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QUIQUE DE LA FUENTE 05/08/2022

Conversación en exclusiva para Columnas Blancas

Hemos podido presenciar una conversación privada entre Pepe Castro, Monchi y Julen… que fue la siguiente:

Julen: bueno pues ya podéis estar fichando ¿no?, que ya hay billetes…

Monchi: incisto, estamos en ello, pero tú sabes, tampoco podemos tirar la casa por la ventana.

Pepe: Eso, eso, no podemos tirar el dinero…

Monchi: ¿Ya estamos con los darditos Pepe? Que lo de Rony, Oscar, Idrissi… son cosas que pasan, bastante tengo ya con las redes sociales.

Pepe: ¿A ti también te dan leña?.

Monchi: Imagínate, me han recordado hasta el fichaje de Marinakis y eso que yo no estaba ni de portero.

Pepe: No me hables de redes, parece que estoy en clase de matemáticas, no paran de hablarme de dividendos.

Julen: Sí, pero al final el que tiene que poner los jugadores soy yo, así que fichad ya, Pepe, que tú dijiste que el dinero en el campo.

Pepe: ¿Más dinero en el campo?.

Julen: Pero si no te has gastao casi ná…

Pepe: ¿Casi ná? Si hay piscina, barbacoa… hasta una pista de pádel, más no se puede gastar en el campo…

Julen: ¿Pero qué estás diciendo Pepe?.

Pepe: El campo ¿no? El que tengo en Tarazona, anda que no le he echao ya billetes…

Julen: Me refiero a la plantilla, cojones, que la plantilla no vale.

Pepe: Te lo dije, cómprate como yo unas Sketchers, cojones, que vienen con una plantilla magnífica.

Julen: Killo Monchi, por dios, dile algo ya, lo que me faltaba ya con lo nervioso que me pongo, el nota éste diciendo tonterías, que estoy ya que guiño más el ojo que Munir en el Antique, ficha algo que me van a matar, necesitamos gol.

Pepe: ¿Gol? Tenemos a En-Nesyri.

Julen: Ya, pero En-Nesyri es como los chavales de hermano mayor, esos niñatos que salen fumando porros…

Pepe: No me digas, ¿otro golfo?.

Julen: No, me refiero a que no sabe controlá.

Monchi: Incisto, traer un delantero es muy complicao.

Julen: Ya, ya lo sé, son caros, piden cobrar mucho…

Monchi: No, no es por dinero, es que cuando les intento convencer, me dicen ¿con Julen? teskieya, eso no está pagao ome, la pechá de corré que me viá pegá yo solo arriba pa que me lleguen 3 balones en to er partido.

Julen: Yo lo hago con la sana intención de ganar el Zamora.

Pepe: Yo lo que tengo miedo es que si ya estábamos más a la defensiva que una suegra, ahora sin los centrales… Bueno. Miedo me da.

Monchi: incisto, todavía está el mercado…

Pepe: ¿Otra vez al cabezón argentino? ¿Pero ese ya está mayor no?.

Monchi: No, me refiero a mercado de fichajes.

Julen: killo callarse ya, y fichar mamones, que a mí me va a dar algo, este año con los nervios, voy a tener más gestos en la cara que Jim Carrey en la máscara.

Monchi: Incisto, hay que tener paciencia.

Pepe: Perdonadme que tengo una llamada… ¿sí? ¿qué pasa?… Claro, sin problema, en esa zona se gastan los billetes que haga falta, ya te dije que el dinero en el césped…

Julen: ¿Quién es Pepe? ¿Ramón Vázquez? ¿Ha visto un delantero brasileño?…

Pepe: No, es la parienta. Que dice que en la zona de la piscina el césped está ya quemao.

Monchi: Killo Pepe, haz el favor de irte de aquí que el Julen se está poniendo amarillo ya del sofocón…

Pepe: Ostia es verdad, pues así amarillo se parece a un primo mío…

Monchi: Killo Pepe, cállate ya cojones… illo, illo Julen tranquilo, que te voy a traé bailly.

