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Rafa Velasco - Columnas Blancas

¿Un amor irracional?

A veces me pregunto qué puede hacer que mi mente no pueda luchar contra esa fuerza incontrolable que brota de mi corazón y que hace que cambie el color de mis días, dependiendo de unos números, reflejados en un marcador, de cualquier estadio donde acaba de terminar su partido el Sevilla FC.

Me pregunto ¿cómo es posible que una derrota del Sevilla me pueda dejar una noche en el más absoluto estado de insomnio? ¿cómo es posible que una victoria de mi Sevilla me lleve a un estado de euforia y satisfacción tal que me sienta el hombre más feliz del mundo ?.

Tras muchos años hablando sobre estas preguntas que me hago, solo he recibido respuestas llenas de lógica, por ejemplo:

-Los futbolistas son unos millonarios que viven de lujo gracias a ustedes que pagáis por verlos y sois los únicos que sufrís con el fútbol, porque ellos son unos mercenarios.

-No merece la pena, solo es un juego y no te va la vida en ello.

-El fútbol es un negocio, no te engañes, todo está preparado.

Todos estos pensamientos los puedo comprender y compartir si los analizo con rigor, sentido común y racionalidad.

Pero dicen que el amor es irracional, cuanto más quieres a alguien, menos lógica tiene todo.

Y yo al Sevilla FC, al igual que muchos de los que puedan leer este artículo, lo quiero, y lo quiero con un sentimiento muy difícil de explicar y que ha crecido conmigo desde niño.

Unos lo llaman amor incondicional, que han adquirido como un legado que le han dejado sus padres, mientras que otros hablan de veneno, en el buen sentido de la palabra y muchos otros simplemente de pasión, una pasión irracional.

En estos tiempos en los que se habla de Juntas, de ventas sin tener en cuenta el patrimonio sentimental y de acciones, bien harían los dirigentes de este sentimiento vestido de rojo y blanco que lleva por nombre SEVILLA FC, en escuchar a su corazón y no a su cartera, en escuchar a sus hermanos de grada que son el alma de este club y no a inversionistas ajenos a nuestra causa y sobre todo harían bien en amar a nuestro equipo como lo hacemos todos los sevillistas de a pie, con un amor irracional.

Pregúntense, si sienten lo mismo que nosotros o ya solo piensan en los dividendos, porque una cosa tengo clara, si su amor al Sevilla se ha vuelto racional, lógico y lleno de sentido común, quizás se podrán convertir en unos grandes empresarios pero no serán nunca unos grandes Sevillistas.

¡¡ Viva el Sevilla, de los Sevillistas!!

Una familia sevillista y solidaria

Dicen que el destino está marcado al nacer y en la vida de cada uno, hay acontecimientos que te van ayudando a encontrar tu camino.

En mi caso, nací en una familia sevillista y desde muy pequeño siempre sentí el amor a los colores rojo y blanco, de mi equipo del alma.

Paralelamente a esta pasión sevillista que ya corría por mis venas, siempre sentí una atracción muy acentuada, por ayudar a los demás.

Recuerdo de niño, que me encantaba pararme con los niños pequeños con Síndrome de Down para jugar con ellos y me gustaba ayudar a los niños con algún tipo de problema.

Mis dos pasiones, ayudar a los más necesitados y mi Sevilla FC, me llevaron hasta mi destino, un destino que no tiene sede física, un lugar que está en los corazones de los miembros que lo forman, un destino qué como un sueño, llegó a mi vida y que lleva por nombre PEÑA SEVILLISTA NERVIÓN SOLIDARIO.

Conocí su proyecto por mi gran amigo Antonio Calderón que me habló de una peña sevillista que realizaba labores solidarias y fue en Neo fm donde conocí a su presidente Luis Baez y a Juanjo Barraso.

En el programa de peñas de nuestra emisora, explicaron detenidamente cual era el espíritu de la peña, que se estaba realizando y sobre todo que se quería realizar, siempre desde el punto de vista solidario y sevillista.

En aquel momento comprendí que era un momento importante en ese camino que tenía que andar y en el descanso del programa les dije que ya tenían un nuevo socio.

Mi destino me había llevado hasta Nervión Solidario y como hubiese dicho nuestro antiguo presidente, “Lo mejor estaba por llegar “.

Cuando conocí a los socios me sentí rápidamente uno más entre ellos, porqué hablábamos el mismo lenguaje, tenían las mismas iniciativas que yo, se sentían felices ayudando a los demás y además disfrutaba con ellos en unas tertulias sevillistas inmejorables.

Era mi sitio, era mi peña y se convirtieron en muy poco tiempo en mi segunda familia, y no exagero en lo que digo, son muy especiales.

