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Julián Muñoz de Priego - Columnas Blancas

Cuidado con las malas rachas

No sé si es una sensación compartida, pero en las últimas temporadas me da la impresión de que el rendimiento del Sevilla FC es peor en la segunda parte de la temporada y es debido a que en algún momento entra en una mala racha en que sus resultados son muy pobres durante unas cuantas jornadas, 7, 8, tal vez 10 jornadas y luego se produce una recuperación.

Probablemente sin esas rachas, y por tanto con mayor regularidad, los resultados del Sevilla hubieran avalado cumplir con los objetivos en todas esas temporadas. ¡Claro! No sé si todos los equipos tienen indefectiblemente esas malas rachas, ni qué conjunto de factores se alían para que las mismas se produzcan, pero al menos quería comprobar si mi sensación es cierta en el caso de nuestro club.

Para ello he calculado una media móvil para cada jornada. La media de esa jornada sería el promedio de puntos de dicha jornada y las cuatro anteriores. Estas medias móviles permiten detectar mejor las tendencias, ya que la representación gráfica jornada a jornada serían unos dientes de sierra de 0, 1 y 3 puntos que no permitirían sacar conclusiones. A esto he añadido una recta de regresión lineal, que permite detectar una tendencia en el conjunto de la temporada.

Siguiendo este procedimiento he elaborado los gráficos que se muestran en este artículo, que en el eje vertical representan los puntos promedios y en el horizontal las jornadas.

La recta de regresión nos indica en las tres temporadas consideradas que efectivamente el rendimiento en Liga en su conjunto ha sido decreciente como tendencia general, y la representación de la media móvil muestra, a mi entender claramente, palpables ejemplos de eso que llamamos malas rachas, que se han producido en las tres últimas temporadas y siempre en la segunda parte de las mismas.

En la temporada 2018/19, el 23 de Diciembre el Sevilla empataba en casa con el Leganés. Comenzaba una racha de 10 partidos de los que solamente obtendría los 3 puntos en uno de ellos. Esta racha no terminaría hasta el 10 de Marzo de 2019, fecha en que vencía a la Real Sociedad por 5 a 3.

En la temporada 2017/18, el 9 de Diciembre el Sevilla era derrotado en el Bernabéu por 5 a 0 y comenzaba una racha de 8 jornadas en la que solamente ganaría un partido y que terminaría en Febrero del año siguiente al vencer al Girona en casa. Posteriormente, en la jornada 28, perdíamos en casa 0 a 2 frente al Valencia y no volveríamos a ganar hasta la jornada 34, en que el Sevilla ganaba 3 a 2 al Real Madrid.

En la temporada 2016/17, el 6 de Marzo el Sevilla empataba en Vitoria con el Alavés y en 7 jornadas solamente conseguiría los 3 puntos en un partido.

Es obvio que en la segunda parte de la temporada es cuando a la Liga se le suman los partidos más trascendentales y complicados de las competiciones europeas y la Copa del Rey, también suelen acumularse lesiones y por ende rotaciones. Por otra parte es posible que en unas pocas jornadas de La Liga se agrupen enfrentamientos consecutivos con algunos equipos de la parte más alta de la tabla y un largo etcétera de circunstancias, pero no todos los equipos tienen un peor rendimiento en la segunda parte de la temporada ni mucho menos.

Por otra parte sé que esto es solamente un ejercicio para saciar la curiosidad y que poco más puede extraerse de él, ya que los entrenadores, gran parte de los jugadores, las estrategias, la forma física, etc… son distintos de una temporada a otra, y que como dicen en la Bolsa, rendimientos pasados no predicen rendimientos futuros.

Pero ¿Qué hubiera ocurrido si no hubiéramos tenido esas malas rachas? ¿Y si hubiéramos mantenido el promedio de puntos del resto de la temporada en esas jornadas? Los cálculos nos dicen que la temporada 2018/19 la hubiéramos terminado con 72 puntos en una 3ª posición, la 2017/18 y la 2016/17 con 79 puntos en ambas, lo que correspondería también en los dos casos a una 3ª posición.

Como digo, este artículo es fruto de un simple ejercicio de curiosidad, algo freaky por cierto, y que probablemente ningún equipo mantiene una misma media de resultados malos o buenos a lo largo de toda la temporada, pero aún así, Sr. Lopetegui, ¡cuidado con las malas rachas, por favor!

El rendimiento de Lopetegui

Lopetegui ha sido, quizás, uno de los entrenadores que más dudas ha despertado en la afición, incluso antes de que rodara el balón en La Liga. Sin embargo, a trece jornadas del inicio de la competición, las cifras lo avalan.

El gráfico que encabeza este artículo ubica cada entrenador del Sevilla en función de dos ejes: en el eje horizontal indica el número de partidos de liga del Sevilla FC que ha dirigido cada uno de ellos y en el vertical el porcentaje de victorias conseguido en esos partidos. En base a estas dos variables, cada punto en el cuadro indica cuál ha sido el desempeño de cada entrenador. Obviamente no sólo es importante el porcentaje de victorias obtenidas, sino que éstas se mantengan en el tiempo. Con este criterio, hemos señalado los puntos correspondientes a aquellos entrenadores que han conseguido más de un 50% de victorias, habiendo dirigido al menos 10 partidos de liga. Podemos observar que Lopetegui ya se perfilaría entre los entrenadores con mejor rendimiento de la historia del Sevilla si mantuviera la misma dinámica de resultados en el tiempo.

En el cuadro anterior solamente hemos considerado las victorias, si a esto sumamos los empates, obtendríamos el promedio de puntos por partido de cada entrenador. En el siguiente cuadro mostramos dicho resultado, donde podemos observar que Lopetegui se acerca a las excelentes cifras obtenidas por Sampaoli.

Fuente: Elaboración Propia

Para contextualizar estos resultados, consideremos que el promedio de puntos por partido conseguidos en liga por el Sevilla a lo largo de toda su historia es de 1,46, y que un equipo que tuviera el mismo número de empates, victorias y derrotas obtendría un promedio de 1,33 (si extrapolamos la regla de 3 puntos por victoria a toda la historia de la liga).

De seguir Lopetegui con el mismo promedio de puntos por partido, obtendríamos aproximadamente 70 puntos en la temporada. Con esos puntos, el Sevilla FC habría sido 3º en la temporada 2018/19, 5º en la 2017/18, 5º en la 2016/17 y 4º en la 2015/16. De estas cuatro últimas temporadas, solamente en la 2016/17 el Sevilla consiguió superar esa cifra con 72 puntos.

A estos datos debemos sumar los resultados obtenidos en competición europea, que por el momento son abrumadoramente favorables a Lopetegui, ya que tiene un pleno de victorias con el 100% de los partidos ganados en Europa League. Pero no consideramos que pueda hacerse una comparativa razonable con el 75% de victorias de Machín en 16 partidos, el 60% de Juande en 30 partidos o el 62,79% de Emery en 43 partidos, ya que solamente nos encontramos en la fase de grupos y la categoría de los rivales enfrentados aún es muy desigual en comparación con las fases finales de la competición a la que llegaron estos entrenadores, y ya no digamos con los resultados obtenidos por los entrenadores que dirigieron al Sevilla en la Champions.

Desde la perspectiva temporal, es evidente que aún es pronto para poder juzgar los resultados del actual entrenador, pero sin embargo, podemos ver que, en base a los datos obtenidos, se va aproximando a los grandes nombres del banquillo sevillista. Un motivo más de ilusión en esta nueva etapa de Monchi al frente de los designios deportivos de nuestro club.

Nostalgia

uno siempre está en casa en su propio pasado….” Vladimir Nabokov.

Los que han cumplido cierta edad me comprenderán. Llega un momento en la vida en que piensas más en el pasado que en el futuro. Sientes nostalgia de la niñez y la juventud, tiempos que fueron peores de cómo los recuerdas, pero que son los tiempos que te formaron y que te hicieron como eres.

Emocional y sentimentalmente, mi vida, gracias a mi padre, siempre has estado ligada al Sevilla. No tanto a este Sevilla de los títulos y que no cumple sus objetivos una temporada si no accede a la Champions, que también, sino a un Sevilla que ya cada vez menos gente conoció y rememora. El Sevilla al que siempre asocio el recuerdo de mi padre, que nos llevaba al fútbol las tardes de los domingos, a mi hermano y a mí, cruzando las vías por Kansas City, desde muy niños, aspiraba un año a la UEFA y otro a la permanencia, dependiendo cómo se diera la temporada.

A veces te viene un olor, un sabor, un sonido, una luz al atardecer, algo difícilmente definible con palabras, e inmediatamente te recuerda tu infancia, porque entonces aprendías con sabores y olores, y no con palabras. A veces el Sevilla juega una tarde de otoño o primavera, y la luz del sol sobre el césped me recuerda aquellos tiempos en que en gol sur y norte no había asientos, en que los fotógrafos se sentaban en la cepa del poste (y más de un balonazo se llevaban)… Mi padre me señalaba a uno que indefectiblemente estaba allí todos los domingos y me decía “a ese le dicen Carpanta”. Y entre las calvas del césped veías hacer maravillas a Montero (“Montero, Montero, el mejor del mundo entero…” le cantaba todo el estadio).

Sabores y olores, como el sabor de las salchichas que mi padre nos compraba en el campo y a la que nosotros le hacíamos tanta fiesta que al llegar a casa le decíamos a mi madre: “mamá, busca las salchichas del campo del Sevilla”, porque las demás no nos sabían igual. Como el olor a césped en cuanto salías por el vomitorio (¿por qué ya no huele tanto el césped?). Nostalgia de sabores y olores o sonidos, como aquel grito de “ahí va el premioooo” que anunciaba un vendedor de boletos para una rifa que se hacía a lo largo del partido. Siempre alguien le decía “un pico y una pala” y no puedo reproducir aquí lo que el vendedor de boletos contestaba…

Aún podías seguir los resultados de todos los encuentros (el dinero de la televisión aún no había acabado con que todo los partidos se jugaran a la vez, los domingos, a la taurina hora de las cinco de la tarde) en un marcador simultáneo que consistía en una endeble estructura metálica con una casetilla. El encargado del marcador, cambiaba el número cuando se producía un gol, manualmente, o mejor analógicamente, como diría un millenial.

Olores, sabores y sonidos…si querías oír la radio, no había iPod, ni móvil, ni auriculares, sino que la gente llevaba el aparato de su casa y lo mantenía junto al oído todo el partido, mi padre entre ellos, escuchando al maestro Araujo. El Jueves, 3 de Octubre, ahora sí, con mi iPod y mis auriculares, viendo a este Sevilla pentacampeón de la Europa League, tuve uno de esos momentos de nostalgia en el campo, casi un déjà vu, al escuchar la narración de Araujo del Sevilla-Apoel, que con ocasión de su 75 aniversario quiso regresar al micrófono con todas las de la ley, narrando… Y no pude dejar de pensar en aquel Sevilla, y en mi padre, con el que seguimos yendo siempre al campo mi hermano y yo, aunque ahora, él se sienta en el tercer anillo.

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