Cabecera Columnas Blancas
image
ALBERTO CONTRERAS 15/12/2019

Entre Nochebuena y Nochevieja

Iba a ser antes de Nochebuena, pero finalmente la Junta General de Accionistas se ubica entre Nochebuena y Nochevieja, el 30 de diciembre.

Y ahí, en plenas fiestas navideñas, atrapada como el jamón de un sándwich, como la salchicha de los perritos que venden en las barras del Sánchez-Pizjuán cada partido, la Junta parece adquirir connotaciones de los calificativos que adjetivan las dos inmemoriales noches que la escudan.

Ya habrá pasado Nochebuena. Y la Junta se aproximará con calma espesa pues, en palabras del Sr. Del Nido, será “una balsa de aceite”. Cabe que nos preguntemos, ¿aceite bueno, virgen extra? o ¿aceite hosco de motor?

Es bueno lubricar –y que mejor para ello que el aceite- las relaciones entre los accionistas mayoritarios para cohesionar internamente nuestro club y, si de remar se trata, bien que sea sobre balsa de aceite, que todos juntos remen hacia horizontes de éxito y crecimiento.

Es bueno que se cataloguen el Estadio y la Ciudad Deportiva como “activos inmobiliarios esenciales” en los términos de la Ley de Sociedades de Capital. Es un paso en buen camino, igual que las reformas y mejoras en ambos inmuebles. Pasos en un buen camino más allá de que muchos sevillistas, legítimamente, anhelen mayores o más rápidos pasos en la dirección de protegerlos. Dichos anhelos se resumen fácilmente: sacar de los márgenes de dominio accionarial de los mayoritarios la eventual decisión de transmitir nuestros activos inmobiliarios esenciales.

Estaremos en víspera de Nochevieja. Y la Junta sellará la concordia entre los que mandan a la vieja usanza, con tintineo de metal.

Es viejo como el propio mundo acomodarse al poder y abrir la ventana a la desmemoria. Esperemos que nuestros Consejeros no se ensimismen a pie parado y con las manos sólo en sus bolsillos. Retribuyan verdadera dedicación y no mera ostentación de títulos denominados “acciones”. No olviden el objeto social descrito en el artículo 4º de los Estatutos de nuestra Sociedad Anónima DEPORTIVA. Vinilen en los cristales de sus nuevos despachos aquella frase de “el dinero en el campo”. Pónganse en bucle la intervención del periodista Axel Torres en la última entrega de los Premios SFC de periodismo José Antonio Blázquez: “El Sevilla representa un fútbol que lamentablemente se está perdiendo, porque cada vez estamos más en un fútbol de marcas globales, de clubes seguidos por gente que no es de la ciudad. Ese arraigo, esa identificación la estamos viendo cada vez menos (…) El Sevilla nos reconcilia con esa esperanza de que el fútbol siga siendo algo cultural, algo que tenga que ver con la historia de la gente, de su comunidad, de su pueblo, de su sociedad, y Sevilla es especial en esto.”

En definitiva hagan bueno el viejo lema de nuestro viejo Presidente: “El Sevilla no eres tú, ni yo, ni aquél…El Sevilla está muy por encima de todos nosotros”.

RAFA VELASCO 12/12/2019

Sevillismo en la distancia

Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón…… dice la letra de un bolero que ha perdurado en el tiempo y cuyo mensaje parecen llevar a gala todas esas Peñas Sevillistas que defienden nuestros colores lejos de nuestra ciudad. En Sevilla vivimos y sentimos el amor al Sevilla FC como un hábito, como algo inherente a nosotros en nuestro día a día.

En el ámbito de trabajo, en el seno de nuestras familias, en los bares de nuestros barrios, es común compartir nuestro sentimiento rojiblanco con amigos, compañeros y familiares que sienten como nosotros, dejando a un lado la parte cainita de nuestra ciudad.

Pero hay otro sevillismo que lucha en minoría, que defiende nuestro escudo con todos los elementos en contra y que se siente tan sevillista como el que más, a pesar de no poder pisar asiduamente el Ramón Sánchez Pizjuán.

Qué difícil es ser sevillista fuera de nuestra provincia, ya sea en el resto de Andalucía, España o fuera de nuestro país.

Tengo la gran suerte de dirigir, desde hace ya diez temporadas, el programa Familia Rojiblanca Peñas de Neo Fm 90.4, dándole voz a estas peñas que viven y sienten nuestra pasión en la distancia.

Te cuentan que son pocos, pero que se reúnen al menos una vez a la semana para sentirse arropados entre su gente, olvidando el desierto de sevillismo que sufren el resto de la semana.

Los días que el Sevilla FC va a jugar a sus lugares de residencia o ciudades limítrofes se convierten en una auténtica fiesta con la ilusión de poder ver “in situ” a sus ídolos, a esos que defienden la misma camiseta que ellos visten con orgullo.

Los podemos ver en las puertas de los hoteles donde se aloja la primera plantilla o a la salida de los estadios donde juega nuestro equipo, esperando como el maná, un autógrafo, una foto o un simple choque de manos con nuestros jugadores.

Aquí me gustaría hacer un inciso, para hacer un llamamiento a los dirigentes del club, rogándoles que den un tratamiento especial a estos aficionados, facilitándoles el acceso a los jugadores, sobre todo a los niños, porque ellos no tienen las facilidades que tenemos los que vivimos en Sevilla.

Son especiales, son muy grandes, la mayoría siguen la tradición familiar y el Sevilla FC es lo que los une a sus raíces pero podemos constatar que muchos no tienen ninguna vinculación con nuestra tierra.

Estos sevillistas, lo son y lo sienten, sin que nadie les haya inculcado el sentimiento que nosotros hemos mamado desde pequeños.

Hablar con ellos es un privilegio para todos los que sentimos a este club como nuestro.

Son muchos héroes anónimos, los que nos defienden en la distancia y sé que es injusto nombrar solo a algunos y no nombrar a todos, pero si me lo permiten, me gustaría nombrar a los que conozco, con los que he podido hablar y me han transmitido ese sevillismo inagotable que les caracteriza.

Empezando por Juanini Sánchez y Joan Morán en Barcelona, al gran Paco Vera en Valencia, Fernando Martínez en Madrid, Juan Martín en La Rioja, Samuel Dueñas en Ceuta, Jaime Zaldúa en Jaén, Iker Castaño en San Sebastián, Fernando Molina en Málaga, Javier Hinojosa en Elche-Alicante, Jesús Arraz en Valladolid, Víctor Abselán en Granada y Javier Pérez en Tenerife.

Valgan estas palabras como sencillo homenaje a estos grandes sevillistas y a tantos otros que ponéis vuestro corazón en esa labor impagable de trabajo y dedicación altruista, al servicio de nuestro Sevilla FC.

Honor a todas esas Peñas Sevillistas en la distancia, sois un orgullo para el sevillismo y desde luego demostráis qué en vuestro caso, la distancia nunca es el olvido.

QUIQUE DE LA FUENTE 11/12/2019

Diego Carlos, «el vinagre de Nervión»

Hay un dicho sevillano que se dice cuando algo está fuerte: «¡está mas fuerte que un buche de vinagre!». Esta expresión la ha dejado obsoleta y en , (ya el vinagre parece agua) comparado con nuestro pedazo de central Diego Carlos.

Diego Carlos es tan bueno, que da hasta coraje cogerle cariño, porque se le está poniendo una pinta de ficharlo otro equipo, que no se pué aguantá. Es tan bueno el gachó, que hasta ya a algunos se nos está pasando por la cabeza que el Sevilla juegue un 1-6-3 y con el 1 no me refiero al portero, sino a que juegue él sólo en defensa. Si acaso, acompañado de otro central en el caso que el equipo contrario juegue con 3 delanteros, ya ahí, lo mismo le cuesta defenderlos. Pero cuando sea un partido en el que el equipo contrario se echa atrás, con que le pongamos unos cuantos por delante, va sobrao.

Diego Carlos no tiene una vida fácil. El nota, por ejemplo, tiene que comer la mahonesa con los ojos cerrados, porque si la mira se corta la mahonesa. Y es que acojona. Po no terminó el gachó el partido el Valladolid, ojo Valladolid, a las 23.00 h, que en Valladolí hace rasca por castigo, allí los frigoríficos los tienen desenchufaos, en Valladolid los perros y gatos mean y cagan en el váter por no bajar a la calle, y va el tío y sale del campo sin camiseta, como el que se pasea por la orilla de la playa en Chipiona en agosto, que tiene mas bulto en el cuerpo que el campo del Claret en los años 90, todavía tengo una postilla de cuando me caí jugando allí, ¡sus muertos!.

Está tan petao, que el Sevilla tuvo que prohibirle usar el gimnasio y esto no es coña. Anda que se va queá con las ganas de comer aceitunas porque no es capaz de abrir el bote, como nos ha pasado a más de uno. Este no es como nosotros, que no vea la que liamos pa exprimir al máximo el bote kechu o la pasta diente… este aprieta un poco y deja los botes por dentro que parecen fregaos.

El nota es un pelotazo para las empresas de seguridad, saben que difícilmente les van a dar trabajo porque hay que tener cojones pa irse a casa de Diego Carlos a robar. Vamos, yo te digo que tú robas en casa de Diego Carlos y en el juicio puedes alegar que no sabías lo que hacías, y el juez te da la razón, porque queriendo no se mete ahí nadie.

Recién llegado a Sevilla, ya me di cuenta de cómo era el gachó. Me lo encontré en el Carrefour, me dio la mano y se me paró el reloj y se me cargó la batería del móvil. El nota me dio un golpecito en la espalda al despedirse y me ha quitao el hipo ya pa siempre y es que el caso es que el tío, tiene hasta cara güena gente, de no romper nunca un plato, tiene pinta de haber hecho la comunión y la confirmación, le pones una chaqueta, y tiene cara hermano mayor de la Macarena, puede hasta dar el pego como testigo de Jehová, ¡cómo engaña el mamón!.

No me quiero poner en la piel, por muy buena que esté y sea familia ya con la vida resulta, del que salga con su hija. Todo lo contrario que su suegro, que no vea la tranquilidad que debe dar que tu hija vaya con un novio así.

Me hace gracia la gente que dice que Koundé se está adaptando bien al equipo, ¡los cojones! Al lao de éste, cualquiera. Te digo yo que pones a Diego Carlos con Navas y es capaz Navas, hasta de hacer un monólogo en público.

Diego Carlos no tuvo una infancia como cualquiera, él de pequeño, cuando iba con el padre a la Semana Santa, le decía: «súbeme a caballito» y Diego Carlos subía a su padre a caballito. Le llamaban “gato” cuando era cadete, pero no como aquí porque era mu grande y parecía mayor que los demás, era porque cuando pinchaba un coche, él lo levantaba mientras cambiaban la rueda.¿Os acordáis cuando antes se estropeaban mucho los coches y pa arrancarlo llamaban a los niños que andaban por ahí pa empujarlo y que arrancara? Pues en su barrio llamaban a Diego Carlos pa empujar los coches, pero no para arrancarlos, pa ahorrar gasolina, con un empujón del nota y con un poco de suerte, si te pillaban los semáforos en verdes, te hacías el recorrido en punto muerto. Por ejemplo, Diego Carlos te empuja en la entrada de Pino Montano en la SE-30 y, con un poco de suerte, llegas al centro comercial Lagoh con el coche en punto muerto.

Nadie le decía de chico en los columpios, «killo empújame». Ojú chiquillo, imagínate la que te podía formá si te pega un empujón.

Diego Carlos veía a la masa y lo único que veía de diferente o extraño, es que tenía la piel verde, por lo demás, él veía una persona normal.

A este tipo, como decimos aquí, hay que meterle sevillanía en vena, para intentar retenerlo. Hay que aprovechar lo que le gusta a un brasileño la marcha y la religión y aquí de eso vamos sobraos, en la feria, que no le falte de y si hace falta se le hace hermano de alguna procesión, incluso éste puede ser costalero de alguna hermandad, en un momento dado, si no sabe manejarse con los demás debajo de un paso, no hay problema, que lleve el paso él solo.

Aprovechemos la presencia de Diego Carlos mientras nos dure, que ajolá sean muchos años, incluso le perdonamos que salga sin camiseta de vez en cuando, aun dejándonos en mal lugar delante la parienta, por Diego lo que haga falta… cualquiera dice que no.

SEBASTIÁN POLO 10/12/2019

El «gran pacto» de Dr. Jekyll y Mr. Hyde

En esto del fútbol casi siempre es posible ver la “cara B” de toda acción, jugada, partido o decisión técnica y, cómo no, el movimiento estratégico de la unión de los grandes accionistas del Sevilla FC no iba a ser menos. El libro, al que alude este humilde artículo, es conocido por ser una representación […]

PABLO F. ENRÍQUEZ 07/12/2019

Sentimiento

Con las palabras no se juega, o no se debería. Y sin embargo, no hay que remontarse al recurrente goebbelsiano para comprobar hasta qué punto resulta efectivo manipular el diccionario para consagrar como irrefutable lo que no pasa de ser una ocurrencia. Una de esas palabras es sentimiento. Hablemos de ello. No hace tanto, un […]

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies