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Pepe Castro

Buen momento para reconocimiento público. Me refiero a José Castro Carmona, presidente del Sevilla.

Nunca ha sido un presidente que transmite, todo lo contrario que su antecesor. Sin carisma y con fama de marioneta del poder. Pero, como diría mi amigo Manolo Aguilar, lleva siete años bordándolo.

Si miramos los datos, esto no es opinión, sino una realidad incuestionable.

La temporada pasada estaba pasando por su peor momento, porque las cosas no estaban saliendo bien y había razones para pensar que fuese por decisiones erróneas suyas. Al final se solventó con apuros y se logró salvar la temporada con un sexto puesto y clasificación para la Europa League.

Pero él asumió el error y reaccionó buscando al mejor director deportivo del mundo y lo convenció para que le diera un giro radical al área deportiva del club. Hoy se han recogido los frutos de esa sabia decisión.

La temporada ha sido un éxito, y tiene muchos nombres propios que han contribuido de manera importante para ello. Por supuesto, “El Rey Midas” Monchi. Pasando por Lopetegui que tuvo que soportar un estúpido rechazo de la mayoría de aficionados basándose en tonterías y pamplinas. A Navas (no sé las normas para otorgar el dorsal de Leyenda pero yo se la daba ya). El Triángulo de la solvencia, Kounde, Diego Carlos y Fernando. El Mago Banega (lo echarán de menos hasta sus detractores, que increíblemente, los tiene). Y algunos más que han contribuido a que esta temporada se haya solventado con éxito a falta de dos jornadas.

Pero permítanme que el factor determinante se lo adjudique a Pepe Castro, que lo mismo que reconozco que tiene algo que no me llena, lo considero el artífice de que este proyecto hoy en día nos llene de felicidad, de ilusión y de orgullo. Con lo que tiene todo mi reconocimiento.

EFE
ENRIQUE BALLESTEROS 09/07/2020

Insulina

Solo el Barcelona ha dado menos pases en el último tercio con respecto a sus pases totales en esta liga (9%) que el Sevilla de Julen Lopetegui (10%). Atendiendo a este dato descenderíamos a Segunda División, según éste y unos cuantos más. Es una estadística como otra cualquiera. Como las que se han disparado estos días después de ganar al Eibar, alcanzar los 60 puntos, superar el puntaje de cada una de las dos últimas campañas y tocar casi con la mano la clasificación para la próxima Liga de Campeones. Esta ilusión desmedida ha hecho que se celebre un tercer puesto en datos de posesión, repito, posesión (después de burlarse del Real Betis de Quique Setién, del tiki taka y del juego bonito); o también quintos puestos que, atendiendo a esos datos, no cumpliríamos el objetivo de estar en la máxima competición continental. Pero más allá de lo empírico, lo peor de todo es que se ha multiplicado la prepotencia, se ha dado por supuesta la clasificación y, sobre todo, se han hecho burlas de la autocrítica.

El aficionado sevillista que, desde el principio, creía en el nuevo proyecto de Monchi con Julen Lopetegui al timón, está de enhorabuena. También todos aquellos que, por razonamiento futbolístico, responsabilidad, conveniencia, resultadismo o veletismo, se han ido sumando a este barco. Ahora todos tuvieron razón, cuando en 2019 a estas alturas de año, en el entrenador guipuzcoano solo se creía en “la isla”. Una actitud que, sin duda alguna, cuando los resultados no sonrían se volverán en contra y se posicionarán al lado de los que ahora, de forma más analítica, inciden en los defectos. A los acusados se les difama que se alegrarían si el Sevilla se diera un batacazo en estas jornadas restantes. Esto último desde luego es de no ser buena persona. Ningún sevillista quiere que pierda el Sevilla, aunque sea para llevar la razón.

A falta de cuatro jornadas, es decir, sobre 12 puntos posibles, el Sevilla aventaja al Villarreal en seis puntos, con el detalle que, en el empate entre nervionenses y groguets, el average tiene tintes mediterráneos. El Getafe tiene un punto menos que los amarillos y tiene también opciones de capturarnos, y más teniendo en cuenta que, mientras se está escribiendo este artículo, se está disputando el Getafe-Villarreal, partido que habrá despertado más interés que el encuentro del Betis. Pues para muchos sevillistas, esta tesitura ya es sinónimo de celebración.

De Alzheimer temprano, no nos acordamos que, en la temporada 2004/2005, el Sevilla, que iba tercero, aventajaba en cinco puntos al quinto clasificado, también con 12 puntos por jugarse. El conjunto hispalense, en aquel curso, perdió el derbi en La Palmera, empató en casa con el Real Madrid, empató en Getafe y perdió en casa frente al Málaga. Sacó solo dos puntos y terminó quinto. Sí, si no llega a ser por esa mala racha, el Sevilla no se hubiera proclamado campeón de su primera UEFA al año siguiente. Pero, a cambio, tuvimos que relevar al entrenador, vender a nuestros mejores jugadores y reconstruir una confianza que solo el paso de rondas europeas ayudó a recuperar. Nos vimos escuchando los acordes de Händel el año de nuestro centenario y nos agarramos a la guitarra de Javier Labandón para curarnos en humildad y, desde la base, trabajar para ser grandes.

