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José Ramón Yúfera - Columnas Blancas

Actualidad en clave sevillista

Andamos los sevillistas revueltos y crispados, en éstos, aún, inicios de la temporada 2021-22. Tal vez el parón para los “bolos” que la UEFA perpetra para las selecciones nacionales nos venga bien a todos para reflexionar sobre los diversos aspectos que nos preocupan: el juego del primer equipo, la marcha del Sevilla At. en la nueva 1ª RFEF, y evidentemente la próxima JGA del 26-10-2021. Ningún orden preferente en estos tres temas que he seleccionado, simplemente me ha salido así.

Guste o no, sean o no fervientes admiradores del primer entrenador, habrá que reconocer que como mínimo hay debate. Y lo hay sobre el sistema de juego y la manera de enfocar cada partido. Como le sucede a J.M. Ariza, entiendo poco de tácticas, de geometrías en la pizarra del vestuario, de “gestos técnicos”, “palos largos y cortos”, “propuestas de partido” y demás. Solo que llevo 60 años viendo fútbol y sobre todo al SFC y algo habré aprendido. Mi deseo es ver al Sevilla ganar siempre y los partidos asegurados lo antes posible. Bajo la batuta de Julen Lopetegui lo 1º se cumple casi siempre, no así  lo 2º. Entiendo y comparto el respeto debido a todo contrario, pero no el miedo. No me vale lo de “resultados ajustados porque es el sino de la Liga Santander”. Cierto que hay más igualdad, bienvenida sea, pero el Sevilla no debe perder ciertos encuentros. Nuestro equipo puede perder contra los del Duopolio+1, contra Atlethic, Valencia CF, Villarreal, incluso contra “los otros” de nuestra ciudad, pero contra ninguno más. Se puede dar el clásico partido tonto contra un colista que los jugadores le cogen asco desde el inicio y normalmente lastrados por decisiones arbitrales polémicas. Quiero pensar que ese fue el caso del encuentro del domingo en el Nuevo Los Cármenes en donde se vio a un equipo impotente y desquiciado y en el que el entrenador rival parecía el veterano que daba una lección al novel.

Nos cansa el juego horizontal y la tozudez del de Asteasu en varios aspectos: no ir a por los partidos desde el minuto 1 cuando el que hay enfrente es un rival claramente inferior, sacar el balón jugado desde el “arquero” con el riesgo grande que conlleva o alinear de salida a profesionales que no están en su mejor momento. ¿Es Augustinson un nuevo caso Dabbur? La irritación de los que vimos el partido por TV se explica por esas causas y porque se perdió ante un equipo que en la presente liga no había ganado ningún encuentro desperdiciando la oportunidad de “agarrar la punta de la tabla”. No quiero ni pensar el rebote de los que se desplazaron confiados a Granada. Entre líneas algún que otro peso pesado de la plantilla ya ha insinuado, entrevistado en “zona flash”, ciertas inconveniencias del sistema. No es solo el punto de vista de algunos aficionados “mestallizados”. Ahora bien, si lo que ocurre es que se ha sobrevalorado la plantilla entonces alguien está vendiendo humo. En resumen, algunos pensamos que hay plantilla y “fondo de armario” para plantear el juego de otra manera.

Sobre el primer filial, encuadrado en el grupo II de la nueva 1ªRFEF qué voy a escribir, más bien preguntar. ¿Está capacitada su plantilla y su entrenador para competir en una categoría en la que militan clubs y futbolistas históricos? ¿Por qué se ha “tragado” una composición de grupos en donde hay un claro desequilibrio de potencial deportivo entre ambos? Va el penúltimo habiendo ganado un solo encuentro, ¿Saben los del Consejo que descienden cinco equipos directamente a 2ª RFEF? Si se va a reaccionar ya se va tarde, y, en tal caso ¿Dará para mantener la categoría?

Como seguidor del filial, me apena verlo caer por esos campos de Dios y en el “Jesús Navas”. Intuyo que la respuesta del Consejo si es interpelado por esta cuestión será la misma que en otras ocasiones: “esperamos una reacción segura” y “es nuestra política”. Si no es la categoría natural del filial nos podríamos haber ahorrado el ingreso en 1ª RFEF. Ignoro cuál es el modelo del Sevilla At., veo a muchos canteranos en otros equipos de la Liga Smartbank desde la SD. Ponferradina hasta el Almería, pero solo veo a Iván Romero en el primer equipo debutando en el Wolkswagen Arena de Wolfsburgo. No estoy seguro de que fuese el momento y el lugar más adecuado.

Y el último caso de inquietud y desasosiego actual para los sevillistas es la próxima JGA. Puede que en general se piense en una división entre los partidarios de quienes lideran los dos grupos representativos del gran accionariado. Puede que sea cierto, o puede que no. En este sentido, nunca he ocultado mi filiación en Accionistas Unidos a través de la Asociación de Pequeños Accionistas con los que tengo sindicadas mis siete humildes acciones. Pero aquí no escribo por ellos, si no por mí,  y me atrevo a asegurar que las bases están solo con el Sevilla FC y nunca votará a favor de la presencia en el Consejo de ningún capital foráneo, ni procedente de Delaware, de Singapur, de Malaysia, del Mundo Árabe, o de Burgos, vayan de la mano de quien vayan, ya sea de la de D. José Castro Carmona o de la de D. José Mª. del Nido Benavente.  Sabemos cuál es la ley y que en estas votaciones manda el capital, no el sentimiento ni la mayoría simple de votantes, pero sepan los grandes capitales que preferimos una  mediocridad permanente a ser campeones de liga un año y caer luego porque los dueños que viven a 10.000 Kms.de distancia y tienen otros muchos negocios deben recuperar su inversión. Preferimos mantener la esencia de nuestro club, la que nos transmitieron nuestros padres y abuelos, a uno o dos años de gloria y “glamour” y luego ser arrojados al abismo porque las cuentas no le cuadran al inversor. Ejemplos hay varios, y mucho me temo que el próximo va a ser un club de la capital de la Liguria (Italia). Si esta gente, lo que quiere es echar del fútbol al viejo aficionado, lo está consiguiendo; si lo que buscan es una escisión en el seno de la entidad que vaya solo en detrimento de la misma como ya ha ocurrido en otras ciudades también lo está logrando, voces hay ya en ese sentido.

Sabemos también de las maniobras de compras, de la labor de zapa en las peñas y de llamadas telefónicas para persuadir a los propietarios de pocas acciones de sindicarlas o venderlas a ellos. Cada uno se presenta azuzando el miedo contra “los americanos”, uno porque los va a echar, y otro porque los va a controlar. Es la Ley y poco podemos hacer ante ella, solo agrupar y sindicar nuestras valiosas acciones con quienes representan al pequeño accionariado (me niego a nombrarlos minoritarios ya que somos mayoría) a fin de aumentar el porcentaje de capital en JGA y manifestar una clara oposición a inversores extraños. Ojalá que en la JGA salga lo mejor para el Sevilla y el sevillismo y que predomine el cariño y el sentimiento por la sociedad antes que el negocio o la creencia de  que el Sevilla es un medio de vida. Lo dudo.

La remodelación del Ramón Sánchez-Pizjuán

Este mes de Septiembre que ya languidece se ha cumplido el 63º aniversario de la inauguración del estadio que es nuestra casa. Sustituyó a Nervión  que venía prestando servicio treinta años antes por lo que la vinculación del club, no ya con la ciudad que lo vio nacer que eso queda fuera de toda duda, sino con el barrio que lo alberga dura ya 93 años los cuales se cumplirán el venidero mes de Octubre.

El 7-9-1958, en un amistoso contra el Real Jaén que terminó con empate a tres, quedó listo para la práctica del fútbol. Otros quieren apuntarse el tanto de la inauguración dos semanas más tarde conmemorando uno de esos “sonoros” triunfos que logran cada 30 temporadas aproximadamente. Cada cual celebra lo que quiere, y lo que puede. En mi caso, empecé a ir en la temporada 1961-62 en la 2ª jornada de liga que nos enfrentaba al Atlethic Club de Bilbao, el cual, un mes antes (13-8-1961) nos había vapuleado en La Rosaleda malagueña, 4-0, en partido amistoso.

Jornada nocturna, 10-9-1961, el resultado fue de 2-1 a favor del SFC, nada que ver con el amistoso en Málaga de Agosto. Desde esa fecha hasta hoy, salvo excepciones, no he faltado nunca a la cita en el RSP. En estos 60 años, he disfrutado, padecido y estar aburrido en todos los rincones del graderío antes y después de su acabado en 1975 bajo la presidencia de D. Eugenio Montes Cabeza y con la inestimable ayuda de D. Gabriel Rojas. Me he mojado hasta tener que cambiarme la ropa entera al llegar a mi casa viendo al At. Madrid en los setenta, mi hija mayor sufrió una amigdalitis derivada de la insolación en un choque de liga contra el FCB en 1995, y algunos, como yo, en una tarde de Mayo contra el RC. Celta, hubieron de refrescarse el trasero en el bidé al regresar a sus domicilios a consecuencia del calor acumulado en el cemento de las antiguas bancadas, inolvidable el comentario de un abonado ya en la 2ª parte de aquél encuentro que acabamos perdiendo 2-3 gracias a las especulaciones de Luis Aragonés: “ tengo los calzoncillos fundidos con el culo”, textual. He pasado frío glacial un Domingo de Ramos de 1969 en jornada matinal aguantando un 0-0 frente al Burgos CF en 2ª división cuando lo más sensato era salir del estadio y ver procesiones.

Pero los tiempos cambian, y cada vez más rápidamente. Las inclemencias que antes se padecían ya cada vez cuestan más afrontarlas, y no es solo por los años que uno va cumpliendo, sino porque la gente joven ha vivido, afortunadamente, un nivel de vida superior al de generaciones anteriores y desea un recinto cómodo. He sido de los que pensaba que la visión del fútbol en los campos debía tener cierto punto de incomodidad. De adolescente me encantaba ver en TV esos estadios británicos de fútbol y de rugby, abarrotados y con singulares asimetrías arquitectónicas, pero con cubiertas que protegían al espectador del tiempo adverso. Aquél pensamiento lo mantuve mucho tiempo y se reforzó ante los ataques de presunción que determinadas entidades hacían con ampliaciones o derribos de gradas enteras para la construcción de palcos VIPS a fin de que algunos se llevasen hasta un cochinillo mientras ¿veían? el partido. He cambiado de opinión.

Durante año y medio, como todos, no he pisado el RSP, casi he llegado a acostumbrarme, y eso me ha dado cierto miedo. Me reencontré con mi localidad el día del Red Bull Salzbourg. Antes del descanso tuvimos que salir de estampida hacia los pasillos interiores porque la lluvia nos empapaba. Frente al RCD Español, observaba con preocupación la grada alta de fondo y pensaba: “allí tienen que estar cogiendo una insolación”. El verano astronómico y el meteorológico concluyeron ya, pero la inercia del calor continúa. Pero es que, en un mes de Enero si las exigencias televisivas te imponen un choque matinal, debas ir vestido de playa porque tu asiento está al sol todo el partido,  es inadmisible en una actualidad que no sabe de heroicidades.

Terminado el RSP, llegó a tener capacidad hasta para 77.000 espectadores. Pude comprobarlo sobre todo en el “Ciudad de Sevilla” de 1976, pero también cuando nos visitó el RMCF por primera vez tras los tres años en Segunda, aquél del “gol” de Breitner. Luego las exigencias de los eventos (Mundial de 1982) en que el RSP ha ido participando y la reglamentación UEFA han ido reduciendo su capacidad progresivamente hasta dejarlo en la actual de unos 43.500 espectadores.

Hace pocos días surge una… ¿información? insinuando, poco más o menos, que la no ampliación del RSP es por causa de un importante consejero del club que la obstaculiza. Si eso es así, me parece bien, ningún sevillista debe olvidar las décadas sombrías derivadas de la construcción del estadio. Creo que la cantidad de público actual es la adecuada, si acaso susceptible de ampliación hasta 45.000 personas. No pretendemos alcanzar unas magnitudes que no podamos colmar, eso lo dejamos para otros. Ahora bien, lo que sí es de justicia, lo que sí exige la dilatada y exitosa historia del Sevilla, es comodidad.

Un club de los niveles a los que se ha llegado, debe caracterizarse por la preocupación de sus abonados y público. Uno no puede llegar a su localidad haciendo equilibrios y con riesgo de caer sobre alguien, ni puede llegar asfixiado si su asiento es de grada alta, ni debe sufrir ni insolaciones ni pulmonías según haga un sol de justicia o llueva a cántaros. Nuestra “Bombonera” exige una cubierta integral, una ampliación de los pasillos entre filas y un ensanchamiento de cada localidad de forma que las jornadas de llenazo no esté uno embutido, como sardina en lata, entre sus “ad-láteres” . Y si llueve, no hay por qué padecer  por la espina dorsal el recorrido de la gota del paraguas del vecino hasta incluso tener que cerrarlo a costa de seguir viendo el partido con la cerviz agachada y terminar con las vértebras cervicales pulverizadas. Difícil elección.

Cierto que se han hecho mejoras, se han eliminado goteras y adecentado notablemente el suelo de los deambulatorios, se han mejorado muchísimo los servicios; hay ascensores, si bien éstos no satisfacen la demanda que hay, mas deben repintarse los asientos y mejorar el césped que presenta carencias que pueden perjudicar el juego del equipo, y debe eliminarse también esa extraña casetilla aparecida en el último partido contra el RCD. Español en la zona de pista de Preferencia hacia Gol Norte, pues parecía donde se guardaban porterías en los tiempos del “proto-fútbol”. Ignoro cómo habrá quedado la zona interior de Preferencia ante el próximo evento del estadio RSP para Mayo de 2022, la final de la UEL. Imagino que bien y satisfará las exigencias de los “mandamases” de UEFA, pero me atrevo a sugerir en estas páginas, que lo que más agradecería el abonado de cualquier edad es el cubrimiento total del RSP. El club y su historia, su prestigio, la afición, y la ciudad, lo merecen.

Un fútbol que se derrumba

“Un mundo que se derrumba”, es una frase conocida en algunos diálogos de cine clásico. Así, en el guión que los hermanos Epstein entregaron a Michael Curtiz para “Casablanca”(1942), es pronunciada por Rick (Humphrey Bogart)en la inolvidable escena en que le dice a Ilsa (Ingrid Bergman) “el mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”. Mientras tronaba la 2ª Guerra Mundial aquellos dos seres se abandonaban a inadecuadas cuitas personales. También en “Scaramouche”, excelente film de aventuras dirigido por George Sidney en 1952, basado en la omónima novela de Rafael Sabatini (1921), hay una escena en la que André Moreau (Stewart Granger) pronuncia la misma frase. En una revolución como la francesa de 1789, él está enfrascado en supuestos orígenes familiares que le impiden el amor de Aline de Gravillac (Janet Leig).

Sucede ahora con el ¿fútbol? Creo que es cualquier cosa menos eso. Uno sigue enganchado por el amor que profesa a su club de siempre, el Sevilla FC, el de sus mayores y su infancia,  el de su ciudad y el de un barrio entero que se estremecía y temblaba los días de partido. Y uso el pretérito imperfecto porque la guerra en forma de pandemia nos ha privado hasta de los ecos que salían del estadio. Una voz enlatada canta los “goals”, pero nada parecido al grito enrabietado de multitud de gargantas. Es la razón por la que he empleado este título parafraseando un recurrente diálogo en el Cine Clásico.

El cambio lleva tiempo produciéndose, aumento de clubs en la LFP desde 1971, publicidad en las camisetas, marca multinacional para las mismas, adelanto de la competición doméstica a pleno verano en unas latitudes en las que es insoportable jugar o acudir a un estadio, todo un marasmo de competiciones… ¿para qué seguir? Pero la guerra del Covid-19 y sus mutantes ha terminado por dar ya la puntilla a eso que yo llamaba fútbol. Ya no lo conozco.

Entiendo perfectamente que mantener la competitividad exige estos sacrificios ya que los ingresos por abonos son el 5º capítulo de cualquier entidad. Que orientales asiáticos con el huso horario UTC+8, entre la los 80º y 120º longitud E. y 20º y 50º latitud N. paguen por ver nuestra LFP y nos obliguen así a horarios intempestivos, que se ingrese mucho por publicidad, por “sponsors”, etc… lo asumo. “Marketing”, “Merchandaising” y otros aspectos, superan con creces al “ticketing”. ¿Lo he escrito bien? Pero el enjambre de competiciones que lastran el calendario de los clubs, para mí es incomprensible, y llega a empachar.

Escribo inmerso en la nostalgia de algo que ya no existe, lo sé. El verano comenzó con el anuncio de la editorial Tomás Tocino e Hijos de que ya no publicarían más la excepcional obra que iban lanzando ininterrumpidamente desde la temporada 1949-50 y que yo venía coleccionando desde finales de los sesenta, el Calendario Dinámico. Barrido inmisericordemente por las nuevas tecnologías, las mismas que nos obligan a una digitalización forzosa, imperativa, para renovar el abono anual, se han cargado una publicación sin la que muchos no entendemos el inicio de temporada.

Y aquí vemos a quienes, acostumbrados a ir anualmente a su taquilla, ahora se ven empujados a engancharse a una máquina y familiarizarse con un lenguaje incomprensible, hay que saber Inglés, para dar con la tecla precisa introduciendo códigos numéricos en campos, y cuando crees te has enterado de lo que es un código de barras este queda anticuado y aparece otro que es “QR”. Puedes tener tu carnet en el móvil, pero para eso debes tener una “aplicación”, y si lo quieres físico, como el de toda la vida, te lo mandan a un local si no te fías del buzoneo, con un plazo de tres días para recogerlo ¡en Agosto! Es como un Apartado de Correos, pero digitalizado, se necesitan códigos y números de seguimiento para que se te abra la cajita. Llamar a la empresa que el SFC contrató para su distribución o hacer lo propio al teléfono que la entidad habilitó para las dudas fue un calvario, según mi propia experiencia y la de otros.

El estío transcurrió lánguidamente, el llamado caso Koundé quedo oculto, afortunadamente, por el “affaire” M´Bappé y la marcha al PSG de SR-4, nuestro director deportivo ha confeccionado una esperanzadora plantilla, y la tranquilidad solo se ha visto empañada una vez más por el enésimo aparente asalto al poder del Sr. Del Nido Benavente. Ya debe saber que el sevillismo rechaza su carácter y su personalidad, y que no quiere nada de alianzas con gentes ajenas a la ciudad y al club, entonces, ¿Por qué insiste? ¿Es que quiere un nuevo pacto con el resto de grandes capitales presentándose como el que expulsó a “los americanos”? ¿Tan suculento es el negocio del Sevilla FC actual?. ¿Cree realmente que la afición se lo va a tragar?

Y mientras, aquí seguimos con aplazamientos de partidos por decisiones imprevisibles de FIFA en la Commenbol y sin posible fecha alternativa dado el cúmulo de torneos, y para colmo, ¡mire Vd. Hombre! el “merenguismo” se nos encampana nada menos que por agravios comparativos, vivir para ver. ¿Cuándo se percatarán las instituciones del fútbol en España que el calendario doméstico hay que descargarlo? Lamento escribirlo, pero si no se desea reducir el nº de equipos en la Liga Santander, hay que idear un sistema que permita  acortar y dejar disponibles fechas. Pero ese es otro análisis.

Para mí, la apertura del RSP empieza el 14-9-2021, me hago la idea de que empieza la emoción como antes con la visita del Red Bull Salzbourg. Buena suerte a todos y feliz temporada 2021-22, y ¡Viva el Sevilla hasta la muerte!

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