Castro: A mi mujer le gusta mucho, se lo toma después de comer, pero el bailly es de maricona, la crema esa no vale pa ná, donde se ponga un whiskey…

Monchi: Bailly no Baileys, Pepe, por dios, vete ya de aquí.

Cambio de juego

La tarde del 3 de enero de 1998 el Sevilla saltaba al Estadio Insular para medirse a Las Palmas y, casi sin saberlo en aquellos tiempos procelosos de Segunda División, marcaba un hito en la historia del club: sería la primera ocasión en que vestía una tercera equipación. Ese Sevilla, que acababa de materializar un relevo en el banquillo con la llegada de Juan Carlos Álvarez tras el cese de Vicente Miera, no parecía en disposición de preocuparse mucho más que del día a día y, sin embargo, esta próxima temporada se cumplirán nada menos que 25 años de aquel acontecimiento. Aquella camiseta azul marino con franjas formadas por pequeños escudos sevillistas es ya historia.

Aquellos años fueron los del desembarco de las televisiones privadas con su lluvia de millones, y la tan grandilocuente denominación de la “Liga de las Estrellas”. En el fondo, pero sobre todo en la forma, se seguía la estela de las modas que marcaba una liga organizativamente más madura como la inglesa (como casi siempre en temas futbolísticos, de hecho). En términos estéticos esto se plasmó en detalles como la llegada de los nombres de los jugadores y los dorsales fijos en los camisetas en la temporada 1995-1996, o la armonización del parche de la competición en la manga. Señales del fútbol moderno…

Es también en esta época en la que surgen de manera generalizada las terceras equipaciones. Históricamente se habían dado casos en que un club había tenido que recurrir a un uniforme distinto, generalmente en partidos de competición europea. Sin embargo, a principios de los años 90 surgieron dos factores que habrían de revolucionar los vestuarios: el boom de las camisetas réplica para aficionados -iniciado en el Reino Unido, pero pronto exportado al resto de Europa- y la adopción masiva por parte de las marcas del poliéster, ese “nuevo material” que por sus características y posibilidades de estampado permitía diseños cada vez más extravagantes. Esas camisetas noventeras, en su día a menudo criticadas, son hoy objeto de deseo de coleccionistas a lo largo de todo el mundo (algo de lo que hablaremos en otra ocasión).

Es en este frenesí de principios de los 90 en el que Umbro, la marca dominante del fútbol mundial por aquel entonces (hasta que Nike descubrió en el Mundial de 1994 lo lucrativo del negocio del fútbol) empezó a introducir en los clubes ingleses el uso de terceras equipaciones, normalmente por un periodo de dos temporadas: a más modelos, más ingresos en camisetas de aficionados tanto para los clubes y como para las marcas. Sería cuestión de pocos años que, de nuevo, la moda inglesa se extendiera y muchos clubes españoles se acogieran a ella desde 1997 en adelante. Pese a que el Sevilla militaba ese año en Segunda División, sería uno de los primeros equipos en adoptarla como equipaje regular de Liga, por dos circunstancias fundamentales: vestir Umbro (una de las principales impulsoras de la idea) y estar precisamente a principios de la temporada 1997-1998 en el proceso de renovación del contrato con la marca.

El nuevo contrato del Sevilla, negociado por Herminio Menéndez, incluía, además de la tercera equipación, una novedosa cláusula que imponía su uso en al menos dos partidos oficiales y un amistoso televisado. El citado primer modelo que se estrenó en Las Palmas incluía, aparte del color azul y los escudos de las mangas, el emblema sevillista, así como la marca, en el centro de la camiseta, algo inédito: quedaba claro que estos uniformes venían a romper moldes, y la (sorprendente) buena acogida que tuvieron, refrendada en ventas, sólo habría de facilitarlo.

A lo largo de estos 25 años hemos tenido casi de todo: una fase inicial donde el azul, en distintos tonos, parecía reclamar el rol de “tercer color” sevillista, hasta que a mediados de la década de los 2000 las nuevas ideas de marketing de la directiva sevillista abrieron la puerta a la orientación a temas sevillanos primero (entre 2004 y 2006), y al uso de una paleta de colores variada como seña de identidad explícita del club después (la segunda mitad de la década, con los años del rosa o el turquesa entre otros experimentos arriesgados). Las cosas volverían a una sobriedad muy del gusto sevillista con Li-Ning y el retorno de Umbro, para retomar transitoriamente la senda disruptiva con Warrior y, por último, pasar a una etapa muy contenida donde de nuevo los colores sobrios, casi siempre negros o azules, dominan el tercer equipaje del club. Esta nueva temporada 2022-2023, en la que debuta Castore, continua en esta dirección incorporando además un estampado muy sevillano inspirado en los paños de sebka de la Giralda, Turris Fortissima.

La imagen que acompaña estas líneas es la foto de familia de todas las terceras equipaciones utilizadas por el Sevilla hasta ahora (nota para lectores avanzados: se incluyen, intencionadamente, equipaciones que comercialmente fueron designadas como segunda equipación, pero su rol, en la práctica, fue el de uniformes alternativos). La perspectiva del tiempo nos permite ver que estos uniformes han sido a menudo el campo de pruebas de innovaciones que tendrían poco recorrido en las (mucho más tradicionales) equipaciones local y visitante: desde el citado escudo central a los escudos monocromo o los esquemas de color más atrevidos, estos diseños han sentado las bases que luego hemos visto repetidas con normalidad.

Decía Anna Wintour, la legendaria editoria de Vogue, que “la moda no se trata de mirar atrás; siempre consiste en mirar hacia adelante”. Esto es precisamente lo que las marcas hacen en estos terceros uniformes: olvidan ataduras históricas o expectativas, y dan rienda suelta a sus ideas o, incluso, nuevos conceptos. Esta innovación, arriesgada como todas, abre la puerta en ocasiones a genialidades inesperadas como -si me permiten expresar una preferencia personal- aquella equipación sevillista color albero de New Balance. Porque en la motivación para su diseño, tanto como su funcionalidad, está el aficionado no sólo al club, sino a la cultura futbolística global: los uniformes de futbol son cada vez más iconos de moda, que no sólo están concebidos para su uso en el campo sino para usarse en la calle y generar tendencias. Este es el otro campo de juego de estos diseños, y el motivo por el que las marcas toman en ellos riesgos tales como la polémica eliminación de los escudos de los equipos recientemente propuesta por Puma. Y en este escenario el Sevilla debe recuperar terreno perdido, y tomar una posición acorde a su importancia.

Lo que las equipaciones de dentro de 25 años se parezcan o no a las actuales vendrá determinado, posiblemente en gran medida, por diseños salidos de este nuevo paradigma, un cambio de juego respecto a la aproximación tradicional. Ningún aficionado que viera aquel Las Palmas-Sevilla en 1998 hubiera imaginado al Sevilla vestido de color rosa, con diseños tribales en mangas o portando escudos de plástico… En nuestro presente, ¿quién se atreve a adivinar qué novedades impensables veremos los próximos 10, 20 ó 25 años, y que cosas hoy disruptivas se convertirán en tradicionales?

Conserven, si quieren, estas líneas a modo de cápsula del tiempo: en las bodas de oro tomaremos (D.m.) una nueva foto de familia.

EFE
JUAN LUIS FRANCO 02/08/2022

La crítica, el burro y los canapés

La afición sevillista siempre ha sido crítica y no se ha conformado nunca con un victimismo complaciente. Podríamos poner muchos ejemplos de ello, pero nos vamos a quedar con uno.

Nos situamos en la temporada 1931/32. Mala marcha liguera que desemboca en dimisión en febrero del presidente, el barón de Gracia Real, a lo que sigue la eliminación en Copa en dieciseisavos de final.

En ese momento el sevillismo pasa a la acción y crea la “Agrupación Sevillista”, una asociación de sevillistas de a pie que se constituía para ser la alternativa a la oficialista “Peña Sevillista”.

La Agrupación convoca a los socios, asistiendo cuatrocientos de ellos, para concretar las ideas a plantear en la Junta General Extraordinaria que se avecinaba.

Entre los críticos está Sánchez-Pizjuán, el cual, en una Junta muy tensa, logra calmar a los asambleístas, mediando entre las propuestas, que no detallamos para no alargarnos. A mediados de mayo se celebró otra Junta extraordinaria para tratar la situación deportiva y económica del Club y la dimisión de la directiva.

Sánchez-Pizjuán pide la unidad del sevillismo, discutiéndose ampliamente fórmulas para resolver la difícil situación económica. El presidente recogió las propuestas de los socios, otorgándosele al Comité ejecutivo un voto de confianza para que retirase la dimisión y resolviese la crisis deportiva. Se acordó finalmente que el Comité continuara hasta la asamblea ordinaria a celebrar en el mes de junio.

El 26 de junio de 1932, la asamblea eligió por unanimidad a D. Ramón Sánchez-Pizjuán como presidente.

¿A qué viene todo esto?

La crítica es necesaria, bien llevada y razonada es el estímulo y acicate que necesita el que esté al frente de cualquier responsabilidad para dar lo mejor de sí mismo de la entidad que representa.

Otra cosa distinta es quejarse por todo. Desde mi punto de vista, se ha pasado de la crítica a la intransigencia, mucho daño ha hecho EA Sports, con el FIFA 21 y el “modo Carrera”.

Para quien no lo sepa, el modo carrera de FIFA 21, consiste en que desempeñas el rol de manager, inviertes en jóvenes talentos para asegurar el futuro del club. A menos que seas muy torpe, ganas siempre, En eso consiste la adición a esta variante del juego, en alentar tu ego de forma que te consideres un superclase de la dirección técnica y consigas ganar muchos millones de euros gracias a tu sagacidad para las gestiones, las cuales después quieres aplicarlas en Twitter, y la vida real es otra cosa.

Está todo inventado. Leyendo Twitter se me viene a la memoria el libro de “El Conde Lucanor”, redactado a finales del primer tercio del siglo XIV por Don Juan Manuel (1282-1348) y que fue mandado imprimir por vez primera en Sevilla en 1575, no pudo esogerse otro sitio para su primera impresión.

El Cuento II de “El conde Lucanor” narra “Lo que sucedió a un hombre bueno con su hijo”.

Resumido trata de lo siguiente:

Un padre y su hijo salen acompañados de su inseparable burro a cumplir con sus faenas en el campo.

Al salir del pueblo, el hijo se monta en el burro y alguien los ve y hace el siguiente comentario:

– ¡Ay que ver! Qué poca consideración del niño, tan joven, montado en el burro y el padre andando.

El padre lo oye y le dice al niño:

– Mira niño, bájate tú y me subiré yo.

Se baja el niño del burro y se sube el padre. Un poco más adelante, otra persona los ve y comenta lo siguiente:

– Desde luego, qué poca consideración de ese hombre, él montado en el burro y el pobre niño andando.

A esto el padre le dice al niño:

– ¡Anda niño! Súbete tú también el burro.

Poco después, otra persona que estaba junto al camino comenta:

– Qué poco respeto le tienen al pobre animal. Los dos subidos en él, que va el animalito que no puede tirar.

Igualmente, el padre oye el comentario y dice:

– Mira niño, vamos a apearnos los dos e iremos andando.

Seguidamente los ve alguien y su comentario fue el siguiente:

– ¡Serán tontos! Mira que ir los dos andando y el burro de vacío.

Volviendo al texto original, rematamos la historia:

Y, cuando don Juan escuchó esta historia, la mandó poner en este libro e hizo estos versos que dicen así y que encierran toda la moraleja:

Por críticas de gentes, mientras que no hagáis mal,

buscad vuestro provecho y no os dejéis llevar.

No me considero más sevillista que nadie, no saco el sevillómetro para este comentario; pero entiendo que estamos pasando de la crítica constructiva y razonada a reivindicar con orgullo que no te inviten a canapés.

fuente: Archivo
SEBASTIÁN GUERRERO 01/08/2022

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