Cabecera Columnas Blancas
image

Julián Ruiz - Columnas Blancas

El Rey Midas terrenal

Cuenta la mitología griega, que allá por el siglo VIII a.C., Dioniso le confirió a Midas el don de convertir en oro todo lo que tocase, en gratitud a la hospitalidad que había tenido hacia su amigo el sátiro Sileno.

Y casi tres mil años más tarde, vuelve a aparecer la figura del rey Midas terrenal, con más fuerza, con más hambre y con más poder que nunca. Y digo terrenal, porque nuestro rey es humano y, de vez en cuando, comete algún error (Rony Lopes o  de momento Idrissi), a diferencia de lo que se cuenta en la mitología griega.

Tras llevar más de quince años comandando la dirección deportiva del Sevilla Fútbol Club S.A.D., fue necesario que se marchara dos años de la entidad para que se le valorase aún más el que parecía trabajo ya olvidado y realizado en década y media. Cuando regresó de su periplo italiano, encontró un plantel en el que sólo había dos activos que cotizaban al alza (Sarabia y Ben Yedder). Y digo dos y no tres. No hace falta tirar de memoria para recordar la “dilapidación” pública que los aficionados le habíamos realizado a Éver Banega por su autoexpulsión en Girona con aquella patada en el pecho en los minutos finales.

Pues cuando aún no se cumplen dos años del regreso del León, a la plantilla sevillista no le faltaban novios por doquier, se mire por donde se mire. Creo que sería justo citar esos aciertos porque no deben caer en el olvido esas contrataciones:

  • Julen Lopetegui. Cuando nadie lo quería, cuando estaba olvidado ese entrenador cesado por el Real Madrid a los tres meses de comenzar, tras haber firmado tres años de contrato. Un entrenador que había sido despedido fulminantemente de la Selección española de fútbol en las previas del Mundial de Rusia, por su filtreo con el Real Madrid. Escaso bagaje entrenando en clubes con nada de éxito en el Rayo Vallecano y con buen acierto al inicio de su etapa en el Oporto. Sí triunfó en las categorías inferiores de la Selección. Pues contra todo pronóstico, Lopetegui fue el entrenador elegido para comandar el proyecto, en contra de la voz de todo el sevillismo, que nos llevábamos las manos a la cabeza con los tres años de contrato que le firmaron. Ya tocó plata el primer año y, pese a sus peculiares cabezonerías con las que a veces nos ilustra, es un trabajador y ganador nato con un hambre insaciable. Un entrenador que gana, gana y vuelve a ganar. Lo que se dice perder y demostrado está, pierde muy poco.
  • La renovación de Julen Lopetegui. No me estoy repitiendo. Simplemente creo que es un nuevo acierto haber renovado al entrenador justo antes de que le restara un año de contrato. Y Monchi se ha vuelto a adelantar a todos, ofreciéndole trabajo y proyecto hasta 2024, tres temporadas más amén de la presente. Y varias semanas después de la renovación, los aficionados hemos comprobado que vuelve a ser todo un acierto. Julen Lopetegui sabe dónde está, que hay buenos jugadores que tendrán que volar siguiendo el modelo de gestión de la sociedad anónima y deportiva, pero que si el vasco ha renovado tantas temporadas es, a buen seguro, porque se le han prometido retos más que interesantes.
  • Yassine Bono. Repescado en Segunda División del Girona, con una cesión inicial con opción a compra. Los “enemigos” de Monchi siguen pensando qué habría sucedido si Vaclik no choca con Kike García en aquella noche en la que Ocampos frenó a Dmitrovic. Lo cierto y verdad es que de casualidades está desbordado el mundo del fútbol (José Mari Bakero en Kaiserslautern, Iniesta en Stamford Bridge, Palop en Donetsk, Casillas vs Robben, M´Bia en Valencia y un larguísimo etcétera, todo amplio que ustedes quieran). Sea como fuere, el Sevilla FC tiene actualmente un portero que gana puntos, muchos puntos y hasta la sexta UEFA Europa League. Y todo esto por menos de cinco millones euros. De ponerlo en venta pese a su treintena de edad, está claro que su cotización sería muy alta. Busquen, comparen y si encuentran algo mejor, cómprenlo.
  • Jules Koundé. Criticado y cuestionado el pagar más de veinte millones por un defensa de veinte años al que se le fijó una cláusula de 80-90 millones de euros que, hoy día, a todos se nos antoja corta si lo comparamos con los dispendios que se pagan por Europa por centrales de medio pelo. Inaudito. Pues se ha convertido en la joya de la corona, pero de la de un príncipe de tan sólo 22 añitos que tiene enamorado al sevillismo y con el que gozamos tanto de su fútbol defensivo y de anticipación como de sus cada vez más habituales proyecciones en ataque. Para los aficionados del club más grande y laureado del Sur de España, hace meses que ya no es ninguna sorpresa. De Despeñaperros hacia arriba, fue descubierto en el partido de ida de las semifinales copera de hace unos días. Todo hace pensar que la Europa futbolera lo descubrirá si repite actuaciones y resultado ante el Dortmund. Y lo mismo lo hace hasta el seleccionador francés. Recuerdo algo parecido con Lenglet en Old Trafford al secar a Roman Lukaku en Octavos de Champions. Pero ya sabemos desde el yonkigitanismo habitual que profesamos, que nos da igual lo que piensen y opinen los demás desde el resto de España (normalmente centralizado informativamente en la capital).
  • Diego Carlos. Fichado del Nantes por quince millones de euros tras una mala temporada. Un jugador que ha alcanzado la internacionalidad con la canarinha en el Sevilla y que cotiza a la alza. El primero de los fichajes en llegar de la nueva era Monchi, en silencio y en vísperas del Mundial. A mí el nombre compuesto, ante mi desconocimiento del fútbol internacional, ya me hacía estragos. Menos vistoso que el príncipe galo, pero el auténtico jefe de la zaga, con una fortaleza increíble y un buen desplazamiento en largo. Todo un baluarte, nada duro pese a su corpulencia y que, hasta en tono humorístico, le cogió el gusto a hacer penaltis en pleno mes de agosto. Todo un crack.
  • Fernando Reges. Este jugador, debido a su edad, no tiene una futura venta, pero nuestro querido rey Midas terrenal volvió a dar una lección de dirección deportiva de club al recuperarlo de Turquía por cuatro millones de euros con 32 años. Que si estaba mayor, que si venía de vuelta, que si la liga turca es una liga menor, bla, bla, bla. A ver donde encuentran un pivote de cierre con el despliegue físico y táctico de Fernando, honrado como el que más, que nunca falla y que encima tiene bastante ordenado tanto al equipo como a la presión alta que ejerce.
  • Joan Jordán. Trece millones a un equipo como el Eibar que lucha por evitar el descenso año tras año a las órdenes de Mendilibar, pero del que a veces te traes jugadores, ahora llamados “box to box”, en todo su esplendor futbolístico que están llamando a las puertas de la selección nacional y que a día de hoy cotiza por más del triple del valor de su adquisición allá en 2019.
  • Lucas Ocampos. Fichado del Marsella por quince millones de euros. Ya es internacional argentino. Fue pichichi la temporada pasada causando sensación en aficionados propios y ajenos. Este curso no alcanza la cifra goleadora de hace unos meses, pero lo quiero siempre en mi equipo. Pese a sus cabezonerías del uno contra todos, es vertical, no rehúye una pelea, desborda, tiene velocidad y golpeo y, aunque no se destaque, lleva nueve de nueve en los lanzamientos de la pena máxima en las dos temporadas que ha jugado en Nervión. Todo un valor seguro y que muchos quisieran tener en su equipo, pero evidentemente a un precio ya muchísimo más elevado.
  • Gaditano y rescatado del Milán en el mercado invernal por una cifra cercana a los veinte millones de euros. Compañero allá por la temporada 2013-2014 de Aleix Vidal en el Almería. Ha sido internacional por España y parecía algo olvidado. Pues es toda una realidad desde que llegó pero más mejorado aún desde que realizó una pretemporada y se puso a buen tono físico. Juega a pierna cambiada, conexiona a los compañeros de ataque, da la pausa, permite la prolongación del lateral diestro, tiene un excelente golpeo tanto a puerta como cuando pone de gol a sus compañeros, y se le respira ese deseos de conseguir cosas con este club. Como todos los anteriores, su valor de mercado supera el de su adquisición de hace apenas doce meses.
  • Youssef En-Nesyri. Al igual que Suso, fue firmado en el mercado de invierno por una cifra de veinte millones de euros y que ha protagonizado multitud de debates en el seno del sevillismo. Con menos cualidades técnicas que los delanteros que hemos conocido en la era Monchi (Kanouté, Luis Fabiano, Negredo, Bacca, Gameiro o Ben Yedder), pero con dos características principales que se deben explotar. Su juventud, 23 añitos y su gran arma de atacar los espacios, ya sean centros o desmarques en velocidad. En la temporada en curso ya atesora diecisiete goles entre Liga y Champions cuando apenas se ha rebasado el ecuador del ejercicio. Muy marcado por aquella decisiva acción ante Neuer en la Supercopa de Europa, pero de la que se ha repuesto satisfactoriamente, además de ganarle con creces la titularidad a De Jong. Le han salido novias en la Premier que doblaban su adquisición de hace sólo un añito y, por el momento, tanto el jugador como el club han preferido cerrar filas ante cualquier hipotética salida.
  • Papu Gómez. La última adquisición de un muy buen y experto futbolista por parte de Monchi. No lleva aún ni veinte días en nuestra ciudad, pero se le divisa bastante fútbol en sus botas pese a no estar aún acoplado al equipo ni al ritmo de partidos, debido al incidente que tuvo en el Atalanta con su anterior entrenador Gasperini y lo tuvo mes y medio sin jugar. Pese a todo, aunque no hayamos visto aún al jugador del que nos hablan los expertos, viene a cumplimentar los diferentes perfiles con los que “El León” confecciona su plantel. Jugador que debe batir líneas desde la zona central, ésa en la que se posiciona en cuanto parte de la izquierda. Tiene un buen disparo y, que pese al vacío de las gradas, nos va a hacer disfrutar y mucho con sus bailes sobre el césped, con y sin balón. Su edad es avanzada, claro está, pero ese precio que ronda los siete millones de euros parece hasta barato para lo que se le vislumbra al jugador lo poco que lo hemos visto.

