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Pedro González - Columnas Blancas

monchi fernando navarro

Conjura por la desestabilización

Allá por el mes de febrero, dejaba escrito en estas opiniones de Columnas blancas, mi impresión sobre el derbi sevillano y, entre otras cosas, advertía de la deriva hacia derroteros lejanos a la concordia y el saber estar. Sobre todo, de la pérdida del sabor de esos derbis en los que preponderaba el respeto, la tolerancia y la mesura, y, cómo no, desaparecida la guasa sevillana de toda la vida, convertida hoy en un esperpento infumable y doloroso.

Este derbi pasado no ha hecho más que corroborar lo que presentía en ese tiempo. Y la confrontación entre clubes está llegando, desgraciadamente, a la confrontación personal.

En lo deportivo, éste reciente atípico derbi sevillano, llamémosle de las expulsiones, ha dejado a más de un vidente, con los morros estrellados con la realidad y ha dejado de manifiesto que no corren buenos tiempos para la lírica.

Las elucubraciones antes del partido sobre el desenlace del mismo, que presagiaban una contundente victoria del equipo de la Avenida de la Palmera sobre el del Barrio de Nervión, basado, en la diferencia clasificatoria, y, sobre todo, en la diferencia de juego exhibidos por ambos, resultaron ser eso; un augurio erróneo, porque los videntes no repararon, ni tuvieron en cuenta, la singularidad de estos enfrentamientos, cuya historia nos dice que poco importa como estén clasificados uno y otro y cuál sea su nivel de juego.

La frustración es mala consejera para aliviar tensiones, porque conlleva un porcentaje muy importante de amargura y, casi siempre, se convierte en arma arrojadiza, dependiendo muy mucho, del nivel de educación deportiva de quién tenga que roerla.

Ocurre que cuando con el devenir del tiempo sólo obtienes frustración tras frustración, fracaso tras fracaso, y aunque creas que es el momento idóneo para que, por fin, la desgracia salte por los aires, porque estás seguro y convencido de que ya vas conseguir que los hados te sean propicios; resulta, por enésima vez, que todos tus anhelos y deseos no se cumplen, y reparas en que, una y otra vez, durante muchos años, todas esas ilusiones se van por el husillo, y pasan a engrosar la estadística de esa larga lista de fracasos e infortunios, viendo que eres incapaz de ganar a tu eterno rival ni en las peores condiciones en qué pueda encontrarse.

La realidad, la cruda realidad, se hace patente e, interiormente, se crea un volcán de desengaño y desilusión que es difícil de contener.

Hace falta mucha preparación, educación y mucho temple para controlar que este último fiasco verdiblanco no rompiera las más elementales formas de convivencia deportiva entre ambos clubes.

El pozo de esa espera amargura, de esa pérdida continuada, tiene tal nivel, que ha acabado desparramándose por doquier, haciéndole perder los papeles a quiénes tienen el deber ineludible de velar por el respeto que debe imperar, sobre todo, entre los responsables de ambos clubes, para salvaguardar la esencia de la sevillanía deportiva.

Lleva el Sevilla F.C., soportando los ataques directos hacia Monchi desde todos los medios capitalinos. La crítica al trabajo de Monchi está llena de saña y mala intención. Todo con un solo objetivo. Que el Sevilla F.C., deje de ser el tocahuevos de los de arriba, que se tenga el camino expedito de contratiempos, en definitiva, que todo siga igual. Que los de siempre sigan mangoneando esta putrefacta Liga.

A esto se han apuntado algún que otro descerebrado consejero bético y toda una pléyade de personal deportivo y trabajadores heliopolitanos.

Los insultos a Monchi, la falta de respeto a jugadores en plena comparecencia televisiva, empaña el buen hacer de otros compañeros del Consejo de Administración verdiblanco y del resto de personal que si supieron mantener la compostura.

A nadie se le escapa la “mala suerte”, que tenemos con los arbitrajes. La persecución desde la más alta dirección de la Federación. Las voces de peso de medios de comunicación de Madrid, atacando de manera infame la figura de Monchi. Una cacería abierta y sin reparos. Contra el Sevilla F.C. y su figura mas representativa.

