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José Manuel Ariza - Columnas Blancas

Lo que nos une

Saludos.

Todos los hombres de cualquier nivel social, ideas religiosas o políticas, tendrán aquí cabida.

Pocas frases tienen un contenido mayor con tan pocas palabras, pocas muestran una declaración de principios más definitiva y de recorrido tan largo.

[Hoy, sin embargo, debería decir “…todos los hombres y mujeres…” y seguiría siendo tan rotunda y plena como lo fuera en 1905. Incluso más si cabe.]

Lamentablemente, muchos no saben lo que significa o no quieren pararse un poco a pensar y entender lo que transmite, la grandeza de decirlo en una época tan remota y que permanezca inalterable a través de los tiempos. Otros prefieren hacer una interpretación perversa de algo enorme, universal y eterno con argumentos peregrinos, con la ausencia olímpica de pudor que les caracteriza. Podría ser que no les alcanzara a entenderla o tal vez les venga demasiado grande. Es pretender destruir algo que no tiene fisuras porque es, sencillamente, perfecto e indestructible.

En el Sevilla FC cabemos todos y lo ha sido así desde la fundación misma. Y todos somos todos. Y todos estamos ahí y lo estaremos hasta la muerte.

La frase alcanza un valor mayor si cabe en la era de las redes sociales, en la era los Twitter, Instagram, Facebook… en tiempos de mensajería interactiva instantánea en que podemos verter nuestras opiniones libremente (veremos cuanto más dura esto) y obtener respuestas (a veces cientos o miles) en pocos minutos. Opiniones que se discuten, se rebaten, se apoyan o rechazan con verdadera pasión, con entusiasmo caluroso o con malos modos y que en no pocas ocasiones han terminado con un bloqueo, un dejar de seguir e incluso, una denuncia que deja al titular fuera de circulación unos días o para siempre.

Y opinamos de todo.

Es habitual que en tu listado de personas (que te siguen o sigues con nombres y apellidos o bajo pseudónimo) aparezcan mayormente gente que profesa la misma religión futbolera que tú, que comparte contigo Colores, Bandera y Escudo porque hablar de lo nuestro nos gusta mucho y porque el metalenguaje sevillista es una gozada para los propios.

Personas capaces de hacer análisis de lo jugado con una perspicacia asombrosa y los demás, los que disparan a todo lo que se mueve, pensando quizás que la botella siempre está medio vacía.

Hay gente culta y menos; gente sabia y de los otros; gente educada y con carencias; amables, tolerante e irascibles en buen número. Los hay religiosos, agnósticos y ateos que llenan tu ventana, porque los sigues, de mensajes con los que quizás no compartas nada… salvo el Sevilla FC.

Gente políticamente comprometida con ideas de extremos, de centro, apolítica, militante o que pasaba por allí y no se detuvo. Tampoco coincides con ellos la mayor parte de las veces pero los lees aunque se te retuerzan las tripas con frecuencia. Gente en tus antípodas sociales e ideológicas que toleras porque… nos une el Sevilla FC.

Compartes opiniones en políticas, religiones, músicas, libros, pinturas, vivencias personales, enfermedades, cines, fotografías, investigaciones, historias… y tratas, casi siempre o casi nunca, de echar algo ahí aunque no tengas formación en ninguno de ésos saberes; aunque seas un enorme ignorante cuyo único mérito consista en tu capacidad de admirarte, de aprender de los que saben, de intentar pulir un poco tus aristas leyendo a gente maravillosa y obviando a los burdos porque… a todos ellos y ellas nos une el Sevilla FC.

Lo que nos une es el abrazo emocionado a un perfecto desconocido que sienta a tu lado en una final cuando marcamos, cuando alzamos una copa plateada, cuando nos sentimos entera y totalmente sevillistas sabiendo que el otro también lo es y que está ahí porque es como tú, que grita y vibra como tú en una sintonía insuperable de pasión, de sangre blanca y roja.

Lo que nos une es el Sevilla FC desde 1890 y todo lo demás puede esperar.

Cuidaros.

El 58%

Saludos.

Desde su Fundación en enero de 1890, el Sevilla FC ha logrado tapizar sus vitrinas con 31 títulos oficiales (y un sinfín de otros no considerados como tales). Innumerables trofeos, de mayor o menor transcendencia, decoran orgullosos las paredes de nuestro Museo. Atesorados, también, muchísimos más debidamente almacenados, ordenados y catalogados en las dependencias del Ramón Sánchez-Pizjuan. Necesitaríamos un espacio expositivo doble o triple para mostrarlos todos. Y también los hay de muy diversas especialidades deportivas, en todas las cuales lucieron vanidosas el Escudo del Decano de fútbol sevillano, del más Grande Equipo andaluz de todos los tiempos.

Veamos la distribución de ésos que llamamos “oficiales” y que son las competiciones organizadas por Federaciones legales, nacionales e internacionales tales que La Liga, la RFEF y la UEFA:

-1 Liga.

-5 Campeonatos de España (Copas en sus diferentes denominaciones: Presidente de la República, del Generalísimo y del Rey)

-5 Copas de la Europa League (Copas de la UEFA y EL).

-1 Supercopa de Europa.

-1 Supercopa de España.

-18 Campeonatos de Andalucía.

Fíjense en el último dato porque debemos insistir en ello: ganados 18 Campeonatos de Andalucía.

En la próxima edición del Campeonato de España-Copa del Rey (temporada 2019/2020) participarán de forma directa, eliminatoria y en distintas fases 116 equipos: 42 de Primera y Segunda, 28 de Segunda B, 32 de Tercera, 4 semifinalistas de la Copa Federación y 10 equipos de las primeras divisiones regionales por el mero hecho de militar en ésas categorías… pero no siempre fue así:

Para poder competir por el Campeonato nacional, había que superar “liguillas” territoriales y solo los vencedores optaban a representar a la zona frente a las demás regiones.

En 1915 se crea la hoy denominada Federación Andaluza de Fútbol (entonces Federación de Clubes de Football del Sur de España o Federación Regional Sur) presidida a la sazón por Paco Alba, Presidente del Sevilla Football Club. A finales de ése mismo año, se organiza el primer Campeonato andaluz que habría de disputarse hasta en 21 ocasiones (hubo algunas otras posteriores pero no se las considera como tales). Ésa primera edición, por cierto, la conquistó el desaparecido Español FC de Cádiz.

Sin duda que habrán advertido que las cursivas en negritas no se han colocado ahí gratuitamente. Habrán advertido, también, que de 21 Campeonatos, el Sevilla logra 18 (subcampeón en las otras tres). Ésta proporción abrumadora significa que el 85% largo de los títulos nos los quedamos los de Blanco y Rojo y que, dicho sin aspavientos, apabullan inmisericordes en el Sur.

Como dato destacable, cabe señalar que TODOS los trofeos, todas las COPAS, que se pusieron en juego, las posee el Sevilla FC. Se diseñó con una fórmula que sigue vigente en la mayoría de las competiciones: se queda la copa en propiedad el Equipo que logre tres campeonatos seguidos o cinco alternos. Hubo, no obstante, un cambio en ése diseño tras la que conquistara el Real Betis, su único título, en la temporada 1927/28: se otorgaría la propiedad del trofeo anualmente.

Igual quisieron motivar o incentivar a los demás Equipos ante el dominio sevillista; igual se tratara de una promesa a corto plazo (como tantas otras, fallida); igual se persiguiera que no solo un Equipo pudiera lucir el trofeo… no pudo ser porque el Sevilla FC ganaría todo lo que se disputó hasta la desaparición definitiva del Campeonato.

[Al hilo y es constatable: el tamaño de las copas sufrió una merma notable, en tamaño y calidad, tal como puede observarse en el Museo del Sevilla FC, después de la nueva disposición de 1928 y aun así, allí están]

Pues bien y como estoy seguro que han adivinado, de los 31 títulos oficiales que posee el Sevilla FC y que enseña vanidoso en sus vitrinas, el 58% de nuestro palmarés lo componen Copas del Campeonato de Andalucía. Dicho de otra forma, más de la mitad de la plata oficial que guardamos avariciosos, la logramos sin salir de la tierra, machacando y apaleando a los vecinos de Málaga, Cádiz, Huelva… y la propia Sevilla (torneos a modo medieval y sin olvidar que el fútbol es un juego de guerra que se practica en la paz) siendo, con diferencias abismales (nuestro inmediato seguidor solo tiene 4 títulos oficiales, casi 8 veces menos) el dominador absoluto del Football en el inmenso Sur de España.

Más tarde, el Sevilla FC ampliaría su dominio y sus conquistas a la Europa League donde por ahora y supongo que en mucho tiempo, tardarán en empatarnos.

