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José Ramón Yúfera - Columnas Blancas

Los francotiradores

Seguramente, al estadio Olímpico de la Cartuja pueden hacérsele múltiples objeciones, falta de conectividad y frialdad para el fútbol, básicamente. Con el Lluis Companys (Montjuich) de Barcelona, constituye sin embargo el único ejemplo de titularidad pública que dignamente puede albergar partidos internacionales y/o finales en España. En Madrid, la antigua “Peineta”, actual Wanda-Metropolitano, estaba llamado a servir de olímpico multiusos y una especie de Wembley hispánico que proyectase la imagen de España hacia el exterior, pero los “hados patrios” no lo quisieron así. El resto de grandes recintos deportivos, incluido nuestro Ramón Sánchez-Pizjuán, son privados y no estadios, sino campos de fútbol, que es distinto. Los que son olímpicos (Vallehermoso, Juegos Mediterráneos, Son Moix, Chapín y otros) no son considerados para albergar eventos en fases finales como una Eurocopa, exceptuando quizá el Anoeta-Reale Arena.

Escrito esto, como dice uno de nuestros colaboradores y dado el medio fiasco de la selección nacional confeccionada por Luis Enrique ante Suecia y Polonia, ya se ha movilizado toda la munición y artillería en Madrid para “disparar contra todo lo que se mueva”. Otras veces, desde la capital, los disparos van contra nuestros clubs, especialmente el Sevilla y cualquier cosa que tenga relación con él: algún jugador, su afición, su director deportivo, una campaña publicitaria, sus instalaciones o lo que sea. Ahora es el Estadio Olímpico de la Cartuja, su césped y el público asistente. La culpa del fracaso contra escandinavos y polacos, según estos francotiradores del periodismo capitalino la tuvo el mal estado del verde y un público que parece no actuó como el nº 12 habitual. El ataque ya no es contra el SFC, sino contra la ciudad, que para mí es lo mismo.

Soy de los que piensan que la faraónica obra de 1999 no debió ejecutarse, quien ideó su construcción, no conocía bien la afición de Sevilla ni lo que es nuestro país, fue entonces cuando la candidatura olímpica madrileña chocó con la sevillana y desde allí se inició, con toda su formidable batería mediática, el desprestigio consciente y constante de nuestra ciudad. Creo también que en España se podría ir avanzando ya hacia un modelo económico que no dependiese tanto del turismo y la hostelería. Pero dado que dicho modelo, ni con crisis económicas ni pandemias parece cambiar ni hay voluntad de ello, lo que desde Sevilla no es admisible es que veladamente se reclame desde Madrid la sede de la Selección para esta 1ª fase de la Eurocopa 2020 con todos los beneficios de imagen y económicos que tal evento conlleva amparándose en excusas tan banales como el estado del césped o una supuesta desafección de los comparecientes. La sede inicial era Bilbao, ignoro los motivos reales de por qué la UEFA decidió finalmente cambiar a Sevilla, coronavirus o no de por medio, pero puede que algunos pensaran que tras esa decisión no habría más alternativa que Madrid, y se llevaron el chasco.

A estos francotiradores les digo que el césped de La Cartuja no es el culpable de los errores de Morata contra Suecia primero, y contra Polonia después tras escupir el poste el lanzamiento de G. Moreno. Tampoco es el césped el responsable de que Luis Enrique no haya convocado a ningún jugador del Real Madrid y de que se empecine en no entender que la conexión Sarabia-Gerard Moreno es la única que crea peligro, y les digo además que los espectadores puede que silbaran en fases del encuentro, pero son los mismos que normalmente siguen en butacones y mostradores a los “equipos globales” de nuestro país, los que devoran AS, MARCA, o E.D. y quedan abducidos ante los receptores de TV contemplando hasta la madrugada la cacofonía de programas pseudo-futbolísticos con sus personajillos escuchándose a sí mismos. Dicho público, no es mayoritariamente sevillano. Pero vaya, dado el juego de la Selección hasta ahora, el respetable compareciente, sevillano o no, tiene más que justificado los abucheos.

Ya pueden seleccionador y seleccionados quejarse cuanto quieran del estado del césped y los plumillas de rigor hacer eco exagerado de sus tristes justificaciones, pero a Lewandowski no le impidió el césped de La Cartuja ejecutar el impecable cabezazo que batió al bueno de Unai Simón. Los francotiradores que desde sus trincheras mediáticas en la Villa y Corte abren fuego contra todo lo que se mueve son los que reparten sus filias y fobias por los grandes clubs capitalinos, los que no entienden que el grueso de la Selección puede estar formado por profesionales que no hayan sido criados en Valdebebas o El Cerro del Espino, los que aprovechando cualquier fracaso insinúan que en el Wanda-Metropolitano o el Bernabéu todo habría sido distinto. En su momento, igual que antes a tantos otros, elevaron a Morata a la cima, y si ahora lo arrojan al despeñadero, que quede claro que serán ellos y solo ellos, no cualquier aficionado de provincias, los que tienen la exclusiva de ejecutar tal acción.

Afortunadamente, la partida de cierto futbolista del Real Madrid ha eclipsado momentáneamente todo lo demás. La atención de los francotiradores de la pluma y de la imagen se ha desviado a cubrir tan “inesperado” suceso por el que toda España debe, obligatoriamente, estar lamentándose mucho más que por el posible fiasco de la Selección Nacional. Y mientras la primavera nos ha hecho un regalo climatológico como despedida, los sevillanos y sobre todo los sevillistas, hemos de soportar los insultos y las provocaciones en pleno centro de la ciudad de un reducido grupito de ultras, que todos juntos caben en un SEAT-600, supuestamente venidos de toda España. Flaco servicio hacen tales gentecillas a la imagen de toda la afición española. ¿Quién los envía? ¿Por qué se permite? ¿A quiénes ven, oyen o leen, si es que saben, estos tipejos?

Termino este escrito deseando fervientemente que la Selección Nacional se clasifique para la siguiente fase de la Eurocopa, dando mi más sinceras condolencias a toda la familia bética tras el fallecimiento de Luis del Sol, también congratulándome por el brillante ascenso a la Liga Santander y  contra todo pronóstico de ese gran club olvidado en Madrid, la A.D. Rayo Vallecano y haciendo finalmente un llamamiento a los sevillistas de que estén ojo avizor, porque de nuevo aparecen los filibusteros en el horizonte en busca de la mayoría accionarial. Moros en la costa, que se decía antes. En este sentido, la posición del accionariado minoritario debe ser contra cualquier invasión extranjera y puede ser decisiva. Esto es lo que ahora nos debe ocupar, y preocupar. Saludos a todos y ¡Viva el SFC hasta la muerte!.

Se acabó la temporada

Con este título deseo incluir el extraño ciclo inaugurado el 11-6-2020 con la reanudación del calendario de liga interrumpido por la “pandemia” tras el 2-2 del 7-3-20 en el Wanda-Metropolitano. Mi última comparecencia en el RSP fue el 27-2-2020 en la vuelta de 16º de final de UEL cuando Bono cantó, cual muecín en su alminar llamando a la plegaria, tras “shoot” de Paun en el minuto 87. La “baraka” protectora del marroquí fue más fuerte que sus “djinns” (demonios) y el equipo arbitral letón comandado por Andris Treimanis oyó la advertencia del inglés Stuart Attwell (VAR) y accedió a rebobinar la jugada desde su inicio apreciándose la mano de Traoré. Luego, la “ruleta rusa” del partido contra C.A. Osasuna el 1-3-2020, gol de En-Nessyri en el minuto 93,  al que ya no asistí por encontrarme fuera aunque lo vi por TV.

Desde Junio de 2020, enésimo triunfo en nuestro duelo urbano, hasta la fecha ha pasado casi un año. De sobresaliente en cuanto a los resultados, un título y dos clasificaciones “champions”, no tanto en lo que al juego se refiere. Es el debate de siempre ¿exige demasiado el sevillismo? ¿No somos conscientes de nuestra realidad? ¿No reparamos que vivimos por encima de nuestras posibilidades? Supongo que cada parte tiene su razón, los que consideran que el equipo y su juego es mejorable, y los que creen que hay que estar satisfechos con lo logrado.

Es cierto que la temporada 2019-20 se enlazó con la actual y que por medio hubo la fase final de la UEL contra rivales de enjundia (AS Roma, Wolves, M. United e Inter) y tras su conquista, la Supercopa en Budapest contra el FC Bayern München, y menos mal que no se jugó el llamado “Mundialito de Clubs” al que teníamos derecho. Sin descanso y con las exigencias de la alta competición, demasiado se ha hecho. Mas nuestro ADN sevillista nos lleva a la exigencia, así que hay un regusto amargo por la forma de caer en cada una de las competiciones disputadas. Tal vez la vuelta en el Signal Iduna Park de Dortmund sea la menos frustrante. No voy a repetir aquí lo del gol de Piqué en el Nou Camp en la vuelta de la semifinal copera. En el CNL podría haberse metido más el miedo en el cuerpo a los del “duopolio+1”. Hay que reconocerlo, contra el Atlethic Club y el RMCF el alargue nos privó de tres puntos que hubiesen servido para como mínimo mejorar el 4º puesto. Pero también muy cierto que el gol de Bono en Pucela rescató un punto sobre la bocina, y a priori, nadie daba un duro por salir vivos del “Nou Camp” y el “Bernabeu”, y se salió. Y añadimos el “papuazo” del domingo en el 92, cuando todo apuntaba a una repetición de lo del día del Atlethic Club.

Sigo sosteniendo que, tal como está montado el fútbol en nuestro país, cualquier equipo que no sea del “duopolio+1” tiene vetado hasta pelear por el título. Mucho dinero y muchas influencias son necesarios, lo escribí en mi tercer artículo del presente curso (“¿Aspirante al Título?”). Como en 2007, una combinación de hechos, arbitrales y del propio juego, nos apean del campeonato. En 2007 en “Son Moix” fue el arbitraje de Iturralde con la asistencia del inefable y televisivo Rafa Guerrero, pero nadie se acuerda de que el equipo perdió en Tarragona un partido contra un colista, “Nastic”, ya desahuciado. Hoy, dos árbitros adscritos al colegio madrileño, Gil Manzano, expresidente de la Peña Madridista de Don Benito, y Del Cerro Grande, privan al SFC de un desenlace diferente al que se dio finalmente tras la mano de Balenciaga, pero hay que recordar la derrota frente a la SD. Eibar en el RSP o el empate al final del Real Valladolid en la 1ª vuelta. Para ser campeón, como mínimo, no pueden perderse ciertos puntos. Luego está el problema arbitral, pero ese es otro tema. Se ha ganado una barbaridad de puntos, se ha batido el record de puntuación que lo ostentaba Unai Emery, pero en mi modesta opinión se ha jugado demasiado al filo del alambre con resultados ajustados que han hecho peligrar el resultado.

El final del CNL ha sido el esperado, los tres primeros son los que ya se sabía desde Octubre, tal vez con una menor diferencia de puntos, los mismos que lo serán la temporada 2021-22, si un milagro no lo impide. En clave sevillista, se pueden generar dudas: ¿Se podría haber hecho más? Dada la conjunción astral de este año ¿Se ha perdido una oportunidad que, como en 2007, tardará otros 15 años en repetirse? El tiempo lo dirá.

No he tenido ni el más mínimo interés desde el gol de Iñaki Williams que supuso la derrota ante el Atlethic Club en saber cuál de los tres del “duopolio+1” campeonaba. Para mí es igual, es la misma hidra de tres cabezas. Lo malo es que el año próximo será idéntico desenlace, y nadie parece quererlo remediar. Los que han ganado el título saben que, independientemente de su ruinosa situación económica, mantendrán a Suárez, Oblak y su entrenador talismán. Los subcampeones, restañan las heridas de su “fracaso” allanando el terreno para que M’Bappé y Haaland desembarquen en la Castellana, así,  los palmeros del “padre Pérez” ya hablan de la irresponsabilidad que sería que el PSG y su dueño osasen obstruir la salida de su estrella porque sería ir contra los deseos del futbolista ¿No es una canción que a todos los sevillistas nos suena desde el verano de 2005? Y por último, el 3º en el “pódium” desea mantener a Messi, posible causa de su ruina económica, y se le permite.

Es una obscenidad que en las circunstancias actuales la LFP, la RFEF, el CSD o quien sea, miren para otro lado si se consuman estos actos. Pero además atenta contra el equilibrio y la pureza de la Liga, es una competencia desleal clara. Si ante los nada oscuros objetos de deseo del santón que preside a los de Concha Espina los demás clubs de la LFP callan, luego que no haya quejas de ligas de 100 puntos y de que el 3º saca “tropecientos” al 4º. Si mientras la LFP se ceba contra los “Guadalajaras o  Salamancas de turno” en tanto que tolera que  el “duopolio+1” siga con patente de corso para más desmanes abogando encima por el engendro de la “Superliga” para que los demás les paguemos las deudas de sus excesos, el SFC, ni ningún otro, podrá optar jamás a algo superior al 4º puesto.

Falta de gol en la 2ª línea, marcadores muy cortos, juego excesivamente horizontal y previsible… son algunos defectos que deben pulirse. No sabemos si con más gol el sistema mejorará los números y dará tranquilidad al espectador sevillista hasta prescindir de la cafinitrina, pero habrá que comprobarlo, ya que la realidad incontestable es que una plantilla sin descanso estival ha hecho 77 puntos. Por otro lado, que nadie piense que por haber participado en “Champions” y ganar el derecho para la misma competición en la 2021-22 el club puede tirar la casa por la ventana para hacer un equipo que iguale en posibilidades a los del “duopolio+1”, las ganancias se han visto limitadas por los 14 meses de ausencia de público en el RSP y la inexistencia de campaña de abonos. Para pelear en igualdad de condiciones contra éstos, la batalla está en otro sitio.

Termina la temporada con buen sabor de boca en cuanto a los números, no tanto en cuanto al juego, pero es lo que hay. Felicidades a todo el sevillismo por el 4º puesto y a los profesionales que lo han logrado, plantilla, cuerpo técnico, director deportivo y Consejo,  y a soñar con la próxima temporada, que en ilusión no nos gana nadie.

¿Tongo en La Línea?

Según la RAE, la palabra tongo, tiene su origen en la germanía tongo, que significa componenda o engaño. La primera forma reconocible aparece en un juego medieval de apuestas con fichas o monedas en lo que actualmente es territorio español, donde ya un “tongo” era un “apilado de objetos”, el toco de fichas o monedas que le da el nombre al juego. Y significa engaño o trampa consistente en dejarse ganar en una competición, especialmente deportiva, a cambio de dinero. En la esfera política es un amaño del resultado de una votación u otra cosa. Viene a ser lo mismo.

Actualmente, la palabra tongo en el ámbito deportivo está en desuso, si no desparecida completamente. Hoy, los plumillas-gurús, especialmente los de la villa y corte, prefieren el palabro “bizcocho” para definir extrañas componendas que provocan resultados atípicos e inesperados en esto del fútbol, eso sí, sólo se preocupan de tales menesteres cuando a alguno de los equipos de sus filias o fobias les afecta. Explico esto porque a las generaciones actuales les parecerá extraña la palabra, pero a los ya de 3ª edad, no. Sabemos que era algo habitual en el boxeo, y también a veces en el fútbol, en nuestra liga, y sobre todo, al final de cada temporada. Ejemplos hay, a manojitos.

