Cabecera Columnas Blancas
image

Quique de la Fuente - Columnas Blancas

El híbrido de Nervión

Siempre digo que en la vida hay que buscar el término medio de las cosas, la escala de grises y en el fútbol, hemos pasado del blanco al negro sin prácticamente pasar por el gris.

Los que hemos vivido el futbol de hace mínimo 25 años atrás, hemos vivido unos cambios bruscos en el fútbol, hay cosas que afortunadamente se actualizan, menudo coñaso era echarle el balón atrás al portero cuantas veces quisieras y cogerlo con la mano. Madre mía. Hemos mejorado en equipaciones, antes las calzonas eran feas de cojones y antiestéticas, pero aparte de tecnologías y reglamento, el VAR, a las cámaras con ángulos imposibles o videomarcadores espectaculares, me quiero referir a tema de jugadores. Hay cosas que se hacen ahora, que son inimaginables pensando en jugadores del pasado, cosas que se podrían haber hecho perfectamente antes, pero son imposibles de imaginar y sobre todo visualizarlo por mucho que lo intentes, como por ejemplo, las celebraciones de los jugadores.. Yo, que quieres que te diga, pero me es imposible imaginarme a Curro San José celebrando un gol con un baile de Fornite, incluso haciendo la forma del corazón con la mano en la cámara, o el gesto de surfero con la mano que hacía Ronaldinho cuando marcaba. Con Curro San José no me sale imaginarlo, no me sale ni con Anton Polster cojones.

¿Cómo me va salí con Curro San José?, porque Curro San José era un tío de los de antes, mariconadas las precisas, yo es que no me lo imagino siquiera yendo al McDonalds a comé, ni a un Telepizza, ya ni te digo un kebab. Curro se toma una ensaladilla con picos y una de carrillá en la peña de abajo su casa, onde va con la mierda esa cojones. ¿Os imagináis a Curro San José subiendo fotos del partido a su Instagram? No te lo imaginas saliendo con un chandal plateado y una gorra después de un partido a firmar autógrafos o a hacerse fotos con sus auriculares blancos, ome por favó, si es que ahora prácticamente parecen con la misma edad los hijos de los jugadores de antes, cuando tenían la misma edad, ahora algunos parecen que han salido de hermano mayor. ¿Te imaginas saliendo con un descapotable y gafas de sol de cristal de espejo, con música reguetonera a cualquier defensa de la época? Ni de coña, como mucho, me puedo imaginar, a Diego Rodríguez melena al viento, escuchando los chichos.

Por poner otro ejemplo, ¿te imaginas a Salguero, con los tatuajes de las estrellas en el codo, estilo Sergio Ramos? Es que ni de coña.

Tú le pones a un jugador de antes con su bigote y pinta de pureta, un Arteche de la vida o Goicoechea y cuando le metes un gol, le haces el bailecito del Fornite, ooojú chiquillo, los dos no acaban el partido, ellos por roja y el que marca ya sabemos el por qué.

Pero también es verdad, que ahora da gloria ver los césped de ahora en los campos, sin las calvas típicas de las porterías de antes, podías plantar perfectamente papas ahí. Un Eibar-Sestao en campo embarrao era gloria bendita, jogo bonito en estado puro.

En esto de las modernidades, el que todavía mantiene un poco el tema rancio es el Athletic, allí no se ve tanta celebración de bailecitos y pamplinas. Ahora, eso sí, por Dios, el cantecito de… a la bim, a la bam a la bim bom bam… eso sí lo podían dejar ya cojones, que cosa más rancia y fea. Estos ganan la copa y cantan el ¡¡hemos ganao la copa del meao

Busquemos un termino medio en el fútbol, un tío como Curro San José, que siente los colores, formal, pero que vaya vestido con ropa del Zara y que si mete un gol, lo celebra con los compañeros, luego se bese el escudo y termine mandándole un beso a la parienta que está en la grada…

Por eso queremos tanto a Jesús Navas, nuestro jugador gris, un término medio, el que no te extrañaría verlo en un restaurante bueno, pero también verlo en la peña a comerse un serranito y que va en un cochazo, pero no escuchando reguetón, escuchando El Barrio… un término medio.

En definitiva, por eso, tanto mayores como niños, queremos tanto a Navas porque Jesús Navas es “El hibrido de Nervión”.

Qué coraje, killo

Ahora estamos calentitos con el tema Dabbur y la gente indignada porque se va sin oportunidades, que ni cuando se fue Suker dio tanto coraje, y hablando de coraje…

Somos muchos sevillistas y por ende, hay de todo y ni la mejor la afición del mundo se iba a librar de tener a gente pa tó –voy a hacer una clasificación de la gente que tenemos pa descambiarla-, se podría escribir un libro. Por eso, se me quedarán atrás much@s, así que pondré los que mas coraje me dan, y seguramente, estaremos de acuerdo en mucho.

Empezamos con el nivel, gente que dan coraje:

L@s que arrebañan el agua o bocadillos de los compis, hermanos… este tipo de sevillista que nunca se llevan nada, porque según ell@s, no tiene hambre, ni sed, que ya esperan y cenan en casa… pero arrebaña, cual ave carroñera con to lo que pueda, “kill@ un buchito namá“, “un bocaito”, “échate una pipas”… después llegan a casa y ya se toma el yogurt y a dormí l@s muy mamo…

L@s que llegan una hora antes al estadio, namá abren ya están ahí dentro, pero kill@, que no te van a quitar el asiento, hace 20 años sí, pero ahora están numerados cojones, no me seas fatiga, tómate algo antes de entrar chiquill@ que se te va queá el culo cuadrao.

Los que en un tiro a puerta del Sevilla, que aunque pase a 5 metros de la portería, gritan uyyyy, ¿Uy qué, cojones? Si por poco sale de banda.

¿Y qué me decís de cuando es al contrario? Cuando nos crean la ocasión, en este caso, las mujeres, normalmente ya puretillas parriba, con los chillidos que parece que va a coger un toro a su hijo,. No sé qué da más susto, el grito de la señora o Messi al borde del área.

Los que critican a Biris Norte porque no están animando como otras veces y a él/ella precisamente no se le ha ni visto tocar las palmas, ni pa sacudirse la sal de las pipas.

L@s que te dicen “yo paso de ir al estadio killo, es un coñaso pa salir después, llegas tarde a casa, a esas horas hace frió, yo lo veo mejor en la tv, ves la repetición”… y le dices al día siguiente.

-Killo tengo un carné de sobra pa el partido que viene ¿te vienes?

Aro, ¿a qué hora es?

-A las 21:00 el domingo (y en febrero, frío y siguiente día lunes)

Aro killo, de arte ¿quedamos a las 20:00 no?

El que pierde la bufanda tras el partido -siempre hay alguien que pierde una bufanda- pero ojo, no una bufanda cualquiera eh, una con más historia que Inglaterra, se la regaló su abuelo en el lecho de muerte… se la hizo la abuela a mano de regalo de su comunión… es la de la final de Eindhoven, ¡Po cuídala cojones! ¡O déjala en tu casa enmarcada!

El demasiad@ optimista o agorer@: ni le vamos a meter 3 fácil al Madrid, ni vamos a pegar un petardazo con el Alcorcón en copa killo. Alguna vez pasará, pero será algo inesperado, no es algo que tú solo ves venir, ya estarías forrad@ en las apuestas cojones, pero cuidao, que el día que acierte… ojú, no te va da , madre mía la que te espera…

-¿Ves?, te lo dije…

– Me lo llevas diciendo 10 años to los domingos cojones, alguna vez tendrá que ser, ojú chiquillo.

Los que se van 3 minutos antes, ya puede ir empate y que la victoria te da el pase a la final… aquí lo importante es no pillar atasco. Pero chiquill@, es como si te tragas el pasapalabra y te vas justo en el rosco, este tipo de personas son lo que se comen el cucurucho del helao y tiran la base crujiente del final del cucurucho. ¡Cuidado!, no son personas de fiar, en su cabeza hay algo que no le deja acabar de disfrutar, como si su cabeza la manejara su suegra.

Y me despido con algo que me da mucho coraje sobre todo por los bajit@s o niñ@s, estar atentos a esto a partir de ahora, veréis que curioso.

Los de delante que se levantan en una ocasión de gol, y te pierdes ver el gol o el remate. Aquí hay una norma no escrita (fijarse a partir de ahora): no es que se levanten porque está a punto de marcar el Sevilla. No, porque es curioso, esto solo pasa si es en la portería que te cae cerca, cuando es la lejana, no pasa. Que alguien me explique el por qué, yo todavía estoy buscando la respuesta, a no ser que el gol en portería cercana vale doble y todavía no me he enterado.

Los que parecen que han venido a comer y se han encontrado con un partido de fútbol, era más de otra época, pero recuerdo a uno, normalmente de pueblo, que venía al Sevilla a ponerse totalmente “púo”. Pedazo de bocadillo, la bota de vino, queso… venga a sacar comida ahí, pero killo, ¿tanta hambre te da el fútbol?. Todos sabemos que en el descanso entra de arte el bocadillo pero es que lo tuyo no es normal, parece vienes patrocinado por un supermercado.

Diego Carlos, “el vinagre de Nervión”

Hay un dicho sevillano que se dice cuando algo está fuerte: “¡está mas fuerte que un buche de vinagre!”. Esta expresión la ha dejado obsoleta y en , (ya el vinagre parece agua) comparado con nuestro pedazo de central Diego Carlos.

Diego Carlos es tan bueno, que da hasta coraje cogerle cariño, porque se le está poniendo una pinta de ficharlo otro equipo, que no se pué aguantá. Es tan bueno el gachó, que hasta ya a algunos se nos está pasando por la cabeza que el Sevilla juegue un 1-6-3 y con el 1 no me refiero al portero, sino a que juegue él sólo en defensa. Si acaso, acompañado de otro central en el caso que el equipo contrario juegue con 3 delanteros, ya ahí, lo mismo le cuesta defenderlos. Pero cuando sea un partido en el que el equipo contrario se echa atrás, con que le pongamos unos cuantos por delante, va sobrao.

Diego Carlos no tiene una vida fácil. El nota, por ejemplo, tiene que comer la mahonesa con los ojos cerrados, porque si la mira se corta la mahonesa. Y es que acojona. Po no terminó el gachó el partido el Valladolid, ojo Valladolid, a las 23.00 h, que en Valladolí hace rasca por castigo, allí los frigoríficos los tienen desenchufaos, en Valladolid los perros y gatos mean y cagan en el váter por no bajar a la calle, y va el tío y sale del campo sin camiseta, como el que se pasea por la orilla de la playa en Chipiona en agosto, que tiene mas bulto en el cuerpo que el campo del Claret en los años 90, todavía tengo una postilla de cuando me caí jugando allí, ¡sus muertos!.

Está tan petao, que el Sevilla tuvo que prohibirle usar el gimnasio y esto no es coña. Anda que se va queá con las ganas de comer aceitunas porque no es capaz de abrir el bote, como nos ha pasado a más de uno. Este no es como nosotros, que no vea la que liamos pa exprimir al máximo el bote kechu o la pasta diente… este aprieta un poco y deja los botes por dentro que parecen fregaos.

El nota es un pelotazo para las empresas de seguridad, saben que difícilmente les van a dar trabajo porque hay que tener cojones pa irse a casa de Diego Carlos a robar. Vamos, yo te digo que tú robas en casa de Diego Carlos y en el juicio puedes alegar que no sabías lo que hacías, y el juez te da la razón, porque queriendo no se mete ahí nadie.

Recién llegado a Sevilla, ya me di cuenta de cómo era el gachó. Me lo encontré en el Carrefour, me dio la mano y se me paró el reloj y se me cargó la batería del móvil. El nota me dio un golpecito en la espalda al despedirse y me ha quitao el hipo ya pa siempre y es que el caso es que el tío, tiene hasta cara güena gente, de no romper nunca un plato, tiene pinta de haber hecho la comunión y la confirmación, le pones una chaqueta, y tiene cara hermano mayor de la Macarena, puede hasta dar el pego como testigo de Jehová, ¡cómo engaña el mamón!.

No me quiero poner en la piel, por muy buena que esté y sea familia ya con la vida resulta, del que salga con su hija. Todo lo contrario que su suegro, que no vea la tranquilidad que debe dar que tu hija vaya con un novio así.

Me hace gracia la gente que dice que Koundé se está adaptando bien al equipo, ¡los cojones! Al lao de éste, cualquiera. Te digo yo que pones a Diego Carlos con Navas y es capaz Navas, hasta de hacer un monólogo en público.

Diego Carlos no tuvo una infancia como cualquiera, él de pequeño, cuando iba con el padre a la Semana Santa, le decía: “súbeme a caballito” y Diego Carlos subía a su padre a caballito. Le llamaban “gato” cuando era cadete, pero no como aquí porque era mu grande y parecía mayor que los demás, era porque cuando pinchaba un coche, él lo levantaba mientras cambiaban la rueda.¿Os acordáis cuando antes se estropeaban mucho los coches y pa arrancarlo llamaban a los niños que andaban por ahí pa empujarlo y que arrancara? Pues en su barrio llamaban a Diego Carlos pa empujar los coches, pero no para arrancarlos, pa ahorrar gasolina, con un empujón del nota y con un poco de suerte, si te pillaban los semáforos en verdes, te hacías el recorrido en punto muerto. Por ejemplo, Diego Carlos te empuja en la entrada de Pino Montano en la SE-30 y, con un poco de suerte, llegas al centro comercial Lagoh con el coche en punto muerto.

Nadie le decía de chico en los columpios, “killo empújame”. Ojú chiquillo, imagínate la que te podía formá si te pega un empujón.

Diego Carlos veía a la masa y lo único que veía de diferente o extraño, es que tenía la piel verde, por lo demás, él veía una persona normal.

A este tipo, como decimos aquí, hay que meterle sevillanía en vena, para intentar retenerlo. Hay que aprovechar lo que le gusta a un brasileño la marcha y la religión y aquí de eso vamos sobraos, en la feria, que no le falte de y si hace falta se le hace hermano de alguna procesión, incluso éste puede ser costalero de alguna hermandad, en un momento dado, si no sabe manejarse con los demás debajo de un paso, no hay problema, que lleve el paso él solo.

Aprovechemos la presencia de Diego Carlos mientras nos dure, que ajolá sean muchos años, incluso le perdonamos que salga sin camiseta de vez en cuando, aun dejándonos en mal lugar delante la parienta, por Diego lo que haga falta… cualquiera dice que no.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies