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Juanma Díaz - Columnas Blancas

Ver al Sevilla desde la distancia

Ayer no pude ir al Sánchez-Pizjuán para ver el partido contra el Cádiz ni pude asistir a la concentración convocada por una gran cantidad de peñas sevillistas -entre ellas mi peña Hastalamuerte.net- para protestar por la situación actual de nuestro club. Y bien que sentí el no poder estar, pero las circunstancias mandan y no fui porque no estaba en Sevilla. Es más, estaba y estoy ingresado en el Hospital de Salamanca recibiendo un tratamiento para tratar mi enfermedad que estoy seguro que me va a llevar al #yomecuro. Estoy tan seguro de esto como de que nuestro Sevilla se va a salvar esta temporada. Cuando hablo de “salvar” me refiero a no descender, porque está claro que la temporada de un equipo Champions está siendo desastrosa, a pesar de seguir en la Europa League y en cuartos de final de la Copa del Rey.

Y se va a salvar gracias a la afición que tiene. Es evidente que los que meten los goles son los futbolistas. Y a estos los pone el entrenador. Y a este lo pone el director deportivo… y todo comandado por el presidente y su junta. Porque salvo que alguien demuestre lo contrario -y dudo que pueda hacerlo- para ganar partidos hay que marcar más goles que el rival… Y para marcar goles hay que tirar a puerta. Esto es así, no hay otra forma. Lo que sí creo que es verdad es que una afición puede ayudar a ganar partidos, aunque es evidente que desde el graderío no se pueden marcar goles. Y ayer fue un ejemplo claro de esto…

Las mismas personas que unos minutos antes estaban protestando frente al escudo del Sánchez-Pizjuán contra la gestión del club esta temporada son los que desde el pitido inicial no pararon de animar y de estar al lado de su equipo para conseguir la victoria. Y se consiguió. Costó mucho, pero se consiguió, gracias a un penalti transformado por Ivan Rakitic en el minuto 88. ¡Vaya partidazo del croata! Y no es el primero. Me consta que ha sido criticado en esta segunda etapa en el Sevilla por no aportar todo lo que se supone que debe aportar. Pero es que esta temporada hay tantos que no han aportado lo esperado… de los que juegan y de los que no. Eso sí, tengo que reconocer que yo soy muy de Rakitic… y espero que siga en esta línea ascendente para seguir ofreciéndonos tardes y noches de gloria. Falta nos hace, desde luego.

Y todo desde la distancia… Ahora comprendo a esos sevillistas que viven a muchos kilómetros de distancia de Sevilla y no pueden ir al Sánchez-Pizjuán para ver al equipo de sus amores. Porque no se trata de acciones, ni de dineros, ni de postureos… se trata de sentimientos, de algo que se ha vivido desde chiquitito, de algo que alguien te ha inculcado y que tú defiendes con todas tus fuerzas.

De eso se trata ahora, de defender al Sevilla con todas nuestras fuerzas, porque así me lo enseñó mi padre a mí. A lo mejor no podemos hacer mucho porque el poder ya sabemos dónde está, pero yo me quedo con ese sentimiento sevillista que llevaré a gala hasta la muerte. Y eso de que un enfermero te esté sacando sangre en el Hospital de Salamanca -sí, de Salamanca- y te diga: “Juanma, yo me llamo Javi, soy de Salamanca, pero soy sevillista como tú y nos vamos a salvar”. Esto vale millones… Y no saqué la bufanda del Sevilla que tengo en la maleta con el «Nunca me rindo» y me hice una foto con él porque estoy ingresado en aislamiento y por seguridad no me lo permiten.

Nota final: No quiero terminar esta columna sin agradecer el detalle que ha tenido el Área Social del Sevilla FC en este momento complicado que me ha tocado vivir. Detalle de club grande. Mil gracias. Volveré al Sánchez-Pizjuán a animar a mi Sevilla FC… Que no le quepa duda a nadie. Para el próximo partido en casa contra el Elche no me va a dar tiempo, pero volveré…

Una derrota más

Escuchaba ayer a los comentaristas en la previa del partido Real Madrid – Sevilla decir que el Sevilla FC no ganaba en el Bernabéu desde el año 2008 -hace 14 años ya…- y eso que nos ha tocado vivir buenas épocas del equipo sevillista en estos últimos años. Puede ser cosa de la diferencia de presupuesto, pero algunas veces se ha dado una imagen en casa de los merengues que no correspondía a una entidad como el Sevilla FC.

Desde luego ayer no era el mejor día para que los sevillistas tuviéramos esperanza en que el equipo sacara algo positivo del Bernabéu por dos razones: por lo bien que está el Real Madrid -líder de la Liga- y por lo mal que está el Sevilla en la actualidad.