Una peña que paga sus cuotas solo para proyectos sociales y que no tiene derecho a nada más, que no tiene sede para ver los partidos, que no tiene caseta de feria, que no hace desplazamientos con el equipo etc.. solo puede tener entre sus miembros a personas con MAYÚSCULAS.

No conozco ninguna peña con la idiosincrasia de la nuestra, que lleve el Sevillismo por bandera y esa fuerza de las buenas personas que no se esconden y que siempre luchan por un mundo mejor.

Invito a todos los sevillistas a que den un paso adelante, abanderen su solidaridad con nosotros y pasen a formar parte de esta gran familia.

Sirvan estas palabras como sencillo homenaje a todos los socios que han sido, son y serán de Nervión Solidario porqué para pertenecer a esta peña hay que ser muy grandes.

Viva el Sevilla FC

Viva la Peña Nervión Solidario

Sevillismo en la distancia

Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón…… dice la letra de un bolero que ha perdurado en el tiempo y cuyo mensaje parecen llevar a gala todas esas Peñas Sevillistas que defienden nuestros colores lejos de nuestra ciudad. En Sevilla vivimos y sentimos el amor al Sevilla FC como un hábito, como algo inherente a nosotros en nuestro día a día.

En el ámbito de trabajo, en el seno de nuestras familias, en los bares de nuestros barrios, es común compartir nuestro sentimiento rojiblanco con amigos, compañeros y familiares que sienten como nosotros, dejando a un lado la parte cainita de nuestra ciudad.

Pero hay otro sevillismo que lucha en minoría, que defiende nuestro escudo con todos los elementos en contra y que se siente tan sevillista como el que más, a pesar de no poder pisar asiduamente el Ramón Sánchez Pizjuán.

Qué difícil es ser sevillista fuera de nuestra provincia, ya sea en el resto de Andalucía, España o fuera de nuestro país.

Tengo la gran suerte de dirigir, desde hace ya diez temporadas, el programa Familia Rojiblanca Peñas de Neo Fm 90.4, dándole voz a estas peñas que viven y sienten nuestra pasión en la distancia.

Te cuentan que son pocos, pero que se reúnen al menos una vez a la semana para sentirse arropados entre su gente, olvidando el desierto de sevillismo que sufren el resto de la semana.

Los días que el Sevilla FC va a jugar a sus lugares de residencia o ciudades limítrofes se convierten en una auténtica fiesta con la ilusión de poder ver “in situ” a sus ídolos, a esos que defienden la misma camiseta que ellos visten con orgullo.

Los podemos ver en las puertas de los hoteles donde se aloja la primera plantilla o a la salida de los estadios donde juega nuestro equipo, esperando como el maná, un autógrafo, una foto o un simple choque de manos con nuestros jugadores.

Aquí me gustaría hacer un inciso, para hacer un llamamiento a los dirigentes del club, rogándoles que den un tratamiento especial a estos aficionados, facilitándoles el acceso a los jugadores, sobre todo a los niños, porque ellos no tienen las facilidades que tenemos los que vivimos en Sevilla.

Son especiales, son muy grandes, la mayoría siguen la tradición familiar y el Sevilla FC es lo que los une a sus raíces pero podemos constatar que muchos no tienen ninguna vinculación con nuestra tierra.

Estos sevillistas, lo son y lo sienten, sin que nadie les haya inculcado el sentimiento que nosotros hemos mamado desde pequeños.

Hablar con ellos es un privilegio para todos los que sentimos a este club como nuestro.

Son muchos héroes anónimos, los que nos defienden en la distancia y sé que es injusto nombrar solo a algunos y no nombrar a todos, pero si me lo permiten, me gustaría nombrar a los que conozco, con los que he podido hablar y me han transmitido ese sevillismo inagotable que les caracteriza.

Empezando por Juanini Sánchez y Joan Morán en Barcelona, al gran Paco Vera en Valencia, Fernando Martínez en Madrid, Juan Martín en La Rioja, Samuel Dueñas en Ceuta, Jaime Zaldúa en Jaén, Iker Castaño en San Sebastián, Fernando Molina en Málaga, Javier Hinojosa en Elche-Alicante, Jesús Arraz en Valladolid, Víctor Abselán en Granada y Javier Pérez en Tenerife.

Valgan estas palabras como sencillo homenaje a estos grandes sevillistas y a tantos otros que ponéis vuestro corazón en esa labor impagable de trabajo y dedicación altruista, al servicio de nuestro Sevilla FC.

Honor a todas esas Peñas Sevillistas en la distancia, sois un orgullo para el sevillismo y desde luego demostráis qué en vuestro caso, la distancia nunca es el olvido.

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