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Pedro Fernández - Columnas Blancas

Crecimiento

Los sevillistas que llevamos ya viendo a nuestro equipo más de medio siglo hemos conocido etapas que han ido desde jugar en Segunda División hasta conocer las mieles del triunfo en títulos como Uefa Europa League, Supercopa de Europa o Copa del Rey.

En esta senda de ambición marcada por el club desde hace ya algunos años, el siguiente objetivo está claramente identificado que es el de consolidarse como equipo Champions con lo que eso supone no solamente a efectos deportivos sino a niveles económicos, institucionales y de reafirmarse a nivel mundial como marca.

En la pasada Supercopa de Europa celebrada entre el Bayern de Munich y El Sevilla FC, en la que perdimos 2-1 y de cuyas crónicas deportivas se deducen cómo este Sevilla compitió de tú a tú al todopoderoso Bayern, recordamos que nos llamó poderosamente la atención dos declaraciones.

Una la de Jordán, que sólo tuvo palabras de elogio para con sus compañeros después de la derrota ante el Bayern. “Este equipo es muy grande, sabíamos que íbamos a tener opciones. Hemos peleado a muerte”, aseguró. “Lo primero de todo que quiero decir es que estoy muy orgulloso de mis compañeros, creo que somos un equipazo, hemos hecho un gran partido, lo hemos tenido ahí. Los detalles decantan la balanza para un lado o para otro y hoy no ha sido el día. Quiero decirle a los aficionados que hemos dado todo para dejar el escudo del Sevilla lo más alto posible. Esto acaba de empezar”, dijo en declaraciones a Movistar.

La otra, la de nuestro querido Monchi, dentro de ese status de exigiencia de crecimiento del club y de que impere el éxito colectivo frente al fallo individual, cierra en círculo a los jugadores y les dice “Si perdemos, perdemos todos y si ganamos, ganamos todos. Esto es solo un bache. Vamos a seguir creciendo, ¿está claro?”.

Pues en esta senda sigue nuestro club y en esta temporada que está expirando, hemos vuelto a consolidarnos en la cuarta plaza con una holgura de puntos alcanzada en más de cinco jornadas para el final y colándonos en la pelea de gallitos para optar al título de Liga y entrando en las quinielas mientras que matemáticamente tenga opciones…

Este artículo lo escribo cuando acabamos de terminar de jugar contra el Madrid para decidir el final de puntos de esta Liga. Final 2-2.

Decisiones arbitrales que hacen quejarse a los madridistas… cabreo monumental de los merengues… donde las dan las toman…

Aspirar a esta liga, si nos lo dicen hace cinco meses, ni nos lo creemos… sabiendo que no tenemos (aún) equipo ni presupuesto para aspirar a ello.

Pase lo que pase en este tramo final, la institución se consolida en el camino del crecimiento y este verano, con los ajustes que haga Monchi de plantilla, estoy convencido que subiremos otro peldaño más hacia la cima deportiva. Hemos de aprovechar las decadencias de los astros en Madrid (Ronaldo) y en Barcelona (Messi) hasta que sean sustituidos por nuevas figuras desequilibrantes para poder consolidarnos también en poder optar los años venideros a plantarnos con opciones serias de ver a nuestro equipo ganando un título de liga.

Dos generaciones de “Fernández“ -mi padre lo vivió junto con mi abuelo en el campo de Les Corts de Barcelona un 30 de Marzo de 1946- ya lo vieron.

Yo lo quiero ver también… junto a la generación que me sigue…

«El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos».

Autoexigencia

Si nos vamos al diccionario de la RAE no se describe el significado de la palabra que encabeza el presente artículo, al ir precedido con su prefijo.

Del lat. exigentia.

  1. f. Acción y efecto de exigir.
  2. f. Pretensión caprichosa o desmedida.
  3. f. desus. exacción (‖ acción de exigir impuestos o multas).

Fuente : https://dle.rae.es/exigencia

La autoexigencia es la característica que presenta una persona cuando se exige demasiado a sí misma y busca dar siempre lo mejor. La persona autoexigente será aquella que pretenda brindar siempre el máximo rendimiento sin importar si, a veces, sobrepasa sus propios límites o capacidades. Esta característica del ser humano se presenta no sólo en el campo laboral, también puede darse en el campo emocional.
Fuente: https://designificado.com/autoexigencia/

Llevándonos esta palabra al terreno de nuestro club en este año tan complicado de pandemia mundial que está a punto de terminar y leyendo una entrevista reciente de nuestro entrenador, Julen Lopetegui, en diario ABC firmada por Fran Montes de Oca y Jaime Parejo, aprovechando este parón liguero (qué bien nos debe venir tanto física como mentalmente), habla de lo satisfecho y feliz que está entrenando al Sevilla, tocando el tema de la exigencia del club en lo deportivo que es lo que le atañe.

Los que estamos ya en edad madura y viendo futbol desde finales de los 60, hemos visto jugar a nuestro Sevilla algunos años en Segunda División, muchos años de etapas adormecidas en mitad de la tabla en Primera División aspirando a alguna qué otra clasificación para la UEFA y desde hace unos quince años, desde nuestro celebrado Centenario, enmarcado en un ambicioso proyecto deportivo, económico e institucional que crearon Alés, Del Nido y Castro, cada uno con sus diversas virtudes que nos han consolidado en la élite del futbol español y europeo con loas de prensa deportiva internacional sobre todo en los recientes títulos europeos conseguidos.

Si miramos el coeficiente de clubs de la UEFA, vemos que el Sevilla está clasificado en sexto lugar en la temporada actual y el catorce en los últimos diez años.

Todos estamos legitimados a preguntarnos cuál es  nuestro nivel de autoexigencia con esta estadística y con nuestro potencial deportivo.

Igualmente es muy lógico ver que nuestro nivel debe de tener un tope por debajo de los equipos top a nivel mundial pues ni por presupuesto ni por tipo de equipo podemos competir con sus ambiciones deportivas anuales.

A partir de ahí creo que es de recibo valorar muy positivamente el acierto del actual Consejo, con Monchi a la cabeza en su dirección deportiva, en la contratación del actual técnico por el trabajo realizado hasta la fecha,  aunque reciba algunas críticas por su estilo de juego.

Soy de los que pienso, como en los primeros momentos cuando estuvo Unai Emery en Sevilla, que va cuajar como entrenador top con los resultados que estén por llegar y con la mejora de su nivel de juego.

La gran transformación acaecida en el tipo de futbol hace que la mayoría de clubs de alta competición tengo un modelo basado en la fortaleza física y mental del jugador ante el vertiginoso y vigoroso calendario de competición.

Sin más, el hecho de jugar partido de alto nivel cada tres días sin permitirte casi ningún fallo, hace necesario que Lopetegui quiera tener implicada a toda la plantilla de cara a su alto nivel de exigencia y a llevar a que los jugadores no habituales empiecen a dar el nivel exigido a un equipo como el nuestro.

No es la primera vez que leo las consecuencias negativas que a algunos futbolistas que han competido en la élite mundial han tenido en aspectos emocionales y psíquicos ante el trepidante ritmo de competición que ni las cantidades sumas de dinero conseguidas lo llegan a justificar.

Mirando para atrás, creo que los sevillistas debemos estar enormemente orgullosos por nuestro alto nivel de autoexigencia (incluida la afición) de estar codeándonos en la élite europea en un año tan complicado como este de la pandemia y a la espera de recuperar el terreno perdido en Liga y expectantes en el papel a realizar en Champions.

Que no nos sirva lo conseguido como status de autocomplacencia y , ya que hemos demostrado hacerle sufrir a algunos equipos top europeos sabiendo nuestros límites aspiremos legítimamente al dicho de Ancelotti: “ Hay que ganar con un futbol espectacular “

Sevilla FC – AS Roma

Era 20 de abril de 2006. Ida de semifinales contra el Schalke 04 FC de la entonces (yo la sigo llamado igual) Copa de la Uefa. Hacía muchísimos años que no teníamos la sensación de volver a hacer algo importante, de lo que muchos de los sevillistas nunca habíamos visto y allá que fuimos a la colina de Gelsenkirchen un grupo de unos dos mil sevillistas. Ambientazo previo en la Renania del Norte- Westfalia. Tsunami de banderas y bufandas rojiblancas en las calles de la ciudad mezclados con cánticos que nos llevan al gol norte regados con cervezas alemanas y algunos botellines de Cruzcampo importados.

Había un run-run de que algo grande podría estar cerca… Ese año llegó lo que llegó…

Ese fue el inicio de una magnifica racha de títulos de Supercopas, Copas del Rey y otras cuatro Uefas más.

Cuando escribo estas lineas, el equipo lleva ya unas horas en la ciudad de Duisburgo, a escasos 30 Km de Gelsenkirchen donde se empezó a cuajar todo, donde se medirá con la Roma, a partido único, cual final de las que ya unas pocas hemos jugado y sabemos manejar.

Temporada rarísima por los parones del Covid.

A pesar del escepticismo de buena parte de la afición por la apuesta de Monchi con Lopetegui y dejando de lado la decepción en Copa con el Mirandés, la temporada en liga, quedando cuartos, ha sido de sobresaliente, empatados a puntos con el Atlético de Madrid y clasificados para Champions a falta de dos jornadas para acabar la liga.

Acabada la liga y tras el descanso de una semana para la plantilla nos tropezamos con un último contratiempo en el equipo con el positivo de Gudelj por coronavirus, con escasísimos entrenos grupales para preparar este partido.

Un contratiempo más ante este trance que sabe a final.

Convocados todos excepto el serbio, baja importante para el partido de la Roma, la fortaleza física, táctica y mental del equipo deben ser valores que hagan superar todas estas adversidades, incluido el buen momento de la Roma.

Superando la prueba, solamente estamos a dos partidos de plantarnos en otra final, de nuestra competición talismán.

En estos días de periodo estival y ávidos de ver a nuestro equipo competir en primer nivel competitivo, aunque no podamos viajar con él para acompañarle, me llegan los recuerdos del gozo de las vísperas del disfrute de lo que puede venir.

Nos imaginamos lo que pudo haber sido un partido en condiciones normales con miles de sevillistas en las calles de Roma, ciudad tan asimilada a Sevilla.

A pesar de ello y como reza uno de nuestros cánticos, cada uno en su casa o, como será mi caso, con una reunión de amigos: “cantaremos todos unidos, alzaremos fuerte la voz, para que vuelva a sonar aquello de… oe Sevilla oe… oe Sevilla oe…”

Mucha suerte, sevillistas.

Valores

Ante la grave crisis sanitaria que padecemos en España y la humanidad, nuestro club, enmarcado en ese carácter de grandeza y de buen hacer institucional y deportivo, ha tenido a bien emitir unas videollamadas de jugadores de la primera plantilla con aficionados enfermos por las consecuencias de esta terrible virus y a veteranos jugadores para […]

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