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José Ramón Yúfera - Columnas Blancas

Lo esperado

Escribí en estas mismas páginas al inicio del actual curso balompédico, recién conquistada la 6ª UEL, cuando sonaban cantos de sirena orientados a una posible candidatura del SFC para el título de liga, que en España es imposible. Argumenté causas que no voy a repetir ahora. Desgraciadamente, el paso del CNL 2020-21 me ha dado la razón.

Aún estando mal, los tres integrantes de lo que yo llamo el duopolio+1, ocupan las tres primeras plazas de la clasificación. Coto cerrado, y que nadie ose siquiera soñar con entrar en él. Es grave el asunto, con sonoras derrotas en el CNL y algunos ridículos en Champions que demuestran lo venidos a menos que están hasta el punto de que es muy dudoso que consigan plata a pesar de su pase a cuartos de Champions, siguen controlando, manipulando y dominando nuestro fútbol amparados en los corifeos que hacen las delicias de sus respectivas, y provincianas en gran parte, aficiones. Basta una leve insinuación de cualquier profesional de esta panda de tres para que se agite todo el entorno y condicione arbitrajes y simpatías mediáticas. Los sevillistas lo hemos comprobado con Koeman estos días.

En cuanto al reciente triple duelo contra el FCB, el debate está sobre si se les ha sabido competir o no y sobre si los arbitrajes (Mateu Lahoz, Hernández Hernández, y Sánchez Martínez)  han condicionado o no los resultados finales. Como he escrito en otras ocasiones, lo malo no es jugar, ganar o perder, contra cualquiera de estos tres de la panda, sino el lastre de sanciones, lesiones y desgaste físico-mediático que dejan. Vaya por delante que en el choque de liga del sábado y en el de anoche en Copa no merecimos otra cosa nada más que perder. ¿Vino Koeman confiado en la ida de la Copa? O el SFC supo lo que había que hacer. Visto lo sucedido finalmente más bien parece lo primero. Algunos de los nuestros destacados en el partido de ida parecían el sábado y ayer una caricatura pobre de sí mismos. ¿Dónde está el fallo? ¿Es que los del duopolio+1 se toman sus partidos contra los nuestros tan en serio que finalmente la diferencia presupuestaria, reflejada en sus plantillas, se hace patente?, y no creo que Koeman tenga más sapiencia ni mejor “curriculum” que Lopetegui. Llueve sobre mojado, no es la primera vez en partido trascendental, contra el club catalán y contra los otros dos del trío, que nos ocurre. Lo de anoche en el Nou Camp ya sucedió, mismo resultado en la ida, hace dos años con Machín, aunque entonces no fue necesario llegar a la prórroga.

Cualquiera que viese los dos enfrentamientos sabía ya el desenlace mucho antes del término. Comentaba con quien conmigo en la sierra veía el partido de liga que estaba más cerca el 0-2 que el empate, y ayer, en la soledad de mi despacho en mi casa, tenía claro lo del descuento, y más tras fallar un penalti y quedar con uno menos. Aún estando el FCB como está, abucharado en Champions por el PSG, le dio para darnos un repaso monumental. Si apenas rebasas tu parcela, si te aculas en tu área, si no existe fluidez en la transición hacia los delanteros, los cuales necesitan balones muy claros para ser letales, termina pasando lo del sábado y lo de anoche. No hay más.

El sevillismo está irritado. Naturalmente que le escuece ver la suficiencia de Messi solo contenida por Acuña mientras estuvo en el césped, cómo jugaba insolentemente al gato y al ratón ante la impotencia de la defensa del SFC ya con 3-0 en el marcador, y su forma de dirigirse al colegiado, le duele la solvencia de Piqué en esos momentos finales (no es la primera vez), le da envidia ver a ese prodigio de futbolista que es Dembelé yéndose en velocidad una y otra vez de su par y recuperando un balón tras otro,  el desparpajo de Pedri, y Trincao, y… ¿para qué seguir?. Pues más le irrita al sevillismo ver a su equipo entregado e impotente

Asistimos atónitos otra vez, sí, otra vez, a una remontada del FCB a costa nuestra, y consecuentemente es molesto estar obligado a soportar las ínfulas de  la catetería de babero que fuera de Cataluña sigue al club culé a la vez que sus voceros glosan una épica solo posible a golpe de talonario. Es lo que hay, y duele escribirlo, pero el equipo y su entrenador, son corresponsables de la eliminación y de no poder aspirar a algo más que el 4º puesto en el CNL, tanto como los arbitrajes y el abismo presupuestario. Si se compite como es debido, la supuesta parcialidad de cualquier “refferée” y la manipulación de la competición quedarían en evidencia. Saliendo “acongojados” de inicio es imposible, la “labor” arbitral queda en un 2º plano, anecdótica.

Los grandes presupuestos nos han puesto  mirando al Noroeste en lo que va de temporada en las tres competiciones: Chelsea y Borussia Dortmund en Champions, FCB, RMCF y At. Madrid SAD en liga, y FCB en Copa. Seguramente, con planteamientos tácticos menos timoratos, el resultado sería el mismo, pero la frustración de la afición sería menor, y alumbraría claramente lo que son nuestras competiciones.

Del triple enfrentamiento ante el FCB las últimas semanas debería la cúpula directiva sacar conclusiones enfocadas a dar el salto definitivo a la élite, o a derribarla tal y como está ahora para que los demás tengamos derecho también a un lugar en el sol. No me importa ser reiterativo sobre este asunto, pero hasta que no se pregunte cómo, con los problemas internos societarios, financieros y judiciales que tienen cada uno de los integrantes de esta pandilla, puedan seguir con esos presupuestos de escándalo fichando y/o pagando salarios astronómicos para mantener las plantillas de lujo que poseen, el SFC, ni ningún otro, podrá seriamente aspirar a nada más que un 4º puesto en liga o conquistar una Copa si el “sorteo” es favorable. Insisto, y es responsabilidad de nuestro Consejo el preguntarlo. ¿Tanto les deben los clubs de la LFP? ¿Tanto poder poseen y tanto temor despierta? El contraste con entidades importantes de la LFP en situación similar es evidente.

En cuanto a los arbitrajes, cada uno ha demostrado su esencia en los tres choques. Los injustificados llantos de “Tintín” Koeman debidamente acompañados por las plañideras mediáticas del “més que un club” surtieron su efecto como todo el mundo ha comprobado (dobles amarillas perdonadas a Messi y Mingueza). Pero hay que ir a por los partidos sea el rival que sea, y reconozcámoslo, desde la marcha de Juande Ramos, ningún entrenador de los muchos que ha tenido la entidad desde 2007 hasta la fecha lo ha hecho. Y a los del “Barça Triomphant” que nos aconsejan y nos desean buenas noches, pues nada, enhorabuena, y a ver qué noche pasan ellos en París en breve. Todo apunta a un buen “vallium” antes de acostarse. Cierto es que los sevillistas hemos dormido mal, pero ya ha pasado, estamos acostumbrados. Si el PSG pasa por encima al FCB, no sé cómo van a justificar su presupuesto próximo, seguro que alguien hará la vista gorda. Buenas noches y buena suerte, a todos los sevillistas.

Amarga victoria

Sensación de victoria amarga, 3-0 ante uno de los rivales más duros de la Liga Santander y contentos sí, por el juego desplegado y por lo inapelable del marcador, pero lo ocurrido en la contienda (sólo así puede llamársele) SFC-Getafe de la 22ª jornada del actual CNL nos deja el temor del alcance de la lesión de Ocampos, la imagen de la riña entre banquillos y si ésta va a servir otra vez de carnaza para cierta canalla.

Lo fácil es ensañarse con el togolés, pero no debemos olvidar que, independientemente de lo temeraria de su acción, el central getafense no hace sino seguir las consignas de su entrenador. Sin discusión, la acción merece sanción en el campo y luego la administrativa. Si llega o no tarde y si tiene cierto historial de jugadas peligrosas es otra cuestión que puede agravar o aliviar su castigo. Pienso que, simplemente, Djenné no midió bien esforzándose en lo que Bordalás le habría ordenado y su acción tuvo consecuencias graves. Los sevillistas, por pura coherencia con nuestra historia, no debemos caer ahora en la tentación de poner en la picota al futbolista rival, porque también hemos tenido profesionales que han sido mediáticamente lapidados y no nos ha gustado, y no hace falta dar citas. Lo último que debemos hacer es transformarnos en la versión sevillana de los que desde medios escritos y sonoros nacionales tanto nos vilipendiaron por hechos semejantes, o por mucho menos. Creo que el primero en respirar hondo ha sido el mismo Djenné al saber que la lesión de Ocampos no va a ser tan temible como se esperaba. Que saque la lección oportuna de lo peligrosa de su acción, y ya está.

En cuanto a José Bordalás tengo igual opinión. El marcial alicantino del barrio de Rabasa podrá caernos mejor o peor, y gustarnos más o menos su juego, pero, volviendo a la coherencia, no hace tanto que el SFC tuvo entrenadores que practicaron ese “otro fútbol”, el de “al límite” (y nuestra afición se identificó plenamente con ellos) como única forma de sobrevivir en este planeta prohibido y coto cerrado de tres “predators” que era, y es, es el fútbol español. Nada ganamos con despellejarlo. Tal vez se haya visto obligado esta temporada a acentuar los aspectos negativos de su forma de entender el fútbol, y eso es algo que solo él y su club saben. Cuando a alguno de nuestros técnicos desde la caterva mediática madrileñil se le ponía a caer de un burro lo veíamos muy injusto.

Si Bordalás también tiene o no su historial, creo que eso a los sevillistas no nos compete. A mí, personalmente, no me gustan los entrenadores que corren la banda como un lateral y manotean casi dentro del terreno de juego obstaculizando a los rivales al Marcelino estilo, o están en constantes aspavientos y quejas provocativas. Son sus sistemas, y si el reglamento lo permite o no hay “refferees” que lo impidan, nada se puede hacer. Su camino hasta ahora ha sido ascendente. Si tras esta temporada sigue su progresión o se convierte en un entrenador de 2ª opción, el clásico “revulsivo” para equipos en caída libre, o debe emigrar, el tiempo lo dirá. Su tacticismo en rueda de prensa post-partido intentando desviar la atención hacia Lopetegui y quejarse de cómo la “expulsión injusta” de su central condicionó la marcha del choque no tiene mucha defensa. Él debe saber como nadie que, tal y como se venía desarrollando el juego, el gol sevillista iba a caer más tarde o más temprano. Fruto de un penalti, de un error de su defensa, o de una expulsión dada la agresividad del conjunto del Sur de Madrid. Fue esto último. A lo mejor el resultado hubiera sido más estrecho, pero nada más.

Otra cuestión es la definición de “fútbol al límite”, y sobre todo, quiénes y en qué circunstancias lo consideran aceptable. El actual “leader” de la competición tiene un entrenador que lleva practicando dicho sistema 11 años sin que nadie le tosa. Todos sabemos que en nuestro CNL ha habido, y hay, jugadores en muy determinados equipos especialistas en el “otro juego”, en la provocación y en salir no solo indemnes, sino con la expulsión de un contrario ganada.

Se dice y escribe que la jugada clave fue la entrada de Djenné a Ocampos pues provocó la expulsión del central getafeño y luego la de ambos entrenadores. Desde mi humilde punto de vista creo que fue la gota que colmó el vaso que venía ya llenándose desde la 1ª parte, y seguramente desde partidos atrás en el tiempo. Para mí que todo lo ocurrido desde el minuto uno es responsabilidad del equipo arbitral designado. Se sabía la táctica que nuestro rival iba a traer, si desde el principio MM, el otro alicantino protagonista, y el ponferradino GG en la sala VOR-VAR hubiesen puesto las cosas en su sitio, seguramente no se habría llegado a los desagradables incidentes del minuto 54.

No hace falta recordar aquí la trayectoria que el “benidormer” “Silbato de Oro 2015” tiene con el SFC, y el partido contra el Getafe no fue una excepción. Este árbitro FIFA anuló el gol a Ocampos tras ser avisado por GG desde el VAR. En ninguna imagen aparece la famosa mano del argentino. ¿Predisposición? ¿De cuál de los dos trencillas? Más bien corporativismo entre colegiados. En cualquier caso, un desastre para la pureza y la imparcialidad que se supone en el arbitraje. El “refferée” principal no señaló siquiera falta en la entrada de Djenné, y estaba delante, por 2ª vez le avisó GG desde el VAR. Acudió corriendo desde fondo para atajar el rifirrafe entre banquillos y solo supo aplicar una decisión salomónica con “tics” autoritarios.

El sevillismo debe estar indignado, pero no contra el Getafe, ni contra su técnico ni ninguno de sus profesionales, sino contra el CTA. El Consejo del SFC debe admitir claramente que en el fútbol español existe un grave problema arbitral del que los trencillas de cada jornada no son más que la punta del iceberg. Es un problema endémico de un colectivo mal preparado física, técnica y psicológicamente y controlado además por un CTA críptico que no evoluciona y sin reglas precisas en la designación de equipos arbitrales para cada partido. El VAR solo ha servido para generar más polémica, ente otras cosas por la falta de criterios unificados y porque ha fortalecido en el enjuiciamiento de los lances de cada partido un corporativismo tóxico. Si el SFC y otros clubs de la LFP y RFEF, desean al menos aliviar este problema, deben denunciar esta situación en la Asamblea Anual del mes de Julio, y no con una pataleta cuando nos toque el M.M., G.G. o tantos otros de turno. Debe reclamarse una profesionalización mayor en el arbitraje y una dedicación exclusiva, transparencia desde el CTA en las designaciones y publicación de unos criterios unificados así como de las sanciones para los malos arbitrajes.

Los que mean colonia

Afortunadamente les han parado los pies. Los organismos internacionales que controlan el fútbol mundial han dicho NO. No habrá por el momento competición europea cerrada para unos cuantos, quince miembros “permanentes” más otros cinco no permanentes, entiéndase, éstos últimos en calidad de invitados por sus méritos en el curso anterior. Tan “selecto” club lo integrarían Arsenal, Chelsea, Liverpool, Manchester United, Manchester City, Tottenham Hotspurs, AC. Milán, Inter Milán, Juventus, FC. Barcelona, Real Madrid, At. Madrid, París S.G., Bayern Munich y Borussia Dortmund.

En realidad intentan legalizar algo que ya ocurre “de facto” no solo en España, sino en casi toda Europa. Varios clubs dominan el cotarro local desde siempre gracias a haber estado en el momento y sitio preciso cuando comenzó la alta profesionalización. Pero siempre hay cierto riesgo, no olvidemos que el fútbol es también un juego, y es lo que tratan de evitar. En nuestro país, todos sabemos quiénes ocuparán las tres primeras plazas al final de cada CNL, otra cosa es el orden entre ellas. Y luego se arroja, como hueso para jauría, un 4º puesto para quien lo pueda alcanzar. En todas las llamadas “ligas mayores” de la UEFA ocurre igual, aunque en ninguna de forma tan descarada como aquí.

En tal coyuntura de calendarios apretados por la guerra en forma de pandemia que padecemos, por el enjambre de torneos domésticos y continentales que hacen perderse al aficionado, por la incertidumbre de cuándo volverá el público a los estadios y porque algún club se ha embarcado en una profunda y costosísima remodelación de su estadio, hay quien quiere asegurarse por escrito y ante taquígrafos que va a disfrutar por siempre jamás de los dineros televisivos y todo lo que ello conlleva. Ese es el sentido del proyecto.

¿De quién parte la idea? Casi todo el mundo lo sabe pero nadie quiere aún apuntarse la autoría. El 25-1-2017 tuvo lugar un hecho, bien pregonado por TVE, que como sevillista me llamó la atención. Ocurrió justo después de los tres choques en Copa y CNL que el SFC hubo de padecer aquél enero contra el RMCF, los de los incidentes con Sergio Ramos. La Sociedad Española de Radiodifusión (grupo PRISA) y la UNESCO organizaron en el salón de actos del Museo del Traje en Madrid un acto titulado “Sin respeto no hay juego”. Acudieron entre otras personalidades los presidentes del RMCF (Florentino Pérez) y FCB (J.M. Bertomeu) y el de la Juventus FC S.p.A., A. Agnelli, (último dinasta de la familia que lleva un siglo controlando la entidad turinesa). No pude dejar de relacionar la sarta de lecciones de civismo, valores, modos de actuar contra radicales y de señorío de los auténticos “clubs tops” que desde aquél púlpito se vertieron, con los sucesos recientes  en el RSP. ¿Pudo empezar ahí el esbozo de tan elitista proyecto?

Fue como un marcar distancias con advenedizos, como si las demás aficiones no estuviésemos en contra de cualquier atisbo de racismo, de violencia o de discriminación. Tan claro y rancio  exclusivismo me hizo pensar, pero ahí andábamos con Sampaoli que si se iba o no, “agarrando la punta de la tabla”, las posibles sanciones a Gol Norte y nadie prestó atención.

Conste que a los tres clubs que monopolizan la Liga estoy deseando de perderlos de vista. Está uno cansado de todo su entorno y sus influencias tóxicas, de sus futbolistas mediáticos y del empacho de información por cada una de sus cuitas. Para esta gente, que parece que “mean colonia” (Pablo Alfaro dixit) las competiciones domésticas se les han quedado estrechas y buscan un coto cerrado que les garantice eternamente su supremacía sobre los demás dejando un pequeño espacio para cinco entidades, que nunca, nunca, deberán olvidar que participan en calidad de invitados. Será un ente cerrado, con su espacio, sus normas, sus reglas y sus ganancias aseguradas.

Y ¿por qué ese privilegio? Dirán que es su “histórica hoja de servicios” la que les otorga ese “status”. No dirán que hace 70 años estaban en el lugar y momento perfecto para destacarse de los demás en los despachos. No dirán que tienen a su servicio a políticos, instituciones, prensa afín generalista y especializada (además de la propia) banqueros, y muchas cosas más.

Disfrutar de un club competitivo, como es actualmente nuestro SFC, tiene sin duda que ver con los dineros televisivos. Pero se ha triunfado primero sabiendo vender y luego vencer en el terreno de juego. Nunca estuvo en el sitio y momento adecuado, muy a menudo, al contrario. Lo que hoy es el SFC se lo debe a sí mismo. Soy un viejo aficionado que prefiere las competiciones domésticas a la alta competición continental, pero reconozco que de ahí se sacan los dineros. Ahora bien, de eso, a un club de clubs, cerrado, exclusivo y elitista, va una distancia. Sería un modelo que consolidaría en su posición de hegemonía a los ya muy fuertes. No va con los valores y principios del sevillismo.

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