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Sebastián Guerrero - Columnas Blancas

¿De dónde vendrán?

Uno de los políticos con más garra que ha dado nuestra ciudad durante la democracia es Alfonso Guerra. Más allá de las filias y fobias políticas que tenemos cada uno, nadie puede negar la elocuencia, persuasión, retórica y la gestualidad en sus discursos que convencían al más pintado, fuera creyente o no. Cuando el PP decidió vender una imagen centrada allá por los años noventa, Alfonso Guerra, siempre hábil y rápido de mente, se sacó de la chistera un discurso brillante “dicen que vienen al centro, que están llegando… ¿de dónde vendrán? Años y años viniendo y nunca llegan, pero esta gente ¿de dónde vendrán, si siguen en la derecha más rancia?” He de decir que, aunque era un niño pequeño aún, se me quedó grabado tal discurso.

Perdonen esta perorata política de introducción, pero es que tras el derbi se me ha venido a la mente una y otra vez este discurso alfonsista pero llevado al fútbol. Llevamos años escuchando la igualdad, el sorpasso, la reducción en la distancia, el este año sí, el potencial superior… y yo solo leo estadísticas como que el Betis solo ha ganado al Sevilla 4 veces en su estadio al Sevilla desde el año 1986. O que en el estadio del Betis el Sevilla ha ganado más derbis y marcados más goles que el propio Betis. Nos podemos ir a los derbis en general, desde 1997 el Betis ha ganado 7 derbis por 23 el Sevilla. Todo esto en enfrentamientos directos y con los fríos datos sin analizar profundamente lo que han supuesto. No vamos a hablar de las goleadas concatenadas que llevaron al punto del pitorreo de que el himno del centenario del Betis fuera cantado por todo el Ramón Sánchez-Pizjuán a capela en forma de sorna. No vamos a hablar de las eliminatorias de Copa en las que hasta Kakuta metió gol. O uno de sus pocos derbis ganados fue en la Europa League para que el Sevilla remontara en el Villamarín posteriormente en una noche histórica. Histórica porque con los dedos de la mano se pueden contar las veces que un equipo ha remontado tras un 0-2 en la ida. Por cierto, para posteriormente ganar dicha edición de la UEFA Europa League.

¿De dónde vendrán esta gente para decir desde hace años que están llegando a nuestra altura y se encuentran solo, ojo, solo a siete títulos europeos de alcanzarnos, amén de un póker de títulos nacionales?. Por no hablar de clasificaciones europeas, clasificación histórica de la liga o cualquier cosa en la que se quieran comparar. Para poder llegar a aportar algún argumento se tienen que ir fuera de lo deportivo. No me refiero al ruinoso equipo de baloncesto ni a las regatas, que a pesar de que llevan ganando varios años seguidos aun no nos han pillado (30 vs 24), eso es deportivo. Me refiero a la masa social, esa que tiene más número de socios pero que en las cuentas, el Sevilla presenta mayor ingreso por este concepto que ellos. Por el sentimiento, ese que vimos el domingo cuando huían despavoridos por los vomitorios cuando marcamos el segundo gol y que resultan ser más simpáticos que nosotros, claro, nuestros jugadores no se dedican a contar chistes por la tele, se dedican a ganar, y eso, amigos, hace torcer el gesto al más pintado, los chistes y el autopobrecitismo generan simpatías, o más bien, que se compadecen, al final siempre vamos con quien creemos más pobrecito, no mejor.

No dudo que tengan buenos jugadores y un gran entrenador, que puedan concatenar algunos años en Europa y que puedan llegar a lograr algún éxito más importante, aunque esto sea mucho imaginar y peque de buenismo, pero por este punto pasamos nosotros hace ya varios lustros. Nosotros estamos ya en otro escenario, al que es difícil agarrarse y puede que nos caigamos de él en algún momento, pero poco a poco seguimos abriéndonos paso por él. Por muy bien que les pueda llegar a ir, para igualarnos en enfrentamientos directos o a niveles generales, irremediablemente tienen que pasar décadas. Pueden estar algún año por delante por circunstancias, pero es casi imposible que las generaciones actuales del beticismo puedan llegar a ver cómo se igualan los duelos de derbis, cómo consiguen varios títulos europeos y nacionales como nosotros, cómo consiguen ser por dos años el mejor equipo del mundo…

De dónde vendrán, que nunca llegan, y en cada parada solo queda de nosotros nuestra leyenda que dejamos a nuestro paso…

Esperando a Luna y Piña

Todavía quedan unas tres semanas para que se cierre el plazo de fichajes, toda una vida como quien dice. Puede pasar de todo y nada, máxime cuando vivimos tiempos de incertidumbre en lo económico, en los que la normativa sobre fair play financiero crea más malestar que el propio VAR. Parece que fue ayer cuando escuchamos por primera vez el concepto de límite salarial y, sin embargo, ahora domina todo un mercado de fichajes, venido a la mínima potencia a consecuencia de la pandemia mundial que estamos sufriendo debido al covid 19.

Es difícil saber si el Sevilla tiene problemas con el límite salarial, si el problema es de cash o sí, simplemente, ha de vender para cuadrar el balance. Quizá nada de eso nos afecte y, simplemente, con el equipo hecho no tenemos que precipitarnos, todo lo contrario, nos beneficia esperar a que algunos clubes no tengan más remedio que rebajar sus pretensiones y podamos ser más ambiciosos a la hora de apuntalar al equipo.

Bono, Acuña, Diego Carlos, Kounde, Navas, Fernando, Jordán, Rakitic, Ocampos, Suso y En-Nesyry. El once tipo titular, más jugadores como el Papu siguen en nómina, por mucho que parezca que Kounde puede salir al Chelsea, pese al despilfarro de los blues gastando unos 115 millones en Lukaku, ítem más, teniendo una defensa con Thiago Silva, Christensen, Rüdiguer, Zouma, Azpilikueta… pero doctores tiene la Iglesia, y millones el bueno de Roman Abramovich.

Pues a ese once inicial, que ha conseguido la máxima puntuación del club en la Liga, que ha conseguido la clasificación para Liga de Campeones de forma casi insultante respecto a sus rivales, que solo pudo ser eliminado de la Copa por el Barsa en la prórroga, y que presentó su candidatura a ganar la Liga, sin suerte, se le han unido dos grandes refuerzos: Dmitrovic y Lamela. Jugadores que mejoran, sin duda, el nivel de la plantilla y que aumentarán el nivel de competencia en sus puestos respecto a lo que había el año pasado. Para los amantes de la cantera, también se puede decir que son algunos los que han asomado la cabeza para salir del anonimato y, sobre todo José Ángel e Iván Romero hacer ver que, si se les requieren, pueden dar un pasito, poco a poco. Por lo tanto, al tedio de un verano sin futbol, no moló nada el pasado con el final de liga, disputando el título y la fase final de la Europa League… no ni ná, se le une un mercado parado donde solo unos días con la operación Bryan por Lamela y 25 millones nos dio chance. Ya que lo de Dmitrovic estaba más que sabido y asumido.

Pero el mercado es el que es y Monchi ya lo anunció nada más acabar la temporada: Mercado parado en el que tendremos que ser creativos. Después de múltiples conferencias, presencia en un programa de Canal Sur sobre su trayectoria, hasta en una tertulia youtubera con aficionados sevillistas, Monchi desapareció. Dicen que, si no tienes nada que decir, mejor no decir nada. Y al pie de la letra. Monchi, Castro, Lopetegui… Silencio. Tanto silencio está guardando el club que no ha salido nadie ni a presentar la campaña de abonos, y explicarla, ni a contar por todos los medios que hemos conseguido un magnífico patrocinio de Naga. Eso sí, el de San Fernando se dejó ver en la concentración portuguesa para en un vídeo del club dejar un par de mensajes velados. En uno, dice que había adelantado su viaje a Portugal un día porque estaba aburrido sin hacer nada. Obviamente, sarcasmo. ¿Contestación a algunos? Pues podría quedar en anécdota, pero todos sabemos que Monchi no da ni una puntada sin hilo. Como cuando se deja grabar bromeando con En Nesyri, que lo va a tener que vender si no vende a otro antes para poder realizar fichajes. Fina ironía, ¿tirito con bala para algunos? Puede ser, o no. Pero todos sabemos que, si lo hace Monchi, lo hace con sentido. Reconocido por él mismo en múltiples ocasiones.

Lo cierto es que el verano está siendo tan insulso como sentido tiene ser cautos y esperar. Por ejemplo, los 135 millones que puede que lleguen de la Liga, fondos de inversión mediante, que pueden hacernos más ambiciosos. O vender a Kounde, o no, 70 millones varía la cosa más o menos. Monchi y Castro no salen, y así programaron las presentaciones, con lo que gusta un figureo, y sentarse en el medio, porque ya se sabía el plan, independientemente de la economía de guerra que tengamos o que no vendamos ni una botella de agua fresquita con  el calor que hace. Tres semanas quedan, y nosotros solo con los jugadores que nos dieron gloria estos dos últimos años, casi nada. Y el Barsa sin Messi. Y el Madrid sin fichar, y sin Ramos, y sin Varane. Y muchos sin ni poder inscribir jugadores.

A ver cuando se deciden Luna y Piña a decirle a Monchi que coja el teléfono y que vámonos que nos vamos. Hasta entonces, los que tenemos un director deportivo dentro uno mismo, podemos seguir con nuestras cábalas e imaginando lo que haríamos. El que no se consuela es porque no quiere. Al menos ya llega el lio, el domingo tres puntos, y la ilusión de volver a ver a nuestro Sevilla en la bombonera. Y ustedes, cabreados porque no se ficha.

Mucho equipo, poca plantilla

A expensas de ver si conseguimos batir nuestro récord de puntos, en una temporada liguera, y si damos asalto a la tercera plaza, esta temporada ha acabado. Sí, las dos motivaciones son grandes, de traca, de lío gordo, pero el final de temporada se ha hecho tan sumamente largo, y casi cruel, que psicológicamente todos necesitamos darlo por concluido, ponernos las chanclas y analizar y valorar lo realizado estos meses para pensar ya en la próxima e interesante temporada.

Las viperinas lenguas, siempre corrompidas de envidia y odio, se han dedicado siempre a culpar a la buena suerte de nuestros grandes éxitos, una falacia si vemos grandes derrotas, que pasan de soslayo, en las que la verdadera falta de fortuna nos privó de grandes logros. A simple golpe de recuerdo se me viene la cabeza la final de Tbilisi ante el FC Barcelona, que tras una heroica y emocionante remontada perdimos el partido en el descuento tras errar grandes ocasiones. O la que perdimos en Trondheim ante el Real Madrid, tras empatar los merengues en el descuento del partido y ganarnos en el último minuto de la prórroga. O aquella final de Copa en el Calderón, en la que los culés solo nos pudieron sobrepasar en la prórroga tras un excelso partido nuestro, tras ganar tres días antes al Liverpool la final de la Europa League. Lo importante es que en todas las ocasiones estuvimos ahí, como en el gol de Palop en Donetsk o el famoso Mbiazo en Valencia. O llegar a los penaltis en Glasgow o Turín.

Este año todo tocó cruz, desde el principio. Ya en Budapest, en la final de la Supercopa de Europa, se vio lo que iba a ser nuestra temporada. Remar, trabajar para llegar a la orilla y quedarnos allí. El último saltito que nos falta para crecer aun más. Pasó en la Copa ante el FC Barcelona, paso ante e Dortmund y ha pasado en el final de liga. Sin embargo, la temporada no puede ser considera de otra forma que no sea de sobresaliente. Sí, no hemos tocado plata, pero ha sido realmente una temporada apasionante, emocionante, en la que hemos estado en todas las fiestas, en la que todos nuestros enemigos han sudado la gota gorda temiéndose lo peor mientras nosotros vibrábamos cada tres días en el salón de nuestra casa. Personalmente, he vivido partidos de pie en mi casa, que no son finales, como pocas veces en mi vida. Todo esto con el hándicap de no haber podido tener descanso alguno tras ganar la pasada Europa League. No tengo dudas, con estos jugadores, con el entrenador y con Monchi voy a la guerra, a donde me pidan. Incluso Pepe Castro ha estado a un nivel muy alto en discursos y saber estar y Del Nido Carrasco se posicionó en contra del padre en pos de la estabilidad. Tremendo.

Y todo esto con un grandísimo equipo, que no plantilla. En la portería, Bono ha seguido estando grandioso, ya no es que haya hecho paradas milagrosas que dan puntos, es que se ha animado y anotó un gol en Valladolid. Pero luego, Vaclik no ha estado a la altura en los pocos partidos que ha intervenido, final aciago del checo en Sevilla. En el lateral derecho, Jesús Navas ha sido un líder y valladar cuando el físico le ha respondido. Cuando no, ha tenido que jugar igual porque no había otro de garantías. Y cuando no ha podido ni jugar, apareció un Aleix Vidal que combinó algún partido interesante, con alguno cumplidor, y alguno sin pena ni gloria. Mucha diferencia. En el lateral izquierdo Marcos Acuña ha completado una campaña sideral. Fichajazo sin peros. Defensivamente muy correcto, un tanque en los choques, subiendo bien, con varios recursos y las pone que da gusto. Sin embargo, se ha tenido que perder muchos partidos. Escudero ni ha estado ni se le ha esperado, entre lesiones y partidos mediocres ha pasado su último año de contrato, superado por un voluntarioso Rekik, reconvertido al lateral y cumplidor, sin fallos groseros, pero a años luz de una aportación seria para un equipo como el Sevilla. En cuanto a centrales, Koundé Y Diego Carlos, salvo pequeñas excepciones, han hecho una temporada de postín. La costumbre, y lo que se esperaba de ellos, puede restarles las alabanzas del año anterior, pero el nivel ha sido superior aún. Por el contrario, Sergi Gómez, como era de esperar, y Rekik no han sido en ningún momento opción alguna para darles descanso. La opción de reconvertir a Fernando, o incluso Gudelj, de central parecía algo más serio. Dicho todo.

En el centro del campo, Fernando es el mejor mediocentro de la historia moderna del Sevilla. Y es algo que no admite dudas. Por momentos, además, lo mismo hacía el papel de un central de campanillas que de un box to box con llegada y gol. Increíble. Gudelj, sin embargo, dio un paso para atrás en el nivel alcanzado por el grupo esta temporada. Desaparecido tras su partidazo en Stamford Bridge. En este nivel ya no vale con pasarla al que está al lado, tener tres minutos para pensar y hacer un corte bueno y llamativo para llevarte la ovación y confianza del respetable. Simplemente el anterior año dio lo máximo que tenía y en este se ha quedado atrás. No como Jordán, este chico no para de crecer. Tácticamente, defensivamente, en visión de juego, lectura de partidos, físicamente. Por poner un pero, el gol. Carece de la llegada que le daría el salto a crack mundial, sin querer ser exagerado. Todavía tiene tiempo. El jugador que más se le parece, o puede desempeñar su rol en el equipo, es Iván Rakitic. Pero el croata tenía que jugar como el otro volante del equipo, y ya no está para eso. Iván si ha tenido el gol y llegada que le ha faltado a Jordán, sin embargo, le ha faltado mucho del resto que ha tenido el catalán. El punto más flaco que hemos tenido este año ha estado en el centro del campo, para el que llegó el Papu en la segunda vuelta pero que no terminó de coger por diferentes circunstancias. La falta de plantilla hizo que lo primero que tuviera que hacer fuera cubrir la vacante de Ocampos por lesión, como si se parecieran en algo. Un lastre por todos lados la falta de plantilla, de jugadores en el banquillo que sean igual de titulares que los que juegan.

