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CARLOS ROMERO 06/03/2021

Nunca ganaremos otra liga

Mientras no pongamos remedio.

Decía en Redes Sociales que podemos competir con el Liverpool, el Inter, el Manchester United, o cualquier otro equipo de ámbito mundial, y ahí estamos, pero amigos, si jugamos contra uno de los dos de siempre, el que sea, nos pasan estas cosas ¿Jugamos mal, fallamos un penalti de libro, (porque tiene que ser de libro) no conseguimos una táctica adecuada al partido? Es posible también, cada cual encarnamos un entrenador y seguramente un dirigente que haría las cosas de otra forma.

Yo soy de los que piensan que los clubes tienen su idiosincrasia propia, con sus benevolencias y virtudes, pero con sus males endémicos. El Sevilla FC es un club molesto, no cae bien, grande en espíritu, sus bases y sus dirigentes imprimen a fuego en los jugadores eso que nosotros conocemos como la casta y el coraje. El sevillismo tiene por bandera el orgullo, que otros entienden como prepotencia, pero nosotros no jugamos al fútbol para caer bien, jugamos para ganarles.

Pasadas las décadas que nos sumieron en la más triste de las mediocridades, debido a los problemas económicos y por ende deportivos, aquellas que nos hicieron pensar y creer que lo importante era ganar una liga particular local, llegó a mediados de los 2000 lo que históricamente se ha dado en llamar como la “declaración de las Madeira”, un ante y un después en la manera de ser un club, que fue y es el más grande en el sur del país, al que nadie hizo sombra, y que había que recuperar. Aun así, incluso durante esas largas décadas a la deriva, nunca nadie nos superó jamás, ni en títulos, ni en cualquier estadística global que sea medianamente creíble.

Lejos de querer verlo desde una versión conspiranoica, ser el más grande en el sur no da para ser el más grande en el país y no es porque no lo deseemos. Las distancias son las que son, a pesar de tener una economía envidiable para muchos, una dirección deportiva impecable, y un equipo más que decente, el “baloncentrismo” aplasta como si de un gigante se tratase a cualquier club que sea capaz de despuntar medianamente. Se comporta como las fuerzas centrífugas y centrípetas de un tornado, que expulsa todo aquello que previamente se ha tragado y destrozado.

No es necesario que sea explícito, todo está reglado aparentemente, las normas están establecidas en la teoría, pero la competición española no trata de saber quién compite mejor alineados en un punto de salida de la que parten todos los clubes, la competición en este país consiste en ver cuál de los dos ricos, (la riqueza es la medida de la grandeza hoy en día) ejerce su supremacía sobre el otro, quién impone su guion al otro, cuestiones políticas incluidas, máquinas que acaparan todo, que abarcan todo, que manejan todo, que trituran todo, con poder para enfrentarse y manipular, no solo a los organismos reguladores del fútbol nacionales, sino también internacionales. Véase cómo han presionado a FIFA y UEFA con la supuesta Superliga. Y si algún año coincide en que estos dos se imbuyen en la zozobra, entra el tercero en discordia para aprovechar las migajas que se dejan en el camino para intentar demostrar que la competición está abierta. Tienen además el poder de desposeer a sus competidores de sus mejores jugadores, debilitándoles para que no les hagan sombra, aunque figuren como eternos suplentes en sus equipos.

Y todo esto sin parecer que ocurre, la prensa capitalina y catalana, esta última más política aún, entendidos como medios nacionales, se alimentan, literalmente, de estos dos. El “¡llorar te ha servido, Koeman!” -de Monchi- no es un brindis al sol, no surge de la nada, es la constatación y prueba del nueve de cómo funcionan las cosas.  Pero es todo más sencillo de lo que cabría esperar, como decía Alfonso Guerra, el que se mueva en la foto no sale. Es un proceso de retroalimentación en el que la prensa fabrica todos los parabienes y hacen parecer, incluso inculcan, que cualquier otro club del país parezca un equipo extranjero que viene a quitarles el pan y la sal, y se expanden creando madridismo y barcelonismo como fábricas por toda la geografía nacional. El árbitro que se sale demasiado de los cánones nacional-madridista y catalano-culé sabe que no pitará en Primera al año siguiente o tendrá los días contados, no es necesario comprarlos, véase igualmente quién y cómo se ganó la Liga la temporada pasada. Bueno, y la anterior, y la siguiente… los árbitros se la juegan y cuando no les da para ganar siempre estarán ahí.

