Cabecera Columnas Blancas
image

Pedro González - Columnas Blancas

Me late tu escudo

“Más que mi corazón, me late tu escudo”. Esta corta frase, entresacada del discurso-pregón de García Barbeito en los fastos del centenario de nuestro Sevilla F.C., se ha constituido como la síntesis del sentimiento sevillista y es, con todos los honores, santo y seña de todos los que amamos con locura al Sevilla F.C.

Es una frase hermosa y contundente, que condensa el verdadero espíritu del sentimiento sevillista.

Porque si hay algo que los sevillistas ponemos en nuestro Club, es nuestro corazón. Ese que derrama sangre roja allá por donde vamos, dando ejemplo de sevillanía y señorío. Ese que no entiende de malos momentos, ese que no entiende otra cosa que defender a su equipo, cuyo escudo cobra vida y late al son de todos sus corazones y que lucha contra viento y marea, contra las malas hades, contra el mal fario y contra todo aquello que quiera envilecer y desacreditar nuestro origen y nuestra trayectoria.

Nuestro corazón no se lleva bien con nuestro raciocinio y entendimiento. En esa lucha abierta, muchas veces, cuestionamos todo lo cuestionable.

En el mundo del fútbol, hoy, la paciencia no existe. Y en nuestro Club ni te digo. El índice de exigencia ha subido hasta llegar a ser un muro infranqueable.

Y los nuevos sevillistas, la generación de los “millennials”, aquellos que tienen entre 16 y 36 años, que han conocido la etapa más brillante de nuestro Club, no tiene elementos comparativos en su trayectoria para bajar ese listón de exigencia.

Y ese nivel de exigencia ha logrado incrustarse en todo el cuerpo de los aficionados de una manera, parece, que definitiva.

Es esa exigencia la que perturba la conexión, el entendimiento entre nuestro corazón y nuestro cerebro.

Pero hay sevillistas a los que nada parece perturbarles el ánimo. Ni nada que rompa esa conexión. Lo tienen claro y diáfano.

Cualquiera de nosotros siempre piensa que somos muy sevillistas, Que a sevillista no nos gana nadie. Al menos eso creía yo, que siempre he tenido muy fácil ser consecuente con mi delirio. He tenido la suerte de vivir cerca del Sanchez-Pizjuán, prácticamente, toda mi vida. Salgo de casa para ver los partidos una media hora antes de que comiencen. Y luego tardo diez minutos en llegar a casa, una vez finalizados.

Por eso mi admiración para aquellos que hacen un montón de kilómetros para presenciar cualquier partido de nuestro equipo. Cómo no admirar a la gente que viene de Mérida, de Gilena, de Herrera, de Estepa, de Morón, de todas partes de la geografía española. Cómo no admirar a aquellos que no tienen la fortuna de poder vivir los partidos in situ, pero que buscan todas las maneras para poder presenciarlos. Por muy lejos que estén.

Cómo no sentir admiración por aquellos sevillistas que forman parte de las Directivas de la ingente cantidad de Peñas incrustadas ya por todo el territorio nacional y, cada día más, poblando el internacional. Una lucha diaria por el engrandecimiento del Club.

Cómo no sentir admiración por aquellos jóvenes sevillistas integrados en los Biris, que, por animar a su equipo, se ponen frente a ellos, se olvidan del partido dando la espalda al campo y entonan una y otra canción de aliento, sin desmayo, en pro del club de sus amores.

Tantas y tantas manifestaciones de amor por el Sevilla. Tantas y tantas historias personales de vivencias en sevillista. Tantos y tantos ejemplos de sevillismo puro y duro.

Pero no quiero acabar este artículo sin dar a conocer un ejemplo de cuán grande es sentirse sevillista. Uno de cualquiera de ellos que te eriza la piel por el sentido en sevillista que tiene. Un ejemplo de locura y delirio de amor por nuestros colores.

Tengo un amigo que tiene hijos norteamericanos que residen en EE.UU.

Uno ellos, que es astrofísico y trabaja en la NASA, ha conseguido reunir a otros dos locos con la sangre mas roja que la de Caparrós, para reunirse en un punto intermedio para los tres desde sus lugares de residencia, para presenciar los partidos del Sevilla F.C. y hacen cada uno de ellos un montón de kilómetros para no perderse a su Sevilla F.C.

La verdad, me emociona saber que lo que yo siento, también tiene enamorados, en todas las partes del mundo, a sevillistas capaces de hacer cosas que yo no estoy seguro si las haría.

Es verdad, a mí me late el escudo. Pero me late todavía más comprobando que nuestra pasión es compartida por sevillistas que convierten cada jornada su corazón sevillista y su escudo en una misma cosa. Y engrandecen a nuestra sociedad y defienden, como buenamente pueden, ese escudo que en ellos sí que late de verdad. Ellos sí que hacen honor a esa magnífica frase de García Barbeito.

Vaya para ellos mi más sincera enhorabuena y mi reconocimiento más profundo, por ser ellos los verdaderos dueños del: “MÁS QUE MI CORAZÓN, ME LATE TU ESCUDO”.

Injusticia solapada

La planificación de Monchi para esta temporada 2019-2020 ha sido tratada, extensamente, por los medios de comunicación españoles. La vorágine de fichajes del mejor Director Deportivo del mundo, tenía en vilo a los diarios deportivos españoles, pues no había día de principios del mes de julio en que no saltase la noticia de la llegada de otro jugador para la plantilla sevillista.

Para que la representación fuera más acorde con el vaivén de fichajes, se dejó caer que Monchi estaba completando un cuadro donde plasmaba, a base de brochazo fino y sutil, el conjunto que pondría en exhibición cuando lo completara.

El Sevilla F.C. ha hecho un esfuerzo económico muy importante para esta temporada 2019-2020. Ha firmado nada menos que once futbolistas. Doce si consideramos a Dabbur. Y trece si añadimos al cedido Reguilón. Un portero, tres defensas, cinco mediocampistas y cuatro delanteros. Permanecen sólo nueve futbolistas de la pasada campaña, que completan la plantilla, junto con los canteranos Javi Díaz, Pozo y Bryan. Amén del cuerpo técnico con el entrenador Julen Lopetegui al frente. Fichaje sorpresa para el aficionado sevillista que, en principio, no estuvo muy de acuerdo con su contratación. Pero esto será tema de reflexión para el futuro próximo.

Por otro lado, Monchi ha tenido verdaderos quebraderos de cabeza para darles salida a los jugadores que, según su criterio al menos -desconociendo si el míster ha tenido opinión en esto-, no estaban a la altura de las exigencias que se había marcado para esta temporada.

Este es el cuadro terminado con el que el Sevilla ha comenzado la Liga 2019-2020 y con el que tendrá que disputar, también, la UEFA Europa Ligue y la Copa de España, y ya juzgaremos los resultados cuando acabe la temporada.

¿Pero qué ha tenido que pasar internamente para que se produzca esta revolución en la plantilla? ¿Qué ha ocurrido para que determinados futbolistas hayan tenido que abandonar esta temporada el Club y buscar acomodo en otros equipos? Y, sobre todo, ¿por qué esta revolución ha dejado en tan mal lugar a la anterior Dirección Deportiva con D. Joaquín Caparrós al frente?

Siendo muy prudentes, la limpia de los futbolistas contratados por Caparrós y compañeros de su dirección deportiva, en el corto tiempo que le confiaron esta parcela, ha sido de órdago.

Y no se quiere levantar polémica alguna al cuestionar este menester, pero muchos aficionados nos preguntamos -y no sabemos qué respuestas nos darían al respecto- ¿Cuál ha sido la medida por la que se toma esa decisión?

De futbolistas como Roque Mesa, Amadou, Aleix Vidal, Mark Wöber, Quincy Promes y Joris Gnagnon, no se acaba de entender la urgencia por quitárselos de encima. Todos ellos, en distinta medida cada uno, han contribuido a que el Sevilla F.C. quedase sexto en la Liga, es decir, otra vez más jugando competición europea, igualado en puntos al 5º, Getafe, y a sólo dos puntos del Valencia, clasificado 4º y con boleto para la Champions de esta temporada.

Es decir, no es malo el bagaje. Teniendo en cuenta que, además, el equipo sufrió el cambio de entrenador por dos veces, y, esto sí que es para tener en cuenta, cuando la inversión entre la temporada anterior y ésta no tiene el más mínimo punto de comparación. Esta temporada se han invertido, según la web de Transfermarket, euro arriba euro abajo, 158,75 millones. Y se ha vendido por valor de 101 Millones.

Datos más que explicativos y elocuentes de la diferencia con lo invertido en la temporada 2018-2019.

No parece, pues, muy de recibo que a la anterior dirección deportiva la hayan machacado desde tan diversos y dispares lugares mediáticos. Además, aprovechar las circunstancias del ciclón Monchi para denostar su trabajo es, cuando menos, de mala baba.

Las circunstancias son tan dispares que no puedo, como sevillista, no sentir indignación.

Menospreciar y atacar a un símbolo del Club como es D. Joaquín Caparrós, sin tener en cuenta su absoluta entrega, dedicación y voluntad para estar -como sea, a las duras y a las maduras- a disposición del Sevilla F.C. no merece el desdeño y menosprecio que algunos le han dedicado de manera tan desproporcionada e injusta. Una injusticia solapada.

Espero que D. Joaquín Caparrós Camino sepa que somos muchos los sevillistas que apreciamos, de corazón, su presencia en nuestro Club, aunque ahora ostente el cargo tan “sui generis” de Director de Desarrollo del Talento….que tiene guasa… y que preferimos mil veces sevillistas como él, que siempre, siempre,  ha dado la cara por  nuestro Sevilla F.C.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies