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José Ramón Penella - Columnas Blancas

Hasta la muerte – ‘Til I die

En estos largos días en que cada cual trata de pasarlos de la forma más entretenida posible, rebuscando en esa plataforma televisiva llamada Netflix algún documental interesante, me encontré con uno dedicado a un equipo de fútbol inglés, para nada se trataba de  uno de esos todopoderosos de presupuesto estratosférico , todo lo contrario , un modesto en el cual , su afición desde su fundación allá por el 1879, ha sido fundamental, el Sunderland FC

El título del documental, “’Til i die”, ya de entrada me impactó, prácticamente idéntico a nuestro “hasta la muerte”. Sin querer hacer un “spoiler”, (expresión muy de moda ahora que viene a significar que cuentas lo que sucede en la serie), sí que me llamó mucho la atención los lazos, a veces casuales, que el Sevilla F.C. tiene con este histórico equipo inglés, la fidelidad de sus aficionados a sus colores es una de ellas, pero hay más.

Recordé haber leído no hace mucho, gracias a labor de investigación del área de historia del Sevilla del que tuve el honor de formar parte un tiempo, la historia personal del que fue nuestro primer capitán, Hugo Maccoll:

 “En 1895, el primer capitán del Sevilla FC, Hugh MacColl, regresaba a Reino Unido después de siete años en el extranjero, instalándose en Sunderland. Junto a su socio comercial John T. Jameson, reabrió los talleres de ingeniería en Wreath Quay, en el lado norte del río Wear, cerca del Puente Wearmouth.

Pollock, que ya trabajaba en Manchester, se trasladó al norte para reunirse con su antiguo colega en la Portilla White y compañero de equipo en el Sevilla FC, y luego fundaron la enormemente exitosa firma MacColl and Pollock en Wreath Quay.

Los talleres de M & P estaban muy cerca del estadio del Sunderland AFC, en un momento en que el club competía entre los mejores de la Primera División, la actual Premier League, habiendo ganado los títulos de Liga en 1892, 1893 y 1895.

EL SAFC disfrutó de vínculos estrechos con algunos de los propietarios de las empresas de ingeniería más importantes del Wear, quienes proporcionaron no solo un trabajo para muchos de los jugadores del club, sino también apoyo financiero para el mismo. Fue algo inevitable, pues, cuando en 1908 el Sevilla FC decidió comprar camisetas de fútbol con rojas y blancas, que el club español acudiese a Sunderland en busca de ayuda.

John Wood, uno de los miembros británicos del club y capitán del SS Cordova, un barco de vapor con sede en Sunderland, fue el encargado de llevar las camisetas de fútbol a Sevilla, siendo los antiguos miembros del club, MacColl y Pollock, quienes gustosamente proporcionaron dichas camisetas para el equipo.

Los jugadores del Sevilla FC han lucido orgullosamente los colores rojo y blanco desde entonces, vistiendo la camiseta rayada ininterrumpidamente hasta 1921.”

La historia del vapor “Cordova”, de forma más detallada la podéis encontrar en los dos post que le dediqué en mi blog.

A lo largo de nuestra historia y por diferentes circunstancias nos hemos hermanado con otros clubes y aficiones, Depor o  Schalke 04 por ejemplo, no estaría demás que algún día, hagamos nuestro particular homenaje a este otro equipo tan fundamental en nuestros inicios y con el que hoy, 130 años después, seguimos compartiendo tantas cosas en común.

Sevilla Til I die – Sunderland Hasta la muerte

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200

Hace pocas fechas, nuestra web oficial, se hacía eco de un nuevo hito: 200 partidos europeos, que se dice pronto, resumidamente 137 en Europa League, 52 en Champions League, 5 de Supercopa de Europa, 4 de la Copa de Ferias y 2 de la Recopa de Europa.

Echando la vista atrás, trataba de recordar cuál de ellos fue el que, como sevillista, más me marcó. Evidentemente a la mayoría se nos viene a la memoria aquéllas imborrables finales de los títulos, sin embargo para mí, hay uno en especial que me marcó para siempre, no fue una final, no fue una épica remontada, fue la primera gran alegría que como sevillista me marcó para muchos años.

Pertenezco a esa generación de sevillistas que veían pasar temporada tras temporada preguntándonos si alguna vez viviríamos alguna final, todo lo más de Copa, (campeones europeos era ya mucho pedir) y el clasificarnos para la Copa de la Uefa era todo un éxito que celebrábamos, como si de un título se tratara, en la Puerta de Jerez.

Llegaba la temporada 82-83, merced al séptimo puesto conseguido el año anterior volvíamos a disputar competición europea. En treintaidosavos habíamos eliminado cómodamente al Levsky de Sofía búlgaro por un global de 6-2, nos esperaba el PAOK de Salónica.

Fue un 3 de Noviembre de 1982, un Sánchez Pizjuán remodelado tras el mundial el cual pocos meses antes había sido sede de aquélla mítica semifinal entre Francia y Alemania, la ciudad lucía engalanada esperando la visita, dos días después del Papa Juan Pablo II.

En el partido de ida, infierno griego le llamaron, habíamos perdido 2-0 lo que hacía la eliminatoria bastante complicada a priori, más de 50000 sevillistas abarrotaban las gradas esperando que fuera una de aquéllas noches que pasaran a la historia….como así fue.

Santi, López, Magdaleno y Pintinho firmaron un 4-0 que nos clasificaba para los octavos de final. Locura en la grada, cánticos de es “esto es Sevilla aquí hay que m…” o “así , así , así se juega aquí”….

Guardé aquella entrada y aún la conservo, hoy desempolvándola para acompañar este artículo, con su esquina rota que era como la picaban antes, me hizo retrotraerme a aquélla mágica noche, pasaron muchos años para vivir una alegría igual, seguramente los que me lean de generaciones más recientes, les sea complicado entenderlo, con la de PAOKs de la vida que han visto ellos pasar por el Pizjuán, pero quizás también entiendan que estas son las historias con las que realmente podemos valorar lo que hoy somos y todo lo que conseguimos.

Ocho apellidos vascos

Lopetegui, Agote, Aranguren, Arteaga, Eizmendi, Kalparsoro, Usabiaga y Ugartemendia, como si del protagonista de la famosa película se tratara, nuestro actual entrenador presume con orgullo de su vasco pedigrí, que no digo yo que sea malo, ¿quién no se siente orgulloso de sus raíces?.

En la taquillera película se contrastaba en clave de humor las diferencias entre la particular idiosincrasia del vasco y el andaluz, sin duda la tozudez, en el caso de los primeros es más que evidente.

En el caso de nuestro Julen, este hijo de “Harrijasotzaile”, (que no se me asuste nadie, así llaman a los forzudos levantadores de piedras allá en su tierra y su padre lo era), entiende una gran parte del sevillismo que hay mucho de tozudez en eso de no haber alineado aún, salvo los minutos de la basura de Bakú, al israelí Dabbur.

Si su padre aún hoy ostenta el record mundial de 22 alzadas de piedra de 100 kilos en un minuto, Dabbur puede llegar a convertirse en el particular record de Julen por mayor número de jornadas consecutivas sin jugar.

A nuestro particular “Dabburjasotzaile”, sin duda reforzado por los resultados, parece no pesarle la presión mediática, pero cómo diría uno de aquí: “LopeteguiAgoteArangurenArteagaEizmendiKalparsoroUsabiagayUgartemendia de mis curpas, ¿qué te cuesta ponerlo de vez en cuando?”.

Ya no es que se le pida que, de la noche a la mañana, lo de “DeJongporDabbur”, se convierta en un “trending topic” como lo fuera aquel “CokeporMariano”, pero al menos así podríamos comprobar el por qué de dicha situación.

Con el paso de las jornadas se está creando tanto para el entrenador como para el jugador una presión extra que puede no ser beneficiosa para ninguno y me explico: el jugador, ante tanta inactividad sumada a sus deseos por demostrar sus virtudes, puede provocar que con tal presión -y esto no es nuevo- parezca peor jugador de lo que es, (si es que lo es), como consecuencia para “satisfacción”, quizás no sea la palabra más acertada, del entrenador, sirva para cargarse aún más de razones ante sus críticos del por qué de su no titularidad.

Ahora bien, supongamos que sucede lo contrario, el jugador a pesar de todas esas presiones firma una actuación estelar,  ¿en qué posición quedaría el entrenador?.

¿Se convertirá Dabbur en un nuevo Immobile o Aspas de la vida?, al menos aquellos tuvieron su oportunidad, entrenadores cabezones aparte, que también los hubo, por no hablar de los Bacca o Gameiro que tenían por delante, se fueron y hoy triunfan, quizás aquellos sí tuvieron una explicación pero, ¿y con Dabbur qué explicación habrá?.

Dicho lo cual y ahora haciendo de abogado del diablo, (que no se me enfade nuestro admirado Caparrós que no va por él), muchas voces piden a gritos que desde el Club o el propio entrenador se dé una explicación, ¿debe ser así?, ¿y si la oculta explicación para muchos, lo único que conseguiría es hacer daño al propio Club?. Supongamos por un momento que el jugador no tiene nivel para este Sevilla, ¿tiene que aparecer Monchi en una rueda de prensa para airearlo a los cuatro vientos y conseguir con ello devaluar el caché del jugador?, ¿qué dirían esos mismos detractores al día siguiente?

Escribo estas líneas en la previa contra el Apoel, ¿seguirá su particular “Dabburjasotzaile” nuestro Julen o tendremos nuevo trending topic DeJongporDabbur?.

Si os ha gustado os emplazo para mi próxima crítica peliculera : “La vida de Bryan” ¿o era Brian?.

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