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JOSÉ MANUEL ARIZA 24/06/2020

Dance me to the end of love

Saludos.

Ése asombroso tema de Leonard Cohen, de entre los muchos trabajos extraordinarios del genio canadiense, en clave sevillista se traduce como: Báilame hasta la muerte. Hasta la muerte.

Seguro que os está rondando la melodía en la cabeza por la belleza total que encierra. A mí sí, desde luego, y me acompaña en mis sueños del pasado, de otros tiempos y otras formas, de otros valores… en ése larguísimo anterior en los que algunos seguimos contoneándonos al delicioso compás de la Historia.

Me hubiera encantado haber podido reunirme con unos cuantos colegas y colleagues y a la sombra de unas cañas, fundar un Club de Foot-Ball y ponerle de nombre Sevilla F.C. como mandan las normas de la Association. De cambiar el cuello duro por los paños menores (de recio algodón) y de remar por el Guadalquivir hasta Tablada para jugar un match en medio del terreno de los caballos, para volver luego hasta la Casa Bote y posar con los recios y sonrientes caballeros de poblados bigotes.

Pedirle a Isaías que escribiera a Huelva y que invitara al Recreation (si no tenían once que llamaran a Riotinto) a una partida en el Hipódromo allá por marzo. Mientras, terminar de organizar los detalles entrando por la calle Monardes y en la primera planta, sentarnos los pollitos a debatir sobre las cualidades de la Patti o el Ronconi; del fin del imperio (Cuba, Puerto Rico y Filipinas en el alambre); de si era mejor la Kopp, la Witman o la Bortallo; de los precios de la naranja amarga y de entradas y salidas steamships. Y ya que estamos, vamos reservando sitio (te toca otra vez, Isaías, que para eso eres el Secretario) para la cena en el Suizo por si aceptan los de Huelva.

Obviamente, con el visto bueno de D. Eduardo, a la sazón Presidente. El primero.

Me hubiera gustado estar allí cuando las partidas terminaban en una cena conjunta, con esmerados y variados platos y bebidas y con brindis por todo lo brindable: donde había contrincantes y no enemigos; donde se felicitaba a los ganadores porque habían sido mejores y cuando se denominaban “sportmen”. Mucho antes de que se convirtieran en “profesionales”, allá por 1928.

Luego, unos años más tarde, vimos aparecer otras escuadras que pretendieron rebelarse contra los mayores y que jamás lograron. De hecho, cada día se les ve más pequeños.

Cuando nacimos todos nosotros, nuestros padres y abuelos, el baile ya llevaba mucho tiempo sonando al ritmo de la denominación de origen “Escuela Sevillista” (la del Eterno Campeón de Andalucía”) del requiebro, la jarcha y la siguiriya, de las palmas de Triana y a veces, de soleá. Bailando sevillanas para el mundo, mostramos las raíces de la tierra, de la mixtura cultural que nos alumbra y que algunos, hoy, quisieran borrar en su profunda estupidez.

Vimos la danza andaluza al compás de 18×21 y me hubiera encantado ser recoge pelotas (si los hubiera habido) para poder contemplar la magia de los Spencer, Kinké, Brand, León, Escobar… de los Campanal, Guillamón, Torrontegui, Fede, Raimundo… de los Arza, Alconero, Antúnez, Busto, Villalonga… de los Diéguez, Agüero, Antoniet, Szalay, Pereda… hubiera sido maravilloso bailar con ellos hasta el fin del amor.

Y luego, la losa de hormigón nos confinó décadas de quejíos y llantos, del lamento, de repetir la triste Historia, de esperar que llegara el aire liberador… hasta el siglo XXI donde explotamos en la fiesta de la plata, del baile más sensual, de la danza excitante de los títulos de allende y aquende, de pasar del pueblo al continente sin escalas, sin fronteras, sin Schengen que nos facilitara el trabajo y dejando abandonados a los hijos. Malos padres, sí, pero le habíamos enseñado el camino y no quisieron seguirlo. No les gustaba el ejemplo y quisieron vivir sus vidas. Suerte porque cuando a tus vecinos veas ganar, pon tus penas a remojar.

En todos estos años, nos hemos convertido en profesores de baile; en maestros de danza; en los Cerrito, Petipa, Cecchetti, Duncan, Paulova, Laban, Graham… del sur absoluto porque el Sur es nuestro. Y no lo compartimos porque somos egoístas, muy egoístas. No valen juicios morales sobre todo si no saboreas las mieles y se te antojan muy lejanas porque con algo te debes entretener. Ahí me den todas las críticas que de mis almacenes me ocupo yo.

Y yo lo he visto y he bailado hasta el paroxismo en ésa orgía argentina, D. Leonard, porque es un baile, un amor, hasta el fin del Amor. Hasta la muerte porque vi a llegar a D. Roberto, a D. José María, a D. Ramón, a D. Joaquín… a todos ésos magos del tango apretado. Vi llegar a D. José Luis, a D. Frédérick, a D. Luis, a D. Enzo, a D. Andrés, a D. Renato, a D. Drago, D. Antonio… los vi a todos, bailé con todos en mi love sin fronteras.

Y no firmo que no pueda verlo desde otra dimensión, desde otro Anillo, porque puestos a creer, yo creo en lo que quiera, sin intermediarios.

¡Qué suerte haber vivido ésta parte del baile!

Cuidaros.

La Vanguardia
PEDRO GONZÁLEZ 23/06/2020

Una piscina llena de mierda

Una piscina llena de mierda. Así titulé un artículo de opinión, hace años, en la primera fase de Columnas Blancas. Y por lo visto en la pasada jornada, la piscina, lejos de ir depurando sus aguas, sigue aumentado su nivel y amenaza con desbordarse e inundar al resto de la casa, mientras el hedor se extiende allende los mares.

Lo del R. Madrid y lo del Barça, éste en menor medida, no cabe duda, es de traca. De traca malaca de la vaca.

Pues a lo que íbamos, andan los medios nacionales no afectos al Régimen, léase al nacionalmadridismo, haciendo frente a la oleada de protestas en todos los medios de opinión que no tiene residencia en los Madriles. Cierran filas y nos quieren hacer ver, que lo que vimos todos los españoles que pudimos en la TV de pago, es que el árbitro y el VAR habían acertado.

Es decir, que todos los que vimos el atraco a mano armada, el resto de España, estamos equivocados y lo que decimos viene de la inquina, el puro odio y envidia a su equipo. El mejor equipo de fútbol de la historia.

Cierto es. Ahí están sus logros. Llenas están las hemerotecas de sus éxitos. Pero también, si se hiciera un repaso histórico pormenorizado de muchísimas de sus victorias, saldría a la luz, cuantas veces el poderoso ha ganado sus partidos con su celoso aliado, el árbitro de turno.

Tan verdad es lo primero cómo lo segundo. El R. Madrid, es, sin ninguna duda, el equipo que más ha gozado a su favor de los errores arbitrales. Da igual quién sea el rival que se enfrente al poderoso. Ya sea de segunda, de primera o de la europea Champions League. El rodillo implacable de su prepotencia y tejemaneje de todas las esferas deportivas, sigue funcionado a las mil maravillas para sus intereses, privando de logros deportivos merecidos a muchos rivales a los que se enfrentó y les robó, no sólo el partido, sino el futuro.

Un futuro que no existe para los equipos que pugnen con él. Las cartas están marcadas desde el principio y si alguno de sus contrincantes lleva una buena mano, ya se ocupará el árbitro de turno para errar en sus apreciaciones arbitrales, en el momento oportuno, para que gane el de siempre.

El nacional madridismo dice que todo está bien y que todo va bien. Cegados por el fulgor de los éxitos y por la complacencia de ver a su equipo ganador casi siempre, no son capaces de reconocer, al menos alguna vez, por pura limpieza e higiene deportiva, que los señores colegiados han errado a su favor. Ni eso. Es más, lo que pasa es lo que tiene que pasar. Y ya está, el que lo quiera bien y el que no, pues a seguir tragando.

Para desgracia de los demás equipos, la veda sigue abierta al robo indiscriminado. El robo es sistemático y sostenido. Y da igual, también, en qué tiempo. Lo del Real de Madrid es atemporal. Antes de ayer le robó sus aspiraciones a La Real Sociedad y lo seguirá haciendo hasta el final de temporada, caiga quién caiga.

Como decía otrora, algún día, alguien hará estallar una bomba de razones y de agravios comparativos sobre esta piscina llena de mierda que es la Liga Española. Y veremos cuantos de los agraviados le siguen en su propuesta de acabar con este monopolio, que lleva camino de convertirse en duopolio. Es decir, el acabose.

Ya está bien. Estamos hartos de tragarnos lo que sentimos. Y se debería encontrar alguna fórmula para que el poderoso y sus aliados, no puedan seguir cometiendo desmanes deportivos en todos los campos de España y allende nuestras fronteras.

Algo habrá que hacer. Y pronto. O va a llegar el día en que en cualquier campo de España, hartos de tanta opresión, atropello e injusticia deportiva, se tomen la justicia por su mano. Y entonces, a ver qué nos inventamos.

Levante Sevilla
PEDRO MONAGO 19/06/2020

Las razones

Discutía el lunes pasado con unos amigos, tras el amargo empate contra el Levante, sobre las causas de que al Sevilla se le hubieran “escapado” dos puntos. Los datos objetivos mostraban que ello había pasado porque llegamos al final del partido con una ventaja de un gol y jugamos los últimos 15 minutos metidos en nuestro campo (ambas circunstancias son poco discutibles) pero no nos pusimos de acuerdo en algunos matices.

Es evidente que una ventaja de un gol resulta siempre peligrosa de cara al resultado final, pero ¿resulta manejable siempre esa situación? En un fútbol en el que es generalmente aceptado que ganar a cualquier rival no es fácil ¿debemos considerar un defecto eso que los entendidos llaman “no saber cerrar un partido”? ¿Somos conscientes de que ello implica que estamos exigiendo ganar cada partido por una diferencia de más de un gol? ¿Es eso razonable?

En cuanto al segundo de los motivos citados, las discusiones se referían a la razón por la que acabamos encerrados esos 15 minutos y ahí, la opinión generalizada es que “Lopetegui echa al equipo atrás” (una expresión también muy de entendidos). Por mi parte, como poco conocedor de los aspectos técnicos del fútbol, suelo rechazar las explicaciones simples (en el sentido de poco complejas) y creo que las cosas tienen normalmente más de una causa, distinta a una instrucción expresa por parte del entrenador:

– Puede haber cambios que empeoren el equipo, sea porque son estratégicamente erróneos (y ahí sí puede existir un cierto mensaje conservador), sea porque no aportan lo esperado (hubo varios ejemplos el lunes).
– El planteamiento inicial (que parece acertado) es muy exigente desde el punto de vista físico y se paga en los últimos minutos (pasó incluso en el derbi).
– Jugamos, por increíble que parezca, contra otro equipo. Y aquí me quiero detener un poco, porque me resulta especialmente llamativo que estemos cayendo en lo que siempre hemos criticado de los equipos mejor tratados por todos los estamentos de este país, que creen que juegan solos y es únicamente achacable a ellos el resultado que refleje el marcador.

Pues sí, amigos, el rival juega, tiene un entrenador que piensa en un planteamiento inicial y que si no le sale bien va buscando opciones para hacernos daño (en este caso las encontró por nuestra izquierda) y, a veces, las encuentra. Sí, ya sé que me van a decir que si el otro equipo es inferior eso no debe pasar, pero no me tomo muy en serio esto si me lo dicen los mismos que mañana analizarán el partido contra el Barcelona explicando en qué hemos fallado nosotros (quiera Dios que a pesar de haber ganado) y no qué ha hecho bien el de los 699 goles. Estoy convencido de que ninguno de nosotros da por bueno que el Barcelona domine 75 minutos hoy…

En cualquier caso, más allá de los matices, y de que a mí me resulte cómico la tragedia que se monta después de un mal resultado, lo que tengo claro es que prefiero que mi afición esté enredada en este debate y casi nadie se centre en el gol anulado… que hubiera “cerrado el partido”.

Nota bene: aunque sea triste tener que explicar un tuit (casi más que un chiste), que a mí me resulte cómico que el personal se ponga trágico después de un partido tiene más que ver con cómo me tomo el fútbol a estas alturas de mi vida que con el conformismo, la tibieza o mi poco gusto por la crítica, con la que no necesariamente hay que estar de acuerdo para respetarla.

CARLOS MARTÍN 15/06/2020

Tiempo de caracoles

Desde mayo a finales de junio es su época genuina. Puede haber citas previas que merezcan un brindis, pero la gloria se hace esperar para llegar en el momento justo del calendario. Todo el mundo sabe en la ciudad que, tras la Semana Santa y la Feria, arranca la temporada de noches para saborear gracias […]

DAVID MELERO 14/06/2020

La “nueva normalidad”

Ya lo notábamos semanas atrás. Se podía respirar un ambiente cálido en las terrazas de los bares, podías sentir la sonrisa picarona de tu fiel amigo futbolero, conversaciones sin protagonismo de la palabra COVID 19… Un sinfín de condimentos que sin duda nos esbozan una sonrisa en el rostro tras estos dos meses y medio […]

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