La explosión de las apuestas, ajenas a las clásicas quinielas, provocó un ascenso de tales prácticas y llevó hace algunos años a futbolistas y a clubs al banquillo de los acusados por las sospechas de amaño, incluso por goles en tramos de partidos. Prácticamente erradicado el vicio en la LFP, es más frecuente en las categorías inferiores de nuestro fútbol.

El pasado domingo, en el estadio municipal de La Línea de la Concepción (Cádiz), se produjo un resultado que por afectar negativamente a nuestro primer filial, el Sevilla At. Club, me llamó poderosamente la atención: Real Balompédica Linense – 0 – Córdoba CF – 5.  Ambos equipos, encuadrados junto al S.A.T. en el mismo subgrupo de ascenso a 1ª RFEF por su clasificación en la anterior fase regular del grupo IV de 2ªB, han desarrollado a lo largo de esta extraña competición en el curso de la pandemia trayectorias bien diferentes. Mientras que la RBL entró en esta 2ª fase como segundo clasificado, por detrás de nuestro filial, el Córdoba CF llegó en situación bastante más apurada. Un equipo hecho para jugar los play offs de ascenso a la Liga Smartbank ha estado en serio peligro de pelear por mantener la categoría y hasta tener un doble descenso, prácticamente daban por bueno el haber logrado plaza para esta fase que a dos de sus seis componentes da derecho a disputar la próxima temporada 2021-22 el campeonato de 1ª RFEF.

La RBL aseguró en La Nueva Condomina de Murcia el primer puesto, por el contrario, el SAT se ha dejado arrebatar la 1ª posición con la que empezó esta fase, y está en el 2º puesto, y tras el mencionado y escandaloso resultado del domingo, a un solo punto del Córdoba CF. El equipo de la ciudad califal solo había ganado un partido en este período ante la UD Tamaraceite, como el Sevilla At., pero en todo el campeonato, incluida la fase regular, solo había logrado 24 goles. Ninguna goleada ni en El Arcángel ni fuera.

Por otro lado, la “recia balona”, apodo como se conoce en la provincia de Cádiz al club representativo de la ciudad de La Línea de la Concepción, el domingo hizo de todo, menos ser “recia”, al revés que en las dos fases del presente campeonato. Llama la atención cómo se fajaron sus jugadores un par de jornadas antes contra nuestro filial. Argumentarán que conseguida la clasificación para 1ª RFEF “estaban en chanclas”. Puede ser, pero ¿hasta el punto de encajar un resultado humillante? La próxima y última jornada rinde visita al “Jesús Navas” la RBL, la pregunta es ¿Seguirán en chanclas?

Para la afición sevillista está claro que el Sevilla At. está para lo que está, proporcionar canteranos al primer equipo o sacar réditos por ellos. A sus seguidores nos da igual estar en una u otra categoría y además tenemos claro que no se debe entrar en batallas en las que poco hay que ganar y mucho que perder. Pero que no nos tomen por idiotas. Una petición de investigación a las instituciones federativas ante tan sospechoso resultado, insisto, 0-5 entre dos equipos con trayectorias diametralmente opuestas, llevaría al Sevilla FC, como entidad, casi con toda seguridad a un desgaste de su imagen. De nuevo el club poderoso que acosa y no deja respirar a los pequeños. “¡éstos sevillanos!”.

Esperemos que Paco Gallardo y los jugadores que alinee el domingo estén acertados y ganen el partido, vengan los profesionales de la “recia balona” en chanclas o no. Pasará lo que tenga que pasar, pero al menos con este escrito, que sepan en Córdoba y en La Línea de la Concepción, que lo del domingo último en el municipal linense, suena a un tongo del tamaño del Peñón de Gibraltar, y que los sevillistas no nos chupamos el dedo.

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