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Rafa Velasco - Columnas Blancas

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¿Un derbi de carrozas?

El día cinco de enero en Sevilla se ha dibujado siempre de sonrisas de niños, de caramelos y sobre todo de ilusiones.

Las caras de los pequeños, mirando las carrozas que magistralmente organiza el Ateneo de Sevilla, son auténticos regalos para la sensibilidad de los que disfrutamos nuestras tradiciones como un legado que pasa de generación en generación.

Pero de un tiempo a esta parte, coincidiendo con personajes de la cabalgata que son encarnados por personas del mundo del fútbol de nuestra ciudad, estamos viendo como estamos perdiendo los papeles.

Banderas y bufandas entre la gente para recibir, no al Rey Mago, sino a la persona pública que toma su disfraz.

Se escuchan insultos, pitadas e incluso cánticos orquestados por los “ultras” aficionados del otro equipo, que convierten la Cabalgata de Reyes en una grada de gol.

Se olvida que es una fiesta de los niños y para los niños principalmente y somos los adultos los que tenemos que dar ejemplo para que no se pierda el mundo de la ilusión que transmite este cortejo.

Vaya por delante, qué entre miles y miles de personas, hay muchísimas que son respetuosas y con un comportamiento ejemplar, pero llaman más la atención los mal educados.

Ya para colmo, tenemos la novedad de ver la bandera de un equipo en una carroza que jalea a la multitud para que se hagan cánticos futbolísticos.

Para aclarar el tema, ya no solo se pierde el norte entre la masa de espectadores, sino que también se hace desde dentro de la comitiva real.

Cuando hablamos de estos actos se escucha decir que es el reflejo de la sociedad, que se están perdiendo los valores y sobre todo el respeto.

Pero lo peor es que nadie hace nada y le damos tratamiento de normalidad con el agravante de verlo como una gracia cuando lo hacen los de nuestro equipo y como una falta de respeto y una bajeza cuando lo hacen los del rival.

Si dejamos que esto siga en la misma línea, veremos pronto un auténtico derbi de carrozas, prevaleciendo las banderas de ambos equipos a lo realmente importante y convirtiendo la Cabalgata de Reyes en todo lo que no debe ser.

Desde aquí un llamamiento al Ateneo, Ayuntamiento y los dos equipos de la ciudad, rogando que se hagan llamamientos a la cordura, antes de que sea demasiado tarde.

Dejemos que los niños disfruten su día, que la Cabalgata siga siendo Ilusión y dejemos las banderas, bufandas y cánticos para los estadios.

Señores, vamos a situarnos que cada cosa tiene su sitio.

Me niego, por nuestros abuelos

Érase una vez un deporte que aglutinaba a las masas cada domingo a las 5 de la tarde y en el que los aficionados decidían los designios del club.

Hoy en día suena a cuento, pero es nuestra historia y quiero seguir soñando con que el Sevilla FC sea el sentimiento que heredé de mi padre y que llevo conmigo día a día como parte intrínseca de mí.

No soy un incauto y conozco perfectamente la realidad que nos ha tocado vivir, en la que hemos pasado a ser meros clientes o incluso menos que eso.

Todos sabemos que mandan las acciones y en puertas de una auténtica batalla por el poder en el Sevilla FC, los aficionados que no tienen acciones, parece que no interesan o simplemente quedan relegados a valor cero.

Y en este punto es en el que me quiero parar y salirme de los renglones que parecen estar ya escritos.

Aunque ya sepamos que en la Junta de Accionistas solo vota el capital, me niego a conformarme y a decir que no tenemos nada que hacer porque de esta forma estaremos perdiendo a nuestro club de manera definitiva.

El Sevilla FC tiene un patrimonio muy rico, en el que se encuentran el Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán y la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros que no son, ni deben ser nunca, propiedad de unos pocos que compraron acciones en su día pero que eso no los hace dueños de un patrimonio que no es suyo.

Si alguna vez llegara a ser así, estarían robando a nuestros abuelos que lo levantaron con mucho esfuerzo y sufrimiento.

En estos días en los que se habla más de acciones y del resultado de la junta que de lo que realmente pueda interesar a los sevillistas, escuchas a unos y a otros, cegados por las ansias de poder y solo ves mucho nerviosismo y muy poco sevillismo.

Hermanos sevillistas, por ley no somos dueños del club pero sí lo somos.

No podemos votar en la Junta, pero si debemos mostrar nuestras opiniones y nuestro poder en nuestra casa, antes y después de los partidos.

Dicen que nuestra opinión no vale para nada porqué nos repiten día a día que es así y agachamos la cabeza, pero no se engañen, sin nosotros no son nada, aunque crean que no nos necesitan.

El Sevilla FC está por encima de todos nosotros y sigue siendo nuestro sentimiento, aunque muchos nos martilleen con el discurso pragmático de que ya solo es una empresa.

Me niego a reconocerlo, me niego a poner la carita de tonto mientras roban el patrimonio de nuestros antepasados y sobre todo me niego a ser cómplice de este hurto de sentimientos.

Solo pido que podamos seguir mirando con orgullo al “Tercer Anillo” y no con vergüenza por no haber estado a la altura que ellos merecen.

¡¡Viva el Sevilla FC, que nos legaron nuestros abuelos!!

Va por ustedes.

Silencio blanquirrojo

Era una noche calurosa de agosto en Sevilla, con miradas ilusionadas que entraban en el Ramón Sánchez-Pizjuán como si fuera el mismísimo paraíso.

La larga espera, por las circunstancias vividas, convertían el momento en irrepetible y todo se llenaba de magia en las gradas del estadio, que poco a poco se dibujaba de rojo y blanco.

Aunque las limitaciones legislativas encorsetaban a la afición en el reencuentro con su equipo del alma, nada ni nadie pudo con la fuerza de los sevillistas, que cantaron el Himno del Centenario como si no hubiera un mañana.

Pero en este marco de euforia y momento para el recuerdo, por la vuelta a nuestro santuario, nadie podía imaginar que íbamos a vivir unos segundos en los que tocamos el cielo de Sevilla.

La fiel infantería sevillista de pie y en posición de respeto aguardaba para cumplir el minuto de silencio en honor a todos los sevillistas que dejaron este año sus asientos para sacar su abono en el “Tercer anillo” y sonó la marcha “Amarguras” con la cadencia del palio que anda siempre de frente por San Juan de la Palma.

Segundos para la posteridad, segundos de rezos con unos sones que nos acercaron a nuestros familiares y amigos, que en nuestras vidas compartieron con nosotros esta pasión que ya va buscando su 132 cumpleaños.

Mientras sonaba la marcha se vieron lágrimas y se recordaron abrazos de gol en una solemne chicotá, en la que los sentimos con nosotros, en el asiento de al lado.

Se llenó el estadio del Sevillismo más puro y por unos segundos pareció que cambiábamos nuestras posiciones, nosotros estuvimos en el cielo y ellos en nuestros asientos, para llenarlos de energía positiva y darle la bendición a la nueva temporada.

Sublime e inolvidable momento de Sevillanía, por el que quiero felicitar a la persona que tuvo tan brillante idea y al club por llevarla a cabo.

Y desde aquí pediría, si los aficionados lo creen conveniente, que desde ahora los minutos de silencio en el estadio siempre se hagan con los sones de la marcha de Manuel Font de Anta, himno de la Semana Santa de nuestra ciudad.

Sería una inmejorable forma de eternizar este momento, porque nunca un minuto de silencio fue tan eterno.

¿Por qué nos tratáis así?

Seth Godin, sin parentesco alguno con el central uruguayo, es uno de los teóricos del marketing más importantes del siglo XXI y dice que “Es más fácil amar a una marca cuando la marca te ama también a ti“. En nuestro club, que dicen funciona como una empresa, no deben haber leído sus libros porque […]

León de mi vida

Tomando prestada la expresión de José Antonio Camacho en la final del Mundial 2010 , una expresión que ha quedado para siempre en la historia futbolera de este país, yo quisiera hoy titular este artículo como pago de una deuda que tengo con mi corazón sevillista. No sé si alguna vez serán leídas estas líneas […]

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