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ALEJANDRO CADENAS 30/10/2019

La humanidad en el fútbol

Esta semana, dos actos, cada cual con su carga social y emotiva, nos han puesto a todos los Sevillistas los vellos de punta y el corazón encogido. Dos Actos simples, sencillos, humildes, pero llenos de eso que yo llamo el único valor digno del Fútbol de hoy: El SENTIMIENTO

El Nieto de Lorant, aquel jugador Jerezano, aparecía por nuestro Templo para hacerle olvidar por un rato el mal trago que está pasando. [PINCHA PARA VER FOTOS]. Un niño que en ese momento era como una madre que acaba de dar a luz, que su cabeza y su cara solo respiraban Felicidad y Alegría. Y ese abuelo, orgulloso y emocionado, que daba las gracias por el momento que su nieto había disfrutado, que se le llenaba la boca de gratitud hacia su equipo por el comportamiento del Sevilla FC hacia uno de los suyos.

Y qué decir de esa anciana: Lucrecia. [PINCHA PARA VER VÍDEO] Esa SEÑORA, en mayúsculas , sentada en su silla de ruedas, allí en nuestra Ciudad Deportiva , viendo pasar a sus jugadores, temblándole las manos y con una mirada llena de luz y color. Como ella; allí viendo pasar a los suyos, contaba su historia y sus vivencias con su equipo y como finalmente se derrumbaba y lloraba ante el abrazo de ese icono del Sevillismo, nuestro D. Jesús Navas.

Dos historias, donde uno se siente orgulloso de su club, reconociéndole que actos así, dignifican a la Institución, la hacen grande, la acercan al aficionado y Humanizan el Fútbol. Porque como Sevillistas, cualquier pequeño gesto de tu club hacia uno de los tuyos, es un reconocimiento general hacia todos los que sentimos los mismos colores, el mismo escudo y la misma ilusión.

Esa es la senda, y esa es la demostración de tratar bien a una Afición que se lo merece de sobra. Que quiere a su equipo como nadie, que se deja su garganta en Gol Norte, su dinero en estar al lado de su equipo y que jamás ni abandona ni abandonará a éste, sean las circunstancias que sean.

Gracias Sevilla FC. Enhorabuena a los dos grandes protagonistas: a un niño y a una anciana, mejor representación de nuestra Afición, imposible. Gracias y mil gracias. Malditas SAD, maldito dinero y bienvenidos a la HUMANIDAD DEL FÚTBOL.

Monchi y Fernando
ANTONIO VELÁZQUEZ 29/10/2019

El pulpo

No estamos muy acostumbrados en Sevilla al buen pulpo, salvando algún aliño que te puedas encontrar en tu bar de esquina preferido (en mi caso en Casa Julián), pero esta temporada nos vamos a hartar de Polvo (pulpo en portugués, vaya…). Y no es lo mismo que morder el polvo, que ya lo hicimos en muchas ocasiones la temporada pasada. Ni tampoco es lo mismo que echar un… bueno, a lo que voy, que entre polvo y polvo me entretengo y no cuento lo que quiero.

Este año futbolístico disfrutaremos del mejor Pulpo del mercado, y no es pulpo a feira, aunque seguramente lo veamos paseando por la Feria en abril. Evidentemente me refiero a Fernando Reges, cefalópodo futbolista brasileño (qué de adjetivos :O) que nos ha traído Monchi este verano proveniente de la liga turca. Y esa fue una de las causas por las que tenía cierto recelo con su fichaje. Y por sus 32 años (aunque es más joven que yo y ya sabéis lo que duele comenzar a ser mayor que todos los jugadores en activo).

Muchos los recordábamos de su etapa en el City siendo un cerrojo defensivo y un 5 de mucha calidad y, sobre todo, de gran envergadura. En realidad, como estamos viendo ahora vestido de blanco, lo que tiene son muchos tentáculos. 8 ni más ni menos. Y con ellos llega a cualquier balón que se tercie, recupera hasta aburrir al contrario y si él se aburre, le da el esférico al rival para volvérselo a arrebatar, como decía alguien en Twitter estos días. Y es que viendo cualquier partido del Sevilla parece que haya varios Fernandos sobre el verde, como si de una pesadilla se tratase para el equipo de enfrente, como un verdadero Doctor Octupus siendo el malo de la película para todo plantel que se le ponga por delante. Y Lopetegui lo sabe, y ojalá tuviera varios Pulpos con los que poder rotar, porque se le acumulan los minutos al octópodo centrocampista en La Liga y seguro que se notará su falta en el once cuando llegue el momento del descanso, las sanciones o Calamardo no lo quiera, alguna lesión.

Y algo que me llama poderosamente la atención es que sólo nos costara 4,5 M de machacantes. Como si alguien en el Galatasaray estuviera mal de la cabeza y nos regalara este auténtico Kraken. Y si fueran pocas risas ya, para suplirlo fichan a Nzonzi que es más lento que Internet en un Windows 95. Buenas cachimbas hay en Turquía, eso sí.

Esperemos, por el bien del Sevilla, que este pedazo de titán continúe al ritmo que está, que Julen sepa dosificarlo bien, que las lesiones le respeten los tentáculos y que disfrute en Sevilla para que, si todo va bien, incluso pueda retirarse aquí. Este es uno de los que gustan por Nervión. Porque tiene todos los ingredientes necesarios para triunfar aquí: casta, coraje, sal, aceite de oliva y pimentón.

ENRIQUE BALLESTEROS 29/10/2019

El padre desplazado

Como el ácido láctico de un corredor agotado de 400 metros cuando encara la recta, como el MGU-K del McLaren de Fernando Alonso en plena progresión o como la nula resignación de Valentino Rossi en el ocaso de su carrera mientras compite contra el tipo que le va a destrozar su brillante palmarés; así se siente uno cuando está dispuesto a darlo todo, como lo ha hecho siempre, a la hora de viajar en el día para ver, disfrutar y animar al Sevilla en un partido de visitante, o de local, en otra ciudad diferente a Madrid. Madrid, un privilegio, porque si algo tiene la berlina del donut es que está relativamente cerca de casi todos los destinos nacionales de desplazamiento sevillista (hablamos de carretera o raíl).

Posiblemente el alcohol atenúe el momento de la ejecución, pero no es más que un ingrediente más para “acabar con los leones” (y nunca mejor dicho porque mi mujer es del Athletic). La rutina de criar a dos niñas maravillosas, cuidar a tu mujer y la casa donde vives se alterna con, afortunadamente, las 40 horas de rutina y stress semanal. Ello deja no solo al Sevilla sino a otros quehaceres en un segundo plano, aunque en tu interior la sangre roja sigue bombeando igual. Primero, porque el tiempo escasea; pero, sobre todo, porque el resquicio que encuentras libres (si es que gozas de cheques-libertad) se intenta aprovechar….reventado y con rémora de sueño.

Pues así se plantea el Valencia-Sevilla de este miércoles. Ir y venir en el día en un trayecto que dura tres horas (y gracias porque un día más y hubiéramos pillado el traficazo del puente). Valencia en llamas. En la Capital del Turia habré estado 200 mil veces; incluso alrededor de un estadio que, por fuera, puede ser de los más feos de España (yo siempre lo he comparado al esqueleto de una falla quemada). Pero a un Valencia – Sevilla solo una vez. Sí, esa, con Malvarrosa y kilométrico cortejo en forma de botellón, incluido. Por aquel entonces, la felina ya llevaba tres meses embarazada de mi primera retoña. Ni de lejos era consciente de lo que se me veía encima…. Tres Europas Leagues más, más dos finales de Copa en mi ciudad; sin contar las enésimas Supercopas perdidas, con Cardiff o Barcelona, por ejemplo, entre ceja y ceja de mi mochila viajera.

Fueron las últimas estaciones de inconsciencia ciega por darlo todo sin entender las consecuencias. Se ha seguido viajando, por supuesto, pero la rutina familiar pasa factura en las repercusiones. Sobre todo, ese día después que te recuerda que tienes que volver, que debes tirar del carro de la situación con el estómago hecho una mierda y la cabeza como el bombo de gol norte, con el razonamiento que quizás la paliza no compensa, con que tienes que dejar la casa en orden, a las niñas en el cole y después hacerte cargo de ella, de sus deberes, de su baño, de su cena, de sus pañales, de su sueño. El que yo no tengo. El que tampoco tiene mi mujer, que me ha cubierto y al que debo su proporcional y cariñosa atención. Por estas y muchas razones más, no es lo mismo.

No, no lo es. Antes tirabas a todo. Te daba igual cerveza, ron o whisky, mezclado o a la vez. Te daba igual las tuyas o las rivales. No te daba igual la situación dentro del estadio porque querías estar lo más cerca de la primera plana en la grada. Incluso te daba igual cuando volver. Le dabas más importancia al post que al pre. Ahora ni de lejos. Ahora rara vez hay post. Y si lo hay, comedido. Fichas por el móvil cada dos por tres siempre con el recuerdo de tus hijas por bandera. La conciencia te atormenta el cerebro con la maldita frase “qué clase de padre eres que te vas sin tu familia”. Regulas más con la cerveza pensando qué puñetera barriga te está saliendo que te va a joder los tiempos en las carreras populares o medias maratones, que antes hacías con la gorra y ahora te cuesta hasta entrenarlos. Hablas con la gente pero no con la sociabilidad de antes, ya no lo necesitas, y te gustaría encontrarte con viejos conocidos. Intentas cantar fuera, o así empiezas, pero no prosigues porque si no el cansancio empieza a hacer mella. En la grada, estás encima del partido…y del móvil y los millones de grupos de fútbol de whatsapp; además, tienes hambre y priorizas la comida cuando antes era completamente prescindible. Aún así, esos glóbulos rojos palanganas te ayudan a animar, a responder a la afición rival, a cagarte en los muertos del árbitro, a enfadarte o desesperarte con un gol en contra y a celebrar a muerte ese gol tan caro para el Sevilla como forastero. Y, tras el pitido final, hundimiento.

Quieres continuar, sobre todo si el partido ha ido de cara, pero te das cuenta que no puedes, que mañana tienes que cumplir y que, además, con los que viajas también tienen prisa y no se quedaban a hacer noche como se quedaban antes. Hay que volver a casa, que no es mejor ni peor, ni trato de comparar una situación con la otra. Por favor, no. No se confrontan tener a la persona que más quieres en el mundo con dos seres que te llenan por los cuatro costados, con los títulos, las alegrías de las victorias y la aventura que te brinde apoya a tu equipo de fútbol en la distancia. Es diferente. Solo trato de describir, más o menos y en las horas previas a un viaje con su cosquilleo correspondiente, lo que puede sentir un padre desplazado.

MIGUEL CANALES 28/10/2019

Explotar los espacios

Comentaba Guardiola en una entrevista que dio para Gol Televisión que dentro de un terreno de juego siempre había algunas zonas donde los espacios aparecían, espacios indefendibles si los extremos se encontraban bien abiertos. Apostillaba que esos espacios siempre estaban disponibles y que su labor era conseguir que su equipo fuera capaz de atacar esas […]

RAIMUNDO DE HITA 28/10/2019

Criticar o dar…

Hace ya tiempo, un veterano sevillista era cuestionado por otros más jóvenes sobre una situación viva en el club a lo largo de los años, la de la asunción por parte de la afición en general de la grandeza que adornaba a nuestro Club a pesar de los muchísimos años de sequía de triunfos. Ellos, […]

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