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EFE
JUAN LUIS FRANCO 02/08/2022

La crítica, el burro y los canapés

La afición sevillista siempre ha sido crítica y no se ha conformado nunca con un victimismo complaciente. Podríamos poner muchos ejemplos de ello, pero nos vamos a quedar con uno.

Nos situamos en la temporada 1931/32. Mala marcha liguera que desemboca en dimisión en febrero del presidente, el barón de Gracia Real, a lo que sigue la eliminación en Copa en dieciseisavos de final.

En ese momento el sevillismo pasa a la acción y crea la “Agrupación Sevillista”, una asociación de sevillistas de a pie que se constituía para ser la alternativa a la oficialista “Peña Sevillista”.

La Agrupación convoca a los socios, asistiendo cuatrocientos de ellos, para concretar las ideas a plantear en la Junta General Extraordinaria que se avecinaba.

Entre los críticos está Sánchez-Pizjuán, el cual, en una Junta muy tensa, logra calmar a los asambleístas, mediando entre las propuestas, que no detallamos para no alargarnos. A mediados de mayo se celebró otra Junta extraordinaria para tratar la situación deportiva y económica del Club y la dimisión de la directiva.

Sánchez-Pizjuán pide la unidad del sevillismo, discutiéndose ampliamente fórmulas para resolver la difícil situación económica. El presidente recogió las propuestas de los socios, otorgándosele al Comité ejecutivo un voto de confianza para que retirase la dimisión y resolviese la crisis deportiva. Se acordó finalmente que el Comité continuara hasta la asamblea ordinaria a celebrar en el mes de junio.

El 26 de junio de 1932, la asamblea eligió por unanimidad a D. Ramón Sánchez-Pizjuán como presidente.

¿A qué viene todo esto?

La crítica es necesaria, bien llevada y razonada es el estímulo y acicate que necesita el que esté al frente de cualquier responsabilidad para dar lo mejor de sí mismo de la entidad que representa.

Otra cosa distinta es quejarse por todo. Desde mi punto de vista, se ha pasado de la crítica a la intransigencia, mucho daño ha hecho EA Sports, con el FIFA 21 y el “modo Carrera”.

Para quien no lo sepa, el modo carrera de FIFA 21, consiste en que desempeñas el rol de manager, inviertes en jóvenes talentos para asegurar el futuro del club. A menos que seas muy torpe, ganas siempre, En eso consiste la adición a esta variante del juego, en alentar tu ego de forma que te consideres un superclase de la dirección técnica y consigas ganar muchos millones de euros gracias a tu sagacidad para las gestiones, las cuales después quieres aplicarlas en Twitter, y la vida real es otra cosa.

Está todo inventado. Leyendo Twitter se me viene a la memoria el libro de “El Conde Lucanor”, redactado a finales del primer tercio del siglo XIV por Don Juan Manuel (1282-1348) y que fue mandado imprimir por vez primera en Sevilla en 1575, no pudo esogerse otro sitio para su primera impresión.

El Cuento II de “El conde Lucanor” narra “Lo que sucedió a un hombre bueno con su hijo”.

Resumido trata de lo siguiente:

Un padre y su hijo salen acompañados de su inseparable burro a cumplir con sus faenas en el campo.

Al salir del pueblo, el hijo se monta en el burro y alguien los ve y hace el siguiente comentario:

– ¡Ay que ver! Qué poca consideración del niño, tan joven, montado en el burro y el padre andando.

El padre lo oye y le dice al niño:

– Mira niño, bájate tú y me subiré yo.

Se baja el niño del burro y se sube el padre. Un poco más adelante, otra persona los ve y comenta lo siguiente:

– Desde luego, qué poca consideración de ese hombre, él montado en el burro y el pobre niño andando.

A esto el padre le dice al niño:

– ¡Anda niño! Súbete tú también el burro.

Poco después, otra persona que estaba junto al camino comenta:

– Qué poco respeto le tienen al pobre animal. Los dos subidos en él, que va el animalito que no puede tirar.

Igualmente, el padre oye el comentario y dice:

– Mira niño, vamos a apearnos los dos e iremos andando.

