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RAFA VELASCO 07/10/2021

Me niego, por nuestros abuelos

Érase una vez un deporte que aglutinaba a las masas cada domingo a las 5 de la tarde y en el que los aficionados decidían los designios del club.

Hoy en día suena a cuento, pero es nuestra historia y quiero seguir soñando con que el Sevilla FC sea el sentimiento que heredé de mi padre y que llevo conmigo día a día como parte intrínseca de mí.

No soy un incauto y conozco perfectamente la realidad que nos ha tocado vivir, en la que hemos pasado a ser meros clientes o incluso menos que eso.

Todos sabemos que mandan las acciones y en puertas de una auténtica batalla por el poder en el Sevilla FC, los aficionados que no tienen acciones, parece que no interesan o simplemente quedan relegados a valor cero.

Y en este punto es en el que me quiero parar y salirme de los renglones que parecen estar ya escritos.

Aunque ya sepamos que en la Junta de Accionistas solo vota el capital, me niego a conformarme y a decir que no tenemos nada que hacer porque de esta forma estaremos perdiendo a nuestro club de manera definitiva.

El Sevilla FC tiene un patrimonio muy rico, en el que se encuentran el Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán y la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros que no son, ni deben ser nunca, propiedad de unos pocos que compraron acciones en su día pero que eso no los hace dueños de un patrimonio que no es suyo.

Si alguna vez llegara a ser así, estarían robando a nuestros abuelos que lo levantaron con mucho esfuerzo y sufrimiento.

En estos días en los que se habla más de acciones y del resultado de la junta que de lo que realmente pueda interesar a los sevillistas, escuchas a unos y a otros, cegados por las ansias de poder y solo ves mucho nerviosismo y muy poco sevillismo.

Hermanos sevillistas, por ley no somos dueños del club pero sí lo somos.

No podemos votar en la Junta, pero si debemos mostrar nuestras opiniones y nuestro poder en nuestra casa, antes y después de los partidos.

Dicen que nuestra opinión no vale para nada porqué nos repiten día a día que es así y agachamos la cabeza, pero no se engañen, sin nosotros no son nada, aunque crean que no nos necesitan.

El Sevilla FC está por encima de todos nosotros y sigue siendo nuestro sentimiento, aunque muchos nos martilleen con el discurso pragmático de que ya solo es una empresa.

Me niego a reconocerlo, me niego a poner la carita de tonto mientras roban el patrimonio de nuestros antepasados y sobre todo me niego a ser cómplice de este hurto de sentimientos.

Solo pido que podamos seguir mirando con orgullo al “Tercer Anillo” y no con vergüenza por no haber estado a la altura que ellos merecen.

¡¡Viva el Sevilla FC, que nos legaron nuestros abuelos!!

Va por ustedes.

Surrealismo

No es muy complicado percatarse de las corrientes de opiniones que se percibe del sevillismo a nivel general, ya que a las tradicionales tertulias de bares, se han unido de forma multitudinaria las redes sociales de internet (Facebook, WhatsApp y Twitter). En realidad esto último es la mejor metodología para medir la opinión pública.

Es decir, ahora se percibe más claro el sentir general de la afición.

Esa opinión generalizada en el verano del 2019, casi unánime, de rechazo a la contratación de Julen Lopetegui para que fuera nuestro entrenador, estaba fuertemente arraigada al sentir de gran parte del sevillismo, hasta el punto de que, aún con los magníficos resultados de estos casi dos años al frente del equipo, la mayoría de ellos no han cambiado de opinión, solo la guardan para poder sacarla a relucir al primer contratiempo del equipo, incluso cuando ni siquiera hay contratiempos.

El Sevilla este domingo ha jugado un pésimo partido que le ha costado su primera derrota de la temporada. Ello, junto a las críticas por insistir alineando algunos jugadores señalados por la afición (sobre todo Suso y Rakitic), ha permitido que los anti-Lopetegui del verano del 19 vuelvan a manifestarse de forma masiva contra el entrenador vasco.

No hablo de criticar decisiones, yo mismo critico cosas con las que no estoy de acuerdo. Sin ir más lejos, los dos últimos partidos Lopetegui ha cometido errores que han repercutido de manera negativa en el equipo. Faltaría más que estuviera exento de críticas. Pero son críticas puntuales, como uno puede criticar un mal partido de Kounde o de Acuña.

Hablo de perder la perspectiva de los resultados por el hecho de intentar arrimar el ascua a su sardina, cuando hay motivos elocuentes para dejar la sardina donde está.

El Sevilla ha tenido por diferentes motivos una pretemporada mala. No mala de resultados deportivos que eso no importa. Mala de preparación para el devenir de la temporada. O mejor dicho, para el comienzo de la temporada. Podíamos decir que el equipo está realizando la pretemporada compitiendo.

Como resultado de esos inconvenientes, como no podía de ser de otra manera, hay muchos jugadores que ha comenzado la temporada con menos nivel del que nos pueden dar. Algo que, por supuesto, tiene que repercutir en el juego del equipo. Puedo poner como ejemplo, por distintas circunstancias, a Navas, Acuña, Kounde, Suso, Papu, Jordán, Ocampos, Oliver o, como es lógico, por adaptación a los recién llegados. Todos tienen que mejorar y, sin duda, lo harán. Lo veremos en dos meses.  Mientras eso ocurre, mejor estar arriba teniendo en general buenos resultados.

Y sí, digo buenos resultados, a pesar de que empates fuera de casa ante la Real (colíder de la liga) y ante el Wolfsburgo en Champions se consideren malos resultados y se hayan criticado mayoritariamente.

De ahí cuando digo lo de perder la perspectiva de los resultados.

Sí, sabemos que la afición del Sevilla es exigente y lo veo bien. Fundamental para el crecimiento del club. Pero cuando se pasa esa frontera los adjetivos de denominación cambian. Por ejemplo, surrealistas. Y surrealista es pedir el despido de un entrenador que hasta ahora está haciendo un excelente trabajo.

Estoy seguro de que en ese movimiento anti-Lopetegui, que surgió hace dos años, nunca han cambiado de opinión, solo tenían que esperar su momento. Y el momento parece que les ha llegado, con la insistencia de alinear a Suso y perder el primer partido de la temporada.

Surrealismo.

De algunos “sevillistas” y de los sevillistas

Se aproxima una nueva Junta General del Sevilla, cosa capital en la ídem de Andalucía. Sobre todo cuando uno de los asuntos a tratar, pareciendo subyacente es trascendente, es el sevillismo de los sevillistas o la relación entre determinados sevillistas y el sevillismo, debate al que es ajeno en su esencia el capital norteamericano ajeno a su impostado apellido y mucho menos al sentimiento que es común a todos nosotros pero extraño al grupúsculo de Miami autodenominados como Sevillistas Unidos 2020 S.L.

Hace una década, un expresidente del Sevilla FC me decía, en puertas del adiós de Andrés Palop, que el guardameta valenciano no era sevillista, sino del Palop CF. Siendo, como era, un profesional que defendía sus intereses y contratos. Al margen de actitudes que desconozco. Me resultó revelador pues desde entonces he podido comprobar que entre nuestros sevillistas accionistas mayoritarios hay unos que son del Del Nido FC, del Castro CF, del Sporting Guijarro, del Rayo Alés, del Real Carrión o del Sociedad Deportiva Miñán. Creo que no he excluido a ninguna de las familias aglutinadoras de capital.

Y a ninguno le he negado la condición de sevillista. Ocurre que el resto de cientos de miles de sevillistas son, o somos, del Sevilla FC, románticos carajotes sin remedio, torpes a más no poder pues los inteligentes comparten cierto sentimiento sevillista con mucho interés económico, y oigan, son sus vidas y sus haciendas, las de sus herederos o desheredados, y ahí no entro. El resto en nuestros sueños (los sueños siempre se cumplen) imaginamos un Sevilla sin más interés que el del propio bienestar y perdurabilidad del Sevilla.

Otros en lugar del escudo de preferencia igual ven grandes torres y en sus retinas se dibujan máquinas registradoras de euros o dólares como las que aparecían en los ojos del tío Gilito en aquellos comics de antaño.

Son visiones diferentes consolidadas desde que el sevillismo de base comenzó a aceptar “pactos” privados entre los máximos accionistas para “equilibrar” al Sevilla y que se traducían en más y más dinero para los máximos accionistas, para todos, aunque luego hayan disentido interna e incluso familiarmente. Era el precio que pagábamos por la “estabilidad”.

Y el caso es que, presos del síndrome de Estocolmo, nos creemos secuestrados por el Sevilla y no por los pactistas, y agradeceríamos un nuevo pacto que diera “paz y estabilidad” al Sevilla por más que psiquiatras o psicólogos pudieran decirnos que somos chantajeados emocionalmente. Lo reconozco, de buena gana seguiría siendo chantajeado a cambio de la estabilidad del club que amo, aunque algo ya se resiste, se resiste a la opacidad y reclama perdurabilidad. Reclama pactos públicos (dejen en privado las cantidades pero informen de los acuerdos) y duración, únicas líneas posibles para asegurar un Sevilla de los sevillistas y con el centro de decisiones en Sevilla mirando por un bien del Sevilla y de los sevillistas, de los adheridos emocionalmente a él durante generaciones y generaciones que desean seguir trasladando esa inquebrantable adhesión, amor, cariño, fidelidad y lealtad durante otras muchas.

¿Eso es posible con nuestros accionistas mayoritarios? Tengo mis serias dudas, pues requiere de grandeza de miras para todo lo que viene o sería necesario: botar a los norteamericanos, hablar del proyecto de club, de nuestras capacidades y habilidades, del Ramón Sánchez-Pizjuán… ¿Qué les hace falta a los máximos accionistas para actuar pensando en el bien presente y futuro del Sevilla Fútbol Club conjugándolo con dimensionados, lógicos y no desmesurados, intereses propios?

Quiero pensar que en todos ellos anida un fondo de esta intención o posibilidad, aunque, lo reconozco, entra dentro de lo onírico ¿Quién sabe?

En todo caso, hago un llamamiento a la unidad del resto del sevillismo para que sigamos siendo la fuerza del Sevilla, para que aportemos nuestras acciones a Accionistas Unidos o a los sevillistas en los que tengan plena confianza para que puedan representarlas en la Junta como barrera ante las intenciones especulativas de los norteamericanos, que deberían verse privados de todo apoyo desde que entraron de la mano de Castro y de lo que se aprovecha ahora Del Nido. Esas acciones deberían quemar las manos de todo sevillista.

Y no, no juzgaré a quienes hayan vendido, pero este artículo no va dirigido ya a ellos, sino a quienes puedan tomar armas para la batalla, cada acción es un fusil de razón contra los invasores.

Para quienes, sevillistas ellos, ven esto como una posibilidad de crecimiento, les invitaría a plantearse la siguiente reflexión en forma de diálogo.

  • Hola ¿Quién es?
  • Somos los americanos y venimos a hacer grande al Sevilla.
  • Ah, ¿y cómo?
  • Construyendo un equipo que aspire a ganar la Liga y gane alguna y dispute fases finales de la Champions y…
  • Bueno, lo que hace el Atlético de Madrid ¿no?
  • Sí exacto.
  • Pero el Atlético de Madrid tiene 500 millones de presupuesto y nosotros 200…
  • Nosotros vamos a poner 200 millones.
  • Pero eso un año, un proyecto deportivo para eso dura 4 o 5 temporadas, ustedes van a poner 200 millones al año durante 4 o 5 años, es decir, unos 1.000 millones de euros y además pagar 300 a los actuales accionistas mayoritarios ¿Van a invertir 1.200-1.300 millones de euros en el Sevilla? ¿Y cómo piensan no solo recuperarlos, sino además ganar dinero, porque ustedes son “inversores”, cómo?

Mantengan este diálogo consigo mismos, respóndanse y piensen en qué lado estarán.

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