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MIGUEL CANALES 17/08/2022

Tanguy Nianzou

Vistos varios partidos de Tanguy Nianzou vamos con unas reflexiones sobre su fútbol y su llegada al Sevilla.

Desde mi perspectiva, debe ser un jugador que lleva dentro de la agenda del Sevilla tiempo y está seguido y referenciado antes de llegar a la élite. Es cierto que en Psg y Bayern no ha tenido continuidad después de su debut en Ligue 1, también motivado por dos circunstancias importantes. La llegada de la Pandemia en 2020 cuando empezaba a jugar en Psg y encadenar dos lesiones casi seguidas la pasada temporada que le tuvieron fuera del equipo bávaro bastante tiempo.

Al Bayern llega libre después del seguimiento que le han realizado en la Youth League y con la selección francesa Sub,20. Aquí es donde estoy convencido de que el Sevilla echa también sus ojos en él y empieza a realizar un seguimiento detallado de Tanguy. En esta época no he visto partidos de él, solo resúmenes y compilados. Pero se puede ver que es tremendamente dominante y muy llamativo alrededor de lo que juega. No sólo físicamente. También técnicamente se le ve un jugador por delante. De ahí que debute tan joven, el jugador más joven en hacerlo en el equipo parisino, con Tuchel en Psg.

Debe haber problemas de negociación entre los parisinos y Tanguy porque no consiguen que firme un contrato profesional y el Bayern está rápido llevándose a un futbolista que el mismo Salihamidžić, director deportivo del Bayern, comenta sobre él que es uno de los talentos más importantes del panorama europeo al que le tienen una enorme confianza. También habla de Nianzou sobre que su mejor posición es la de central aunque también lo ve actuando de mediocentro. Destaca que no sólo es un futbolista dominante por lo físico sino que técnicamente es bastante alto su nivel y encaja en los parámetros que ellos buscan. En los videos de esa época que comenta Salihamidžić.

A raíz de aquí he visto varios partidos de Nianzou jugando de mediocentro, en París, como central diestro, zurdo y libre en defensa de 3 en Múnich. No he realizado un seguimiento de 10 partidos como me gusta sobre jugadores que no tengo en la memoria frescos. He visionado alrededor de 5 de ellos, alguno no completo. Estas son mis reflexiones sobre Tanguy:

Los dos aspectos que más llaman la atención, al menos a mí, son capacidad técnica y defensa hacia atrás tras el giro (en esto me ha parecido una bestia parda).

A pesar de parecer un jugador extremadamente físico, lo cual impone en los duelos y sobre todo en el juego aéreo, donde es muy agresivo, es un jugador que, con balón, llena. Tanto en rango de pases como en conducción es un jugador importante.

Capaz de jugar sencillo, en largo su mejor pase es la diagonal de derecha al extremo izquierdo, maneja un pase vertical muy interesante. Bate líneas o abre a bandas con un rango de pases medio-alto. Incluso en resúmenes de no profesional se le ve, jugando de mediocentro, que tiene visión para el último pase profundo.

Pese a la edad tiene pausa y temple para contemporizar con balón buscando compañeros entre líneas rivales y romper presiones adelantadas. Y luego sale en conducción por velocidad y potencia con cabeza levantada y ningún miedo (le he visto acompañar jugadas tras salir conduciendo hasta el área rival).

Muestra toda su personalidad con balón jugando muy bien en espacios reducidos y ante presiones rivales. No sólo sale de esas situaciones por físico, deja buenos controles y manejo de balón cuando se ve acosado por rivales. A todo ello clava más de un 92% de acierto en pases tomando riesgos. Es un defensa de los actuales en cuanto a alto nivel en la salida de balón.

Aunque aquí tiene uno de sus hándicaps que debe ir mejorando. A veces esa suficiencia física le juega malas pasadas y toma algún riesgo de más que origina pérdidas muy peligrosas en la salida de balón.

El otro aspecto donde más destaca es en la defensa a campo abierto, sobre todo corrigiendo y corriendo hacia atrás. Gira muy rápido y se impone en los duelos cuerpo a cuerpo más que los pierde. Ahí hace valer su físico, potente, alto, rápido, para girar y proteger el balón. Además, es un futbolista que corrige muy bien en carrera la dirección, por lo que cuesta regatearlo en campo abierto en carrera. Temporiza muy bien y corrige orientación para ganar esos duelos lejos de portería con el rival en carrera hacía área propia. Aquí sí es un jugador espectacular por su capacidad de ir a bandas a tapar y a las coberturas del otro central.

Defiende muchísimo mejor en carrera que en estático. No es un futbolista de grandes registros defensivos, también ha jugado en equipos que pasan poco tiempo defendiendo, ni que domine el achique en zonas intermedias (mucho mejor aquí cuando lo hace en bandas donde si es más agresivo). Más que buscar anticipar y robar, prefiere llegar a la recepción algo más tarde y jugar la baza física para robar pero con el balón ya en pies del rival. Aquí algunas veces comete errores midiendo y puede llegar tarde y verse superado por la jugada. Es mucho más agresivo en la anticipación en el juego aéreo- donde va con todo al duelo- que en la interceptación en los pases rasos.

Donde veo que debe crecer y tener un trabajo más específico en Sevilla es en la defensa cerca del área. Si en las transiciones rivales es un defensa dominante y que tiene perspectivas de ser muy de élite, no podemos decir, todavía, que se maneje igual en una defensa más contemplativa y replegada cerca del área.

Le cuesta saltar a posiciones intermedias a la espalda del mediocentro cuando un rival busca recibir ahí, posiblemente porque es un central que no va a saco a la anticipación. Ahí es bastante más pasivo y se activa más lento que cuando toca defender lejos y tener duelos más físicos. Y dentro del área tampoco es un defensa tan dominante o espectacular como en carrera. Si bien de cabeza si es un central muy poderoso, en la lectura de la defensa del delantero rival tiene margen de crecimiento. Le pueden pillar la espalda o anticipar en los centros laterales.

Con respecto a Koundé, que es la gran pregunta que se harán muchos de los lectores, Tanguy muestra aquí la principal diferencia con Jules. El ex sevillista llegó a a Nervión siendo un central bastante dominante en área propia y con un bagaje de partidos y continuidad muy superior. Koundé venía de jugar 70 partidos como titular prácticamente seguidos, solo se había perdido 3 desde que debutó, y jugando semanas de dobles jornadas. Nianzou es un futbolista que ha dejado patentes muchas condiciones pero al que le falta verle en el poso de la regularidad.

La sensación es que no le va a quedar más remedio que hacerlo y que se le va a dar la alternativa y el salto al ruedo sí o sí. Con Koundé hubo un proceso de adaptación y de pulir algunos vicios de exceso de suficiencia que traía de Burdeos, como también trae Tanguy. Algo normal en jugadores tan jóvenes con tantas condiciones al llegar a la élite.
Con Nianzou pienso que ese periodo de adaptación va a ser menor, sabe que es jugar partidos Champions de máxima exigencia, pero sí va a ser necesario un trabajo más importante en dotarle de mejores cualidades defensivas en el área. También es cierto que viene de equipos que prácticamente no defienden en área y a los que se les exige ser dominadores en situaciones con muchos espacios a sus espaldas. Y eso lo tiene.

JULIÁN RUIZ 16/08/2022

Preocupación vs ilusión

En mi amplia y dilatada trayectoria como aficionado sevillista y al fútbol en general, he crecido con la ilusión que genera el período estival en cuanto a noticias, rumorología, partidos amistosos, trofeos veraniegos de enjundia, pero sobre todo, en esperar y conocer los nuevos fichajes que realizaba el club de mis amores y, por qué no, echarlos a pelear con los de los equipos rivales para tantear el potencial de estos a priori.

Pero he aquí que este verano se están produciendo hechos y sucesos que no los había visto con anterioridad ni en épocas en las que “no había ni para balones”, aunque la etapa en la que nos encontramos viviendo vaya camino de ello pese a que el presupuesto de la entidad supere los doscientos millones de euros.

