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José Ramón Yúfera - Columnas Blancas

EFE

¿Hacia una liga confederal?

Ya sé que este espacio es para dedicarlo al SFC y al fútbol, pero se producen acontecimientos vertiginosos en la política que afectarán sin duda a este deporte-juego y a nuestro club. Políticamente, España camina inexorablemente a una transformación que no sabemos cómo puede terminar. En el mejor de los casos, la llamada “ruptura democrática” que pretende liquidar el sistema de la Transición creará  un nuevo modelo y forma de estado con profundos cambios en la estructura territorial del país. ¿Un sistema confederal?. En tal coyuntura, en lo que a fútbol toca, ya se habla de selecciones nacionales dentro del mismo Estado distintas de la española, la cual o bien tendrá que cambiar de nombre o de calificativo, tal vez selección estatal, o confederal, de España. ¿Un modelo calcado del Reino Unido? En parte, porque allí, para los Juegos Olímpicos, el país participa como una sola nación: Gran Bretaña. Pero la fiebre nacionalista solo copia de los británicos lo que le interesa, y no tiene en cuenta que, dado que este hermoso deporte se inventó en las Islas Británicas, cada miembro de su familia de naciones es fundadora de la FIFA, es decir, tal organismo nació con estas 4 selecciones nacionales ya consolidadas, y cada una tiene su propia competición. En caso de ruptura total, la selección española seguiría siendo nacional.

En ambas situaciones nos encontraríamos que en la antigua España habría no menos de tres selecciones nacionales. Hasta aquí, llegados a este punto no deseado, no habría problema ni en la primera ni en la segunda situación analizada. Pero la cuestión cambia de matiz cuando los clubs de fútbol de estas nuevas naciones segregadas, tanto si mantienen  algún vínculo político como si no, pregonan que desearían continuar participando en la Liga Española. Chupa del frasco, Carrasco. Lo ancho del embudo de la política trasplantado al fútbol. Una especie de Liga Confederal. Los principales adalides de la idea se localizan en el seno del  FCB o en su entorno, ya que no se ven en una liga menor cuyo partido más importante sería el derbi contra el RCD Español. Arguyen que la LFP es un ente privado, y que si a todos sus miembros les interesa económicamente, ¿por qué no se va a dar una competición liguera supra-nacional o super-estatal en beneficio de todos? Sus más fervientes defensores llegan incluso hasta la organización de una suerte de campeonato ibérico (así llamado, con resonancias de altos vuelos y reminiscencias de marchamo de calidad 5J) invitando a participar a los mejores clubs portugueses. Ahí es nada la utopía.

No cabe duda que poderoso caballero es Don Dinero y, en este planeta balompédico donde las operadoras mandan y se enfocan hacia aficionados  que solo consumen fútbol de “caballo ganador” y televisado, tal situación muy bien puede producirse. ¿Sería la solución para el FCB, y los demás clubs en comunidades soberanistas, hasta que se organizase un torneo continental cerrado que relegase a las ligas domesticas a jugar entre semana? Los independentistas más pragmáticos confían en que un engendro como este les ayude a superar la transición hasta la desconexión total de la competición en la que han vivido y tanto les ha dado. ¿Lo permitiremos aficionados y directivos del resto de entidades?.

Precedentes hay: el Andorra CF juega en el grupo III de 2ª B teniendo el Principado Pirenaico su propia liga nacional; seis clubs galeses juegan en los torneos organizados por la TFA (Asociación de Fútbol en Inglaterra) teniendo el País de Gales también su propia liga (Uwch Gynghrair Cymru) y federación (FAW); la mayor parte de los clubs de la Liechtensteiner Fussballverband (Liechtenstein)  juegan en las categorías inferiores de la Associaziun Svizra da Ballape (Suiza) ; el AS Mónaco,cuyo principado no tiene competiciones propias, está en la ligue 1 francesa.  Si salimos del continente europeo, en la MLS (Major League Soccer) estadounidense, participan dos “teams” canadienses: Montreal Impact y Toronto FC. No hay ninguno de México ni siquiera de Puerto Rico, que se supone que es un estado asociado. Por cierto, un club de la isla hispana, el Bayamón FC, luce el escudo del SFC y va “leader”.