Las declaraciones de Del Nido Junior al Larguero de la Cadena Ser, da en el clavo de que está pasando. Ya tiene valor José María del Nido Junior de enfrentarse a la caterva periodística deportiva y no deportiva capitalina, — y muy contundente y acertadas sus declaraciones—enfrascados, como están, desde todos los sitios, en derribar a uno de los pilares fundamentales de los éxitos sevillistas de estos últimos diecisiete años: nuestro León de San Fernando, a nuestro querido Monchi, Don Ramón Rodríguez Verdejo,

A este ataque furibundo y violento, se han sumado algunos medios de comunicación locales, –que no han dejado pasar esta oportunidad–, utilizando inquina y maledicencia, actuando al unísono, con el pretendiente a dirigir nuestro Club. El Sr. Del Nido Benavente, que está dejando al sevillismo al borde una guerra civil.

No me cabe la menor duda, que esto que está pasando no es más que una orquestación, ruin y soez en sus maneras, una auténtica conjura de desestabilización que quiere dejar al club a los pies de los caballos.

Llevan mucho tiempo esperando el fallo, el contratiempo, esperando que Monchi tuviera la fatalidad de equivocarse para embestir, con todo, contra su figura, contra su persona y sobre todo por lo que representa en el Sevilla F.C.

Derribándole a él, creen tener el camino despejado.

No saben que cuanto más lo ataquen más resguardado estará por los que los queremos y respetamos. Mas lo protegeremos todos los sevillistas que valoramos su inmenso trabajo, su incansable dedicación a hacer grande, cada día más grande, a nuestro Sevilla F.C. y que se basa, sobre todas las cosas, en su colosal sevillismo.

Quién piense que tenemos alguna duda sobre lo que vale y lo que significa para nosotros, y crea que en estos momentos difíciles de su persona y de nuestro Club, vamos a dejar de insuflar ánimo y confianza, están tan equivocados como aquellos que nos dan por muerto.

No creo que a nadie le quepa la menor duda, que toda esta conspiración, toda esta confabulación de desestabilización fomentada y organizada para hundir a nuestro Club y a nuestra reciente historia, tendrá enfrente a todos los que queremos al Sevilla F.C.

Que nuestro Club necesita coherencia y, sobre todo, respeto, el respeto que nos deben porque lo hemos ganado en el césped. Que es donde un club debe hacer valer su trayectoria deportiva. Y la nuestra lleva 17 años de éxitos continuados, aunque a día de hoy, nos encontremos en un lugar que nadie quiere y que nadie desea.

Que los sevillistas no debemos dejarnos influenciar por los cantos de sirenas, de quién ya tuvo la gloria y él mismo dejó un aroma barriobajero en una entidad modélica en su comportamiento en su larga historia de 132 años y alejarnos de aquellos que están promoviendo toda clase de críticas y negando el apoyo que necesita el Club en estos momentos difíciles, en esta muy delicada situación.

El Consejo de Administración, debe dejar de dar esa sensación de inacción que tenemos todos los sevillistas. En mi modesta opinión debe dar un golpe en la mesa y poner en valía sus logros. No parece que ahora sea tiempo de adoptar una postura de perfil bajo. Sino todo lo contrario. A cada ataque debe haber una respuesta contundente, como la José María Del Nido Jr.

Porque quién calla otorga. Y ya va siendo hora de poner pie en pared y defenderse de tanta ignominia.

Apretando los dientes más que nunca, con firmeza y resolución, juntos, contra toda esta conjura mediática de desestabilización y contra esa guerra intestina que sólo busca beneficio particular, ayudado por gentes advenediza, sin carisma ni historia sevillista, gente a los que sólo les interesa buscar los réditos financieros de nuestro Club, una de las piezas más codiciada de Europa y que, además, la quieren comprar a precio de saldo.

Ahora es el momento de que sepan, que lo entiendan, que tenemos un slogan que nos define, que nos representa, que portamos con dignidad y orgullo, que somos el Club que nunca, por nada ni por nadie, se rinde. Es hora de hacer valer el “NUNCA NOS RENDIMOS”.

¿Qué hacemos aquí?

Quienes hayan leído o echado una ojeada a mis opiniones en Columnas Blancas, no les parecerá nada raro ver hasta qué punto llega mi hartura de la corrupción en el fútbol de nuestro país.

Ya está uno cansado, visto lo visto y vivido lo vivido, de la manipulación que sufren todos los equipos que osen discutirles, en buena lid, a los R. Madrid y Barcelona, los puestos de mérito en esta La Liga de la gran mentira.

Decía José María García, que nunca fue santo de mi devoción, que lo único salvable del fútbol español eran los aficionados. Es la única gran verdad en esta enorme, descomunal y gigantesca farsa que es el fútbol español.

Este artificio que vende D. Javier Tebas Moreno, al que no le duelen prendas en pregonar que el fútbol español no es más que lo que venden R. Madrid y Barcelona, ni siquiera le da vergüenza que el disimulo, la falsificación, el engaño y el fraude campen a sus anchas en la Competición liguera de la Primera División Española.

Los reiterados fallos arbitrales en favor de los dos poderosos del fútbol español, categoría que ostentarán hasta el final de los días, las prebendas económicas, las diferencias de trato con los demás equipos, se me hacen cada día más insufribles.

Da igual quién juegue el partido con ellos, siempre el error caerá a favor de los de siempre.

Y hoy, una vez más, y para que hasta a los más ciegos se les caiga la venda, nos enteramos de otro atropello, nada más y nada menos que del sr. Presidente de la Federación Española de Fútbol, cuyos whatsapps puestos en circulación por el diario «El Confidencial» demuestran que la corrupción anida en los más altos estamentos del Deporte Nacional.

En esta tremebunda metida de pata en la que, además de nuestro Sevilla, están Villarreal y Valencia, seguro que no le costará nada a tan ínclito personaje, que para más mísera y despreciable opinión aparece su progenitor, para dejar bien a las claras lo que debe hacer el máximo representante del fútbol español.

Este personaje, que se reviste de adalid de nuestro fútbol, resulta ser lo que todos los viejos del lugar presentíamos. Que no es más que otro petimetre elevado a un puesto que jamás hubiera osado soñar tener. Pero que le llega porque los que mueven los hilos de estas marionetas de trapo, con sonrisa dibujada en la boca, saben que harán lo que ellos manden y quieran.

Me pregunto si los clubes afectados tomarán alguna decisión conjunta, reclamando del presidente de la Federación que aclare esta falta de respeto. No se debe esperar menos de los responsables de estos clubes, ante esta infamia deportiva.

Cada día que pasa, menos me resisto a abandonar para siempre esta falacia de la competición profesional española, donde los que dirigen el cotarro futbolístico, que actúan con disfraces cubriendo sus caras de sinvergüenzas, ya nos les importa no esconderse detrás de ellas, a sabiendas de que, hagan lo que hagan, digan lo que digan, gozan de total y absoluta impunidad.

Se muere cada día en mí, seguir participando de este fútbol profesional, hundido en una zafia y asquerosa representación del deporte que debía ser. Muere en mí, cada día más, la esperanza de que un deporte tan bello y hermoso como es el fútbol, que debería gozar de una competición sana y libre de corsés, donde todos los participantes tuvieran la posibilidad de luchar por los más altos logros deportivos, esté en manos de esta mafia estamental y deportiva que nos ahoga, nos somete y oprime y nos impide tener la oportunidad de luchar por nuestros sueños deportivos.

Los whatsapps de Rubiales son la gota que colma el vaso del hartazgo y corrobora, para nuestra desgracia, que esto cada temporada es una película que tiene el final escrito de antemano. Cuyo guion escriben los de siempre y ejecutan, fielmente, estas marionetas sin honor ni vergüenza.

Desgraciadamente, he perdido la esperanza de ver un viento, más bien un huracán, de cordura, sensatez, y, sobre todo, de justicia deportiva, por parte de quien corresponda, que nos devuelva la ilusión de poder ver a cualquier equipo pelear por tener la posibilidad de ganar la liga.

