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José Ramón Yúfera - Columnas Blancas

Amarga victoria

Sensación de victoria amarga, 3-0 ante uno de los rivales más duros de la Liga Santander y contentos sí, por el juego desplegado y por lo inapelable del marcador, pero lo ocurrido en la contienda (sólo así puede llamársele) SFC-Getafe de la 22ª jornada del actual CNL nos deja el temor del alcance de la lesión de Ocampos, la imagen de la riña entre banquillos y si ésta va a servir otra vez de carnaza para cierta canalla.

Lo fácil es ensañarse con el togolés, pero no debemos olvidar que, independientemente de lo temeraria de su acción, el central getafense no hace sino seguir las consignas de su entrenador. Sin discusión, la acción merece sanción en el campo y luego la administrativa. Si llega o no tarde y si tiene cierto historial de jugadas peligrosas es otra cuestión que puede agravar o aliviar su castigo. Pienso que, simplemente, Djenné no midió bien esforzándose en lo que Bordalás le habría ordenado y su acción tuvo consecuencias graves. Los sevillistas, por pura coherencia con nuestra historia, no debemos caer ahora en la tentación de poner en la picota al futbolista rival, porque también hemos tenido profesionales que han sido mediáticamente lapidados y no nos ha gustado, y no hace falta dar citas. Lo último que debemos hacer es transformarnos en la versión sevillana de los que desde medios escritos y sonoros nacionales tanto nos vilipendiaron por hechos semejantes, o por mucho menos. Creo que el primero en respirar hondo ha sido el mismo Djenné al saber que la lesión de Ocampos no va a ser tan temible como se esperaba. Que saque la lección oportuna de lo peligrosa de su acción, y ya está.

En cuanto a José Bordalás tengo igual opinión. El marcial alicantino del barrio de Rabasa podrá caernos mejor o peor, y gustarnos más o menos su juego, pero, volviendo a la coherencia, no hace tanto que el SFC tuvo entrenadores que practicaron ese “otro fútbol”, el de “al límite” (y nuestra afición se identificó plenamente con ellos) como única forma de sobrevivir en este planeta prohibido y coto cerrado de tres “predators” que era, y es, es el fútbol español. Nada ganamos con despellejarlo. Tal vez se haya visto obligado esta temporada a acentuar los aspectos negativos de su forma de entender el fútbol, y eso es algo que solo él y su club saben. Cuando a alguno de nuestros técnicos desde la caterva mediática madrileñil se le ponía a caer de un burro lo veíamos muy injusto.

Si Bordalás también tiene o no su historial, creo que eso a los sevillistas no nos compete. A mí, personalmente, no me gustan los entrenadores que corren la banda como un lateral y manotean casi dentro del terreno de juego obstaculizando a los rivales al Marcelino estilo, o están en constantes aspavientos y quejas provocativas. Son sus sistemas, y si el reglamento lo permite o no hay “refferees” que lo impidan, nada se puede hacer. Su camino hasta ahora ha sido ascendente. Si tras esta temporada sigue su progresión o se convierte en un entrenador de 2ª opción, el clásico “revulsivo” para equipos en caída libre, o debe emigrar, el tiempo lo dirá. Su tacticismo en rueda de prensa post-partido intentando desviar la atención hacia Lopetegui y quejarse de cómo la “expulsión injusta” de su central condicionó la marcha del choque no tiene mucha defensa. Él debe saber como nadie que, tal y como se venía desarrollando el juego, el gol sevillista iba a caer más tarde o más temprano. Fruto de un penalti, de un error de su defensa, o de una expulsión dada la agresividad del conjunto del Sur de Madrid. Fue esto último. A lo mejor el resultado hubiera sido más estrecho, pero nada más.

Otra cuestión es la definición de “fútbol al límite”, y sobre todo, quiénes y en qué circunstancias lo consideran aceptable. El actual “leader” de la competición tiene un entrenador que lleva practicando dicho sistema 11 años sin que nadie le tosa. Todos sabemos que en nuestro CNL ha habido, y hay, jugadores en muy determinados equipos especialistas en el “otro juego”, en la provocación y en salir no solo indemnes, sino con la expulsión de un contrario ganada.

Se dice y escribe que la jugada clave fue la entrada de Djenné a Ocampos pues provocó la expulsión del central getafeño y luego la de ambos entrenadores. Desde mi humilde punto de vista creo que fue la gota que colmó el vaso que venía ya llenándose desde la 1ª parte, y seguramente desde partidos atrás en el tiempo. Para mí que todo lo ocurrido desde el minuto uno es responsabilidad del equipo arbitral designado. Se sabía la táctica que nuestro rival iba a traer, si desde el principio MM, el otro alicantino protagonista, y el ponferradino GG en la sala VOR-VAR hubiesen puesto las cosas en su sitio, seguramente no se habría llegado a los desagradables incidentes del minuto 54.

No hace falta recordar aquí la trayectoria que el “benidormer” “Silbato de Oro 2015” tiene con el SFC, y el partido contra el Getafe no fue una excepción. Este árbitro FIFA anuló el gol a Ocampos tras ser avisado por GG desde el VAR. En ninguna imagen aparece la famosa mano del argentino. ¿Predisposición? ¿De cuál de los dos trencillas? Más bien corporativismo entre colegiados. En cualquier caso, un desastre para la pureza y la imparcialidad que se supone en el arbitraje. El “refferée” principal no señaló siquiera falta en la entrada de Djenné, y estaba delante, por 2ª vez le avisó GG desde el VAR. Acudió corriendo desde fondo para atajar el rifirrafe entre banquillos y solo supo aplicar una decisión salomónica con “tics” autoritarios.

El sevillismo debe estar indignado, pero no contra el Getafe, ni contra su técnico ni ninguno de sus profesionales, sino contra el CTA. El Consejo del SFC debe admitir claramente que en el fútbol español existe un grave problema arbitral del que los trencillas de cada jornada no son más que la punta del iceberg. Es un problema endémico de un colectivo mal preparado física, técnica y psicológicamente y controlado además por un CTA críptico que no evoluciona y sin reglas precisas en la designación de equipos arbitrales para cada partido. El VAR solo ha servido para generar más polémica, ente otras cosas por la falta de criterios unificados y porque ha fortalecido en el enjuiciamiento de los lances de cada partido un corporativismo tóxico. Si el SFC y otros clubs de la LFP y RFEF, desean al menos aliviar este problema, deben denunciar esta situación en la Asamblea Anual del mes de Julio, y no con una pataleta cuando nos toque el M.M., G.G. o tantos otros de turno. Debe reclamarse una profesionalización mayor en el arbitraje y una dedicación exclusiva, transparencia desde el CTA en las designaciones y publicación de unos criterios unificados así como de las sanciones para los malos arbitrajes.

Los que mean colonia

Afortunadamente les han parado los pies. Los organismos internacionales que controlan el fútbol mundial han dicho NO. No habrá por el momento competición europea cerrada para unos cuantos, quince miembros “permanentes” más otros cinco no permanentes, entiéndase, éstos últimos en calidad de invitados por sus méritos en el curso anterior. Tan “selecto” club lo integrarían Arsenal, Chelsea, Liverpool, Manchester United, Manchester City, Tottenham Hotspurs, AC. Milán, Inter Milán, Juventus, FC. Barcelona, Real Madrid, At. Madrid, París S.G., Bayern Munich y Borussia Dortmund.

En realidad intentan legalizar algo que ya ocurre “de facto” no solo en España, sino en casi toda Europa. Varios clubs dominan el cotarro local desde siempre gracias a haber estado en el momento y sitio preciso cuando comenzó la alta profesionalización. Pero siempre hay cierto riesgo, no olvidemos que el fútbol es también un juego, y es lo que tratan de evitar. En nuestro país, todos sabemos quiénes ocuparán las tres primeras plazas al final de cada CNL, otra cosa es el orden entre ellas. Y luego se arroja, como hueso para jauría, un 4º puesto para quien lo pueda alcanzar. En todas las llamadas “ligas mayores” de la UEFA ocurre igual, aunque en ninguna de forma tan descarada como aquí.

En tal coyuntura de calendarios apretados por la guerra en forma de pandemia que padecemos, por el enjambre de torneos domésticos y continentales que hacen perderse al aficionado, por la incertidumbre de cuándo volverá el público a los estadios y porque algún club se ha embarcado en una profunda y costosísima remodelación de su estadio, hay quien quiere asegurarse por escrito y ante taquígrafos que va a disfrutar por siempre jamás de los dineros televisivos y todo lo que ello conlleva. Ese es el sentido del proyecto.

¿De quién parte la idea? Casi todo el mundo lo sabe pero nadie quiere aún apuntarse la autoría. El 25-1-2017 tuvo lugar un hecho, bien pregonado por TVE, que como sevillista me llamó la atención. Ocurrió justo después de los tres choques en Copa y CNL que el SFC hubo de padecer aquél enero contra el RMCF, los de los incidentes con Sergio Ramos. La Sociedad Española de Radiodifusión (grupo PRISA) y la UNESCO organizaron en el salón de actos del Museo del Traje en Madrid un acto titulado “Sin respeto no hay juego”. Acudieron entre otras personalidades los presidentes del RMCF (Florentino Pérez) y FCB (J.M. Bertomeu) y el de la Juventus FC S.p.A., A. Agnelli, (último dinasta de la familia que lleva un siglo controlando la entidad turinesa). No pude dejar de relacionar la sarta de lecciones de civismo, valores, modos de actuar contra radicales y de señorío de los auténticos “clubs tops” que desde aquél púlpito se vertieron, con los sucesos recientes  en el RSP. ¿Pudo empezar ahí el esbozo de tan elitista proyecto?

Fue como un marcar distancias con advenedizos, como si las demás aficiones no estuviésemos en contra de cualquier atisbo de racismo, de violencia o de discriminación. Tan claro y rancio  exclusivismo me hizo pensar, pero ahí andábamos con Sampaoli que si se iba o no, “agarrando la punta de la tabla”, las posibles sanciones a Gol Norte y nadie prestó atención.

Conste que a los tres clubs que monopolizan la Liga estoy deseando de perderlos de vista. Está uno cansado de todo su entorno y sus influencias tóxicas, de sus futbolistas mediáticos y del empacho de información por cada una de sus cuitas. Para esta gente, que parece que “mean colonia” (Pablo Alfaro dixit) las competiciones domésticas se les han quedado estrechas y buscan un coto cerrado que les garantice eternamente su supremacía sobre los demás dejando un pequeño espacio para cinco entidades, que nunca, nunca, deberán olvidar que participan en calidad de invitados. Será un ente cerrado, con su espacio, sus normas, sus reglas y sus ganancias aseguradas.

Y ¿por qué ese privilegio? Dirán que es su “histórica hoja de servicios” la que les otorga ese “status”. No dirán que hace 70 años estaban en el lugar y momento perfecto para destacarse de los demás en los despachos. No dirán que tienen a su servicio a políticos, instituciones, prensa afín generalista y especializada (además de la propia) banqueros, y muchas cosas más.

Disfrutar de un club competitivo, como es actualmente nuestro SFC, tiene sin duda que ver con los dineros televisivos. Pero se ha triunfado primero sabiendo vender y luego vencer en el terreno de juego. Nunca estuvo en el sitio y momento adecuado, muy a menudo, al contrario. Lo que hoy es el SFC se lo debe a sí mismo. Soy un viejo aficionado que prefiere las competiciones domésticas a la alta competición continental, pero reconozco que de ahí se sacan los dineros. Ahora bien, de eso, a un club de clubs, cerrado, exclusivo y elitista, va una distancia. Sería un modelo que consolidaría en su posición de hegemonía a los ya muy fuertes. No va con los valores y principios del sevillismo.

Cuatro

Ruleta rusa y objetividad mediática

El SFC pasó con más pena que gloria la 3ª ronda de la edición 2020-21 de la Copa de SM el Rey  ante el bien plantado equipo de nuestro querido y admirado Pep Martí. Soy resultadista, lo confieso, deseo ante todo que el equipo gane siempre, aunque sea de penalti injusto en el minuto 96. Respiré hondo cuando González Fuertes, D. Pablo (del mismo Colegio Asturiano que Muñiz Fernández aunque van a distinto peluquero  y que Manuel  E.  Mejuto González), dio el pitido final. Respiré hondo porque no termino de acostumbrarme al juego de “ruleta rusa” que nos presenta Lopetegui  jornada tras jornada en las distintas competiciones que el club afronta. Los números lo avalan, pero la parquedad del marcador aun siendo favorable nos va a causar a más de uno problemas cardíacos. Ganar la UEL  con resultados ajustados es percibida de forma diferente a hacerlo contra un segunda en Copa o contra un humilde de 1ª en el CNL.

Que el fútbol practicado es plano y provoca igual impresión si se juega contra un 3ª División que contra un “team top” europeo para mí es un hecho. No sé si es el sistema o que algunos jugadores no se adecuan al mismo lo suficiente. Tampoco me atrevo a pronunciarme sobre posibles escalones entre la 2ª línea, o plan B, y la primera. Lopetegui hubo de sacar a los más habituales para evitar la “ruleta rusa” mayor de la habitual que hubiesen sido los penaltis. Pero como he escrito arriba, para mí lo importante era ganar, y se logró. En la prórroga sí, gracias a una genialidad de Oliver Torres y a una impecable definición de Ocampos, pero igualmente válida. La calidad manda en choques igualados. Y se logró ante un club y equipo puntero de la Liga Smartbank que hasta Julio de 2020 ha militado en la Liga Santander.

Durante la reglamentaria prórroga, una mano de Diego Carlos dentro del área pudo haber sido castigada con pena máxima y en tal caso lo más probable es que hubiésemos ido a la “ruleta rusa”, insisto, de los penaltis. Como no había VAR y González Fuertes  no la vio o no la apreció como voluntaria, de eso nos libramos. Tal vez haya que advertir a Diego Carlos sobre los demasiados penaltis que hace, pero ese es otro análisis.

