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MAMEN GIL 19/02/2020

Me aburro… y eso me preocupa

El fútbol me aburre (donde se escribe fútbol, léase Sevilla). Comenzó a resultarme tedioso hace un par de temporadas, pero lo de este año me resulta ya insoportable. No me gusta lo que veo y, además, tengo la sensación de estar siendo timada por una publicidad engañosa. Se anuncia partido de fútbol pero, en realidad, se trata de una pachanguita. No hay ritmo, no hay velocidad, no hay intensidad… No hay ambición, no se sale a ganar.

No entiendo de técnicas ni de tácticas, pero después de toda una vida viendo y viviendo el fútbol, sé que para ganar hay que marcar, al menos, un gol más que el contrario. Para marcar hay que chutar entre los tres palos de la portería contraria y este equipo no le chuta ni al lucero del alba. Con este sistema de juego (¿sistema?) creo que no marcaría ni el Luis Fabiano de sus mejores tiempos.

Tú tienes que marcar y procurar que no te marquen y, para eso, mientras más lejos estemos de nuestro área mejor. Pues no, este Sevilla se empeña una y otra vez en jugar para atrás, arriesgando de forma innecesaria. Tocamos y tocamos la pelotita (la posesión, la gran mentira del fútbol moderno) pero no sabemos qué hacer con ella. Los rivales, sí. Los rivales nos tienen perfectamente estudiado y hasta el más malo hace con nosotros encaje de bolillos.

No voy a hablar del entrenador porque, si tengo que ser honesta, he de decir que mi relación con ellos es un poco complicada. No me gusta casi ninguno. Creo que un buen entrenador es aquél que hace el mejor cesto con los mimbres que tiene en cada momento, pero en ese colectivo parece que se ha instalado la cabezonería, cuando no la soberbia, y no quieren ver más allá de “su” sistema. Y nada que decir si ya se trata de apuestas personales.

Sí, sé que algunos dirán que el entrenador es el eslabón más débil de la cadena, que si se falla más de la cuenta es el primero en salir a la calle. Cierto, pero se van de rositas y con los bolsillos llenos, mientras que aquí se queda el equipo totalmente perdido, sin rumbo, y nosotros desolados.

Todas estas consideraciones pueden ser subjetivas y si me aburro es mi problema. Vale, lo compro, pero además de aburrirme empiezo a preocuparme, y mucho, por la falta de identidad. El equipo ya no tiene ni garra ni coraje. Se ha olvidado eso del “dicen que nunca se rinde” y a las primeras de cambio ya ha bajado los brazos.

Nada de esto es una tontería. La garra, el coraje y el nunca se rinden son parte de nuestra marca, de la marca Sevilla FC. Y en esta sociedad donde eso de la marca es tan importante, deberíamos cuidar de esas cosas más que nunca.

Componentes importantes también e inherentes de nuestra marca son el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán y la afición. Podríamos jugar mejor o peor, pero los equipos que venían a nuestro campo sabían que era muy, muy difícil sacar algún punto aquí. El Ramón Sánchez-Pizjuán era un fortín y ya, ni eso. He perdido la cuenta de los puntos que hemos dejado escapar esta temporada de nuestro feudo.

Es todo tan decadente que la indolencia parece estar llegando a la grada. El aburrimiento nos está imbuyendo tanto, que hasta a los Biris les cuesta trabajo arrancar a animar. Ya no somos una caldera y ni siquiera nos sincronizamos a la hora de cantar el himno (el himno a capela, otro pilar fundamental de nuestra marca)…

No sé lo que pasará de aquí a final de temporada. Si se alcanzarán o no los objetivos. Si seguiremos aburriéndonos o no, pero lo que sí sé es que urge recuperar la ilusión y no permitir que se pierdan nuestras señas de identidad… Que la garra, el coraje y el nunca se rinden no se pierda nunca. Lo que pase en el palco y en el campo no está en nuestras manos, pero lo que pase en la grada sí. Quién sabe, quizás desde arriba podamos cambiar la actitud de los de abajo.

PEDRO LÓPEZ 18/02/2020

Una sevillista en Pensilvania

En el presente artículo plasmo alguna de las vivencias y opiniones de mi hija Raquel López (por mi) de Boer (por su madre), pero lo hago en primera persona porque es la mejor forma de que podáis sentir de forma más directa sus momentos de sevillismo desde la lejanía, porque cuando los colores corren por tus venas nadie puede desvirtuarlos.

En Bethlehem (Pensilvania) a 14 de febrero de 2020

¿Quién me iba a decir a mi que después de dos años y casi medio de vivir en Estados Unidos me sentiría la más Trianera y Sevillista del mundo?.

Me siento como una embajadora de MI SEVILLA FUTBOL CLUB, aunque sin título claro, porque es muy difícil explicar a los Yankees que nuestro fútbol es el sentimiento más grande que se puede defender, entendiendo que para ellos el soccer es como un juego de niños.

Las discusiones abundan, y yo les muestro nuestras gestas por Europa, nuestros títulos, que hemos sido por dos ocasiones el mejor equipo del mundo, y que el Club de mi alma es el más laureado del siglo XXI. Pobre de aquel que lo niegue en mi presencia.

¿Quién me iba a decir a mi, cuando mi familia y yo teníamos nuestras localidades en el Gol Norte de la Bombonera de Nervión y gritábamos animando al Sevilla, que ahora haría lo mismo, pero a medio mundo de distancia?. Todavía recuerdo cuando mi padre de camino al campo decía: “si te pierdes o pasa algo dile a cualquiera que pase que te lleven con El Pirata o con El Lobo, con ellos no te pasará nada malo”.

Qué infancia más maravillosa he pasado viendo a MI SEVILLA, tanto en nuestro templo como fuera de él, la cantidad de ciudades que he conocido y la infinidad de amigos que tengo gracias a dichos desplazamientos. Esas vivencias me han hecho curtirme en el Sevillismo y descubrir la grandeza de ser sevillista, para ahora poder defenderlo en tierras lejanas, llenas de bárbaros que no saben disfrutar de la vida como nosotros, nos basta con unas tapitas en Triana y una tertulia sevillista. POR DIOS CUANTO LO ECHO DE MENOS.

Mi hermana cantando Pu.. MAGALA, pu.. MAGALA, por que no le salía el nombre de la ciudad, y yo que me sabía todos los cánticos no paraba en ese Gol Norte, y por supuesto algún insulto que otro al arbitro o a los contrarios, que para eso mi padre nos lo permitía solo en el campo de fútbol.

Mi periplo americano comenzó en una ciudad llamada Reading, muy cerca de Filadelfia, en el condado de Berks, dentro del estado de Pensilvania. Allí comencé mi carrera de Neurociencia en un “Community College” que no es mas que una pequeña universidad de dos años. Residía en casa de unos amigos de mis padres, los cuales tienen un hijo llamado Oliver, sevillista desde el segundo uno con su carnet al nacer que le regalamos. Os puedo asegurar que es un sevillista íntegro y se sabe el himno del centenario del Arrebato de principio a fin, usando sus camisetas y bufandas del Sevilla Fútbol Club con orgullo y pasión.

Me costó mucho encontrar a gente hispana para poder hablar de fútbol y cambiar impresiones, pero algunos encontré, y conseguí que muchos que eran simpatizantes de los dos equipos con más presupuesto de nuestra Liga (Mafia y Farsa) se hicieran SEVILLISTAS, gracias a que nuestros colores son universales, nuestro escudo y bandera una obra de arte y nuestros cánticos pegadizos y muy guerreros. De lo que estoy muy orgullosa.

Eso es lo que me siento, una guerrera del Sevilla Fútbol Club, que se pone su camiseta del Mudo Vázquez que me regaló (en un desplazamiento contra el Patético, de la Copa del Rey, que nadie daba un euro por nosotros y nos los comimos en su casa), su bufanda, y cuando puede encontrar una página web que retrasmita el partido lo ve y si no, para eso está su madre que le retrasmite el partido por SMS o facetime. Y me pongo nerviosa, maldigo, grito, me lleno de euforia y también me entristezco, últimamente mas de la cuenta.