¿Qué hacer? ¿Cómo afectaría esto al SFC? Preguntas de difícil respuesta. A menudo se dice y se escribe que hay que actuar con la cabeza y no con las vísceras aunque el cuerpo te pida lo contrario, pero no todo es dinero y alguna vez, se que es difícil por no decir imposible, habrá que poner la dignidad antes que la economía. ¿Es mucho pedir a los responsables de los principales equipos de la LFP que antepongan ese valor antes que el beneficio económico, solo por una vez?.

No creo que España tenga los mismos antecedentes que otros lugares. Mi modesto punto de vista es que, si sucede la creación de selecciones nacionales dentro del mismo Estado o fuera de él, los territorios afectados deberían tener sus propias ligas. Tienen  clubs suficientes para ello, algunos ciertamente potentes, en las aún comunidades autónomas españolas. Fíjense, en Cataluña, hay tres entidades en la LFP, Girona FC, RCD Espanyol y FC Barcelona, pero una buena cantidad de históricos malvive en el grupo III de 2ª B y el Grupo VI de 3ª y así tendrían la oportunidad de crecer algo: UE Lleida, UE.Llagostera, “Nastic”, CD Sabadell, US Europa, UE.Sant Andrèu de Palomar, CF.Badalona, L¨Hospitalet… pueden tener perfectamente un grupo con 16 equipos con el nivel de la liga eslovena para empezar y mejorable hasta la de algún país báltico. ¿No sería interesante ver al primer “team” del Barça compitiendo semanalmente en los Nou Estadis, el Narcís Sala, la Nova Creu Alt, el Nou Sardenya…? el choque más importante contra el RCD Español.

¿Y el País Vasco? Ahí no existe un FCB, pero si 4 clubs potentes militan en la Liga Santander: Ath. Club Bilbao, Real Sociedad, D. Alavés y SD Eibar. Cuentan además con otro buen nº de sociedades históricas en el fútbol modesto, algunas fundadoras del CNL en 1928 y con títulos nacionales: Arenas de Guecho y R.Unión de Irún. Los hay con numerosas participaciones en 2ª División: BarakaldoCF, SD.Indautxu, Sestao River Club… También pueden crear sus propias competiciones con un nivel de inicio equiparable al de Bélgica, aunque con poco margen de progresión.¿Por qué vamos a ayudar a sobrevivir, con los mismos privilegios que hasta ahora, a quien no quiere seguir con nosotros?

En esta hipotética, e insisto, no deseada, situación, el SFC y el resto de miembros de la LFP, solo dejarían de recibir a uno de los que arrastra al RSP a los  aficionados de barra de bar y de butaca de salón de la provincia y de las limítrofes para ver al mediático de turno. Habría que ver tal hecho como una pérdida, sin duda, pero también como una magnífica oportunidad de normalizar el nº de equipos participantes en las categorías profesionales del fútbol español. Así, en la Liga Santander, quedarían 14 clubs, hasta se podrían repescar dos o cuatro de la Liga Smartbank, y en ésta, solo uno dejaría la LFP, pero con los que se promocionaran a la Santander, uno de 2ªB podría ingresar en esta categoría, que quedaría con 20 equipos. Habría suficientes huecos en el calendario tanto para las competiciones continentales de clubs como para la Selección. Tendríamos menos competidores, aunque la UEFA reduciría algo el nº de participantes en Europa.

En cuanto al otro camino hacia el que parece avanzarse, el de un torneo continental cerrado estilo NBA, en principio no me gusta. Un proyecto muy verde y arriesgado y no se si nuestro Sevilla pudiera sobrevivir en semejante monstruo. No todo iba a ser Liverpool, Bayern o PSG, también mucho Spartak de donde sea, Waasland-Beveren, AIK Solna y Slovans hasta hartarte. Si nuestra entidad se consolida en las competiciones europeas y el abandono de tal suerte de competición se produjese más por coeficientes y promedios diversos acumulados durante varias temporadas que por una mala campaña, pudiera estudiarse si en su momento se requiriese un voto afirmativo.

Ocurra lo que ocurra ¡viva el Sevilla FC, su afición, y su ciudad!.

El Sadar de Pamplona

Escribir sobre las causas que han llevado a dos históricos del fútbol profesional en España a cotas de tensión muy altas es difícil porque nos adentramos en las arenas movedizas de lo que ya no es fútbol. No descubro nada en relación a la temperatura tórrida que en las gradas y en el césped alcanzan los choques SFC & Club Atlético Osasuna (CAO) en los últimos 18 años. El último, jornada 16ª del actual CNL en la Liga Santander, no ha sido una excepción, los cánticos a coro anti-sevillanos se oían perfectamente por la TV.

