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Julián Ruíz - Columnas Blancas

JULIÁN RUÍZ 18/07/2020

Lopetegui a domicilio ¡DÍGAME!

Julen Lopetegui Agote, que cumplirá 54 años a finales de verano, ha podido ser de largo, desde su contratación, una persona muchísimo más criticada que querida por la afición sevillista en los últimos tiempos, incluido por quién suscribe este artículo, pese a los resultados obtenidos en esta temporada.

No hay que irse muy lejos, para recordar que en el artículo del mes de febrero argumentaba lo que debía de ser su destitución. Pero lejos de mantener una postura rígida e inflexible, convendremos todos que el técnico sevillista se ha ganado si no la admiración de los aficionados por su trabajo, al menos sí ha consolidado su respeto. Y más contundente aún, respeto basado en el trabajo de su idea de fútbol y contrastado con los resultados.

Y es que este Sevilla ha vuelto hecho una auténtica fiera desde que se reanudara el campeonato doméstico, donde ningún equipo ha sido capaz de derrotarlo. Esta plantilla tiene músculo y está físicamente muy fuerte, repliegan todos muy rápidos y casi en bloque en las transiciones ataque-defensa, además de haberse podido observar de nuevo, un aumento bastante significativo de esa presión alta que hizo gala el equipo en la pretemporada veraniega y en los primeros encuentros del torneo.

El Sevilla jugará la Champions League el próximo curso y el éxito, a la vista de los resultados, radica en los partidos disputados a domicilio, donde no hace mucho tiempo, había que esperar hasta un año para ver ganar un partido. Dejo unos datos que son aplastantes y concluyentes para el éxito de Lopetegui en esta primera temporada en Nervión, de remodelación absoluta de la plantilla, sin un delantero fiable y con una portería mejorable para el aficionado de a pie, lo que realza más si cabe el excelente trabajo del entrenador vasco para estar luchando hasta la última jornada por el tercer puesto.

En treinta y siete partidos de Liga, el Sevilla ha dejado su portería a cero solamente la barbaridad de dieciséis partidos, ¡casi ná! (ocho en casa y ocho a domicilio). Lejos del Ramón Sánchez Pizjuán ya se han disputado los diecinueve partidos preceptivos, donde el club hispalense se ha alzado como vencedor en nueve de ellos, siendo el segundo mejor visitante del campeonato con treinta y tres puntos.

Tan sólo cayó derrotado en cuatro ocasiones: en casa de los dos mastodontes de nuestro fútbol, en Vigo y en Ipurúa. ¡Ay, Eibar!, que todavía perdura en el recuerdo tras esa lección de fútbol en la primera mitad y ese comodísimo 0-2 al descanso.

Quince salidas de las diecinueve en las que el Sevilla logró sumar. Habría que tirar de la hemeroteca para conocer la última temporada en la que se superaron estos excelentes datos.

Es más, pensando en frío, este año nos faltan las derrotas habituales del Wanda, Mestalla o San Mamés, donde lejos de perder, incluso se ha ganado en alguna de ellas y dando una buena imagen.

No es menos cierto que a los aficionados nos gusta el que se arriesgue en fútbol, que no se sea “amarrategui”, o que se juegue “bonito” (muy difícil de definir por cierto). Pero lo que no engaña es la prueba del algodón, ésa que dice que el fútbol es un deporte en el que se juega para ganar y, en esto último, no se equivocó Monchi cuando anunció que fichaba a un entrenador para ganar partidos y este lo ha conseguido con la ayuda de su trabajo y, evidentemente, con la de los Koundé, Diego Carlos, Fernando o el mismísimo Lucas Ocampos.

La felicidad reina en la Sevilla rojiblanca que, pese a todo, aún no bajará la guardia, ni la crítica, ni la exigencia ante la disputa de la Europa League en el mes de agosto. Idiosincrasia sevillista, ésa que nos permite ser tan distintos pese a vivir en la misma ciudad. Ésa que hace que le hayamos dado, le demos y a buen seguro, le seguiremos dando palos en el lomo a Julen Lopetegui, porque somos así, tan exigentes como cariñosos. Tan críticos como reconocedores a final de temporada de un trabajo muy bien hecho. Simplemente exigimos pero respetando el trabajo. Simplemente somos sevillistas desde la cuna.

JULIÁN RUÍZ 17/02/2020

Con los papeles perdidos

El aficionado sevillista cree haberse anclado en el tiempo. Si tienen a bien leer este artículo, pensará que se habla de la temporada de Sampaoli, o de la de Berizzo o Montella, o de la de Machín. Pues lamentándolo mucho, estamos en la 2019-2020, tras el parón invernal, con las mismas sensaciones que nos arrastraron en los tres últimos cursos y no es otra, que el equipo se ha caído y que quien dirige el barco, además de tozudo a más no poder, no es capaz de reconducir la situación. Ni está ni se le espera a tenor de lo que nos enseña semana a semana. ¿Otro año igual? Sí, eso parece o vamos camino de ello.

Creo que a favor de su continuidad tan sólo está su contrato. Tres años, tres. Ni más ni menos. Esto hace que para que se mueva un varal todo tenga que estar muy clarito, amén del reconocimiento implícito por parte de Monchi, de que ha errado en su principal apuesta del proyecto. Además habría un significativo menor reparto de beneficios en la próxima Junta General de Accionistas. Nombres como Unai Emery o Javi Gracia podrían encabezar una lista de posibles rumores para sustituir al vasco, pero me da a mí que hasta que la hecatombe no sea de dimensiones considerables, poco movimiento se va a producir.

Se presume en el Club del discurso de la exigencia. Del de la autocrítica. De hacer un drama de una derrota, pero es que nuestro Sevilla parece que ya no le gana a nadie (aunque se quede con diez jugadores y juegues en casa o comiences ganando). Se avecinan partidos muy jodidos a corto plazo: Getafe fuera, Osasuna en casa y At. Madrid fuera. Todo ello aderezado con la eliminatoria ante el Cluj rumano, equipo que se le está poniendo una carita de Slavia de Praga cuanto menos curiosa. Pienso que la hecatombe anunciada en el párrafo anterior consistiría en ver peligrar la eliminatoria y la clasificación europea, pero es que en tres semanas podemos estar en esa situación y en puestos medios de la tabla.

¿Para qué esperar pues? Porque esto es fútbol y lejos del reconocimiento de errores o autocrítica está el pensar que la situación es reconducible, argumento con el cuál discrepo y, como aficionado, como simple aficionado de Gol Sur y no como hombre de fútbol, me veo cargado de muchísimas razones para no creerme que la delicada situación que parece avecinarse de manera inminente, pueda ser volteada.

Mis razones para el cese de Lopetegui, al que futbolísticamente no aguanto más son:

  • Cuando en un equipo de fútbol, todos, repito, todos los jugadores parecen muchísimo más malo que lo que realmente son, el problema es fácil de erradicar y el verdugo debe tener claro qué cabeza cortar. Eso lo hemos visto los aficionados en los últimos años por el mes de febrero y no tiene vuelta atrás.
  • Tu equipo es nulo a balón parado en ambas áreas. Encaja con una facilidad pasmosa y eres completamente inofensivo pese a tener buenos lanzadores, aunque Lopetegui luego elija a Banega para ejecutarlas.
  • Cuando un entrenador es tozudo no, sino lo siguiente, para luego vender en las ruedas de prensa otro partido diferente al que ha visto el aficionado, malo.
  • El equipo en ataque muestra una ausencia total de juego interior. Está prohibido filtrar un pase entre líneas. Se realizan circulaciones de balón de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, para terminar en Jesús Navas y que centre como pueda o sepa. El peligro real que se crea es escaso e incluso Luis Suárez parecería aquí un fracaso más de la planificación deportiva.
  • Si seguimos hablando de cómo ataca el equipo tendríamos que mencionar la ausencia total de peligro por la banda izquierda. Todo sería más fácil de entender si hablamos de Reguilón y Nolito, pero es que en ataque se renuncia a esa banda, salvo ocasiones puntuales de Ocampos que pretende romper las leyes de la Física y atravesar la materia al estilo Don Quijote.
  • Lopetegui renuncia a los partidos cuando el Sevilla FC logra adelantarse en los mismos, sea en la primera parte o en la segunda. Lejos de hacer sangre e ir a por el segundo gol, comienzan las circulaciones de balonmano y a retrasar el balón hacia detrás (lo que en Sevilla viene a decirse “mamonear con el balón), hasta que logra enganchar al rival en el encuentro y ser superado en todas las facetas futbolísiticas, independientemente de la entidad del adversario.
  • El equipo también se ha roto defensivamente. Si algo ha sostenido al equipo en la primera vuelta ha sido su fortaleza defensiva y la escasez de ocasiones que le generaban. Ahora la tortilla ha dado la vuelta y basta con media ocasión para que nos hagan dos goles. Y lo peor es que va a más y se ve venir, partido a partido.
  • En la gran mayoría de los casos sus cambios no sirven para mejorar al equipo, sino para empeorarlo o incluso amedrentarlo en el equipo. No suele haber una buena lectura de partidos o mano de entrenador, como decimos los aficionados.
  • Lopetegui no está gestionando nada bien los recursos que posee. Munir está vetado desde Anduva. Koundé lo propio desde el Bernabeu. De Jordán no sabemos nada, salvo apariciones intermitentes. El propio Rony Lopes no sabemos si es otro caso Dabbur o un fracaso de Monchi que forma parte de la venta de Ben Yedder. Un inédito Sergi Gómez, sin nivel bajo mi punto de vista para jugar en el Sevilla (Ya lo demostró con Machín y parece que este curso va camino de ello), pasa de la grada a titular indiscutible, cuando quizás, donde más firme estuvo el Sevilla en el inicio fue con Koundé y Diego Carlos.
  • La gestión del caso Banega es pésima. El futbolista piensa en camellos y petrodólares y el entrenador lo alinea. No contento con las últimas actuaciones, lo castiga en Vigo y lo saca a andar en el minuto 60. Lejos de abrir los ojos el tozudo de Lopetegui, lo vuelve a alinear de titular frente al Español. Compartiremos que el Sevilla FC tiene derecho a utilizar a Banega hasta el 30 de junio, pero no es menos cierto que hoy por hoy, nadie puede entender que se ponga la camiseta, porque pese a su clase, no está en condiciones de aportar y de sumar para el equipo.
  • Lopetegui se niega a jugar en casa con dos delanteros, día sí y día también. Sea cual sea el rival. Ayer al introducir a De Jong, lo coloca de mediapunta, como suena, por detrás de En Nesiry, pese a estar con diez jugadores el Español. Las modificaciones de su particular dibujo del 4-3-3 son mínimas, viendo además que el equipo no funciona y que se le ha caído.

Para finalizar y por todo lo ya expuesto, el equipo tiene prohibido jugar con dos delanteros en paralelo en casa, ir a por el segundo gol, hacer uso del juego interior y atacar por banda izquierda. Monchi se jactó de decir en su contratación que traía a un entrenador que  ganara partidos y ya no los gana. No es un comentario ventajista ni mucho menos, es más, pienso que está muy lejos de ganarlos de nuevo, además de estar convencido que Lopetegui está en Sevilla con los papeles completamente perdidos y que su presencia ya sobra en la entidad antes de que logre cargarse la temporada por completo.

JULIÁN RUÍZ 24/12/2019

Sin gol, pero terceros

Es sin duda uno de los debates del año en el sevillismo. Una temporada en la que se podría hablar de revolución en la plantilla, del regreso a jugadores de músculo, de cambio de estilo, de la ansiada fortaleza defensiva que se había ido al limbo los últimos cursos, de los aplastantes números a domicilio, pero creo que convendremos todos en que a este Sevilla, a nuestro Sevilla FC, le falta la figura de un auténtico goleador.

Y es que, quien suscribe este artículo desde que tenía uso de razón, ha visto que Nervión siempre solía vestir traje de gala en la punta de lanza con nombres como los de Toni Polster, Iván Zamorano, Davor Suker, o los más recientes, Luis Fabiano, Kanouté, Negredo, Bacca, Gameiro o Ben Yedder. Todo esto le hace parecer al aficionado que, en el famoso “cuadro de Monchi” falta la pincelada más importante.

Sin embargo, los protagonistas de la fotografía venían de sumar entre ambos, la friolera de 69 goles en la temporada pasada (32 de Luuk De Jong por los 37 de Munas Dabbur). Goles en ligas menores que la española y que siempre generan dudas. Goleadores a los que se les sumaba la figura de Chicharito Hernández y el acompañamiento de Munir.

Pues los datos hablan por sí solos en el parón invernal, a una jornada de alcanzar el ecuador de la competición. Entre los cuatro atacantes suman la friolera de 5 goles tras haberse disputado 18 jornadas. Dato dantesco y demoledor que, por sí solo, sería capaz de dilapidar cualquier ilusión en el aficionado. ¿Los motivos? Seguramente sean varios y todos ellos pueden tener cabida: el empecinamiento en el sistema de juego, el jugar con un punta, el que prácticamente siempre sea De Jong el que juega, o también, por qué no remarcarlo de nuevo, el que falte un delantero de prestaciones superiores a lo que existe hoy por hoy en la plantilla. Un plantel que está liderado en la faceta goleadora por Lucas Ocampos con 5 goles y el Mudo Vázquez con 3 tantos, pide a gritos la llegada de un delantero goleador.

Ahora bien, ¿cómo es posible que no existiendo un hombre gol, esos que siempre tienen todos los equipos de la parte alta de la tabla en la clasificación del Trofeo Pichichi, el Sevilla FC pueda ir tercer clasificado con 34 puntos en 18 jornadas? Pues al igual que antes para explicar la falta de gol, existen varias y poderosas razones, como por ejemplo que es casi intratable a domicilio, donde ha logrado seis triunfos (Español, Granada, Alavés, Betis, Valladolid y Mallorca) y dos empates (Valencia y Osasuna). También ha cosechado dos derrotas (Eibar y Barcelona), acumulando 7 de los 10 tantos encajados a domicilio. Por lo que, a excepción de esos dos partidos, se puede concluir que el Sevilla FC encaja muy poco o casi nada cuando juega fuera de casa, sumando 20 puntos en las 10 salidas. Y todavía algunos no olvidamos que la cifra podría ser de veintitrés (Eibar perdura en el recuerdo).

Jugadores como Vaclik, Navas, Diego Carlos, Koundé, Reguilón, Fernando, Jordán, Banega y Ocampos (cuánto se echó de menos durante su sanción), forman el núcleo duro sobre el que Julen Lopetegui ha conseguido armar un bloque sólido que suele conceder poco fuera de casa y al que cuesta derrotar, pese a tener esa falta de gol arriba o parecer en ocasiones que competimos con un jugador menos.

Para completar el análisis de la marcha del equipo rojiblanco en tercera posición, también podemos mirar los números como local. No son tan espectaculares como en años anteriores, pero si nos fijamos en los goles encajados, podemos observar de nuevo que este Sevilla FC recibe muy pocos goles (siete en ocho partidos, siendo precisamente el Villarreal, el único equipo que le ha hecho dos goles). En las 18 jornadas disputadas, solamente tres equipos han sido capaz de hacerle dos o más goles a los de Nervión (Eibar, Barcelona y Villarreral), que sumados superan a los encajados en las otras 15 jornadas.

Un Sevilla FC sin gol, pero que va en tercera posición en la clasificación que, por cierto, está muy apretada. Si nos detenemos a ver algunos datos numéricos más, hay equipos como Osasuna o Granada que han marcado más goles a favor, aunque también han encajado 7 y 8 goles más respectivamente, lo que se traduce en una diferencia considerable de 10 u 11 puntos menos. Está claro que la fortaleza del Sevilla FC durante la primera mitad de la temporada se plasma en su poderío defensivo, el de todo el conjunto, el del sello que le ha impuesto el entrenador vasco. Equipo muy rocoso y menos brillante.

Desconocemos los aficionados sevillistas si esta receta nos será suficiente para disputar el segundo tramo y el más decisivo de las diferentes competiciones. Ya están a la vuelta de la esquina los meses de enero y febrero cargados de partidos. Hay un parón invernal propicio para fichar y tratar de acertar y mejorar aún más el equipo y que no debería desaprovecharse. A buen seguro que nuestros rivales no van a dejar pasar esa oportunidad de reforzar sus equipos. El mercado invernal es complicado. Pienso que nuestro equipo demanda dos jugadores de ataque (delantero y extremo incisivo con desborde y, por qué no decirlo, con gol). No sé si estará al alcance de nuestra capacidad económica en este momento de la temporada y no es menos cierto que antes de entrar, hay que dejar salir.

Complicada tarea para el Director Deportivo y a la vez, ilusionante para el aficionado. No sé cuánto durará la fortaleza defensiva que tiene el equipo y las victorias a domicilio, pero creo que para seguir en las posiciones altas de la tabla, el Sevilla FC debe fichar un hombre gol y esperemos que Monchi acierte como otras tantas veces ya hizo.

JULIÁN RUÍZ 14/11/2019

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JULIÁN RUÍZ 23/10/2019

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