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José Ramón Yúfera - Columnas Blancas

Se acabó la temporada

Con este título deseo incluir el extraño ciclo inaugurado el 11-6-2020 con la reanudación del calendario de liga interrumpido por la “pandemia” tras el 2-2 del 7-3-20 en el Wanda-Metropolitano. Mi última comparecencia en el RSP fue el 27-2-2020 en la vuelta de 16º de final de UEL cuando Bono cantó, cual muecín en su alminar llamando a la plegaria, tras “shoot” de Paun en el minuto 87. La “baraka” protectora del marroquí fue más fuerte que sus “djinns” (demonios) y el equipo arbitral letón comandado por Andris Treimanis oyó la advertencia del inglés Stuart Attwell (VAR) y accedió a rebobinar la jugada desde su inicio apreciándose la mano de Traoré. Luego, la “ruleta rusa” del partido contra C.A. Osasuna el 1-3-2020, gol de En-Nessyri en el minuto 93,  al que ya no asistí por encontrarme fuera aunque lo vi por TV.

Desde Junio de 2020, enésimo triunfo en nuestro duelo urbano, hasta la fecha ha pasado casi un año. De sobresaliente en cuanto a los resultados, un título y dos clasificaciones “champions”, no tanto en lo que al juego se refiere. Es el debate de siempre ¿exige demasiado el sevillismo? ¿No somos conscientes de nuestra realidad? ¿No reparamos que vivimos por encima de nuestras posibilidades? Supongo que cada parte tiene su razón, los que consideran que el equipo y su juego es mejorable, y los que creen que hay que estar satisfechos con lo logrado.

Es cierto que la temporada 2019-20 se enlazó con la actual y que por medio hubo la fase final de la UEL contra rivales de enjundia (AS Roma, Wolves, M. United e Inter) y tras su conquista, la Supercopa en Budapest contra el FC Bayern München, y menos mal que no se jugó el llamado “Mundialito de Clubs” al que teníamos derecho. Sin descanso y con las exigencias de la alta competición, demasiado se ha hecho. Mas nuestro ADN sevillista nos lleva a la exigencia, así que hay un regusto amargo por la forma de caer en cada una de las competiciones disputadas. Tal vez la vuelta en el Signal Iduna Park de Dortmund sea la menos frustrante. No voy a repetir aquí lo del gol de Piqué en el Nou Camp en la vuelta de la semifinal copera. En el CNL podría haberse metido más el miedo en el cuerpo a los del “duopolio+1”. Hay que reconocerlo, contra el Atlethic Club y el RMCF el alargue nos privó de tres puntos que hubiesen servido para como mínimo mejorar el 4º puesto. Pero también muy cierto que el gol de Bono en Pucela rescató un punto sobre la bocina, y a priori, nadie daba un duro por salir vivos del “Nou Camp” y el “Bernabeu”, y se salió. Y añadimos el “papuazo” del domingo en el 92, cuando todo apuntaba a una repetición de lo del día del Atlethic Club.

Sigo sosteniendo que, tal como está montado el fútbol en nuestro país, cualquier equipo que no sea del “duopolio+1” tiene vetado hasta pelear por el título. Mucho dinero y muchas influencias son necesarios, lo escribí en mi tercer artículo del presente curso (“¿Aspirante al Título?”). Como en 2007, una combinación de hechos, arbitrales y del propio juego, nos apean del campeonato. En 2007 en “Son Moix” fue el arbitraje de Iturralde con la asistencia del inefable y televisivo Rafa Guerrero, pero nadie se acuerda de que el equipo perdió en Tarragona un partido contra un colista, “Nastic”, ya desahuciado. Hoy, dos árbitros adscritos al colegio madrileño, Gil Manzano, expresidente de la Peña Madridista de Don Benito, y Del Cerro Grande, privan al SFC de un desenlace diferente al que se dio finalmente tras la mano de Balenciaga, pero hay que recordar la derrota frente a la SD. Eibar en el RSP o el empate al final del Real Valladolid en la 1ª vuelta. Para ser campeón, como mínimo, no pueden perderse ciertos puntos. Luego está el problema arbitral, pero ese es otro tema. Se ha ganado una barbaridad de puntos, se ha batido el record de puntuación que lo ostentaba Unai Emery, pero en mi modesta opinión se ha jugado demasiado al filo del alambre con resultados ajustados que han hecho peligrar el resultado.

El final del CNL ha sido el esperado, los tres primeros son los que ya se sabía desde Octubre, tal vez con una menor diferencia de puntos, los mismos que lo serán la temporada 2021-22, si un milagro no lo impide. En clave sevillista, se pueden generar dudas: ¿Se podría haber hecho más? Dada la conjunción astral de este año ¿Se ha perdido una oportunidad que, como en 2007, tardará otros 15 años en repetirse? El tiempo lo dirá.

No he tenido ni el más mínimo interés desde el gol de Iñaki Williams que supuso la derrota ante el Atlethic Club en saber cuál de los tres del “duopolio+1” campeonaba. Para mí es igual, es la misma hidra de tres cabezas. Lo malo es que el año próximo será idéntico desenlace, y nadie parece quererlo remediar. Los que han ganado el título saben que, independientemente de su ruinosa situación económica, mantendrán a Suárez, Oblak y su entrenador talismán. Los subcampeones, restañan las heridas de su “fracaso” allanando el terreno para que M’Bappé y Haaland desembarquen en la Castellana, así,  los palmeros del “padre Pérez” ya hablan de la irresponsabilidad que sería que el PSG y su dueño osasen obstruir la salida de su estrella porque sería ir contra los deseos del futbolista ¿No es una canción que a todos los sevillistas nos suena desde el verano de 2005? Y por último, el 3º en el “pódium” desea mantener a Messi, posible causa de su ruina económica, y se le permite.

Es una obscenidad que en las circunstancias actuales la LFP, la RFEF, el CSD o quien sea, miren para otro lado si se consuman estos actos. Pero además atenta contra el equilibrio y la pureza de la Liga, es una competencia desleal clara. Si ante los nada oscuros objetos de deseo del santón que preside a los de Concha Espina los demás clubs de la LFP callan, luego que no haya quejas de ligas de 100 puntos y de que el 3º saca “tropecientos” al 4º. Si mientras la LFP se ceba contra los “Guadalajaras o  Salamancas de turno” en tanto que tolera que  el “duopolio+1” siga con patente de corso para más desmanes abogando encima por el engendro de la “Superliga” para que los demás les paguemos las deudas de sus excesos, el SFC, ni ningún otro, podrá optar jamás a algo superior al 4º puesto.

Falta de gol en la 2ª línea, marcadores muy cortos, juego excesivamente horizontal y previsible… son algunos defectos que deben pulirse. No sabemos si con más gol el sistema mejorará los números y dará tranquilidad al espectador sevillista hasta prescindir de la cafinitrina, pero habrá que comprobarlo, ya que la realidad incontestable es que una plantilla sin descanso estival ha hecho 77 puntos. Por otro lado, que nadie piense que por haber participado en “Champions” y ganar el derecho para la misma competición en la 2021-22 el club puede tirar la casa por la ventana para hacer un equipo que iguale en posibilidades a los del “duopolio+1”, las ganancias se han visto limitadas por los 14 meses de ausencia de público en el RSP y la inexistencia de campaña de abonos. Para pelear en igualdad de condiciones contra éstos, la batalla está en otro sitio.

Termina la temporada con buen sabor de boca en cuanto a los números, no tanto en cuanto al juego, pero es lo que hay. Felicidades a todo el sevillismo por el 4º puesto y a los profesionales que lo han logrado, plantilla, cuerpo técnico, director deportivo y Consejo,  y a soñar con la próxima temporada, que en ilusión no nos gana nadie.

¿Tongo en La Línea?

