Cabecera Columnas Blancas
image

Rafa Velasco - Columnas Blancas

Solos ante el peligro

Como Gary Cooper en “Solo ante el peligro” o como el General Caster en “Murieron con las botas puestas”, así veo a nuestro Sevilla FC en el panorama nacional.

Me explico, teniendo en cuenta diferentes factores que influyen decididamente en el poder que pueda tener una entidad.

Empecemos por el poder mediático, de suma importancia en los últimos tiempos y que de manera tradicional suele vender la imagen de nuestro club, solo en los aspectos más negativos.

Es normal ver en las TVs de ámbito nacional ningunear cualquier triunfo o gesta de nuestro equipo, a la vez que somos portada y primera noticia cuando hay una pelea de ultras.

Esto no es opinión, es información, por cierto, bastante difícil de rebatir.

Y si entramos en el esperpéntico mundo de los programas deportivos basura, sin tener que dar nombres que todos tenemos en mente, vemos que al Sevilla se le trata como equipo antipático fomentado por ellos mismos, que ponen a un señor, que hace su papel de malo de la película y nos representa, convirtiéndose en una auténtica fábrica de crear antisevillistas.

Y qué decir de los periodistas de nuestra ciudad, parecen enemigos, comparados con los de Madrid, Barcelona o Valencia con sus respectivos equipos. Somos más reconocidos fuera de España que en nuestra propia ciudad y en nuestro propio país.

Si hablamos de poder económico, llama la atención que el Sevilla FC es un club limpio de deudas, al que se le fiscaliza hasta el último euro, mientras otros clubs deben cifras escalofriantes al Erario Público y sin embargo, todos miran para otro lado, en una auténtica demostración del doble rasero que caracteriza al fútbol español.

Las deudas de los grandes equipos de España son reconocidas por todos, pero nadie mueve un dedo por solucionarlo.

Pasemos al poder político, y vuelvo a la comparación con otras entidades que tienen todo el apoyo de ayuntamientos y gobiernos autonómicos. ¿El Sevilla es apoyado?, poco y lo poco que recibe parece que se le da de mala gana y muchas veces porque previamente se ha hecho con otros equipos y se ven obligados a ello.

Tenemos un Estadio en propiedad, no como la mayoría de equipos que lo tienen y han tenido gracias a concesiones de las administraciones públicas.

Si tomamos como ejemplo el Valencia CF, club con el que competimos en una misma línea, nos daremos cuenta fácilmente de lo que estamos exponiendo. Ellos tienen apoyo político total y absoluto. En el caso del Valencia, es curioso cuando nos comparamos con ellos, cuando es una ciudad mayor que Sevilla, con el 90% de aficionados de este club y muy pocos del Levante, no como en nuestra ciudad que estamos al 50%. Si a esto añadimos el apoyo político que tienen, el mediático de la prensa forofa que los defiende y el capital extranjero del que disponen, estaremos todos de acuerdo en que no competimos en las mismas condiciones.

Y todo esto, teniendo en cuenta que el Sevilla FC es el gran embajador de Sevilla y Andalucía a nivel mundial.

Con todo esto, no quiero dar un mensaje victimista, sino todo lo contrario, porque esa soledad nos ha hecho más fuertes, más duros y más defensores de un sentimiento que nos pertenece en exclusividad.

Nuestra bendita afición es la única fuerza del Sevilla FC, ¡¡pero que fuerza amigos!!

Me siento orgulloso de ser sevillista y haber logrado tanto, sin ayuda de nadie.

Y aunque nuestro himno es más bonito que el del Liverpool, tomo prestado su mensaje, que conecta directamente con nuestra realidad, “Never walk alone”, porque el Sevilla FC con su afición y solo con su afición, NUNCA CAMINARÁ SOLO.

Pensemos en ellos

Metidos de lleno en la vorágine de partidos que nuestro Sevilla FC está disputando en estas fechas, entre partidos de Liga y Europa League me gustaría hacer un alto en el camino para hacer una pregunta a todos los sevillistas que puedan leer este artículo.

¿Estamos pensando en los sevillistas del futuro? Aquellos que deberían seguir nuestros pasos y poblar las gradas de nuestro Santuario de Nervión.

El Sevillismo está muy vivo disfrutando épocas de bonanza. Ensimismado en una etapa de éxitos, repleta de títulos, clasificaciones europeas y gestas que muchos aficionados nunca llegamos ni a soñar.

Pero paralelamente a esta grandeza actual, hay una duda que a mí al menos me preocupa.

En mi barrio, en círculos de trabajo, grupos de amigos. etc. veo que muchos niños y chavales no pueden ser socios del Sevilla por los altos precios de su abono.

No quiero mentar la “bicha” pero los vecinos están captando a muchos jóvenes gracias a los reducidos precios de sus abonos y están logrando que den el paso equivocado y se pasen al “lado oscuro”, dicho esto siempre con guasa y sin ánimo de ofender.

Los niños y chavales, que viven y sienten el sevillismo en sus casas, nunca darán ese paso pero ¿cuántos chavales hay que les encanta el fútbol y sus padres, que no son futboleros, nunca los llevarán a ver un partido? ¿Cuántos chavales empiezan a ir al fútbol con los amigos del barrio o del instituto?

Estos jóvenes que no van al fútbol con sus padres o familiares, sino que van con amigos, tienen muy difícil el acceso a nuestros abonos.

Incluso, me consta que hay padres sevillistas que no son socios por no poder hacer frente al abono familiar y desisten por no poder sacar el carnet de todos.

Es necesaria la ampliación del estadio y, en mi humilde opinión, ya vamos tarde, pero dicha ampliación debe realizarse sobre todo, para ofrecer localidades más baratas que permitan a todos los sevillistas poder ver a su equipo, disfrutarlo en el campo, sentirlo en su ambiente y eso solo se consigue dándoles facilidades.

Ellos serán con los años los socios de Fondo y Preferencia, pero ahora necesitan que se les ayude.

Miremos al futuro, no nos quedemos absortos con los triunfos del presente y no rompamos la mágica cadena de generaciones, dibujada en rojo y blanco, que nos legaron nuestros padres y abuelos.

Tenemos la obligación moral de pasarles el testigo cuando nuestras gargantas ya estén cansadas y nuestros sueños ya no se vean en el horizonte. Pero cuando llegue ese momento, deben haber sentido lo que nosotros si pudimos sentir cuando éramos niños y adolescentes.

 Antes de que sea demasiado tarde, pensemos en ellos.

¡¡¡¡Vivan los sevillistas del futuro, Viva el Sevilla siempre!!!!

¿Una vuelta atrás?

Dicen que siempre hay que mirar adelante, que nunca se debe mirar atrás, pero el rico refranero español, también nos dice que Rectificar es de sabios.

¿Y todo esto a qué viene? Pues viene a colación de la vuelta que parece haber dado nuestro Sevilla FC a aquellos comienzos donde se fraguó un Sevilla Campeón. Un Sevilla forjado sobre un concepto olvidado y que parece que vuelve a ser, esta temporada, seña de identidad, me refiero a la COMPETITIVIDAD. Era necesario construir un equipo sólido y solidario, siempre sobre la base de una plantilla de alto nivel técnico para que los aficionados se sintieran orgullosos de sus futbolistas.

El Sevilla de Unai Emery había ganado la tercera Europa League consecutiva, pero gran parte de la afición no estaba contenta porque no se realizaba un fútbol vistoso. En busca de un crecimiento futbolístico que nos pusiera a la misma altura de los llamados «grandes» se dio un golpe de timón, que nos alejaba de la fórmula que tantos éxitos nos había dado. Era un proyecto arriesgado, y más arriesgado nos pareció aquella loca noche de agosto en la que Sampaoli debutaba como entrenador en el Sánchez Pizjuán, con aquel inolvidable 6-4 frente al Español, en el que los sevillistas nos mirábamos atónitos sin comprender muy bien qué era lo que estaba pasando. Con el «amateurismo» de Sampaoli se consiguió un meritorio cuarto puesto que nos dio la posibilidad de jugar la previa de Champions, pero nadie olvidará que el equipo se cayó con estrépito en la segunda vuelta. Después del argentino llegaron Berizzo, Montella y Machin, con sus luces y sombras, pero con el denominador común de dejar la fuerza y el físico en un segundo lugar.

Casualidad o no, regresó Monchi de su periplo romano y el «León San Fernando» llegó con las ideas muy claras, recomponiendo el puzzle que se había desordenado en los últimos años. Ramón Rodríguez Verdejo, constructor de esa fórmula exitosa, nos ha redirigido a ese camino que nos llevó directamente y sin atajos, a ser campeones. Su primer diagnóstico fue certero, faltaban  jugadores de verdad, competitivos y partiendo de esa base, pintó el ya «famoso cuadro» en el que se le dio prioridad al físico. Un cuadro que, por cierto, según se desprende de sus propias palabras,  parece estar inacabado.

¿Apostar de nuevo por la vieja fórmula te garantiza el éxito? No, está claro que no, pero sí nos acerca a ese Sevilla que nunca se rinde, a ese Sevilla de la Casta y el Coraje, a ese Sevilla que no tiene miedo a ganar, en definitiva a ese Sevilla que se funde con su afición en un mágico abrazo rojiblanco.

Porque nadie duda que unidos, equipo y afición, somos mucho más GRANDES.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies