pases, la mayoría nunca horizontales. Sí se echaron en falta dos aspectos que el mercado de invierno ha traído a Nervión para aportar más allá del sistema y estructura que Arroyo nos comentaba. El desborde y la presencia entre líneas de Suso y la ruptura al espacio y movilidad a bandas desde la posición de 9 de En- Nesyri.

Volver a ser el mismo Sevilla le fue suficiente para llevarse un derbi con tintes desiguales. Con holgura y merecimiento, sin necesidad de aspavientos ni tener que recurrir a aspectos diferentes o novedosos. No necesitó los ingredientes invernales que llegaron para dotar de algunos registros diferentes y hacerlo más imprevisible y con mayores argumentos ofensivos. Ser el mismo fue lo único necesario para dominar con prestancia.

Para cerrar estas líneas no podemos dejar de comentar los cimientos desde los que se ha ido construyendo el Sevilla de Lopetegui. Su pareja de centrales. Kounde y Diego Carlos se presentaron en la rentré del fútbol español como una pareja para jugar cualquier tipo de fútbol. Robaron alto y salieron a cerrar las recepciones cuando el equipo iba a presionar la salida de balón del Betis, dominaron el juego aéreo frontal ganando la mayoría de las disputas, dieron desahogo en la salida de balón ante la presión rival y se mostraron casi inexpugnables en el repliegue final tras el 2-0 en propia área.

El Sevilla ha fichado dos joyas atrás, con ambición, mentalidad, concentración y mucho fútbol en sus botas. En días donde la estructura y el orden no sean suficientes, mirar atrás y ver a los dos centrales llegados de Francia dará seguridad. Junto a Fernando, son los activos más importantes que tiene Lopetegui para ir a cualquier guerra. Aunque, es posible, que a Kounde, todavía, tengamos que perdonarle algún día alguna debilidad de juventud, el trío defensivo central sevillista ganará muchos puntos en los partidos que quedan y serán un sostén muy importante para competir una Copa de la Uefa -me gusta más esta manera de llamar a la Europa League- que nadie olvide que vuelve en Agosto con un Sevilla que la jugará a competir a campeón.

La llamada “Nueva normalidad” con respecto a la vuelta al fútbol de los de Lopetegui no nos trajo nada nuevo y si mucho de normalidad. Vimos “la vieja normalidad” del Sevilla de Lopetegui. Con los mismos vicios y virtudes en un derbi ganado de manera justa y merecida.

ENRIQUE VIDAL 11/06/2020

El derbi de las musas

En agosto de 1967, Mario Vargas Llosa, por entonces novelista emergente dentro del gran mosaico de las letras hispanoamericanas, defendía en una interview para la revista Imagen que “la literatura comienza donde termina el testimonio; de otro modo, sería periodismo, sociología o historia”.

Otro gran columnista y escritor como Javier Marías, en su magnífico libro recopilatorio de ensayos cinematográficos “Donde todo ha sucedido” (2005), plantea desde el propio título de la obra que las cosas cotidianas que nos ocurren en nuestra vida de alguna manera resultan familiares por haberlas presenciado antes en la gran pantalla.

Ciertamente, las lindes entre lo cierto y lo fingido, la verdad y la imaginación, pueden resultar ambiguas, como por ejemplo nos demuestra el cine, con la protagonista de esa maravillosa película de Woody Allen titulada “La rosa púrpura de El Cairo” (1985), o el personaje espejo de Madeleine Elster / Judy Barton en “Vertigo” (1958), de Hitchcock, pero generalmente (subrayo el adverbio) todos solemos tener claro cuándo estamos en un plano o en otro. La realidad, pertinazmente cruda por su nula compasión, se contrapone a la ficción al punto de que lo soñado cubre un vacío en nuestros corazones que de otro modo sería imposible. La literatura, instrumento paradigmático de la ficción, nos aleja del sufrimiento.

Todo esto que acabo de largar me pone a tono para introducir un asunto futbolero que siempre me ha parecido curioso, y no es otro que la insistencia recurrente de cierta caterva de insensatos, algo así como feligreses del enterismo ilustrado, por sostener, con orgulloso desdén, que el Sevilla F.C. carece de literatura; cosa que hacen, sin excepción, en contraposición con la que a su juicio goza y rebosa su Real Betis Balompié. Cabría preguntarse por qué sucede esto y por qué este mantra coincide en el tiempo con sus acostumbradas crisis de resultados.

Desde luego, en el sentido antaño expresado por el Premio Nobel peruano, no me cabe la menor duda de que el Sevilla F.C. no necesita literatura. Res, non verba o, más castizamente, obras son amores, que no buenas razones. El Sevilla F.C. no gasta juglares, hagiógrafos o creadores de mitos fabulosos que llevarse a la cama las largas noches de pirotecnia mojada. Nuestro club escribe su biografía con la blanca claridad de sus luces, el negro de sus etapas más sombrías, la sangre roja de sus fieles y la plata reservada a los campeones. En lenguaje cinematográfico, la trayectoria sevillista se contaría como un documental, bastaría con plantar una cámara delante y dejar que fluyese sola, libre de trucos y efectos especiales, sin enfatizar las formas en vez de la sustancia. Toda la magia de la narración reside en la autenticidad del relato, una historia de superación. Por eso nadie, ni propios ni extraños, podrá jamás distorsionarla, por mucho que perseveren. Les queda demasiado grande.

¿Significa ello que el Sevilla F.C. no tiene quien le escriba? En absoluto. Quien afirme esto será porque se encuentra bajo los efluvios de una osadía paleta e ignorante. O simplemente porque es un manipulador. Los Blázquez, Izquierdo, Smith, Ferrand, Luca de Tena, Barbeito o Machuca que podemos citar de carrerilla como una alineación de los 70, son sólo algunos de los ases de las letras sevillistas -¿verdad querido “niño” Aguilar?- que han dejado para la posteridad obras maestras y pequeñas suites de enorme belleza y profundidad, también críticas feroces y alegatos punzantes, pero ninguno de ellos ha tenido que recurrir a la fábula, el género fantástico o la ciencia ficción para componer la compleja y admirable historia del Sevilla F.C. El aficionado palangana tiene el privilegio de disfrutar de sus textos por puro deleite, para conocerse y reconocerse en ellos, para afirmarse y reafirmarse en sus sentires, no por razones terapéuticas ni para espantar fantasmas ancestrales.

Por el contrario, quienes fanfarronean alegremente de literatura no se dan cuenta, o tal vez sí, de que la necesitan en abundancia para compensar la obstinación de las estadísticas, para suplir el enorme vacío de la insatisfacción, la nada viscosa que les orada el deseo como incesante gota china. Se antoja entonces casi inevitable acudir a recursos como la predestinación, el fatalismo, la fascinación por los perdedores, la envidia de pena o el dulce encanto de ser víctima, temas clásicos del folclore popular ampliamente testados a lo largo de los tiempos y de las culturas, y tan caros, todos ellos, a la demagogia y el consumismo de masas.

Dar pena siempre resultó rentable. Hacerlo falsamente y en bucle es una inmoralidad. Según la profesora Amar Sánchez, en “Instrucciones para la derrota. Narrativas éticas y políticas de perdedores” (2010), su atractivo literario reside en que “el perdedor es una figura atravesada por la historia de su tiempo, es el resultado de una coyuntura trágica y, a la vez, se constituye como tal por propia decisión, es decir, deviene perdedor a partir de una consciente elección de vida”. ¿Les suena de algo? Manque algunos no lo crean, a mi sí. Por su parte, el ensayista italiano Daniele Giglioli, en su libro “Crítica de la víctima” (2017), proporciona las claves del éxito de la mitología victimista. No le cambio ni una coma: “La víctima es el héroe de nuestro tiempo. Ser víctima otorga prestigio, exige escucha, promete y fomenta reconocimiento, activa un potente generador de identidad, de derecho, de autoestima. Inmuniza contra cualquier crítica, garantiza la inocencia más allá de toda duda razonable. ¿Cómo podría la víctima ser culpable o responsable de algo? La víctima no ha hecho, le han hecho; no actúa, padece. No somos lo que hacemos, sino lo que hemos padecido, lo que podemos perder, lo que nos han quitado”.

El universo literario verdiblanco es el espacio donde todas estas diatribas convergen, apuntando a un ogro, un villano que no es otro que el Sevilla F.C., especie de ballena blanca melvilliana, siempre detrás, por acción u omisión, de todo lo malo que le sucede al héroe, o mejor dicho, al antihéroe; meollo de su ira y, a la vez, objetivo aspiracional inconfesado. Culpable sumarísimo por ser guapo en un mundo de feos, por ser el listo que destaca en el pelotón de los torpes, por tener éxito, en definitiva, en un medio ambiente hostil, que fomenta el fracaso para justificar su desidia y decapita el talento para evitar cualquier comparación. No irrita tanto la diferencia como la vecindad, que aquel a quien consideras semejante (o incluso inferior) porque ello te reconforta, resulte, no accidental sino secularmente, citius, altius, fortius; esto es lo verdaderamente insoportable, más que la propia incapacidad. Cuando sucede lo mismo con suficientes kilómetros de distancia, el sentido de ajenidad troca la envidia en admiración. La literatura cumple aquí una función social como forma de evasión y de reconciliación en el dolor, trazada con ínfulas de romanticismo telenovelesco; tan repetida, tan interiorizada, que casi nadie la cuestiona, que se asume y normaliza como credo oficial aunque suponga traspasar de forma soez las fronteras de la honestidad. No importa anular el espíritu crítico de los adeptos, ni sacrificar la dignidad en aras de un mínimo parapeto intelectual, el fraude es mejor que la verdad y proporciona versos más dulces. Enhorabuena a los Discóbolo, Olmedo, Del Arco, Burgos, Hernández o García Reyes, y a todos los demás arquitectos de tan colosal trampantojo, gracias por los servicios prestados.

Termino. En pocas horas tendremos un nuevo y extraño derbi en el Sánchez-Pizjuán, con todo lo que ello significa, incluida la habitual exuberancia de pasiones y las dosis de mal gusto del personal que, al menos a mí, me aburren soberanamente. Poca influencia tiene cómo se llega, de hecho, creo que estamos más desorientados que nunca a este respecto. Si acaso, puede ser algo más relevante cómo se salga. Y yo, que nunca he sido de aventurarme en pronósticos, me animo a compartir con vosotros, al hilo de este engendro que acabo de perpetrar, un vaticinio para redimirme. ¿Clío? ¿Calíope? Si esta noche tan triste de fútbol herido de muerte gana el eterno rival, al margen de los desplantes y alharacas que cada cual necesite para expiar complejos y aliviar sus bajas pasiones, conversaremos de fútbol, goles, estrategia, aspiraciones, lo que incluso en tan contrariada tesitura, al menos será saludable. Pero si vence el Sevilla F.C., como siempre espero y deseo, los guarismos del pleito quedarán nuevamente silenciados por la lira verde y su tradicional tocata y fuga de lisonjas, lamentos de tribu maltratada y restante parafernalia de autoayuda para dummies, que para eso, como la tía Julia de Vargas Llosa, cuentan al final de la Palmera con buenos escribidores.

SEBASTIÁN GUERRERO 10/06/2020

Nacidos para dominar Sevilla

No se dejen engañar, el fútbol no vuelve, pero La Liga sí, y en la primera fecha, enfrente, tendremos al eterno rival, el segundo equipo que más alegrías nos da tras nuestro Sevilla. Antes de rodar el balón, tanto en pretemporada como en las previas, el Betis es el mejor y se va a comer […]

MAMEN GIL 08/06/2020

No, el fútbol no vuelve

Dicen las altas esferas deportivas que esta semana vuelve el fútbol y que lo hará a lo grande, con el rey de los derbis, con un Sevilla-Betis… Pero no, que no te engañen, el fútbol no vuelve… Si acaso vuelve la liga y 22 hombres corriendo detrás de una pelotita, aunque si queremos hablar con […]

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