Según la RAE, la palabra tongo, tiene su origen en la germanía tongo, que significa componenda o engaño. La primera forma reconocible aparece en un juego medieval de apuestas con fichas o monedas en lo que actualmente es territorio español, donde ya un “tongo” era un “apilado de objetos”, el toco de fichas o monedas que le da el nombre al juego. Y significa engaño o trampa consistente en dejarse ganar en una competición, especialmente deportiva, a cambio de dinero. En la esfera política es un amaño del resultado de una votación u otra cosa. Viene a ser lo mismo.

Actualmente, la palabra tongo en el ámbito deportivo está en desuso, si no desparecida completamente. Hoy, los plumillas-gurús, especialmente los de la villa y corte, prefieren el palabro “bizcocho” para definir extrañas componendas que provocan resultados atípicos e inesperados en esto del fútbol, eso sí, sólo se preocupan de tales menesteres cuando a alguno de los equipos de sus filias o fobias les afecta. Explico esto porque a las generaciones actuales les parecerá extraña la palabra, pero a los ya de 3ª edad, no. Sabemos que era algo habitual en el boxeo, y también a veces en el fútbol, en nuestra liga, y sobre todo, al final de cada temporada. Ejemplos hay, a manojitos.

La explosión de las apuestas, ajenas a las clásicas quinielas, provocó un ascenso de tales prácticas y llevó hace algunos años a futbolistas y a clubs al banquillo de los acusados por las sospechas de amaño, incluso por goles en tramos de partidos. Prácticamente erradicado el vicio en la LFP, es más frecuente en las categorías inferiores de nuestro fútbol.

El pasado domingo, en el estadio municipal de La Línea de la Concepción (Cádiz), se produjo un resultado que por afectar negativamente a nuestro primer filial, el Sevilla At. Club, me llamó poderosamente la atención: Real Balompédica Linense – 0 – Córdoba CF – 5.  Ambos equipos, encuadrados junto al S.A.T. en el mismo subgrupo de ascenso a 1ª RFEF por su clasificación en la anterior fase regular del grupo IV de 2ªB, han desarrollado a lo largo de esta extraña competición en el curso de la pandemia trayectorias bien diferentes. Mientras que la RBL entró en esta 2ª fase como segundo clasificado, por detrás de nuestro filial, el Córdoba CF llegó en situación bastante más apurada. Un equipo hecho para jugar los play offs de ascenso a la Liga Smartbank ha estado en serio peligro de pelear por mantener la categoría y hasta tener un doble descenso, prácticamente daban por bueno el haber logrado plaza para esta fase que a dos de sus seis componentes da derecho a disputar la próxima temporada 2021-22 el campeonato de 1ª RFEF.

La RBL aseguró en La Nueva Condomina de Murcia el primer puesto, por el contrario, el SAT se ha dejado arrebatar la 1ª posición con la que empezó esta fase, y está en el 2º puesto, y tras el mencionado y escandaloso resultado del domingo, a un solo punto del Córdoba CF. El equipo de la ciudad califal solo había ganado un partido en este período ante la UD Tamaraceite, como el Sevilla At., pero en todo el campeonato, incluida la fase regular, solo había logrado 24 goles. Ninguna goleada ni en El Arcángel ni fuera.

Por otro lado, la “recia balona”, apodo como se conoce en la provincia de Cádiz al club representativo de la ciudad de La Línea de la Concepción, el domingo hizo de todo, menos ser “recia”, al revés que en las dos fases del presente campeonato. Llama la atención cómo se fajaron sus jugadores un par de jornadas antes contra nuestro filial. Argumentarán que conseguida la clasificación para 1ª RFEF “estaban en chanclas”. Puede ser, pero ¿hasta el punto de encajar un resultado humillante? La próxima y última jornada rinde visita al “Jesús Navas” la RBL, la pregunta es ¿Seguirán en chanclas?