Pecado en el que estamos volviendo a caer. Y, ojo, que no está mal sacar pecho. Quedar entre los cuatro primeros es para ello y para alegrarse; pero no es sinónimo de obviar los defectos del equipo, ni de quienes señalan esos aspectos a mejorar que ayudan a seguir creciendo. Pues no. No se tiene en cuenta que, en los partidos como local, nuestras actuaciones no son las más óptimas. El Sevilla de Julen Lopetegui tiene estilo propio, reconocible, y, como tal, los rivales que juegan de visitante en función del rival, se lo estudian y lo ahogan. Por eso las primeras partes del Sevilla son para olvidar. A no descuidar la parte trasera, a tocar en tres cuartos de campo y ser horizontales. Y esperar a alguna genialidad individual. Unas cualidades magníficas para jugar lejos de Nervión. Porque, eso sí, el rendimiento de los nuestros a domicilio esta temporada ha sido extraordinario. Tan maravilloso que inclina la balanza de forma positiva a pesar de nuestras bochornosas actuaciones como local, a pesar de cosechar solo un 53% (ocho de 15), sin olvidarnos de empates en forma de derrota como ante el Alavés, el Espanyol, o el Real Valladolid, o las victorias surrealistas, agónicas y pidiendo la hora frente a Leganés, Osasuna y Eibar

Y no, no se trata de jugar mal, hacer uso de las pocas facultades que tienes, y ganar en el último minuto y de penalti injusto. Porque no se trata de eso. Porque no es nuestro caso. Porque el estilo “tiki taka” del Sevilla se aleja mucho del bilardismo del que alardea el sevillismo, del que presume Monchi en cada confinado documental; porque la plantilla del Sevilla está entre las cinco mejores de LaLiga; porque no es que ganes en el último minuto, es que sufres como un condenado en el último minuto. Y porque al Sevilla no le señalan penaltis injustos, sino más bien los árbitros últimamente tienen una disposición contraria a ello. No está todo hecho y el Sevilla tiene un problema muy gordo en casa que debería pulir en lo poco que nos queda en el campeonato doméstico (por no hablar del europeo). Es importante respetar las opiniones de los demás. Más que nada porque el azúcar nubla la vista, y no viene nada mal un poquito de insulina.

ALEJANDRO CADENAS 04/07/2020

Afición

Una temporada ilusionante, tras un buen comienzo, tras ver a un entrenador con no mucho apoyo, que creaba dudas (el que escribe, uno de esos dudosos), que hacia un bloque rocoso y bien trabajado, donde se percibía falta de calidad en el hombre gol y parte de los tres puntas. Pero los resultados llegaban y ahí estábamos siempre en la cúspide de la clasificación.

Bien posicionados para el último tercio, cuando llegó el mazazo, el golpe terrible a una sociedad que se tuvo que paralizar por el maldito Covid-19.

Inquietud, preguntas, dudas, interrogantes, ¿Se reanudará el fútbol?

Pues al final todo tiene su respuesta: SÍ.

Se reanudó el fútbol, eso sí, el fútbol actual, el de las SAD, el del dinero y negocio, ese donde importa todo menos lo más importante: LA AFICIÓN.

Otro golpe, otra vez a la lona tras el Knockout del 92, el Covid-19 volvió a demostrar que cada vez contamos menos. Solo contamos como clientes. Pagar y Callar.

Es tan grande nuestro sentimiento, no por el fútbol, por nuestro equipo, que no hay manera de tumbarnos indefinidamente y que acabe el combate. Jamás nos rendiremos por ese amor y esa pasión que es el Sevilla F.C. sin añadir ninguna sigla más, sólo Sevilla F.C.

Y en eso estamos, siguiendo, sufriendo y riendo por nuestros colores, sin mirar el maltrato, la ignorancia y la indiferencia hacia nosotros, los humildes aficionados.

Ojalá y volvamos al Ring, Ojalá todo pueda tener un mejor color, ojalá volvamos a contar para algo, ojalá se nos tenga en cuenta y jamás, jamás, jamás olviden que todo este espectáculo-negocio llamado fútbol lo mantiene y lo hace grande: LA AFICIÓN.

SEBASTIÁN POLO 02/07/2020

Tío mío, tío mío, ¿por qué pertenecer a una Peña Sevillista?

He de reconocer que ya llegué “maduro” al mundo de las Peñas Sevillistas, más bien porque en la época fuerte del mundo asociativo ya estaba enfrascado en muchas aventuras e iniciativas deportivas y socio-culturales en la Casa de la Trinidad, pero aún recuerdo con añoranza los orígenes de la “PEÑA SIOUX” del otrora admirado y […]

El capitán maravillas

Ya me resultó sonoro su nombre la 1ª vez que fui consciente de estar en el RSP en la ya muy lejana fecha de 10-9-1961, en la grada se hablaba de que no iba alineado en un partido, 2ª jornada del CNL 1961-62, nada menos que contra el Ath. C. Bilbao, el “Bilbao”, que entonces […]

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