Me encuentro muy preocupado con la situación deportiva del club. No logro entender cómo el Sevilla Fútbol Club y Julen Lopetegui han logrado darse la mano, tras un compás veraniego de espera de dos meses en los que parecía que lo más fácil era extinguir la exitosa relación mantenida durante tres temporadas. Da la impresión que el club no quería o no podía despedirlo por motivos económicos, a la vez que el preparador vasco no iba a renunciar a sus dos años de contrato porque no encontraba ninguna oferta mejor en lo deportivo, pese a conocer de antemano que le iban a vender a dos de sus mejores piezas a las primeras de cambio como así ha sido.

Mi preocupación crece más aún cuando, a día uno de agosto, el Sevilla solamente había realizado un fichaje (Marcao) que, por cierto, parece que no está y no se sabe cuándo se le espera. Ha tenido que transcurrir toda una quincena de agosto para incorporar cedido al teórico lateral izquierdo suplente del equipo (Telles) y confirmar el más que sabido fichaje de Isco. Esta anómala situación de presentarse en agosto con un solo fichaje no lo había visto jamás en mi vida, y creo que en las dos décadas que lleva Monchi al frente de la Dirección Deportiva también es un hecho inédito para él. Más aún cuando se conocía que se iba a desprender de sus dos centrales titulares como él mismo ha reconocido y los sustitutos o no están aquí o no están preparados para competir.

Por eso no paro de preguntarme qué es lo que está pasando de puertas para dentro en el club. ¿Tiene Monchi libertad de movimientos? ¿Hay menos dinero del que realmente se presume? ¿Sólo hay dinero para que los saldos sean positivos y repartir dividendos? La opacidad es total y absoluta: desde el ya famoso informe Legends hasta un simple parte médico de un futbolista. Y todo aquello que se escucha de puertas para fuera, barrunta un movimiento sísmico en el tema accionarial. Haríamos bien en ir abrochándonos los cinturones a corto o medio plazo porque vienen curvas y bastante pronunciadas.

La preocupación continúa en aumento cuando el aficionado se dispone a ver los partidos del equipo de sus amores y observa que no ha existido un parón veraniego de tres meses. Los mismos vicios de la temporada anterior a excepción del espejismo de la primera parte ante el Tottenham: transiciones defensa-ataque muy lentas, circulación de balón más que previsible, esfuerzos continuos y necesarios de los extremos en defender como laterales, plantilla más que avanzada en años, ausencia de presión alta para dificultar la salida de balón del equipo rival, ausencia de recursos para salir de la presión cuando el rival decide venir a buscarte y un amplio y larguísimo etcétera. Cuanto menos da para preguntarse que los jugadores no confían ya en el mensaje de su entrenador o gustaría conocer qué es lo que se ha hecho durante las cinco semanas de preparación en la pretemporada porque, a tenor de lo visto, parece que no ha existido.

Me preocupa, cómo no, que seamos otro año más, ¿otro año más?, sí otro más, el hazmerreir en la RFEF, máxime si añadimos al Comité Técnico de Árbitros, multiplicando su valor desde la llegada de Luis Medina Cantalejo al cargo de presidente de los árbitros.

Nunca comulgué con la sumisión ante tal abuso pero, sin embargo, esa parece la línea marcada desde el club en una estrategia que no entendemos ninguno de los aficionados. Algunos pensarán que de qué sirve dar un puñetazo en la mesa en un fútbol podrido lleno de escándalos que salpican a todos los estamentos federativos, pero creo está más que demostrado que la sumisión o la tímida protesta sí que no sirve absolutamente de nada. Lo que no puede caer en el olvido de ningún sevillista, juego del equipo aparte, es la cantidad enorme de puntos que le birlan y burlan al Sevilla en las últimas temporadas.

Por añadir una preocupación más, no puede quedarse atrás el Consejo de Administración del Sevilla Fútbol Club S.A.D., con su presidente al frente. Un grupo de rectores que aparentan estar más pendientes de sus asuntos personales o profesionales que de los que rigen la entidad sevillista. Un grupo de personas que parecen haberse quedado mayores, caducas u obsoletas y que la cualificación que se les requiere queda en muy dudosa credibilidad. Pero, eso sí, el dinero que le cuesta a la entidad privada (S.A.D.), por muy sentimentalistas que seamos los aficionados a este bello y amado deporte, cuanto menos duplica la cruel subida de abonos. con la que han indignado aún más a una afición que ya acabó cuanto menos cansada en el curso anterior.

Y ante tanta preocupación y tanto ambiente negativo que además se respira a diario en las redes sociales, sólo cabe guardar un huequito para la ilusión. Esa ilusión que aprendí a tener desde niño en las pretemporadas. Esa ilusión que cada vez tiene menos espacio para aterrizar en estas últimas dos semanas de agosto. Esa ilusión que es a lo único que me puedo agarrar en estas fechas, además de pensar que voy a ver una serie de caras nuevas (en plural), donde además se acierte de pleno con las incorporaciones.

Quedan diecisiete días de mercado cuando se escribe este artículo. A expensas de que Gudelj termine saliendo, se necesitan uno o dos centrales. El centro del campo no da a bastos para luchar con equipos que meten una marcha más, se llamen Arsenal u Osasuna. Se necesita juventud, fuerza, piernas, frescura y músculo. Arriba estamos planos, sea por conceptos de juego, por calidad de los futbolistas o por la ausencia de verticalidad y desborde. Deberían llegar dos hombres en esas posiciones en las que solo apunta a dejar hueco Munir.

Hay muchos deberes por hacer. En un simple párrafo se contabilizan cinco entradas y uno ya empieza a deducir que no caben en los días que restan para la finalización del mercado de fichajes. Quizás con esas entradas y la aportación de Isco, si lo recupera Lopetegui para la causa, podamos ver un mejor Sevilla con las ayudas de Telles y Marcao. Quizás, y solo quizás, con la salida de los esperados Gudelj y Munir, si se le suman otras de jugadores ofensivos, ya sean Oliver y algunos más (Ocampos y En Nesiry, cosa que no veo probable), el Sevilla practique otro juego diferente. Es algo que veo complicado desde la concepción futbolística de Lopetegui, pero entre el fútbol atrevido de la primera temporada y el jugar a que no pase nada de nada en la última temporada, pueda encontrarse un modelo híbrido o de nueva creación, para que, aunque no lleguemos a conseguir el Trofeo Zamora, al menos el aficionado sevillista pueda sentirse orgulloso de ver jugar a su equipo y competir con los mejores dentro de sus posibilidades que, de por sí, están o parecen estar mermadas y venidas a mucho menos.

Queda tiempo aún, pero lo que puedo manifestar a día de hoy, es que la preocupación gana por goleada a la ilusión. Ojalá en este partido, que se ha puesto bastante cuesta arriba y que hay que remontar como sea, por lo civil o por lo criminal, entre Monchi y Lopetegui logren realizar esos cinco cambios que concede el árbitro y logren mejorar a la plantilla y cambiarle la cara de muerto que tiene. Depende única y exclusivamente de ellos, del que ficha y del que entrena. Está en sus manos. No quiero pensar en las consecuencias que tendría el no lograr esa remontada tan necesaria. Los aficionados solamente podemos animar y exigir, pero desde el club no deben hacer oídos sordos de la preocupación que ocupa y de qué manera al aficionado. La próxima parada… el viernes ante el Valladolid. Allí estaremos.

¡Viva el Sevilla!

PEDRO SENDRA 12/08/2022

De aquellos “Asuntos mercantiles” a estas “Sociedades Anónimas Deportivas”

Tratándose de mi estreno y primera colaboración en esta magnífica casa, antes de entrar en materia debo rendir tributo y recuerdo a mi amigo José Manuel Ariza que desde aquél lejano mes de junio de 2009 hasta este último otoño colaboró de forma notable en este portal.

Vamos a realizar un viaje recorriendo el periplo histórico-vital de una Asociación Atlética que un grupo de señores británicos, en su mayoría de origen escocés, junto con sus amigos sevillanos ocupados principalmente en asuntos mercantiles denominaron Sevilla Football-Club.

En efecto, estos fundadores se dedicaban a los negocios y eran gentes de empresa pero no constituyeron una compañía con fines lucrativos sino un Club de Football para practicar ejercicio físico, revestido con el término de Asociación según la normativa y legislación vigentes tal como quedaba regulado en el Código Civil de 1888 en sus artículos 35 y 36.

En los sucesivos estatutos de 1905 reestructurados en 1914, no se observan cambios en cuanto a la denominación y definición rezando su artículo 1 de esta forma: Bajo la denominación de Sevilla Football Club se constituyó en esta ciudad…. Una sociedad de aficionados al deporte de foot-ball, siendo su fin fomentar y propagar este sport para mejorar el desarrollo físico de la juventud.

No puede pasar desapercibida la importancia y transcendencia de aquella Orden Ministerial de 16 de mayo de 1940 formulada por la dictadura franquista en la que borrando de un plumazo los dos apellidos de nuestro Club se echaban, sobre nuestro verdadero origen, paladas de tierra a la cuneta del olvido.

Durante la mayor parte de esta década de los años cuarenta recordemos que quedó suspendido el sistema asambleario, santo y seña del Sevilla F.C. desde sus inicios, así como la elección del presidente por la correspondiente asamblea de socios.

En el caso de nuestro Club, hasta ese momento ningún otro régimen político, y los hubo muy variados y variopintos, se había inmiscuido en nuestros asuntos internos.

Más de treinta años hubieron de pasar para que, tras la derogación del citado decreto el 18 de julio de 1972, el Club pudiera restablecer parcialmente su denominación original y dando otro salto en el tiempo tenemos que transportarnos a un siglo XXI, ya convenientemente asentado, en el que unos “locos en paños mayores” canalizados posteriormente por el Área de Historia del Sevilla F.C. exhumaran definitivamente lo consciente o inconscientemente ocultado al sevillismo durante el paso de tres centurias.

Con resultar esto sorprendente, aún seríamos testigos de situaciones y circunstancias que darían un vuelco a la entidad en sus aspectos sociales e institucionales hasta el punto que podríamos afirmar parafraseando a algún político de épocas pasadas “Al Sevilla no lo va a conocer ni la madre que lo parió”.

Ciertamente, allá por el mes de marzo de 1980 ya se trabajaba, con el gobierno de la UCD, la nueva Ley de Educación Física y Deportes que ya contemplaba a los clubs de fútbol como sociedades anónimas pero no fue hasta la Ley del Deporte de 15 de octubre de 1990 que regula el deporte en general la que en sus artículos 19 a 29 introduce como novedad la obligatoriedad de adoptar la forma jurídica de Sociedades Anónimas Deportivas por parte de los clubs de fútbol o sus equipos profesionales para participar en competiciones oficiales de carácter profesional y ámbito estatal.

Existía una Disposición adicional a la ley que establecía la excepción a la norma consistente en que los clubs que en los cinco años anteriores (desde la temporada 1985/86 a la 1989/90) reflejaran en las auditorías realizadas por la LFP saldos positivos del Patrimonio Neto Contable durante todo ese período podrían optar, en tal caso, por continuar con su anterior estructura jurídica.

¿Qué ocurrió en el Sevilla F.C.?

A pesar de cerrar algún año de los mencionados con los Fondos Propios en positivo, no se cumplía con la exigencia de la regla en la totalidad del periodo pero un hecho acaecido durante el mismo ofrecía un argumento sólido para tratar de evitar la conversión en S.A.D si así se hubiera deseado.

El 24 de febrero de 1988, se firmaba el contrato de compraventa por parte del Sevilla F.C. de los terrenos de su propiedad aledaños al estadio Ramón Sánchez-Pizjuán y la empresa Construcciones y Contratas, S.A.

Esta transacción significaba que, si bien el patrimonio neto del Club arrojaba signo negativo durante los años analizados, esa valoración no se correspondía en el año 1991, cuando allá por el mes de abril aún no estaba ni redactado el Real Decreto sobre S.A.D., con la realidad en ese momento tras los beneficios obtenidos con la recalificación y venta mencionados que redundaron en un incremento del valor patrimonial del club.