Dignos de aplausos son esos sevillistas que acompañan al equipo en todas sus salidas, estando las cosas como están, y en el Bernabéu allá que estaban en ese cuarto anfiteatro donde se ven a los jugadores como hormiguitas -yo he estado allí en alguna ocasión y doy fe de ello-, pero me consta que no pararon de animar al equipo, como siempre. Poco más se le puede pedir a la afición.

El partido empezó mal para los nuestros, pues en el minuto 5 ya íbamos perdiendo, debido a un error de Montiel y a que Vinicius lo hizo muy bien poniéndole el balón a Modric para que lo empujara. En esta misma semana, en el partido del martes en casa frente al Valencia, nuestro técnico Sampaoli cambió en el primer tiempo a José Ángel Carmona porque cometió dos fallos importantes, aunque no costaron gol en contra. No me gustó que hiciera este cambio y así lo comenté en redes. Pero ayer no hubo cambio de Montiel tras el fallo que nos costó el gol, pues desde luego es más fácil cambiar en el primer tiempo a un canterano que a otro jugador. Esto es lo que pasa con los agravios comparativos…

El primer tiro a puerta del Sevilla en el partido se produjo en el minuto 44 y fue un disparo de Navas que paró el portero madridista sin problemas. A mí siempre me han dicho que para ganar un partido hay que meter más goles que tu rival… y para meter goles hay que acercarse al área rival y tirar a portería, porque si no es difícil ganar un partido. Esto que ahora está tan de moda de tener un alto porcentaje de posesión y mover el balón de una banda a otra infinitas veces, o jugar para atrás, o jugar con el portero… no gana partidos. Aquí no se gana a los puntos por tener mayor posesión, aquí gana quien más goles meta. Y si los dos meten el mismo número de goles… se empata.

En la segunda parte consiguió empatar el Sevilla gracias a un buen pase de Montiel -lo pudo hacer porque no lo cambiaron- a Lamela que, con un toque sutil, consiguió sobrepasar a Courtois y mandar el balón al fondo de la portería madridista. Y a partir de ese momento podemos decir que el Sevilla jugó sus mejores minutos, pero duró poco… unos 20 minutos, pues después nos marcaron dos goles más -Lucas Vázquez y Valverde- hasta llegar al 3-1 definitivo. Una derrota más en el feudo madridista.

Decía Pepe Castro, presidente sevillista, en una entrevista previa al partido que le hicieron: «Desde que llegó Sampaoli el equipo no ha perdido y se le ha notado cierta mejoría, pero hay que darle tiempo…» Pues bien, ya ha perdido y tiempo hay poco, porque el martes tenemos un partido importante en casa frente al Copenhague para ver qué pasa con la Champions, donde a falta de dos partidos tenemos solo dos puntos, igual que el Copenhague. Y el último partido que nos queda de la Fase de grupos es en casa del Manchester City… ¡casi na! Por tanto, el partido del martes es fundamental si queremos quedar al menos terceros de grupo.

Ojalá me equivoque, pero me da a mí que este año nos toca sufrir y que vamos a disfrutar poco, porque creo que el equipo se ha venido abajo y ha entrado en una dinámica peligrosa. Yo no era muy de Lopetegui -me aburre su fútbol, aunque le reconozco lo que ha conseguido aquí-, pero sin ser técnico ni entendido en el tema, veía que el problema iba más allá del entrenador, pues en mi opinión la plantilla se ha desmantelado bastante y tenemos jugadores que deberían aportar mucho más de lo que están aportando. Desde la segunda vuelta de la temporada anterior hasta ahora… ¡vaya tela! No sé si se trata de problemas físicos, de lesiones, de si se les ha olvidado jugar, de un poco de todo, o de qué… pero a esto hay que darle una solución.

Y los que lo tienen que solucionar son los que lo tienen que solucionar, pero primero tienen que creerse que tenemos un problema. No vale el justificar todo y el decir que vamos mejorando poco a poco. Tenemos en liga 10 puntos tras haber disputado 11 jornadas y en Champions vamos como vamos. Yo creo que el sevillismo nos merecemos más por parte del equipo de nuestros amores… o será que nos tiene muy mal acostumbrados en los últimos tiempos.

De todas formas, sevillista hasta la muerte y llevando a gala los hashtags #VamosMiSevilla y #NuncaTeRindas. El #WeAreSevilla lo dejamos para los anglófonos.

El fútbol moderno

Mientras daba el paseo matutino con mi Talquita, que es mi silla de ruedas eléctrica, no paraba de darle vueltas a la cabeza tras el partido que vimos este fin de semana correspondiente al Trofeo Antonio Puerta, en el que el Sevilla FC le ganó 1-0 al Cádiz CF… y he llegado a una conclusión: no me gusta el fútbol moderno. 

Yo no soy de esos que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero a mí me gusta más el fútbol de antes, ese en el que se corría la banda, se centraba al área, se remataba de cabeza, el portero hacía una palomita, se intentaban hacer regates… eso que se hacía antes y que ahora se ve tan poco. Ahora en el fútbol profesional mandan la fuerza y el fondo físico, el tener posesión de balón, aunque el portero toque más veces el balón con los pies que el delantero. Sí, en singular, porque lo más normal es que hoy en día los equipos -sean del nivel que sean- jueguen con un solo delantero. ¿Os acordáis de eso del 4-3-3? Ahora los sistemas de los entrenadores en este fútbol moderno son muy distintos…

Y a mover el balón de una banda a la otra. Y venga balones para atrás… Algunas veces pienso que debería implantarse la “pasividad”, como existe en el balonmano, para penalizar a aquellos equipos que ni tiran a puerta. Esto es lo que hay hoy en día en muchos partidos. Y esto aburre, la verdad, al menos a mí. ¿De verdad que esto es fútbol?

Yo he sido muy futbolero, mi padre me lo inculcó desde chiquitito; eso sí, primero sevillista y después futbolero. Los partidos del Sevilla nunca nos los perdíamos, sobre todo los de casa, pues teníamos ambos el carnet de socio -antes se llamaba así- e íbamos juntos al Sánchez-Pizjuán, primero a la grada alta de Gol Norte -era de pie, pero se sentaba todo el mundo- y después a la grada baja de Fondo con nuestro asiento. Ya cuando crecí, mi padre dejó de ir al estadio y yo iba con mis amigos de nuevo a Gol Norte. No voy a contar todo lo que tocó sufrir y lo poco que se ganaba en cuanto a títulos se refiere en aquella época, pero lo pasábamos de lujo. También era uno más joven… Todo esto es anterior a ese 2006 donde empezaron a llegar los títulos, claro.

Yo antes me tragaba en televisión el partido que echaran, aunque fuera un Éibar-Levante, con todos mis respetos para ambos, pero lo veía. Ahora no, me he convertido en menos futbolero, aunque sigo siendo igual de sevillista o más. Intento no perderme ningún partido del Sevilla FC, los de casa en el estadio y los de fuera en la televisión. Aunque de lo de ver hoy en día el fútbol en televisión hablaremos en otro artículo, porque de nuevo el que sale perjudicado es el aficionado de a pie. Si quieres ver fútbol en la tele -de forma legal, claro-, te obligan a abonarte a una operadora de telecomunicaciones que te cobra una pasta para poder ver el fútbol.

Sí, sé que el fútbol es un negocio, que los que ahí están tienen que ganar dinero pero… ¿tanto? Salvando las distancias, esto lo comparo con la industria farmacéutica… ¿de verdad tiene que ser tan cara la investigación y el conseguir nuevos tratamientos para salvar vidas? Y es que esto me toca tan de cerca…

El Sevilla ha subido los abonos, la gente está algo -o muy- mosqueada; ha vendido a Diego Carlos y a Koundé, dos defensas que han dado un gran rendimiento y por los que se ha sacado un dinero considerable; ha traído a Marcao como defensa y a Alex Telles -lateral izquierdo cedido del Manchester United por un año- y acaba de anunciar el fichaje de Isco Alarcón, otro centrocampista más. Todavía faltan bastantes días para que se cierre el mercado de fichajes y estoy seguro que Monchi y su equipo siguen en la tarea, porque como en los primeros partidos la pelotita no entre… mucho me temo que volverán los silbidos desde la grada. Esperemos que esto no ocurra.

Yo soy un aficionado de a pie. Mi padre me enseñó a amar unos colores y un escudo. Sé que los clubes desde hace años son Sociedades Anónimas Deportivas -menos los que ya sabemos- y, por tanto, son empresas. Pero el aficionado quiere ver ganar a su equipo y si disfruta viendo un buen partido pues mejor. El fútbol está para disfrutarlo y los sentimientos de un aficionado a un equipo es lo que menos en cuenta se tiene hoy en día. El fútbol está muy mercantilizado y todo es dinero o, al menos, así lo parece, aunque algunos queramos negar la evidencia, queramos seguir amando unos colores y queramos seguir divirtiéndonos cada vez que vemos jugar a nuestro equipo. Y, por supuesto, ganando títulos…

¡Somos el Sevilla FC! ¡Nunca nos rendimos!

#SomosImparables #SeguimosJuanma #yomecuro 

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