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Sebastián Guerrero - Columnas Blancas

Lo mejor sigue estando por llegar

-¿Puedes ser grande ganando Europas League? -Hombre, uno se hace grande ganándose el respeto mundial. Primero va la sorpresa, luego la felicitación, luego la admiración y ya, por último, llega el ansiado respeto.

Pregunta y respuesta surgieron tal cual en una conversación entre amigos unas noches atrás. Realmente es muy complicado dilucidar cuáles equipos son grandes. Nos podemos ir a rangos económicos, históricos, poder, títulos, plantilla, solera… lo más lógico es realizar un compendio de todos ellos para hacernos una idea próxima, solo con ello, te ganas el respeto de todos para que te llamen, y den trato, de grande.

Nuestra historia en el presente siglo se puede resumir en apenas unas líneas. Llegó el Sr Roberto Alés para cortar una sangría económica y deriva deportiva que nos llevaba directos a la desaparición tras años convulsos. El proceso de estabilización de Alés dio paso a la ambición que inyectó Del Nido y de ahí al centenario, que sirvió como el trampolín ideal para que Monchi comenzase a hacer magia. El Sevilla fue la sorpresa de esos años: las dos copas de la UEFA consecutivas, la Copa del Rey, las dos supercopas, europea y española, los dos balones honoríficos de Mejor equipo del mundo. Años en los que uno miraba la convocatoria de Brasil y veía cuatro jugadores del Sevilla. El balón de oro africano no se lo daban a unos tales Etoó y Drogba sino a Kanouté y todos soñaban con tener las bandas del Sevilla. Una pena la Liga que nos birló Iturralde en Mallorca.

Tras el fallecimiento de Antonio Puerta, la huida en plena temporada de Juande Ramos y la tensión grada/entrenador con Manolo Jiménez el Sevilla siguió adelante y en 2010 llegó otro nuevo título, una más que meritoria Copa del Rey en Barcelona ante un poderoso Atlético de Madrid. Llegaron las felicitaciones. El Sevilla había vuelto, bueno, mejor dicho, nunca se había ido, y una vez más se clasificaba para la siguiente edición de Champions League.

Con Del Nido en la cárcel llegó un proyecto nuevo. El Sevilla se levantaba después de parecer nuevamente muerto. Tres títulos consecutivos de la Europa League levantaron la admiración de todos. Aunque esos buenos años en Europa y en los torneos domésticos no se cristalizaban en la Champions. Espinita que de alguna forma nos quitamos eliminando al Manchester United en Old Trafford y haciendo una más que digna eliminatoria frente al Bayern de Munich. Con altibajos, esos años no desaparecimos de la élite futbolística al jugar finales y estando arriba en la Liga.

Y así llegamos al que será siempre recordado como el último tango. La fase final de la Europa League eliminando a Roma, United y ganando al Inter. Clasificados con autoridad para Champions, y volviendo a dar una imagen más que seria en los exigentes compromisos de Budapest en la final de la Supercopa y, en menos medida, ante un lanzado FC Barcelona en el torneo patrio, el Sevilla es mirado con respeto.

La proyección del club con reportajes de forma habitual desde Estados Unidos a la India, la estabilidad en los puestos altos de la clasificación europea por coeficiente, plantilla con jugadores de reconocido prestigio, un palmarés europeo importante y siendo de los equipos con más finales a la espaldas, el que más finales europeas ha disputado en lo que llevamos de siglo, hace que nadie ponga en duda hoy, fanatismos aparte, que el Sevilla FC es un equipo grande hoy día, respetado por la élite futbolística y reconocido por los aficionados al balompié.

Paso a paso, escalón a escalón, vamos superando fases que nos hace pensar que algún día podremos llegar a lo más alto. Viendo directiva, afición y jugadores solo puedo pensar que lo mejor sigue estando por llegar. Sevilla, nunca te rindas.

En algún lugar de la plaza de América…

Jean-Claude Nicolas Forestier fue un paisajista clasicista encargado de rediseñar el Parque de María Luisa, donado por la Duquesa de Montpesier, para adaptarlo con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929. Junto a Aníbal González decidieron que para cada una de las rotondas dedicadas a personajes ilustres, se plantara en medio un árbol que representara en cuestión al personaje homenajeado. En la Plaza de América, uno de los lugares más bellos de la ciudad, y del mundo, franqueando al Pabellón Real se encuentra la Rotonda a Cervantes. Pese a ser de dimensiones minúsculas, era considerada la rotonda principal de la Exposición, esto es porque al salir del Pabellón Real, donde daba sus discursos el Rey Alfonso XIII, recordadas son aquellas palabras de Un Alfonso dijo aquello de Sevilla no me ha dejado (Alfonso X “El Sabio”) y ahora otro dice, yo nunca dejaré a Sevilla, y se hacían las recepciones oficiales más importantes, lo primero que se veía, al tener la visión de la lectura, de izquierda a derecha, era el referido espacio.

Pues bien, tras una infausta búsqueda encontraron el árbol perfecto. Si una persona piensa en Cervantes, piensa en su literatura, y si piensa en su literatura, piensa en El Quijote, y si alguien piensa en El Quijote, se le viene a la cabeza molinos y gigantes. Pues el árbol perfecto que pensaron fue la auricaria araucana, ¿por qué? Pues porque el árbol cuando es pequeño crece con las ramas bajas hacía abajo, las centrales para los lados, y las de arriba hacía arriba, asemejándose a los molinos. Así lo plantaron para la exposición, otra particularidad es que crece mucho y rápido, por lo que pronto se convertiría en el árbol más grande y así, en el gigante del parque. Para colmo, los araucanos eran un pueblo nómada de Los Andes, muy bravos, que no tenían inconveniente en luchar contra pueblos más numerosos y fuertes.

Esta curiosa, interesante y poco conocida historia, no puede recordarme más a nuestro amado club. Esos molinos de viento es luchar por un ideal, por cumplir unos sueños, por conseguir objetivos, y todo ello en un camino lleno de complicaciones y piedras. Y cuanto más se refuerzan esos ideales, cuantos más sueños cumplimos, cuanto más altos y complicados son nuestros objetivos, más gigantes se hacen esos molinos. Y la cuadratura del círculo, ya pueden ser esos molinos gigantes y llamarse UEFAS, clasificaciones, copas, Barcelona, Madrid, Atlético, Liverpool, Inter, United, poder mediático, poder establecido… nosotros al final enseñamos al mundo que su grandeza es un espejismo, es terrenal, y acabamos consiguiendo los títulos, asentarnos en Europa, ser respetados por los medios y hasta que haya un reparto televisivo justo. Y todo bajo un mismo denominador común, haciendo que parezca fácil lo que era catalogado como machada. Somos como ese pueblo conquistador andino, unos tipos capaces de ir a luchar contra cualquiera a pesar de estar en una aparente desventaja. Somos esa pequeña rotonda en el lugar más bello del mundo que pese a su tamaño es la de más importancia y con el árbol más grande de todos con los que compite. Al fin y al cabo el futbol es literatura, qué orgullo vernos representados por una de las obras más importantes de la historia. Y esto no acaba aquí, que seamos el equipo que mas finales europeas llevamos disputadas en lo que va de siglo, es solo el comienzo, nuestros sueños apuntan cada vez más alto, y paso a paso, peldaño a peldaño seguimos caminando hacía ellos. Disfrutando mucho, muchísimo, sin complejos, conquistando el cielo, como las auricarias, a pasos agigantados. Superando problemas y obstáculos, que a veces nos ponemos nosotros mismos, véase la frivolité de José María Del Nido, personaje anacrónico hoy día en lo que debe ser la dirección del club, pero que nadie dude qué si hay guerra accionarial de nuevo, si es que ha dejado de haberla en algún momento, lo superaremos.

Y unas palabras de agradecimiento a nuestros amigos del Shalke 04, nuestro Sancho Panza particular, siempre acompañándonos en el camino durante estos últimos años, especialmente en su tierra en estos momentos tan complicados. La sexta es un poco suya también. Y a nuestros guerreros que han estado luchando en el césped y en los banquillos estas semanas, ustedes entráis desde ya dentro de nuestro emblema de sangre de nuestra sangre por méritos propios, sencillamente, fuisteis nosotros. Unos locos.

Nacidos para dominar Sevilla

No se dejen engañar, el fútbol no vuelve, pero La Liga sí, y en la primera fecha, enfrente, tendremos al eterno rival, el segundo equipo que más alegrías nos da tras nuestro Sevilla. Antes de rodar el balón, tanto en pretemporada como en las previas, el Betis es el mejor y se va a comer el mundo, pero cuando la pelota comienza a rodar sobre el verde, el que hace historia es el Sevilla. El que quiera hacer historia, como dijo Napoleón, primero que aprenda de ella. Gracias a Dios, nuestros adorables vecinos en su ciudad imaginaria del Betis solo saben despreciarla y restarle valor, no les culpo, la ignorancia es la mayor fuente de felicidad y no querer saber la verdadera grandeza del Sevilla les mantiene dignamente con vida, eso, y llenar su estadio, aunque luego ingresen menos dinero que nosotros en dicho concepto, ya se sabe, lo barato, dos veces caro. Así seguirán con sus historias, pero nunca sabrán que es hacerla.

Últimamente crece la corriente del sufrimiento de los derbis. Tenemos que aguantar toda la semana previa bravatas varias. Tenemos que aguantar cómo nos obligan a ser condescendientes con sus desprecios a nosotros y, para mas inri, a lo poco que elevemos la voz para sacar pecho con solo hechos, se nos acusa de ser prepotentes y faltarles el respeto. Siempre se le exigió más al hijo listo, esto es así, y nuestra penitencia por abandonar la mediocridad y pasar a la élite es que en una sociedad de ofendiditos tenemos que andar con pies de plomo. Pero no me digan, lo que disfruta uno viendo cómo suben y bajan, no digo ya de categoría, que también es gracioso, sino de estado de ánimo. Volviendo al tema, sí, el botín son tres puntos y una sonrisita irónica al día siguiente, demasiado poco para el disgusto de si empatamos y el improbable caso que perdamos, que puede ocurrir, pasa de vez en cuando, y entonces el post derbi dura años. De hecho, el del famoso seis de enero parece que fue el domingo pasado, pero desde entonces ha llovido algo ya, creo.

Pero hablemos de lo estrictamente deportivo, bueno, todavía no. La liga se reanuda para que los equipos puedan cobrar de las teles y los patrocinadores, para que las teles puedan pagar la fiesta y el chiringuito pueda seguir abierto el año que viene. Pero, aunque el fútbol negocio atufe y el paripé que se está perpetrando no valga un duro y te haga alejarte de todo este mundillo, ahí está nuestro Sevilla y eso lo puede todo. Sí, todo esto parece un capítulo de Black Mirror, una exasperante pesadilla distópica sobre un futuro perturbador, fútbol sin aficionados, imágenes con sonido ambiente inventado, pantallas con gente viendo el fútbol en sus casas… pero el jueves tenemos que ganar por lo civil o por lo criminal. Está en juego que no nos den el coñazo, perdonen la expresión, está en juego defender la plaza que nos ganamos mientras hubo fútbol de verdad (sic) y escuchar a Haendel el próximo año y teñir los LED del Sánchez Pizjuan de azul, está en juego prepararnos físicamente, mentalmente y anímicamente para la reanudación de la Europa League y que abran portadas en Madrid con miles de sevillistas celebrando un nuevo título europeo cuando no se puede hacer, aunque allí lo hagan unos y otros y no pase nada, bueno sí, pero no hablemos de lo no deportivo.

Ahora ya sí, vayamos al lío. Lo deportivo stricto sensu. Muy fácil, tranquilidad y poner más fútbol vital que el rival, con eso nos debe bastar para ganar. Como en el partido de ida. Yo confío en Lopetegui, en la motivación de Monchi y en nuestros jugadores. Tenemos argumentos para estar tranquilos, somos más fuertes en todas las líneas aunque ellos tengan buenos jugadores y no nos podamos descuidar. Quien consiga jugar con el corazón y a la vez mantener la cabeza fría será quien se lleve el gato al agua. En esta ocasión será importante adaptarse al ambiente, el poder mental para controlar el escenario. Y el físico. Ojo con los cambios, evidentemente poder hacer cinco ayuda más a los que tenemos mejores plantilla pero si se llega con resultado adverso, cambio tras cambio, no solo rompe el ritmo del partido, es que mentalmente te desquicia. Nacimos para dominar Sevilla, el jueves debemos de continuar con nuestro sino, hacer que Joaquín deje de contar chistes unos días, que hace mucha falta en la llamada nueva normalidad. Eso sí, qué no se pierda nunca la guasa y el pique sano y deportivo. Violencia no, gracias. Y concentraciones antes (y después) del partido, tampoco. Responsabilidad por encima de todo. Eso también entra en el lote de ser la imagen de una ciudad tan importantísima como Sevilla, capital del mundo del fútbol, dicen, el día del derbi.

La ética en el ERTE del Sevilla FC

“Todavía vivimos bajo el influjo de argumentos demagogos y absurdos, que aseguran, con una simpleza insensata, que el pobre es bueno porque es pobre y el rico es malo porque tiene más.” Esta frase del polifacético panameño Rubén Blades está de rabiosa actualidad en nuestro fútbol en relación a los ERTEs que han llevado a […]

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