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ENRIQUE BALLESTEROS 01/06/2021

Tras la valla

Supongo que seré del grupo de progenitores que está convencido en dejar a sus hijos recuerdos imborrables. También soy consciente que es harto complicado que la memoria seleccione lo que uno desea o deje a un lado lo que, egoístamente, pretendo recordar y que, a la vez, recuerden para siempre. Mira que nos empeñamos en que sean experiencias amorosas y bienintencionadas para que, de mayores, nuestros primogénitos compartan con nosotros ese estado de felicidad y confort que nos ayuden a seguir viviendo un rato más aunque solo sea en su recuerdo.

Muchos de mi generación o anteriores sabemos que, en otra época, la cosa era diferente. Quizás nuestros padres no sabían expresar sus sentimientos, pero lo que sí que es cierto es que ha habido una vía de comunicación indiscutible para conectar, con toda la complicidad posible, con nosotros. Ese camino no es otro que el fútbol. Lo que les costaba decir “te quiero”, que no se arrancaban con un beso y que son tan duros que no conocían ni tan siquiera la palabra llorar. El orgullo por supuesto. Todo ello quedaba a un lado cuando la comunicación tenía como fondo argumentativo el deporte, en concreto, el fútbol, el cual ayuda a crear recuerdos y a forjar vínculos, incluso siendo de equipos diferentes.

Mi padre fracasó en su propósito de que yo fuese del Real Madrid. Pero considero que triunfó su ideal de que yo eligiera con libertad. No solo respetó mi decisión sino que alentó, en un momento dado, mi sevillismo. Ello no quita que en mi memoria aparezcan imágenes conmigo en “Gol Norte”… del Bernabéu con el mítico gol de Tendillo, las chilenas de Hugo Sánchez, o el video-marcador del estadio que tanto me llamaba la atención de chiquitín, como telón de fondo.

Hace unos meses fui con mis hijas pequeñas a la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano. Equivocadamente pensaba que dejaban entrar público. Nada más lejos de la realidad, el Rayo Vallecano – Sevilla de categoría femenina se disputó a puerta cerrada. Desesperado, dimos una vuelta al recinto con el fin de coger alguna posición, la más idónea posible, para ver “algo” de lejos el encuentro que, por cierto, acabamos perdiendo.

Una muchedumbre se agolpó detrás de una valla, la que hacía de “Gol” detrás de una de las porterías del campo donde se disputó dicho compromiso. Allá que fuimos y, desde ahí, y con mucha paciencia, se podía ver medianamente el partido. Mis hijas se pegaron a la valla y yo, por detrás y con la mano en el hombro, las vigilaba y las miraba preguntándome si se estaban enterando de lo que estaban viendo.

¿Se acordarán mis hijas del día que su padre les llevó a un partido de fútbol de Primera División sin entrar al “estadio”?¿Podrán revivir esa sensación emocionante de hacer algo casi prohibido junto a su padre? Quiero creer que sí. Pero también espero que se puedan acordar de todos los besos que han recibido, de todos los cuentos que se les ha leído, de todos los abrazos achuchables mientras se les decía “te quiero”, de todo los partidos (femeninos y masculinos) que hemos visto juntos, de las veces que han recibido la mano en modo de cuidado.

Y ojalá algún día, las niñas, que ya no serán niñas, al pasar por esa valla puedan recordar que su padre una vez, en aquella época extraña, cuando el fútbol solo se podía ver por televisión, los campos estaban cerrados y la gente no podía salir de casa, les tuvo viendo al Sevilla de la manera más estrambótica posible en Vallecas, y ese momento sienta que nada malo les pueda pasar mientras su padre estaba detrás, con la mano en el hombro, vigilándolas.

Gracias a Alberto Estévez por inspirarme en este texto.

La Liga Promises

La Liga Promises la organiza la Liga de Futbol Profesional y la Fundación José Ramón de la Morena, aunque muy bien podría organizarla el R. Madrid junto al FC Barcelona. Dos equipos que se caracterizan por reclutar a jóvenes jugadores del país para incorporarlos a sus respectivas canteras, no en vano tanto de la Masía como en la llamada Fábrica, salen de ella el mayor número de jugadores profesionales de Europa.

Y qué mejor que este evento, el cual es el escaparate perfecto para tener controlado a los mejores futuros jugadores del país.

Es cierto que sin esa competición también los ojeadores de esos equipos revolotearían por los estadios buscando el nuevo Iniesta, pero joder, al menos no hay que ponérselo tan fácil.

