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José Luis de la Rosa - Columnas Blancas

Franco “El mudo” Vázquez

El jueves hice una pequeña broma en mi Twitter diciendo que Banega se llevaba a Franco Vázquez a su actual equipo.

En solo unos minutos estos fueron los primeros comentarios que aparecieron.

-Oleeeeeeeeeee…

-Dios te oiga.

-Por favor dime que es verdad y que se va mañana en el primer avión

-Ojala pero q se lo lleve ya!!!!

 -Han adelantado el día de los inocentes? José Luis que hay muchas ganas de que se pire…

-Hermanados con el Al-Shabab!!

-No me des esa alegría hombre

-Con lacito

-Que se vaya, Ya!!!!!! Por favor!!!!

-Lo suyo sería cambiarlos!

-Necesita a alguien que le lleve al aeropuerto?

-Gracias @Banega

-Vázquez es el peor jugador que recuerdo en el SevillaFC. Dudo que se lo lleven.

-Si es verdad es para ponerle a Ever una estatua en el estadio.

No quiere decir que ese sea el sentir de la afición del Sevilla, pero está claro que no hay ni un solo comentario que no vaya por la misma línea de opinión, con lo que me temo que se acerca bastante a la mayoría.

Su fútbol nunca fue entendido por una gran parte de la afición sevillista. Atrás quedaron los años donde la llamada “escuela sevillana” reinaba en la retina de los sevillistas. Ahora el sello de la afición del Sevilla es más cercano a la casta y el coraje como dice nuestro himno.

Pero aún así, creo que siempre se fue muy injusto con él, sobre todo porque por lo que más se le acusa es por ser un jugador indolente, cuando la realidad es que es un jugador muy generoso en su esfuerzo, estando casi siempre en las estadísticas entre los jugadores que más corre en los partidos.

¿Por qué entonces esa inquina con él de tantos sevillistas? Creo que su aspecto pudiera tener algo que ver. Su forma de correr, brazos caídos, semblante serio sin alzar la voz, señales que llegan a desesperar a sus detractores que tienen clavada esa estampa a hierro.

Son señales que se alejan bastante del manual del futbolista de gestos a la galería, que cada vez abundan más, ya que parece ser que ayuda bastante a su imagen frente a los aficionados.

Es cierto que indudablemente lo que tenemos en la retina son las recientes actuaciones donde sin duda no es la mejor versión del Mudo. No voy a profundizar en los motivos de su bajo rendimiento esta temporada, pero no todo es responsabilidad suya. Es indudable que un jugador que no ha podido jugar ni dos partidos seguidos y sólo es utilizado en los últimos minutos y nunca en el sitio que mejor rinde, es motivo para que baje su rendimiento, aunque también sería justo decir que aun así, lo podía haber hecho mucho mejor.

El Mudo posiblemente nos dejará en breve. Y leyendo los comentarios, posiblemente por la puerta de atrás. Pero yo lo incluiré entre esos futbolistas ligados a la magia y al fútbol arte que tuve la suerte de disfrutar con el escudo de mi equipo como en su día lo hice con Enrique Montero o Vassilis Tsartas.

Y para los que no han sabido apreciar su futbol como los dueños de los comentarios de arriba, pues lo siento por ellos. Ellos se lo han perdido.

Autor

Sebastiana Díaz Romero

Hoy si me permiten quisiera utilizar este espacio para escribir unas palabras de agradecimiento y reconocimiento a una gran mujer. Una mujer, que aunque tiene multitud de virtudes, siempre se le recordará en su pueblo como la sevillista más grande que ha dado Tomares: Sebastiana Díaz Romero, la mujer que ha puesto todo su sevillismo durante muchísimos años al servicio del equipo de su alma.

La frase que mejor la define es “Toda una vida sembrando sevillismo”.

Recuerdo las mañanas de verano durante muchas décadas, de su presencia en las cuatro esquinas (emblemático lugar de Tomares) agarrado fuertemente a su bolso con dinero de sevillistas para ir al Ramón Sánchez-Pizjuán (su casa), para sacar los abonos de cuantos sevillistas se lo habían solicitado. Ella encantada, hacia lo que le pedía su corazón, ayudar a sevillistas y, por supuesto, sin nada a cambio.

Era una época en la que muchos de los socios del Sevilla de mi pueblo solo íbamos al barrio de Nervión a ver jugar al equipo. De lo demás se hacía cargo ella. Porque el Ramón Sánchez-Pizjuán era su casa, donde tenía todas las puertas abiertas a cualquier hora del día.

De igual manera, somos muchos los sevillistas tomareños de varias generaciones los que hemos podido ver a nuestro equipo por primera vez fuera de nuestro estadio con los viajes que ella organizaba junto a su peña.

No eran finales europeas. Era una época que rara vez veníamos contentos a la vuelta, pero siempre tenía una palabra de aliento para todo. Y todos fueron viajes inolvidables.

Su dedicación al club le ha llevado a recibir merecidos homenajes, tanto de su peña sevillista en 1983, como de la Federación de Peñas Sevillistas en 1993, aunque siempre me dice cuando me ve, que el homenaje que ella quiere, se lo tenemos que hacer cuando llegue su hora a las puertas de su iglesia cantándole su himno.

No dudes que se hará, pero faltan muchos años para eso, querida Sebastiana.

Mientras eso ocurre, seguirá sufriendo y rezando como lleva haciendo toda su larga vida cuando su Sevilla juega.

Una bonita historia que contar

Estos días ha aparecido un vídeo de la emocionante bienvenida de su familia a nuestro entrenador, en un pequeño pueblo de Guipúzcoa llamado Arteasu.

Allí se vio visiblemente emocionado a su padre, José Antonio Lopetegui.

El mismo que vi no hace mucho en una curiosa fotografía levantando en peso a sus hijas y con Julen de testigo.

Curioseando por internet he visto que el padre de nuestro entrenador tiene una bonita historia que contar.

En la década de los sesenta el caudillo buscaba un boxeador que cubriera el hueco que había dejado un boxeador llamado Uzcudun y mandó al presidente de la federación de boxeo a que buscara uno entre los forzudos vascos que se dedicaban a levantar piedras.

El mejor en aquella época era José Antonio Lopetegui. Padre de nuestro entrenador Julen Lopetegui, que era conocido como Aguerre II.

Con lo cual el enviado de Franco lo tenía fácil y se trasladó al pueblo de Arteasu, al caserío de los Lopetegui para hacerle la propuesta, que no era otra que enseñarlo a boxear y con el apoyo del caudillo hacerlo famoso y millonario.

Pero Lopetegui sorprendió al interlocutor y le dijo que él solo quería vivir tranquilo en su pueblo con su asador, su familia y sus amigos.

El mensajero de Franco se fue a la segunda opción, otro forzudo levantador de piedras llamado José Manuel Ibar Urtain. Al que sí convenció. La historia de Urtain, al menos para los más mayorcitos, es ya bien sabida.

Se da la circunstancia que en una de las visitas de Urtain al País Vasco, ya siendo el deportista más famoso de España, fue al asador de Lopetegui con algunas copas de más y quiso propasarse con su mujer. El padre de nuestro entrenador lo cogió en peso y lo tiró por la ventana.

El afamado Urtain acabó arruinado y se suicidó tirándose de un octavo piso cuando tenía 49 años.

Lopetegui (padre) a sus 89 años sigue disfrutando de su plácida vida. Y sigue disfrutando de los momentos felices de su hijo… que ahora también son los nuestros.

El derecho a la queja

Estos días ha surgido la noticia de que José Mª Del Nido tenga ya los apoyos suficientes para desbancar a Pepe Castro de la presidencia del Sevilla FC y que piensa utilizarlos al acabar la presente temporada. Como no podía ser de otra manera, ha tenido una gran repercusión entre los aficionados, los cuales, mayoritariamente, […]

Pepe Castro

Buen momento para reconocimiento público. Me refiero a José Castro Carmona, presidente del Sevilla. Nunca ha sido un presidente que transmite, todo lo contrario que su antecesor. Sin carisma y con fama de marioneta del poder. Pero, como diría mi amigo Manolo Aguilar, lleva siete años bordándolo. Si miramos los datos, esto no es opinión, […]

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