Pues al comienzo del este extenso artículo hablábamos que Monchi se encontró a un plantel con sólo dos valores en alza como Sarabia y Ben Yedder y a un Éver Banega desquiciado. Ahora, citados arriba, salen a bote pronto nada más y nada menos que diez cotizaciones muy en alza, entrenador incluido. Para los críticos y exigentes con este artículo, podemos discutir si Óscar en negativo y Rakitic en positivo podrían haber sido incluidos o no en el mismo, pero creo que ha quedado puesto de manifiesto el excelente trabajo del de San Fernando en su regreso a nuestra centenaria entidad.

Sea como fuere, sólo queda por desearle una larga vida en nuestro querido y amado club a nuestro rey Midas terrenal, para que nos siga colmando de felicidad a los sevillistas. Tiene pinta de no tener fin, pero el glorioso, eterno e inimaginable gozo y disfrute de estos últimos dieciséis años, que se dice bien pronto, con las más de veinte finales disputadas y los diez títulos levantados a nivel nacional y continental así lo atesoran. Harían falta vidas y vidas de muchas generaciones para acercarse de lejos a lo que ha logrado Ramón Rodríguez Verdejo. Eso sí, habrá que advertir a Monchi que no termine plagiando al rey Midas en su ruego a Dioniso, cuando le pidió que lo liberase de su don, viendo que no podía comer los alimentos, ya que a su contacto quedaban transformados en oro. Con el don se nace y Monchi además lo pone al servicio del Sevilla Fútbol Club S.A.D., ¿qué más se puede pedir?

La controversia de la cantera

Uno de los temas que nunca pasará de moda en la afición sevillista, será el de la utilización de los jugadores canteranos que se hayan curtido en las instalaciones de la carretera de Utrera. Que si son pocos, que por qué se venden sin darles oportunidades, que para qué traer a un extranjero que no juegue, que para eso le damos los minutos a un chaval del filial. En un tema tan peliagudo, voy a tratar de narrar mi experiencia como aficionado en algo que siempre está presente en cualquier conversación de grupo o foro de sevillistas.

Era uno un crío, allá por los años 80 y coleccionaba cromos a la vez que o mi padre me hablaba de los Blanco, Álvarez, San José, Montero, Francisco, Juan Carlos, Moi y un largo etcétera. Hasta me contaba lo incansable que era Enrique Lora o como fue el fichaje de Julián Rubio por el Barcelona (creo recordar), y la enorme valentía que había mostrado Manolo Cardo al asumir las riendas del primer equipo y ascender a jugadores canteranos. Era un fútbol muy distinto al actual, donde los jugadores permanecían hasta diez o doce temporadas en un mismo club, donde el ochenta por ciento de las plantillas lo formaban jugadores criados en la propia entidad, con algunas incorporaciones nacionales (pocas) y para completar, dos o tres foráneos.

