Cabecera Columnas Blancas
image

Juanma Díaz - Columnas Blancas

JUANMA DÍAZ 24/11/2021

Ver al Sevilla FC desde el hospital

Empiezo a escribir estas líneas en el móvil a la media hora de haber acabado el Sevilla FC 2 – Wolfsburgo 0 que se ha disputado en el Sánchez-Pizjuán. Partido de Champions, que no es cualquier cosa. Yo tendría que haber estado allí y haberlo vivido en directo, pero las circunstancias no me lo han permitido. Me operaron el viernes para ponerme una prótesis de rodilla debido al ataque que mi enfermedad ha hecho contra mi pierna izquierda y, debido a ello, estoy ingresado en una habitación del edificio de Traumatología del Hospital Virgen del Rocío pasando el post-operatorio.

El cirujano que me operó se pasó esta mañana a primera hora por la habitación a verme cómo estaba. Me comentó que la operación había sido importante y que teníamos que ir poco a poco, pero que hoy mismo me quitarían el drenaje y me levantaría de la cama por primera vez tras la operación. Y yo le pregunto en tono jocoso: «¿Podré ir esta noche al Sánchez-Pizjuán para ver al Sevilla?» Y él me contesta en tono más jocoso aún: «Creo que hoy te tendrás que conformar con verlo por la tele».

Pues nada, dicho y hecho, cambiando tele por ordenador. A las 20:45 enciendo mi chromebook, comparto la conexión de mi móvil -que para eso tengo datos ilimitados- y buscamos en la aplicación de Movistar+ el canal donde televisan el partido. En la habitación estábamos solos mi compañero Ángel y servidor, ya que nuestras compañeras ya se habían ido -que conste que no las echamos-. No teníamos ni una bufandita y mira que yo en casa tengo cosas sevillistas… Habíamos terminado de cenar -ya sabemos los horarios de comida de los hospitales- y estábamos preparados para ver el partido. Dos sevillistas, cada uno en su cama de hospital, uno operado y otro a punto de ser operado, el ordenador apoyado en esa mesita que creo que es del año en el que mi amigo Curro Sanjosé debutó en Primera División y que tiene unas ruedas que no van ni p’alante ni p’atrás. Y empieza el partido…

Pronto nos dan una alegría: marca Jordán de cabeza en el minuto 12 tras un magistral centro de Rakitic. Lo celebramos, pero solo cantando gol -y flojito, porque estamos donde estamos y además aquí no tenemos cervezas para brindar ni nos podemos bajar de la cama para abrazarnos-.

El partido parece que entra en esa fase como cada vez que el Sevilla marca un gol y se pone por delante en el marcador: mucho balón horizontal, pocas ocasiones, pasito atrás, más posesión para los alemanes… aunque la verdad es que en ningún momento crearon peligro. Así nos vamos al descanso, aprovechamos para hablar por teléfono con nuestras respectivas familias y empieza la segunda parte…

El Sevilla está bien asentado en el partido, no le generan ocasiones de peligro, aunque tampoco las generan en ataque. Mucho centrocampismo y mucho toque de balón, como se lleva ahora en el fútbol moderno. Mucho balón de un lado a otro, mucho balón para atrás, mucho físico… ¿Ya nadie regatea? ¿Ya nadie se va por la banda, regatea a dos o tres rivales y centra al área? Os prometo que yo esto lo veía muy a menudo cuando era chico e iba con mi padre al fútbol. Ahora se ve muy poco, la verdad.

En torno al minuto 60 de partido entra la enfermera a la habitación para darnos el pastilleo que nos toca y, al ver que estamos viendo el partido, nos dice con la boca chica: «Que tengáis suerte…». Ya no tuvo que decir nada más. Nos dejó entrever del equipo que era, pero que a ella le gustaba que ganarán los dos…

El partido sigue más o menos en la misma dinámica, con buen nivel en general de todo el equipo, pero hay que destacar por encima de todos el trabajo de Fernando. Yo creo que el trofeo de mejor jugador del partido no se lo dieron porque ya no tendrá sitio donde poner los trofeos en su casa. La regularidad en persona. De todas formas fue muy merecido el que se lo dieran a Jordán. Y muy buen partido de Ocampos. Y de Acuña. Prácticamente de todos.

Cuando ya se iba a acabar el tiempo de descuento marca Rafa Mir el segundo gol tras una buena jugada de Ocampos. Y final del partido. 2-0. 6 puntos en la clasificación del grupo, que está 8-7-6-5 a falta de un partido. Ahora toca terminar la faena en Salzburgo el día de la Inmaculada. Dependemos de nosotros mismos, si ganamos allí a los austriacos pasamos a octavos de Champions. Solo vale ganar, por tanto habrá que tratar ese partido como una final… y si a nosotros nos hablan de finales… ya sabemos lo que pasa.

Pues esta es la crónica del partido que hemos podido ver mi compañero Ángel y servidor desde nuestras respectivas camas del hospital. Hemos disfrutado porque ha ganado nuestro equipo, pero desde luego una habitación de hospital no es el mejor sitio para ver un partido de fútbol. Eso sí, las dos horas que ha durado el partido han sido efectivamente dos horas, porque os aseguro que cada una de las otras horas del día vale por tres cada una de ellas. ¡Qué largo se hace!

Seguramente el partido contra el Real Madrid del domingo si seguimos por aquí lo veamos igual, aunque le diré a mi mujer que me traiga de casa al menos una camiseta del Sevilla FC y algo para decorar la habitación con colores sevillistas. Lo que sí espero es que el próximo partido que juegue mi Sevilla FC en el Sánchez-Pizjuán, que es contra el Villarreal el 4 de diciembre, pueda estar allí ocupando mi sitio como abonado en la plataforma de fondo para dispacitados.

Y para terminar un consejo de este humilde sevillista que llevaba tiempo sin aparecer por estas queridas Columnas blancas: Disfruta de la vida todo lo que puedas, de los buenos momentos, de tu familia, de tus amigos, de tus compañeros, de la gente que te rodea… En definitiva, como decía el gran Pau Donés (q.e.p.d.) ¡VIVIR ES URGENTE! Y si encima eres sevillista… siéntete contento pues me da a mí que con este equipo nos toca seguir disfrutando… #VamosMiSevilla

#SomosImparables #SeguimosJuanma #yomecuro 

JUANMA DÍAZ 23/05/2021

Volveremos a nuestro templo

Tenía que ir a verte, pero no cuando se convocó a través de las redes sociales. Tenía que ser en otro horario, en otro momento, porque tenía que verte a solas para decirte por lo bajini que pronto nos veremos, que pronto cruzaremos esas puertas numeradas para acceder a tus gradas. Ganas hay… y muchas.

Eran poco después de las once de la mañana del domingo 23 de mayo. Solo unas horas antes de disputarse el Sevilla-Alavés que cerrará la Liga 20/21 en el Sánchez-Pizjuán. Llegué a esa explanada de Gol Sur tras un paseo con mi silla de ruedas eléctrica que me llevó una hora y veinte minutos desde Sevilla Este carril-bici “to p’alante” -y otro tanto para la vuelta, claro-. Casi tres horas que merecieron mucho la pena. Solo para verte, para ver tu escudo en esa fachada de Gol Sur, para hacerme un selfie donde se viera el escudo y el polo de mi Peña Hastalamuerte.net que estaba estrenando.

Solo había por allí un par de operarios de Lipasam y algunos padres y abuelos sentados en los bancos mientras sus hijos y nietos disfrutaban de los columpios y toboganes que hay en el parque infantil junto a la Avenida de Eduardo Dato. La mañana estaba fresquita, pero aún así busqué la sombra de uno de los arbolitos para dirigirme por lo bajini al escudo que preside nuestro templo. Le dije que volveré, seguramente tendré que hacerlo nuevamente a mi sitio de discapacitado con mi sobrino Migue empujando mi silla, porque todavía estoy en la lucha para conseguir el #yomecuro y sigo en silla de ruedas. Pero estoy convencido de que más adelante la soltaré, volveré a andar y volveré a subir esas escaleras que a veces parecen hacerse interminables para llevarte a la grada alta.

El que es creyente, sea de la religión que sea, tiene su templo o templos de referencia, el que es carnavalero tiene al Gran Teatro Falla de Cádiz como su templo del Carnaval -como escribió en su momento Juan Carlos Aragón (q.e.p.d.) en un pasodoble antológico de su comparsa “Los millonarios”- y el que es sevillista tiene al Ramón Sánchez-Pizjuán como templo del sevillismo. El lugar donde tanto hemos disfrutado y, también hay que decirlo, tanto hemos sufrido. Pero, como se suele decir, “que nos quiten lo bailao…” Vivencias tenemos todos, porque todos los que hemos pisado esas gradas -de hormigón como antaño o de asientos como ahora- echamos mucho de menos el llevar tantos meses sin poder estar por allí por culpa de la dichosa pandemia.

Volveremos… y seguramente sea pronto, pero por favor que se haga en condiciones. Con todas las garantías y con las medidas de seguridad necesarias mientras que la pandemia siga entre nosotros. No he entendido muy bien esa decisión de que hubiera público con aforo limitado en estas dos últimas jornadas de Liga, pero solo en algunos estadios. ¿De verdad era necesario? ¿No se crea un agravio comparativo y se puede adulterar la competición? ¿No se podía haber esperado ya a la próxima temporada y tomar una decisión común para todos? En fin, cosas de los que mandan…

Es evidente que todos tenemos ganas de volver a la vida que teníamos antes de marzo de 2020, pero seamos conscientes de que fácil no va a ser. Tenemos que seguir siendo responsables, cumpliendo las medidas establecidas por las autoridades, vacunándonos cuando nos toque -yo me pongo mañana la segunda dosis de Moderna- y siendo conscientes de que esto es tarea de todos. Lo primero es conseguir que no haya más muertes ni más contagios, lo siguiente conseguir recuperar la economía y después vendrá todo lo demás, entre ello el fútbol. Tenemos muchas ganas de seguir viviendo, de poder seguir disfrutando de todo aquello que nos gusta y tú que estás leyendo esto seguro que estás deseando de poder volver a nuestro Sánchez-Pizjuán para volver a ver a nuestro Sevilla FC en vivo, no a través de una pantalla de televisión. Lo veremos… y seguiremos disfrutando, estoy seguro de ello.

JUANMA DÍAZ 04/03/2021

Decepción

O rabia. O coraje. O frustración. Son muchas las palabras que pueden definir lo que sentimos ayer los sevillistas cuando terminó la prórroga del Barcelona-Sevilla.

Miércoles, 3 de marzo de 2021. Partido de vuelta de las semifinales de Copa del Rey en el Nou Camp -o Camp Nou, como dice Dani Rovira en su monólogo «Odio», parece que se puede decir de las dos formas, que por cierto no sé si algún día le cambiarán lo de «Nou», porque ya tiene unos añitos-. Única eliminatoria de Copa que se juega a doble partido y el Sevilla llega a Barcelona con un buen resultado de la ida, ganamos 2-0 y sin haber recibido ni un solo gol en contra en todas las rondas anteriores. Nos las prometíamos felices pero…

Ya el sábado pasado nos llevamos un palo importante con el partido de Liga que disputamos frente al Barcelona en el Sánchez-Pizjuán -esto sí que es un nombre en condiciones para un estadio y ojalá nunca lo cambien por «nosequé Arena» o similar-. Muy buen partido de los culés, muy mal partido de los nuestros y 0-2 como resultado final. Esto ya te hace pensar que a ver qué pasará tres días después en tierras catalanas…

Y el discurso del entrenador es el de siempre: que «el partido del miércoles es un partido distinto», que «hay que jugarlo como si no lleváramos ventaja» y cosas así. En fin, parece que son discursos que lo escuchas en la previa de un partido, lo graban y para los próximos solo hay que darle al play y escuchamos lo mismo. Esto pasa muy a menudo con las declaraciones en este mundo futbolístico de jugadores, entrenadores, directivos, etc. Lo de «rival muy complicado» -y es el Huesca-, con todos mis respetos para el Huesca. Y cosas así. Seguro que estáis pensando en muchas más respuestas-tipo de esas que escuchamos siempre, sea el rival que sea y sea el partido que sea.

Volviendo al partido de ayer… Pues sí, ese fue el discurso del entrenador, pero del dicho al hecho hay un buen trecho, porque si se plantea jugar este encuentro como si no tuviéramos ventaja del partido de ida, ¿qué explicación tiene el que no se tire a puerta del equipo rival hasta la prórroga? Así es difícil ganar los partidos. ¿Es mérito del rival? ¿Es demérito nuestro? ¿Es culpa del árbitro? Pues un poco de todo… Porque también tiene tela que hasta ayer todas las manos dentro del área como la de Lenglet se hayan pitado como penalti y la de ayer no, o que a Mingueza no le sacaran la segunda tarjeta amarilla cuando cometió el penalti a Ocampos -por cierto, ¡vaya manera chunga de tirar un penalti!-.Que sí, que los penaltis los fallan los que los tiran, pero es que el de ayer estuvo muy mal tirado.

No se trata de buscar excusas o, al menos, yo no las busco, pero está claro que cuando un equipo sale enchufado desde el principio y el otro sale con el autobús puesto delante de la portería -como se suele decir-, lo más normal cuando juegas contra un equipo de la calidad del Barcelona es que pase lo que pasó, aunque fue muy cruel la forma en que pasó. Un MBiazo transformado en Piqueazo, recibido como propia medicina.

Era el último minuto del descuento y se produjeron varias jugadas y desajustes de los nuestros que propiciaron el gol de ellos que nos llevaba a la prórroga… y nosotros teníamos que afrontarla con un jugador menos por expulsión de Fernando, que vaya tela la falta que hizo en el borde del área y en el minuto en el que estábamos. Lanzó Messi, desvía el lanzamiento la barrera y se produce un córner del que proviene el gol de cabeza de Piqué. Nos vamos a la prórroga y, visto lo visto, aunque somos el equipo que nunca se rinde, creo que pocos sevillistas tenían confianza en pasar la eliminatoria. Efectivamente, al poco tiempo de empezar la prórroga marcan ellos el tercero, y a partir de ahí enfrían el partido, algo que el Sevilla no supo hacer en los últimos minutos de los 90 reglamentarios y el descuento. Y acabamos eliminados.

Y se te queda esa cara, ese mal cuerpo, esa sensación, ese mal rollo, esa decepción… porque 3 horas antes no te lo esperabas. Situaciones del tipo:

  • Niño, ¿vas a cenar?
  • ¡Sí, hombre! Pa cenar estoy yo…

Pero no queda más remedio que levantarse y seguir, porque el sábado tenemos un nuevo partido de Liga y el martes de la semana que viene tendremos que jugar en Alemania la vuelta de los octavos de Champions contra el Dortmund, que eso sí que está difícil, pero quién sabe… hay que jugarla. Pero, por favor, con otra actitud.

Algunos diréis que hay que tener ganas de ponerse a escribir un día como hoy después de lo sucedido ayer, pero lo hago por dos razones: la primera, porque desde que tengo la enfermedad -hace ya 3 años-, he aprendido a relativizar mucho y a darle a cada cosa la importancia que tiene. Soy sevillista, sí, muy sevillista y el Sevilla FC es algo muy importante en mi vida, pero no es lo más importante. Es un sentimiento, pero es solo fútbol, y ahora que está tan mercantilizado, lo de los sentimientos es casi exclusiva de los aficionados de base, como seguramente lo seas tú y como lo soy yo. Lo verdaderamente importante en la vida es otra cosa, al menos para mí; es la salud, la familia, tener trabajo, cuidar de tu gente, de tus amigos, superar esta pandemia… El fútbol debe ser secundario. Al menos así pienso yo.

Y lo segundo: esta mañana tengo cita para hacerme una prueba radiológica para valorar cómo está mi enfermedad, es como un examen para mí, pues esta prueba dice cómo el mieloma múltiple que tengo está afectando y atacando a mi cuerpo. Por tanto, los nervios están ahí, casi igual o más que los que tenía ayer antes de empezar el encuentro, porque durante el partido más que nervios fue un acojonamiento de los importantes. Por eso escribo esto, porque como esta noche pasada ha sido de dormir poco por ambas razones, pues mejor aprovecharla escribiendo estas líneas en mis queridas Columnas blancas.

Ayer tocó decepción, sí… y aunque a veces parezca que nos rendimos, nunca dejemos de lado ese «dicen que nunca se rinde» y ese «sevillista hasta la muerte…», pero siempre con «casta y coraje».

JUANMA DÍAZ 12/02/2021

Sevillismo como válvula de escape

Vi el otro día un tuit del amigo Javi Nemo que me impresionó mucho. Fue el siguiente: Y al hilo del mismo publicamos hace un par de días por aquí una columna de Cornelio Vela titulada «Hasta la muerte«. No conocí a Pepe Rey, pero por lo que podemos leer en el artículo anterior se […]

JUANMA DÍAZ 03/02/2021

A por otro sorteo…

Ayer nada más terminar el partido de cuartos de la Copa del Rey en Almería tuiteaba esto: Por cierto, gracias al amigo y compañero columnista blanco José Ramón Penella por la mención tan cariñosa que me hace por aquí en su última columna dedicada a tuiteros sevillistas… y eso que #PepeCastroNoTieneTwitter. Pero vamos a lo […]

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies