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José Ramón Yúfera - Columnas Blancas

Y volverá a ocurrir

Hace años decidí no ver ningún partido del SFC en el Bernabéu, el Sábado 18-01-2020 último no fue una excepción. La razón es que ya sé de memoria los posibles guiones que pueden darse y todos son negativos para nuestra entidad. El 1º posible es que el equipo no comparezca, como ocurrió hace dos temporadas durante la convalecencia de Berizzo, el 2º guión es que sí comparezca haciendo un partido digno pero que al final salga derrotado víctima de sus carencias y de la diferencia de presupuesto entre nuestra entidad y la del club de Concha Espina, y el 3º es lo sucedido anteayer, la derrota gracias a jugadas y decisiones arbitrales polémicas.

Solo en el Bernabéu, donde el SFC ha tenido que jugar alguna final contra el anfitrión (1962), es para recordar los árbitros que tomaron decisiones, por citarlas suavemente, al límite del reglamento, pero siempre favorables al RMCF: José Castiñeira en la citada final, Merino González, Mateu Lahoz y anteayer el viejo conocido ya para la afición sevillista Martínez Munuera, sí, el sr. “referee” del colegio valenciano que también fue protagonista negativo desde el VAR en el “Coliseum” Alfonso Pérez Muñoz de Getafe la temporada 2018-19. El sábado, y auxiliado en el VOR-VAR por Soto Grado, volvió a hacerse famoso. Alguna vez no fueron los colegiados, sino que el Comité de Competición entró de oficio y sancionó a un jugador nuestro  con 4 partidos, memorable aquella noche del 2-2-2003 en el que Moreno Delgado osó no expulsar ni amonestar a Pablo Alfaro por un pisotón que Michel Salgado exageró debidamente ¿las clases de arte dramático se entrenan también en Valdebebas?. Por eso se entiende el canguelo que a alguno del colegio arbitral le entra cuando pisa el escenario del “miedo escénico”.

Si extendemos “acontecimientos” similares a Nervión la lista de colegiados sería incluso superior: López Cuadrado, Merino González, Gª. de Loza, Iturralde González, Undiano Mallenco y alguno más en la memoria de cualquier sevillista. Sólo en choques contra el RMCF.

Como no vi el partido, no puedo sacar una conclusión clara sobre el juego y las posibilidades de nuestro equipo en el Bernabéu. Las jugadas de marras pueden ser discutibles para un aficionado madridista solo si las ha visto en TV, pero esa percepción a nosotros no nos interesa. Si hay bloqueo de Gudelj a Militao ¿Cómo se explican entonces los varios goles de Ramos en el minuto 93, en finales, y alguna contra nosotros? ¿No fueron esos tan cacareados y ensalzados goles fruto de una táctica muy trabajada de doble bloqueo a los defensas rivales para que Ramos rematara a placer y fuese héroe una y otra vez? Lo que la afición, cuerpo técnico, plantilla y directivos del SFC tienen claro es que si las dos jugadas en cuestión son al contrario ambos goles suben al “score”.  Y ahí está la clave de la protesta que tan mal ha sentado en el gigantesco “entorno” del RMCF. Poco ha dicho Monchi ante la periodista local que lo entrevistaba.

Tamaña parcialidad la percibe todo el sevillismo y todo aficionado que no sea del RMCF o anti-sevillista. Pero es que el descaro es tal en el análisis de las dos acciones que ya se pregona abiertamente que fue el SFC quien encima salió beneficiado. A eso se llama volver la oración por pasiva. Alguien me avisó anoche sobre declaraciones en un programa televisivo que jamás veo, aparentemente de fútbol pero más próximo a la telebasura, conducido por un “showman” autoritario hasta reducir a sus colaboradores en colaboracionistas. Sin demasiadas ganas lo sintonicé y ahí estaba el tal “showman” especulando con que la vida de Militao pudiera haber corrido peligro en la acción con Gudelj. Insisto, ¿Dan clases de Arte Dramático en Valdebebas?. ¿Se puede ser mas manipulador?.