Ahora estoy en Bethlehem, ubicada en el condado de Northampton, en el valle de Lehigh, también en el estado de Pensilvania, estudiando además de la carrera de Neurociencia también la de Química. Aquí me estoy saliendo, en todos los sentidos, tanto a nivel académico, como en mi difusión y defensa de los valores del Sevilla Fútbol Club. Al ser una universidad privada hay alumnos de muchos países diferentes, y tened por seguro que a todos les contagio el Sevillismo.

He de reconocer que perdí una apuesta con un compañero del “Madriz” y me tuve que poner su camiseta, momento para olvidar en mi vida, además de que me quedaba muy mal y me sentía muy incomoda. Por algo será, digo yo, quizás porque es horrible.

Por último, he de deciros que esta EMBAJADORA GUERRERA del SEVILLA FUTBOL CLUB no descansará en su defensa y difusión de sus valores allí por donde le depare el destino, pues, como decía un amigo de mi padre, “NO SE PUEDE ESTAR MEJOR QUE ENTRE SEVILLISTAS”

VIVA EL SEVILLA¡¡¡¡¡

JULIÁN RUÍZ 17/02/2020

Con los papeles perdidos

El aficionado sevillista cree haberse anclado en el tiempo. Si tienen a bien leer este artículo, pensará que se habla de la temporada de Sampaoli, o de la de Berizzo o Montella, o de la de Machín. Pues lamentándolo mucho, estamos en la 2019-2020, tras el parón invernal, con las mismas sensaciones que nos arrastraron en los tres últimos cursos y no es otra, que el equipo se ha caído y que quien dirige el barco, además de tozudo a más no poder, no es capaz de reconducir la situación. Ni está ni se le espera a tenor de lo que nos enseña semana a semana. ¿Otro año igual? Sí, eso parece o vamos camino de ello.

Creo que a favor de su continuidad tan sólo está su contrato. Tres años, tres. Ni más ni menos. Esto hace que para que se mueva un varal todo tenga que estar muy clarito, amén del reconocimiento implícito por parte de Monchi, de que ha errado en su principal apuesta del proyecto. Además habría un significativo menor reparto de beneficios en la próxima Junta General de Accionistas. Nombres como Unai Emery o Javi Gracia podrían encabezar una lista de posibles rumores para sustituir al vasco, pero me da a mí que hasta que la hecatombe no sea de dimensiones considerables, poco movimiento se va a producir.

Se presume en el Club del discurso de la exigencia. Del de la autocrítica. De hacer un drama de una derrota, pero es que nuestro Sevilla parece que ya no le gana a nadie (aunque se quede con diez jugadores y juegues en casa o comiences ganando). Se avecinan partidos muy jodidos a corto plazo: Getafe fuera, Osasuna en casa y At. Madrid fuera. Todo ello aderezado con la eliminatoria ante el Cluj rumano, equipo que se le está poniendo una carita de Slavia de Praga cuanto menos curiosa. Pienso que la hecatombe anunciada en el párrafo anterior consistiría en ver peligrar la eliminatoria y la clasificación europea, pero es que en tres semanas podemos estar en esa situación y en puestos medios de la tabla.

¿Para qué esperar pues? Porque esto es fútbol y lejos del reconocimiento de errores o autocrítica está el pensar que la situación es reconducible, argumento con el cuál discrepo y, como aficionado, como simple aficionado de Gol Sur y no como hombre de fútbol, me veo cargado de muchísimas razones para no creerme que la delicada situación que parece avecinarse de manera inminente, pueda ser volteada.

Mis razones para el cese de Lopetegui, al que futbolísticamente no aguanto más son:

  • Cuando en un equipo de fútbol, todos, repito, todos los jugadores parecen muchísimo más malo que lo que realmente son, el problema es fácil de erradicar y el verdugo debe tener claro qué cabeza cortar. Eso lo hemos visto los aficionados en los últimos años por el mes de febrero y no tiene vuelta atrás.
  • Tu equipo es nulo a balón parado en ambas áreas. Encaja con una facilidad pasmosa y eres completamente inofensivo pese a tener buenos lanzadores, aunque Lopetegui luego elija a Banega para ejecutarlas.
  • Cuando un entrenador es tozudo no, sino lo siguiente, para luego vender en las ruedas de prensa otro partido diferente al que ha visto el aficionado, malo.
  • El equipo en ataque muestra una ausencia total de juego interior. Está prohibido filtrar un pase entre líneas. Se realizan circulaciones de balón de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, para terminar en Jesús Navas y que centre como pueda o sepa. El peligro real que se crea es escaso e incluso Luis Suárez parecería aquí un fracaso más de la planificación deportiva.
  • Si seguimos hablando de cómo ataca el equipo tendríamos que mencionar la ausencia total de peligro por la banda izquierda. Todo sería más fácil de entender si hablamos de Reguilón y Nolito, pero es que en ataque se renuncia a esa banda, salvo ocasiones puntuales de Ocampos que pretende romper las leyes de la Física y atravesar la materia al estilo Don Quijote.
  • Lopetegui renuncia a los partidos cuando el Sevilla FC logra adelantarse en los mismos, sea en la primera parte o en la segunda. Lejos de hacer sangre e ir a por el segundo gol, comienzan las circulaciones de balonmano y a retrasar el balón hacia detrás (lo que en Sevilla viene a decirse “mamonear con el balón), hasta que logra enganchar al rival en el encuentro y ser superado en todas las facetas futbolísiticas, independientemente de la entidad del adversario.
  • El equipo también se ha roto defensivamente. Si algo ha sostenido al equipo en la primera vuelta ha sido su fortaleza defensiva y la escasez de ocasiones que le generaban. Ahora la tortilla ha dado la vuelta y basta con media ocasión para que nos hagan dos goles. Y lo peor es que va a más y se ve venir, partido a partido.
  • En la gran mayoría de los casos sus cambios no sirven para mejorar al equipo, sino para empeorarlo o incluso amedrentarlo en el equipo. No suele haber una buena lectura de partidos o mano de entrenador, como decimos los aficionados.
  • Lopetegui no está gestionando nada bien los recursos que posee. Munir está vetado desde Anduva. Koundé lo propio desde el Bernabeu. De Jordán no sabemos nada, salvo apariciones intermitentes. El propio Rony Lopes no sabemos si es otro caso Dabbur o un fracaso de Monchi que forma parte de la venta de Ben Yedder. Un inédito Sergi Gómez, sin nivel bajo mi punto de vista para jugar en el Sevilla (Ya lo demostró con Machín y parece que este curso va camino de ello), pasa de la grada a titular indiscutible, cuando quizás, donde más firme estuvo el Sevilla en el inicio fue con Koundé y Diego Carlos.
  • La gestión del caso Banega es pésima. El futbolista piensa en camellos y petrodólares y el entrenador lo alinea. No contento con las últimas actuaciones, lo castiga en Vigo y lo saca a andar en el minuto 60. Lejos de abrir los ojos el tozudo de Lopetegui, lo vuelve a alinear de titular frente al Español. Compartiremos que el Sevilla FC tiene derecho a utilizar a Banega hasta el 30 de junio, pero no es menos cierto que hoy por hoy, nadie puede entender que se ponga la camiseta, porque pese a su clase, no está en condiciones de aportar y de sumar para el equipo.
  • Lopetegui se niega a jugar en casa con dos delanteros, día sí y día también. Sea cual sea el rival. Ayer al introducir a De Jong, lo coloca de mediapunta, como suena, por detrás de En Nesiry, pese a estar con diez jugadores el Español. Las modificaciones de su particular dibujo del 4-3-3 son mínimas, viendo además que el equipo no funciona y que se le ha caído.

Para finalizar y por todo lo ya expuesto, el equipo tiene prohibido jugar con dos delanteros en paralelo en casa, ir a por el segundo gol, hacer uso del juego interior y atacar por banda izquierda. Monchi se jactó de decir en su contratación que traía a un entrenador que  ganara partidos y ya no los gana. No es un comentario ventajista ni mucho menos, es más, pienso que está muy lejos de ganarlos de nuevo, además de estar convencido que Lopetegui está en Sevilla con los papeles completamente perdidos y que su presencia ya sobra en la entidad antes de que logre cargarse la temporada por completo.

Getty

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