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José Ramón Yúfera - Columnas Blancas

Debates

Pasaron las fiestas primaverales de la ciudad las cuales son cada vez menos nuestras gracias a la alianza entre la política y la hostelería y en éste sentido, mi momento favorito, en clave de fútbol evidentemente, fue cuando el cuadro flamenco de la caseta de la que soy abonado consorte, oriundo de un pueblo entre Utrera y Jerez de la Frontera creo, gritó al término de una actuación: “¡Hala Madrid!” sin que nadie les contestara. Fue como un soplo de resistencia a la “madrileñización” de la Feria y también a la transformación que está, solapadamente, sufriendo para parecerse a la fiesta de otra ciudad andaluza. ¡Que los éxitos del RMCF, en Sevilla, importan un rábano, vamos!

Se aproxima el final de la temporada 2021-22 y el sevillismo está enfrascado en la continuidad o no del actual entrenador de la 1ªplantilla. Ha sido el debate de todo el año. Desde éstas líneas yo, a día de hoy, no me atrevo a pronunciarme. Entiendo el enfado de la mayoría aunque habría que matizar varias cuestiones.

La 1ª, y que nuestra exigente (y no exenta de razón) afición nunca debe olvidar es el fraude que es nuestra competición liguera y que esta temporada se ha manifestado en toda su verdadera dimensión. El SFC lucha contra un ramillete de clubs, el que llamo “tripolio” (RMCF, FCB y CAM), que nos duplican en presupuesto, pero no es esto lo más importante porque en otros torneos como la Bundesliga es posible que un desconocido y humilde Hofenheim llegue a campeonar, y en la “Premier” inglesa, a pesar del “Big Six” (allí al menos son 6 los aspirantes de inicio, y no 3 como aquí) puede algún año colarse un Leicester de la vida. En España es impensable. Hace 20 años que el Valencia CF rompió las alambradas de lo que es considerado un coto cerrado por los arriba citados, y hasta hoy. Y anteriormente habría que remontarse a los primeros ochenta (entra ya en la Historia, casi en el “proto-fútbol”) para ver cómo durante 4 años ninguno de los del “tripolio” fue campeón.

Amén del debate sobre la figura de Lopetegui, lo expuesto es también un tema de discusión interesante. Varios años lleva el CAM gastándose lo que no tiene, su argumento es que son 10 temporadas seguidas las que lleva en “Champions”, pero muchos creemos que hay algo más que atenta contra el tan cacareado “fair play” financiero (que tanto dicen defender las instituciones del fútbol patrio) que ayuda, y de qué forma, a esta entidad a no caerse del cuarteto de cabeza. Este invierno, cuando antes algunos clubs han sido descendidos administrativamente, algunos hasta han desaparecido, y otros históricos, y no quiero dar nombres, las están pasando canutas en la Liga Smartbank con el aliento en el cogote del sr. Tebas sobre el tope salarial, el FCB, endeudado hasta las cejas, ha hecho un equipo, entrenador incluido, que le ha permitido saltar desde la mitad de la tabla hasta el 2º puesto, arbitrajes aparte, y casi nadie ha dicho nada, sólo algo se ha insinuado en alguna emisora radiofónica local, y en la del SFC. Hace unos días le decía a un amigo, simpatizante madridista, que el domingo perdían contra su vecino urbano para hacerles el favor de asegurar plaza “champions”. “No hombre, es un “derby”, eso no lo permite la afición merengue”. “Al tiempo”, le contesté, “Vais en el mismo barco, un RMCF con la final asegurada y con el título liguero conseguido no va a pelear como lo hizo en el RSP”. Si alguien vio el partido en el Wanda-Metropolitano de anoche que me diga en la cara que no fue una pantomima desde la alineación merengue de salida hasta el final.

Si los sevillistas reparamos en esto, tal vez la caída el equipo, incluso antes de la 2ª vuelta, hasta perder toda posibilidad de hacerse o disputar el título, e incluso la 3ª plaza, se nos haga menos traumática. Hoy, 9 de Mayo, en una de las emisoras capitalinas al servicio del “tripolio” ha estado nuestro presidente. De muchas cosas parece que ha hablado, incluso hasta de un posible cambio de nombre del RSP (tal anuncio merece un artículo aparte que incluya la protección como BIC del mosaico de Santiago del Campo), pero en nada se ha referido al fraude que es la liga española, y tengo que escribir que a los sevillistas nos gustaría dirigentes algo más osados que se refiriesen a esta, para mí palpable, realidad. Sólo Ramón Rodríguez, cada vez que lo entrevista la impertinente reportera de “Mediapro” al término que el SFC juega en los campos del “tripolio”, se atreve a llamar las cosas por su nombre para que lo crucifiquen luego.

Hechas estas matizaciones, el debate que sólo parece interesar al sevillismo, cuando quedan tres jornadas para el final del Campeonato, es el del entrenador. En éste sentido yo no oculto lo que me parece un mal juego ni el atasco u ofuscación de ideas que de solución a la escasez de goles o a la casi inexistencia de un medio campo. Cuando el equipo visitó Mendizorroza escribí que pocos puntuarían allí en un intento de justificar y defender el papel del entrenador, me equivoqué. Se sacó un empate milagroso que luego, como ayer en La Cerámica y en otras ocasiones, se ha demostrado claramente insuficiente a tenor de lo que han hecho otros. Hoy, el sentir general de la afición es que se han perdido puntos, a pesar de la escasez de derrotas, contra equipos con los que nunca, dadas las aspiraciones de la sociedad, tendrían que haberse perdido.

Explicaciones y justificaciones pueden darse las que se quieran: COVID, lesiones de más o menos larga duración, la caída de un pilar básico como Fernando, decisiones arbitrales claramente perjudiciales (Son Moix, Vallecas…), torneos de naciones en fechas intempestivas, etc… pero la realidad es que el entrenador no ha dado con la solución para sacar el máximo rendimiento a cada uno de los jugadores que tiene a su disposición. Hay jugadores, no doy nombres, que están solo para lanzar faltas, y otros, que no se van ni de su sombra. Lopetegui, da la sensación de estar perdido y que la situación, llámese exigencia, fracaso en los torneos continentales y en la Copa, ésta con todos sus atenuantes, jugadores que no responden, o lo que sea, parece fuera de control.

Mas es indiscutible que los números lo sostienen.

El Miércoles nos visita un RCD Mallorca agonizante tras ser vapuleado por un rival directo y con un entrenador, que en tiempos, se las mantuvo tiesas con el SFC. Le llevamos 33 puntos, pues temo por el resultado. Arriba escribí que aún no me atrevía a manifestarme sobre la continuidad de Lopetegui, tiene contrato hasta 2024, y habría que valorar esto también. Mi opinión va a depender de la clasificación entre el cuarteto de privilegio pero también de las sensaciones de juego que de el equipo, incluso si en el próximo encuentro se consiguen los tres puntos (nada debemos esperar de otros resultados anteriores de la misma jornada). Solo quedan dos puntos para el objetivo liguero, deben conseguirse el Miércoles y como diría el gran Caparrós, ponerse ya las chanclas. Si eso no sucede, todo se complicará más.

¡Que bote Nervión!

¡¡“Que bote Nervión, que bote Nervión”…!! Coreaban los granadinistas desplazados a nuestra ciudad cuando V.Díaz empató en el 88 presagiando que como mínimo se llevaban el bagaje de un punto dado el tiempo reglamentario que restaba. No contaron con el alargue de 9 minutos que el sr. colegiado madrileño Ortiz Arias decretó subsanando en parte el lamentable trabajo que él y su colega Medié Jiménez efectuaron durante el juego. Esos 9 minutos significaron para nuestros colores un chute anímico proporcional a la depresión en la que se entró tras la injusta anulación del primer gol de Mir que hubiese significado dar carpetazo al choque.

Hasta ese momento se condujeron respetuosamente ambas aficiones. La lesión de Torrente y la sustitución de Escudero fue saludada con deportivos aplausos por la hinchada local, de forma que el postrero cántico coral granadinista desentonaba  y nos retrotraía a hechos ya muy lejanos en el tiempo que solo viejos como yo y los esforzados miembros del Área de Historia del club pueden contar. Primavera de 1972, ante-penúltima jornada del CNL, un SFC en caída libre visitaba con urgencias clasificatorias el Viejo Los Cármenes. Un supuesto amaño de compra aireado en la prensa local de Granada (a saber de qué fuente partió la calumnia) derivó en una extrema hostilidad de la ciudad contra el SFC. “Mañana a morir aquí”, narró el gran José Antonio Blázquez que gritaron a las puertas del hotel de concentración del Sevilla.  El equipo, muerto ya desde muchas jornadas antes, fue un pelele (3-0 fue el resultado) en Los Cármenes a merced del Granada cuyo público desató todo un infierno contra los nuestros.

Aquél  GCF presidido por su ex–portero, el “racial” gallego de O Porriño Cándido Gómez, cuentan que ha sido el mejor de su historia: dos veces consecutivas 6º en la Liga en 1972 y 1973. Fue entonces cuando movieron el foco de su histórico “derby” contra el CD Málaga hacia el SFC cayendo en ese extraño e injustificado revanchismo anti-sevillista que la mayor parte de aficiones andaluzas padecen.  Barrios, Parits  y Enrique Porta eran sus goleadores, y tenía en defensa a un ramillete de latinoamericanos (Aguirre Suárez, Fernández y Montero Castillo) que fueron apodados “los carniceros” por la prensa capitalina por la entrada de Fernández a Amancio (Copa del año 1974) al que le fracturó un cuádriceps. La indudable grave entrada engendró un enfrentamiento verbal entre el “ye-yé” Velázquez y “Joseíto” (entrenador del GCF) y gracias a la “moviola” interesadamente azuzada por la prensa madrileña, Fernández fue sancionado con 15 partidos de suspensión, fue el primer jugador castigado “a posteriori” por la TV, dado que el colegiado catalán Sr. Oliva ni siquiera mostró tarjeta blanca (entonces eran de ese color). Sin duda era una sanción merecida, pero como hoy el VAR, la “moviola” no actuaba de la misma manera cuando eran Goyo Benito y Pedro de Felipe los que hacían una entrada alevosa, sin obviar además, que Fernández y Cía. observaban igual “contundencia” contra todos los equipos, no sólo contra el RMCF. Tras aquellos sucesos, el club de Los Cármenes solo sobrevivió hasta 1976 en 1ª división. No regresó hasta 2011 y no lo deberían olvidar en Granada.

Completaba ese “team” un portero canario, Ñito, que gustaba provocar a las gradas sevillistas cuando le tocaba jugar en el RSP.  Contra una plantilla de tales características, muñida por obra y gracia de su presidente a su imagen y semejanza, fue contra quien tuvo que vérselas el moribundo SFC en la primavera de 1972. No deseo remover viejos rescoldos, pero donde hay cenizas, fuego hubo. Cuando V. Díaz hizo un empate que parecía definitivo, oía el coro granadinista en la curva de grada alta de Gol Sur y, mientras me acurrucaba y revolvía en mi asiento (hasta preocupar a mis vecinos de localidad) sin querer ni mirar el juego por temor a un resultado aún peor, se me vinieron a la cabeza los recuerdos de los partidos contra el Granada CF en la primera mitad de los años setenta. Afortunadamente mucho han cambiado para bien las cosas, las vicisitudes posteriores de la entidad nazarí ha provocado que, excepto algún episodio copero, no han existido enfrentamientos contra el Sevilla entre 1976 y 2011. La sociedad ha cambiado; el fútbol, salvo excepciones, no es considerado tan indicativo del prestigio de una ciudad como lo era antaño, los choques frente al GCF mantenidos en los últimos años han sido normalísimos, más sigo creyendo que ese revanchismo injustificable e inexplicable anti-sevillista que aqueja a tantos clubs en Andalucía y resto de España subyace latente, dormido, en espera solo de un batacazo del SFC para manifestarse con toda su intensidad como en aquéllos ya lejanos años setenta. El SFC tiene rivales deportivos, pero algunos son enemigos, más que rivales. Que no se olvide.

¡¡¡“Que bote Nervión… que bote Nervión”!!! Y Nervión botó, en efecto, y con cuánta intensidad, hasta hacer temblar los cimientos de su epicentro, el estadio RSP. Y botó mientras miles de gargantas quedaban roncas y hasta dejar incrédulos y estupefactos, con cara de tontos, a quienes tan felices se la prometían en el minuto 88. Liberado de ataduras mentales, el equipo se soltó e hizo dos goles en el prolongado, y justificado, descuento decretado por Ortiz Arias. ¿Qué tiene este tan sevillanísimo barrio donde el Sevilla radica hace ya casi un siglo que tantos sentimientos contradictorios despierta? ¿Qué magia posee que hasta sus rivales se acuerdan de él? Quiero pensar que los cánticos de anoche proferidos por los hinchas rivales son solo un eco de un pasado remoto, fueron muy breves, 4 minutos solo, hasta que Mir desniveló de nuevo el juego.

Y que nadie se confunda, solo hago éste ejercicio de memoria para que algunas cosas no se repitan, nada malo le deseo al club de Los Cármenes, que consiga la permanencia más pronto que tarde, y cuando la temporada venidera nos tengamos que enfrentar, que todo discurra como hasta el minuto 88, no ya entre los profesionales, sino entre las respectivas aficiones. Que no se aventen desde el graderío rescoldos de otras épocas afortunadamente pasadas para ambas entidades. En éste sentido, aplaudo la actitud de la grada de animación de Gol Norte: no hubo respuesta al corto intento de mofa ni siquiera tras el resultado final, a no ser que las “referencias” a nuestro próximo rival en liga hayan herido los sentimientos de los granadinistas, que todo puede ser.

Utopías

Como cada semana, quedo con un amigo sevillista, abonado y accionista, para que me entregue exquisitos manjares avícolas traídos de las primeras estribaciones de la Sierra Morena sevillana y además, mientras degustamos un buen café, hacemos intercambio económico y de opiniones sobre este SFC que nos quita el sueño. Me preguntaba si fui el domingo al RSP y le contesté afirmativamente. Él también asistió, pero, en medio de la irritación momentánea por el desenlace final, juró y perjuró que en ésta temporada ya no volvería a ir (ya pasará el enfado). Como vio que yo no estaba disgustado del resultado frente a los “txuri urdines” se sorprendió algo, porque él si lo estaba. Y ahí empezó un encendido y amistoso debate sobre el juego del equipo, sus posibilidades en esta temporada y las justificaciones que desde dentro del club se da a los “malos resultados” de las últimas jornadas.

La verdad, es que el domingo tenía pocas ganas, muy pocas, de acudir al RSP. Rumiaba que iba a pasar un mal rato. Mi experiencia me indicaba un resultado negativo. Se daban todas las circunstancias anímicas, físicas y meteorológicas para ello: se venía de dos empates en Liga en campos en donde nuestros rivales directos e incluso los que no lo son, han vencido; el fiasco en el Olímpico de Londres reforzó la discusión interna del sevillismo sobre el sistema de Lopetegui con lo que se presumía un bajón anímico de quienes saltasen a la pradera nervionense y por añadido del respetable asistente, ambos relacionados; seguía y se incrementaba la plaga de lesiones (otra vez en un calentamiento); enfrente llegaba un equipo de enjundia y la tarde se había puesto, climáticamente hablando, para quedarse tranquilamente en la camilla jugando con mi nieta. La tormenta perfecta para un sofocón.

He de admitir que lo tengo fácil, solo he de cruzar la acera para entrar en el RSP. Temí la soledad del equipo, y aunque fuese para hacer bulto, al final decidí acudir. Me gasté 2.-€ en un impermeable y entré con la idea de si la lluvia arreciaba y se iba produciendo un marcador adverso, siempre estaba a tiempo de volver a cruzar la acera y en 5 minutos sentarme en mi salón. No se produjo ni lo uno ni lo otro, así que me zampé el partido entero hasta que Soto Grado lo dio por concluido. ¿Qué si salí contento como me preguntaba mi amigo el que me proporciona excelentes huevos de gallina de campo? No, pero tampoco enfadado ni disgustado. Acudí al estadio casi con la absoluta certeza de que se perdía, y no fue así. Se mantuvo una vez más la puerta a cero y se sumó. En otra coyuntura no demasiado lejana, el choque se habría perdido.

Sin entrar en el debate del sistema de Lopetegui, aquí debo romper una lanza por jugadores que en estos últimos meses, a día de hoy, han mantenido vivo al equipo. Son profesionales muy criticados por esa parte de la afición que se deja pastorear por la “canalla mediática local”. Que no valen, que “Monchi” se ha equivocado. Pues sostengo que hay puestos en los que hasta un tercer futbolista para el mismo está más que cumpliendo. Rekik, vituperado y ahora añorado, Augustinson, uno de los mejores en Vallecas, Londres y el domingo, Gudelj, Mir, Dimitrovic, dos paradones el domingo, más Oliver Torres. Si no es por éstos, hoy llevaría el equipo al menos siete derrotas. En otras temporadas se criticaba que existía una gran diferencia entre la 1ª línea y la 2ª, pues en ésta no hay tanta diferencia, y el mérito es de Ramón Rodríguez Verdejo.

Se podrá discutir sobre si Navas debe estar o no de inicio en su posición natural, sobre el sistema, sobre no ir de primeras por el rival y la poca verticalidad, pero no del compromiso de cada uno de los jugadores. Desde mi punto de vista, en éste sentido, sólo me está decepcionando Martial. En la pasión de tan diferentes pareceres, mi amigo, sevillista donde los haya, se centra exclusivamente en los aspectos concretos del juego, y yo, me voy por asuntos de más altura en un intento de explicar que el equipo haya perdido el colchón de puntos sobre sus perseguidores y tampoco se pueda ya pelear por el título. En mi deseo de poder acabar alguna vez con “la mafia” que controla la liga española mi interlocutor me llamaba “utópico”, y seguramente tendrá toda la razón, pero yo digo que es más utópico aún quien crea que el SFC pueda, no ya ser campeón de Liga, sino pelear por el título, si antes no se soluciona el gravísimo problema de propaganda-mediático que tan decisivamente influye en el arbitraje (con o sin VAR), y el de un justo “fair play” financiero que no haga excepciones con nadie. Dos de nuestros perseguidores están jugando económicamente dopados, uno desde hace un lustro, y el otro, desde Diciembre último.

Me importa un rábano lo sucedido en la Castellana en el llamado clásico. Soy de los que piensa que concederles audiencia solo vale para engordar su injusta situación de privilegio. Si a los anfitriones los han puesto con la popa mirando al SE y la proa al NO su culpa han tenido, no por los errores de su entrenador o la episódica ausencia de su principal goleador, sino por haber permitido sin piar que quien tan gravemente los ha humillado haya podido hacer un equipo nuevo en el mercado de invierno con la tan cacareada desastrosa situación económica heredada de una pésima gestión anterior. Ni vi ni me importa el resultado, me preocupa solo en lo que afecta al SFC. Con su silencio cómplice, los “desflorados”,  han contribuido a revivir a ese “Barça triomphant, mes que un club”, el que con un partido menos ya iguala al Sevilla en puntuación, y gracias en parte a su tolerado “dopaje financiero” (Tebas ni “mu”) nos superará en la misma el domingo 3 de Abril sobre las 23´00 horas.

Callan porque van en el mismo barco de tres tripulantes en exclusiva. El que pagará la “super-rubiales” en mahometanas tierras el venidero año ya debe estar inquieto por la presencia de los dos finalistas de la Copa del Rey de 2022, así que lo último que deseará será la presencia del SFC. Sufragar tal “evento” con dos entidades, respetables, pero que no entran en el mercado global puede admitirlo a regañadientes, pero tres ya es demasiado.  Sin duda, negar eso y tratar de evitarlo es una utopía, pero pensar que nuestro Sevilla, ni nadie en España, pueda ser campeón de liga teniendo enfrente a tal “fútbol-negocio” hecho con cartas marcadas, lo es más aún.

Vallecas

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