¿Que Monchi estaba en el área técnica en el descanso donde no debía? ¿Y por eso merece la pena de linchamiento mediático al que está siendo sometido? En tal caso, ¿cómo habría que calificar el descenso de Valdano al vestuario de Iturralde González el 12-2-2004 durante la vuelta de una de las semifinales de aquél año? ¿Qué dirían los de la Brunete Mediática de la capital si desde Sevilla se injuriase, como se está haciendo ahora con Monchi, dos símbolos del madridismo (Bernabeu y Di Stéfano) por la presión que hicieron al colegiado Blanco Pérez (con tales apellidos cómo iba a perjudicar al RMCF) en la final del Carranza de 1958 para que Campanal II abandonase el césped?

Se ha llegado ya a un punto en el que no existe ni el derecho a la queja. Antes, Luis de Carlos o Mendoza, y ahora Pérez, nos mandan silencio llevándose el índice a la boca a través de las muchísimas terminales informativas que orbitan en torno al club de la Castellana. Que Ramón Rodríguez declare que nunca le van a quitar la ilusión, ¿es una provocación? Ya estarán estudiando la forma para ver si los innumerables comités, observatorios y agencias contra la violencia que vivaquean en torno al fútbol castigan como se merece al director deportivo del SFC que ha tenido el atrevimiento de criticar al club del que viven. Ellos ponen en la diana a quienes les parece:  árbitros, federativos… Vean, y lean, esta portada si no, pero los demás hemos de callar.

No fue portada Muñiz Fernández en el Martínez Valero cuando decretó un penalty más que dudoso en el minuto 95 que significó la derrota del Elche CF ante el RMCF en la 2013. Tampoco lo fue Martínez Munuera al expulsar a Aspas tras ser arrollado por Ramos en Balaídos. No sufren las iras del madridismo quienes a pesar de ser expoliados callan, no cito, además, sarna con gusto no pica. Y si nos vamos a Europa, que pregunten en Munich, en Turín , en Dortmund o en Londres, distrito de Tottenham. No somos los únicos.

En cuanto al SFC, nada útil para desestabilizarlo es desdeñable, incluso cuando ganan: jugadores en la diana, afición violenta, miembros del Consejo, “slogans” de peñas, hasta la publicidad en alguna ocasión, han sido linchados por el “entorno” madridista. En ese sentido va el formidable escrito de hoy en “Muchodeporte” de Javier Santos. Ahora toca el turno a un símbolo vivo del Sevillismo, Don Ramón Rodríguez Verdejo.

Escribí no hace mucho que el VAR-VOR recibiría críticas hasta que fuese controlado por los de siempre. Ya ha llegado ese momento. En su indefinición sobre las acciones dignas de enjuiciamiento o no, ahí está el beneficio, en este caso, para el RMCF. Y volverá a ocurrir, como antes directamente sobre los árbitros, luego a través de comités disciplinarios que entraban “de oficio” emboscados tras la “alarma social” para desgastar a la afición, a sus jugadores, a sus directivos, ahora a un símbolo vivo del club. Volverá a ocurrir, con el RMCF o con el resto de miembros del Duopolio+1, en el RSP o en el Bernabéu, y debemos estar preparados. Volverá a ocurrir, si no con Martínez Munuera y Soto Grado, con nuevos colegiados, como antaño fue con los Gª. de Loza, Iturralde o Undiano. Y si no es con árbitros, volverá a ocurrir con el invento mecánico o jurídico de turno. El derecho al pataleo queda proscrito en la LFP sobre todo si se trata de un debate contra el RMCF. Y se está en el camino correcto cuando ya, desde las instituciones del club, se desea zanjar la polémica. Caparrós decía durante el tardo-loperismo que los derbis en el otro club de la ciudad duraban demasiado.  No caigamos en el mismo error.

EFE

¿Hacia una liga confederal?

Ya sé que este espacio es para dedicarlo al SFC y al fútbol, pero se producen acontecimientos vertiginosos en la política que afectarán sin duda a este deporte-juego y a nuestro club. Políticamente, España camina inexorablemente a una transformación que no sabemos cómo puede terminar. En el mejor de los casos, la llamada “ruptura democrática” que pretende liquidar el sistema de la Transición creará  un nuevo modelo y forma de estado con profundos cambios en la estructura territorial del país. ¿Un sistema confederal?. En tal coyuntura, en lo que a fútbol toca, ya se habla de selecciones nacionales dentro del mismo Estado distintas de la española, la cual o bien tendrá que cambiar de nombre o de calificativo, tal vez selección estatal, o confederal, de España. ¿Un modelo calcado del Reino Unido? En parte, porque allí, para los Juegos Olímpicos, el país participa como una sola nación: Gran Bretaña. Pero la fiebre nacionalista solo copia de los británicos lo que le interesa, y no tiene en cuenta que, dado que este hermoso deporte se inventó en las Islas Británicas, cada miembro de su familia de naciones es fundadora de la FIFA, es decir, tal organismo nació con estas 4 selecciones nacionales ya consolidadas, y cada una tiene su propia competición. En caso de ruptura total, la selección española seguiría siendo nacional.

En ambas situaciones nos encontraríamos que en la antigua España habría no menos de tres selecciones nacionales. Hasta aquí, llegados a este punto no deseado, no habría problema ni en la primera ni en la segunda situación analizada. Pero la cuestión cambia de matiz cuando los clubs de fútbol de estas nuevas naciones segregadas, tanto si mantienen  algún vínculo político como si no, pregonan que desearían continuar participando en la Liga Española. Chupa del frasco, Carrasco. Lo ancho del embudo de la política trasplantado al fútbol. Una especie de Liga Confederal. Los principales adalides de la idea se localizan en el seno del  FCB o en su entorno, ya que no se ven en una liga menor cuyo partido más importante sería el derbi contra el RCD Español. Arguyen que la LFP es un ente privado, y que si a todos sus miembros les interesa económicamente, ¿por qué no se va a dar una competición liguera supra-nacional o super-estatal en beneficio de todos? Sus más fervientes defensores llegan incluso hasta la organización de una suerte de campeonato ibérico (así llamado, con resonancias de altos vuelos y reminiscencias de marchamo de calidad 5J) invitando a participar a los mejores clubs portugueses. Ahí es nada la utopía.

No cabe duda que poderoso caballero es Don Dinero y, en este planeta balompédico donde las operadoras mandan y se enfocan hacia aficionados  que solo consumen fútbol de “caballo ganador” y televisado, tal situación muy bien puede producirse. ¿Sería la solución para el FCB, y los demás clubs en comunidades soberanistas, hasta que se organizase un torneo continental cerrado que relegase a las ligas domesticas a jugar entre semana? Los independentistas más pragmáticos confían en que un engendro como este les ayude a superar la transición hasta la desconexión total de la competición en la que han vivido y tanto les ha dado. ¿Lo permitiremos aficionados y directivos del resto de entidades?.

Precedentes hay: el Andorra CF juega en el grupo III de 2ª B teniendo el Principado Pirenaico su propia liga nacional; seis clubs galeses juegan en los torneos organizados por la TFA (Asociación de Fútbol en Inglaterra) teniendo el País de Gales también su propia liga (Uwch Gynghrair Cymru) y federación (FAW); la mayor parte de los clubs de la Liechtensteiner Fussballverband (Liechtenstein)  juegan en las categorías inferiores de la Associaziun Svizra da Ballape (Suiza) ; el AS Mónaco,cuyo principado no tiene competiciones propias, está en la ligue 1 francesa.  Si salimos del continente europeo, en la MLS (Major League Soccer) estadounidense, participan dos “teams” canadienses: Montreal Impact y Toronto FC. No hay ninguno de México ni siquiera de Puerto Rico, que se supone que es un estado asociado. Por cierto, un club de la isla hispana, el Bayamón FC, luce el escudo del SFC y va “leader”.

¿Qué hacer? ¿Cómo afectaría esto al SFC? Preguntas de difícil respuesta. A menudo se dice y se escribe que hay que actuar con la cabeza y no con las vísceras aunque el cuerpo te pida lo contrario, pero no todo es dinero y alguna vez, se que es difícil por no decir imposible, habrá que poner la dignidad antes que la economía. ¿Es mucho pedir a los responsables de los principales equipos de la LFP que antepongan ese valor antes que el beneficio económico, solo por una vez?.

No creo que España tenga los mismos antecedentes que otros lugares. Mi modesto punto de vista es que, si sucede la creación de selecciones nacionales dentro del mismo Estado o fuera de él, los territorios afectados deberían tener sus propias ligas. Tienen  clubs suficientes para ello, algunos ciertamente potentes, en las aún comunidades autónomas españolas. Fíjense, en Cataluña, hay tres entidades en la LFP, Girona FC, RCD Espanyol y FC Barcelona, pero una buena cantidad de históricos malvive en el grupo III de 2ª B y el Grupo VI de 3ª y así tendrían la oportunidad de crecer algo: UE Lleida, UE.Llagostera, “Nastic”, CD Sabadell, US Europa, UE.Sant Andrèu de Palomar, CF.Badalona, L¨Hospitalet… pueden tener perfectamente un grupo con 16 equipos con el nivel de la liga eslovena para empezar y mejorable hasta la de algún país báltico. ¿No sería interesante ver al primer “team” del Barça compitiendo semanalmente en los Nou Estadis, el Narcís Sala, la Nova Creu Alt, el Nou Sardenya…? el choque más importante contra el RCD Español.

¿Y el País Vasco? Ahí no existe un FCB, pero si 4 clubs potentes militan en la Liga Santander: Ath. Club Bilbao, Real Sociedad, D. Alavés y SD Eibar. Cuentan además con otro buen nº de sociedades históricas en el fútbol modesto, algunas fundadoras del CNL en 1928 y con títulos nacionales: Arenas de Guecho y R.Unión de Irún. Los hay con numerosas participaciones en 2ª División: BarakaldoCF, SD.Indautxu, Sestao River Club… También pueden crear sus propias competiciones con un nivel de inicio equiparable al de Bélgica, aunque con poco margen de progresión.¿Por qué vamos a ayudar a sobrevivir, con los mismos privilegios que hasta ahora, a quien no quiere seguir con nosotros?

En esta hipotética, e insisto, no deseada, situación, el SFC y el resto de miembros de la LFP, solo dejarían de recibir a uno de los que arrastra al RSP a los  aficionados de barra de bar y de butaca de salón de la provincia y de las limítrofes para ver al mediático de turno. Habría que ver tal hecho como una pérdida, sin duda, pero también como una magnífica oportunidad de normalizar el nº de equipos participantes en las categorías profesionales del fútbol español. Así, en la Liga Santander, quedarían 14 clubs, hasta se podrían repescar dos o cuatro de la Liga Smartbank, y en ésta, solo uno dejaría la LFP, pero con los que se promocionaran a la Santander, uno de 2ªB podría ingresar en esta categoría, que quedaría con 20 equipos. Habría suficientes huecos en el calendario tanto para las competiciones continentales de clubs como para la Selección. Tendríamos menos competidores, aunque la UEFA reduciría algo el nº de participantes en Europa.

En cuanto al otro camino hacia el que parece avanzarse, el de un torneo continental cerrado estilo NBA, en principio no me gusta. Un proyecto muy verde y arriesgado y no se si nuestro Sevilla pudiera sobrevivir en semejante monstruo. No todo iba a ser Liverpool, Bayern o PSG, también mucho Spartak de donde sea, Waasland-Beveren, AIK Solna y Slovans hasta hartarte. Si nuestra entidad se consolida en las competiciones europeas y el abandono de tal suerte de competición se produjese más por coeficientes y promedios diversos acumulados durante varias temporadas que por una mala campaña, pudiera estudiarse si en su momento se requiriese un voto afirmativo.

Ocurra lo que ocurra ¡viva el Sevilla FC, su afición, y su ciudad!.

El Sadar de Pamplona

Escribir sobre las causas que han llevado a dos históricos del fútbol profesional en España a cotas de tensión muy altas es difícil porque nos adentramos en las arenas movedizas de lo que ya no es fútbol. No descubro nada en relación a la temperatura tórrida que en las gradas y en el césped alcanzan los choques SFC & Club Atlético Osasuna (CAO) en los últimos 18 años. El último, jornada 16ª del actual CNL en la Liga Santander, no ha sido una excepción, los cánticos a coro anti-sevillanos se oían perfectamente por la TV.

Si la causa es estrictamente deportiva, no creo que nadie se acuerde ya de los lamentables sucesos del viejo estadio San Juan en la  vuelta de las semifinales de la Copa de 1935 cuando en el minuto 60 el respetable consideró que los árbitros designados para aquella eliminatoria (Melcón en el RSP y Villalta en San Juan) habían adulterado el resultado a favor del SFC e invadió el campo obligando a la suspensión del encuentro con un 0-1 a favor de los visitantes (5-1 en el total de la eliminatoria) por las graves alteraciones de orden público cometidas por la afición pamplonesa. No fueron aficionados sevillistas quienes arrojaron los aparatos de radio por las ventanas de sus casas, sino algún hincha osasunista, según cuentan las crónicas.

Debe pensarse que la escalada de tensión comenzó a principios del presente siglo, cuando un entrenador mexicano, pero con 8 apellidos vascos, encajó perfectamente en la idiosincrasia del club pamplonés y su estilo de juego consiguiendo mezclar la bravura mexicana con el lema del club navarro (salud, fuerza, vigor) y su estilo de juego llevándolos hasta el límite. Pero he ahí que por aquellos tiempos tuvo que enfrentarse a otro entrenador del mismo talante en el Sevilla FC., D. Joaquín Caparrós Camino, el cual, como antes Manolo Cardo y Carlos S. Bilardo, supo infundir a su plantilla los valores del SFC. Un choque de trenes cada vez que jugábamos, pero con una diferencia, mientras que para los medios el tren navarro todo era bravura e ir al choque con nobleza, el hispalense era ir al límite de lo permitido, juego sucio y marrullero, artero, que despertaba la alarma social y digno de revisión con su “justa” corrección si el acta arbitral no reflejaba lo que algunos deseaban.

El cenit llegó en la jornada final del CNL 2003-04 en partido decisivo para entrar en UEFA. El 23-5-2004, bajo la dirección del sr. colegiado vasco Losantos Omar, los dos equipos disputaron un encuentro caliente con varias tánganas en el césped y en la banda  que acabó con varios expulsados, con una novedad, ha sido la única vez en la historia que un agredido fue invitado a abandonar el terreno de juego: Pablo Alfaro, y todo eso sin que CAO se jugase nada aquél día. Atrás quedaban los apaños vitoriano-navarros de últimas que nos dejaban sin opciones europeas, jugar en un campo nevado e impracticable bajo la dirección de un impresentable engominado, o los duelos bajo la batuta de un trencilla habitual en los bares de Pamplona, nada de aquello se investigó nunca, pero en los días posteriores al partido de la jornada 38ª de la 2003-04, el sevillismo soportó tener que oir y leer, entre otras lindezas, hasta que era “un equipo de rugby” que se había clasificado para UEFA.

En la temporada del CNL 2007-08, jornada 21ª, hubo en el RSP enfrentamientos graves. El detonante fue un polémico penalti que Iturralde González, otro vasco designado por el CNA para arbitrar un SFC-CAO, decretó en el minuto 94 a favor del SFC. Hubo palabras gruesas y conatos de agresión por uno y otro lado, pero la “injusticia” cometida por Iturralde, colegiado de triste recuerdo para todo el sevillismo, llevó a pronunciarse hasta al presidente de la Comunidad Foral de Navarra. No recuerdo a ningún presidente de la Junta de Andalucía salir al trapo a favor del Sevilla por ninguna causa. Ahí termina el fútbol y nos metemos en otros procelosos vericuetos.

Ciñéndonos al último choque, parece que las quejas del respetable navarro que poblaba las gradas de El Sadar se dirigían al trío arbitral y a la asistencia del VAR. De las tres decisiones polémicas, dos favorecieron al anfitrión, y solo una al SFC, pero maticemos: la expulsión de Oier por doble amonestación, en mi humilde opinión tendría que haber sido roja directa porque la acción fue, disimuladamente, contra el tendón de Aquiles del rival. Si tales desacuerdos entre la afición osasunista y las decisiones de los jueces del partido justifican su desproporcionada actitud contra el Sevilla y contra su ciudad, es para analizarlo.

Da la sensación visto desde fuera que la reacción del público transciende lo meramente deportivo a juzgar por los cánticos y por cómo algunos jugadores osasunistas se emplean históricamente contra el SFC. En El Sadar, parece haberse cruzado una línea que me pregunto si destila un insoportable tufo de supremacismo moral, una línea nunca rebasada en el RSP a pesar de los soeces y groseros insultos con que los radicales del SFC obsequian al CAO cuando nos visita. Nunca en el coliseo sevillista se ha vinculado por ningún sector de su afición, ni a Osasuna ni a ningún otro club, con determinados delitos ni orígenes étnicos, y fíjense si el sevillismo, radical o no, podría sacar punta a estos dos aspectos relacionados con el club navarro, su afición (Indar Gorri), y su comunidad.

Una torpe pancarta desplegada en El Sadar en el penúltimo enfrentamiento entre ambas entidades en Enero de 2016 en apoyo de los que cometieron un execrable hecho, no mancha a toda una afición. Es para recordar el acoso al que fue sometido el presidente del SFC, D. José Castro, por la prensa local como si fuese el responsable, y con él todo el sevillismo y su ciudad, de tan lamentable pancarta. Que quienes perpetraron los hechos de Julio de 2016 eran sevillanos que se dicen sevillistas es un hecho cierto, pero tan cierto como que tan rechazables actos se cometieron en la fiesta de los pamploneses, no en las de Sevilla. Un sutil, pero no baladí, detalle. Aquí, jamás ha ocurrido en las celebraciones locales nada semejante porque no se dan las condiciones para ello. Y nunca se ha dicho palabra sobre el carácter de la fiesta de San Fermín.

Si en Pamplona, y toda Navarra, se desea seguir retorciendo y malentendiendo el significado en castellano de Osasuna (Salud, fuerza, vigor) contra el SFC es su problema. El SFC seguirá su camino. No se trata de incendiar ni de envenenar las relaciones entre clubs y aficiones, y mucho menos entre territorios, pero dado que los hechos se repiten una y otra vez hay que estar ciego para no ver que hay algo más profundo, rayano en la xenofobia y el racismo, que la simple rivalidad entre dos entidades que ni son próximas geográficamente ni pelean, habitualmente, por los mismos objetivos. Y eso hay que denunciarlo.

Amigos sevillistas, Paz y Prosperidad para el año entrante incluidos todos los aficionados al fútbol simpatizantes de cualquier club. Felices Fiestas.

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