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JULIÁN RUIZ 08/03/2021

Más que tirria

Cuenta nuestra querida RAE que la palabra “tirria” responde a un sustantivo femenino, de uso coloquial, que define a un trastorno, obsesión, odio o también a un sentimiento de antipatía hacia algo o alguien, especialmente a una persona (o a un club, esto último lo añado yo). En forma desusada, responde a un enojo, cólera, irritación, ira, furia, enfurecimiento, disgusto, cabreo, exasperación, enfado o rabia, porfía, machaconería, pesadez, constancia, obstinación, testarudez o tenacidad de manera repetida.

Es decir, queda perfectamente definido el sentimiento que tiene Leo Messi y el FC. Barcelona hacia el Sevilla FC, con un desencadenante claro, como narraría un episodio cualquiera de la serie americana “Criminal minds”, que no es otro que la apabullante y hasta humillante victoria en Mónaco, en la Supercopa de Europa de 2006, donde el Sevilla FC de Juande Ramos venció por 3-0 al Barcelona de Messi y sus amigos (Víctor Valdes, Rafa Márquez, Puyol, Deco, Ronaldinho, Xavi, Iniesta, Etoó y hasta Frank Rijkaard). ¡Casi nada! ¡Ahí queda eso!. Aquello hizo mucho daño, muchísimo más del que nos podamos imaginar jamás y, claro está, al menos para mí, de aquellos polvos vienen estos lodos.

Justo desde ese momento, parece clara la obsesión tomada por el pequeñito argentino y por el equipo azulgrana hacia el Sevilla FC. Una rabia que le dura y persigue quince años después y que, poco a poco, nos ha ido transmitiendo a los aficionados de Nervión y que nos hace sentir igual hacia el club culé. No llega a superar el sentimiento que uno profesa contra el club capitalino que dirige los hilos del fútbol en España pero, poco a poco, se va acercando a ello.

Y es que desde 2006 son ya muchas las ocasiones en las que el club catalán nos ha impedido tocar plata a los sevillistas que, aunque pueda formar parte de la lógica futbolera atendiendo a los presupuestos, nos empieza ya a cansar a algunos de nosotros. En estas líneas, para los más jóvenes o para los más desmemoriados, trataremos de recordar estos últimos enfrentamientos que terminaron todos con el mismo signo de derrota.

Agosto de 2010. Supercopa de España a doble partido. Tras haberse alzado con la Copa del Rey, precisamente en el Nou Camp, un Sevilla entrenado por Antonio Álvarez, con Cigarini al frente, se impone por 3-1 al Barcelona en el Sánchez Pizjuán y tiñe de optimismo lo que puede ser un partido de vuelta con la mayoría de los internacionales del FC. Barcelona, viniendo en chanclas tras haber disputado el Mundial de Sudáfrica que terminó levantando la Selección Española. En el partido de vuelta, Con Konko y Dabo en los laterales y Luis Fabiano en el banquillo de inicio, caemos solamente por 4-0 con un hat-trick de Messi y con el dudoso mérito de no disparar una sola vez a puerta.

Agosto de 2015, Supercopa de Europa en Tiflis o Tbilisi (Georgia). Un Barcelona de Luis Enrique apabullante, con doblete de Messi, arrolla o eso parecía al Sevilla de Unai Emery, con un 4-1 al inicio de la segunda mitad. Sin embargo, los Banega, Vitolo, Gameiro y compañía, consiguen empatar a cuatro tantos, forzando una prórroga (la primera de muchas contra el equipo catalán, por desgracia). En ese tiempo añadido, los honores recaen en Pedrito en el que era su partido de despedida, consiguiendo el 5-4 definitivo.

Mayo de 2016. Final de la Copa del Rey en Madrid. Tres días después de haber levantado su quinta Europa League en Basilea ante todo un Liverpool, y sin apenas haber descansado, los jugadores y toda la hinchada se trasladan de tierras suizas a la capital de España para tratar de hacerse de nuevo con este apetitoso trofeo. Bajo el mando de Banega, a los de Emery se les pone el partido de cara con la expulsión de Mascherano en la primera mitad, pero entre postes y el que para mí fue un cambio erróneo de Mariano en lugar de Coke (que venía de hacer un doblete), provocan la liberación hasta el momento de un maniatado Neymar que ya, de nuevo en la prórroga (otra más), y diez contra diez e incluso contra nueve, terminan decantando el partido por 2-0. Esta vez Messi se quedó sin marcar, raro, raro.

Abril de 2018. Final de la Copa del Rey en Madrid. Contra todo pronóstico, un inesperado Sevilla de Montella se mete en la final más horripilante que recuerde de las veinte disputadas que han visto mis entrañas. Sin plan de fútbol alguno, el Sevilla sucumbe en el Wanda Metropolitano sin paliativos por un escandaloso y humillante 5-0 con un gol del argentino.

Agosto de 2018. Supercopa de España en Tánger (Marruecos). Título extraño, en tierras foráneas y a partido único, donde un recién llegado Machín con sus tres centrales (Mercado, Kjaer y Sergi Gómez), ahí queda eso, consigue adelantarse por medio de Pablo Sarabia. Posteriormente con Vaclik, en la portería, remontarían Piqué y Dembelé desde fuera del área. Por si no hubiesen sido pocas ya las coincidencias, un recién ingresado en el campo como Ben Yedder, cinco minutos después de ingresar al terreno de juego, siendo el especialista del equipo y casi infalible desde los once metros, tuvo la posibilidad de forzar la prórroga pero erró en el lanzamiento de la pena máxima ante Ter Stegen. La película suena como si fuese un “deja vu” que ya hemos visto en otras ocasiones.

Marzo de 2021. Semifinal de la Copa del Rey. Creo que no hace falta decir mucho sobre la forma de jugar propuesta por Lopetegui, o del penalti fallado en el minuto 72 que nos daba el pase a la final o del triste carrusel de errores groseros encadenados en el descuento, que van desde el minuto 92 en el que En-Nesyri deja de correr hacia el córner y trata de hacer un cambio de orientación, hasta el gol de Piqué que fuerza el tiempo añadido. ¿Otra prórroga? Sí, otra más, de la que, por cierto, prefiero no comentar nada más.

Muchos palos deportivamente hablando los que les ha dado el FC. Barcelona al Sevilla FC. Le tiene comida la moral como solemos decir por estas bellas tierras andaluzas. Se podrían añadir tropecientos partidos de Liga y múltiples incomparecencias en el Nou Camp. Incluso, hasta comentar aquel partido de vuelta de cuartos de final de Copa, allá por enero de 2019, con un sonrojante 6-1 en la vuelta, encajados por el entonces nuevo inventor del fútbol, Pablo Machín.

Sea como fuere, lo que está claro es que en la última década nos hemos topado en múltiples ocasiones con el mismo rival, que es superior a nosotros y que encima parece hipermotivado cuando nos enfrentamos a ellos. ¿Tendrá toda esta historia su origen en Mónaco allá por el 2006? Quizás nunca lo sabremos, aunque a mí nadie me quita que esta obsesión naciese allí. Lo que sí está claro es que el FC. Barcelona ha privado ya en muchas ocasiones al Sevilla FC de levantar un título.

No hablamos de un club cualquiera, sino de un gigante europeo y mundial, con el que quizás no tendríamos ni que compararnos pero al que ya empieza a cansar enfrentarse a él. Quizás sean signos de crecimiento el querer más, el tratar de derrotarlo como ya lográsemos una vez a nivel continental. Lo que no debe caerse es en la frustración y en no valorar estos logros ante este tipo de rivales que son muy difíciles de vencer, que tienen mejores jugadores y, donde evidentemente, la línea entre el fracaso y el éxito es cada vez más fina y al mismo tiempo, una barrera más difícil de superar. A lo mejor lo que ha sucedido en estos últimos quince años quizás sea lo normal, que de seis veces que le hemos peleado un título a los blaugranas, solamente hemos salido vencedor en una de ellas (y gracias), aunque fuese la primera de todas y en la que menos esperanzas había de poder derrotarlos.

No queda otra. Toca apartar momentáneamente esa tirria y levantarse. Partido en Alemania aparte, hay que volver a asegurar la cuarta plaza. El final del camino debe de ser bonito y valorado. Que no decaiga el ánimo por más hundido que nos encontremos todos en estos momentos.

¡Viva el Sevilla FC!

CARLOS ROMERO 06/03/2021

Nunca ganaremos otra liga

Mientras no pongamos remedio.

Decía en Redes Sociales que podemos competir con el Liverpool, el Inter, el Manchester United, o cualquier otro equipo de ámbito mundial, y ahí estamos, pero amigos, si jugamos contra uno de los dos de siempre, el que sea, nos pasan estas cosas ¿Jugamos mal, fallamos un penalti de libro, (porque tiene que ser de libro) no conseguimos una táctica adecuada al partido? Es posible también, cada cual encarnamos un entrenador y seguramente un dirigente que haría las cosas de otra forma.

Yo soy de los que piensan que los clubes tienen su idiosincrasia propia, con sus benevolencias y virtudes, pero con sus males endémicos. El Sevilla FC es un club molesto, no cae bien, grande en espíritu, sus bases y sus dirigentes imprimen a fuego en los jugadores eso que nosotros conocemos como la casta y el coraje. El sevillismo tiene por bandera el orgullo, que otros entienden como prepotencia, pero nosotros no jugamos al fútbol para caer bien, jugamos para ganarles.

Pasadas las décadas que nos sumieron en la más triste de las mediocridades, debido a los problemas económicos y por ende deportivos, aquellas que nos hicieron pensar y creer que lo importante era ganar una liga particular local, llegó a mediados de los 2000 lo que históricamente se ha dado en llamar como la “declaración de las Madeira”, un ante y un después en la manera de ser un club, que fue y es el más grande en el sur del país, al que nadie hizo sombra, y que había que recuperar. Aun así, incluso durante esas largas décadas a la deriva, nunca nadie nos superó jamás, ni en títulos, ni en cualquier estadística global que sea medianamente creíble.

Lejos de querer verlo desde una versión conspiranoica, ser el más grande en el sur no da para ser el más grande en el país y no es porque no lo deseemos. Las distancias son las que son, a pesar de tener una economía envidiable para muchos, una dirección deportiva impecable, y un equipo más que decente, el “baloncentrismo” aplasta como si de un gigante se tratase a cualquier club que sea capaz de despuntar medianamente. Se comporta como las fuerzas centrífugas y centrípetas de un tornado, que expulsa todo aquello que previamente se ha tragado y destrozado.

No es necesario que sea explícito, todo está reglado aparentemente, las normas están establecidas en la teoría, pero la competición española no trata de saber quién compite mejor alineados en un punto de salida de la que parten todos los clubes, la competición en este país consiste en ver cuál de los dos ricos, (la riqueza es la medida de la grandeza hoy en día) ejerce su supremacía sobre el otro, quién impone su guion al otro, cuestiones políticas incluidas, máquinas que acaparan todo, que abarcan todo, que manejan todo, que trituran todo, con poder para enfrentarse y manipular, no solo a los organismos reguladores del fútbol nacionales, sino también internacionales. Véase cómo han presionado a FIFA y UEFA con la supuesta Superliga. Y si algún año coincide en que estos dos se imbuyen en la zozobra, entra el tercero en discordia para aprovechar las migajas que se dejan en el camino para intentar demostrar que la competición está abierta. Tienen además el poder de desposeer a sus competidores de sus mejores jugadores, debilitándoles para que no les hagan sombra, aunque figuren como eternos suplentes en sus equipos.

