Cabecera Columnas Blancas
image

Juanma Díaz - Columnas Blancas

Juan Carlos Unzué, dorsal de leyenda

Hoy recibe Juan Carlos Unzué el dorsal de leyenda por parte del Sevilla FC, el club en el que defendió su camiseta durante siete temporadas y que ha querido tener este gesto con el guardameta navarro.

Hoy mi padre lo verá desde el tercer anillo y estará muy contento, porque para él el bueno de Juan Carlos era un gran portero, siempre lo defendió, a pesar de verlo tan chiquitillo frente a esos delanteros tan corpulentos con los que se enfrentaba. Le parecía un gran portero y, sobre todo, un gran profesional. De los que sabía jugar con los pies. Hoy en día esto es bastante habitual, pero antes no lo era tanto.

Juan Carlos es del 67 -como yo- y le falta un mes para cumplir los 55 años. Llegó a la cantera del club Atlético Osasuna en el año 82 -sí, el año del mundial de España, el del naranjito-; a partir de ahí jugó en varios equipos españoles además de Osasuna, con el que debutó con el primer equipo en el año 86. Tras dos temporadas como titular, lo ficha el FC Barcelona, pero para ser suplente de Zubizarreta, por lo que allí jugó poco… aunque, como él mismo dice, le sirvió para seguir creciendo. Tras dos años de mucho banqullo, es fichado en el año 90 por el Sevilla FC y permanece en nuestro club hasta el año 97, siete temporadas en las que jugó 257 partidos oficiales, de los que 222 fueron de liga. Esos años en los que el Sevilla FC ni fu ni fa, incluido ese año 95 en el que nos tuvimos que echar a la calle para evitar el descenso administrativo.

Tras su paso por el Sevilla se fue al Tenerife, después al Oviedo y finalizó su carrera como portero donde la empezó, en el Atlético Osasuna, dónde colgó los guantes en 2003.

Llegó a ser convocado en 35 ocasiones por España para las selecciones inferiores, pero nunca fue convocado para la selección absoluta. Fue subcampeón del mundo con la selección sub-20 en el mundial de Rusia haciendo un gran papel.

En su palmarés destaca la consecución de la Recopa de Europa con el Barcelona en el año 89 y la Copa del Rey del año 90. Con el Sevilla lo que consiguió fueron dos participaciones en la Copa de la UEFA, en las temporadas 90-91 y 95-96.

Tras dejar la portería, probó en los banquillos… y así fue entrenador de porteros y segundo entrenador en el FC Barcelona con Luis Enrique y fue primer entrenador en el Numancia en Segunda división y en el Celta de Vigo en Primera, hasta que en junio de 2020 tuvo que dejarlo todo por culpa de la ELA. Sí, le diagnosticaron Esclerosis Lateral Amiotrófica y lo anunció en rueda de prensa, donde dijo que lo dejaba todo para dedicarse a su familia y a su enfermedad.

Y desde entonces hasta ahora ahí está este imparable luchando contra su enfermedad, intentando divulgar la necesidad de que sea una enfermedad conocida, de que se siga investigando y de que se apoye a los pacientes como se merecen, pues estamos hablando de una enfermedad neurodegenerativa que en estos momentos sigue siendo incurable.

Tengo que reconocer que me siento muy identificado con Juan Carlos Unzué y con la actitud que está siguiendo para convivir con su enfermedad, esa actitud positiva que, como siempre digo, no cura pero ayuda. Me he leído su libro «Una vida plena» -me lo regalaron sus Majestades los Reyes Magos-, he visto el documental #VivirvalELApena, sobre su vida y ambos me han encantado y además he intentado ver todas las entrevistas que le han hecho, porque creo que es muy interesante todo lo que cuenta y que toda difusión que se haga es poca. El resto de pacientes de ELA tienen que sentirse muy orgullosos de tener un compañero de enfermedad que está luchando tanto por la visibilidad, por la defensa del paciente y por la apuesta por la investigación. Bravo, Juan Carlos. Sin duda alguna eres de mi equipo… y en este caso no me estoy refiriendo al Sevilla FC, aunque también.

