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EFE
PEDRO GONZÁLEZ 03/05/2022

Sprint final

Este momento de la Liga, cuando se termine de disputar la jornada 34, viene a decirnos que nuestro equipo no ha podido mantener el colchón de puntos que mantenía con sus más directos rivales de Champions, con una última decena de partidos donde el nivel de competitividad exhibido desde el parón de las Navidades, ha ido bajando de manera muy preocupante, hasta llegar a esta jornada, con el infumable partido de ayer con el Cádiz.

Los resultados de esta jornada, de los equipos que están en la lucha con nosotros por estar en Champions, Barcelona, At. Madrid y Betis, dirá si seguimos con alguna ventaja para lograr el objetivo Champions.

Lo de ayer fue un despropósito de principio a fin. Un descalabro mayúsculo que hizo aparecer, por primera vez, de manera casi unánime los gritos en contra de Lopetegui, los jugadores y, sobre todo, por lo demostrado en el campo; confirmando que la crisis de juego se ha convertido un partido si y otro también, en un sinvivir desesperante y continuo, sin que se advierta atisbo alguno que cambie el previsible y soporífero juego de los nuestros.

El nivel físico fue tan lamentable, que el Cádiz nos dio un repaso en toda regla. Parecía, por juego, por presión, y por su planteamiento arriesgado, que el que está arriba en la clasificación era él y nosotros los que estamos hundidos en ella, luchando por la permanencia.

La alternativa ultradefensiva, reiterativa hasta la saciedad, intentado jugar el balón desde nuestra propia área, aún a pesar de que los equipos han ido tomando buena nota de cómo iniciamos las jugadas y aprendido como impedirlo.

A pesar de esto, seguimos erre que erre, repitiendo jugadas y dando lugar a que el contrario las corte y se nos anticipe, generándonos numerosas ocasiones de peligro. Situación que se ha repetido, para nuestra desgracia, en muchas ocasiones últimamente.

¡Y qué decir de nuestro sistema ofensivo!

Brilla por su total ausencia, sin ninguna idea de cómo poder desarrollarlo. Ayer, pésima actuación de sus tres atacantes iniciales, más preocupados con su labor defensiva que ofensiva. Sus recambios aportaron bien poco y la sensación de impotencia ofensiva quedó, una vez más, manifiesta y clara.

No quiero abstraerme, y de ninguna manera quiero dejar en el tintero, la actuación, una vez más, del colegiado de turno.

Es vergonzoso comprobar con que impunidad actúan los árbitros cuando le pitan al Sevilla. El colegiado ayer, en momentos claves del partido, actuó como un juez totalmente parcial, de manera chulesca, altanera y amenazante cuando tenía que dirigirse a nuestros jugadores y permisivo, cuando las decisiones había que tomarlas contra el Cádiz.

Esto ha sido la norma de siempre, la de toda la vida. Pero este año se ha recrudecido de manera tan evidente y vomitiva, vista de las posibilidades de molestar a los intocables allá arriba que tenía el Sevilla F.C., que, sinceramente, nos introduce, de lleno, en el imperio de la impotencia, llenándonos de hartazgo esta mafia impresentable que sigue ahogando y destruyendo y cercenando todas las legítimas aspiraciones de luchar por conseguir ganar La Liga. Una aspiración legítima que se mutila año tras año.

Entiendo que así es muy, muy difícil competir y ganar partidos.

Pero nosotros tampoco debemos obviar nuestra realidad inmediata. El equipo está en electroencefalograma plano, con jugadores fuera de onda, desubicados, sin alma, con las ideas nubladas y dando una imagen lamentable, agravándose por el pésimo tono físico de la mayoría de los que saltaron ayer al terreno de juego.

Visto lo visto, sobre todo en las competiciones nacionales y europeas, y si queremos competir de verdad, el Sevilla F.C. necesita una gran reestructuración para la próxima campaña, que dote al centro de campo y delantera de savia nueva que aporte músculo y gol y lo eleve al mismo nivel físico y de resolución que demuestran los equipos europeos.

Tarea ardua para Monchi, que no debe estar muy contento con los resultados y muy preocupado porque todo el trabajo se puede ir al garete sin no conseguimos, finalmente, plaza Champions.

También deberíamos dejar de esgrimir los logros de estar en esta posición privilegiada en la Liga para justificar nuestras últimas actuaciones, cuando se viene vislumbrando, en cada partido, que con este juego será bastante complicado mantener esa excelente posición, si no hay un cambio radical del juego ofrecido ayer.

Y ya está bien de esgrimir lesiones, secuelas del COVID19, etc. etc., porque con ello no cambiaremos nuestra situación actual.

Quedan cuatro partidos, la enfermería ya no está llena, y se cuenta con los mimbres necesarios para consolidar una posición de Champions, que, si no se consigue, abrirá las puertas, de par en par, para que nuestros jugadores más cotizados vuelen a otros equipos.

Debemos amarrar cuanto antes nuestra aventajada actual posición en este sprint final, para consolidar, de una vez, nuestro principal objetivo. Quizás con seis puntos de doce sean más que suficientes.

Sólo la consecución de la clasificación para la Champions paliará esta demoledora realidad del desastre económico de esta temporada. Porque los ingresos previstos para esta temporada no se han logrado, y si se acumula el déficit del año anterior y la disminución tan importante de ingresos por la no participación en Champions, dejará, para el futuro inmediato, un panorama muy preocupante.

 Confiemos que seamos capaces de hacer valer nuestra corta ventaja y que se haya ido tomando nota de los múltiples errores cometidos, con el fin de lograr que los disgustos de esta temporada no vuelvan a repetirse.

Ahora toca apretar los dientes, hacer piña y cambiar el chip. El entrenador tiene toda la autoridad y la obligación para que esto se haga realidad. Los jugadores, a dar la cara y demostrar su entrega y profesionalidad, que por el partido de ayer está en lógica cuestión. Y nosotros, los aficionados, a seguir demostrando, cada partido, que pueden contar con nuestro apoyo y aliento.

Como siempre hemos hecho.

La prevista caída de Lopetegui

No, no es un titular mío, es el titular del diario El País del nueve de Enero de 2016, el día después de la destitución de
Lopetegui como técnico del Oporto, me lo mandó hace algún tiempo un amigo, «léelo, la historia se repite». Ciertamente llama la atención los paralelismos en la trayectoria de nuestro entrenador: «La mayor acusación al técnico vasco es que creó un equipo obsesionado con la posesión, olvidándose del nervio y de la pasión», ¿os suena?, los resultados han ido tapando lo que para muchos sevillistas era un ¿secreto? a voces, este equipo no juega a nada, cada partido es un sufrimiento, da igual el rival, marcar y a guardar la ropa, aburrir a las ovejas y marear el balón con esos interminables rondos esperando que pase el tiempo.

Atenuantes, muchos claro, lo del fisico clama al cielo, el balance hay que hacerlo al final de temporada, dice el director deportivo, ¿una máquina falla y hasta que no llega a puerto no hay que revisarla?, ¿y si se hunde antes?, pero claro, a la policía quién la vigila, quién en un Club tiene potestad para decidir que unos fisios o unos preparadores no están haciendo bien su trabajo?, que son los mismos del año pasado, pues sí, pero eso no quiere decir nada, jugadores nuevos, más competiciones, sobrecargas acumuladas….y no digo que puedan ser ellos los culpables, pero digo yo que no será el utillero el que tenga responsabilidades con eso.

Justificaciones a parte, ¿a qué juega el Sevilla?, eso nos preguntamos los sevillistas, llevamos jugando el mismo partido treinta y tantas jornadas, más no sé cuantas rondas de copa, uefa, champions… el mismo partido, un delantero para fijar centrales y correr como un loco tras los centrales, interiores a pierna cambiada para ver si en un recorte hacia dentro la enchufan y ya tenemos el partido de cara, no hay más, cada vez cuela menos, ¿que no hay delantero goleador?, con este sistema el mismísimo Halaand fracasa en este Sevillla donde el que más toca la pelota es el propio Bono, da igual que en este Sevilla jugara Kanoute, Polster o el mismo Suker.

El mayor presupuesto de la historia, jugadores de una calidad fuera de toda duda y no sabemos jugar “bien” al fútbol, que sí, que el jugar bien no siempre es sinónimo de victorias pero alguien duda de que jugando bien es más fácil ganar?.

Sinceramente cansado de ver siempre lo mismo, que sí que lo importante es clasificarse para Champions, que seguramente lo hagamos, pero ¿somos tantos los sevillistas que estamos equivocados?, ¿nos hemos vuelto demasiado exigentes?, ¿acaso no es eso lo que nos ha llevado hasta aqui?, las redes sociales, jornada tras jornada es un copia y pega del anterior partido, pero digo yo, ¿se es menos sevillista por denunciar lo que un partido sí y otro también seguimos viendo?.