En un mundo en el que estos acaparan la mayor parte del dinero de las televisiones, reglada perfectamente para que sea así, sí o sí, el Sevilla FC, que se lleva el pellizco que puede, sobrevive con una política económica basada en descubrir valores futbolísticos que cuestan una tostá, aunque la tostá hay que saber verla, para revalorizarlos, y tratar de venderlos como si de un Ferrari se tratase. Tiene mucho mérito lo que está haciendo el Sevilla FC, que muchas veces no somos capaces de valorar ni de situarlo en su justo lugar. A diferencia de las otras grandes ligas europeas en las que existe un reparto más ecuánime de los dineros televisivos, en la nuestra parece que asumimos ya una normalidad que es anormal.

Y en esas está el Sevilla, pidiendo paso. No se sabe muy bien qué tendría que ocurrir para que esta situación cambiase, así es irrealizable tener más altas miras, dar un salto de calidad más allá del que se ha dado, competir en igualdad de condiciones.

¿Qué podemos exigirle al Sevilla FC? ¡Todo! También va en el ADN, hagamos autocrítica igualmente, nada de paños calientes, aunque el sevillista no es dado a ejercer como víctima y responsabilizar de todos y cada uno de sus males a los demás, excepto cuando es una realidad incuestionable, claro. Se habla de un acomplejamiento endémico ante los grandes ricos, y esto sería debatible si no fuese por las goleadas infligidas en los últimos años, que seamos el equipo más goleado por un tal Messi, o las finales perdidas, frente a esta cruda constatación de la realidad no existen alternativas ni dimensiones paralelas. Que estos clubes se motivan con el Sevilla FC es vidente, pero que nos venimos abajo, también. Es un mal histórico. Ni siquiera es un mal de los últimos años, lo demás serían engañifas.

Mi reflexión sobre esta cuestión es que tendremos difícil cambiar las cosas externas, pero sobre las internas sí que tenemos toda la potestad, que sepamos dar con un diagnóstico certero y con el antídoto será otra cosa. Es necesario romper, como rompimos con décadas de localismos, una enfermedad que nos atenazaba. Debe existir un punto de inflexión entre la realidad histórica de endeblez y un nuevo afrontar esos partidos con más dignidad frente a ellos. Romper con este mal adquirido supone la mitad de todo, y algunas veces más la victoria estará de nuestro lado.

Es nuestra idiosincrasia, hay que ser realistas, grandes en el sur, que no es poco, pero con un techo endógeno y exógeno que se debe romper, aunque es muy complicado de superar. No podrá ganar otra Liga jamás, mientras no sepamos ponerle remedio,  ni siquiera una copa del rey en la que se crucen los de siempre ¿Un canto del cisne? Es posible, dicho lo cual, ojalá tenga que tragarme mis palabras, si fuese esta temporada, mejor, pero de momento hemos perdido la posibilidad de pasar a una final del Campeonato de España, y de este pelaje van… cuéntelas usted mismo.

Lo esperado

Escribí en estas mismas páginas al inicio del actual curso balompédico, recién conquistada la 6ª UEL, cuando sonaban cantos de sirena orientados a una posible candidatura del SFC para el título de liga, que en España es imposible. Argumenté causas que no voy a repetir ahora. Desgraciadamente, el paso del CNL 2020-21 me ha dado la razón.

Aún estando mal, los tres integrantes de lo que yo llamo el duopolio+1, ocupan las tres primeras plazas de la clasificación. Coto cerrado, y que nadie ose siquiera soñar con entrar en él. Es grave el asunto, con sonoras derrotas en el CNL y algunos ridículos en Champions que demuestran lo venidos a menos que están hasta el punto de que es muy dudoso que consigan plata a pesar de su pase a cuartos de Champions, siguen controlando, manipulando y dominando nuestro fútbol amparados en los corifeos que hacen las delicias de sus respectivas, y provincianas en gran parte, aficiones. Basta una leve insinuación de cualquier profesional de esta panda de tres para que se agite todo el entorno y condicione arbitrajes y simpatías mediáticas. Los sevillistas lo hemos comprobado con Koeman estos días.

En cuanto al reciente triple duelo contra el FCB, el debate está sobre si se les ha sabido competir o no y sobre si los arbitrajes (Mateu Lahoz, Hernández Hernández, y Sánchez Martínez)  han condicionado o no los resultados finales. Como he escrito en otras ocasiones, lo malo no es jugar, ganar o perder, contra cualquiera de estos tres de la panda, sino el lastre de sanciones, lesiones y desgaste físico-mediático que dejan. Vaya por delante que en el choque de liga del sábado y en el de anoche en Copa no merecimos otra cosa nada más que perder. ¿Vino Koeman confiado en la ida de la Copa? O el SFC supo lo que había que hacer. Visto lo sucedido finalmente más bien parece lo primero. Algunos de los nuestros destacados en el partido de ida parecían el sábado y ayer una caricatura pobre de sí mismos. ¿Dónde está el fallo? ¿Es que los del duopolio+1 se toman sus partidos contra los nuestros tan en serio que finalmente la diferencia presupuestaria, reflejada en sus plantillas, se hace patente?, y no creo que Koeman tenga más sapiencia ni mejor “curriculum” que Lopetegui. Llueve sobre mojado, no es la primera vez en partido trascendental, contra el club catalán y contra los otros dos del trío, que nos ocurre. Lo de anoche en el Nou Camp ya sucedió, mismo resultado en la ida, hace dos años con Machín, aunque entonces no fue necesario llegar a la prórroga.

Cualquiera que viese los dos enfrentamientos sabía ya el desenlace mucho antes del término. Comentaba con quien conmigo en la sierra veía el partido de liga que estaba más cerca el 0-2 que el empate, y ayer, en la soledad de mi despacho en mi casa, tenía claro lo del descuento, y más tras fallar un penalti y quedar con uno menos. Aún estando el FCB como está, abucharado en Champions por el PSG, le dio para darnos un repaso monumental. Si apenas rebasas tu parcela, si te aculas en tu área, si no existe fluidez en la transición hacia los delanteros, los cuales necesitan balones muy claros para ser letales, termina pasando lo del sábado y lo de anoche. No hay más.

El sevillismo está irritado. Naturalmente que le escuece ver la suficiencia de Messi solo contenida por Acuña mientras estuvo en el césped, cómo jugaba insolentemente al gato y al ratón ante la impotencia de la defensa del SFC ya con 3-0 en el marcador, y su forma de dirigirse al colegiado, le duele la solvencia de Piqué en esos momentos finales (no es la primera vez), le da envidia ver a ese prodigio de futbolista que es Dembelé yéndose en velocidad una y otra vez de su par y recuperando un balón tras otro,  el desparpajo de Pedri, y Trincao, y… ¿para qué seguir?. Pues más le irrita al sevillismo ver a su equipo entregado e impotente

Asistimos atónitos otra vez, sí, otra vez, a una remontada del FCB a costa nuestra, y consecuentemente es molesto estar obligado a soportar las ínfulas de  la catetería de babero que fuera de Cataluña sigue al club culé a la vez que sus voceros glosan una épica solo posible a golpe de talonario. Es lo que hay, y duele escribirlo, pero el equipo y su entrenador, son corresponsables de la eliminación y de no poder aspirar a algo más que el 4º puesto en el CNL, tanto como los arbitrajes y el abismo presupuestario. Si se compite como es debido, la supuesta parcialidad de cualquier “refferée” y la manipulación de la competición quedarían en evidencia. Saliendo “acongojados” de inicio es imposible, la “labor” arbitral queda en un 2º plano, anecdótica.

Los grandes presupuestos nos han puesto  mirando al Noroeste en lo que va de temporada en las tres competiciones: Chelsea y Borussia Dortmund en Champions, FCB, RMCF y At. Madrid SAD en liga, y FCB en Copa. Seguramente, con planteamientos tácticos menos timoratos, el resultado sería el mismo, pero la frustración de la afición sería menor, y alumbraría claramente lo que son nuestras competiciones.

Del triple enfrentamiento ante el FCB las últimas semanas debería la cúpula directiva sacar conclusiones enfocadas a dar el salto definitivo a la élite, o a derribarla tal y como está ahora para que los demás tengamos derecho también a un lugar en el sol. No me importa ser reiterativo sobre este asunto, pero hasta que no se pregunte cómo, con los problemas internos societarios, financieros y judiciales que tienen cada uno de los integrantes de esta pandilla, puedan seguir con esos presupuestos de escándalo fichando y/o pagando salarios astronómicos para mantener las plantillas de lujo que poseen, el SFC, ni ningún otro, podrá seriamente aspirar a nada más que un 4º puesto en liga o conquistar una Copa si el “sorteo” es favorable. Insisto, y es responsabilidad de nuestro Consejo el preguntarlo. ¿Tanto les deben los clubs de la LFP? ¿Tanto poder poseen y tanto temor despierta? El contraste con entidades importantes de la LFP en situación similar es evidente.

En cuanto a los arbitrajes, cada uno ha demostrado su esencia en los tres choques. Los injustificados llantos de “Tintín” Koeman debidamente acompañados por las plañideras mediáticas del “més que un club” surtieron su efecto como todo el mundo ha comprobado (dobles amarillas perdonadas a Messi y Mingueza). Pero hay que ir a por los partidos sea el rival que sea, y reconozcámoslo, desde la marcha de Juande Ramos, ningún entrenador de los muchos que ha tenido la entidad desde 2007 hasta la fecha lo ha hecho. Y a los del “Barça Triomphant” que nos aconsejan y nos desean buenas noches, pues nada, enhorabuena, y a ver qué noche pasan ellos en París en breve. Todo apunta a un buen “vallium” antes de acostarse. Cierto es que los sevillistas hemos dormido mal, pero ya ha pasado, estamos acostumbrados. Si el PSG pasa por encima al FCB, no sé cómo van a justificar su presupuesto próximo, seguro que alguien hará la vista gorda. Buenas noches y buena suerte, a todos los sevillistas.

JUANMA DÍAZ 04/03/2021

Decepción

O rabia. O coraje. O frustración. Son muchas las palabras que pueden definir lo que sentimos ayer los sevillistas cuando terminó la prórroga del Barcelona-Sevilla.

Miércoles, 3 de marzo de 2021. Partido de vuelta de las semifinales de Copa del Rey en el Nou Camp -o Camp Nou, como dice Dani Rovira en su monólogo “Odio”, parece que se puede decir de las dos formas, que por cierto no sé si algún día le cambiarán lo de “Nou”, porque ya tiene unos añitos-. Única eliminatoria de Copa que se juega a doble partido y el Sevilla llega a Barcelona con un buen resultado de la ida, ganamos 2-0 y sin haber recibido ni un solo gol en contra en todas las rondas anteriores. Nos las prometíamos felices pero…

Ya el sábado pasado nos llevamos un palo importante con el partido de Liga que disputamos frente al Barcelona en el Sánchez-Pizjuán -esto sí que es un nombre en condiciones para un estadio y ojalá nunca lo cambien por “nosequé Arena” o similar-. Muy buen partido de los culés, muy mal partido de los nuestros y 0-2 como resultado final. Esto ya te hace pensar que a ver qué pasará tres días después en tierras catalanas…

Y el discurso del entrenador es el de siempre: que “el partido del miércoles es un partido distinto”, que “hay que jugarlo como si no lleváramos ventaja” y cosas así. En fin, parece que son discursos que lo escuchas en la previa de un partido, lo graban y para los próximos solo hay que darle al play y escuchamos lo mismo. Esto pasa muy a menudo con las declaraciones en este mundo futbolístico de jugadores, entrenadores, directivos, etc. Lo de “rival muy complicado” -y es el Huesca-, con todos mis respetos para el Huesca. Y cosas así. Seguro que estáis pensando en muchas más respuestas-tipo de esas que escuchamos siempre, sea el rival que sea y sea el partido que sea.

Volviendo al partido de ayer… Pues sí, ese fue el discurso del entrenador, pero del dicho al hecho hay un buen trecho, porque si se plantea jugar este encuentro como si no tuviéramos ventaja del partido de ida, ¿qué explicación tiene el que no se tire a puerta del equipo rival hasta la prórroga? Así es difícil ganar los partidos. ¿Es mérito del rival? ¿Es demérito nuestro? ¿Es culpa del árbitro? Pues un poco de todo… Porque también tiene tela que hasta ayer todas las manos dentro del área como la de Lenglet se hayan pitado como penalti y la de ayer no, o que a Mingueza no le sacaran la segunda tarjeta amarilla cuando cometió el penalti a Ocampos -por cierto, ¡vaya manera chunga de tirar un penalti!-.Que sí, que los penaltis los fallan los que los tiran, pero es que el de ayer estuvo muy mal tirado.

No se trata de buscar excusas o, al menos, yo no las busco, pero está claro que cuando un equipo sale enchufado desde el principio y el otro sale con el autobús puesto delante de la portería -como se suele decir-, lo más normal cuando juegas contra un equipo de la calidad del Barcelona es que pase lo que pasó, aunque fue muy cruel la forma en que pasó. Un MBiazo transformado en Piqueazo, recibido como propia medicina.

Era el último minuto del descuento y se produjeron varias jugadas y desajustes de los nuestros que propiciaron el gol de ellos que nos llevaba a la prórroga… y nosotros teníamos que afrontarla con un jugador menos por expulsión de Fernando, que vaya tela la falta que hizo en el borde del área y en el minuto en el que estábamos. Lanzó Messi, desvía el lanzamiento la barrera y se produce un córner del que proviene el gol de cabeza de Piqué. Nos vamos a la prórroga y, visto lo visto, aunque somos el equipo que nunca se rinde, creo que pocos sevillistas tenían confianza en pasar la eliminatoria. Efectivamente, al poco tiempo de empezar la prórroga marcan ellos el tercero, y a partir de ahí enfrían el partido, algo que el Sevilla no supo hacer en los últimos minutos de los 90 reglamentarios y el descuento. Y acabamos eliminados.

Y se te queda esa cara, ese mal cuerpo, esa sensación, ese mal rollo, esa decepción… porque 3 horas antes no te lo esperabas. Situaciones del tipo:

  • Niño, ¿vas a cenar?
  • ¡Sí, hombre! Pa cenar estoy yo…

Pero no queda más remedio que levantarse y seguir, porque el sábado tenemos un nuevo partido de Liga y el martes de la semana que viene tendremos que jugar en Alemania la vuelta de los octavos de Champions contra el Dortmund, que eso sí que está difícil, pero quién sabe… hay que jugarla. Pero, por favor, con otra actitud.

Algunos diréis que hay que tener ganas de ponerse a escribir un día como hoy después de lo sucedido ayer, pero lo hago por dos razones: la primera, porque desde que tengo la enfermedad -hace ya 3 años-, he aprendido a relativizar mucho y a darle a cada cosa la importancia que tiene. Soy sevillista, sí, muy sevillista y el Sevilla FC es algo muy importante en mi vida, pero no es lo más importante. Es un sentimiento, pero es solo fútbol, y ahora que está tan mercantilizado, lo de los sentimientos es casi exclusiva de los aficionados de base, como seguramente lo seas tú y como lo soy yo. Lo verdaderamente importante en la vida es otra cosa, al menos para mí; es la salud, la familia, tener trabajo, cuidar de tu gente, de tus amigos, superar esta pandemia… El fútbol debe ser secundario. Al menos así pienso yo.

Y lo segundo: esta mañana tengo cita para hacerme una prueba radiológica para valorar cómo está mi enfermedad, es como un examen para mí, pues esta prueba dice cómo el mieloma múltiple que tengo está afectando y atacando a mi cuerpo. Por tanto, los nervios están ahí, casi igual o más que los que tenía ayer antes de empezar el encuentro, porque durante el partido más que nervios fue un acojonamiento de los importantes. Por eso escribo esto, porque como esta noche pasada ha sido de dormir poco por ambas razones, pues mejor aprovecharla escribiendo estas líneas en mis queridas Columnas blancas.

Ayer tocó decepción, sí… y aunque a veces parezca que nos rendimos, nunca dejemos de lado ese “dicen que nunca se rinde” y ese “sevillista hasta la muerte…”, pero siempre con “casta y coraje”.

El cisne rojo

Durante las últimas semanas, en los medios de comunicación, tanto locales como nacionales, en las redes sociales y en las charlas de bar, ha surgido insistentemente la pregunta de si el Sevilla F.C. podría considerarse seriamente un aspirante a hacerse con el título de Liga. Al reflexionar sobre esta cuestión, parto de la base de […]

EFE
PEDRO GONZÁLEZ 01/03/2021

La mejor liga del mundo

O al menos eso predica el máximo responsable de LFP, Javier Tebas. Pero para que eso fuera verdad, todos los equipos participantes de La Liga, deberían de tener las mismas oportunidades a la hora de competir. Ni mucho menos esto es así. Sí es cierto que las diferencias abrumadoras de hace quince años han ido […]

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