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José Manuel Ariza - Columnas Blancas

JOSÉ MANUEL ARIZA 23/07/2020

La mala reputación

Saludos.

Ya lo decía Paco Ibáñez, en el Olimpia de París en 1969, cuando cantaba a George Brassens:

No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe…

Es uno de los cantos más irónicamente liberadores que uno pueda escuchar y en nuestro mundo del fútbol, es la libertad de no ser del Madrid o del Barcelona, de tener una tierra que vuelve la espalda al imperio porque se cocina sola sus adicciones. Y somos felices con nuestros fallos y aciertos, con nuestros colores, con nuestros piques y nuestra guasa, con ser como somos de… juntos que no revueltos.

Un poco más adelante, el inefable Paco añadía:

En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado…

No, no seguimos a los abanderados y eso no gusta porque somos pecadores y ofender a los caudillos está penado de muchas maneras. Pero lo seguiremos siendo cuanto más tiempo estemos “estorbando” a los habituales de la buena mesa; de habernos colado en el club de Brioni con ropa prêt-à-porter; de no tener pasta para comprar voluntades, medios todos (de acá y de acullá) vares y pitos… nuestros logros nos salen mucho más caros pero también tienen mayores méritos. Llegado el caso, los “imponderables” nos azuzan y sin embargo y a pesar de arbitrajes criminales (los árbitros NO son malos que hacen muy bien SU trabajo) de trampas de los escuchadores selectivos, de medios mercenarios y de repartos de dineros mafiosos, seguimos pecando ahí arriba.

Pero no todos, aquí, tienen la misma mala reputación (aunque parezca que navegan en el mismo buque) porque por oposición al pecador más grande, le bailan el agua al otro. Y así, pensando en que el otro ése pueda suponer un lastre para aquel primero (cuando hace mucho tiempo que surcamos distintos mares), todo es bueno y todo es malo en igual medida pero con un plus de penalización para una parte: la “desagradable”. Y es desagradable porque representa peligro para el estado mayor. Lo otro, la mentira, es abrazado como acto de fe por ésa mitad que en no teniendo otras ilusiones, se conforman con una supuesta “superioridad moral” prestada, adobada e inflada interesadamente desde dentro y desde fuera. La otra, la que resulta de jugar al fútbol, es incontestable y ahí es, también, intocable. Busquemos pues otras vías para intentar socavar con la inestimable ayuda del vecino. Las pruebas, como saben, les otorgan un fracaso absoluto.

“Nadie es profeta en su tierra” reza el dicho popular de origen bíblico. Pues a pesar de haber logrado en relativo poco tiempo (pero cada vez más largo) colocarnos en el escaparate del éxito deportivo mundial y de ser un referente de gestión y de títulos, en nuestra tierra seguimos siendo pecadores por tener nuestra propia fe, por no abrazar otras religiones, otros dioses. Pecamos porque no es nada personal, solo negocios. Y el dinero no tiene colores. O sí.

En buena lógica, tener a “uno de los tuyos” ahí arriba debería ser motivo de alegría y de orgullo cuando se nos llena la garganta de amor por la patria andaluza. El problema surge cuando los “nuestros” no son los mismos que los otros y las voluntades chocan cuando prefieren al foráneo antes que “a los tuyos”. Pero es fútbol y pasión y o eres de los míos o estás contra mí.

Y entonces nos crean la mala reputación. Burdos, torpes, perversos y conocedores del público al que van dirigidos (mientras más groseros, mejor cuelan) siguen sin entender que los ataques solo son aglutinante, pegamento y que, dicho en términos de moda gastronómica, maridan perfectamente con lo que sentimos por nuestro Escudo.

“Nos odian en todas partes…” dicen. Va en el contrato: si ganas, si vences, si humillas (en el marcador) no esperen besos. Si creces, te desarrollas y demuestras que eres mejor con bastantes menos recursos, los recelos son imparables. Para los demás, lo primero suele ser envidia (todos pueden hacer lo mismo, si supieran, que aquí hay pocos secretos). Si no saben, por incompetencia u otros asuntos más turbios, enfocamos nuestras iras y fracasos en el vecino y lo culpamos de todos nuestros males. Infantiles.

Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.

“Flor en el culo…”. La inspiración, cuando llega, debe pillarte trabajando, decía aquel. El universo está lleno de musas inspiradoras y las opciones para crear una singularidad están al alcance de cualquiera… que sepa algo de poesía (no hay que ser Cernuda para emocionarse con una flor se plante donde se plante). No llueven flores todavía pero con el cambio climático, los ciclos pudieran ser distintos en el futuro.

Pues sí, tenemos mala reputación porque el cupo de simpáticos, chistosos, divertidos y graciosos ya estaba completo y hubimos de buscarnos nuestra propia denominación.

Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.

Es natural, George. Es natural, Paco.

Cuidaros.

JOSÉ MANUEL ARIZA 24/06/2020

Dance me to the end of love

Saludos.

Ése asombroso tema de Leonard Cohen, de entre los muchos trabajos extraordinarios del genio canadiense, en clave sevillista se traduce como: Báilame hasta la muerte. Hasta la muerte.

Seguro que os está rondando la melodía en la cabeza por la belleza total que encierra. A mí sí, desde luego, y me acompaña en mis sueños del pasado, de otros tiempos y otras formas, de otros valores… en ése larguísimo anterior en los que algunos seguimos contoneándonos al delicioso compás de la Historia.

Me hubiera encantado haber podido reunirme con unos cuantos colegas y colleagues y a la sombra de unas cañas, fundar un Club de Foot-Ball y ponerle de nombre Sevilla F.C. como mandan las normas de la Association. De cambiar el cuello duro por los paños menores (de recio algodón) y de remar por el Guadalquivir hasta Tablada para jugar un match en medio del terreno de los caballos, para volver luego hasta la Casa Bote y posar con los recios y sonrientes caballeros de poblados bigotes.

Pedirle a Isaías que escribiera a Huelva y que invitara al Recreation (si no tenían once que llamaran a Riotinto) a una partida en el Hipódromo allá por marzo. Mientras, terminar de organizar los detalles entrando por la calle Monardes y en la primera planta, sentarnos los pollitos a debatir sobre las cualidades de la Patti o el Ronconi; del fin del imperio (Cuba, Puerto Rico y Filipinas en el alambre); de si era mejor la Kopp, la Witman o la Bortallo; de los precios de la naranja amarga y de entradas y salidas steamships. Y ya que estamos, vamos reservando sitio (te toca otra vez, Isaías, que para eso eres el Secretario) para la cena en el Suizo por si aceptan los de Huelva.

Obviamente, con el visto bueno de D. Eduardo, a la sazón Presidente. El primero.

Me hubiera gustado estar allí cuando las partidas terminaban en una cena conjunta, con esmerados y variados platos y bebidas y con brindis por todo lo brindable: donde había contrincantes y no enemigos; donde se felicitaba a los ganadores porque habían sido mejores y cuando se denominaban “sportmen”. Mucho antes de que se convirtieran en “profesionales”, allá por 1928.

Luego, unos años más tarde, vimos aparecer otras escuadras que pretendieron rebelarse contra los mayores y que jamás lograron. De hecho, cada día se les ve más pequeños.

Cuando nacimos todos nosotros, nuestros padres y abuelos, el baile ya llevaba mucho tiempo sonando al ritmo de la denominación de origen “Escuela Sevillista” (la del Eterno Campeón de Andalucía”) del requiebro, la jarcha y la siguiriya, de las palmas de Triana y a veces, de soleá. Bailando sevillanas para el mundo, mostramos las raíces de la tierra, de la mixtura cultural que nos alumbra y que algunos, hoy, quisieran borrar en su profunda estupidez.

Vimos la danza andaluza al compás de 18×21 y me hubiera encantado ser recoge pelotas (si los hubiera habido) para poder contemplar la magia de los Spencer, Kinké, Brand, León, Escobar… de los Campanal, Guillamón, Torrontegui, Fede, Raimundo… de los Arza, Alconero, Antúnez, Busto, Villalonga… de los Diéguez, Agüero, Antoniet, Szalay, Pereda… hubiera sido maravilloso bailar con ellos hasta el fin del amor.

Y luego, la losa de hormigón nos confinó décadas de quejíos y llantos, del lamento, de repetir la triste Historia, de esperar que llegara el aire liberador… hasta el siglo XXI donde explotamos en la fiesta de la plata, del baile más sensual, de la danza excitante de los títulos de allende y aquende, de pasar del pueblo al continente sin escalas, sin fronteras, sin Schengen que nos facilitara el trabajo y dejando abandonados a los hijos. Malos padres, sí, pero le habíamos enseñado el camino y no quisieron seguirlo. No les gustaba el ejemplo y quisieron vivir sus vidas. Suerte porque cuando a tus vecinos veas ganar, pon tus penas a remojar.

En todos estos años, nos hemos convertido en profesores de baile; en maestros de danza; en los Cerrito, Petipa, Cecchetti, Duncan, Paulova, Laban, Graham… del sur absoluto porque el Sur es nuestro. Y no lo compartimos porque somos egoístas, muy egoístas. No valen juicios morales sobre todo si no saboreas las mieles y se te antojan muy lejanas porque con algo te debes entretener. Ahí me den todas las críticas que de mis almacenes me ocupo yo.

Y yo lo he visto y he bailado hasta el paroxismo en ésa orgía argentina, D. Leonard, porque es un baile, un amor, hasta el fin del Amor. Hasta la muerte porque vi a llegar a D. Roberto, a D. José María, a D. Ramón, a D. Joaquín… a todos ésos magos del tango apretado. Vi llegar a D. José Luis, a D. Frédérick, a D. Luis, a D. Enzo, a D. Andrés, a D. Renato, a D. Drago, D. Antonio… los vi a todos, bailé con todos en mi love sin fronteras.

Y no firmo que no pueda verlo desde otra dimensión, desde otro Anillo, porque puestos a creer, yo creo en lo que quiera, sin intermediarios.

¡Qué suerte haber vivido ésta parte del baile!

Cuidaros.

JOSÉ MANUEL ARIZA 25/05/2020

Los honrados

Saludos.

“Se multará y sancionará a los que duden de la honradez de los árbitros”.

“Los colegiados ya no tendrán edad de jubilación y se sancionará a quien dude de su honestidad.”

“La realización por parte de cualquier persona sujeta a disciplina deportiva de declaraciones a través de cualquier medio mediante las que se cuestione la honradez e imparcialidad de cualquier miembro del colectivo arbitral o de los órganos de garantías normativas; así como las declaraciones que supongan una desaprobación de la actividad de cualquier miembro de los colectivos mencionados cuando se efectúen con menosprecio o cuando se  emplee un lenguaje ofensivo, insultante, humillante o malsonante, serán sancionados: …”

Todo eso y más, podría ser la “nueva normalidad” del fútbol que nos espera aunque en realidad, si lo piensan un poco, no será tan diferente de lo que había. La pugna entre RFEF, La Liga y el CSD (unos pidiendo “mano dura” y otros poniendo guante de seda al puño de hierro) vendrá para certificar la historia misma de una larguísima tradición de parcialidad (siempre inclinada en un sentido) que ésa misma historia puede relatar paso a paso, con datos y nombres en una completa relación de vejaciones, en la que la mayoría de los equipos del fútbol español hemos padecido desde los inicios mismos de la oficialización y reglamentación de las competiciones futboleras. Y sus estamentos afines y aledaños sin los cuales no hubieran sido posibles.

Dudar de la honradez de un árbitro y expresarlo, en un Estado de Derecho, lo es menos en éste vigoroso submundo con serias lagunas constitucionales (establece sus propias leyes al margen porque estarán “sujetos a la disciplina deportiva”) con la sorprendente aceptación de los implicados y sobre todo, de los organismos públicos, CSD, que se suponen que deben velar por la limpieza de las competiciones.

Y no se jubilarán, con lo que alargamos sine die la tropelía y nos aseguramos la continuidad unos años más.

Pero lo realmente asombroso es que quien pretende auparse sobre el derecho de libertad de expresión de cualquier ciudadano (futbolista o no) sea el primero que tiene instaurado desde hace mucho tiempo, un modelo de organización arbitral que impide, por ejemplo, que un colegiado arbitre a equipos de su ciudad. Dicho de otro modo: eres culpable de parcialidad previa, de falta de honradez, antes de cometer el “delito”.

Sin embargo, un colegiado de otra región en la que exista un equipo que compite directamente con el tuyo, sí puede. De hecho, es habitual y reiterativo. ¿Ahí no hay conflicto de intereses? ¿Se da por entendido que será “honrado” y que no arbitrará en favor de los suyos? ¿No hay un principio de contradicción en ello?

¿Qué papel juega en todo esto la “designación de árbitros”, en ésa oscura sala de maquinaciones? La opacidad, la terrible falta de transparencia y la impotencia del aficionado que ve como su equipo es tratado con reglas distintas (y por tanto perjudiciales) a las que se les aplican a otros pocos.

¿Quién y por qué teme un sorteo puro?

No, los árbitros, lo dice la RFEF en primer lugar, no parecen honrados. Por tanto, opinar y expresar ésa coincidencia de principios y que te sancionen por ello, me parece éticamente vergonzante.

En baloncesto o balonmano no se aplica el criterio territorial. En el fútbol sala solo en los derbis de tu ciudad. Y en el Reino Unido, aunque residas en una metrópolis, puedes arbitrar enfrentamiento locales si eres seguidor de un equipo de otra región, lo que nos llevaría (imposible en España aunque tengamos sospechas fundadas de parcialidad) a que los colegiados deban declarar sus filias… ¿recuerdan lo del 90 y el 10% del ínclito Iturralde? En Francia solo se les veta en su ciudad, no en su región. En Italia y Alemania (llamativo por el supuesto carácter de los teutones), los criterios son similares a los españoles.

Quizás pueda compartir que no arbitren derbis locales de su ciudad por razones entendibles. Pero incluso así, choca con la pretendida imparcialidad de un juez y si lo apartas, estás declarando su posible falta de integridad.

Si, además, los medios periodísticos afines a los equipos más poderosos, cuando no te arbitran como tú deseas (es decir, siempre a favor independientemente de si es justo o no y como hemos presenciado en multitud de ocasiones) y las cosas no salen como esperan, son los primeros en echar a los pies de los caballos a los colegiados. Son los principales y más destacados potenciadores de la animadversión de los aficionados con los arbitrajes. Y cuando los mismos nombres reinciden una y otra vez… algo ocurre en las “designaciones”.

¿Qué hay de los famosos “códigos éticos” de los medios? ¿Quién sanciona a éstos? Vale, no los consumimos y ahí estará el “castigo”, pero si pensamos que nueve de cada diez titulares son, reales o inventados, a favor de tus colores (dos o tres), es complicado pensar que no se venderán, escucharán o verán. Pero como los equipos súper poderosos tienen millones de seguidores, se permiten mantenerse en sus batallas y ya de paso, echar toda la mierda posible a los demás, a los que deben competir con ellos aunque los desequilibrios presupuestarios dejen a ése verbo bastante maltrecho.

La “nueva normalidad” será la “misma normalidad” potenciada, vigilada y sancionada. Más todavía.

Nada nuevo en la Historia.

Cuidaros.

Autor
JOSÉ MANUEL ARIZA 12/04/2020

Vivir sin fútbol

Saludos. ¿Cuántas veces hemos repetido ésa preciosa cantinela de “a mí no me gusta el fútbol, a mí lo que me gusta es el Sevilla FC”? A nosotros nos encanta. Es una declaración de principios tales que “Escudo, Bandera y Afición”; “hasta la muerte”; “vuelan, vuelan banderas”; “la Giralda de nuestra ciudad, verá solo un […]

JOSÉ MANUEL ARIZA 26/03/2020

1890

Saludos. No, no será éste un artículo al uso sobre el año de nuestra fundación aunque sea ésa fecha la que lo motive. Hace más de una década, unos cuantos locos por la Historia del Sevilla FC descubrimos los documentos que certificaban la fundación del Club que, desde entonces, abandera el nombre de nuestra ciudad […]

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