La reacción de los profesionales del CD. Leganés y las declaraciones al respecto de Pep Martí a preguntas de los informadores locales ante la jugada en cuestión son lógicas. Normal, sólo hasta cierto punto ya que son de tirada nacional, que ciertos medios especialistas capitalinos intenten resaltarla, pero no entiendo la inquina de algún sector de la prensa sevillana en machacar sobre ella. Por más que he buscado, en ningún resumen del partido hecho en distintos foros he visto la jugada en movimiento, no puedo sacar ninguna conclusión, solo lo que he escrito arriba: que, dada la ausencia de VAR González Fuertes no la vio, o lo más probable, que no apreciara acción punible.

Verdad es que, en la mayoría de las secciones deportivas de los diarios generalistas y específicos del deporte de la ciudad, la acción se describe sin más. Solo en uno se la destaca en letra negrita  intencionadamente. Y en esto me quiero detener.

Existen el derecho a la información y libertad de expresión, indiscutiblemente, aunque hay “plumillas” que se amparan en ellos para crear mala fama y dar rienda suelta a sus atávicos odios y profundas frustraciones deportivas. El SFC suele ser objetivo de estos, cualquier cosa les vale para desgastarlo. Se presupone la objetividad en el periodismo, pero ésta solo alcanza el carácter de valor cuando se realiza siempre, no cuando interesa o forzada por circunstancias recientes, como ha ocurrido después en otro choque copero en Asturias. Quien “twiteó” escandalosamente la mano de Diego Carlos (solo en una fotografía y no con secuencia completa) se ha visto luego obligado a lo mismo, tal vez por el escaso tiempo transcurrido y por la mayor espectacularidad de los lances en “El Molinón”. Eso no vale. Si el medio en el que el “twiteador” trabaja hubiese hecho lo mismo en la “Vieja Condomina” durante la 1ª eliminatoria de esta misma competición  en la que el “referee” catalán Medié Jiménez no quiso saber nada de un balón que… ¿pudo rebasar?… al completo la línea de gol de poste a poste a favor del UCAM y no hubiese callado como las coquetas y clásicas gallinas en Cuaresma, el citado medio y el periodista en cuestión tendrían credibilidad.

Odio entrar en comparaciones y en el… “y tú más”. El sevillismo hace tiempo superó ya tales provincianismos. No voy contra la legalidad o no de los triunfos y éxitos de otros, sino contra quienes presumen de objetividad solo cuando el SFC está por medio y se le puede atacar. No soy un entusiasta del VAR porque está claro que no ha terminado con las polémicas. Su trampa está en cuándo actúa o no, está en los distintos criterios de los diferentes equipos arbitrales, está en qué competiciones se usa y en cuáles no, y también está en qué fases de un mismo torneo es utilizable. Todo un despropósito en este lío de unas competiciones sin público pero en otras si, de partidos aplazados, de otros que son de la 2ª vuelta cuando aún no ha terminado la 1ª, de supercopas que se juegan antes de la final del año anterior, de calendarios asimétricos y de grupos y sub-grupos. Y además, el VAR, no ha aplacado tampoco la costumbre de quienes se empeñan en etiquetar a los clubs de fútbol en simpáticos y antipáticos interpretando a su antojo las jugadas que deben ser analizadas y las que no.

Que el SFC jugó un partido mediocre contra el CD. Leganés, cierto. Que una jugada interpretable al final de la prórroga pudo beneficiar al SFC, cierto. Que no se debió llegar a tal situación, cierto. Que el juego del equipo es horizontal, previsible y plano que se traduce en resultados ajustados y no invita al optimismo, cierto. Que el entrenador cansa con tal exceso de juegos florales con los rivales, cierto. Pero tan cierto como que hay una excepcionalidad histórica que provoca que desde Junio la plantilla esté casi sin parar, y a pesar de ello va bien situada en el CNL 2020-21 para alcanzar el objetivo final con un partido menos y que está en 1/8 de final de la Copa de SM el Rey y de Champions. Y todo ello a puntito de CUMPLIR 131 AÑOS DE HISTORIA DEMOSTRADOS porque el club lleva lustros profesionalmente estudiando su pasado mientras que quienes lo rechazan empiezan ahora. Así que, como escribo siempre, a quien le escueza, polvitos de talco en los ángulos inguinales.

Y a ciertos informadores, les recomiendo que no se lancen a la piscina del VAR tan rápido, porque con ésta herramienta y con su “libre albedrío”, lo que hoy es criticable, en muy poco tiempo puede ser lo contrario.

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