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Carlos Romero - Columnas Blancas

fuente: Archivo Sevilla FC
CARLOS ROMERO 09/06/2022

Y una estrella rasgó el cielo

Él era como cuando miras al cielo nocturno y aparece esa estrella fugaz cruzando el cielo, única, irrepetible, abrumadora y cautivadora.

Recuerdo aquel acto histórico en las entrañas del Ramón Sánchez-Pizjuán que conmemoraba en un acto a los sevillistas fallecidos del tren 766, que volvían de Madrid felices en 1934, tras ver al equipo de su alma ascender a Primera División por primera vez.

El club entendió que los jugadores debían empaparse de las enseñanzas de la afición de aquel triste episodio de nuestra vida sevillista. Podría haberse sentado junto a mí cualquier otro jugador, pero me tocó en suerte José Antonio Reyes.

Me presenté, le dije que era el responsable del Área de Historia, me estrechó la mano y acto seguido me preguntó con cara de extrañeza:

– ¿Esto qué es lo que é?

Tuve el honor de irle explicando todo lo que ocurrió hacía más de 80 años, en una época en la que era muy complicado movilizar a las aficiones a lugares tan lejanos y que en número de 5.000 estuvimos presentes para llevar a nuestro equipo en volandas (¡Ay!, sevillistas desde 2006) y traernos el tan deseado ascenso bajo el brazo, como así fue.

Aquel tren de la ilusión descarriló a la vuelta, decenas de heridos, once muertos. La Plaza de España, lugar donde se esperaba la gran celebración, enmudeció y se tornó en una profunda tristeza, once de los nuestros ya no estarían jamás.

Por su forma de atender a mis explicaciones, creo que le causó gran tristeza, no fue un acto más para él y me lo agradeció cuando terminó.

José Antonio ha simbolizado y sigue simbolizando, en nuestro recuerdo vivo por él, ese orgullo sevillista tan irónico, tan “yonkigitanista”, ese mismo que devuelve el insulto multiplicado por mil sin mediar palabra, sólo hechos, el del brillo en los ojos y el colmillo afilado cuando sabe que va a pasar por la piedra al eterno rival, sí o sí, del que sabe qué es lo que debe hacer para llevarnos a la gloria.

Pero también es el del pase imposible a Bacca en aquella final de Europa League, como si el balón se transformarse en ese bólido celestial surcando un firmamento de césped, para llevar a su afición a la euforia más infinita, tras haber contenido la respiración durante unos segundos.

Nuestra estrella, fugaz en la inmensidad de la historia blanquirroja, tiene un lugar en nuestros corazones para recordarnos cuál es nuestra esencia, la sangre de nuestra sangre y la singularidad que significa ser sevillista.

Decía estos días nuestro vicepresidente Del Nido Carrasco, «nosotros somos lo que somos gracias a lo que hemos sido en el pasado». Cuánta verdad y cuánto debemos asomarnos a la ventana de la historia para ver nuestro reflejo.

Otros recuerdos de José Antonio me los guardo para mí.

CARLOS ROMERO 13/05/2022

Sevilla FC, un momento delicado

Y es que son muchos los años ya, ojalá por los siglos de los siglos, que estamos en la cresta de la ola, admirados en Europa, con títulos más que suficientes en las vitrinas, con épicas casi inenarrables que erizan el vello al más pintado y que llena de satisfacción a aquellos que peinan canas, los calvos militantes como yo ni eso, precisamente por vivir otros tiempos no tan rimbombantes y casi innombrables.

Nunca perdimos la fe. Se dice que se puede cambiar de marido o mujer, pero nunca se cambiará de equipo y el nuestro en la actualidad nos hace sonreír, nos hace llorar de felicidad y copa toda la satisfacción que nos puede caber por ver un Sevilla FC que recuperó su verdadera esencia que perdió tras demasiadas décadas de mediocridad en las que, incluso de esa guisa, lo sentíamos como el mejor.