Ha cambiado mucho el fútbol en estos últimos cuarenta años, tanto en el diseño de equipaciones (calzonas incluidas), estética de los futbolistas, nivel físico, de presión o velocidad del juego, como en la confecciones de las plantillas de los equipos, donde salvo contadas excepciones halladas en el País Vasco, en el resto de clubes proliferan, predominan y hasta abundan jugadores no formados en esos clubes.

Pero cualquier sevillista que esté leyendo esto dirá que tocó la plata nunca soñada en 2006 (por duplicado), 2007 (por triplicado), 2010, 2014, 2015, 2016 y la última en 2020. Hasta incluso jugó una final de Copa del Rey en 2018 de nefasto recuerdo y peor resultado en el Wanda Metropolitano. Desde este punto de vista parece que no hay debate alguno en la gestión del club. El que pueda que empate, no perdiendo nunca de vista el prisma sevillista, ése que una temporada buena era quedar séptimo para jugar la UEFA si el campeón de Copa era fulanito, ése que una temporada normal era terminar el doce y en una mala temporada hasta te ibas a Segunda. Los que peinamos canas, pensamos muy diferentes a las nuevas generaciones que han nacido con esta cantidad de títulos inimaginables. Y no porque seamos más listos, sino por las experiencias vividas.

Por ello, levanto la cabeza en la última década y se podrían citar muchos jugadores canteranos por los que se han escrito páginas y páginas de foros sevillistas, bebidas cervezas y cervezas en las previas de los partidos, e incluso conversado y hasta discutido con el compañero de grada durante un partido. Y todo esto, a lo mejor, puede resumirse de manera muy brusca en que, dada afortunadamente, la actual exigencia del Sevilla FC y el nivel de la cantera sevillista, quizás no exista el equilibrio deseado por todos.

Todos convendremos que hay determinados jugadores que llegan solos al primer equipo dadas sus extraordinarias cualidades, independientemente que el filial esté jugando en Segunda, 2ª B o Tercera División. Muy patentes están los casos de Reyes, Antoñito, Antonio Puerta, Jesús Navas, Carlos Marchena o Sergio Ramos. Es que además de llegar, agarran la camiseta de titular, se asientan o incluso, generan traspasos millonarios. Este tipo de jugadores no creo que haya quién los discuta.

Pero si bajamos un escalón, entiéndase desde el respeto, empieza la discusión. Todos recordamos ese equipo filial de Manolo Jiménez, allá por los años 2005, que buscaba el ascenso a Segunda División, temporada tras temporada, con jugadores como Javi Varas, David Prieto, Lolo, Pablo Ruiz o Kepa entre otros. Creo que todos los citados tocaron plata europea o nacional, quizás con menos protagonismo para Pablo Ruiz, defensa muy elegante con problemas de lesiones. Pues sinceramente creo que ninguno jugaría en el actual Sevilla y serían tan criticados o más que los Sergi Gómez o Gnagnon, porque aquí somos para querernos, para qué negarlo.

Al inicio de esta década que hoy toca su fin, apareció Ramón Tejada con un filial ilusionante con Dani Jiménez, Bernardo, Campaña, Luis Alberto y Rodri entre otros. Ahí veíamos madera. Ellos iban a ser nuestros representantes de cantera en el primer equipo y hasta el entrenador de futuro en el club. Pues sea como fuere, Ramón Tejada está lejos de los banquillos, ocupando puesto en la secretaría técnica del Huesca, Dani anda curtiéndose en las porterías de Segunda División no habiendo sido titular en varios equipos. Bernardo jugó en Gijón, Girona o ahora Español, lejos de las aspiraciones del Sevilla citado al inicio del artículo. Rodri ha dado muchísimas vueltas por Europa y España, no siendo el delantero por el que se formó tanto lío en los foros sevillistas cuando fue traspasado por 1,2 millones de euros al Barça B.

Y dejo para el final los ahora deseados Campaña y Luis Alberto. El centrocampista pasó sin éxito alguno entre 2013 y 2015 por cuatro grandes ligas europeas (Crystal Palace, Nuremberg, Sampdoria y Oporto), para aterrizar en la 15/16 en el Alcorcón donde empezó a exhibir el potencial que atesora y demuestra en el Levante. ¿Habría aguantado la afición sevillista a un jugador esas dos temporadas sin jugar ni rendir? ¿Hay algún club que soporte eso? Y era el mismo jugador que exigíamos a Gregorio Manzano que lo subiese al primer equipo, aunque luego lo hiciese con el ínclito Míchel. Con el mediapunta de San José del Valle, el camino fue diferente. Se le tildaba de frialdad pero de clase excelsa que ya demostró en el Barça B y en el Dépor junto a Lucas Pérez, tras un periplo en el Liverpool que no fue de grato recuerdo. Ahora lidera la Lazio y es un jugador más que contrastado, eso es indudable, aunque tengo mis dudas si se habría sido paciente con él en el club, desde el entrenador hasta la propia afición.

Podríamos seguir horas y horas. Ivi. Otro caso más en el que el Sevilla realiza un traspaso de 1,2 millones de euros al Levante, tras una magnífica temporada en Segunda División con el Sevilla Atlético. Tras “la pérdida” del enésimo jugador que podría haber triunfado, éste fue traído de la cantera del Getafe, ha pasado sin éxito y sin minutos por Levante, Valladolid, Gijón, Huesca, Ponferradina y, ahora en Polonia, en sólo tres temporadas.

Si dieron el salto los Sergio Rico, David Soria y Alberto Moreno. Los tres tocaron plata europea, aunque con resultados muy dispares. Desde la más exacerbada crítica a un portero que llegó a ser internacional, hasta una gran venta del lateral izquierdo, sumido en continuas lesiones desde hace un tiempo. Perdurará en la afición sevillista el por qué no jugaba David Soria o el por qué se traspasó tan barato al Getafe.

Sin embargo, nada más se supo de los Pejiño, Berrocal (era de Machín) o el inminente José María Amo que iba a romper en central de selección, graves lesiones de rodilla aparte. Por eso no sé si como decía antes, somos para querernos y dentro de esa bendita exigencia que tiene el sevillismo con los suyos y que ha permitido contribuir al crecimiento de la entidad, nos gusta un drama más que una telenovela. O qué pasó con Juan Soriano (ahora en el Málaga) y que según el aficionado sevillista, éste sí era el bueno y mejoraba en mucho a Rico o Soria.

Y si has llegado hasta aquí, podemos seguir con los Pozo, Bryan o Carlos Fernández, ahora tan de moda, en un delantera “tan normalita” o de “las peores que hemos tenido en los últimos años”. Creo que tener a un canterano en la primera plantilla sin jugar es un tremendo error, por lo que veo genial que se curtan los dos primeros en el Eibar. Ya veremos si, precisamente otro técnico vasco, cuenta con ellos el año próximo o no, que no parecen ser de su agrado, al igual que pasa con Carlos Fernández. Tras una exitosa temporada con casi quince goles en el Granada, con su valedor Diego Martínez, no es del gusto de Lopetegui y tuvo un infructuoso traspaso a finales de verano. Pienso que todos nos preguntamos si los minutos del actual De Jong (el mismo que nos dio con sus inesperados goles la última Europa League), podrían serlos para Carlos Fernández y que rendimiento ofrecería. Ahora que En Nesyri parece más asentado y acertado cara a portería, pensamos que Carlos Fernández, un segundo punta, no lo olvidemos, no tiene sitio en el esquema de Lopetegui.

Así que podríamos ir a la tremenda y decir que para que no lleguen jugadores al primer equipo, no queremos la cantera. Se puede pensar que una buena venta canterana amortiza la inversión anual que en ella se hace. Podríamos ser más razonables y pensar que el actual nivel del primer equipo y de la cantera está muy desfasado, por suerte o por desgracia, según el prisma con el que se mire. Si te gustan los Fer Niño o Yéremi del Villarreal, quizás a ellos les guste o nos envidien la cantidad de finales vividas que llevamos en el cuerpo y la de títulos levantados a nivel nacional y continental. Yo, que soy un aficionado sevillista, pienso que los Juan Cala y compañía, deben estar en la grada para animar y que los buenos, independientemente de donde hayan nacido, una vez se pongan la camiseta que reconozco como mía, que se partan la cara y a ser posible, toquen plata, que como nos hemos acostumbrado, nos encanta y no lo cambio por nada. Y ya han pasado quince años. Casi ná.

Lopetegui a domicilio ¡DÍGAME!

Julen Lopetegui Agote, que cumplirá 54 años a finales de verano, ha podido ser de largo, desde su contratación, una persona muchísimo más criticada que querida por la afición sevillista en los últimos tiempos, incluido por quién suscribe este artículo, pese a los resultados obtenidos en esta temporada.

