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José Manuel Ariza - Columnas Blancas

parlamento palangana
JOSÉ MANUEL ARIZA 14/10/2021

El parlamento palangana

Esto no será un mitin político aunque el concepto me sirva de soporte.

Como bien saben y desde 2019, el Congreso español está compuesto por diez grupos parlamentarios. Diez grupos, nueve en realidad porque el último es un cajón de sastre, que aglutinan las principales tendencias “ideológicas” (las tradicionales, las novedosas y las prosaicas) en un batiburrillo inédito desde que se cambió el régimen dictatorial por el actual. 350 diputados para gobernar, directa o indirectamente, las vidas y haciendas de los ciudadanos. Cómodamente instalados, por cierto, lo que les otorga una “perspectiva” social más que dudosa en la inmensa mayoría de los casos.

El arco ampara a los extremos más extremos, los extremos simples, los de derechas, los de más al centro (a un lado y otro) los de izquierdas… en un puzle que a veces resulta indescifrable pero refrescante en su diversidad: lo de las mayorías absolutas es una pesada losa que difícilmente puede corregir las carencias ancestrales de éste país por las visiones parcialísimas que comportan, te llames como te llames.

Porque es frecuente, desgraciadamente, que la “oposición” no distinga entre acciones de gobierno porque la plantea el otro. Y si la planteas tú y no entro a valorar si es buena, regular o mala, es que yo soy oposición y como bien dice la palabra, me opongo.

¿Les suena éste “Congreso”…en clave sevillista?

Seguro que sí porque nosotros también tenemos nuestros “grupos parlamentarios”. Y lo nuestro, también, es antiquísimo. Tanto que yo me atrevo a aventurar que comenzamos a practicarlo desde la primera patada a un balón, allá por 1890 en Tablada: el sevillismo ha sido una sucesión de “mociones de censura” y de “enmiendas a la totalidad” sin fin, sin solución de continuidad dentro (ahí está la Historia para demostrarlo) y fuera… como en la sociedad política misma.

Conmigo o contra mí, Palangana, y sin embargo… “la nave va”, D. Federico. Sin embargo o quizás por ello.

Pero hay una “pequeña” diferencia entre parlamentos: al político se le vota y, cada cierto tiempo, se le puede botar. Al Palangana no se le vota y no se le puede botar. Ya no. Desde hace unas décadas (1990) la dictadura del dinero arrasó con el poder del pueblo y lo sometió a la tiranía del lado oscuro, de las sombras. Como la sociedad civil.

Y como en el Congreso, nosotros tenemos nuestras propias tribunas en las redes (antes eran más de barra de bar y con escasa audiencia) para verter todo tipo de juicios, de pensamientos y deseos, de apoyar o denostar, de aplaudir o atacar… todo vale porque más que libertad de expresión, yo lo llamaría libertad de sevillismo, como siempre. Y suele ocurrir, como con los políticos, que cuanto mayor sea el exabrupto en cualquier sentido, más se amplifica, más adeptos o detractores recolecta, más eco alcanza porque nos sentimos “obligados” a responder y porque nos resulta tentador no “cantarle las cuarenta” al primer pollo que diga lo contrario de lo que yo pienso. Como en política, me opongo porque soy la oposición y debo mantener mi status opuesto. No me den cifras, ni porcentajes, ni resultados: es NO.

O SI… que depende, todo depende de según como se mire, D. Jarabe.

Porque un like parece un voto, salvando las distancias, y muchos de aquellos te pueden dar la mayoría… sintética. Se trata, como en política, de hacer ruido, de destacar, de ponerte en la “picota” virtual expuestas tus… ¿desvergüenzas? Que hablen de ti y logres el título de “twistar” por unas horas porque la vida es breve, que son dos días y ya llevamos tres y que cada vela aguante su palo.

Y porque el histrionismo cotiza al alza y sus cifras de expansión arrasan en los mercados de la pelota de salón y de la política; que decir “lo que los españoles quieren” es un ejercicio de estupidez inusitado que nosotros, en modo local, traducimos en “lo que los sevillistas quieren” que como bien sabemos todos, la frase siempre termina y resume en un GANAR. Eso anula cualquier otro verbo y la verborrea. El resto son brindis al sol (que más calienta, para algunos) que nos distraen un rato aunque a veces, el hartazgo te impida ver el bosque.

Si/no, pero… los “perólogos” somos legión porque en nuestra visión “parlamentaria” del sevillismo, la idea perfecta es la mía y no la tuya, te pongas como te pongas y digas lo que digas.

A ésos extremos llegamos… todos juntos o no seríamos nosotros, el Sevilla Fútbol Club.

Cuidaros.

JOSÉ MANUEL ARIZA 10/10/2021

Televidentes

¿Recuerdan la película “El show de Truman”? ¿Y “Un mundo feliz”?

Hagamos un sencillo ejercicio matemático (yo soy de letras, advierto) y de imaginación: el Sevilla FC tiene unos 40.000 socios, redondeando en todos los conceptos y modalidades; imaginemos que los presupuestos del Club (alrededor 200 millones) se sustentaran solo con abonos. Una sencilla división da como resultado que cada carnet debería costar unos 5.000 € para sostener la economía sevillista.

Mi argumento es burdo y hay que echarle mucha imaginación, ciertamente, porque el club posee otras fuentes de ingresos y no son las menores. De hecho, el grueso llega por vías tales que: marketing, UEFA… y derechos televisivos. Sobre todos y a gran distancia, estos.

El Covid19 nos enclaustró más de un año pegándonos a las pantallas para poder soportar el placebo del fútbol de nuestro Equipo y aunque en éste impasse volviéramos a tocar plata, virtualmente para nosotros. El bicho, sin embargo, aceleró el sueño delirante de unos pocos y de otros muchos colaboradores necesarios: el fútbol moderno es la televisión. Goles, faltas, penaltis… en dos dimensiones y cámaras milimétricas que la HD, la Full HD o la Ultra HD solo maquillan de vivos colores y con el VAR para refrendarlo casi siempre pero… ¿quién vigila al vigilante?

El negocio/fútbol/negocio moderno asienta sus bases y su poderío económico en millones de aficionados del mundo mirando y pagando el plasma; en ésos derechos televisivos que se han apoderado de las cuentas de la inmensa mayoría de los clubes creando una dependencia letal, un chantaje insoportable que nos expolia, maneja, sacude y exprime sin solución de continuidad aunque nos parezca oxígeno. Se ha convertido en una droga de la que no podemos salir: “Hola, me llamo Fan y soy teledependiente”. Hay unos 7000 idiomas en el mundo y se puede traducir a todos con el mismo resultado. El futuro se me antoja aún peor porque no dejan de inventar nuevas formas delirantes de subordinación en su permanente huida hacia adelante, en su incesante búsqueda de dividendos a cualquier coste.

Unan a ello el modelo de Sociedades Anónimas “Deportivas” en que nos han sumergido y del que no pueden hurtarse por mucho que se les llene la boca de sentimientos (que seguramente tienen aunque ya de forma residual) porque cabeza, corazón y cartera caminan por sendas distintas y a mucha distancia. Caminos que muy raramente de cruzan. Y no se lo recuerdes que te sacan el “alma” y te pones a llorar con ellos, los abrazas, consuelas y los redimes entre lágrimas de solidaridad. Sufridores con penas y pan (mucho pan) obviamente. Miren el listado de presidentes de clubes y sus actividades principales y luego, amorosos presidentes.

Porque las televisiones son el anillo que los gobierna a todos para mayor gloria de sus cuantiosísimos beneficios:

-Nos dicen qué día (cuatro a distribuir según les convenga y con una intolerable e interesada falta de planificación) con la “sana” idea de que se juegue toda la semana; de que estemos pendientes de la pantalla sin solución de continuidad; de que nos organicen nuestras horas de ocio en función de su fiesta particular. Y ya, si eso, metemos jornadas inter semanales para que la aberrante Selección ejerza su insulsa tiranía, junto con las copas locales y europeas que “aprietan” nuestra atención al HD.

-Nos dicen a qué hora les conviene que juguemos en mañanas, medios días, tardes y noches a la carta y, el en obsoleto modo presencial, haga frío, diluvie o esté cayendo plomo fundido. Horarios delirantes en los que puedes cometer la imprudencia de llevar a tus peques a horas intempestivas. Los niños (en casa) son una inversión de futuro porque serán los televidentes del mañana. Todo calculado, todo previsto y estudiado y con perspectiva de largo plazo. Y por supuesto, las “prime time” tienen nombres y apellidos.

-Nos imponen un calendario “asimétrico”, pensado, articulado y definido para satisfacer las “necesidades” de dos o tres… y las televisiones. Cuadramos así un círculo en el que máximo dirigente (impuesto/votado) es la mano ejecutora, el mercenario que cambiará de amo según convenga, según quién pague más aunque deje un reguero de sangre en el camino. Les es útil.

-Vares, repeticiones miles aunque depende para quién y cómo sean las “interpretaciones” sesgadas que las acompañan.

Habrá quién me diga que el crecimiento exige ingresos abundantes y regulares y que solo se pueden obtener participando en Europa, quedando muy arriba en La Liga, ganando trofeos importantes… y con las televisiones. Cierto, pero el precio está siendo una hipoteca insoportable.

Y no, no echo de menos tener que leer lo acontecido fuera en la “Hoja del Lunes” porque aquello era nefando. Hoy, la “Hoja” famosa la confeccionan a saco los medios nacionales de prensa, radio y… televisión: portadas, varias páginas, minutos, imágenes para los elegidos y allí al fondo (a veces ni eso) y en un suspiro, los otros 17. Asco eterno.

Yo veo muchos partidos en televisión y no me tomo mi pastillita de SOMA.

Cuidaros.

JOSÉ MANUEL ARIZA 04/10/2021

Lo que no veo

Saludos.

Confieso que sí veo mucho fútbol y de muchos países; confieso que tengo una de ésas plataformas que te permiten ver las ligas de Inglaterra, Italia, Francia, Alemania, Suramérica… y España. Confieso por fin y desde la más absoluta sinceridad, que no tengo idea de fútbol y que mis apreciaciones sobre jugadores y partidos son, tirando por lo alto, cortitas, escasas, pobres y sin fundamentos apreciables: no se puede sacar de donde no hay. Nefasto en eso soy, sin remisión, aunque me soporto.

Tampoco piensen que me paso el día mirando el HD. Para nada.

Mi único activo, si algo puedo argumentar en mi favor, es haber visto muchos partidos y eso, como sabemos, no me doctora en nada. De hecho, cada día me sorprendo más a mí mismo por haberme equivocado juzgando a éste o aquel, porque aquellas impresiones buenas/malas suelen resultar erróneas las más de las veces. Casi siempre y “sufro” ésas sorpresas buenas/malas día sí, día también: era mucho mejor o peor de lo que yo auspiciaba y como afortunadamente la balanza se suele inclinar hacia los buenos, me como gustoso mis carencias y además, espero que siga así mucho tiempo. Ego me absolvo que nadie me redimirá.

De niño y adolescente era malo de solemnidad jugando al fútbol por lo que supe temprano, para mi eterna frustración, que la práctica de éste deporte nunca sería lo mío y tuve que buscar vías  de futuro alternativas para subsistir. Puede que mi único “hito” deportivo fuera que jugando de defensa y despejando de cabeza un balón, le rompiera la nariz al figura contrario, un diablo de la pelota y que tenía como apodo el nombre de una moto italiana muy conocida. Éste hecho nunca lo incluí en mis currículos por pudor.

Pues a pesar de mirar tantos partidos, hay unos determinados a los que puse “candado” hace tiempo. A saber: los del Madrid, los del Barça y los del Atleti porque son, casi todos, crónicas de un mangazo anunciado y a la Historia, reciente y pasada y futura me remito. Y si son contra mi Sevilla FC, menos aún (conozco a algún que otro sevillista de jierro que practica ésta modalidad). Me niego a acudir voluntariamente al cadalso porque, como dicen los chinos, me tendrían que llevar a la fuerza entre varios.

Nota: aquí cabe toda crítica posible, buena o mala, aunque advierto que no existen argumentos suficientes para hacerme cambiar de opinión. Lo siento porque mi cabezón rompedor de narices es de granito.

Y no lo hago porque me falta un punto de masoquismo que no tengo: solo pensar en que los trencillas (de cámara), los banderitas, los del varicueto, los jugadores con licencia para pegar impunemente, los medios todos con su pegajosa y degradante sumisión a los poderosos (y su “magnífica selección” de comentaristas adiestrados en salva sea la casa), me pone enfermo. Y como dice mi doctor que procure no ponerme enfermo que luego tiene que curarme, trato de hacerle todo el caso posible.

Demasiado fuerte para mí; demasiada bilis mirando y escuchando y padeciendo; demasiados cabreos viendo una realidad que no es su realidad y es ésta la que se impone… porque para que el poder sea efectivo, tiene que doler y el paciente ser consciente de que está siendo machacado.

Me sienta fatal porque además de las imágenes, el “ruido” que las acompaña es vomitivo y tirarle algo a la pantalla no parece solución. Tampoco lo he intentado, por cierto.

No, no los veo y solo miro el resultado una vez concluida la contienda. A veces, las menos, me llevo sorpresas, grandes y magníficas sorpresas.

He visto, leído y escuchado tal torrente de barbaridades, juicios parcialísimos, ninguneos  y desprecios permanentes en la inmensa mayoría de medios (y no solo durante los partidos: eso incluye a los “locales” que son, como sabemos, franquicias de los nacional/madrileños casi todos) que los evito siempre. Y mi siempre es siempre.

Los “otros”, los que se supone que deben velar por los intereses propios, suelen estar en manos de adeptos al rival más débil y que, además, no saben ocultarlo ni siquiera aplicando una capita de imparcialidad (dignidad y profesionalidad)  en su afán desmedido por magnificar lo insulso. Quien inventó lo de la “biriprensa” sufrió un orgasmo (nunca le digáis que era una muñeca hinchable) porque para uno o dos admirables, la legión de los otros atosiga. Siempre fue así y la Historia está cargada de ejemplos hilarantes. Doy fe y tengo una montaña “papeles” que lo demuestran.

Porque de igual forma que pretendo estar informado de cuanto ocurre en todos los aspectos de la sociedad mirando distintas fuentes, con el “deporte” (ergo uno, casi dos y apenas tres) me sujeto con bastante éxito.

Pueden acusarme por mis carencias, pero no me podrán convencer de mis filias y mis fobias.

Cuidaros.

JOSÉ MANUEL ARIZA 02/09/2021

Los mares del sur

Saludos. No, no me refiero a la magnífica novela de Vázquez Montalbán porque, entre otras cosas, no soy, ni pretendo ser, crítico literario. Solo soy lector sin fondo o formación pero ésa novela me gustó, entre tantas otras. Tampoco a las idílicas isla del Pacífico por allí situadas, en el mal llamado “quinto continente”, colocado […]

JOSÉ MANUEL ARIZA 04/08/2021

Gradas vacías

Saludos. En poco menos de dos semanas comienza la Liga y en el sevillismo andamos inmersos en un mar de incertidumbres. Y alguna certeza. Seguimos sin saber qué nómina de jugadores defenderá el Escudo (aunque tengamos a Monchi y confianza plena en su trabajo, no podemos sentir un cierto nerviosismo, el nerviosismo de cada año […]

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