Pero nos estamos encontrando con una nueva circunstancia que el sevillismo no ha vivido desde hace decenios -que me parece una bendición- y esto es la nueva generación que comienza a ser mayoría mientras los demás vamos transcurriendo por la historia, de sevillistas que nunca vivieron un Sevilla FC paupérrimo, instalado en la mediocridad más absoluta y localista, sin una ambición que fuese más allá de no descender, de intentar ganar en casa y fuera ya veremos. No es una crítica, es una constatación de lo evidente.

Nos contaba Bertoni, aquel mítico jugador setentero que nos visitó hace un par de años, que cuando el Sevilla FC le fichó, hizo un comentario en la rueda de prensa de presentación que rezaba que harían todo lo posible por ganar el campeonato de Liga, algo natural de un recién campeón del mundo que aterrizó -para nuestra enorme fortuna- en el equipo blanquirrojo. Cuando se incorporó al vestuario al día siguiente -por primera vez- se encontró con una agria bienvenida, caras largas, cosa que el bueno de Bertoni no llegó a comprender de sus compañeros en primera instancia, aunque después descubrió cuáles eran los verdaderos objetivos ¿Cómo se le había ocurrido decir tal desfachatez? Les ponía el listón tan alto, cuando con salvarse ya serían cuasi héroes.

Sí, sé que no es bueno generalizar, asumo cualquier crítica sobre esto, no era una cuestión instalada en los jugadores solamente. Para usted, señor o señora mayor era un éxito mayúsculo, objetivos de primer nivel, el no va más de “Puerta de Jerez” y fiesta hasta las tantas por subir a Primera División o clasificarse para la antigua UEFA -sin más perejiles- suponían los verdaderos hitos para aquella afición, que en absoluto era conformista, que exigía a su directiva y a sus jugadores algo más que no bajar a Segunda División, el grito de guerra de “otro año igual” que se cantaba en la grada cuando la UEFA nos quedaba demasiado lejos como para clasificarse para jugarla. Pero éramos así.

Y si se clasificaba para Europa, ¿a qué sevillista le iba a entrar en la cabeza que podríamos ganarle a un Inter de Milán, a un Manchester United, a una Roma, e incluso al Liverpool? ¡Qué digo!, llegar siquiera a una semifinal de algo. Quizá en otro universo fuese posible, pero, ¿en qué dimensión podríamos imaginar que llegaríamos a disputar una Supercopa de Europa al Bayern de Múnich y hacerles sudar tinta china para que la consiguiesen, cuando estábamos en el estadio del Salto del Caballo de Toledo jugándonos la vida para sobrevivir en Segunda División? ¿Y vivir un Trofeo Ciudad de Sevilla como si de una competición europea se tratase?

Cómo cambian los tiempos.

No llegar lejos en Champions es un absoluto fracaso hoy en día, no clasificarse para para la máxima competición europea un auténtico drama, incluso no competirle la Liga a Madrid y Barsa podría llevar a la mayor de las frustraciones a este nuevo sector generacional del que nos ocupamos y también para algunos desmemoriados, cuando el que escribe estas líneas piensa que nunca volveremos a ganar una Liga tal y como está planteado este sistema de competición prefabricado para dos, muy ocasionalmente para tres y siempre son los mismos. Quítenselo de la cabeza.

Se llama evolución, bien es cierto, es obvio que muy pocos clubes en el mundo han evolucionado como el Sevilla FC, la niña o niño que en 2006 tenía 10-15 años, hoy está en torno a los 30-35, lo que supone un sector importante de la afición que siempre vio un club instalado en la élite y que vive el éxito de los títulos como algo natural y cotidiano.

Pero constatemos la realidad inequívoca de que Sevilla es una ciudad media tirando a pequeña (sólo imaginemos que cualquier ciudad China de nombre irreconocible, media tirando a pequeña cuenta con 14 millones de habitantes), en la que, para más inri, habitan dos equipos rivales en la élite y nos enfrentamos a los clubes de las grandes capitales europeas con millones de seguidores, que aportan una cantidad ingente de recursos que son inalcanzables para nosotros. No podemos compararnos con ellos ni en idiosincrasia, ni en objetivos, por más que nos empeñemos.

Y que aún así, este club ha sido capaz de poner en marcha un modelo económico y deportivo que es paradigma en el fútbol mundial, que aparece en los primeros puestos de los rankings europeos más importantes, que cuenta con el mejor director deportivo del mundo, con estructuras de gestión que se van modernizando a buen ritmo, el Sevilla FC es el club soñado para los que vagamos penando tiempos ha por los valles de lágrimas y envidiado por los que creyeron que podrían ser iguales que nosotros.

Una cosa es la exigencia -ejerzámosla sin titubeos- y otra muy distinta es la intransigencia, la primera nos lleva la excelencia, la segunda al fracaso y a la frustración, es necesario saber distinguirlas teniendo en cuenta los factores históricos que tenéis a bien leerme. Debemos conocer de dónde venimos, para eso sirve la historia, para saber a dónde vamos, frase manida ya, lejos de un discurso conformista, pero también de la sinrazón.

Son muchas las generaciones de aficionados, directivos y jugadores que construyeron este Sevilla FC que hoy disfrutamos, no se llegó a la élite mundial de la noche a la mañana, mucho sufrimiento hubo de por medio, es necesario poner en valor este Sevilla FC pase lo que pase a final de temporada, esta o cualquiera, con una visión más global y con un conocimiento de los avatares de la historia.

Decía Alejandro Dumas, “¿Sabéis lo que es el deber? Lo que se exige a los demás.” En la mayoría de las ocasiones fuimos capaces de estar a la altura como aficionados, la exigencia, además, debe estar fundamentada porque el camino no sólo está lleno de éxitos, sino también de sinsabores, de fracasos y debemos ser conscientes de ello.

CARLOS ROMERO 02/02/2022

El éxito de 1890

¿Qué importancia tiene la fecha fundacional de un club?

En mi modesta opinión y aisladamente, puesto que lo importante es el todo que conforma la historia, no es algo que tenga una importancia suma, en nuestro caso debe ser tomado como una celebración interna del propio sevillismo que no le importa a nadie; que sirve para recordar a aquellos pioneros del fútbol en Sevilla, quizá para dar algo más de solera a la institución y si acaso jugar de local en una final del Campeonato de España, aunque esto no influye para ganar una final.

Cabría preguntarse entonces por qué despierta esos instintos en algunos rivales, pocos, y que sea algo polémico, teniendo en cuenta que cualquier cosa que haga el Sevilla FC crea polémica, en otros, sea de la índole que sea, el tema fundacional no es algo diferente. Nuestro hándicap, a diferencia de la mayoría de los clubes del mundo, es ser observados con lupa, ya sea fichando a jugadores, por la forma en que juega el equipo, cualquier victoria tiene un trasfondo distinto al haber competido bien, o cualquier hecho de su actualidad es suficiente como para poder ser criticado.

El caso es que, a aquellos que más cuestionan la fecha fundacional sevillista, no les afecta para nada. Podría entenderse que los aficionados de clubes como Real Madrid, FC Barcelona, RCD Español, incluso el Athletic Club de Bilbao pusieran alguna objeción por el hecho de adelantarles en rango de antigüedad, pero no se han oído voces en contra, entienden que las investigaciones realizadas durante años por los historiadores sevillistas, apuntaladas y cotejadas por la Universidad de Sevilla, son lo suficientemente serias.

Igualmente podría hablarse de la Real Federación Española de Fútbol, que reconoció en toda su amplitud la fecha fundacional sevillista en 2018, otorgando su antigüedad en la final de copa de ese año, posibilitando que el Sevilla FC jugase como local frente al FC Barcelona que no puso ninguna objeción.

FIFA y UEFA lo tienen clarísimo respecto a estas cuestiones, no se plantean que la fecha fundacional sevillista pueda ser otra que la establecida como en 1890 y así lo hace saber en todas sus publicaciones, sean de la índole que sean, incluso siendo la información previa que envía a los rivales que se enfrentan al Sevilla FC en competiciones europeas. La prensa local, nacional, incluso internacional, salvo raras excepciones, lo tiene más que asumido.

Aún no es el mismo caso en La Liga, que, aunque felicita al Sevilla FC por su cumpleaños casi todos los años, no termina de hacerlo explícito por cuestiones de prioridades y el hecho en sí es tratado como un tema menor al que no le dan importancia, pero terminará implantándose. Entendíamos que la nueva fecha tendría una implantación total en unos 10-15 años, que solo quede La Liga es todo un éxito a estas alturas.

Lo de Huelva es una cuestión más geopolítica, no vamos a descubrir las tensiones que residen endémicamente en la capital onubense (no así en su provincia) respecto a Sevilla, tienen sus reivindicaciones históricas en las que han metido con calzador el mensaje basado en que el Sevilla FC quiere apoderarse del decanato del fútbol español, un “título” honorífico que les da ese prestigio funcional, pero que de poco sirve pues no tiene nada que ver con la competición, hecho que además es irreal porque el club sevillista ha promulgado por activa y por pasiva que no tiene intención de ser el decano, siendo además imposible porque la fecha de fundación del Sevilla FC es posterior a la del Real Club Recreativo de Huelva, pero aún así parece que no les gusta que estemos ahí tan cerca, da igual si los estudios demuestran lo contrario o no.

Mención aparte merece alguna afición cercana, que, sin afectarle para nada, sencillamente no le gusta que el Sevilla FC tenga más antigüedad por una cuestión de rivalidad. En realidad, no les gusta nada de lo que pueda hacer el Sevilla FC y la cuestión histórica no podía quedarse atrás, pero esto no tiene más recorrido. Pretenden ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro y ni se murieron aún, ni tan siquiera han sido invitados al bautizo ni a la boda. Es el hándicap -y la cruz- que debe sufrir el Sevilla FC.

Caemos en el peligro, o más bien en la sensación, que estas protestas sean generalizadas por parte de la mayoría de los clubes, es un poco la intención que tienen, nada más alejado de la realidad. Pero a pesar del ruido que puedan hacer, en realidad son dos gatos los que maúllan con estas cuestiones, no llegan ni a los cuatro del dicho.

¿Cuál es el artífice del éxito de 1890?

Precisamente por estas cuestiones, la implantación de 1890 está siendo todo un éxito. Amén de la credibilidad de las investigaciones llevadas a cabo, poco más habría que hablar, al sevillista que poco podría importarle estas cosas, adquiere un interés y le llama la atención que sus rivales de toda la vida quieran hacer leña de este tema y esto es más que suficiente como para defenderlo, dejando a las claras que este es “el puto Sevilla FC”, frase que esgrimió Monchi en alguna ocasión, que en sí no dice nada, pero que lo dice todo y los rivales entienden a la perfección. Demasiado bien.

Dicho sea de paso y viene a colación, que hace poco definía el “yonkigitanismo”, palabra que no a todo sevillista gusta pero que es un insulto proveniente de las aficiones de Madrid, como una manera de metabolizar ese insulto para convertirlo en una cualidad, devolviéndolo irónicamente e hiriendo al que lo usa retratándole. Pues un poco de eso hay.

A usted, sevillista, podría darle igual el tema fundacional, pero basta para que los de siempre se opongan como para defenderlo a muerte y elevarlo a definitivo, en esta ocasión sí, con permiso del maestro Araújo.

Gracias, sevillistas.

The Otago Witness, periódico de la ciudad de Dunedin, Nueva Zelanda
CARLOS ROMERO 18/12/2021

Tanto honor y tanta gloria, Mr. Johnston

La historia es la que nos hace grandes, así de categórica es la frase. Sin un palmarés, sin una idiosincrasia, sin las hazañas y las épicas, o los grandes hechos, el estatus de “Eterno campeón de Andalucía” no es posible. Para colmo es gran parte de la motivación para ser sevillistas, lo que nos inculcaron […]

Archivo autor
CARLOS ROMERO 01/10/2021

Si Margaret levantara la cabeza

Decía Jorge Paradela, nuestro flamante director general de negocios del Sevilla FC, en el discurso inaugural de su gestión, que “es algo básico poner en el centro al aficionado de lo que se hace en el club”. Esta visión de hacia dónde deben dirigirse los designios del fútbol, junto a los beneficios intangibles, algo a […]

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