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La Liga Promises

La Liga Promises la organiza la Liga de Futbol Profesional y la Fundación José Ramón de la Morena, aunque muy bien podría organizarla el R. Madrid junto al FC Barcelona. Dos equipos que se caracterizan por reclutar a jóvenes jugadores del país para incorporarlos a sus respectivas canteras, no en vano tanto de la Masía como en la llamada Fábrica, salen de ella el mayor número de jugadores profesionales de Europa.

Y qué mejor que este evento, el cual es el escaparate perfecto para tener controlado a los mejores futuros jugadores del país.

Es cierto que sin esa competición también los ojeadores de esos equipos revolotearían por los estadios buscando el nuevo Iniesta, pero joder, al menos no hay que ponérselo tan fácil.

Todo el trabajo de años de seguimiento de cientos de jugadores refrendados en una selección con los mejores chavales y con más futuro, lo expones para que los ojeadores del R Madrid y FC Barcelona en solo tres días puedan conocer sentado en un sillón delante del televisor quienes son los mejores.

Estos ojeadores, una vez visto el torneo, si le interesa alguno solo tienen que conocer quiénes son sus padres y con un par de llamadas de teléfono el trabajo ya está hecho y tiene a su jugador controlado y en poco tiempo fichado.

Nosotros lo hemos podido padecer. Jugadores como Ansu Fati, Hugo Lozano o Sergio Calle jugaron el torneo siendo sevillistas para poco después no serlo.

Veo también que el Athletic se ha negado a participar, lo mismo es por este motivo. Y pudiera ser (que no creo) que haya equipos que no presenten a sus mejores jugadores.

Lo que tengo claro, es que para mí, más que una Liga Promises, es cómo ponérselo fácil a los cazatalentos del R Madrid o FC Barcelona.

Se acabó la temporada

Con este título deseo incluir el extraño ciclo inaugurado el 11-6-2020 con la reanudación del calendario de liga interrumpido por la “pandemia” tras el 2-2 del 7-3-20 en el Wanda-Metropolitano. Mi última comparecencia en el RSP fue el 27-2-2020 en la vuelta de 16º de final de UEL cuando Bono cantó, cual muecín en su alminar llamando a la plegaria, tras “shoot” de Paun en el minuto 87. La “baraka” protectora del marroquí fue más fuerte que sus “djinns” (demonios) y el equipo arbitral letón comandado por Andris Treimanis oyó la advertencia del inglés Stuart Attwell (VAR) y accedió a rebobinar la jugada desde su inicio apreciándose la mano de Traoré. Luego, la “ruleta rusa” del partido contra C.A. Osasuna el 1-3-2020, gol de En-Nessyri en el minuto 93,  al que ya no asistí por encontrarme fuera aunque lo vi por TV.

Desde Junio de 2020, enésimo triunfo en nuestro duelo urbano, hasta la fecha ha pasado casi un año. De sobresaliente en cuanto a los resultados, un título y dos clasificaciones “champions”, no tanto en lo que al juego se refiere. Es el debate de siempre ¿exige demasiado el sevillismo? ¿No somos conscientes de nuestra realidad? ¿No reparamos que vivimos por encima de nuestras posibilidades? Supongo que cada parte tiene su razón, los que consideran que el equipo y su juego es mejorable, y los que creen que hay que estar satisfechos con lo logrado.

Es cierto que la temporada 2019-20 se enlazó con la actual y que por medio hubo la fase final de la UEL contra rivales de enjundia (AS Roma, Wolves, M. United e Inter) y tras su conquista, la Supercopa en Budapest contra el FC Bayern München, y menos mal que no se jugó el llamado “Mundialito de Clubs” al que teníamos derecho. Sin descanso y con las exigencias de la alta competición, demasiado se ha hecho. Mas nuestro ADN sevillista nos lleva a la exigencia, así que hay un regusto amargo por la forma de caer en cada una de las competiciones disputadas. Tal vez la vuelta en el Signal Iduna Park de Dortmund sea la menos frustrante. No voy a repetir aquí lo del gol de Piqué en el Nou Camp en la vuelta de la semifinal copera. En el CNL podría haberse metido más el miedo en el cuerpo a los del “duopolio+1”. Hay que reconocerlo, contra el Atlethic Club y el RMCF el alargue nos privó de tres puntos que hubiesen servido para como mínimo mejorar el 4º puesto. Pero también muy cierto que el gol de Bono en Pucela rescató un punto sobre la bocina, y a priori, nadie daba un duro por salir vivos del “Nou Camp” y el “Bernabeu”, y se salió. Y añadimos el “papuazo” del domingo en el 92, cuando todo apuntaba a una repetición de lo del día del Atlethic Club.

Sigo sosteniendo que, tal como está montado el fútbol en nuestro país, cualquier equipo que no sea del “duopolio+1” tiene vetado hasta pelear por el título. Mucho dinero y muchas influencias son necesarios, lo escribí en mi tercer artículo del presente curso (“¿Aspirante al Título?”). Como en 2007, una combinación de hechos, arbitrales y del propio juego, nos apean del campeonato. En 2007 en “Son Moix” fue el arbitraje de Iturralde con la asistencia del inefable y televisivo Rafa Guerrero, pero nadie se acuerda de que el equipo perdió en Tarragona un partido contra un colista, “Nastic”, ya desahuciado. Hoy, dos árbitros adscritos al colegio madrileño, Gil Manzano, expresidente de la Peña Madridista de Don Benito, y Del Cerro Grande, privan al SFC de un desenlace diferente al que se dio finalmente tras la mano de Balenciaga, pero hay que recordar la derrota frente a la SD. Eibar en el RSP o el empate al final del Real Valladolid en la 1ª vuelta. Para ser campeón, como mínimo, no pueden perderse ciertos puntos. Luego está el problema arbitral, pero ese es otro tema. Se ha ganado una barbaridad de puntos, se ha batido el record de puntuación que lo ostentaba Unai Emery, pero en mi modesta opinión se ha jugado demasiado al filo del alambre con resultados ajustados que han hecho peligrar el resultado.

El final del CNL ha sido el esperado, los tres primeros son los que ya se sabía desde Octubre, tal vez con una menor diferencia de puntos, los mismos que lo serán la temporada 2021-22, si un milagro no lo impide. En clave sevillista, se pueden generar dudas: ¿Se podría haber hecho más? Dada la conjunción astral de este año ¿Se ha perdido una oportunidad que, como en 2007, tardará otros 15 años en repetirse? El tiempo lo dirá.

No he tenido ni el más mínimo interés desde el gol de Iñaki Williams que supuso la derrota ante el Atlethic Club en saber cuál de los tres del “duopolio+1” campeonaba. Para mí es igual, es la misma hidra de tres cabezas. Lo malo es que el año próximo será idéntico desenlace, y nadie parece quererlo remediar. Los que han ganado el título saben que, independientemente de su ruinosa situación económica, mantendrán a Suárez, Oblak y su entrenador talismán. Los subcampeones, restañan las heridas de su “fracaso” allanando el terreno para que M’Bappé y Haaland desembarquen en la Castellana, así,  los palmeros del “padre Pérez” ya hablan de la irresponsabilidad que sería que el PSG y su dueño osasen obstruir la salida de su estrella porque sería ir contra los deseos del futbolista ¿No es una canción que a todos los sevillistas nos suena desde el verano de 2005? Y por último, el 3º en el “pódium” desea mantener a Messi, posible causa de su ruina económica, y se le permite.

Es una obscenidad que en las circunstancias actuales la LFP, la RFEF, el CSD o quien sea, miren para otro lado si se consuman estos actos. Pero además atenta contra el equilibrio y la pureza de la Liga, es una competencia desleal clara. Si ante los nada oscuros objetos de deseo del santón que preside a los de Concha Espina los demás clubs de la LFP callan, luego que no haya quejas de ligas de 100 puntos y de que el 3º saca “tropecientos” al 4º. Si mientras la LFP se ceba contra los “Guadalajaras o  Salamancas de turno” en tanto que tolera que  el “duopolio+1” siga con patente de corso para más desmanes abogando encima por el engendro de la “Superliga” para que los demás les paguemos las deudas de sus excesos, el SFC, ni ningún otro, podrá optar jamás a algo superior al 4º puesto.

Falta de gol en la 2ª línea, marcadores muy cortos, juego excesivamente horizontal y previsible… son algunos defectos que deben pulirse. No sabemos si con más gol el sistema mejorará los números y dará tranquilidad al espectador sevillista hasta prescindir de la cafinitrina, pero habrá que comprobarlo, ya que la realidad incontestable es que una plantilla sin descanso estival ha hecho 77 puntos. Por otro lado, que nadie piense que por haber participado en “Champions” y ganar el derecho para la misma competición en la 2021-22 el club puede tirar la casa por la ventana para hacer un equipo que iguale en posibilidades a los del “duopolio+1”, las ganancias se han visto limitadas por los 14 meses de ausencia de público en el RSP y la inexistencia de campaña de abonos. Para pelear en igualdad de condiciones contra éstos, la batalla está en otro sitio.

Termina la temporada con buen sabor de boca en cuanto a los números, no tanto en cuanto al juego, pero es lo que hay. Felicidades a todo el sevillismo por el 4º puesto y a los profesionales que lo han logrado, plantilla, cuerpo técnico, director deportivo y Consejo,  y a soñar con la próxima temporada, que en ilusión no nos gana nadie.

C+
CARLOS MARTÍN 25/05/2021

Los niños del Tartiere

1 de junio de 1997. Derrota 1 a 0. Sobre el tiempo añadido Maqueda firmaba la sentencia ya sin margen de error. Se consuma el descenso a Segunda en Oviedo con apenas dos jornadas por delante. Monchi, como un ovillo, se rompe al final del túnel ante los pies de Ramis. “Hasta la muerte” suena en una grada desconsolada mientras, poco a poco, reaparece el equipo. “Casi 3.000 peregrinos que viajaron 900 kilómetros desde Sevilla para asistir al milagro sólo pudieron ser testigos del acta de defunción”. Así se lee en la crónica de la fatídica tarde. Las imágenes de archivo hoy siguen mostrando los primeros planos de Mirsad Hibić o Ivica Mornar junto a las lágrimas de Julián Rubio. Aún emociona ver las caras de una joven afición que en su mayoría probaba por primera vez el amargo sabor de la decepción futbolera más profunda. Tocaba volver a la división de plata después de 21 años.

‘Los niños del Tartiere’ no sabían entonces que la primavera futura podría convertirse en un calendario repleto de efemérides de gloria. La generación del PC Fútbol 5.0 venía de la nebulosa de la salvación sobre la bocina por el castigo administrativo de la Segunda B y se situaba frente a un espejismo muy diferente con la ilusión precoz de la pretemporada invicta de Camacho. Para los 50000 de la presentación estival no existía aún Eindhoven. En aquella época la miel llegaba también de Holanda en forma de triangular en Vitesse, brillaba como una carabela del Colombino o tenía ciertas dosis de intranquilidad ante el noveno penalti del Trofeo Osama en el Olímpico de Roma. La vida era una noria que avanzaba indultándole errores a la última actualización de la guía Marca y contando parpadeos del teletexto hasta el resumen de Estudio Estadio. Tocaba superar el desengaño de ver a Suker con otro escudo, que fue el mayor desamor juvenil de orgullo herido, mucho peor que ver pasear a la ex por el barrio en la moto de otro. Una época en la que valorar prematuramente la importancia de una renuncia a tiempo, con el ejemplo fresco del mito Bilardo, comprendiendo que un Mercedes podría conquistar el amor de “Miss España” y que el dispendio económico bajo la dirigencia de un tridente formado por De Caldas, Menéndez y Cabezas le pondría esta camiseta a un elenco con un toque exótico con nombres como Marinakis, Colusso, Bebeto y Prosinečki.

El resto de la historia es conocida. Aquella época amenazó seriamente la supervivencia de un club que tuvo que lidiar con episodios de ‘cuidados intensivos’. De aquel trauma, que se aproxima lentamente a sus bodas de plata, hasta el dulce presente del prestigio que se anuncia en la manga con el parche del rey de la Europa League. Del áspero comienzo del milenio a la fortaleza de una entidad que, con el sólido respaldo de su afición, está muy por encima de las crisis pasajeras que una abultada derrota con chanclas pueda provocar o de las nuevas frustraciones a golpe de tuit por caer contra pronóstico en tus nuevas cimas. Como en las series de Netflix (¿qué director se animará a darle forma de documental a esta épica historia?) se pasó de la tragedia del infierno deportivo a una trayectoria casi inmaculada desde hace casi dos décadas. Cerrar la temporada 20-21, una de las más exigentes de la historia reciente con la octava clasificación para la Champions con cinco jornadas de adelanto, siendo la decimoséptima para Europa en este siglo XXI. ¿Es justo hablar de decepción o de un aspirante fracasado en una Liga de 86 puntos? ¿Agridulce sabor de boca? Desde el gol de Baptista a Osasuna el 23 de mayo en la última jornada de la 2003-04 este equipo se acostumbró a poner mimbres para poner la mirada más allá de Despeñaperros y pasear por las alturas sin que apenas le temblara el pulso en los momentos claves. Un huracán sin techo que va desde el Sevilla de Joaquín Caparrós, que cimentó las bases de lo que vendría luego, al de Julen Lopetegui, con los 77 como mejor marca histórica de puntos y la pelea hasta la penúltima jornada por el título liguero.

Aquella postal asturiana de abatimiento colectivo jamás perderá vigencia porque también de las derrotas, incluso de las verdaderamente duras, se aprende y se crece. Ahora la perspectiva cambia. Se bajaron de la valla para atarse a hipotecas. Se secaron las lágrimas para peinar las canas con orgullo. Regalaron las bufandas para meter el veneno blanquirrojo a hijos o sobrinos. Dos décadas después ‘los niños del Tartiere’ tragan saliva y escupen ese regusto amargo que aún pueda quedar. En los ojos puede verse que tienen ganas de más.

Valoración de la plantilla

Supongo que en nuestra web habrá más, mejores y distintas valoraciones de mis compañeros pero inevitablemente son los momentos de los análisis. Señalar a modo general que a la plantilla yo le pondría un notable alto ya que se ha conseguido el récord de puntos y victorias con el objetivo conseguido a falta de cinco […]

JUANMA DÍAZ 23/05/2021

Volveremos a nuestro templo

Tenía que ir a verte, pero no cuando se convocó a través de las redes sociales. Tenía que ser en otro horario, en otro momento, porque tenía que verte a solas para decirte por lo bajini que pronto nos veremos, que pronto cruzaremos esas puertas numeradas para acceder a tus gradas. Ganas hay… y muchas. […]

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