Todo esto nos lleva a que con un estudio actualizado del valor real del patrimonio desde la temporada 1985/86 hasta los momentos previos a la anunciada conversión en S.A.D. se habría arrojado un saldo patrimonial positivo que hubiera evitado, probablemente dar vía libre al “gran negocio” y espectacular hurto al Sevillismo permitido por los políticos que le dieron cobertura legal y secundado por los dirigentes de los clubs finalmente, quizás tras atisbar la rentabilidad que en aquellos momentos se garantizaba con un patrimonio valorado en más de veinte mil millones de pesetas adquirido al precio de setecientos millones de la citada moneda.

Francisco Olid Castro, que había ocupado el cargo de Delegado Provincial de Deportes en Sevilla en la época de Adolfo Suarez como presidente del Gobierno y Benito Castejón como presidente de la Delegación Nacional de Deportes, fue el encargado de tutelar en el Sevilla F.C., como secretario del Consejo de Administración desde octubre de 1990, el proceso de transformación en S.A.D. junto a otros juristas del club. Tras reconocer la posibilidad cierta de evitarlo añadía como colofón lo siguiente:

“… lo que ya no está tan claro es que sea conveniente mantener esta forma jurídica, ya que es probable, que para garantía de los socios y para seguridad de una mejor organización y administración del club sea preferible la conversión S.A.D., en vez de continuar siendo Club de Fútbol como hasta ahora.” (El Sevillista. Abril 1991).

Ahora es, precisamente, cuando nos preguntamos, ¿ha mejorado la garantía de los socios o la mejor organización y administración de los clubs en general?

No hay nada más que respondernos con lo que nos dicta la experiencia constatada: El Sevilla F.C. pasó de pertenecer a todos sus socios a formar parte de la propiedad, sólo, de algunos de ellos y eso en el mejor de los casos (escasa o nula garantía) y si hablamos del fútbol en general en cuanto a organización y administración de los recursos observamos una larga lista de clubs desaparecidos y otros tantos puestos en la cola del Concurso esperando turno.

Todo apunta, visto lo visto a un craso error estratégico motivado por la no observancia del importante componente social que posee el fútbol condimentado por un excesivo interés por los capitales que mueve y genera.

Aún se dirimió una cuestión de matices y probablemente de dudosas consecuencias en aquella histórica Asamblea General Extraordinaria de 23 de septiembre de 1991 en la que figuraba como único punto del orden del día: la información y aprobación de la conversión del Sevilla Fútbol Club en Sociedad Anónima Deportiva y se trataba de la forma de acceder a esta nueva figura societaria. Se planteaban dos opciones: la transformación y la adscripción.

Con esta propuesta de la adscripción, apoyada por el Consejo de Administración, se pretendía preservar el patrimonio del club. De hecho, el Sevilla F.C. se encontraba en una situación parecida a clubs como el Valencia C.F. y el Sporting de Gijón que poseían un gran patrimonio a diferencia del resto de equipos y que se entendía o, más bien, se trataba de hacer ver que requerían un tratamiento distinto en el citado proceso.

En la asamblea salió aprobada la autorización al Consejo para utilizar la vía de la adscripción a la S.A.D. pero finalmente este se decidiría por la transformación tras consensuar un frente común junto con los otros dos equipos en similar situación para presentar recurso posterior al Consejo Superior de Deportes. Reclamación que no debió prosperar porque el tratamiento recibido por estos tres clubs no fue diferente al recibido por la mayoría.

En líneas generales así sucedieron los hechos en el año 1992 que llevaron al Sevilla F.C. a esta nueva identidad societaria novedosa y completamente ajena a los principios fundacionales y en clara beligerancia con la idiosincrasia que identificó al Sevilla Fútbol Club durante más de cien años.

Ojalá contribuyan estas breves consideraciones para poder sacarle más punta a ese manido tópico tan utilizado que viene a decir algo así como aquello de conocer nuestro pasado para entender el presente y garantizar nuestro futuro, pese a la incertidumbre de lo que está por venir, pero apostaría que la condición necesaria, al menos, para conseguirlo pasa por la unión del Sevillismo y hasta ahora se ha demostrado que eso sólo es fruto del trabajo bien hecho.

Para finalizar utilizo hoy una mítica despedida con un añadido mío.

Cuidaros… pero disfrutad.

fuente: Archivo
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