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DAVID MELERO 25/02/2020

Estábamos en la UVI, nadie daba un duro por nosotros

Que el Sevilla está pasando por una mala racha se ve a simple vista pero… ¿tanto como para que se pida la cabeza del entrenador? Antes de manifestarte, te recomiendo recapacitar, olvídate de los resultados y de la racha que lleva el equipo a las espaldas. Ahora, mira la clasificación ¿firmarías estar a estas alturas de la temporada en la posición que estamos situados? Desde mi humilde opinión, este enfado, procedente de la exigencia sevillista, no existiría si el conjunto nervionense no hubiera empezado como una bala, haciendo creer a los más ingenuos soñar con el campeonato de liga…

Sin lugar a duda los responsables de esta situación son por un lado, el entrenador, Julen Lopetegui -para algunos el mayor responsable-, pero desde mi parecer, teniendo su responsabilidad, claro está, no le estoy viendo del todo mal. Sí es verdad que todos vemos en él esa incapacidad de reacción durante el partido a la hora de solventar problemas y realizar cambios inesperados, pero el hecho de que alinee a un jugador de tu agrado o a otro que no está en el libro de tus gustos no me parece motivo para echar por tierra el proyecto y trabajo del vasco. Otro de los muchos reproches hacia el líder del barco sevillista es ese “trato” sobre Dabbur, un goleador internacional que vino por la puerta grande y se va sin apenas minutos en sus botas y por la puerta de atrás, y digo yo, “no jugaría por algo”. Nos situamos en el entrenamiento a puertas abiertas del pre-derbi, Dabbur calentaba sin ganas, fallaba pases, controles… el israelí sin ganas aparentes de jugar a un día del derbi, motivos más que suficientes para dejarlo fuera de la lista.

Los jugadores, desde mi punto de vista, los culpables de esta pequeña crisis. Los laterales, imprescindibles en el sistema de juego de esta temporada, han bajado considerablemente su nivel. Jesús Navas, Reguilón y Escudero. Centros sin sentido y muchos huecos a la hora de defender a rivales que exigen mucho defensivamente. Banega… el argentino desaparecido tras anunciarse su marcha a final de temporada, algo inexplicable para un profesional, parece ser que ya piensa en los billetes árabes . En general, los jugadores han bajado el rendimiento viéndose este reflejado en resultados negativos y partidos denigrantes.

Por último, el que es para mí el tercer motivo de esta crisis: la afición. Sí, NOSOTROS. El momento del himno contra el RCD Espanyol en el Ramón Sánchez Pizjuán fue algo cuanto menos extraño. Gol Norte cantaba por un lado, Gol Sur por otro, pocas veces o ninguna había visto el himno de Don Francisco Javier Labandón Pérez cantado tan mal, puro reflejo de la situación actual por la que pasa el club.

Pese a respirarse ese ambiente extraño, viajamos a Getafe, ese campo temido por medio Europa donde solo habían ganado los cocos de la Liga, pero sin embargo, el Sevilla FC salió con la casta y el coraje, goleando al equipo de Bordalás y con esos guerreros en la grada. Esa panda de locos que pese a estar en esa situación de crisis se plantaron en Madrid con el corazón y el orgullo de unos colores por bandera,. Ustedes sí que sois el Sevilla FC. ¡Nunca lo olviden… EL SEVILLA SIEMPRE VUELVE!

¡VIVA EL SEVILLA FC!

MAYTE CARRERA 24/02/2020

Honor a los desplazados

Andábamos los sevillistas muy cariacontecidos por los últimos resultados de nuestro equipo del alma. Se debatía en las barras de bar y en las redes sociales si había que echar ya a Lopetegui o no, si fulanito debía jugar o no, si había que jugar con un punta o con dos….

Nos enfrentábamos este domingo al Getafe, equipo que está haciendo una grandísima temporada, que estaba dos puntos por encima del Sevilla FC, haciendo un juego muy efectivo y que era claro favorito en las apuestas.

Muy pocos esperaban un resultado favorable de este encuentro porque el pesimismo reinaba en el sevillismo. Pero hete aquí que, a pesar de todo ello, un grupo de irreductibles sevillistas, se desplazaron hasta Getafe para apoyar con sus gargantas al equipo. Tengo que hacer especial mención a mi amigo Joan, que con sus tres retoños se desplazó desde Barcelona para ver el partido.

Unos 600 sevillistas llenaron de colores blancos y rojos las gradas del Coliseum Alfonso Pérez, con sus bufandas, banderas y gargantas. Ellos pese a todo creyeron y se desplazaron desde distintos puntos de España para apoyar y levantar al equipo.

Eso es amor a unos colores, a una bandera, a un escudo.

Honor a los desplazados que en el peor momento de la temporada, como siempre estuvo donde el equipo los necesitaba. ¡Qué grandes sois, sevillistas!

CORNELIO VELA 23/02/2020

David

Es precisamente en los momentos de dudas, de errores y desconfianzas, cuando conviene recordar que la única derrota cierta es tirar la toalla, abandonar la lucha y no afrontar con entereza las contrariedades de cada día. Y no hay mejor receta para ello que abordar cada partido, cada pelea, con la fuerza que te generan los que te apoyan y la certeza de saber en verdad quién eres.

David y yo compartíamos la misma enfermedad. Lo conocí en una de mis visitas al hospital. Unas breves palabras de cortesía con su madre derivaron en el intercambio de experiencias y diagnósticos. Yo iba a recoger documentos para mi futuro trasplante mientras él, con evidentes muestras de llevar un tiempo sufriendo las dolencias de la enfermedad, esperaba los últimos resultados dejando entrever las secuelas de la quimioterapia bajo una gorra roja con el escudo del Sevilla FC.

En aquel otoño de 2002, el Sevilla parecía empezar a resurgir tras un periodo difícil e inestable. De la mano de Caparrós, el equipo mostraba una garra y una casta que volvían  ilusionar a una afición que se resistía a conformarse con “otro año igual”. Jugadores como Pablo Alfaro, Javi Navarro y un niño de Utrera llamado Reyes, alimentaban cada domingo nuestros deseos de alcanzar nuevos éxitos.

Mientras esperábamos en aquella sala, David, que no tendría más de 7 años, jugueteaba con un montón de cromos de futbolistas, usando los asientos como improvisado estadio de fútbol. Su madre lo miraba atentamente mientras le llamaba la atención cuando eufórico gritaba ¡GOOlll! en la narración de aquel fantástico partido de cromos. Recuerdo que en un momento dado me dirigí a él y le pregunté: ¿Cómo va el partido?.” Tres a cero ganando el Sevilla, me dijo en voz baja y de forma algo avergonzada”. ¡Qué bien! le respondí, buscando su complicidad. Yo también soy Sevillista, apuntillé. Me volvió a mirar de una forma más directa, con una mirada cansada pero ilusionada a la vez y esbozando una leve sonrisa, me dijo ”¿A que el Sevilla es el mejor equipo del mundo?». Por supuesto, le dije yo. Y con la tranquilidad de saberse en posesión de la mayor de las verdades, volvió a jugar con aquellos cromos en los que sus ídolos tomaban vida para jugar el partido más importante en la liga fantástica de David. La inocencia es, sin duda, la cuna de la ilusión. Solo habían bastado un par de frases y sabernos sevillistas para sellar nuestra efímera  pero sentida alianza.

No he sabido más de aquel pequeño luchador, pero nunca le he olvidado. En los momentos más difíciles, los recuerdos entrañables se convierten en aliviaderos de la angustia y en caladeros de nuestra esperanza.

Cuando fuimos proclamados Mejor Equipo del mundo en 2006, recordé nuestra breve conversación y me pregunté si habría podido disfrutar de la certificación estadística de lo que él ya sabía desde mucho tiempo antes. Me he preguntado también si habrá podido disfrutar de tantos y tantos sueños hechos realidad, de tanta grandeza y de tanta alegría desbordada.

Pero si desgraciadamente no ha sido así, me queda el consuelo de saber que no hay título que supere al propio sentimiento ni la  ilusión de todo lo bueno que queda por venir.

David y yo compartíamos la misma enfermedad… la misma certeza y la misma ilusión.

RAFA VELASCO 22/02/2020

¿Un amor irracional?

A veces me pregunto qué puede hacer que mi mente no pueda luchar contra esa fuerza incontrolable que brota de mi corazón y que hace que cambie el color de mis días, dependiendo de unos números, reflejados en un marcador, de cualquier estadio donde acaba de terminar su partido el Sevilla FC. Me pregunto ¿cómo […]

ÁLVARO OCHOA 21/02/2020

Sevilla tiene una red especial

El Ramón Sánchez-Pizjuán es un estadio único. El ambiente de fútbol que en él se respira es irrepetible. Ya lo dice nuestro himno: “Vuelan banderas y suenan palmas que nadie podrá imitar”. La afición, la cercanía de la grada al césped, los cánticos, el colorido. El Sánchez-Pizjuán es único por muchos motivos, pero hay uno […]

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