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A 600 kilometros de distancia

A 590´1 exactamente si eliges la ruta de Ocaña, y a 564´4 si se opta por la variante N-420 a la altura de Manzanares, 6 horas de trayecto en coche aproximadamente. Fue el espacio y tiempo que elegí para huir del mal llamado “Gran Derbi”. No es la 1ª vez que lo hago y sospecho que no será la última, más bien creo que será mi comportamiento habitual si me es posible cada vez que se produzca. Vivo cerca del RSP y ya no me es agradable soportar horas enteras de “previa” cada vez que el calendario, por obligación o por capricho, nos ponga frente a “los otros”. El Algarve, León o Atlanterra han sido mis destinos en diferentes momentos para aislarme del ruido insoportable de la prensa local y foránea. En esta ocasión fue la España Vacía (huyo de la verborrea política de “vaciada” porque tal hecho sucedió hace ya muchísimo tiempo aunque algunos parecen haberse enterado ahora) concretamente Sigüenza y Cuenca, ciudades que recomiendo. El partido me pilló ya en Cuenca, de ahí el título de éste artículo.

Evidentemente había que estar con el equipo, el encuentro era transcendental porque había riesgo de que la diferencia sobre tan tenaz perseguidor se redujera a dos escuálidos puntos y posiblemente con el “goal-average” perdido por añadidura; las sensaciones no eran buenas a tenor de las evoluciones en los dos anteriores duelos, el del RCDE Stadium (Cornellá) y el del Maksimir Stadium (Zagreb), por ello la hinchada tuvo en todo momento la actitud que hay que tener en tal coyuntura, la ebullición de la sangre roja. Como ya he visto muchos duelos de eternos rivales y mis nervios no aguantan partidos de alta tensión decidí poner tierra de por medio. Mi deber tal vez estaba en mi localidad de Gol Norte, pero como me dijo días antes Alejandro Cadenas, “el fantasma de 2005 (que valió a “donmanué” para entonar su canto del cisne) pesa mucho aún”, y frente a eso, o lo afrontas, o te vas. La 2ª fue mi opción, porque solo imaginar el gozo de sus muchos radicales (“verdes homúnculos” de más allá del horizonte de sucesos del agujero negro galáctico del que dicen proceder) me supera.

No hace mucho, era de los que creía que el fútbol en Sevilla podía ser una importante fuente de ingresos si la rivalidad se reconducía limitándose exclusivamente al acierto de futbolistas y entrenadores en el césped los días “señalaítos”. Los duelos de dos clubs punteros en el CNL, compitiendo siempre en Europa, despertarían la admiración de todo el Mundo por su colorido y animosidad redundando en beneficio de la ciudad. El intento institucional con lo del “Gran Derbi” ha sido vano porque una de las partes no acaba de superar el odio revanchista y provinciano adquirido casi desde su aparición como club tal vez porque el relato victimista que usan de propaganda ya no les serviría. Los acontecimientos de la eliminatoria copera de Enero fueron el último claro exponente de lo que escribo. Aquél partido se calentó desde dentro del club rival y su entorno, antes, durante y tras el choque, y bastantes saben que, gracias a la proximidad del siguiente “derby” y para evitar peores secuelas, no se ha contado la gravedad de todo lo que sucedió especialmente en el túnel de vestuarios.

Hecha la anterior reflexión, he perdido la fe en que nuestro duelo urbano se aproxime a los de las ciudades británicas, más bien al contrario, se va pareciendo más a los del cono sur latinoamericano. Por cierto ¿Hubo felicitación por parte de la directiva contraria y su influyente entorno al final? Regresé el martes, me di el placer de ver el partido en diferido, y con la tranquilidad de saber el resultado pude analizar y sacar conclusiones sin los nervios del directo:

En 1º lugar me emocionó la respuesta del sevillismo, y al hilo de ello hago referencia a la llamada que a sobre las 18´10 del Domingo 27 me hizo mi amigo Serafín Martos (lo cito porque hablo mucho con él de nuestro SFC y sus reflexiones contribuyen a dar forma a mis artículos) para darme la noticia aunque yo ya la sabía, pero me añadió lo que fueron los diez minutos de comunión de la plantilla y cuerpo técnico con la grada. Para alguien ajeno a Sevilla, puede parecer una exageración, y a lo mejor lo es, pero tras lo soportado desde la eliminatoria de octavos, hay que entenderlo como la explosión respetuosa de una alegría reprimida. No soy de halagos ni a Lopetegui ni a ningún entrenador, se me puede encuadrar perfectamente entre el grupo de “qué queremos los sevillistas”, más que se coreara su nombre al final era necesario.