Ojalá Julen esté a tiempo de cambiar esta dinámica en la que hemos entrado, la inmensa mayoría del sevillismo piensa así, queremos ganar claro que sí, pero queremos que este equipo juegue también bien al fútbol, que igual perdemos, pues también, pero que el ver jugar a nuestro equipo sea un motivo de orgullo, un disfrute, un pasarlo bien, aquí se fundó la escuela sevillana, se ganaron títulos y se perdieron, y no Julen, no era esto.

fuente: afp
RAFA VELASCO 12/04/2022

Robo de sueños futbolísticos

No sé si se trata de la edad, que uno madura, aunque no quiera o será el hartazgo de tantos años presenciando el mismo espectáculo del doble rasero, pero lo cierto es que me encuentro en ese momento, futbolísticamente hablando, en el que he perdido la poca fe que aún mantenía en los estamentos del fútbol español.

La manipulación interesada y mezquina de una gran herramienta como es el VAR, que venía a poner justicia donde no la había, le ha dado el puntillazo final.

Desde pequeño siempre vi en nuestro país un poder mediático descaradamente vendido a las masas como un binomio de poder en el que te tachaban de raro si no eras del Real Madrid o Barcelona.

Los árbitros casualmente siempre se equivocaban a favor de los llamados “grandes” que cuando salían perjudicados en alguna jugada puntual, magnificaban el error en los medios de comunicación de manera que esa equivocación pasaba a ser la mayor muestra de injusticia de la competición.

Los errores arbitrales sufridos por los demás equipos eran muy frecuentes, pero mediáticamente no existían porque realmente no interesaba y quedaban relegados o escondidos.
Lo que cuento es tan conocido y está tan demostrado que no necesita de muchos más datos para que pueda ser corroborado por todos, menos por los medios que informan con la bufanda puesta y anteponen sus intereses personales a la imparcialidad debida en su labor profesional.

Llevamos tanto tiempo viendo la prostitución periodística en España que ya no nos sorprende nada.

Los equipos que tienen mejores plantillas y más poder económico y mediático tienen todas las papeletas para el triunfo final, pero si este no llegara, actúa el mejor actor de esta representación teatral, el árbitro de turno.

Y como el maná caído del cielo, como el justiciero protagonista de las películas, llegó el VAR para hacer justicia en este mundo del fútbol tan corrupto y dar las mismas oportunidades a todos los equipos.

Durante un tiempo soñamos con la justicia y creímos que se habían terminado los tiempos en los que el hurto futbolístico era la mejor jugada para ser campeón.

Pero ya hemos comprendido que eso solo pasa en las películas de ficción, porque en la vida real el malvado y poderoso gana siempre.

En cuanto los poderosos vieron que podían perder parte de su supremacía pusieron a trabajar a todos sus adláteres y de forma sibilina pero muy eficaz, hicieron que el superhéroe VAR siguiera y siga vestido de Superhéroe, pero con corazón de villano.

Y en esas estamos, en una sociedad donde los valores pasan a un segundo lugar, donde el respeto está en desuso los que deben impartir justicia se sienten cómodos impartiendo “su” justicia, las que les viene bien a ellos y a los demás solo nos queda el papel de aplaudidores.

Mi amor al Sevilla FC vivirá conmigo siempre como sentimiento intrínseco en mí, como legado imperecedero de mi padre, pero llegado este momento y viendo que las esperanzas de justicia se han desvanecido hasta convertirse en sueños imposibles, me pregunto ¿Merece la pena seguir siendo parte de esta farsa?

¡Que bote Nervión!

¡¡“Que bote Nervión, que bote Nervión”…!! Coreaban los granadinistas desplazados a nuestra ciudad cuando V.Díaz empató en el 88 presagiando que como mínimo se llevaban el bagaje de un punto dado el tiempo reglamentario que restaba. No contaron con el alargue de 9 minutos que el sr. colegiado madrileño Ortiz Arias decretó subsanando en parte […]

PEPE SABARIEGO 28/03/2022

Ahora a mí no me sale…

Respetando todas las opiniones, nadie es más Sevillista que nadie. No lo he hecho nunca. Primero, porque no sé y segundo, porque no lo concibo. Silbar a mi equipo, a mis jugadores, a los que están defendiendo mi escudo y mi camiseta. Viene esta introducción por lo acontecido en el último partido de liga ante […]

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