Todo el trabajo de años de seguimiento de cientos de jugadores refrendados en una selección con los mejores chavales y con más futuro, lo expones para que los ojeadores del R Madrid y FC Barcelona en solo tres días puedan conocer sentado en un sillón delante del televisor quienes son los mejores.

Estos ojeadores, una vez visto el torneo, si le interesa alguno solo tienen que conocer quiénes son sus padres y con un par de llamadas de teléfono el trabajo ya está hecho y tiene a su jugador controlado y en poco tiempo fichado.

Nosotros lo hemos podido padecer. Jugadores como Ansu Fati, Hugo Lozano o Sergio Calle jugaron el torneo siendo sevillistas para poco después no serlo.

Veo también que el Athletic se ha negado a participar, lo mismo es por este motivo. Y pudiera ser (que no creo) que haya equipos que no presenten a sus mejores jugadores.

Lo que tengo claro, es que para mí, más que una Liga Promises, es cómo ponérselo fácil a los cazatalentos del R Madrid o FC Barcelona.

Se acabó la temporada

Con este título deseo incluir el extraño ciclo inaugurado el 11-6-2020 con la reanudación del calendario de liga interrumpido por la “pandemia” tras el 2-2 del 7-3-20 en el Wanda-Metropolitano. Mi última comparecencia en el RSP fue el 27-2-2020 en la vuelta de 16º de final de UEL cuando Bono cantó, cual muecín en su alminar llamando a la plegaria, tras “shoot” de Paun en el minuto 87. La “baraka” protectora del marroquí fue más fuerte que sus “djinns” (demonios) y el equipo arbitral letón comandado por Andris Treimanis oyó la advertencia del inglés Stuart Attwell (VAR) y accedió a rebobinar la jugada desde su inicio apreciándose la mano de Traoré. Luego, la “ruleta rusa” del partido contra C.A. Osasuna el 1-3-2020, gol de En-Nessyri en el minuto 93,  al que ya no asistí por encontrarme fuera aunque lo vi por TV.

Desde Junio de 2020, enésimo triunfo en nuestro duelo urbano, hasta la fecha ha pasado casi un año. De sobresaliente en cuanto a los resultados, un título y dos clasificaciones “champions”, no tanto en lo que al juego se refiere. Es el debate de siempre ¿exige demasiado el sevillismo? ¿No somos conscientes de nuestra realidad? ¿No reparamos que vivimos por encima de nuestras posibilidades? Supongo que cada parte tiene su razón, los que consideran que el equipo y su juego es mejorable, y los que creen que hay que estar satisfechos con lo logrado.

Es cierto que la temporada 2019-20 se enlazó con la actual y que por medio hubo la fase final de la UEL contra rivales de enjundia (AS Roma, Wolves, M. United e Inter) y tras su conquista, la Supercopa en Budapest contra el FC Bayern München, y menos mal que no se jugó el llamado “Mundialito de Clubs” al que teníamos derecho. Sin descanso y con las exigencias de la alta competición, demasiado se ha hecho. Mas nuestro ADN sevillista nos lleva a la exigencia, así que hay un regusto amargo por la forma de caer en cada una de las competiciones disputadas. Tal vez la vuelta en el Signal Iduna Park de Dortmund sea la menos frustrante. No voy a repetir aquí lo del gol de Piqué en el Nou Camp en la vuelta de la semifinal copera. En el CNL podría haberse metido más el miedo en el cuerpo a los del “duopolio+1”. Hay que reconocerlo, contra el Atlethic Club y el RMCF el alargue nos privó de tres puntos que hubiesen servido para como mínimo mejorar el 4º puesto. Pero también muy cierto que el gol de Bono en Pucela rescató un punto sobre la bocina, y a priori, nadie daba un duro por salir vivos del “Nou Camp” y el “Bernabeu”, y se salió. Y añadimos el “papuazo” del domingo en el 92, cuando todo apuntaba a una repetición de lo del día del Atlethic Club.

Sigo sosteniendo que, tal como está montado el fútbol en nuestro país, cualquier equipo que no sea del “duopolio+1” tiene vetado hasta pelear por el título. Mucho dinero y muchas influencias son necesarios, lo escribí en mi tercer artículo del presente curso (“¿Aspirante al Título?”). Como en 2007, una combinación de hechos, arbitrales y del propio juego, nos apean del campeonato. En 2007 en “Son Moix” fue el arbitraje de Iturralde con la asistencia del inefable y televisivo Rafa Guerrero, pero nadie se acuerda de que el equipo perdió en Tarragona un partido contra un colista, “Nastic”, ya desahuciado. Hoy, dos árbitros adscritos al colegio madrileño, Gil Manzano, expresidente de la Peña Madridista de Don Benito, y Del Cerro Grande, privan al SFC de un desenlace diferente al que se dio finalmente tras la mano de Balenciaga, pero hay que recordar la derrota frente a la SD. Eibar en el RSP o el empate al final del Real Valladolid en la 1ª vuelta. Para ser campeón, como mínimo, no pueden perderse ciertos puntos. Luego está el problema arbitral, pero ese es otro tema. Se ha ganado una barbaridad de puntos, se ha batido el record de puntuación que lo ostentaba Unai Emery, pero en mi modesta opinión se ha jugado demasiado al filo del alambre con resultados ajustados que han hecho peligrar el resultado.

El final del CNL ha sido el esperado, los tres primeros son los que ya se sabía desde Octubre, tal vez con una menor diferencia de puntos, los mismos que lo serán la temporada 2021-22, si un milagro no lo impide. En clave sevillista, se pueden generar dudas: ¿Se podría haber hecho más? Dada la conjunción astral de este año ¿Se ha perdido una oportunidad que, como en 2007, tardará otros 15 años en repetirse? El tiempo lo dirá.

No he tenido ni el más mínimo interés desde el gol de Iñaki Williams que supuso la derrota ante el Atlethic Club en saber cuál de los tres del “duopolio+1” campeonaba. Para mí es igual, es la misma hidra de tres cabezas. Lo malo es que el año próximo será idéntico desenlace, y nadie parece quererlo remediar. Los que han ganado el título saben que, independientemente de su ruinosa situación económica, mantendrán a Suárez, Oblak y su entrenador talismán. Los subcampeones, restañan las heridas de su “fracaso” allanando el terreno para que M’Bappé y Haaland desembarquen en la Castellana, así,  los palmeros del “padre Pérez” ya hablan de la irresponsabilidad que sería que el PSG y su dueño osasen obstruir la salida de su estrella porque sería ir contra los deseos del futbolista ¿No es una canción que a todos los sevillistas nos suena desde el verano de 2005? Y por último, el 3º en el “pódium” desea mantener a Messi, posible causa de su ruina económica, y se le permite.

Es una obscenidad que en las circunstancias actuales la LFP, la RFEF, el CSD o quien sea, miren para otro lado si se consuman estos actos. Pero además atenta contra el equilibrio y la pureza de la Liga, es una competencia desleal clara. Si ante los nada oscuros objetos de deseo del santón que preside a los de Concha Espina los demás clubs de la LFP callan, luego que no haya quejas de ligas de 100 puntos y de que el 3º saca “tropecientos” al 4º. Si mientras la LFP se ceba contra los “Guadalajaras o  Salamancas de turno” en tanto que tolera que  el “duopolio+1” siga con patente de corso para más desmanes abogando encima por el engendro de la “Superliga” para que los demás les paguemos las deudas de sus excesos, el SFC, ni ningún otro, podrá optar jamás a algo superior al 4º puesto.

Falta de gol en la 2ª línea, marcadores muy cortos, juego excesivamente horizontal y previsible… son algunos defectos que deben pulirse. No sabemos si con más gol el sistema mejorará los números y dará tranquilidad al espectador sevillista hasta prescindir de la cafinitrina, pero habrá que comprobarlo, ya que la realidad incontestable es que una plantilla sin descanso estival ha hecho 77 puntos. Por otro lado, que nadie piense que por haber participado en “Champions” y ganar el derecho para la misma competición en la 2021-22 el club puede tirar la casa por la ventana para hacer un equipo que iguale en posibilidades a los del “duopolio+1”, las ganancias se han visto limitadas por los 14 meses de ausencia de público en el RSP y la inexistencia de campaña de abonos. Para pelear en igualdad de condiciones contra éstos, la batalla está en otro sitio.

Termina la temporada con buen sabor de boca en cuanto a los números, no tanto en cuanto al juego, pero es lo que hay. Felicidades a todo el sevillismo por el 4º puesto y a los profesionales que lo han logrado, plantilla, cuerpo técnico, director deportivo y Consejo,  y a soñar con la próxima temporada, que en ilusión no nos gana nadie.

C+
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