No hay que irse muy lejos, para recordar que en el artículo del mes de febrero argumentaba lo que debía de ser su destitución. Pero lejos de mantener una postura rígida e inflexible, convendremos todos que el técnico sevillista se ha ganado si no la admiración de los aficionados por su trabajo, al menos sí ha consolidado su respeto. Y más contundente aún, respeto basado en el trabajo de su idea de fútbol y contrastado con los resultados.

Y es que este Sevilla ha vuelto hecho una auténtica fiera desde que se reanudara el campeonato doméstico, donde ningún equipo ha sido capaz de derrotarlo. Esta plantilla tiene músculo y está físicamente muy fuerte, repliegan todos muy rápidos y casi en bloque en las transiciones ataque-defensa, además de haberse podido observar de nuevo, un aumento bastante significativo de esa presión alta que hizo gala el equipo en la pretemporada veraniega y en los primeros encuentros del torneo.

El Sevilla jugará la Champions League el próximo curso y el éxito, a la vista de los resultados, radica en los partidos disputados a domicilio, donde no hace mucho tiempo, había que esperar hasta un año para ver ganar un partido. Dejo unos datos que son aplastantes y concluyentes para el éxito de Lopetegui en esta primera temporada en Nervión, de remodelación absoluta de la plantilla, sin un delantero fiable y con una portería mejorable para el aficionado de a pie, lo que realza más si cabe el excelente trabajo del entrenador vasco para estar luchando hasta la última jornada por el tercer puesto.

En treinta y siete partidos de Liga, el Sevilla ha dejado su portería a cero solamente la barbaridad de dieciséis partidos, ¡casi ná! (ocho en casa y ocho a domicilio). Lejos del Ramón Sánchez Pizjuán ya se han disputado los diecinueve partidos preceptivos, donde el club hispalense se ha alzado como vencedor en nueve de ellos, siendo el segundo mejor visitante del campeonato con treinta y tres puntos.

Tan sólo cayó derrotado en cuatro ocasiones: en casa de los dos mastodontes de nuestro fútbol, en Vigo y en Ipurúa. ¡Ay, Eibar!, que todavía perdura en el recuerdo tras esa lección de fútbol en la primera mitad y ese comodísimo 0-2 al descanso.

Quince salidas de las diecinueve en las que el Sevilla logró sumar. Habría que tirar de la hemeroteca para conocer la última temporada en la que se superaron estos excelentes datos.

Es más, pensando en frío, este año nos faltan las derrotas habituales del Wanda, Mestalla o San Mamés, donde lejos de perder, incluso se ha ganado en alguna de ellas y dando una buena imagen.

No es menos cierto que a los aficionados nos gusta el que se arriesgue en fútbol, que no se sea “amarrategui”, o que se juegue “bonito” (muy difícil de definir por cierto). Pero lo que no engaña es la prueba del algodón, ésa que dice que el fútbol es un deporte en el que se juega para ganar y, en esto último, no se equivocó Monchi cuando anunció que fichaba a un entrenador para ganar partidos y este lo ha conseguido con la ayuda de su trabajo y, evidentemente, con la de los Koundé, Diego Carlos, Fernando o el mismísimo Lucas Ocampos.

La felicidad reina en la Sevilla rojiblanca que, pese a todo, aún no bajará la guardia, ni la crítica, ni la exigencia ante la disputa de la Europa League en el mes de agosto. Idiosincrasia sevillista, ésa que nos permite ser tan distintos pese a vivir en la misma ciudad. Ésa que hace que le hayamos dado, le demos y a buen seguro, le seguiremos dando palos en el lomo a Julen Lopetegui, porque somos así, tan exigentes como cariñosos. Tan críticos como reconocedores a final de temporada de un trabajo muy bien hecho. Simplemente exigimos pero respetando el trabajo. Simplemente somos sevillistas desde la cuna.

Con los papeles perdidos

El aficionado sevillista cree haberse anclado en el tiempo. Si tienen a bien leer este artículo, pensará que se habla de la temporada de Sampaoli, o de la de Berizzo o Montella, o de la de Machín. Pues lamentándolo mucho, estamos en la 2019-2020, tras el parón invernal, con las mismas sensaciones que nos arrastraron […]

Sin gol, pero terceros

Es sin duda uno de los debates del año en el sevillismo. Una temporada en la que se podría hablar de revolución en la plantilla, del regreso a jugadores de músculo, de cambio de estilo, de la ansiada fortaleza defensiva que se había ido al limbo los últimos cursos, de los aplastantes números a domicilio, […]

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies