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Julián Muñoz de Priego - Columnas Blancas

El rendimiento de Lopetegui

Lopetegui ha sido, quizás, uno de los entrenadores que más dudas ha despertado en la afición, incluso antes de que rodara el balón en La Liga. Sin embargo, a trece jornadas del inicio de la competición, las cifras lo avalan.

El gráfico que encabeza este artículo ubica cada entrenador del Sevilla en función de dos ejes: en el eje horizontal indica el número de partidos de liga del Sevilla FC que ha dirigido cada uno de ellos y en el vertical el porcentaje de victorias conseguido en esos partidos. En base a estas dos variables, cada punto en el cuadro indica cuál ha sido el desempeño de cada entrenador. Obviamente no sólo es importante el porcentaje de victorias obtenidas, sino que éstas se mantengan en el tiempo. Con este criterio, hemos señalado los puntos correspondientes a aquellos entrenadores que han conseguido más de un 50% de victorias, habiendo dirigido al menos 10 partidos de liga. Podemos observar que Lopetegui ya se perfilaría entre los entrenadores con mejor rendimiento de la historia del Sevilla si mantuviera la misma dinámica de resultados en el tiempo.

En el cuadro anterior solamente hemos considerado las victorias, si a esto sumamos los empates, obtendríamos el promedio de puntos por partido de cada entrenador. En el siguiente cuadro mostramos dicho resultado, donde podemos observar que Lopetegui se acerca a las excelentes cifras obtenidas por Sampaoli.

Fuente: Elaboración Propia

Para contextualizar estos resultados, consideremos que el promedio de puntos por partido conseguidos en liga por el Sevilla a lo largo de toda su historia es de 1,46, y que un equipo que tuviera el mismo número de empates, victorias y derrotas obtendría un promedio de 1,33 (si extrapolamos la regla de 3 puntos por victoria a toda la historia de la liga).

De seguir Lopetegui con el mismo promedio de puntos por partido, obtendríamos aproximadamente 70 puntos en la temporada. Con esos puntos, el Sevilla FC habría sido 3º en la temporada 2018/19, 5º en la 2017/18, 5º en la 2016/17 y 4º en la 2015/16. De estas cuatro últimas temporadas, solamente en la 2016/17 el Sevilla consiguió superar esa cifra con 72 puntos.

A estos datos debemos sumar los resultados obtenidos en competición europea, que por el momento son abrumadoramente favorables a Lopetegui, ya que tiene un pleno de victorias con el 100% de los partidos ganados en Europa League. Pero no consideramos que pueda hacerse una comparativa razonable con el 75% de victorias de Machín en 16 partidos, el 60% de Juande en 30 partidos o el 62,79% de Emery en 43 partidos, ya que solamente nos encontramos en la fase de grupos y la categoría de los rivales enfrentados aún es muy desigual en comparación con las fases finales de la competición a la que llegaron estos entrenadores, y ya no digamos con los resultados obtenidos por los entrenadores que dirigieron al Sevilla en la Champions.

Desde la perspectiva temporal, es evidente que aún es pronto para poder juzgar los resultados del actual entrenador, pero sin embargo, podemos ver que, en base a los datos obtenidos, se va aproximando a los grandes nombres del banquillo sevillista. Un motivo más de ilusión en esta nueva etapa de Monchi al frente de los designios deportivos de nuestro club.

Nostalgia

uno siempre está en casa en su propio pasado….” Vladimir Nabokov.

Los que han cumplido cierta edad me comprenderán. Llega un momento en la vida en que piensas más en el pasado que en el futuro. Sientes nostalgia de la niñez y la juventud, tiempos que fueron peores de cómo los recuerdas, pero que son los tiempos que te formaron y que te hicieron como eres.

Emocional y sentimentalmente, mi vida, gracias a mi padre, siempre has estado ligada al Sevilla. No tanto a este Sevilla de los títulos y que no cumple sus objetivos una temporada si no accede a la Champions, que también, sino a un Sevilla que ya cada vez menos gente conoció y rememora. El Sevilla al que siempre asocio el recuerdo de mi padre, que nos llevaba al fútbol las tardes de los domingos, a mi hermano y a mí, cruzando las vías por Kansas City, desde muy niños, aspiraba un año a la UEFA y otro a la permanencia, dependiendo cómo se diera la temporada.

A veces te viene un olor, un sabor, un sonido, una luz al atardecer, algo difícilmente definible con palabras, e inmediatamente te recuerda tu infancia, porque entonces aprendías con sabores y olores, y no con palabras. A veces el Sevilla juega una tarde de otoño o primavera, y la luz del sol sobre el césped me recuerda aquellos tiempos en que en gol sur y norte no había asientos, en que los fotógrafos se sentaban en la cepa del poste (y más de un balonazo se llevaban)… Mi padre me señalaba a uno que indefectiblemente estaba allí todos los domingos y me decía “a ese le dicen Carpanta”. Y entre las calvas del césped veías hacer maravillas a Montero (“Montero, Montero, el mejor del mundo entero…” le cantaba todo el estadio).

Sabores y olores, como el sabor de las salchichas que mi padre nos compraba en el campo y a la que nosotros le hacíamos tanta fiesta que al llegar a casa le decíamos a mi madre: “mamá, busca las salchichas del campo del Sevilla”, porque las demás no nos sabían igual. Como el olor a césped en cuanto salías por el vomitorio (¿por qué ya no huele tanto el césped?). Nostalgia de sabores y olores o sonidos, como aquel grito de “ahí va el premioooo” que anunciaba un vendedor de boletos para una rifa que se hacía a lo largo del partido. Siempre alguien le decía “un pico y una pala” y no puedo reproducir aquí lo que el vendedor de boletos contestaba…

Aún podías seguir los resultados de todos los encuentros (el dinero de la televisión aún no había acabado con que todo los partidos se jugaran a la vez, los domingos, a la taurina hora de las cinco de la tarde) en un marcador simultáneo que consistía en una endeble estructura metálica con una casetilla. El encargado del marcador, cambiaba el número cuando se producía un gol, manualmente, o mejor analógicamente, como diría un millenial.

Olores, sabores y sonidos…si querías oír la radio, no había iPod, ni móvil, ni auriculares, sino que la gente llevaba el aparato de su casa y lo mantenía junto al oído todo el partido, mi padre entre ellos, escuchando al maestro Araujo. El Jueves, 3 de Octubre, ahora sí, con mi iPod y mis auriculares, viendo a este Sevilla pentacampeón de la Europa League, tuve uno de esos momentos de nostalgia en el campo, casi un déjà vu, al escuchar la narración de Araujo del Sevilla-Apoel, que con ocasión de su 75 aniversario quiso regresar al micrófono con todas las de la ley, narrando… Y no pude dejar de pensar en aquel Sevilla, y en mi padre, con el que seguimos yendo siempre al campo mi hermano y yo, aunque ahora, él se sienta en el tercer anillo.

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