Si la causa es estrictamente deportiva, no creo que nadie se acuerde ya de los lamentables sucesos del viejo estadio San Juan en la  vuelta de las semifinales de la Copa de 1935 cuando en el minuto 60 el respetable consideró que los árbitros designados para aquella eliminatoria (Melcón en el RSP y Villalta en San Juan) habían adulterado el resultado a favor del SFC e invadió el campo obligando a la suspensión del encuentro con un 0-1 a favor de los visitantes (5-1 en el total de la eliminatoria) por las graves alteraciones de orden público cometidas por la afición pamplonesa. No fueron aficionados sevillistas quienes arrojaron los aparatos de radio por las ventanas de sus casas, sino algún hincha osasunista, según cuentan las crónicas.

Debe pensarse que la escalada de tensión comenzó a principios del presente siglo, cuando un entrenador mexicano, pero con 8 apellidos vascos, encajó perfectamente en la idiosincrasia del club pamplonés y su estilo de juego consiguiendo mezclar la bravura mexicana con el lema del club navarro (salud, fuerza, vigor) y su estilo de juego llevándolos hasta el límite. Pero he ahí que por aquellos tiempos tuvo que enfrentarse a otro entrenador del mismo talante en el Sevilla FC., D. Joaquín Caparrós Camino, el cual, como antes Manolo Cardo y Carlos S. Bilardo, supo infundir a su plantilla los valores del SFC. Un choque de trenes cada vez que jugábamos, pero con una diferencia, mientras que para los medios el tren navarro todo era bravura e ir al choque con nobleza, el hispalense era ir al límite de lo permitido, juego sucio y marrullero, artero, que despertaba la alarma social y digno de revisión con su “justa” corrección si el acta arbitral no reflejaba lo que algunos deseaban.

El cenit llegó en la jornada final del CNL 2003-04 en partido decisivo para entrar en UEFA. El 23-5-2004, bajo la dirección del sr. colegiado vasco Losantos Omar, los dos equipos disputaron un encuentro caliente con varias tánganas en el césped y en la banda  que acabó con varios expulsados, con una novedad, ha sido la única vez en la historia que un agredido fue invitado a abandonar el terreno de juego: Pablo Alfaro, y todo eso sin que CAO se jugase nada aquél día. Atrás quedaban los apaños vitoriano-navarros de últimas que nos dejaban sin opciones europeas, jugar en un campo nevado e impracticable bajo la dirección de un impresentable engominado, o los duelos bajo la batuta de un trencilla habitual en los bares de Pamplona, nada de aquello se investigó nunca, pero en los días posteriores al partido de la jornada 38ª de la 2003-04, el sevillismo soportó tener que oir y leer, entre otras lindezas, hasta que era “un equipo de rugby” que se había clasificado para UEFA.

En la temporada del CNL 2007-08, jornada 21ª, hubo en el RSP enfrentamientos graves. El detonante fue un polémico penalti que Iturralde González, otro vasco designado por el CNA para arbitrar un SFC-CAO, decretó en el minuto 94 a favor del SFC. Hubo palabras gruesas y conatos de agresión por uno y otro lado, pero la “injusticia” cometida por Iturralde, colegiado de triste recuerdo para todo el sevillismo, llevó a pronunciarse hasta al presidente de la Comunidad Foral de Navarra. No recuerdo a ningún presidente de la Junta de Andalucía salir al trapo a favor del Sevilla por ninguna causa. Ahí termina el fútbol y nos metemos en otros procelosos vericuetos.

Ciñéndonos al último choque, parece que las quejas del respetable navarro que poblaba las gradas de El Sadar se dirigían al trío arbitral y a la asistencia del VAR. De las tres decisiones polémicas, dos favorecieron al anfitrión, y solo una al SFC, pero maticemos: la expulsión de Oier por doble amonestación, en mi humilde opinión tendría que haber sido roja directa porque la acción fue, disimuladamente, contra el tendón de Aquiles del rival. Si tales desacuerdos entre la afición osasunista y las decisiones de los jueces del partido justifican su desproporcionada actitud contra el Sevilla y contra su ciudad, es para analizarlo.

Da la sensación visto desde fuera que la reacción del público transciende lo meramente deportivo a juzgar por los cánticos y por cómo algunos jugadores osasunistas se emplean históricamente contra el SFC. En El Sadar, parece haberse cruzado una línea que me pregunto si destila un insoportable tufo de supremacismo moral, una línea nunca rebasada en el RSP a pesar de los soeces y groseros insultos con que los radicales del SFC obsequian al CAO cuando nos visita. Nunca en el coliseo sevillista se ha vinculado por ningún sector de su afición, ni a Osasuna ni a ningún otro club, con determinados delitos ni orígenes étnicos, y fíjense si el sevillismo, radical o no, podría sacar punta a estos dos aspectos relacionados con el club navarro, su afición (Indar Gorri), y su comunidad.

Una torpe pancarta desplegada en El Sadar en el penúltimo enfrentamiento entre ambas entidades en Enero de 2016 en apoyo de los que cometieron un execrable hecho, no mancha a toda una afición. Es para recordar el acoso al que fue sometido el presidente del SFC, D. José Castro, por la prensa local como si fuese el responsable, y con él todo el sevillismo y su ciudad, de tan lamentable pancarta. Que quienes perpetraron los hechos de Julio de 2016 eran sevillanos que se dicen sevillistas es un hecho cierto, pero tan cierto como que tan rechazables actos se cometieron en la fiesta de los pamploneses, no en las de Sevilla. Un sutil, pero no baladí, detalle. Aquí, jamás ha ocurrido en las celebraciones locales nada semejante porque no se dan las condiciones para ello. Y nunca se ha dicho palabra sobre el carácter de la fiesta de San Fermín.

Si en Pamplona, y toda Navarra, se desea seguir retorciendo y malentendiendo el significado en castellano de Osasuna (Salud, fuerza, vigor) contra el SFC es su problema. El SFC seguirá su camino. No se trata de incendiar ni de envenenar las relaciones entre clubs y aficiones, y mucho menos entre territorios, pero dado que los hechos se repiten una y otra vez hay que estar ciego para no ver que hay algo más profundo, rayano en la xenofobia y el racismo, que la simple rivalidad entre dos entidades que ni son próximas geográficamente ni pelean, habitualmente, por los mismos objetivos. Y eso hay que denunciarlo.

Amigos sevillistas, Paz y Prosperidad para el año entrante incluidos todos los aficionados al fútbol simpatizantes de cualquier club. Felices Fiestas.

La junta de accionistas

En cada convocatoria de Junta de Accionistas (J. d. A.) se perciben movimientos y maniobras orquestales más o menos en la oscuridad, tal vez sea actualmente el mayor problema de inestabilidad en nuestro querido club. ¿Por qué será? Este año no es una excepción. Primero, el misterio en la colocación de la fecha, luego se cambia tras el anuncio de que los pequeños accionistas llegan al 5% del control de las acciones y se pone en un día que casi hay que llevar las uvas a la asamblea, después se rechazan 1.067 acciones según el sistema de cotejo de la propia entidad convocante, y finalmente el gran pacto que incluye solo al gran accionariado del club y excluye al pequeño. Unos vaivenes impropios e injustificados en una sociedad que marcha bien.

El SFC va en crecimiento continuo desde que en 1999 D. Roberto Alés presidió el Consejo, a él hay que reconocerle la catarsis que consiguió en la entidad y en la afición basada en la humildad y el realismo, y así se produjo un ascenso por el que nadie daba un duro al empezar el campeonato. Él fue quien puso los dos pilares deportivos sobre los que luego se han sostenido los éxitos del equipo: Caparrós y Monchi. Luego, D. José Mª. Del Nido puso a la ciudad futbolísticamente en el mapa,  sacó al club del provincianismo, a la afición del conformismo, y supo crear una plantilla y cuerpo técnico con hambre de triunfos,  bajo su mandato llegaron los primeros títulos en 58 años. Finalmente, con D. José Castro, se ha continuado la senda, pero además,  se han mejorado notablemente las infraestructuras del club, estadio y ciudad deportiva, hasta el punto de que la UEFA celebrará la final de UEL 2021 en el RSP. D. José Castro y su consejo, han hecho el milagro de llegar a 40.000 abonados en una ciudad, deportivamente dividida, donde existen los tres barrios más pobres de España y que sus principales fuentes de ingresos son el turismo y la función administrativa, ha recuperado al director deportivo más reconocido mundialmente, está consiguiendo que al SFC empiece a respetársele a nivel nacional (Fuera ya lo era, y no incipientemente) mediante su exquisito trato con la prensa, va aumentando año tras año el presupuesto de la Sociedad y hay hasta reparto de dividendos. Nadie puede dejar de reconocer estos logros, el sevillismo lo sabe.

Y el abonado, accionista, socio, o simpatizante, también sabe que ellos, los del Consejo, arriesgan su patrimonio en beneficio del Sevilla, que la Ley de S.A., aunque injusta, les da la razón, que tienen derecho a comprar acciones, aunque sea a costa de gente necesitada pero a los que nadie ha puesto una pistola en el pecho, que tienen derecho a ponerse un sueldo porque dedican un esfuerzo que el resto no hace. Es de justicia reconocer estos hechos y realidad incontestables.

Pero la J. d. A. no está para servir de botafumeiro ni al Presidente ni su Consejo, está para hacer críticas ya sea a la gestión, a las cuentas, a la situación deportiva e incluso las formas de convocatoria de la misma, está para responder las dudas y sombras de sospecha que el accionista, aunque no sea del gran capital, albergue. Las preguntas al Consejo, no se hacen para que sienten mal a sus miembros, sino por un deseo de transparencia, y sin dejar de reconocer lo mucho y bueno que hacen por el Sevilla. Por lo tanto, no es de recibo que se conteste con mal humor, que no se responda o que, desde algún sector de la mesa, se le refriegue al pequeño accionista su mucha o poca capacidad económica. Y, desde luego, señalar al pequeño accionariado como foco de inestabilidad alejándolos de grandes pactos, a modo de cordón sanitario, tampoco ayuda.

Escrito esto, si en el actual Consejo existe la voluntad de que algún día hay que dar entrada a un inversor foráneo que controle la mayoría de acciones y además se decide la venta del RSP y su traslado a otro escenario, esto debe explicarse.  Sabemos que en una S.A. el capital manda, pero las S.A. del fútbol no son como las puramente comerciales, además de administrar capital, administran sentimientos, y aunque la ley ampara al capital, tampoco se puede ir, sin más, contra la opinión mayoritaria. Los pequeños accionistas, el resto de abonados, socios y simpatizantes, se merecen una aclaración detallada como mínimo, aunque luego la votación obedezca a la ley de SA.

La mayoría del sevillismo, que no integra los grandes capitales que controlan el club, cree que si ha de venir un inversor foráneo lo sea en beneficio del SFC previo cumplimiento de algunos compromisos y requisitos: respetar la idiosincrasia de la entidad, tener un mínimo de tiempo de afiliación al club, y comprometerse a no deslocalizarlo. El SFC no se entiende sin su ciudad. Y si hay que proceder a la venta del patrimonio inmobiliario y su traslado a otro lugar abandonando el barrio donde lleva 91 años y que es parte del alma del Sevilla ¿Cómo se le puede exigir sin más al aficionado la salida del escenario donde varias generaciones aprendieron lo que es ser sevillista? que igualmente sea en beneficio del club. Hoy por hoy, la opción del Estadio Olímpico es inviable porque este no reúne las condiciones mínimas de conectividad ni de adaptación a la práctica y visualización del fútbol profesional, tendría que ser además en propiedad exclusiva del Sevilla. La utopía de un estadio comunal municipal compartido pasó ya. La construcción de un nuevo campo en Montequinto sería menos traumática porque la entidad lleva ya allí desde 1974.

Si todo esto se explica bien, es la voluntad del Consejo, y no hay inmediatez en el tiempo, el sevillismo lo va a entender, y una futura generación puede aceptar estos pasos. Lo que bajo ningún concepto se entendería es que todo se hiciese de forma opaca y no en beneficio del club. Hoy, es utópico que al SFC le pueda ocurrir lo que en tantos lugares de nuestra geografía si ha pasado, escisiones que han hundido en la miseria deportiva a los clubs de  Salamanca, Logroño, Jerez de la Frontera, Badajoz, Orense, en su momento Granada, y los que vendrán. Claro que el Sevilla y nuestra ciudad son diferentes, pero en un mundo tan volátil, voluble y proceloso como es el fútbol en el que en cuestión de días se pasa de héroe a villano, nada es descartable. Si desde la cúpula de la entidad se apuesta por la unidad, que se tenga en cuenta al pequeño accionista y al resto de abonados, socios y simpatizantes. No es la Ley, pero si la Justicia.

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