Pero he dejado de ser iluso, para esto se necesita, además de la ayuda de la más alta magistratura de la administración deportiva que sanease, de una vez por todas, esta herida pestilente que gangrena el futbol.

Pero, además, hace falta que los aficionados tomemos parte en este asunto, en cada partido manifestar nuestro descontento, dejar bien claro que ya estamos hartos de tanta negligencia, abandono e indolencia por parte de las autoridades deportivas. Una revolución en toda regla, la revolución de los aficionados que amamos este maravilloso deporte, todos a una, clamando limpieza, reclamando igualdad de oportunidades, indignados con la acción de los dirigentes que tienen la obligación de proteger a todos por igual y que solo son siervos de sus señores.

Reconozco que esto es una utopía. Pero es lo último que nos queda a los soñadores. ¿Hasta cuándo vamos a aguantar los aficionados las tropelías, los abusos y arbitrariedades de todos estos caricatos?

Eso o si no… ¿qué hacemos aquí?

campaña abonos sevilla fc
fuente: Archivo

El estigma y la razón

Se acerca septiembre, quedan pocos días para que finalice agosto y, con ello, acaben las vacaciones para casi todos y nos demos de bruces con la vuelta la normalidad, a nuestra rutina diaria. Se acaba el tiempo en el que uno tenía para desconectar de esa rutina, reflexionar y recargar las pilas para el arduo camino que nos queda hasta que lleguen de nuevo las merecidas vacaciones.

Pero no, no ha habido paz y remanso en el entorno sevillista durante este largo trayecto de verano, no ha hecho falta más que estar pendiente de medios de comunicación y de las redes sociales, a las que acudimos como siempre, para estar informados de todas las noticias o curiosidades que nos interesan y atraen, para darnos cuenta de todo lo que rodea al Sevilla F.C. Y las noticias sobre el Sevilla F.C., en este corto espacio de tiempo, se han convertido en un hervidero del que muchos pueden salir con graves quemaduras.

Sé que hay muchos sevillistas de buena fe que están cansados y hartos de muchas cosas que ocurren en nuestro amado Club, que hacen que el socio, abonado y aficionado se sienta desplazado e ignorado en sus pretensiones.

Y bien que lo han hecho saber vertiendo su respetabilísima opinión. Situación agravada por este paupérrimo inicio de Liga, en el que todo han sido sinsabores, con resultados negativos de partidos que, a priori, debían ganarse de todas todas.

A lo largo de este tiempo hemos tomado nota de las quejas de la falta de transparencia, de la opacidad informativa que tiene en marcha el Club, sobre todo en cuestiones deportivas, ocultando lo que ocurre en cuanto a lesiones, o cualquier otro evento que suceda a nuestra primera plantilla; desde las quejas por la incomodidad de presenciar los partidos en días de lluvia o en horas nocturnas, reclamando que se cierre todo el estadio con la cubierta; el nulo caso que se hace para dotar al estadio de zonas para que nuestros niños y jóvenes puedan asistir a los partidos; el informe Legends sobre la reforma del Estadio y, sobre todo, por la alta e inmerecida subida de los abonos, con pintadas ¿pagadas? en el Estadio, son reclamaciones a las que el Consejo y, sobre todo, los altos cargos de la sociedad, con su Director General al frente, deberían tener mayor eco y respuesta por su parte a tan justas reclamaciones.

Si a todo esto le sumamos la venta de los pilares fundamentales de la defensa, sin que hayan llegado repuestos, hasta ahora, convincentes, hay que reconocer que esto es una olla a presión sin válvula de escape.

En el devenir deportivo, los fichajes no dan la sensación de mejora. Más bien, hasta el momento, una disminución muy marcada por la venta de Koundé -vaya veranito de rumores- y Diego Carlos.

Marcao es una incógnita. Dicen que llegó lesionado y aún, y tras tres partidos de Liga disputados ya, así sigue. ¿Cómo es posible esto? Y de Nianzou… su juventud es una apuesta arriesgada que esperemos termine bien pero que, de momento, no ha logrado hacernos olvidar, sino todo lo contrario, a los que se fueron. Han llegado también Alex Telles e Isco. Con currículo y cartel suficiente para afianzar la plantilla, pero con una lógica expectación de los resultados que nos ofrezcan.

Todos estos temas han creado un maremágnum de insatisfacción y preocupación en la fiel hinchada blanca, que asiste atónita a una clasificación liguera desastrosa y una lógica preocupación por el futuro inmediato, lleno de partidos súper importantes y el reto de romper con este maleficio de malos resultados.

Pero tampoco parece prudente y no se puede dejar de poner en evidencia el ataque frontal que ha sufrido el Club, magnificando sus errores hasta la indecencia y dejando sin valor, que no ya en el ridículo, cuestionando hasta el logro y la consecución de objetivos marcados en la temporada, sin tener en cuenta ni valorar lo anómalo de lo sucedido en la temporada pasada.

¿Y qué decimos de los arbitrajes sufridos? ¿En qué estado estamos? Cualquier aficionado sevillista ha podido comprobar con qué distinto rasero miden a nuestro equipo con los demás. La persecución del sr. del Cerro Grande y del sr. Gil Manzano a nuestro equipo es más que evidente. No tenerlo en cuenta y obviarlo sería más preocupante, porque si no protestamos con la suficiente energía, donde proceda, veremos que nuestro equipo seguirá siendo agredido y vituperado en cada partido. Será una continuación de lo que pasó en pasado año. Y hay que poner pie en pared y conseguir que los árbitros sean ecuánimes y dejen de machacarnos.

Lo visto hasta ahora es para poner los pelos de punta.

Y he comprobado, con cierta desesperación y estupor, que este impasse vacacional ha servido, también, para que se fomente, día sí y otro también, un ataque furibundo, lleno de pesimismo y, porqué no decirlo, lleno de mala baba, para poner en el disparadero a todo lo que se mueve en el Sevilla F.C.

No ha habido ningún atisbo de razonabilidad, de prudencia, ni de paciencia. Se ha criticado, con dureza, desde las ventas a los fichajes, por el mal precio de venta, desde el entrenador a muchos futbolistas, desde el Consejo de Administración con el Presidente Pepe Castro, como principal demonio de nuestros “fracasos y desventuras”, y para que nadie se salve de las críticas y desconfianzas en este comienzo de temporada, pues nada se vitupera y cuestiona al artífice y autor de nuestros éxitos deportivos, a Ramón Rodríguez Verdejo, que ha tenido que dar la cara ante la afición desplazada a Almería ante la derrota ante otro ascendido, reclamando paciencia y serenidad.

¡Toma ya!

Pero yo confieso que tengo una inquietud, una mala inquietud. ¿No será que tanta inquina, tanto desasosiego, tanta crítica exacerbada, tanto y tanto ataque a diestro y siniestro, se vuelva comprensible, más lógica, si presuponemos que algunas de las más relevantes críticas, día sí y otro también, se deba a la aparición, de nuevo una vez más, en escena de D. José María del Nido Benavente que, a través de un saludo a los sevillistas en las redes sociales que nos envió a todos, emplazándonos para este mes de septiembre? “Sevillistas en septiembre nos veremos”.

Y da que pensar si tanta mala baba no está orquestada para crear el “ambiente necesario” para que la irrupción del sr. del Nido Benavente, este mes de septiembre, sea la más apropiada para los únicos intereses y los que ha defendido siempre: los suyos propios.

Con esta frase, D. José María, nos hace llegar, aireadas a bombo y platillo, de su permanente deseo de volver a ser Presidente del Sevilla, al que, por el número de acciones que posee, tiene todo el derecho de intentarlo.

Y para ello no le importa absolutamente nada, ni lo más mínimo, buscar toda clase de odiosas alianzas para conseguirlo.

Parece lógico, entonces, que lo que vamos a vivir de nuevo es una nueva petición de celebración de una Junta General Extraordinaria para remover el Consejo y erigirse de nuevo Presidente, donde nos hará saber, con toda probabilidad, de lo grandioso de su nuevo proyecto, de un Ramón Sánchez-Pizjuán nuevo, una plantilla remodelada y la renuncia de los dividendos, etc. Y todo ello, avalado, ni más ni menos, por la mosca cojonera de los americanos de 777 Partners.

Esperemos a septiembre para ver qué quiere esta vez transmitirnos y salir de dudas. Y que nos diga, si vamos a tener que sufrir este estigma, con la pérdida de toda la razón, cada vez que la ley se lo permita.

Pero antes sería muy interesante que nos dijera a los sevillistas si es verdad el rumor que rula por los mentideros sevillistas, de que le ha vendido a 777 Partners un paquete de 3.000 acciones y si es verdad, también, el compromiso contractual que tiene con esta entidad norteamericana de venderles, trimestralmente, 150 acciones a 2.000 euros.

Y si, mientras tanto, sigue llamando a pequeños accionistas ofreciendo distintas cantidades de dinero, según el número de acciones, llegando hasta los 1.800 euros por acción a paquetes de 10 o más acciones y si lo hace como comprador o intermediario de 777 Partners.

Da verdadera pena ver que una persona tan preparada, con unos amplísimos conocimientos de lo que se cuece en el mundo del fútbol, tan sevillista como cualquiera de nosotros, no ponga esos conocimientos al servicio del Club, se deje de historias interminables y comprenda, de una vez por todas, que su tiempo ya pasó. Aunque haya gente, con toda legitimidad, que siga pensando que puede ser “El Salvador” de todas nuestras penurias.

Que no puede buscar alianzas que dinamitarían la esencia del ser sevillista. Que no se olvide, nunca, que este Club es de todos los sevillistas, por mucho que se pregone, siendo cierto, que mandan los capitales.

Ningún inversor extranjero, con sentido común, y en ellos este sentido está súper desarrollado y es su santo y seña, van a arrojarse a hacer una tremenda inversión teniendo enfrente, y en permanente lucha, a los aficionados, sustento y alma del Club.

Porque el capital siempre más valioso que tuvo, tiene y tendrá nuestro Sevilla Fútbol Club es su afición, la fiel infantería blanca, la que ha dado, siempre, siempre, muestras del sentir y del amor a sus colores, y lo que es inviolable, de nuestra historia y nuestro escudo.

Ahora mismo, la sensación, visto desde fuera, y con los datos que manejamos, es que el Club está inmerso y se enfrenta a un caos de imprevisibles consecuencias. La división, que se palpa en redes sociales, no augura buenos tiempos. La deriva deportiva, con resultados malísimos, parece que tienen muy difícil solución y la racanería y cicatería del Consejo de poner dinero –mirando con celo desmesurado el futuro económico—para acometer los fichajes que necesita el equipo, nos lleve a la encrucijada de tener que decidir si seguir poniendo en jaque al Club o dar un golpe en la mesa y hacer piña y unión para salir de este más que preocupante atolladero.

Todos los sevillistas, y digo todos los sevillistas, de una u otra opinión, debemos reflexionar y valorar que lo que está en juego: no es si uno u otro accionista debe presidir el Club, ni si uno u otro entrenador debe dirigir al equipo. Hay en juego algo más importante, que no es otra cosa que el futuro, inmediato y a corto plazo, de nuestro amado Sevilla F.C.

No nos cabe otra, hay que hacer lo de siempre: dar la cara por lo que queremos y sentimos como nuestro, la que exhibimos siempre en los malos momentos.

Y en el próximo partido, otra vez sí, otra vez, le demos a los inversionistas extranjeros, a los grandes accionistas y al mundo deportivo en general, la lección que se da cada partido en el Ramón Sánchez-Pizjuán: Unidos todos en la demostración de amor y entrega a nuestros colores, por encima de lo que es pasajero y, digan lo que digan, algo irrelevante en nuestra larga y fructífera historia.

Comunicado de un aficionado al fútbol español

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EFE

Sprint final

Este momento de la Liga, cuando se termine de disputar la jornada 34, viene a decirnos que nuestro equipo no ha podido mantener el colchón de puntos que mantenía con sus más directos rivales de Champions, con una última decena de partidos donde el nivel de competitividad exhibido desde el parón de las Navidades, ha […]

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