Cabecera Columnas Blancas
image

Francisco Romero - Columnas Blancas

FRANCISCO ROMERO 10/11/2019

¿Derbi? ¿qué derbi?

Decimotercera jornada liguera. El Sevilla tras deshacerse sin despeinarse del –otrora- grandioso Dudelange luxemburgués, comenzó a pensar en la madrugada del pasado viernes en su inminente rival, el equipo menor de la ciudad, al que se enfrenta en apenas unas horas.

Con la llegada de estos enfrentamientos, que todavía hay quien se empecina en llamarlos derbis, siempre se recurre a los tópicos, a la engañifa, al ensayo de estadísticas, inventarios y corolarios que tan sólo existen en la mente de los que, sin complejo de inferioridad alguno, se consideran inferiores porque objetivamente lo son.

El tópico más manoseado entre los profesionales y los gacetilleros de este deporte no es otro que “en los derbis –insisten- no hay favoritos”. La afirmación cae por sí sola. Los números que a continuación se exponen así lo demuestran. Es cierto que ante un encuentro cualquiera -incluido éste- el resultado es incierto pero una visión global de todos los enfrentamientos nos muestra palmariamente quién va siempre de ganador y quién normalmente acaba derrotado. De cada diez partidos, más de la mitad son siempre para el favorito. Es cierto que cabe la sorpresa, pero nuestra mente a priori desconoce el significado de esa palabra… «fútbol es fútbol» que categorizó Vujadin Boskov.

Así, la gran mayoría de casas de apuestas por internet se han sumado en la mañana previa al acontecimiento a la corriente ganadora sevillista. Por ejemplo, williamhill.es paga la victoria de los de Lopetegui a 2,17 euros, mientras que la de su rival de hoy está a 3,60 euros. En bwin.com, el triunfo sevillista se cobra a 2,10 euros y el de los verdiblancos a 3,60 euros. Por último, la casa de apuestas que patrocina al Sevilla, marathon bet, paga la victoria de los de Nervión a 2,16 euros y la de los de La Palmera a 3,52 euros.

Algún valor a priori deben tener también los guarismos de todos los enfrentamientos directos previos a la jornada de hoy y que son los que se reflejan a continuación, no los que algunos quisieran que fueran:

– Enfrentamientos totales Sevilla FC – R. Betis B. (incluida Copa de Andalucía): 290.

– Partidos ganados por el Sevilla FC: 143.

– Partidos empatados: 54.

– Partidos ganados por el R. Betis B., Betis FC, Sevilla Balompié y otros seudónimos: 93.

– Goles a favor del Sevilla FC: 538.

– Goles a favor del R. Betis B., Betis FC, Sevilla Balompié y otros seudónimos: 372.

– Partidos Oficiales (Europa League, 1ª División, 2ª División y Copa de España): 128.

– Ganados por el Sevilla FC: 59.

– Empatados: 31.

– Ganados por el R. Betis B., Betis FC, Sevilla Balompié y otros seudónimos: 38.

– Goles marcados por el Sevilla FC: 196.

– Goles a favor del R. Betis B., Betis FC, Sevilla Balompié y otros seudónimos: 153.

– Partidos Oficiales (1ª División): 96.

– Ganados por el Sevilla FC: 44.

– Empatados: 22.

– Ganados por el R. Betis B., Betis FC, Sevilla Balompié y otros seudónimos: 30.

– Goles marcados por el Sevilla FC: 147.

– Goles marcados por el Real Betis: 119.

Por su parte, la clasificación histórica actualizada de nuestra liga de Primera División establece los siguientes datos estadísticos para ambos rivales al día de hoy:

   Punt.  Tp.1ª  Jug.  Gan.3  Emp.  Perd.  G/F  G/C Avge
SEVILLA F.C. 2957 76 2496 1030 549 917 3806 3491 315
Betis 2008 54 1816 641 458 717 2280 2625 -345

Hoy, a partir de las nueve, mirando de reojo a la web del Ministerio del Interior, pasará lo que tenga que pasar. Esperamos, tirando de lógica, que se imponga la ídem.

¿Derbi? ¿Qué derbi?

Autor
FRANCISCO ROMERO 27/10/2019

En la pertinaz búsqueda del fin de ciclo

El reciente fallecimiento de José María Negrillo (qepd), ha vuelto a recordarme esa extraña mezcla entre gloria y desventura que, desde su misma fundación, envuelve a nuestro Sevilla. Más adelante diré porqué.

Desde siempre, pero sobretodo en la última época, los sevillistas en general hemos (mal) vivido al haberse instituido una insana simbiosis (exigencia, también la llaman) entre la búsqueda constante de la excelencia y la pesadumbre por una mediocridad que, en realidad, al menos a nivel regional, nunca fue tal.

Durante mi niñez, entre Alanís y el internado, mis intuiciones, más que vivencias, sobre los éxitos del Sevilla, se centraban en las elogiosas palabras que mi padre brindaba al campeón de Liga, Juanito Arza (“el único que me ha superado en clase”, como le gustaba presumir); ya en mi juventud se ceñían a los recuerdos de la final copera del 48, en la que mi tío Paco encumbró a Mariano y, ya en la madurez, a la del 62, la misma que me contó y recontó José Carlos Diéguez (“nunca debí dejar tirar el penalti a Mateos”) en el mostrador de acceso a las oficinas del Ramón Sánchez Pizjuán, donde se jubiló.

Con esos antecedentes, ya me permitirán entender la “locura” que, junto a miles de sevillistas, acometí con mi familia el 20 de abril de 2006. ¿El Sevilla en una semifinal europea? ¿Cuándo nos veremos en otra? ¡A Gelsenkirchen! Porque, ¿quién aseguraba que, a renglón seguido, vendría Eindhoven? Y después… Mónaco, Glasgow, Madrid, otra vez Madrid, Barcelona, Turín, Varsovia, Basilea… y desde entonces mi relación de amor y odio con Cofidis.

Un auténtico deleite que, pese al intento lógico de los que “no sienten como yo” y al absurdo despropósito de algunos de los propios, he disfrutado siempre como si fuera la última vez.

Viene todo esto a cuento por ese afán desmedido (¡cuerpo a tierra que vienen los nuestros!) de hermanos de sentimiento, inconformistas, que llevan la crítica más allá de lo que recomienda la prudencia, que no disfrutan del sosiego suficiente para deleitarse con cada uno de los grandes momentos vividos, pero, sobretodo, por pretender fastidiar el natural regocijo de una mayoría en el inconcebible intento de provocar un harakiri colectivo.

¿Alguien pone en duda todo lo que, antes de convertirse en judas, nos dio Juande Ramos? ¿Hemos olvidado, sin embargo, que se pidió su destitución tras empatar con el Español en la sexta jornada de la misma temporada de “lo que sucedió en Holanda”, y que ocurrió lo propio en enero, a cuatro meses de Eindhoven, tras caer en Copa frente al Cádiz?

Aunque al final sucumbieran ante la evidencia, ¿recuerdan cómo se ridiculizaron los inicios de los Alves, Kanouté, Luis Fabiano o David Castedo?

¿Algunas dudas sobre Unai Emery, el “hombre-carabela” que se empeñó en traer plata europea por el Guadalquivir, ahorrando los costes de atravesar el charco? Lo de éste, si cabe, todavía es peor, pues sus críticos de entonces lo siguen siendo aún (“tres títulos continentales pese al de Fuenterrabía”).

Dejo para el final una referencia (para mí la más aciaga) a Manolo Jiménez, un técnico cuyo mayor error lo cometieron sus padres al elegirle Arahal como cuna. Pese a quedar quintos en su primera temporada, tras el adiós de Antonio Puerta, la fuga de Juande y la intentona de Alves, sus números igualaron a los de los colchoneros, cuartos clasificados. En la segunda, clasificó al Sevilla tercero con Romaric y Duscher como “baluartes” de la parcela ancha y como cabeza de serie en el sorteo Champions. En la última, una de las mejores de nuestra historia, a mediados de marzo, nos tenía en tres competiciones.

Sus críticos se contaban por docenas. Escribía a la sazón José Manuel García en El Confidencial: “… Y no fue coser y cantar precisamente, pues el tenaz técnico sevillano tuvo que salvar un exuberante muestrario de trampas vietnamitas del grupito de la llamada secta antijiménez, que encendió candela en sus foros para negar pan, sal y oxígeno al arahalense”.

Fue por entonces cuando, en un tradicional almuerzo en Antares de la Asociación Cisneros, tuve la ocasión –también la osadía- de debatir sobre la continuidad del entrenador con José María Negrillo, una institución sevillista a la que Dios tenga en su gloria. Tras hacer pública su opinión desfavorable -digámoslo así- le espeté: “En octavos de Champions, clasificados para la final de Copa tras eliminar al Barcelona y cuartos en Liga, a tres puntos del tercero, Valencia… no sé qué vamos a dejar para cuando lleguen las vacas flacas”. Los asistentes ponderaron por igual ambas intervenciones, lo que demuestra que en el término medio está la virtud, que la indulgencia solo procede tras un previo e intenso esfuerzo y que la crítica pone las orejas tiesas a los dirigentes, pero que (y ahí radica el fallo) ésta nunca debe ir más allá de lo razonable.

Lo tengo claro: desde aquel 20 de abril en Alemania, me dedico a disfrutar, no habéis podido quitarme la ilusión pero, también os demando, no cejéis en vuestra exigencia… ecuánime y cabal porque esto es el Sevilla Fútbol Club

FRANCISCO ROMERO 22/09/2019

Repaso al “repaso”

El bagaje de experiencias que acopiamos quienes –alopecia mediante- deberíamos pintar canas, supone un estimable tesoro no siempre bien aprovechado, también en lo relacionado con el mundillo del fútbol.

¿Quién, hasta hace bien poco, no había escuchado aquello tan socorrido de “… y tú has visto ganar algo al Sevilla”? Como si los triunfos que festejaron mis abuelos, que gozaron mis padres, que disfrutaron mis tíos… no formaran parte de mi esencia sevillista, de ese espíritu blanquirrojo con el que la cuna se empeñó en darnos la bienvenida.

Sin embargo, ¿quién todavía no se da de bruces con algún que otro presuntuoso que -sabedor de que incluso en aquellos tiempos que ahora parecen lejanos, tras la última arriada de plata que ha inundado nuestras vitrinas, el Grande de Andalucía ya era el emperador del fútbol sureño- sigue erre que erre pretendiendo refutar lo obvio? ¿Quién no ha pasado vergüenza ajena ante algún afecto o conocido que, sin sonrojarse nos refiere el “repaso” al que, históricamente, hemos estado sometidos?

Ante ello -¡ay, amigo!- no hay otra: las estadísticas, los números. Cifras que fueron y son irrebatibles y que patentizan que el equipo sevillista posee un dominio en el fútbol andaluz, y por ende en el sevillano, comparativamente superior al que posee -¡uf!- el Real de Madrid en el español o la Juventus en el italiano.

Hasta la conquista del séxtuple cetro europeo sevillista, los más juiciosos se empeñaban en defender su supremacía en “quién fue el primero que militó en Primera, quién obtuvo el primer título nacional, quién antes que nadie…”, como si lo que viniera a continuación fuese cosa nimia. Otros más alejados de la omnisciencia, aún siéndoles fatalmente desfavorable la comparativa, pretendían basarse en el número de temporadas en Primera, en el de partidos disputados, en el de goles a favor y en contra en la máxima categoría y en los campeonatos coperos.

Y si no tuvieras bastante con una, dos tazas: cuando, para establecer diferencias siderales, nos dimos unos garbeos por el Philips Stadion, el Stade Louis II, el Estadio Nacional de Escocia, el Juventus Stadium, el Estadio Nacional polaco, St. Jakob Park y por otros donde “tuvimos que conformarnos” con el subcampeonato continental.

Demos pues un -¿somero?- repaso a ese imaginario “repaso” que estoicamente sobrellevamos, tomando como punto de referencia el final de la pasada temporada 2018/2019. Tras el pasado mayo éstos son los marcadores de la historia del fútbol entre el Sevilla FC y su eterno perseguidor:

– Participaciones europeas: 28 – 11
– Participaciones en la Supercopa de Europa: 5 – 0
– Participaciones en la Copa de Europa, actual Champions: 6 – 1
– Participaciones en la Recopa de Europa: 1 – 1
– Participaciones en la Uefa Europa League: 16 – 9
– Partidos jugados en competiciones europeas: 191 – 68

– Finales europeas disputadas: 10 – 0
– Finales europeas ganadas: 6 – 0
– Veces campeón de la Uefa Europa League: 5 – 0
– Veces campeón de la Supercopa de Europa: 1 – 0

– Temporadas en 1ª División: 75 – 53
– Campeonatos de Liga de 1ª División ganados: 1 – 1
– Subcampeonatos de Liga de 1ª División: 4 – 0
– Goal average en 1ª División: (+)313 – (-)338

– Temporadas en 2ª División: 13 – 27
– Temporadas en 3ª División: 0 – 7

(Los dos últimos datos son los únicos en los que el Grande de Andalucía, al que «no le cabe el honor» de haber jugado en Tercera, aparece por debajo en las estadísticas)

– Copas de España ganadas: 5 – 2
– Subcampeonatos Copas de España: 4 – 2

– Supercopas de España disputadas: 4 – 1
– Supercopas de España ganadas: 1 – 0

– Copas de España en propiedad: 2 – 0

– Copas de Andalucía ganadas: 17 – 1

– Número de veces a la cabeza de la Clasificación Mundial de clubes: 17 – 0

– Número de temporadas “Mejor equipo del mundo”: 2 – 0

– Derbis totales (computadas las 20 ediciones de la Copa de Andalucía): 290
– Ganados: 143 – Empatados: 54 – Perdidos: 93
– Goles a favor: 538
– Goles en contra: 372

– Derbis oficiales (Uefa Europa League, 1ª División, 2ª División y Copa de España): 128
– Ganados: 59 – Empatados: 31 – Perdidos: 38
– Goles a favor: 196
– Goles en contra: 153

– Derbis oficiales (Uefa Europa League): 2
– Ganados: 1 – Empatados: 0 – Perdidos: 1
– Goles a favor: 2 (en tandas de penaltis: 4)
– Goles en contra: 2 (en tandas de penaltis: 3)

– Derbis oficiales (1ª División): 96
– Ganados: 44 – Empatados: 22 – Perdidos: 30
– Goles a favor: 147
– Goles en contra: 119

– Derbis oficiales (2ª División): 12
– Ganados: 5 – Empatados: 4 – Perdidos: 3
– Goles a favor: 16
– Goles en contra: 13

– Derbis oficiales (Copa de España): 18 (8 eliminatorias y 1 liguilla a doble partido en 1928)
– Ganados: 9 – Empatados: 5 – Perdidos: 4
– Goles a favor: 31
– Goles en contra: 19

Antes y después del repaso, los aficionados sevillistas lo tenemos muy claro: si el Sevilla FC y su afición fuesen crionizados durante el próximo siglo, mucho tendrían que cambiar las cosas para que, cuando despertaran, no siguieran siendo seguidores del sempiterno campeón andaluz. Solo en el apartado liguero, tras volver a ampliar distancias la última temporada 2018/2019 como es habitual y si se recortara al ritmo de la anterior 2017/2018 (2 puntos), sería en el año 2.644 cuando -entonces sí- nos dieran caza. No es una exageración. Otra vez los “malditos” números: a este paso dentro de exactamente 625 años nos igualarían; algo así como si Constanza de Castilla -duquesa de Lancaster, Infanta de Castilla y segunda hija de Pedro I el Cruel, rey de Castilla, y de María de Padilla, que falleció en 1.394- hubiese sido invitada de honor al reciente bautizo del vástago del príncipe Harry de Inglaterra y de Meghan Markle.

P.S.- ¡Desde el imborrable recuerdo de Agustín Rodríguez (qepd), larga vida a Columnas Blancas!

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies