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José Manuel Ariza - Columnas Blancas

JOSÉ MANUEL ARIZA 19/03/2021

Son solo negocios

Saludos.

Y por tanto, no hay nada personal en ello. Dicho de otra forma y bebiendo de los ancestros del idioma: poderoso caballero es don dinero.

Según todas las fuentes consultadas (incluidas las de la propia Liga) con datos de 2020, el fútbol en España genera el 1.37% del PIB (suponen unos 15.700M€) y emplea a más de 185.000 personas. Dicen las cuentas, también, que ésas cifras aportan más de 4.100M€ en impuestos al Estado. Obviamente, no están incluidos los que “distraen” algunos jugadores, presidentes, clubes… de ellos varios con sentencias firmes, por supuesto. Ni las trampitas continuadas (y trampazas) reiteradas y consentidas con el famoso: depende de cómo te llames, te aplico garrote o te dejo en libertad sin fianza.

El merchandising a nivel mundial, con y por la onda expansiva de las televisiones, multiplican por mucho ésas cantidades generando dígitos de vértigo en todo el orbe.

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

¿Van pillando por dónde van los tiros?

El Real Decreto-ley 5/2015, de 30 de abril (desarrollado en el RD 2/2018 de 12 de enero) establecía el baremo de reparto de los derechos de televisión entre los clubes de fútbol profesional.

La tabla de la izquierda recoge los porcentajes de reparto de los derechos. La de al lado, la traducción en millones de € para cada club, válidas en su mayoría y a pesar de que haya algún descendido ésa temporada. Podrán comprobar fácilmente que la Trampa (la otra, gorda de verdad, lo había hecho con las SAD en 1990) la decretó el BOE aquel año. Y si leen los criterios de reparto, con los pluses irreales que adjudican a dos o tres, lloran. Si se les ocurre, además, comparar ésos criterios con los que se aplican en la Premier League, les puede dar una alferecía.

Nota: los del 0’25% deben competir la misma Liga que los del 17% y si consideramos que hace tres años La Liga firmó un acuerdo con las operadoras, vigente hasta el próximo curso, por valor de 3.421M€ (que está en revisión a la baja) unos simples cálculos nos dirán quiénes viven en el ático y quiénes en las chabolas aunque como decía, la tabla de la derecha lo muestra claramente.

Alea jacta est y tenemos el Grupo Bilderberg pelotero nacional perfectamente definido. La pretendida Súper Liga Europea no sería más que una extensión/ampliación continental y delirante de dicho Grupo.

Añadamos que las televisiones, con el confinamiento de covid19, han recuperado para su taquilla los partidos en casa de todos los equipos. Un pellizquito más.

Dice el amo delegado de La Liga, al que los amitos rinden pleitesía, que: “Messi es una máquina de hacer dinero”. Traducido y sé que no es necesario, tenemos un producto que funciona muy bien (porque es muy bueno ciertamente) que deja cuantiosos dividendos y que exporta “la mejor Liga del mundo” como pocas y por lo tanto, hay que cuidarlo (Koeman) mimarlo, perdonarle los excesos, no ver sus barrabasadas y por ello, aplicarle otro reglamento distinto al resto. Bueno… reglamento distinto junto con los otros 32 elegidos para la gloria. Lo digo yo antes de que nadie me lo recuerde.

Sin embargo, tanto Messi como Ronaldo, dos astros mundiales, comienzan sus declives lógicos porque la edad no perdona y en el fútbol penaliza mucho. Vemos aparecer, por otro lado, las figuras emergentes de Mbappé y Haaland, por ejemplo. Jóvenes, fuertes, con calidad de sobras y por ello, el Sotheby’s del fútbol (léase el entramado de la televisión) los saca a subasta machaconamente con imágenes, apostillas y análisis de los “sesudos” comentaristas, a la espera (si no están ya adjudicados) de que los grandes monstruos ricos pujen y se los lleven. Tendremos, seguro, otros diez años de portadas y cabeceras y la registradora emitiendo una sinfonía de timbrazos desquiciante.

Diez o doce años y raramente más. Estar en la élite tanto tiempo es complicado y todos conocemos magníficos proyectos de cracks mundiales que apenas aprobaron el primer examen. Por ello, la maquinaria debe seguir produciendo artículos para la venta sin cesar, sin descanso, alimentando al monstruo que los devora insaciable. Y ahí estamos, haciendo ofrendas permanentes para que los dioses no se enfaden, para que nos guiñen el ojo alguna vez, para que el gran tótem dorado, con su luz cegadora, continúe ocultando a los pequeños tótems, a los nuestros, a los del barrio.

“Regla número uno: nunca pierdas dinero. Regla número dos: nunca olvides la regla número uno” Warren Buffett (doble T).

“Los que creen que el dinero lo puede todo, suelen hacer cualquier cosa por dinero” (Voltaire).

Cuidaros.

Autor
JOSÉ MANUEL ARIZA 23/02/2021

El amor en los tiempos del covid

Saludos.

En 1985, el inconmensurable Gabriel García Márquez publicaba la novela “El amor en los tiempos del cólera”. Una historia maravillosa (amor y dolor, ciertamente y como toda buena pasión que se precie) de un autor intemporal capaz de emocionarnos sin barreras y para siempre. Decía aquel que la inmortalidad es la memoria de los demás.

Nota: prometo que no tengo lazos familiares con el protagonista principal.

Casi un año ya de la aparición del, probablemente, virus más “democrático” de la Historia. Democrático porque a diferencia de otros que se localizaban en colectivos más o menos definidos, éste no distingue entre ricos y pobres, sabios y tontos, famosos y anónimos… Por ello, el esfuerzo mundial para atajarlo está siendo descomunal. Está siendo ése esfuerzo, sin embargo, una muestra lamentable de que cuando se quiere, se puede. La cuestión es para qué y para quién se quiere. Y sobre todo, quiénes quieren.

Un año casi en el que hemos visto caer a familiares, amigos, conocidos… en una sucesión trágica en la que hemos “normalizado” ésa tragedia que se oculta detrás de las cifras. Y con la normalización, llega el relajo y la falta de prudencia (amparados en justificaciones pueriles por su peligrosidad) a la espera del “maná” de la vacuna.

En éste año de exilio forzado de nuestro Estadio, uno llega a comprender mejor a los verdaderos exiliados: los que tuvieron que huir del golpe de estado fascista; los que se fueron y se vinieron para poder comer y los que se van y se vienen ahora para… lo mismo.

Y uno entiende que tu tierra se te pegue al corazón (más que nunca y aun cuando los nacionalismos, de cualquier tamaño, bandera o color, te sean todo lo ajenos que quieras y una frontera te parezca una aberración) en la distancia y que unas sencillas sevillanas escuchadas lejos (incluso a los que aquí nos provoquen cero sentimientos) nos conmuevan. O que un Himno arrebatado, ése que cantas a voz en grito en Tu Estadio con cada partido, ahora, en la distancia “vírica”, te emocione tanto o más en privado porque sueñas con cantarlo Allí rememorando la descarga emocional. La primera vez que volvamos… habrá previa, vía y postvía. Prometido.

Porque tenemos nuestra Fidelidad (nuestra Fermina) particular en Nervión. Una afición rebelde, altiva y orgullosa; sólida, protestona, exigente e incansable… toda una Historia de amor forjada en 131 años y sin la que sería imposible explicar nada. O todo.

Casi un año ya sin pisar nuestra Casa, ése Lugar Maravilloso que nos permite sacar nuestros instintos más primarios, nuestras emociones por consanguinidad, afinidad y porque queremos. Los buenos y alguno malo, ciertamente, que aunque pueda estar “justificado” en algunas ocasiones, no hay mejor insulto que un marcador. Si puede ser abultado, insulto grave. Y si es de burreo… una temporada a la sombra.

Pasión, se llama Pasión (como la del Florentino de García Márquez) y rodeados y asediados por éste cólera del colérico siglo XXI, soportamos una tragedia que, al menos, nos regala momentos de euforia porque nuestro Amor nunca dejó de correspondernos. Encerrados en casa, el Sevilla FC nos dijo que no se olvidaba de nosotros; que nos escuchaba en la distancia; que sabía que sus Fieles estábamos ahí, a corazón abierto, y por ello nunca se detuvo a esperarnos (no moveros de casa que yo os lo llevo) e hizo lo que tenía que hacer: recolectar plata europea. Nos abrió la ventana para que nos entrara un vendaval de alegría entre tanto dolor.

Nos hizo además otra promesa: vamos a jugar para que soportéis mejor ése exilio, para que desde vuestros hogares, en HD, tengáis momentos importantes, ilusión y ganas de volver cuanto antes. Y cuidaros mucho que os queremos aquí a todos, si es posible, de regreso a Casa. Cuidaros que os necesitamos y que os tendremos la comida caliente para cuando volváis, para cuando volvamos.

Porque en ésos 131 años, hemos padecido muchos horrores: inundaciones, sequías, terremotos, epidemias, guerras… hemos bajado a los infiernos muchas veces y siempre nos levantamos, siempre. Aguantamos y nunca nos rendimos en las malas porque lo que más curte en la vida son los tropiezos, las caídas y los errores y por ello, los Triunfos, del tamaño que sean, nos saben mucho mejor, nos saben a Gloria.

Y porque somos agradecidos, en cuanto nos deje el cólera del covid, Allí estaremos como siempre y para siempre. Hasta la muerte.

Cuidaros.

JOSÉ MANUEL ARIZA 09/02/2021

La vida de los otros

Saludos.

131 años de la Fundación del Sevilla Foot-ball Club y un título de artículo (disculpen mi asociación permanente con una de mis pasiones) que viene como anillo al dedo: se trata de un guiño a una fantástica película de Florian Henckel von Donnersmarck, Oscar en 2007, con un guion cuasi perfecto, por sus parecidos razonables, para lo que pretendemos narrar.

El pasado 25 de enero, un aluvión de felicitaciones planeó y aterrizó sobre nuestro Club y desde infinidad de sitios, instituciones, clubes y personas (me abstengo de poner el listado porque en éste portal tenemos espacio limitado y porque todos somos conscientes de ello). Fue un día de euforia absoluta para los sevillista: pudimos constatar y certificar algo que ya sabíamos y es que se nos respeta mucho más de lo que pensamos (y pensamos que mucho) especialmente fuera de España. Fuera porque hay “condicionantes” internos que nunca podremos eludir. Prácticamente, todo el mundo del fútbol tuvo la categoría y la clase suficiente como para desearnos un feliz aniversario. Gracias porque como “afectado” algo me toca.

Sin embargo, hubo ausencias clamorosas y silencios estridentes muy cerca. En ésos “campos del silencio” (!) se formaliza una insignificancia institucional que si bien deja un tanto estupefacto, tampoco resulta nuevo: nos conocemos desde hace demasiado tiempo como para sorprendernos.  Esa rabia permanente que no te permite crecer porque tus males los tienes dentro y porque resulta muy infantil achacarle a Otro tus propias carencias.

Hablemos un poco de ellos pero sin insistir demasiado: sería darles un valor que no tienen y que no se han ganado donde se deben ganar éstas cosas.

La permanente y morbosa actitud de vivir pendientes de la vida del Otro (no nos engañemos que nosotros también miramos para el sur y el suroeste aunque desde perspectivas muy muy distintas) termina creando un leitmotiv existencial (imaginario porque el real es doloroso y el Otro te proporciona una vía de escape, una terapia para combatir la depresión) que si no fuera tan divertido, parecería trágico. De hecho, es trágico pensar que hay intervenciones extrasensoriales que hacen al Otro Grande y a ti pequeño; que el azar caprichoso  siempre se alinea con Uno y para ti queda la fatalidad permanente (hacer de ello una divisa es lamentable); que los hados conspiran en tu contra y en forma de flor, de árbitros, de ligas, federaciones y uefas… la mano que mece la cuna.

No importa que unos apenas puedan mostrar algún año importante en toda su historia; que desde el principio mismo hayan caminado al borde del precipicio y cayendo varias veces; con muletas prestadas y que su mejor título sea uno honorífico (presumible) que, además, tiene un valor simbólico que en nada afecta al otro, al deportivo. De hecho, a ése simbolismo se agarran desesperados aunque les suponga más una losa porque detrás hay bien poco para sostenerlo. Y que Nosotros los presentáramos en sociedad, trago amargo para un orgullo mal digerido y peor dirigido… tantos años después que entonces era distinto, otras normas.

Tampoco importa que a unos terceros los viéramos nacer, los enseñáramos a jugar y les diéramos el título de “eterno rival”. La Historia demuestra, salvo algún momento puntual y excepcional, que siempre anduvieron a la zaga y que los tiempos recientes han hecho crecer aún más las distancias, mucho más y sin solución de continuidad. Tampoco importa que campeen en títulos negativos que se silencian (por vergüenza, supongo, porque no debe ser grato) y a los que se pretenden dar una capa (falsa) con otra Pintura para esconderlos. Lo más llamativo (risible si tienes una mínima idea de la Historia) es arrogarse valores sociales (¿políticos?) tan alejados de la realidad que fue su pasado que da grima (aquí, grima, usada como sinónimo de cachondeo). Esto también se esconde proyectando tus miedos a verte tal cual eres y has sido, en el Otro.

Y en viendo sus biografías, lo de buscar enemigos fuera es sintomático, de libro de primero de cualquier disciplina.

Nosotros también miramos la vida de los otros, ciertamente. Yo lo hago, por supuesto. Y aunque como decía arriba desde perspectiva diferente, no deja de ser un ejercicio de “conocimiento” próximo y distal, en la misma forma que observo a otros más alejados aún. Éstos, sin embargo, tan cercanos físicamente que resultaría imposible no notar su presencia, no verlos, escucharlos y leerlos. Porque cuanto más ahondas en sus “cuitas”, más divertimento te producen. Una cosa sí es cierta: la ausencia de pudor que muestran es gratificante en tanto que los define absolutamente. Incluidas las meramente deportivas.

Y si nos reímos de ellos (de muchos que algunos son respetables en la diferencia) es porque ya en encargan de caricaturizarse a sí mismos. Resulta irresistible y lo siento porque debería ser de otra manera.

Termino lamentando que los de más allá tengan varias fechas de cumpleaños que celebrar y de más acá, ni una. Aun así, felicidades así, en general.

Cuidaros (de los otros que de los nuestros nos cuidamos nosotros solos).

JOSÉ MANUEL ARIZA 15/01/2021

Cine

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JOSÉ MANUEL ARIZA 26/12/2020

Ritmo

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