Para la afición sevillista está claro que el Sevilla At. está para lo que está, proporcionar canteranos al primer equipo o sacar réditos por ellos. A sus seguidores nos da igual estar en una u otra categoría y además tenemos claro que no se debe entrar en batallas en las que poco hay que ganar y mucho que perder. Pero que no nos tomen por idiotas. Una petición de investigación a las instituciones federativas ante tan sospechoso resultado, insisto, 0-5 entre dos equipos con trayectorias diametralmente opuestas, llevaría al Sevilla FC, como entidad, casi con toda seguridad a un desgaste de su imagen. De nuevo el club poderoso que acosa y no deja respirar a los pequeños. “¡éstos sevillanos!”.

Esperemos que Paco Gallardo y los jugadores que alinee el domingo estén acertados y ganen el partido, vengan los profesionales de la “recia balona” en chanclas o no. Pasará lo que tenga que pasar, pero al menos con este escrito, que sepan en Córdoba y en La Línea de la Concepción, que lo del domingo último en el municipal linense, suena a un tongo del tamaño del Peñón de Gibraltar, y que los sevillistas no nos chupamos el dedo.

La superliga

¡Que no se ha entendido! ¡Que hay que explicarlo mejor! ¿Qué es lo que hay que explicar? ¡Si está clarísimo! Coherencia, ir con la verdad por delante y tener la valentía de no menospreciar a los demás intentándolos confundir con argumentos que solo tienen una explicación: la rebelión de los muy ricos.

Tercera vez que el grupito de marras asoma la patita. Para no repetirme y aburrir al personal, el  24-1-21 en este mismo foro ya di mi opinión (“Los que mean colonia”) sobre la Superliga. Su gurú máximo tiene la osadía de decir que va en beneficio de todos, que con este proyecto el dinero se derrama de arriba abajo, desde los clubs importantes a los menos importantes. Traducido, más dinero para ellos, y llevarse fácil a cualquier chaval que despunte entre los que estén fuera de tan selecto club, y encima, gracias. O sea, lo que han hecho siempre.

Arcadas daba ver al ideólogo explayarse en un espacio de TV más próximo a la televisión-basura que al deporte y ante una claque (dos de sus colaboradores con el babero puesto), afín a la causa con todo orientado a vender la burra. El fútbol tal como lo entienden ellos, los demás no cuentan.

¿Que el fútbol está perdiendo interés? Puede que sea porque mucha gente está cansada de ver triunfar siempre a los mismos. Que en una final de Copa de España el FCB apabulle año tras año al otro finalista usándolo como “sparring” para el lucimiento mediático de una de sus estrellas llega a cansar. Que en nuestro actual CNL  hace dos semanas el 3º clasificado le haga seis goles al 5º en su casa es síntoma de que algo falla.

 ¿Que la prueba del citado desinterés lo demuestran  las redes sociales? Que echen un vistazo a ver qué dicen las RRSS desde el lunes. ¿Que el fútbol se muere? Será “su fútbol”. Si no necesitan al resto, que se vayan, que jueguen solos y que intenten llenar sus macro-estadios viendo a sus doce hasta la saciedad, siempre les quedará el paquete turístico de sus globales “fans”.

Fútbol-negocio o fútbol-sentimiento, fútbol como espectáculo global o de aficiones, fútbol para “abrazateles”  (orientales, de butacón y de barra de bar) o fútbol para abonados a los clubs de sus ciudades con los valores y la representatividad que eso conlleva. Eso es lo que se dirime.

Como sevillista, me alegro de la postura tomada por el Consejo en sintonía con el sentir de la afición. En Sevilla, entendemos el fútbol tal y como se hace en el Reino Unido, patrimonio de sus abonados y simpatizantes, representa valores locales, es una forma de sentir la ciudad. La insinuación de que la reacción de la UEFA y la FIFA es un ataque al fútbol español, no cuela ya. No sé si las tres entidades implicadas serán o no las más importantes en España, pero me niego a aceptar que representan en exclusividad al fútbol nacional. Y esa es la base de su argumento, están convencidos de que los demás sobrevivimos gracias a ellos.

El SFC gracias a su modelo de gestión, no se ha embarcado en un super-estadio, no puede retener a sus figuras, no ha fichado en el verano de 2020 por centenares de millones de euros a un futbolista que no juega, no aspira a traer a los que están de moda en el continente o quitarles como sea las estrellas del CNL, y la pandemia nos ha azotado por igual.

Cínicamente, con su meliflua voz, desde el púlpito del espacio de TV colaboracionista con la causa, ante unos contertulios entregados, dos de ellos babosos donde los haya, el “pontifex maximus” valedor del engendro, iba desgranando sus argumentos como un encantador de serpientes. Transparencia, meritocracia, profesionalidad arbitral, monopolios, pérdidas astronómicas, fueron cuestiones argumentadas por el interpelado que quienes la oíamos nos quedábamos asombrados. ¿Cómo tiene el rostro impenetrable de referirse a estos temas? ¿Que un club modesto de la LFP gana dinero a costa de ellos? Habría que tener una boca “emprestá” para contestarle. ¿Partidos largos que aburren? Cuando Sergio Ramos en el Lerkendal  de Trondheim marcó un gol forzando la prórroga y arrebatando en ella un título que el SFC  tenía ganado no le oí quejarse de lo largo del partido, e igual en situación parecida en el Estadio da Luz lisboeta contra su “eterno rival” en una final “champions”.

El premio gordo llegó cuando aclaró que el dueño de un diario deportivo que es habitual vocero de su club, lo era al mismo tiempo del rival urbano de uno de los 12 “apóstoles” confabulados en esta conjura, como insinuando que por eso se manifestaba contra su “Superliga”.

Esta vez, el grupo elitista se ha encontrado con un enemigo insospechado, peor que UEFA y FIFA, “el presidente de Inglaterra” ,como el santón adalid de la Superliga lo denominó no sé si por desconocimiento o por otra razón, y las aficiones de los clubs ingleses implicados en la intentona golpista contra el fútbol. Pero tampoco nos engañemos, el primer ministro del Reino Unido, su denominación correcta, lo único que ha hecho es salvar una competición, la “Premier”, que los ingleses consideran superior a cualquier torneo continental: “How”¿Cómo? ¿Seis clubs ingleses, en pleno “Brexit”, asociados a otros seis continentales, tres de ellos españoles, para salvarles el culo y poniendo en riesgo la calidad de su liga? ¡”Nor in the worst of my nigthmares”! No es muy político ir contra los ”supporters”.

“Fractura en el fútbol”, rezaba un titular de otra de las terminales mediáticas del club que preside el gran y auto-nombrado a sí mismo “salvador del fútbol”. Es posible, pero en España, solo tres se han posicionado a favor de ésta “Superliga” exclusiva. Que en nuestro país las aficiones se dividen entre quienes apuestan a espectáculo de caballo ganador y quienes apoyan a los clubs representativos de sus ciudades, pues sí. El SFC, ha elegido el 2º grupo, el del fútbol-sentimiento, el de los que prefieren sufrir frente a quienes prefieren la avaricia de ganar siempre, el del club anclado en su barrio y que forma parte entrañable de la ciudad que le vio nacer pero no excluyente. Valores no reñidos con la ambición de ganar títulos y de ser respetados, pero sus aficionados apreciamos más los éxitos cuando se producen a intervalos de tiempo. Los sevillistas creemos más en ciclos de equipos durante varios años y en competiciones abiertas en las que cada año cinco o seis entidades pugnen por el título de liga.

Y estos emboscados muñidores en la sombra de esta bazofia de competición ¿Se atreven a hablar de monopolios UEFA, de demagogias y no sé cuántas más zarandajas? Elitismo puro y duro, eso sí, pero su “creador” quiere que sea un elitismo simpático. Por el momento, el tiro por la culata, pero cuidado, esto no ha hecho más que empezar.

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