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José Ramón Yúfera - Columnas Blancas

Cuatro

Ruleta rusa y objetividad mediática

El SFC pasó con más pena que gloria la 3ª ronda de la edición 2020-21 de la Copa de SM el Rey  ante el bien plantado equipo de nuestro querido y admirado Pep Martí. Soy resultadista, lo confieso, deseo ante todo que el equipo gane siempre, aunque sea de penalti injusto en el minuto 96. Respiré hondo cuando González Fuertes, D. Pablo (del mismo Colegio Asturiano que Muñiz Fernández aunque van a distinto peluquero  y que Manuel  E.  Mejuto González), dio el pitido final. Respiré hondo porque no termino de acostumbrarme al juego de “ruleta rusa” que nos presenta Lopetegui  jornada tras jornada en las distintas competiciones que el club afronta. Los números lo avalan, pero la parquedad del marcador aun siendo favorable nos va a causar a más de uno problemas cardíacos. Ganar la UEL  con resultados ajustados es percibida de forma diferente a hacerlo contra un segunda en Copa o contra un humilde de 1ª en el CNL.

Que el fútbol practicado es plano y provoca igual impresión si se juega contra un 3ª División que contra un “team top” europeo para mí es un hecho. No sé si es el sistema o que algunos jugadores no se adecuan al mismo lo suficiente. Tampoco me atrevo a pronunciarme sobre posibles escalones entre la 2ª línea, o plan B, y la primera. Lopetegui hubo de sacar a los más habituales para evitar la “ruleta rusa” mayor de la habitual que hubiesen sido los penaltis. Pero como he escrito arriba, para mí lo importante era ganar, y se logró. En la prórroga sí, gracias a una genialidad de Oliver Torres y a una impecable definición de Ocampos, pero igualmente válida. La calidad manda en choques igualados. Y se logró ante un club y equipo puntero de la Liga Smartbank que hasta Julio de 2020 ha militado en la Liga Santander.

Durante la reglamentaria prórroga, una mano de Diego Carlos dentro del área pudo haber sido castigada con pena máxima y en tal caso lo más probable es que hubiésemos ido a la “ruleta rusa”, insisto, de los penaltis. Como no había VAR y González Fuertes  no la vio o no la apreció como voluntaria, de eso nos libramos. Tal vez haya que advertir a Diego Carlos sobre los demasiados penaltis que hace, pero ese es otro análisis.

La reacción de los profesionales del CD. Leganés y las declaraciones al respecto de Pep Martí a preguntas de los informadores locales ante la jugada en cuestión son lógicas. Normal, sólo hasta cierto punto ya que son de tirada nacional, que ciertos medios especialistas capitalinos intenten resaltarla, pero no entiendo la inquina de algún sector de la prensa sevillana en machacar sobre ella. Por más que he buscado, en ningún resumen del partido hecho en distintos foros he visto la jugada en movimiento, no puedo sacar ninguna conclusión, solo lo que he escrito arriba: que, dada la ausencia de VAR González Fuertes no la vio, o lo más probable, que no apreciara acción punible.

Verdad es que, en la mayoría de las secciones deportivas de los diarios generalistas y específicos del deporte de la ciudad, la acción se describe sin más. Solo en uno se la destaca en letra negrita  intencionadamente. Y en esto me quiero detener.

Existen el derecho a la información y libertad de expresión, indiscutiblemente, aunque hay “plumillas” que se amparan en ellos para crear mala fama y dar rienda suelta a sus atávicos odios y profundas frustraciones deportivas. El SFC suele ser objetivo de estos, cualquier cosa les vale para desgastarlo. Se presupone la objetividad en el periodismo, pero ésta solo alcanza el carácter de valor cuando se realiza siempre, no cuando interesa o forzada por circunstancias recientes, como ha ocurrido después en otro choque copero en Asturias. Quien “twiteó” escandalosamente la mano de Diego Carlos (solo en una fotografía y no con secuencia completa) se ha visto luego obligado a lo mismo, tal vez por el escaso tiempo transcurrido y por la mayor espectacularidad de los lances en “El Molinón”. Eso no vale. Si el medio en el que el “twiteador” trabaja hubiese hecho lo mismo en la “Vieja Condomina” durante la 1ª eliminatoria de esta misma competición  en la que el “referee” catalán Medié Jiménez no quiso saber nada de un balón que… ¿pudo rebasar?… al completo la línea de gol de poste a poste a favor del UCAM y no hubiese callado como las coquetas y clásicas gallinas en Cuaresma, el citado medio y el periodista en cuestión tendrían credibilidad.

Odio entrar en comparaciones y en el… “y tú más”. El sevillismo hace tiempo superó ya tales provincianismos. No voy contra la legalidad o no de los triunfos y éxitos de otros, sino contra quienes presumen de objetividad solo cuando el SFC está por medio y se le puede atacar. No soy un entusiasta del VAR porque está claro que no ha terminado con las polémicas. Su trampa está en cuándo actúa o no, está en los distintos criterios de los diferentes equipos arbitrales, está en qué competiciones se usa y en cuáles no, y también está en qué fases de un mismo torneo es utilizable. Todo un despropósito en este lío de unas competiciones sin público pero en otras si, de partidos aplazados, de otros que son de la 2ª vuelta cuando aún no ha terminado la 1ª, de supercopas que se juegan antes de la final del año anterior, de calendarios asimétricos y de grupos y sub-grupos. Y además, el VAR, no ha aplacado tampoco la costumbre de quienes se empeñan en etiquetar a los clubs de fútbol en simpáticos y antipáticos interpretando a su antojo las jugadas que deben ser analizadas y las que no.

Que el SFC jugó un partido mediocre contra el CD. Leganés, cierto. Que una jugada interpretable al final de la prórroga pudo beneficiar al SFC, cierto. Que no se debió llegar a tal situación, cierto. Que el juego del equipo es horizontal, previsible y plano que se traduce en resultados ajustados y no invita al optimismo, cierto. Que el entrenador cansa con tal exceso de juegos florales con los rivales, cierto. Pero tan cierto como que hay una excepcionalidad histórica que provoca que desde Junio la plantilla esté casi sin parar, y a pesar de ello va bien situada en el CNL 2020-21 para alcanzar el objetivo final con un partido menos y que está en 1/8 de final de la Copa de SM el Rey y de Champions. Y todo ello a puntito de CUMPLIR 131 AÑOS DE HISTORIA DEMOSTRADOS porque el club lleva lustros profesionalmente estudiando su pasado mientras que quienes lo rechazan empiezan ahora. Así que, como escribo siempre, a quien le escueza, polvitos de talco en los ángulos inguinales.

Y a ciertos informadores, les recomiendo que no se lancen a la piscina del VAR tan rápido, porque con ésta herramienta y con su “libre albedrío”, lo que hoy es criticable, en muy poco tiempo puede ser lo contrario.

Linares Deportivo

Linarejos, 1974

Hay ya una generación de sevillistas, coincidiendo con las dos décadas cumplidas de siglo XXI, que solo han saboreado éxitos. Seguramente, criados en la bonanza del club y su equipo, serán optimistas ante cualquier eventualidad deportiva que en el calendario imponga. Los que hemos pasado la mayor parte de nuestra vida de hinchas del SFC entre sinsabores, somos más cautelosos, la mediocridad vivida nos pesa más que la actual situación. Pero entiendo perfectamente a los siempre optimistas y confiados en las posibilidades de éxitos resonantes, acostumbrados como están a recordar los estadios y ciudades que jalonan la reciente historia del SFC: Philips Stadium (Eindhoven), Luis II (Mónaco), Hampdem Park (Glasgow), Communale de Turín, Estadio Nacional (Varsovia), St. Jakob Park (Basilea), y Rhein Energie de Colonia. Cardiff, Tiflis, Bernabeu, Nou Camp, son también ciudades y estadios en las que hemos hecho historia, aún sin vencer.

El sorteo de la Copa de SM el Rey edición 2020-21 nos ha deparado un choque contra el actual titular de Linares, el C.D. Linares, heredero (casi el mismo escudo e idénticos colores) del Linares C.F. entidad que llegó a competir hasta cinco temporadas en 2ª División. En una de ellas, la primera, coincidió con el SFC, y es lo que me inspira esta redacción.

En la última jornada del CNL, 26-5-1974, nuestro SFC fue a Linares a jugarse nada menos que un posible descenso a 3ª División. En el estadio de Linarejos, inaugurado en 1956 incluso antes de la fundación del club representativo de su ciudad, el Sevilla FC escribió una de sus páginas más tristes en sus casi 131 AÑOS DE HISTORIA. Y eso que ganó 0-5. Un estadio, muy lejos del glamour de los citados arriba, pero que los sevillistas no debemos olvidar.

Para entender cómo se llegó a  tal situación hay que remontarse a la temporada de Don Dan (Dan Georgiadis): 36ª jornada del CNL 1971-72, Granada CF-Sevilla FC, el agonizante equipo desplazado a Los Cármenes (30-4-1972) fue a ser apuntillado por un GCF que había hecho la mejor temporada de su historia bajo la presidencia del temperamental Cándido Gómez “Candi”. La prensa local enrareció el ambiente contra nuestro club al airear un supuesto intento de compra del partido. “¡Mañana a morir aquí” narraba el gran J.A. Blázquez que gritaron a las puertas del hotel donde se concentraba el SFC. Ante una desmesurada hostilidad del público, el SFC fue un pelele al antojo de los agresivos y espoleados granadinistas: Ñito, Aguirre Suárez, Fernández, Porta (“pichichi” ese año),  Barrios y del luego sevillista Rafael Jaén. Dos semanas después se consumó el descenso en el Bernabéu ante un anfitrión que necesitaba la victoria para “campeonar”  y que venía escocido por una derrota en el Calderón de 4-1 ante su “eterno rival”. El resultado: también 4-1 y  para casa descendidos, hecho especialmente cruel por lo inesperado y porque además, nuestro rival urbano, se mantuvo en 1ª. Hubo que aguantar tela.

La temporada (1972-73) en 2ª no sirvió para recuperar la categoría. El equipo no carburaba y todo fue de mal en peor. Presencié la derrota en casa contra el Baracaldo CF que provocó la ira del RSP y la consiguiente dimisión de Cisneros Palacios, fue el mismo día que Berruezo sufrió el desmayo antecesor de la tragedia de Pasarón y en el que por megafonía se anunció el óbito del Dr. Leal Castaño.

En Febrero la nueva directiva de Eugenio Montes sustituyó a Juan Arza por Salvador Artigas (“Míster K.O”), pero éste no consiguió el objetivo. El equipo quedó 4º fuera de las plazas de ascenso. Nos contentamos con el descenso del RBB y fuimos felices sin saber por qué. No éramos más provincianos por falta de entrenamiento. Recuerdo vencer al Pontevedra CF por 5-2 en la penúltima jornada de liga una tormentosa tarde de mayo mientras el RBB caía en Castalia por 3-1 perdiendo así las pocas opciones de salvación que tenían. Lamentablemente, se celebraron más los goles de Del Bosque, Clares y Ortuño que los nuestros.

La pre-temporada de la 1973-74 prometía, llegó un afamado entrenador austríaco que decían era un clon de Merkel, Ernst Happel. La consecución del II Trofeo Ciudad de Sevilla mas los fichajes de Fleitas, Víctor Espárrago y Biri Biri, instalaron al sevillismo en una especie de euforia que se disipó nada más comenzar  el CNL. El 3-0 de la 1ª salida al Carranza fue toda una premonición de lo que iba a seguir.  El fracaso fue aún mayor que el anterior y agravado además porque el RBB “agarró la punta de la tabla” desde el inicio y ya no la soltó. Happel no encajó ni con la plantilla ni con la directiva, no superó la valla del idioma y fue cesado en la jornada 15ª  sustituido por Santos Bedoya.

En la 2ª División de entonces bajaban cuatro directamente, y otros cuatro promocionaban contra los sub-campeones de cada grupo de 3ª. Esto se traduce en que el riesgo de descenso empezaba en el 13º puesto, ¡en una competición de 20 clubs! El inadaptable Happel  y su tardío cese fueron aspectos responsables de tal desastre. Santos Bedoya fue relevado por Enrique Buqué tres jornadas antes de la finalización del CNL tras perder ante C.A. Osasuna (Jornada 35ª) en el RSP. Buqué se estrenó con otra derrota en “Pucela”. A dos semanas de la finalización del CNL la posición del SFC en la tabla era la 13ª, de promoción, y nos visitaba el CD. Tenerife del goleador Cantudo, (traspasado al Sevilla en el siguiente verano) que venía 4º, a un solo punto del Hércules que figuraba en plaza de ascenso.

Sin duda alguna, aquella plantilla no era tan mala como para tamaño fracaso. Hubo veteranos de la casa, como Rodri, Chacón, Toñánez, Acosta, Costas, Hita, Lebrón y Lora, y otros foráneos, muy de vuelta ya, como  Fleitas, Gª. Murcia, Conejo y Martínez Jayo. No todos rindieron a plenitud. Al lado de esa vieja guardia figuraban otros más noveles, algunos de los cuales más tarde serían referentes: Paco Ruiz Brenes, Curro San José, Biri Biri, Julián Rubio, Montero, Pulido, Juanito, Pablo Blanco, Yiyi, Boni, Rodríguez, Blanquito… Nótese que en esta lista hay tres dorsales de leyenda del club actualmente: San José, Enrique Montero y Pablo Blanco, uno con medalla de oro del club, Paco,  y trozos de historia del sevillismo como Julián Rubio y Biri Biri. Pero, además de los citados había otros, que al menos yo, no he vuelto a saber de ellos en el fútbol: Uriona, Bea, Merayo, Catalán, González, Garzón, Gómez, Manolín Robles, Soler Magadán, Lamata, Juan Fermín y Guerrero.

Estuve en Mérida de viaje de estudios y juerga el calurosísimo fin de semana del partido contra el CD Tenerife, y como éste, fijado para el domingo 19-5-1974, era nocturno, a mi regreso me dio tiempo a ir aunque llegué ya empezado. El encuentro fue memorable, con un RSP lleno, la tensión y la angustia se palpaba en el ambiente. 4-2 fue el resultado final con todos los goles en la 2ª parte y un “hat trick” de Biri Biri. El colegiado Sanz Marrón, su 4ª temporada y última en el fútbol profesional, prolongó el tiempo 15 minutos injustificadamente ante el nerviosismo de toda una afición que acumulaba tres años de disgustos y, como los “chicharreros” acortaron distancias en el alargue, el miedo se instaló en la grada. Por fin el trencilla madrileño decretó el final y hubo suspiro hondo. Se había salvado un “match ball”.

Vencer al CD. Tenerife sirvió para subir tres escalones en la tabla. El Córdoba CF pasó a ocupar el puesto 13º. Pero dado lo apretada de la clasificación, otra derrota o una carambola si no había victoria, obligaría al SFC a defender contra un 3ª su plaza en 2ª. El calendario marcaba fin de trayecto en Linarejos. No correspondía exactamente esa visita, ya que el choque de ida fue en la mitad de la 1ª vuelta, pero por ajustes del calendario de la Selección Nacional y la Copa, hubo en 2ª un precedente de calendario asimétrico. El SFC llegaba a la ciudad jienense con 37 puntos ante un Linares CF ya descendido pero que en el RSP empató a tres en Noviembre. Muchos nos temíamos un desenlace como el de Los Cármenes dos años antes. Recuerdo que me refugié en la azotea de mi casa de la calle Santiago en principio para estudiar, finales de curso ya en 4º de carrera, pero con un transistor al lado que sintonizaba a ratos.

Una plaza de promoción y seis equipos evitándola: San Andrés, Real Mallorca, SFC, Orense, Baracaldo y Córdoba, por el citado orden y en un pañuelo de dos puntos. Cualquier cosa podía suceder. Fue el Córdoba el perjudicado, todos sus rivales vencieron menos el Orense que empató a dos en Vallecas. Nuestro Sevilla, con un gran desplazamiento de fieles, arbitraje del ceutí  Jaramillo González, ganó 0-5, dos goles de Biri Biri, otros dos de Conejo y uno de Baby Acosta. El delantero y más distinguido de los locales, Tolo Plaza, firmó por el SFC y contribuiría al ascenso con Roque Olsen la siguiente campaña. A cambio, Manolo Costas, fue a Linares. Que cada uno saque las enseñanzas y lecturas que quiera. Triste historia de un 0-5 que por producirse teniendo que defender el mantenimiento en 2ª División,  sonrojó a todo el sevillismo.

El “pecho lata”

Le vi jugar, y lo recuerdo formando línea con el de Los Molares Antonio Rincón “Toni”, con el paraguayo Toñánez, y también con el algecireño Juan López Hita, y cómo nos ponía a la grada un nudo en la garganta, por no decir otra cosa, cuando sobre la media luna del área propia se pasaba el balón en horizontal con sus compañeros de defensa, especialmente con Santos Bedoya, ante delanteros rivales que ávidos esperaban la cantada. Lo hacía además de una forma muy peculiar, sacando el pecho y estirando el cuello, de ahí el apodo que la afición le puso: “pecho lata”.

Lo vi ya retirado del fútbol por la Avda. Menéndez Pelayo a la altura de los Jardines de Murillo conduciendo un taxi en dirección hacia la Puerta de la Carne, casi no me lo creía, y a punto estuve de estamparme con el “Panda” de mi propiedad al percatarme de la dedicación profesional de quien significó una época larga en el primer equipo. Entonces a los ex-futbolistas, por lo general, solo les quedaba como salida una vez colgadas las botas la tienda de deportes, la cafetería o los banquillos, pero ¿El “pecho lata” conduciendo un taxi, con todos mis respetos al gremio? Él lo explicó recientemente, en su época no se ganaba tanto.

Me estoy refiriendo claramente a Manuel Costas Sanromán que se fue al tercer anillo este último 15 de Diciembre. Dos de los tres centrales que marcaron mi infancia y adolescencia, Marcelo Campanal y Manuel Costas han desaparecido en este infausto año de 2020. Este defensa afincado en Sevilla una vez concluida su carrera futbolística, nació en 1942 en Panjón (Panxon), concejo de Nigrán, Ría de Vigo al SO de la ciudad homónima. Se inició en el fútbol en el desaparecido Club Dunas de su pueblo natal, luego pasó al juvenil del San Miguel de Vigo, barrio de Oia, y de allí saltó al Gran Peña, también de Vigo, en 3ª División. Sus inicios fueron de delantero centro. Haciendo el servicio militar en Ferrol y jugando allí en el club local, el Racing, el mítico Pepe Brand lo descubrió y lo trajo a nuestra ciudad en 1963.

Ya en Sevilla, empezó a jugar en el filial, grupo XII de 3ª. Pero esa misma temporada Otto Bumbel lo alineó un lluvioso día de Diciembre de 1963 contra el Atlethic Club de Bilbao. Jornada 11ª del CNL, pitaba Vicente Lloris Antonino, del colegio valenciano. No fui al RSP porque mi padre, perspicaz de lo que iba a ocurrir por la mediocre marcha del equipo y tal y como estaba la tarde, me convenció para que me quedase en casa. Esa tarde se alineó en el eje de la defensa con Donato, Luque, Gallego y Marcelo Campanal. El club vizcaíno se adelantó con dos “goals” de Sáez y Arieta, 0-2 al descanso. Gallego acortó distancias en la 2ª parte. Resultado final, 1-2. Tras su debut, jugó tres encuentros más hasta fin de año, uno, con victoria 1-0 contra el RMCF. Luego no fue alineado hasta la jornada 22ª contra el FCB, y finalmente jugaría dos encuentros más.

Fernando Daucik, entrenador del SFC para la 1964-65, no contaba con él y los últimos seis meses de la temporada fue cedido al Real Club Recreativo, de la ciudad de Huelva, el cual se debatía discretamente en el grupo sur de 2ª División. Allí coincidió con José Cardo, hermano del “cateto” de Coria, Maguregui y Enrique Mateos. ¡Cuánto sevillismo a orillas del Tinto y el Odiel! En tales casos nunca se aplicó eso de “lo que diga el Recre tan de actualidad por otras razones y con evidentes reminiscencias “donmanuelinas”. Costas no ha sido el único profesional cedido al Real Club Recreativo, de la ciudad de Huelva, por el SFC.

Jugó 16 encuentros acumulando un total de 1440 minutos. En su primer partido como recreativista, Estadio las Colonias del extinto C.D. Abarán (Murcia), fue alineado por su entrenador, Ramón Cobo, como defensa central, y con tal demarcación regresó a Sevilla al finalizar el campeonato. Con Eizaguirre en el banquillo, Costas, ya fue un fijo en la defensa del SFC desde la 1965-66. En aquella “década prodigiosa” del ya muy televisivo “Madrid Ye-Yé”, le tocó bailar con la más fea doblemente: por la mediocridad del equipo en los torneos oficiales fruto de la depauperada situación económica de la entidad, y por asumir valientemente ser el central de referencia en la zaga tras la marcha de Gallego al FCB y el ocaso de Campanal, que fue al Deportivo al final de esa campaña. Aún así, fue elegido tres temporadas seguidas mejor jugador del equipo en aquél proceloso tiempo para el sevillismo en que tres entrenadores, Ignacio Eizaguirre, Sabino Barinaga y Antonio Barrios no concluyeron el CNL con el SFC entre 1965 y 1968 siendo sustituidos todos por Juan Arza.

Como profesional del Sevilla, conoció una de las dos épocas de mayor turbulencia en los CASI 131 AÑOS DE HISTORIA de nuestro club. Vivió la tarde del 28-4-1968 en el RSP jugando contra sus paisanos del Pontevedra CF la pitada al equipo como protesta-desahogo de la afición que no digería el descenso de ese año. Sin embargo, la temporada siguiente, la del ascenso, llegó a acumular con Juan Arza 3.308 minutos. Con Max Merkel, estaba en la plantilla del tercer puesto en 1ª. Tuvo la nada despreciable cifra de 4.645 minutos en los ejercicios de 1969 a 1971. Completó entonces la línea defensiva con Santos Bedoya, Chacón y luego Pazos. Su mejor época, protagonizando en 1970 la única eliminatoria de la Copa de Ferias que se pudo jugar contra el Eskisehirsport Kulübü turco, siendo testigo de la encerrona del partido de vuelta en el Atatürk Stadium bajo la impasibilidad del árbitro alemán oriental Gerahrd Künze. Ese día, curiosamente, Max Merkel lo alineó de nuevo como delantero. (La foto de abajo es del partido de ida en el RSP. El SFC vistió de rojo por la reglamentación UEFA de la época. Costas, a la derecha junto al trío arbitral dirigido por el Sr. colegiado Jacques Colling, de Luxemburgo, y el capitán turco.)

En 1971 se inició un nuevo declive de la entidad que terminaría con otro doloroso descenso, por lo inesperado. La directiva presidida por Cisneros Palacios trajo al psicólogo Dan Georgiadis que acabó cesado en la jornada 23ª porque el equipo que tuvo un inicio de campaña fulgurante empezó a dar síntomas de agotamiento en noviembre y al comienzo de la 2ª vuelta se había caído y no remontaba (alguna vez habrá que analizar qué ocurrió y cómo pudo venir semejante entrenador). Le sustituyó el inglés Vic Buckingham que tampoco consiguió detener la caída libre y el SFC conoció un segundo descenso en poco tiempo. Costas figuró aquella temporada como suplente.

Fueron tres campañas seguidas en Segunda, de 1972 a 1975. Baile de entrenadores, Juan Arza, Artigas, Happel, Santos, Buqué y finalmente Roque Olsen. En la temporada 1973-74, la más triste del Sevilla que recuerdo jamás, recuperó su titularidad y fue elegido por 4ª vez mejor jugador del equipo. Disputó su último partido con el SFC la tarde vergonzante de Linarejos, y fue en la ciudad jienense donde colgó las botas en 1975.

Costas empezó en el SFC con Gallego y Campanal II, y terminó en el equipo de Biri Biri, Curro San José y Pablo Blanco. Once temporadas en la época convulsa más larga de nuestra entidad. Se avecindó en Sevilla, fue taxista y comerciante de pipas y chucherías. Homenajeado por el club hace cinco años al concederle la insignia de oro por sus 288 partidos como sevillista y por sus tres “goals”, nunca renunció a sus dos equipos,  SFCRC Celta, ni a sus orígenes gallegos, pasaba en su Panxón natal todos los veranos y jamás perdió el acento de su tierra. Descanse en Paz.

Los frikies del Sevilla Atlético Club

Escribo estas últimas reflexiones porque parece que hay quien en el actual consejo del SFC SAD considera “frikies” a quienes nos preocupa la marcha de los filiales. No creo que tras la magnífica inversión hecha en los últimos años en la CD Cisneros Palacios se esté por la labor de dinamitar los equipos de cantera. […]

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