Óliver Torres quizá era el llamado a dar el paso adelante y cubrir ese puesto. No quiero mentar a Éver Banega, sería injusto. Pero sí se esperaba algo más del extremeño. Pero cuatro pinceladas y algunos ratos no son suficientes en la máxima élite. Ese año no valía eso. Como Gudelj, no cogió el barco de la subida de nivel, y lo del año pasado ya no fue suficiente para este año. Óscar hizo lo mejor de la temporada en una brillante eliminatoria ante el Dortmund, titular por sorpresa en Alemania, cogió la camiseta. Pero poco más. Pocas oportunidades y pocas demostraciones. El Mudo, salió ante el Elche para demostrar lo que es, pero hasta él sabía que aquí ya su ciclo estaba más que concluido. En las bandas, Ocampos y Suso no es que fueran titularísimos, es que no han tenido suplentes. Idrissi nunca fue una opción, Munir se borró pronto. Para darles descansos ha sido necesario cambiar el estilo del equipo. Y eso que Suso, jugador al que tenía por irregular, ha completado una temporada gigante, mucho más de lo que parece. Ocampos menos pero también. Sin ser vistosa de cara a portería, este Lucas es un portento. Siempre cree, siempre tira para arriba, siempre es una solución para los nuestros y una complicación para los otros. Y casi siempre, y sin el casi, mermado físicamente. Munir, es la tercera gran decepción. Como Gudelj y Torres, no ha demostrado en ningún momento el nivel para dar el salto de este año. Y mira que un tipo desde banda o segunda línea con gol, con peligro, con cierta punta de velocidad, podría haber sido nuestro grandioso jugador número doce. Pero se borró cuando vio que el nivel no le llegaba. Y en punta, Youseff, el delantero de los veintitantos goles sin tirar penaltis, sin ser titular indiscutible y siendo mandado al banquillo por el entrenador en plenas rachas de gol. El tipo con menos pinta de futbolista y más gol que he visto en mi vida. El tipo con menos cara de killer y más asesino del área que he visto. Yo a de Jong le perdono casi todo tras la fase final de la pasada Europa League, pero si ya le costaba llegar el año pasado, en este ni se le esperaba. Y eso que tuvo un comienzo medio prometedor cuando el viento soplaba a su favor y los demás estaban cansados. Luego ya, vida contemplativa.

Si a Julen Lopetegui, con todo esto, no hay que hacerle un monumento es porque hay que hacerle dos. Con lo que tenía se puede hacer magia, lo posimposible pero no lo imposible. Con once jugadores mal contados por poco arma no un lío gordo, sino el lío del siglo.

Ya hablaremos de lo que está por llegar… Interesante planificación para una interesantísima temporada. Será ya en la próxima publicación.

El día que te vuelva a ver

El día que pueda ir de nuevo al Ramón Sánchez-Pizjuán a verte será el mejor día del año. Me levantaré temprano, me enfundaré la camiseta del Sevilla, me anudaré la bufanda a la muñeca y miraré la cartera para asegurarme de que mi abono está donde tiene que estar. Tiraré intramuros hasta salir a Puerta […]

Lo mejor sigue estando por llegar

-¿Puedes ser grande ganando Europas League? -Hombre, uno se hace grande ganándose el respeto mundial. Primero va la sorpresa, luego la felicitación, luego la admiración y ya, por último, llega el ansiado respeto. Pregunta y respuesta surgieron tal cual en una conversación entre amigos unas noches atrás. Realmente es muy complicado dilucidar cuáles equipos son […]

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