Juan Carlos Unzué, dorsal de leyenda del Sevilla FC, tras otros históricos jugadores sevillistas que ya han tenido el honor de recibir este reconocimiento. Duodécimo dorsal de leyenda de la entidad sevillista trás Arza, Busto, Campanal, Achucarro, Valero Gallego, Lora, Curro Sanjosé, Álvarez, Montero y Pablo Blanco.

El Sevilla FC considera que la figura de Juan Carlos reúne todos los méritos para recibir tan preciado galardón, tanto por sus méritos deportivos como por el ejemplo de lucha y superación que está ofreciendo desde que en junio de 2020 anunciara que parece ELA. Gracias, Sevilla FC.

Desde el punto de vista personal agradezco al Sevilla FC el detalle que ha tenido al invitarme al acto de entrega del dorsal de leyenda a Juan Carlos Unzué, pero lamentablemente no podré asistir hoy al antepalco del Sánchez-Pizjuán porque me encuentro confinado pasando el covid, afortunadamente con síntomas leves y llevándolo bien, pero me ha dado mucho coraje no poder asistir.

Disfruta del momento, Juan Carlos. Disfruta de sevillismo y, sobre todo, sigue así, sigue siendo imparable, pues somos muchos los que te lo agradecemos.

Nos veremos en «La voz de los imparables»…

Ver al Sevilla FC desde el hospital

Empiezo a escribir estas líneas en el móvil a la media hora de haber acabado el Sevilla FC 2 – Wolfsburgo 0 que se ha disputado en el Sánchez-Pizjuán. Partido de Champions, que no es cualquier cosa. Yo tendría que haber estado allí y haberlo vivido en directo, pero las circunstancias no me lo han permitido. Me operaron el viernes para ponerme una prótesis de rodilla debido al ataque que mi enfermedad ha hecho contra mi pierna izquierda y, debido a ello, estoy ingresado en una habitación del edificio de Traumatología del Hospital Virgen del Rocío pasando el post-operatorio.

El cirujano que me operó se pasó esta mañana a primera hora por la habitación a verme cómo estaba. Me comentó que la operación había sido importante y que teníamos que ir poco a poco, pero que hoy mismo me quitarían el drenaje y me levantaría de la cama por primera vez tras la operación. Y yo le pregunto en tono jocoso: «¿Podré ir esta noche al Sánchez-Pizjuán para ver al Sevilla?» Y él me contesta en tono más jocoso aún: «Creo que hoy te tendrás que conformar con verlo por la tele».

Pues nada, dicho y hecho, cambiando tele por ordenador. A las 20:45 enciendo mi chromebook, comparto la conexión de mi móvil -que para eso tengo datos ilimitados- y buscamos en la aplicación de Movistar+ el canal donde televisan el partido. En la habitación estábamos solos mi compañero Ángel y servidor, ya que nuestras compañeras ya se habían ido -que conste que no las echamos-. No teníamos ni una bufandita y mira que yo en casa tengo cosas sevillistas… Habíamos terminado de cenar -ya sabemos los horarios de comida de los hospitales- y estábamos preparados para ver el partido. Dos sevillistas, cada uno en su cama de hospital, uno operado y otro a punto de ser operado, el ordenador apoyado en esa mesita que creo que es del año en el que mi amigo Curro Sanjosé debutó en Primera División y que tiene unas ruedas que no van ni p’alante ni p’atrás. Y empieza el partido…

Pronto nos dan una alegría: marca Jordán de cabeza en el minuto 12 tras un magistral centro de Rakitic. Lo celebramos, pero solo cantando gol -y flojito, porque estamos donde estamos y además aquí no tenemos cervezas para brindar ni nos podemos bajar de la cama para abrazarnos-.