En 2º lugar, no comparto la visión generalizada y expuesta en rueda de prensa por el entrenador rival de que la 2ª parte fue un monólogo propio meritorio del empate, muy al contrario, fue un magnífico ejercicio y esfuerzo de contención de una plantilla aún muy mermada. Una buena internada concluida con el ósculo de Bono, y la magistral ejecución del libre directo sólo apreciado por Del Cerro Grande y Martínez Munuera fueron la excepción a un partido totalmente controlado por el SFC. Entiendo que Acuña provoque urticaria en nuestros rivales urbanos tras el “huevazo” de Noviembre y porque a un par de laterales suyos les dio la tarde. ¿Qué debió ser expulsado? seguramente, pero esa jugada debe analizarse en el contexto de que Alejandro Gómez estaba en el suelo, se jugaba con diez y el señor colegiado madrileño no paraba el juego. ¿La alargada mano del actual presidente del CTA? hubo más lances en el encuentro del domingo, y en la eliminatoria de cuartos en Anoeta no se apreció dicha mano, y todo no va a fluir tampoco como contra el Zenith, ¡Ay, esa guerra de D. Vladimir! ¡Qué suerte tienen algunos!

En 3º Lugar, me apena ver cómo un gran futbolista cuya prometedora carrera fue interrumpida por la voracidad del “padre Pérez” ha sido abducido por su endémico revanchismo acomplejado. Fue ajeno a sus virtudes desde la pueril pantomima en la elección de campo hasta su constante “búsqueda” de Jordán en el tiempo reglamentario. Es la estela de otro gran jugador que en la vuelta de octavos de Copa de 1983 fue expulsado con roja directa por Urío Velázquez cuando cazó, literal, a Ruda. ¿Es una exigencia en los contratos de la casa cuando fichan realizar, y ejecutar, tales manifestaciones de odio? Que lo hagan “tuercebotas” como uno que tras la enésima derrota en los “derbys” de los ochenta se fue mascullando en una conocida emisora gravísimos insultos contra jugadores y afición del SFC, u otro al que vi en 1979 en un bar de Los Remedios empalmando cerveza y tapas en tanto hacía ostentación de alegría con las dificultades del SFC en una eliminatoria contra el Xerez CD; o la aparición en un balcón del “discípulo de Miyagui” que en su casa no lo conocen ni a la hora de comer, haciendo mofa y befa sobre el incidente del palo, encaja en el estilo de la entidad, pero no en el de grandes profesionales.

Y fuera azúcar ya. El viernes tocan los “babazorros” de Mendizorroza, no es poca cosa. Y el jueves 10-3-22 visita de los londinenses del barrio de Stratford, el WH.Ud. FC, donde milita un ex-malaguista que ya va presumiendo de cierto gol que marcó, en lo que en Málaga consideran “derbi”, contra el SFC. Esa debe ser la atención ya.

ALBERTO CONTRERAS 24/02/2022

José María Fidalgo. In Memorian. Uno di noi

Escribo desde el egoísmo. Desde la necesidad de sacar parte de la tristeza que me embarga con el desahogo de las palabras. Desde la sensación de aferrarme al golpeteo rítmico del teclado del ordenador como sonido hipnótico que ofrece un efecto placebo contra el aturdimiento y el dolor.

Escribo también desde el profundo agradecimiento que me evoca tu recuerdo, José María. Tu ejemplo. “Siempre de frente” no eran sólo tres palabras en tu boca. Era una manera de ser, de estar, de comportarse. Se nos ha ido un tipo honesto, sincero, directo, respetuoso, generoso, cabal y firme en sus convicciones.

Esa parte de nuestro día a día que gira en espiral en torno a una misma pasión, esa endogamia sevillista, me ha deparado grandes amigos e inolvidables momentos compartidos. Y tú, José María, no eres sólo uno más de ellos, eres el ejemplo de esa fraternidad, de por qué merece la pena esa pasión compartida. Si hoy mi hija me preguntase _“papá, ¿Por qué eres sevillista?”_, bien pudiera contestarle –“porque me permite ser amigo de buenos amigos”_.

La llave que hizo contacto fue la Federación de Peñas Sevillistas “San Fernando”. Tanto en la Federación como en el peñismo en general has dejado un reguero inacabable de cariño y de afecto. Compañeros en rojo y blanco que te recuerdan, hoy con el semblante oscurecido, mañana con una sonrisa en el rostro. Nos has alimentado con tu casta y tu coraje. Porque Fidalgo Nunca se Rinde. Y no, tú no te has rendido. Sencillamente la vida se ha negado a repartirte las cartas adecuadas para jugar la última partida.

Hoy más que nunca siento el peso y la responsabilidad de haberle dicho que sí a Carlos cuando me propuso ser vicepresidente de la Federación de Peñas. Porque lo supe desde aquel momento. Ya te lo dije, amigo Fidalgo, yo no soy el vicepresidente de la Federación, soy el que a duras penas, con la certeza de no poder llegar a estar a la altura, pero con tu ejemplo siempre presente (siempre de frente) ocupa el sitio de Don José María Fidalgo. Y trata de honrarlo. DEP.

RAFAEL CÁCERES 16/02/2022

Exigencia

Hay un sector de la afición, jaleada también desde distintos medios ¡cómo si hiciera falta jalearla!, emperrada en que es la ‘exigencia’ del aficionado quien nos ha llevado a estar donde estamos. Yo digo que No.

Ahora tengo que abrir paraguas porque el mantra de la exigencia está incrustado en la médula del sevillismo, hasta el punto de que ya han salido algunos baluartes del actual SevillaFC diciendo que no podemos confundir exigencia con intransigencia.

Yo digo que son los dirigentes con sus gestiones, los accionistas con sus paces o sus guerras, los directores deportivos con sus apuestas por jugadores y técnicos y, finalmente, el buen trabajo de estos, quienes nos colocan en la situación que estamos, para bien (liga) o para mal (copa y champions).

La exigencia de la afición siempre fue alta, ese es el factor común, siempre fuimos una afición exigente, pero coincidiréis conmigo en que las consecuencias no fueron siempre las mismas.

Y también coincidiremos en que no es lo mismo tener de director deportivo a un genio como Monchi, que a quienes lo sustituyeron mientras duró su aventura extranjera. Ni es lo mismo tener a Lopetegui, Machín, Montella, Berizzo, Sampaoli, Emery, Michel, Manzano, Álvarez, Jiménez, Juande, Caparrós o a quien le cogió el tránsito del siglo: Marcos Alonso. Os ahorro la nómina de jugadores que han vestido nuestra camiseta en este siglo.

Siempre la misma afición, la misma exigencia, pero distintos presidentes, diferente estabilidad/inestabilidad institucional, distintos directores deportivos, distintos (muy distintos) entrenadores, un sin fin de jugadores y temporadas quedando 9º, 7º, 3º, 4º… Unas veces Champions, otras nada y otras UEFA. ¡Siempre con la misma exigencia!

Tres empates han bastado para que los emboscados, que suelen callar o criticar poco cuando el SevillaFC gana, hayan tomado por asalto cuantos foros virtuales existan o hayan de existir. La dichosa exigencia que nos caracteriza no ha permitido que una victoria sobre el Elche, del que Julen dijo que “el Elche es el actual líder del año 2022”, aplaque a los más exigentes y nos permita disfrutar de la victoria. Sólo ha servido para atemperar la ebullición de las semanas previas, pero “aburrimos a las ostras”, “tiramos la primera parte”o el más total “no jugamos a nada”.

Leo en un tweet de la Liga: “ ¡El @RCDEspanyol 𝙣𝙤 𝙝𝙖 𝙥𝙚𝙧𝙙𝙞𝙙𝙤 𝙘𝙤𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙍𝙚𝙖𝙡 𝙈𝙖𝙙𝙧𝙞𝙙 𝙮 𝙁𝘾 𝘽𝙖𝙧𝙘𝙚𝙡𝙤𝙣𝙖 en el RCDE Stadium esta temporada en #LaLigaSantander!” Mientras tanto nosotros y nuestra exigencia considera que no ganar es un fracaso, que es un partido de trámite. Como se suele decir: que allí ganamos sin bajarnos del autobús. Hace poco escribí aquí mismo que el rival también juega y que, de vez en cuando, tiene sus aciertos. No todo son fallos nuestros. Incluso a veces, son tantos sus aciertos, que perdemos el partido.

Miedo me da la deriva. ¡Ojo! Que este club y esa exigencia (jaleada) destituyó a un entrenador que consiguió clasificar 3º la temporada anterior y en la de su destitución tenía al equipo clasificado para la final de Copa (que ganamos).

Vamos segundos en Liga ¡SEGUNDOS! a 7 puntos del tercero ¡SIETE! y 11 por encima del quinto ¡ONCE!

A punto de debutar esta temporada en ‘nuestra competición’.

Es hora de animación, que siempre fue lo que correspondió a nuestra afición, de unión de todos y de ilusión por lo que nos queda.

Una semana menos para ganar la liga

Lo han leído bien, al Sevilla FC le queda una semana menos para ganar la Liga ¿Cuándo ocurrirá dicha explosión de júbilo? Nadie puede predecir su fecha exacta: ¿Dentro de 5 años, de dos, de uno, de tres meses, de diez semanas? Cuando fuere, resta una semana menos. Lamentaría que alguien se haya sentido desilusionado […]

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