Pues ése 58% de títulos, ésas 18 Copas de Andalucía, son tan oficiales como puedan serlo las 5 de la EL, la Liga, las 5 del Rey o las 2 Supercopas. Exactamente el mismo valor.

Así, cuando hablemos de títulos, recordemos siempre que más de la mitad los conseguimos sin abandonar la región y que brillan tanto como puedan deslumbrar los demás. Y que cuando nos saquen las 5 “güefas” (otros suelen hacerlo muchísimo más que nosotros mismos y con lo que se supone pretenden minusvalorar algo que no poseen ni en sueños) podríamos responder tranquilamente y… “18 Copas de Andalucía”.

Desde Madrid se nos denominó como “el Eterno Campeón de Andalucía” y verán que no supuso un título baladí, ni moral, porque éste sí es tangible y constatable.

Cuidaros.

La depre

“La depre” es el término coloquial que usamos (con nuestra fascinante capacidad de simplificar y economizar el lenguaje) para referirnos a la depresión (del latín  depressus, abatimiento) y que se define como: “Síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos”. Se estudia ampliamente y desde hace muchísimos siglos (Hipócrates, padre de la medicina, ya hablaba de ello más de trescientos años AC) en Psiquiatría y Psicología.

Es una dolencia terrible porque te hurta la voluntad de vivir y que en no pocas ocasiones ha desembocado en suicidio directamente. Afecta a todos independientemente de sus capacidades mentales, sociales, económicas o culturales. Todos, insisto, estamos expuestos a ser “víctimas propiciatorias” del terrible mal.

En manos de especialistas se puede curar, pero… ¿quién, sin padecer un grado de depresión peligroso no transita, o ha transitado, por fases más o menos leves y que nos hacen encerrarnos en nuestro yo más profundo, rechazar al resto del mundo hasta engolfarnos en el dolor íntimo? Solos con nosotros mismos y nos dejen en paz que ya tenemos bastante con lo nuestro.

No se contagia aunque haya precipitadores para que concurran y depres colectivas. A veces, miles de personas navegan juntas y al mismo tiempo por ése submundo mental terrible y difícilmente soportable.

Cuando tengo la depre sevillista, no me habléis, no me digáis nada, no me pidáis que baile, que clave un clavo, que cuente un chiste o que mire allí o acullá… ni siquiera que os atienda me pidáis. Dejadme solo para que pueda somatizar mi dolor.

Todo te da igual, todo te es indiferente, todo te molesta y todo es negro. No hay luz en este largo túnel, solo un dolor rumiante, sordo, exógeno y contra el que no tienes defensas, que te deja desvalido y hundido.

Y buscas desesperado una lamparilla que te permita seguir soñando, varitas mágicas o que la Fortuna deje de mirarte de reojo, se vuelva y te abrace. Tienes fe, una fe inquebrantable porque te has forjado en dolor y gloria y sabes, desde que eras niño, que dentro de unos días el Destino te pondrá a prueba de nuevo y te otorgará otra oportunidad, te devolverá el sueño posible del goce, de nacer por enésima vez, de explotar de alegría cantando goles de los tuyos, de ésos mismos que te llevaron tan abajo y que luego te disparan hasta las estrellas.

Lo nuestros. Para lo bueno y para lo malo, los nuestros.

Esos nuestros con los que te identificas y que forman parte de ti, de tu mortalidad, de tu éxtasis, de tu locura, de tu fascinación permanente. Lo nuestros que a veces te desencantan y maldices y a veces los adoras y sublimas. Así años, décadas, toda la vida vivida y que sabes que morirás enganchado a ésta droga.

Es el eterno caer y levantarse, apoyar y criticar; exigir y conceder… aplaudir o berrear porque de esto, los que no sabemos de esto, sabemos un montón.

La depre, además, tiene subtítulos y ruido de fondo.

Son ésos que te rodean (de otro color) a los que les va la vida en verte con la depre y que gozan más con tus bajones que con sus propios méritos. Los que tienen poco que vender y prefieren tratar de denigrar el género del vecino que es mucho mejor que el suyo. Mejor paño. Mejor calidad.

Y si tienes ésa atosigante atmósfera en tu cerebro, solo queda mitigarla con una victoria.

La victoria liberadora.

La victoria fumigadora.

La victoria del Sevilla Football Club que lo barre todo y pone dos colores a tu vida.

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