Y todo esto sin parecer que ocurre, la prensa capitalina y catalana, esta última más política aún, entendidos como medios nacionales, se alimentan, literalmente, de estos dos. El “¡llorar te ha servido, Koeman!” -de Monchi- no es un brindis al sol, no surge de la nada, es la constatación y prueba del nueve de cómo funcionan las cosas.  Pero es todo más sencillo de lo que cabría esperar, como decía Alfonso Guerra, el que se mueva en la foto no sale. Es un proceso de retroalimentación en el que la prensa fabrica todos los parabienes y hacen parecer, incluso inculcan, que cualquier otro club del país parezca un equipo extranjero que viene a quitarles el pan y la sal, y se expanden creando madridismo y barcelonismo como fábricas por toda la geografía nacional. El árbitro que se sale demasiado de los cánones nacional-madridista y catalano-culé sabe que no pitará en Primera al año siguiente o tendrá los días contados, no es necesario comprarlos, véase igualmente quién y cómo se ganó la Liga la temporada pasada. Bueno, y la anterior, y la siguiente… los árbitros se la juegan y cuando no les da para ganar siempre estarán ahí.

En un mundo en el que estos acaparan la mayor parte del dinero de las televisiones, reglada perfectamente para que sea así, sí o sí, el Sevilla FC, que se lleva el pellizco que puede, sobrevive con una política económica basada en descubrir valores futbolísticos que cuestan una tostá, aunque la tostá hay que saber verla, para revalorizarlos, y tratar de venderlos como si de un Ferrari se tratase. Tiene mucho mérito lo que está haciendo el Sevilla FC, que muchas veces no somos capaces de valorar ni de situarlo en su justo lugar. A diferencia de las otras grandes ligas europeas en las que existe un reparto más ecuánime de los dineros televisivos, en la nuestra parece que asumimos ya una normalidad que es anormal.

Y en esas está el Sevilla, pidiendo paso. No se sabe muy bien qué tendría que ocurrir para que esta situación cambiase, así es irrealizable tener más altas miras, dar un salto de calidad más allá del que se ha dado, competir en igualdad de condiciones.

¿Qué podemos exigirle al Sevilla FC? ¡Todo! También va en el ADN, hagamos autocrítica igualmente, nada de paños calientes, aunque el sevillista no es dado a ejercer como víctima y responsabilizar de todos y cada uno de sus males a los demás, excepto cuando es una realidad incuestionable, claro. Se habla de un acomplejamiento endémico ante los grandes ricos, y esto sería debatible si no fuese por las goleadas infligidas en los últimos años, que seamos el equipo más goleado por un tal Messi, o las finales perdidas, frente a esta cruda constatación de la realidad no existen alternativas ni dimensiones paralelas. Que estos clubes se motivan con el Sevilla FC es vidente, pero que nos venimos abajo, también. Es un mal histórico. Ni siquiera es un mal de los últimos años, lo demás serían engañifas.

Mi reflexión sobre esta cuestión es que tendremos difícil cambiar las cosas externas, pero sobre las internas sí que tenemos toda la potestad, que sepamos dar con un diagnóstico certero y con el antídoto será otra cosa. Es necesario romper, como rompimos con décadas de localismos, una enfermedad que nos atenazaba. Debe existir un punto de inflexión entre la realidad histórica de endeblez y un nuevo afrontar esos partidos con más dignidad frente a ellos. Romper con este mal adquirido supone la mitad de todo, y algunas veces más la victoria estará de nuestro lado.

Es nuestra idiosincrasia, hay que ser realistas, grandes en el sur, que no es poco, pero con un techo endógeno y exógeno que se debe romper, aunque es muy complicado de superar. No podrá ganar otra Liga jamás, mientras no sepamos ponerle remedio,  ni siquiera una copa del rey en la que se crucen los de siempre ¿Un canto del cisne? Es posible, dicho lo cual, ojalá tenga que tragarme mis palabras, si fuese esta temporada, mejor, pero de momento hemos perdido la posibilidad de pasar a una final del Campeonato de España, y de este pelaje van… cuéntelas usted mismo.

Lo esperado

Escribí en estas mismas páginas al inicio del actual curso balompédico, recién conquistada la 6ª UEL, cuando sonaban cantos de sirena orientados a una posible candidatura del SFC para el título de liga, que en España es imposible. Argumenté causas que no voy a repetir ahora. Desgraciadamente, el paso del CNL 2020-21 me ha dado la razón.

Aún estando mal, los tres integrantes de lo que yo llamo el duopolio+1, ocupan las tres primeras plazas de la clasificación. Coto cerrado, y que nadie ose siquiera soñar con entrar en él. Es grave el asunto, con sonoras derrotas en el CNL y algunos ridículos en Champions que demuestran lo venidos a menos que están hasta el punto de que es muy dudoso que consigan plata a pesar de su pase a cuartos de Champions, siguen controlando, manipulando y dominando nuestro fútbol amparados en los corifeos que hacen las delicias de sus respectivas, y provincianas en gran parte, aficiones. Basta una leve insinuación de cualquier profesional de esta panda de tres para que se agite todo el entorno y condicione arbitrajes y simpatías mediáticas. Los sevillistas lo hemos comprobado con Koeman estos días.

En cuanto al reciente triple duelo contra el FCB, el debate está sobre si se les ha sabido competir o no y sobre si los arbitrajes (Mateu Lahoz, Hernández Hernández, y Sánchez Martínez)  han condicionado o no los resultados finales. Como he escrito en otras ocasiones, lo malo no es jugar, ganar o perder, contra cualquiera de estos tres de la panda, sino el lastre de sanciones, lesiones y desgaste físico-mediático que dejan. Vaya por delante que en el choque de liga del sábado y en el de anoche en Copa no merecimos otra cosa nada más que perder. ¿Vino Koeman confiado en la ida de la Copa? O el SFC supo lo que había que hacer. Visto lo sucedido finalmente más bien parece lo primero. Algunos de los nuestros destacados en el partido de ida parecían el sábado y ayer una caricatura pobre de sí mismos. ¿Dónde está el fallo? ¿Es que los del duopolio+1 se toman sus partidos contra los nuestros tan en serio que finalmente la diferencia presupuestaria, reflejada en sus plantillas, se hace patente?, y no creo que Koeman tenga más sapiencia ni mejor “curriculum” que Lopetegui. Llueve sobre mojado, no es la primera vez en partido trascendental, contra el club catalán y contra los otros dos del trío, que nos ocurre. Lo de anoche en el Nou Camp ya sucedió, mismo resultado en la ida, hace dos años con Machín, aunque entonces no fue necesario llegar a la prórroga.

Cualquiera que viese los dos enfrentamientos sabía ya el desenlace mucho antes del término. Comentaba con quien conmigo en la sierra veía el partido de liga que estaba más cerca el 0-2 que el empate, y ayer, en la soledad de mi despacho en mi casa, tenía claro lo del descuento, y más tras fallar un penalti y quedar con uno menos. Aún estando el FCB como está, abucharado en Champions por el PSG, le dio para darnos un repaso monumental. Si apenas rebasas tu parcela, si te aculas en tu área, si no existe fluidez en la transición hacia los delanteros, los cuales necesitan balones muy claros para ser letales, termina pasando lo del sábado y lo de anoche. No hay más.

El sevillismo está irritado. Naturalmente que le escuece ver la suficiencia de Messi solo contenida por Acuña mientras estuvo en el césped, cómo jugaba insolentemente al gato y al ratón ante la impotencia de la defensa del SFC ya con 3-0 en el marcador, y su forma de dirigirse al colegiado, le duele la solvencia de Piqué en esos momentos finales (no es la primera vez), le da envidia ver a ese prodigio de futbolista que es Dembelé yéndose en velocidad una y otra vez de su par y recuperando un balón tras otro,  el desparpajo de Pedri, y Trincao, y… ¿para qué seguir?. Pues más le irrita al sevillismo ver a su equipo entregado e impotente

Asistimos atónitos otra vez, sí, otra vez, a una remontada del FCB a costa nuestra, y consecuentemente es molesto estar obligado a soportar las ínfulas de  la catetería de babero que fuera de Cataluña sigue al club culé a la vez que sus voceros glosan una épica solo posible a golpe de talonario. Es lo que hay, y duele escribirlo, pero el equipo y su entrenador, son corresponsables de la eliminación y de no poder aspirar a algo más que el 4º puesto en el CNL, tanto como los arbitrajes y el abismo presupuestario. Si se compite como es debido, la supuesta parcialidad de cualquier “refferée” y la manipulación de la competición quedarían en evidencia. Saliendo “acongojados” de inicio es imposible, la “labor” arbitral queda en un 2º plano, anecdótica.

Los grandes presupuestos nos han puesto  mirando al Noroeste en lo que va de temporada en las tres competiciones: Chelsea y Borussia Dortmund en Champions, FCB, RMCF y At. Madrid SAD en liga, y FCB en Copa. Seguramente, con planteamientos tácticos menos timoratos, el resultado sería el mismo, pero la frustración de la afición sería menor, y alumbraría claramente lo que son nuestras competiciones.

Del triple enfrentamiento ante el FCB las últimas semanas debería la cúpula directiva sacar conclusiones enfocadas a dar el salto definitivo a la élite, o a derribarla tal y como está ahora para que los demás tengamos derecho también a un lugar en el sol. No me importa ser reiterativo sobre este asunto, pero hasta que no se pregunte cómo, con los problemas internos societarios, financieros y judiciales que tienen cada uno de los integrantes de esta pandilla, puedan seguir con esos presupuestos de escándalo fichando y/o pagando salarios astronómicos para mantener las plantillas de lujo que poseen, el SFC, ni ningún otro, podrá seriamente aspirar a nada más que un 4º puesto en liga o conquistar una Copa si el “sorteo” es favorable. Insisto, y es responsabilidad de nuestro Consejo el preguntarlo. ¿Tanto les deben los clubs de la LFP? ¿Tanto poder poseen y tanto temor despierta? El contraste con entidades importantes de la LFP en situación similar es evidente.

En cuanto a los arbitrajes, cada uno ha demostrado su esencia en los tres choques. Los injustificados llantos de “Tintín” Koeman debidamente acompañados por las plañideras mediáticas del “més que un club” surtieron su efecto como todo el mundo ha comprobado (dobles amarillas perdonadas a Messi y Mingueza). Pero hay que ir a por los partidos sea el rival que sea, y reconozcámoslo, desde la marcha de Juande Ramos, ningún entrenador de los muchos que ha tenido la entidad desde 2007 hasta la fecha lo ha hecho. Y a los del “Barça Triomphant” que nos aconsejan y nos desean buenas noches, pues nada, enhorabuena, y a ver qué noche pasan ellos en París en breve. Todo apunta a un buen “vallium” antes de acostarse. Cierto es que los sevillistas hemos dormido mal, pero ya ha pasado, estamos acostumbrados. Si el PSG pasa por encima al FCB, no sé cómo van a justificar su presupuesto próximo, seguro que alguien hará la vista gorda. Buenas noches y buena suerte, a todos los sevillistas.

JUANMA DÍAZ 04/03/2021

Decepción

O rabia. O coraje. O frustración. Son muchas las palabras que pueden definir lo que sentimos ayer los sevillistas cuando terminó la prórroga del Barcelona-Sevilla. Miércoles, 3 de marzo de 2021. Partido de vuelta de las semifinales de Copa del Rey en el Nou Camp -o Camp Nou, como dice Dani Rovira en su monólogo […]

JULIÁN MUÑOZ 02/03/2021

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Durante las últimas semanas, en los medios de comunicación, tanto locales como nacionales, en las redes sociales y en las charlas de bar, ha surgido insistentemente la pregunta de si el Sevilla F.C. podría considerarse seriamente un aspirante a hacerse con el título de Liga. Al reflexionar sobre esta cuestión, parto de la base de […]

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