El partido parece que entra en esa fase como cada vez que el Sevilla marca un gol y se pone por delante en el marcador: mucho balón horizontal, pocas ocasiones, pasito atrás, más posesión para los alemanes… aunque la verdad es que en ningún momento crearon peligro. Así nos vamos al descanso, aprovechamos para hablar por teléfono con nuestras respectivas familias y empieza la segunda parte…

El Sevilla está bien asentado en el partido, no le generan ocasiones de peligro, aunque tampoco las generan en ataque. Mucho centrocampismo y mucho toque de balón, como se lleva ahora en el fútbol moderno. Mucho balón de un lado a otro, mucho balón para atrás, mucho físico… ¿Ya nadie regatea? ¿Ya nadie se va por la banda, regatea a dos o tres rivales y centra al área? Os prometo que yo esto lo veía muy a menudo cuando era chico e iba con mi padre al fútbol. Ahora se ve muy poco, la verdad.

En torno al minuto 60 de partido entra la enfermera a la habitación para darnos el pastilleo que nos toca y, al ver que estamos viendo el partido, nos dice con la boca chica: «Que tengáis suerte…». Ya no tuvo que decir nada más. Nos dejó entrever del equipo que era, pero que a ella le gustaba que ganarán los dos…

El partido sigue más o menos en la misma dinámica, con buen nivel en general de todo el equipo, pero hay que destacar por encima de todos el trabajo de Fernando. Yo creo que el trofeo de mejor jugador del partido no se lo dieron porque ya no tendrá sitio donde poner los trofeos en su casa. La regularidad en persona. De todas formas fue muy merecido el que se lo dieran a Jordán. Y muy buen partido de Ocampos. Y de Acuña. Prácticamente de todos.

Cuando ya se iba a acabar el tiempo de descuento marca Rafa Mir el segundo gol tras una buena jugada de Ocampos. Y final del partido. 2-0. 6 puntos en la clasificación del grupo, que está 8-7-6-5 a falta de un partido. Ahora toca terminar la faena en Salzburgo el día de la Inmaculada. Dependemos de nosotros mismos, si ganamos allí a los austriacos pasamos a octavos de Champions. Solo vale ganar, por tanto habrá que tratar ese partido como una final… y si a nosotros nos hablan de finales… ya sabemos lo que pasa.

Pues esta es la crónica del partido que hemos podido ver mi compañero Ángel y servidor desde nuestras respectivas camas del hospital. Hemos disfrutado porque ha ganado nuestro equipo, pero desde luego una habitación de hospital no es el mejor sitio para ver un partido de fútbol. Eso sí, las dos horas que ha durado el partido han sido efectivamente dos horas, porque os aseguro que cada una de las otras horas del día vale por tres cada una de ellas. ¡Qué largo se hace!

Seguramente el partido contra el Real Madrid del domingo si seguimos por aquí lo veamos igual, aunque le diré a mi mujer que me traiga de casa al menos una camiseta del Sevilla FC y algo para decorar la habitación con colores sevillistas. Lo que sí espero es que el próximo partido que juegue mi Sevilla FC en el Sánchez-Pizjuán, que es contra el Villarreal el 4 de diciembre, pueda estar allí ocupando mi sitio como abonado en la plataforma de fondo para dispacitados.

Y para terminar un consejo de este humilde sevillista que llevaba tiempo sin aparecer por estas queridas Columnas blancas: Disfruta de la vida todo lo que puedas, de los buenos momentos, de tu familia, de tus amigos, de tus compañeros, de la gente que te rodea… En definitiva, como decía el gran Pau Donés (q.e.p.d.) ¡VIVIR ES URGENTE! Y si encima eres sevillista… siéntete contento pues me da a mí que con este equipo nos toca seguir disfrutando… #VamosMiSevilla

#SomosImparables #SeguimosJuanma #yomecuro 

Volveremos a nuestro templo

Tenía que ir a verte, pero no cuando se convocó a través de las redes sociales. Tenía que ser en otro horario, en otro momento, porque tenía que verte a solas para decirte por lo bajini que pronto nos veremos, que pronto cruzaremos esas puertas numeradas para acceder a tus gradas. Ganas hay… y muchas.

Eran poco después de las once de la mañana del domingo 23 de mayo. Solo unas horas antes de disputarse el Sevilla-Alavés que cerrará la Liga 20/21 en el Sánchez-Pizjuán. Llegué a esa explanada de Gol Sur tras un paseo con mi silla de ruedas eléctrica que me llevó una hora y veinte minutos desde Sevilla Este carril-bici “to p’alante” -y otro tanto para la vuelta, claro-. Casi tres horas que merecieron mucho la pena. Solo para verte, para ver tu escudo en esa fachada de Gol Sur, para hacerme un selfie donde se viera el escudo y el polo de mi Peña Hastalamuerte.net que estaba estrenando.

Solo había por allí un par de operarios de Lipasam y algunos padres y abuelos sentados en los bancos mientras sus hijos y nietos disfrutaban de los columpios y toboganes que hay en el parque infantil junto a la Avenida de Eduardo Dato. La mañana estaba fresquita, pero aún así busqué la sombra de uno de los arbolitos para dirigirme por lo bajini al escudo que preside nuestro templo. Le dije que volveré, seguramente tendré que hacerlo nuevamente a mi sitio de discapacitado con mi sobrino Migue empujando mi silla, porque todavía estoy en la lucha para conseguir el #yomecuro y sigo en silla de ruedas. Pero estoy convencido de que más adelante la soltaré, volveré a andar y volveré a subir esas escaleras que a veces parecen hacerse interminables para llevarte a la grada alta.

El que es creyente, sea de la religión que sea, tiene su templo o templos de referencia, el que es carnavalero tiene al Gran Teatro Falla de Cádiz como su templo del Carnaval -como escribió en su momento Juan Carlos Aragón (q.e.p.d.) en un pasodoble antológico de su comparsa “Los millonarios”- y el que es sevillista tiene al Ramón Sánchez-Pizjuán como templo del sevillismo. El lugar donde tanto hemos disfrutado y, también hay que decirlo, tanto hemos sufrido. Pero, como se suele decir, “que nos quiten lo bailao…” Vivencias tenemos todos, porque todos los que hemos pisado esas gradas -de hormigón como antaño o de asientos como ahora- echamos mucho de menos el llevar tantos meses sin poder estar por allí por culpa de la dichosa pandemia.

Volveremos… y seguramente sea pronto, pero por favor que se haga en condiciones. Con todas las garantías y con las medidas de seguridad necesarias mientras que la pandemia siga entre nosotros. No he entendido muy bien esa decisión de que hubiera público con aforo limitado en estas dos últimas jornadas de Liga, pero solo en algunos estadios. ¿De verdad era necesario? ¿No se crea un agravio comparativo y se puede adulterar la competición? ¿No se podía haber esperado ya a la próxima temporada y tomar una decisión común para todos? En fin, cosas de los que mandan…

Es evidente que todos tenemos ganas de volver a la vida que teníamos antes de marzo de 2020, pero seamos conscientes de que fácil no va a ser. Tenemos que seguir siendo responsables, cumpliendo las medidas establecidas por las autoridades, vacunándonos cuando nos toque -yo me pongo mañana la segunda dosis de Moderna- y siendo conscientes de que esto es tarea de todos. Lo primero es conseguir que no haya más muertes ni más contagios, lo siguiente conseguir recuperar la economía y después vendrá todo lo demás, entre ello el fútbol. Tenemos muchas ganas de seguir viviendo, de poder seguir disfrutando de todo aquello que nos gusta y tú que estás leyendo esto seguro que estás deseando de poder volver a nuestro Sánchez-Pizjuán para volver a ver a nuestro Sevilla FC en vivo, no a través de una pantalla de televisión. Lo veremos… y seguiremos disfrutando, estoy seguro de ello.

Decepción

O rabia. O coraje. O frustración. Son muchas las palabras que pueden definir lo que sentimos ayer los sevillistas cuando terminó la prórroga del Barcelona-Sevilla. Miércoles, 3 de marzo de 2021. Partido de vuelta de las semifinales de Copa del Rey en el Nou Camp -o Camp Nou, como dice Dani Rovira en su monólogo […]

Sevillismo como válvula de escape

Vi el otro día un tuit del amigo Javi Nemo que me impresionó mucho. Fue el siguiente: Y al hilo del mismo publicamos hace un par de días por aquí una columna de Cornelio Vela titulada «Hasta la muerte«. No conocí a Pepe Rey, pero por lo que podemos leer en el artículo anterior se […]

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies