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Carmen Castejón - Columnas Blancas

CARMEN CASTEJÓN 31/08/2022

La Liga de la represión y el postureo

Nacida en 2002. Estudiante de periodismo en la Universidad de Sevilla. Abonada del Sevilla FC. No he tenido herencia más bonita y apasionante que la de ser Sevillista. Mi abuelo, Ruiz Sosa, me inculcó los valores y el respeto a este grandioso deporte y me enseñó a amar de forma tempestuosa a nuestro club, nuestro Sevilla. Este amor y recuerdo por él, me impulsó a estudiar lo que hoy. Es mi día a día desde que tengo uso de razón, y pretendo que sea mi futuro de forma profesional para poder forjar, aún más si cabe, un vínculo trascendental con el que es la mayor de todas mis pasiones. Como dijo García Barbeito, “más que mi corazón, me late tu escudo”.
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Hablar del mundo ultra aún se puede considerar un asunto tabú. Posicionarse, defender o justificar su figura o aportación al fútbol, parece que se realiza de forma furtiva. Por lo que, la suspicacia que rodea todo este entorno, incentiva situaciones de caos y sin sentido en contra de estos grupos.

El Sevilla Fútbol Club, desde hace casi medio siglo, cuenta con los Biris, que abarca mucho más de lo que se puede definir como un grupo ultra. Este conjunto de personas conocidas bajo el nombre del primer jugador de raza negra que perteneció al club, además de apegarse a los valores de máxima tolerancia social y ética moral, se ha solidarizado con la lucha obrera y realiza continuas campañas a favor de los más desfavorecidos. Así pues, no solo son el corazón de la bombonera de Nervión, sino uno de los grupos más influyentes de la ciudad Sevillana. De tal modo que, sentenciarlos con los populares prejuicios que arrastra el pertenecer a estos grupos, consiguen que se manifieste una invisibilización de la vida que le da al Sánchez-Pizjuán y al estadio, sea cual sea, donde vaya el Sevilla, así como a la propia ciudad con sus numerosas ayudas.

Tras lo acontecido en Almería, me parece más que necesario que se dé aún más eco al sometimiento y violencia con la que dominaron los antidisturbios a los ultras del club hispalense sin razón lógica y aparente. Y a los que no pertenecen al grupo, también. En el fútbol español, se trata de manera impune y sin ningún tipo de base moral a todo el que recorre kilómetros con tal de acompañar y animar a su equipo. Lo de este fin de semana es un ejemplo más.

Pancarta preparada por la Brigada Tifo y que Biris Norte portó para el partido ante el Almería pero que por las circunstancias y la ausencia del grupo, no se llegó a mostrar.

El dilema de la que, para algunos, es una inflada relevancia expuesta a los de Gol Norte, hasta el punto de discutir si es inexcusable su presencia, es algo que no tiene cabida entre el Sevillismo. Pero fuera y para las autoridades, sí. Justo el sábado presenciamos precisamente un exceso de violencia sobre los que califican y etiquetan de violentos, propio de la mayor de las contradicciones.

Es fácil aplaudir a los que te colorean la grada, le inyectan a los partidos más pasión y a los que mueven conciencia del fútbol de siempre, así como los primeros que entonan una crítica que gran parte de los presentes en el estadio piensan, pero no son capaces de proyectar de manera firme y con consecuencia. De aquí que, los mandatarios trajeados encabezados por Tebas, exhiban fotos, cual trofeos, de lo que Biris, entre otros, realiza. Apoderándose así y dándose reconocimiento de los espectáculos que nos brinda la liga. Eso sí, a la hora de tratarlos cómo se merecen, sin violar sus derechos ni imponiendo su potestad y apartando a un lado el egocentrismo, parece no satisfacer tanto el alabar sus acciones. Biris Norte es la clave, es el imprescindible aliento y el que lo considere una amenaza, muestra una increíble ignorancia.

Permitir esta represión es colaborar con el hundimiento del fútbol y la supeditación del fervor por tu equipo. Habrá quienes no estén de acuerdo pero la realidad es que no se puede concebir el máximo disfrute con la ausencia de Biris, grupo sin interés que mira por el beneficio común del verdadero y más puro fanatismo sevillista, en todas las situaciones. Y he aquí mi columna biriperiodista, nunca mejor dicho, donde me recalco una vez más en que frente a la transparencia, valores y elegancia a la hora de propugnar injusticias, los guardianes de Nervión no tienen rival.

CARMEN CASTEJÓN 11/05/2021

Costumbre europea

Nacida en 2002. Estudiante de periodismo en la Universidad de Sevilla. Abonada del Sevilla FC. No he tenido herencia más bonita y apasionante que la de ser Sevillista. Mi abuelo, Ruiz Sosa, me inculcó los valores y el respeto a este grandioso deporte y me enseñó a amar de forma tempestuosa a nuestro club, nuestro Sevilla. Este amor y recuerdo por él, me impulsó a estudiar lo que hoy. Es mi día a día desde que tengo uso de razón, y pretendo que sea mi futuro de forma profesional para poder forjar, aún más si cabe, un vínculo trascendental con el que es la mayor de todas mis pasiones. Como dijo García Barbeito, “más que mi corazón, me late tu escudo”.
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La increíble cercanía a los puestos superiores, la presión de la prensa, la confianza de los otros equipos, el miedo del vecino y la concentración única y plena a la liga, consiguió que retumbara dentro de nosotros ese tan últimamente sonado “y si…”. Algo inopinado puesto que entre la afición siempre ha habido juicios negativos respecto a esta competición.

Tras la derrota en casa frente al Athletic y el empate en Valdebebas, este sueño se nos nubla. Así pues, debemos tener presente cómo hemos llegado a lo alto de la tabla y recordar nuestro objetivo. El Sevilla ha carecido de descanso, compitió en la Supercopa de Europa, en la Copa del Rey, en Champions y en Liga. Y me reitero, sin apenas descanso alguno. Y, ahora que nuestro objetivo prioritario ha sido cumplido con éxito de más y tiempo de menos, ya que nos clasificamos matemáticamente con anterioridad, proseguimos a recordar la primera reacción de nuestra institución frente al inicio de esta liga internacional y la bonita costumbre europea con la que han convivido los jóvenes rojiblancos.

La denominada Copa de Europa, actual correspondiente a la Champions, nació en 1955 a raíz de la idea de un periodista francés que soñaba con ver competir a los grandes clubes. Y, ya que por aquel entonces la iluminación en los estadios había llegado, la idea consistía en que los partidos, que serían con ida y vuelta entre los 16 mejores equipos de Europa, tuvieran lugar por la tarde-noche y entre semana.

En su nacimiento, fue una competición algo juzgada. La mejor y más cercana demostración de ello, es la reticente postura de nuestro querido Sánchez Pizjuán. El presidente no estaba del todo a favor en esta internacionalidad. Prefería fortalecer la selección española y la propia cantera Sevillista, antes que disputar una doble liga. Se opuso así, de primeras, a ese planteamiento, pues objetaba además, que eso acarrearía diferencias entre clubes, tanto económicas como mediáticas. Sorprendentemente, una circunstancia muy similar a la que hemos vivido hace poco con la fallida Superliga.

En escasos meses del alza de dicha idea, se llevó a cabo. Su primera edición tuvo lugar en la temporada 55-56. El Sevilla no se estrenó hasta la 57-58, debido a que el Real Madrid ganó la primera edición de la misma y el Campeonato de Liga a su vez. Por lo que, el subcampeón se clasificaba directamente. Es así cómo nos enfrentamos y ganamos al Benfica de Lisboa y Aarhus de Dinamarca, llegando a los mismísimos cuartos de final. El Madrid fue el siguiente contrincante, que nos derrotó y posteriormente acabó proclamándose vencedor del campeonato.

60 años después, el club hispalense volvió a clasificarse en cuartos de final en esta competición. En el siglo XXI, el Sevilla ha participado un total de 17 veces en competiciones europeas, 8 de ellas en Champions. Por esa razón, hay quienes dicen, que los de mi edad, han disfrutado de un Sevilla campeón. Que mi generación desconoce el fracaso y por ello, somos unos “Sevillistas mimados”. Que no sabemos valorar la gloria porque estamos acostumbrados a ella. ¿Es ese un juicio justo para desvalorizar nuestra historia o medir en mayor o menor medida la pasión de los jóvenes sevillistas?.

El Sevilla es porque fue. Y, yo al menos, daría lo que fuese por vivir el Sevilla de antes, con todas sus decepciones, disfrutando de las antiguas y grandes estrellas, así como del que considero el verdadero fútbol. Todo tiene su proceso, si nuestro Club no se hubiese caído y levantado, además de triunfar pese a no conseguir títulos con esta envergadura, no estaría donde hoy. Ciertamente, hemos tenido la fortuna de vivir años gloriosos con nuestro Club y tenemos normalizado el tocar plata o al menos estar en Europa. No obstante, nuestro Sevillismo no se calibra en base a eso. Y, como decía antes, algunos tuvieron la suerte de disfrutar del fútbol rudo con altibajos y otros del ya fútbol moderno y triunfos. Bendito aquel que haya disfrutado de ambos. Y bendito aquel que no dude ni desprestigie y haya acompañado al Sevilla en toda situación.

Mientras tanto, un año más engalanando Europa de rojiblanco. Un año más para dar un paso más. “Hemos venido para quedarnos” dice Monchi. Y así será. Y, es que, fíjate si eres grande, Sevilla, que pese a vivirte en tu mejor época, no paras de sorprenderme.

CARMEN CASTEJÓN 08/03/2021

Mujer… y sevillista

Nacida en 2002. Estudiante de periodismo en la Universidad de Sevilla. Abonada del Sevilla FC. No he tenido herencia más bonita y apasionante que la de ser Sevillista. Mi abuelo, Ruiz Sosa, me inculcó los valores y el respeto a este grandioso deporte y me enseñó a amar de forma tempestuosa a nuestro club, nuestro Sevilla. Este amor y recuerdo por él, me impulsó a estudiar lo que hoy. Es mi día a día desde que tengo uso de razón, y pretendo que sea mi futuro de forma profesional para poder forjar, aún más si cabe, un vínculo trascendental con el que es la mayor de todas mis pasiones. Como dijo García Barbeito, “más que mi corazón, me late tu escudo”.
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Hoy, 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora, enaltecemos la figura de la mujer, honorificando su trabajo y lucha constante. Aquí, en Columnas Blancas, lo haremos en especial, con todas aquellas de corazón rojiblanco, aquellas que venían al Estadio de Nervión y posteriormente al Sánchez-Pizjuán, a veces con la excusa de acompañar a sus maridos cuando en realidad, sentían al Sevilla mucho más que ellos, o muchas de ellas así lo acabaron haciendo. Va por las que con el paso del tiempo consiguieron que su entorno avanzara normalizando el amor por su equipo y por este deporte. Por las que acabaron haciéndose hueco en el mundo del balompié. Y va por todas las mujeres y niñas que no se cansan de llevar en volandas a su Sevilla allá donde vayan. «Su madre fue Sevilla» cantamos cada vez que pisamos nuestro estadio. Y el Sevilla… la pasión de ellas.

Por desgracia, históricamente, debido a la época y a la situación política, se crearon unos estereotipos que calaron en la sociedad y retrasaron a la misma, alimentando así la desigualdad entre géneros. Las mujeres tenían su deber y ese deber se realizaba en casa, no en el estadio de fútbol. Se limitaba la libertad de las mujeres llenando sus decisiones de prejuicios y coartando su asistencia a actividades de ocio. Porque, ¿qué pintaba una mujer viendo un deporte tan masculinizado como el fútbol, entre tantos hombres a su vez? Evidentemente, había familias y familias, donde la mujer decidía lo que quisiese, pero eso sí, bajo la mirada de muchos, que es justo ahí donde radicaba el problema. Aunque las peores situaciones eran cuando sus maridos sentían tener la libre potestad de juzgar si el fútbol era apto para sus esposas y decidir si lo veían. Como si no tuviesen la suficiente madurez critica para decidir qué les gustaba y qué querían ver.

Actualmente podemos ver la relevante diferencia entre el efecto o la repercusión que los hombres acaparan en el fútbol frente al de las mujeres. Esta se ve completamente influida por las continuas acusaciones y juicios que se tuvieron que soportar en nuestro país. Después de todo, sigue habiendo ignorantes que califican a las mujeres que juegan al fútbol como poco femeninas, o quienes no tienen en cuenta opiniones futbolísticas, por muy interesantes que sean, porque salen de boca de una mujer. Al fin y al cabo, “el fútbol femenino ni es fútbol ni es femenino”, dicen.

En este fragmento de El Mundo Deportivo en Barcelona (1914) lo podemos ver: “Esta primera actuación de la mujer en el viril fútbol, no nos satisfizo, no sólo por su poco aspecto sportivo, sino que también porque a las descendientes de la madre Eva les obliga a adoptar tan poco adecuadas como inestéticas posiciones, que eliminan la gracia femenil». Todavía hay quienes tienen esa actitud y pensamiento; de ahí que se siga luchando, entre otras tantas razones. Y es que está claro que si no hubiera habido esta aprensión, ahora habría muchísimas más niñas futbolistas y la historia del fútbol femenino español sería mucho más extensa y enriquecedora.

Esa aprensión que hemos mencionado extinguió la ilusión de quizás muy buenas futbolistas. El poco fomento que se dio hace que las futbolistas, a día de hoy, deban complementar la dedicación en el fútbol con un segundo trabajo, ya que les es imposible ganarse la vida solo con el deporte. A muchos no les engancha porque dicen que no es un fútbol igual de vistoso que el masculino, cosa que entra en los gustos de cada persona. Pero el verdadero problema, que está por encima de eso, es la poca costumbre que absolutamente todos tenemos con ver el fútbol de ellas.

Hoy no solo recordamos lo mucho que hemos progresado, también reivindicamos lo que aún nos queda por conseguir. Apostemos aún más por el fútbol femenino y ya no solo nosotros como aficionados, sino los clubes. No hablo únicamente de forma económica, sino con ideas que puedan llegar a atraer al público, como es disputando partidos en el Pizjuán. Asimismo, valoremos a nuestras abuelas, madres, amigas, hermanas, hijas, primas, tías con las que compartimos, nos han inculcado o les hemos transmitido esta incomparable pasión. Igualmente, valoremos lo esencial que son las entrenadoras, futbolistas, aficionadas, limpiadoras, fotógrafas, fisioterapeutas, taquilleras… toda aquella mujer que se desvive en lo suyo por nuestro querido Sevilla. Unámonos por el fútbol y por la igualdad. Sigamos construyendo el Sevilla del futuro.

CARMEN CASTEJÓN 11/02/2021

Dosis de unión

Nacida en 2002. Estudiante de periodismo en la Universidad de Sevilla. Abonada del Sevilla FC. No he tenido herencia más bonita y apasionante que la de ser Sevillista. Mi abuelo, Ruiz Sosa, me inculcó los valores y el respeto a este grandioso deporte y me enseñó a amar de forma tempestuosa a nuestro club, nuestro Sevilla. Este amor y recuerdo por él, me impulsó a estudiar lo que hoy. Es mi día a día desde que tengo uso de razón, y pretendo que sea mi futuro de forma profesional para poder forjar, aún más si cabe, un vínculo trascendental con el que es la mayor de todas mis pasiones. Como dijo García Barbeito, “más que mi corazón, me late tu escudo”.
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«Respetados en Europa, y ninguneados en nuestro país”, frase que suelo escuchar, muy habitualmente además, entre la afición Sevillista. Y que yo misma he pronunciado alguna que otra vez. Somos constantemente comentados por muchos, y criticados a la mínima de cambio. Acompañamos a nuestro equipo a estadios donde reinan cánticos antisevillistas y donde no somos […]

Archivo familiar
CARMEN CASTEJÓN 12/12/2020

Ruiz Sosa, leyenda sevillista

Nacida en 2002. Estudiante de periodismo en la Universidad de Sevilla. Abonada del Sevilla FC. No he tenido herencia más bonita y apasionante que la de ser Sevillista. Mi abuelo, Ruiz Sosa, me inculcó los valores y el respeto a este grandioso deporte y me enseñó a amar de forma tempestuosa a nuestro club, nuestro Sevilla. Este amor y recuerdo por él, me impulsó a estudiar lo que hoy. Es mi día a día desde que tengo uso de razón, y pretendo que sea mi futuro de forma profesional para poder forjar, aún más si cabe, un vínculo trascendental con el que es la mayor de todas mis pasiones. Como dijo García Barbeito, “más que mi corazón, me late tu escudo”.
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Permítanme que mi primer artículo vaya dedicado a mi abuelo, Ruiz Sosa, el que sin querer ha sido el culpable de que yo haya decidido tomar este camino gracias al Sevillismo en vena y el amor a este deporte que él mismo me inculcó. Justo hoy, 12 de diciembre, hace 11 años de su fallecimiento […]

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