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ÁLVARO FUENTES 25/10/2019

Que empiece lo bueno

Ciertamente, ver al Sevilla ganar por tres goles a cero en un partido europeo es algo que deja buen sabor de boca a cualquier aficionado al club nervionense. Sin embargo, la UEFA Europa League que está brindando la entidad hispalense no debería levantar tantas euforias. Ni esta competición ni la doméstica. Ahora es cuando el camino se empieza a empinar… y cuando hay que evitar hacer la goma.

El Sevilla, con su victoria ante el Dudelange, no hizo más que lo que debía. Que tiene mérito hacerlo, por supuesto… como el cumplir satisfactoriamente cualquier tarea que a uno le encomiendan. Sin embargo, no hay que perder en la perspectiva a los rivales a los que se ha superado. Ya puede Lopetegui llenarse la boca de respeto hacia sus oponentes, pero…. querido amigo de Asteasu, si no le hubieran ganado a los Apoel, Dudelange y el todopoderoso Qarabag… ya sabe usted lo que habría. Ganaron a los tres, bien hecho. Buen trabajo. Y con el equipo ‘B’… que eso sí tiene gran mérito. Eso sí, era lo que tenían que hacer. Ninguna proeza.

No obstante, lo importante viene ahora. De momento, el Sevilla se ha enfrentado a equipos de media tabla, a la Real Sociedad –con una importante victoria— y a Real Madrid y Barcelona, con derrotas. Las próximas fechas veremos al equipo nervionense jugarse los tres puntos ante Getafe… y Valencia, Atlético de Madrid y Betis  (con todo lo que ello representa para su afición y para la sevillista). Ahora comienzan las cuestas y es cuando todos vamos a ver realmente qué equipo tiene el Sevilla entre manos. Un equipo que aspira a Champions League tiene que dar el do de pecho y sacar de estos cuatro partidos un mínimo de nueve o diez puntos. Cuatro victorias sería excelso… y tampoco es cuestión de levantar los pies del suelo.

La plantilla de más de 150 millones de euros confeccionada por Monchi para Lopetegui estaba pensada para aspirar a grandes éxitos. Poco a poco, sí, pero desde ya. ¿Qué mejor éxito que desmarcarse del Sevilla de las últimas temporadas, ese que tiene la costumbre de descolgarse cuando el calendario viene de malas y de no competir ante los rivales de envergadura? Cuatro partidos importantísimos. Doce puntos vitales para decir ¡Aquí está el Sevilla! Para ganarse la importancia de abrir informativos. Para ganarse el respeto de la prensa de Madrid. Para darle a la afición lo que se merece. Déjense de medias tintas y denlo todo, porque estos partidos son los que diferencian una temporada sobresaliente de la más absoluta mediocridad.

ALBERTO CONTRERAS 25/10/2019

JGA 2019: Segunda oportunidad para accionistas mayoritarios

En pocas semanas celebraremos la Junta General de Accionistas del Sevilla Fútbol Club S.A.D. del presente año 2019.

Y aquí podría terminar mi artículo. Porque pocas palabras se precisan para el buen entendedor. Y los accionistas mayoritarios de nuestra entidad, que son los deseables destinatarios de estas letras, ya lo han entendido, si lo han leído.

Tú, sevillista y seguidor de Columnas Blancas, si lo prefieres, abandona la lectura. Pero hazte un favor que de paso redunda en favor de lo que amas, pon a prueba esa hipótesis denominada de “los seis grados de separación” por la que se entiende que cualquiera puede estar conectado con cualquiera a través de una cadena de conocidos de no más de cinco intermediarios, esto es, seis enlaces. Difunde este artículo, enlázalo. Los enlaces últimos que nos interesa alcanzar son, precisamente, seis: Castro, Del Nido, Carrión, Alés, Guijarro y Miñán.

El pasado 10 de diciembre de 2018, representado en Junta General de Accionistas un 78,47% del capital social del Sevilla Fútbol Club S.A.D, un 90,92% de las acciones presentes impidieron que se blindara de posibles especuladores nuestro estadio “Ramón Sánchez-Pizjuán” y nuestra ciudad deportiva “José Ramón Cisneros Palacios”. El 33,32% de las acciones votó en contra y el 57,60% se abstuvo respecto de dicha iniciativa incluida en el orden del día a golpe de esfuerzo y agrupación de acciones de muchos cientos de sevillistas.

Desde entonces y hasta la fecha han corrido ríos de tinta considerando aquella negativa como un error de bulto. Y no me refiero al reflejo de la opinión de los proponentes de dicha modificación estatutaria, que va de suyo. Sino que los propios accionistas mayoritarios que impidieron el citado acuerdo de blindaje de nuestro patrimonio inmobiliario han venido manifestando su consideración favorable respecto de dicha propuesta.

¿Cuál fue el problema entonces para que no se aprobase?

Les hemos leído y escuchado decir que las formas, el clima de dicha Junta, la sensación de pretensión de imponer la propuesta de una minoría hacia una mayoría…

Bien.

Borrón y cuenta nueva.

Ahora tienen su oportunidad.

Y la tienen abanderando ellos mismos -nuestros máximos accionistas- la propuesta y el acuerdo. Y la tienen aún más cargada de razones que hace un año, porque las inversiones en el estadio y en la ciudad deportiva aconsejan en mayor medida que los sevillistas los blindemos ante futuribles buitres mercachifles de esos que abundan por los palcos para mayor gloria de ellos mismos.

A la fecha de cierre de este artículo no tenemos convocada Junta General para 2019. Esperemos que el orden del día de la misma incluya la comentada propuesta de acuerdo, que no es más que la protección de “nuestra casa”.

De ser así, volviendo por dónde empezábamos, en pocas semanas celebraremos (no escogí el término al azar) una Junta General histórica.

Identidad

Entro por primera vez en este patio de columnas blancas, agradeciendo la elegante invitación de sus arquitectos, y la complicidad de mi amigo del alma y vecino de asiento en nuestro particular teatro de los sueños. Y de alguna manera, en este primer paseo, rescato de mi memoria imposible el escudo suizo que mi abuelo Juan Pablo Barrero estrenó sobre su corazón un 16 de octubre de 1921, en un partido con el Casa Pía de Lisboa. Y lo beso. Y pienso en nuestra identidad, y en cómo se compuso desde aquellos primeros años de albero, cuero y fotos sepia, esa sinfonía compleja y única que es el sevillismo.

Un modo de vivir ya entonces aquél juego de pelota que, cuando el equipo salía lejos de Andalucía, era ya reconocible y admirado. Preciosismo, alegría, pase corto, entusiasmo, ambición, virtuosismo, autoexigencia, compañerismo. Unos valores que trascienden la forma de entender ese juego y se inyectan en la médula de un Club, que desde entonces, participa de esa identidad impregnando todos sus estamentos.

Barrero, en un artículo que publicaba el diario sevillano “La Unión” en marzo de 1925, se refería a ello: “un dribling original es uno de los mayores encantos para un aficionado andaluz, dos provocan ya una suerte de entusiasmo, y si son tres, la ovación se acompaña de sombreros al viento que se desprenden rápidamente de la cabeza de sus poseedores”.

Esa identidad está viva, sigue hoy definiéndonos, y podemos concluir sin temor a equivocarnos, que cuando el Club ha sido más fiel a esos principios y ha sido más “sevillista”, es cuando hemos alcanzado y tocado la gloria. Por eso, en este primer paseo, me paro y reconozco esta identidad colectiva, y la encuentro en uno de los nuestros. Aquel niño de ojos azules y mirada inquieta, que saltó al campo en noviembre de 2003 de la mano de Joaquín Caparrós, conserva hoy en los dominios de su banda derecha, la llave y la esencia de lo que somos. Más allá de la casta y el coraje, que también, están la humildad sincera, la discreción justa, la entrega sin límite, la asistencia precisa, la carrera emocionante, el recorte certero, la alegría desbordante, y el ejemplo de una profesionalidad que supera expectativas.

Ahí es donde cobra sentido el abrazo emocionado y ya imposible con tu padre tras un gol, la alegría total del triunfo en los ojos de tu hijo, la cerveza y el cántico en un bar muy lejos de Sevilla, la bufanda dormida en ese rincón de tu armario, la tertulia de amigos viviendo la amistad en sevillismo, y aquella alineación de memoria con la que rezábamos cada noche después del partido.

Por eso, Jesús, vaya desde estas columnas blancas, mi admiración, respeto y emoción, y si me permites, un ruego: sigue contagiando sevillismo en ese vestuario sagrado de ropas blancas, y reparte con generosidad esos valores que nos han hecho, contigo, grandes.

RAFA VELASCO 23/10/2019

Solos ante el peligro

Como Gary Cooper en “Solo ante el peligro” o como el General Caster en “Murieron con las botas puestas”, así veo a nuestro Sevilla FC en el panorama nacional. Me explico, teniendo en cuenta diferentes factores que influyen decididamente en el poder que pueda tener una entidad. Empecemos por el poder mediático, de suma importancia […]

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