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El Sevilla que está en puertas

Me apetece explicar el por qué un negativo confeso como yo tiene la sensación de que la situación del Sevilla tiene una pinta buenísima.

El motivo de mi optimismo radica en el tremendo margen de mejora del equipo, y que ese margen de mejora estoy casi seguro que está ya en puertas.

Queda poco para que los diversos motivos que nos han impedido rendir como esperábamos desaparezcan y ojito a este equipo de Lopetegui que estoy casi seguro que va a callar muchas bocas, sobre todo bocas sevillistas que sin analizar circunstancias se han apuntado a las feroces críticas al equipo en estos últimos partidos.

Es cierto que las críticas están fundadas en la puesta en escena de un equipo que a día de hoy es candidato al título y que con una de las mejores plantillas de su historia deambula por el campo renunciando a la profundidad para asegurar posesión y jugando a que no pase nada y a ver si cascamos una. Un modelo rácano no acorde con el nivel de la plantilla y menos con los objetivos creados y marcados por el club.

Pero eso será transitorio. Si no lo fuera seguramente no nos daría ni para clasificarnos para la Europa League.

El Sevilla que quiere Lopetegui no es este que últimamente estamos viendo. Éste es como consecuencia de una inexplicable tormenta de problemas que le han obligado a cambiar la manera de afrontar los partidos.

Este equipo ahora roto, resurgirá y dará su verdadero potencial dentro de muy poco.

Sin ir más lejos pongo como ejemplo la última jornada, que por cierto no es ni mucho menos en la que más problemas se ha tenido.

Centro del campo para Fernando, Delaney y Papu. No, ese será el del Sevilla que está en puertas. Jugaron Jordán, Oliver y Gudelj. Con Diego Carlos y Acuña a medio gas. Sin banda derecha, jugadores nuevos que ni saben el nombre de sus compañeros, otros sin descansos etc, etc.

¿Qué pensabais, un 0-3 en el Sadar?

¿Qué puede hacer Lopetegui ante esta situación? ¿Jugar sacando limpio el balón desde atrás rompiendo líneas, con ritmo alto en las transiciones y presionar en bloque arriba? Pues no. No se dan las circunstancias ahora. El equipo tiene que pasar esta pesadilla de contratiempos con la menor pérdida de puntos posibles. Y posiblemente la táctica del mantener la portería a cero y que no pase nada en los partidos puede que sea la única manera de perder los menos puntos posibles hasta que pase el temporal.

Y una vez que pase…

Una vez que pase entonces veremos el Sevilla que está en puertas.

Eso sí…Si desparecen los “Diversos motivos”.

PEDRO GONZÁLEZ 08/02/2022

La muerte del derby

Al menos como muchos de nosotros lo conoció.

He dudado mucho en escribir estas líneas. Ha sido tan esperpéntico lo que pasó, y tan increíble lo que ha venido después, que me pareció poco alentador verter una opinión más a la riada de comentarios, de todo tipo, que hemos hecho las dos aficiones sobre lo sucedido en el partido.

Pero no podía sustraerme a este último maldito acontecimiento, porque he notado que el carácter de la rivalidad, nuestra guasa sempiterna, nuestra esencia sevillana está herida de muerte y, sinceramente, creo que nada, ni nadie, puede evitar su desaparición y sólo nos queda ya que la certifiquemos.

No sé cuántos derbis habré visto y de cuántos he participado con mi presencia en ambos estadios. Muchos, sin duda, ya que desde 1963 en tuve mi primer carnet como sevillista, no me he perdido ninguno. Y visité el Villlamarín, muchísimas veces, acompañando a mis amigos y familiares béticos, igual que ellos conmigo, en el Sánchez-Pizjuán.

Los partidos Betis-Sevilla o Sevilla-Betis, era un acontecimiento sevillano que se vivía con intensidad durante toda la Liga. Desgraciadamente, en épocas pasadas, el máximo galardón que se podía obtener era ganarle al eterno rival y si era dándole un repaso, mejor que mejor.

Pero se hacía desde el máximo respeto y cariño. Ambas aficiones soportábamos las puyas clásicas de amigos y familiares cuando nuestro equipo perdía. Pero el ambiente en las gradas era vecinal, familiar y popular. Se compartía la famosa bota de vino, con el bocadillo de tortilla, la cerveza, la Coca-Cola, y los ataques a los nuestros, a vozarrón abierto o por la bajini, si aquel improperio podía herir a los colindantes al evento, fuera en el campo que fuera.

Jamás viví un altercado, nunca presencié actos de violencia y si mucha, mucha guasa sevillana. Y cuando veo y vivo el presente, se me caen los palos del sombrajo. ¡Qué pena!

Que esto es historia es más que sabido. Que unos pocos violentos, han ido erosionando poco a poco esta hermandad y han provocado que desapareciera toda esta liturgia sevillana de los derbis, también.

Este último suceso ha sido bochornoso y vergonzoso y ha tenido gran calado informativo allende nuestras fronteras, fortalecido por la altura moral de muchos responsables, que, haciendo gala de una gran dosis de fragilidad e inconsciencia, han plantado una semilla que veremos qué resultados dan en el futuro próximo.

De momento, la ciudad de Sevilla retratada de arriba abajo, porque un descerebrado, quiere, y tiene, la posibilidad de cargarse un espectáculo deportivo de primera magnitud mundial y, lo que es muchísimo peor, los que siguen con esa enajenación mental, dando nacimiento a una serie de hechos y actos, con rol equivocado, de quiénes, repito, deben dar ejemplo de cordura y no convertirse en fanáticos de medio pelo.

Que se tenían que haber tomado medidas correctoras para reconducir que el amor por su Club, no se confundiera con vanagloriarse y presumir denigrando al adversario, zahiriendo al derrotado, jactándose de una superioridad temporal, más típica de fanfarrones que de gente sensata que tienen, como deber ineludible, ser consecuentes con lo que somos todos: SEVILLANOS, que disputan un evento deportivo y no una conflagración entre hermanos.

He vivido con sorpresa lastimera, cómo aquellos que tienen el poder de poner cordura en todo esto, han dejado explotar su rabia contenido durante muchos años, para hacerse ver haciendo el ridículo más espantoso; dando su versión más vil y rastrera, sin importarles el sonrojo que producen actos fuera de tiempo y lugar.

La mal entendida rivalidad, llevada por los próceres de la nada a la antesala de lo imprevisto y de las consecuencias indeseadas, que sus seguidores cortos de entendederas, mártires de la ignorancia y valedores del sinsentido, guerrilleros dispuestos al desafío que urdieron sus mentes, y que van dejando, lamentablemente, el tufo rancio del esperpento.

Arriada está la bandera de la sevillanía, de luto por la muerte de un evento sevillano a mas no poder, de tardes de amigos y cachondeo y de gracia y salero por doquier.

Ahora manda el Gran Derby. El Derby de la mentira, el Derby que ya no existe porque entre todos lo matamos y el sólito se murió. Descanse en paz.

EDU SANIÑA 07/02/2022

Palos a Julen

La rutina de siempre cuando a este equipo le da por tropezar. Da igual el cómo, pero hay gente que tiene la maravillosa costumbre de buscar en el entrenador al culpable de todos los males de los equipos. Si falla el delantero, la culpa del entrenador. Si falla el portero, la culpa del entrenador. Si lo hace el defensa, ¿por qué no?: PALOS A JULEN.

Tres años lleva Julen Lopetegui en el Sevilla FC y algunos le siguen pidiendo que cambie la fórmula que le ha llevado a hacer un equipo superlativo. Pocos se acuerdan ya de Machín, Montella o el Toto Berizzo. Equipos poco trabajados y muy alejados de cotas impensables para presupuestos terrenales. Julen aterrizó en Sevilla con la peor carta de presentación posible: pasado madridista y una traición de Estado, con destitución a menos de 48 horas del pistoletazo de salida del Mundial.

Hay muchos que aún no le perdonan su pasado. Son muchísimos sevillistas los que esperan agazapados y en silencio para cebarse con un entrenador que va camino de convertirse, por números, en el mejor entrenador de la historia de este club. Se dice pronto. Una Europa League, dos clasificaciones para Champions con chanclas a falta de varias jornadas y dos años en la pelea por un título de Liga que no se consigue desde hace nada más y nada menos que 76 años. Ayer, vaya.

El Sevilla no juega bonito. El Sevilla no ataca y apabulla al rival. El Sevilla suele sestear más de lo común. Sí. Rotundo sí. Pero este Sevilla tiene números de grande. Un equipo que cuando juega bien gana, cuando juega regular gana y que para perder necesita que se alineen más de uno y dos astros. Lopetegui ha hecho del Sevilla un equipo rocoso, con un sistema defensivo pocas veces visto en esta casa y que, por cada derrota o empate, te regala varias victorias. Un equipo que no se conforma con empatar fuera de casa cuando históricamente ha sido un equipo que lejos de Nervión daba entre pena y asco.

No sé qué más necesita el bueno de Julen para convencer a esa parte de un sevillismo que sigue viendo en el entrenador el problema y no la virtud. Un entrenador que, con aspecto nervioso y poco dado a la broma, se vuelca en cuerpo y alma para que el Sevilla siga codeándose con los gigantes del fútbol mundial. Un entrenador que, al fin y al cabo, quiere entrar en el libro de la historia dorada del Sevilla FC. Ya pasó con Juande y con Unai.

El sevillismo sigue empeñado en pegarse tiros en el pie cuando llega alguien que, con sus virtudes y sus defectos, coloca al equipo en una posición soñada años atrás. Tras tres empates consecutivos y la eliminación copera, muchos han decidido salir de la cueva. La solución, ante cada traspiés, es sencilla: PALOS A JULEN.

Ciento treinta y dos

Ciento treinta y dos, 132. Así, tal como suena, se dice y se escribe pronto, pero son los años de existencia de nuestro Sevilla FC. Es la Historia, una ciencia, aunque para algunos, incluidos los que vivaquean en y de políticas municipales, es solo una ristra de nombres y fechas. Es la herramienta útil para […]

PEPE SABARIEGO 02/02/2022

Regalo de cumpleaños

El pasado 25 de Enero, el club más grande del sur de España celebró su 132 cumpleaños, el Sevilla FC. Y para celebrar esta efeméride, se entretuvo en regalar a su afición, nada más y nada menos, que el fichaje hasta final de temporada, aprovechando el mercado invernal, de Antony Martial, procedente del Manchester United, […]

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