Seguidamente los ve alguien y su comentario fue el siguiente:

– ¡Serán tontos! Mira que ir los dos andando y el burro de vacío.

Volviendo al texto original, rematamos la historia:

Y, cuando don Juan escuchó esta historia, la mandó poner en este libro e hizo estos versos que dicen así y que encierran toda la moraleja:

Por críticas de gentes, mientras que no hagáis mal,

buscad vuestro provecho y no os dejéis llevar.

No me considero más sevillista que nadie, no saco el sevillómetro para este comentario; pero entiendo que estamos pasando de la crítica constructiva y razonada a reivindicar con orgullo que no te inviten a canapés.

fuente: Archivo
SEBASTIÁN GUERRERO 01/08/2022

Los retos de la temporada 22/23

Estamos a las puertas de una nueva temporada en la que tendremos que superar una serie de retos que serán fundamentales para poder seguir con nuestro campamento base en Liga de Campeones.

En lo social se percibe no solo un gran pesimismo en la afición sino una gran dosis de anhedonismo bastante preocupante. Desde la animadversión a Lopetegui por un sector de la afición, aunque no se llegase a notar en el Ramón Sánchez-Pizjuán, y con la prensa mayoritariamente en contra del de Asteasu, hasta el enfado monumental por la subida del 15% en el precio de los abonos, pese a las cifras de renovaciones anunciada por el club, aquí sí hubo protesta a las puertas del estadio. Terminando por las salidas de Diego Carlos y Koundé por mucho menos dinero que estaba instalado en el imaginario colectivo, siendo el último traspasado al ínclito Barcelona. Como decía, el hervidero que suponen las RRSS, Twitter es un auténtico contenedor de generar frustración, aún no ha llegado a las gradas, pero todos sospechamos que como el campeonato no comience con buenos resultados no tardará en aparecer las críticas contra todo lo que se mueva. Fundamental tomarse en serio este reto y que el club se ponga las pilas para revertir esta situación, fórmulas hay muchas y variopintas, al sevillista con poco que se le dé, se entrega, lo llevamos en nuestro ADN. También hay que hacer autocrítica y bajar la pelota por parte de nosotros, los aficionados. Ayer escuchaba a un aficionado quejarse amargamente de todo y se justifica en “si ahora que nos hemos clasificado en tres ocasiones seguidas para Champions, no exigimos, cuándo lo vamos a hacer”. Bueno, pues si nos hemos clasificado tres veces para Champions, será también por los dirigentes, por lo que también se habrán ganado algo de confianza y no habrán hecho todo tan mal. ¿No?

En lo institucional siguen llegando noticias de los juzgados donde se libran pequeñas batallas de cara a la próxima Junta de Accionistas, de futuro incierto, y en la que José María Del Nido Benavente presentará de nuevo batalla, con una previa que está por ver cómo afecta al ambiente en el club y en la afición. No obstante, no son pocos los que ya están haciendo campaña en pro del expresidente aprovechándose del enfado justificado de parte de la afición para ser realmente cruel con Pepe Castro que, con sus defectos, tampoco merece las cosas que se leen día sí, día también. Al final será una batalla en la que mandará el capital que tenga cada uno, un enfrentamiento y calentamiento entre la afición solo sirve para hacer daño y perjudicar al equipo. Importantísimo que los aficionados no entremos en el juego de uno y otro. El panorama posterior, si gana Del Nido, poniendo un presidente cuchara, a lo Pepe León, al estar inhabilitado, lo dejamos para el caso en el que se dé.

Pero más allá de eso, hay retos más urgentes o que hay que abordarlos antes. La política de comunicación del club es absolutamente nefasta, por no decir inexistente. Por no querer hacer muy largo el artículo mencionaré tres casos paradigmáticos: ni presentación de la campaña de abonos, ni presentación de la nueva marca deportiva ni presentación del nuevo sponsor principal. Estos dos últimos casos siendo los que más beneficios nos van a reportar en su apartado en nuestra extensa y creciente historia. No se entiende. Tampoco pasa nada anunciar que se ha recibido el “Informe Legends” y que está estudiándose, por poner un ejemplo. Aunque en esto da más la sensación que muchos aficionados piensan que van a estar informados del minuto a minuto de cada cosa en la que trabaja el consejo, como con las negociaciones de fichajes y ventas.

Para el final dejo lo deportivo. Ha comenzado bien la pretemporada. Sin lesiones relevantes ni covid, con todos entrenando, atrás queda el horror de la pasada pretemporada que fue un resumen de la temporada. Este año, sin embargo, los fichajes volverán a llegar tarde, dificultando su puesta a punto y su integración en el equipo. Es mejor esperar y fichar con más dinero o era conveniente esperar, cuando quede confeccionada la plantilla podremos opinar mejor. No obstante, no vale con la venta de Kounde, con su salida hay puestos para un central y un lateral izquierdo, pero tenemos cinco jugadores de banda para dos puestos (Suso, Ocampos, Lamela, Corona y Munir), tenemos seis jugadores para el centro del campo para tres puestos (Fernando, Delaney, Jordán, Rakitic, Papu y Óliver) sin contar a Gudelj que, si cuenta, es como central. En la delantera, igual. Me da que no es tan sencillo y que no comenzarán a caer en cascada los fichajes, a no ser que, por ejemplo, el Sevilla para fichar a Guedes o Sadiq ofrezcan a jugadores además de dinero. Veremos si nos adentramos en este tipo de negociaciones.

Con el equipo al completo, descansado y con la mente reseteada, se observa la vuelta a los orígenes de Lopetegui con presión alta arriba, mayor verticalidad y llegada con más jugadores. Prometedor. Sólo con contar con la plantilla del año pasado sin lesiones la mejora ya era evidente. Al perder a los centrales necesitamos relevarlos acertando y apuntalar el ataque. Si se puede solucionar el problema de un centro del campo que no aparece en los partidos, podemos pensar en alto otra vez, veremos si Monchi será capaz de hacer magia otra vez.

Por último, me gustaría realizar una pequeña reflexión sobre la venta de Koundé. Yo también esperaba más dinero, que se cerraría antes y que se evitarían culebrones dañinos, no ha podido ser. También es cierto que la cifra no es del todo mala, 62 millones incluidos variables, algunos por conseguir títulos, por lo que decimos que son más difíciles, aunque con el equipo que están haciendo no hay que elevar nada a definitivo. A mí me cae mal el Barcelona y su prepotencia, y más aún los altavoces que pululan a su alrededor. Pero hay cosas que no son tal como se ven en las redes sociales. La lista ingente de jugadores por la que deben dinero en grandes cantidades no debe ser real. No tiene sentido que ni uno solo de los equipos los haya denunciado. Serán, en todo caso, plazos pendientes. Lo de las palancas lo veo como un vacío normativo rozando el fraude, pero es cierto que han conseguido el dinero hipotecándose de cara al futuro, no nos podemos quejar porque los fondos CVC del año pasado sirvió el verano pasado para muchísimos clubes, entre ellos nosotros mismos, que entre otras cosas nos salvó de vender a Kounde por 50 millones, no sabemos si con variables incluidos. Quejarse ahora es lícito, pero nosotros podríamos vender, por poner un ejemplo, los derechos de naming del estadio y ciudad deportiva para que la gestione una empresa durante 25 años y también veríamos ampliados nuestros límites. No lo hacemos porque no nos interesa, no tenemos que vender o porque ya lo hicimos el año pasado con los fondos conseguidos por Tebas.

MIGUEL MARRUFO 29/07/2022

Papá, ¡qué bonito es el fútbol!

4 años tiene mi niño mayor. En noviembre (Dios mediante) se cumplirá el primer lustro desde que este que escribe decidió que había nacido un sevillista más, y ya presumía de carnet con sus colegas de incubadora. Hace ya dos temporadas que viene de mi mano a nuestro mítico asiento de Gol Sur, al mismo Gol Sur al que yo iba de la mano de mi padre. Una de esas cosas maravillosas que te regala la vida.

Desde que dieron las vacaciones, cada día con una equipación distinta, pero siempre con el mismo escudo en la izquierda del pecho, me hace un interrogatorio:

¿Papá, hoy juega el Sevilla???? ¿Hemos fichado a alguien??? ¿Marcao es el hermano de Diego Carlos?? ¿Quién es más alto, el Papu o yo, papá???

Esas son las preguntas que yo siempre soñaba que me hiciera mi hijo si alguna vez lo tenía. Deseaba que tuviera la misma pasión que tengo yo por este mundo del balón rodado, por este escudo que ha marcado mi vida desde que nací. Pero los años pasan y, como dijo aquel, aunque las cosas no cambian, cambia la forma de ver esas mismas cosas.

En mi vida, el fútbol siempre ha ocupado un lugar preferente, diría que prioritario, frente al resto de cosas. El Sevilla, el fútbol, el resto. in that order. ¡No podía entender cómo había gente que decía que no le gustaba el fútbol!!! ¡Algo tan maravilloso, que está al alcance de cualquiera! (Bendita inocencia), ¿Cómo puede haber gente que no le guste?

Por aquellos tiempos, TODO lo que sonaba a fútbol hacía que se iluminaran mis ojos, como se iluminan los de mi enano cuando aparece una pelota. Ese brillo únicamente desaparecía cuando a los once de blanco les daba por no ganar que, aunque a veces se nos olvide, era más frecuente de lo deseado. Algunas lágrimas hacían desprender la pena, y el brillo volvía al mirar cuando era el siguiente partido. No había nada malo alrededor de esa bendición llamada fútbol.

Hace unos días me cayeron 42 palos y, entre celebración y celebración, soplado de velas, apertura de regalos y demás, Koundé se debatía entre su Chelsea de su alma y su Barça de su corazón, mientras cada 10 minutos las cantidades iban variando cual precio de los cubatas en el mítico Wall Street de Viapol.

Desde que como huevos, bueno, desde que soy padre (que por aquí hay algún que otro “peligroso”), veo todas las cosas de la vida de una manera distinta. El fútbol también.

Donde yo solo veía pasión, un balón que me desataba el alma cuando entraba donde yo quería, y que era capaz de sacar lo peor de mí cuando se equivocaba de lado, empecé a ver que ese balón escondía alguna que otra cosa que me empezaba a chirriar. Empecé a ver que el fútbol es un trabajo. Una empresa. Que mis ídolos cambiaban sospechosamente de camiseta antes de devolverme todo el amor que yo les había dado. Que la palabra dinero o negocio tenía mucha más importancia y fuerza que otras como sentimiento o pasión. Que mi Sevilla estaba dentro de una selva (como parte activa), donde todo lo “importante” se reducía a comisiones para todo el mundo, a sueldos estratosféricos, acuerdos interpersonales, a favores debidos, a declaraciones comedidas o fueras de tono, dependiendo de la necesidad y el momento…

Empecé a ver que lo que a mí me enamoraba del fútbol… no era más que el telón que tapaba todas sus asquerosas entrañas.

Para un romántico del fútbol, de la vida en general, como yo, darse cuenta de que EL AMOR a veces tiene cosas feas, es duro de asimilar. Como el día que descubrí que mi padre tenía toda la cara de Melchor. Días duros que no hacen más que reafirmarme en mi teoría de vida: HOY, NO HAY MÁS. Disfrutar todo lo que nos pase porque nadie sabe (ni el representante de Koundé) si lo que vendrá mañana será mejor.

¡Afortunadamente sigo (ojalá el resto de mi vida pueda decir esto), viviendo el fútbol de manera apasionada, se me sigue encogiendo el corazón cuando los 11 de blanco saltan al verde, y mi hermano Eloy grita “¡¡Esa máquina!!” cuando el tercer jugador entra al campo. Mi forma de verlo ha cambiado, eso sí, pero mi enano se sigue preguntando cómo puede haber gente que no le guste algo tan maravilloso como es el fútbol…

ENRIQUE VIDAL 25/07/2022

FCB Confidential

En 1990, el escritor estadounidense James Ellroy, especialista en novela negra, publicó uno de los textos más conocidos de su tetralogía “Cuarteto de Los Ángeles”, titulado “L.A. Confidential”. Siendo californiano, y teniendo el cine de Hollywood una larga tradición en el género policíaco, a nadie sorprendió que esta obra, ambientada en la ciudad más populosa […]

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