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José Luis De La Rosa - Columnas Blancas

Como un niño el día de Reyes

La posición del Sevilla en la tabla de clasificación en la liga se está debatiendo a nivel nacional ante la posibilidad de ser un candidato para ganar la liga.

En esta cuestión tengo las cosas claras, es candidato porque así lo dice la clasificación, pero también estoy seguro de que no la va a ganar. Pero eso no me impide lo feliz que soy con verlo ahí a falta de ocho jornadas. Es una sensación, que al menos para mí que soy de la generación del 64 (con lo que eso conlleva vivido), es extraordinaria.

Tan extraordinaria, que en pocos partidos sufrí tanto como en el reciente partido jugado en Vigo, donde la victoria te daba el derecho de estrenar semejante estatus en la liga. Algo que me hacía mucha ilusión.

Y sí, lo vuelvo a repetir. No es cuestión de ganar la liga. Que sé que no va a poder ser. Es cuestión de verme grande.

Posiblemente no sea un mensaje muy ambicioso, pero estar con el objetivo casi alcanzado y ver como al hablar de los candidatos a ser campeón de liga, mi equipo está en todas las quinielas televisivas, portales deportivos, en los debates serios, los de bar, los de las redes y en los circos deportivos televisivos que están tan de moda, me produce una satisfacción brutal y sencillamente lo estoy disfrutando muchísimo. No en vano, yo no he conocido mejor situación que esta. Solo comparable con las últimas jornadas del 2007.

Una situación que hace que mi equipo esté en boca de todos y además por obligación. Porque hay una clasificación que dice que a falta de veinticuatro puntos, el Sevilla lo separa del primer puesto en seis. Por lo tanto, aunque le pese a los medios que siempre nos han tenido como un equipo fantasma, no tienen más remedio que aceptarlo. Y claro, yo lo disfruto.

Sé que algunos o muchos pensarán que es una tontería, pero yo vengo de cuando en televisión solo hablaba de mi equipo si nuestro presidente le compraba un Mercedes a su novia con dinero del club, o que Gaspart enseñaba un cheque sin fondo del Sevilla a las cámaras.

Así que, déjenme disfrutar con esto.

Eso sí, soy consciente de que esta satisfacción acaba justo cuando se amplíe en un solo punto la desventaja y perdamos la condición de candidato.

Mientras eso ocurre y con la clasificación para Champions en el bote, lo estaré disfrutando como un niño el día de Reyes.

El sistema maldito

Ayer leí en la prensa que Lopetegui se plantea, ahora que tiene más tiempo durante la semana, trabajar y mejorar el sistema de tres centrales para utilizarlo lo que queda de temporada.

Sin saber si la noticia es cierta me ha entrado un dolor de barriga como si me hubiese comido pirañas vivas y me estuvieran dando bocados.

Y es que mis temores no son porque esté en contra de ese sistema (Sampaoli lo utilizaba y funcionaba de maravilla), mis temores son porque Lopetegui se ha trabajado un sistema de cuatro defensas que nos ha llevado a ser uno de los equipos más sólidos de la liga y cuando ha decidido cambiar aunque sea esporádicamente al sistema de tres centrales, es decir, al “Gudismo” (el serbio incrustado entre los centrales), el equipo pierde la mayoría de las veces todas las buenas virtudes que nos han llevado hasta la buena situación que tenemos hoy.

Es tan simple como recordar que en la mayoría de los partidos donde Lopetegui ha utilizado este sistema, mi memoria me dice que, a excepción de los partidos contra Atlético y Getafe, ambos en Madrid, son los únicos que han dado buen resultado, mientras que en todos los demás partidos, (aunque se hayan ganado alguno) el equipo ha estado muy por debajo de su nivel habitual.

Para mí está demostrado que al Sevilla actual le sienta muy mal ese sistema. Sus motivos habrá, pero esa es la realidad. Y estoy seguro que si Lopetegui se hubiera olvidado de esa variante tendríamos incluso más puntos.

Soy consciente que este sistema tendrá cosas positivas. Pero también estoy seguro de que, para que se plasmen en el terreno de juego y en resultados, hay que tener los jugadores adecuados y sobre todo tenerlo muy bien trabajado para minimizar los riesgos y fortalecer las virtudes. Pero Lopetegui optó por trabajar otra forma de jugar bien distinta, y la respuesta del equipo fue fantástica, sobresaliendo una insultante solidez defensiva, basándose en un rombo de nombres que ha sido la envidia de Europa. Bono, Kounde, Diego Carlos y Fernando.

Esa solidez con el sistema de tres centrales, se pierde.

Y se pierde, principalmente, porque se juega sin laterales puros. Ahí está la gran tara de este sistema. Las bandas. Lugar donde en este deporte está demostrado que es la ruta más efectiva para crearle jugadas de gol al contrario. No hay solidez defensiva si las bandas no están bien cerradas.

Sé que es una osadía rebatirle un sistema de juego a Julen Lopetegui, pero es algo que llevo sufriéndolo cada vez que Lopetegui lo ha utilizado, y solo de pensar con la posibilidad de que lo tome más en cuenta en lo que queda de temporada me dan escalofrío.

De momento es clave que Fernando esté bien y juegue los partidos que quedan. Porque seguro que no es casualidad que en la mayoría de las veces que Lopetegui ha recurrido a este sistema “maldito” ha sido cuando el brasileño se ha ausentado del equipo.

Así que finalizo mi osada opinión pidiéndole a Fernando que se cuide mucho.

DH Diario Digital

La rivalidad en las redes

A estas alturas de mi vida y después de pasar por diferentes etapas, no me sale reírme de los males del vecino. Llámese reírse igual que burlarse.

Viene esto en consonancia por la nueva dimensión que por medio de las redes sociales, algo que parece el nuevo motor del mundo, ha cogido la rivalidad de mi equipo (Sevilla FC) y el otro equipo de la ciudad (R. Betis Balompié).

Está claro que los tiempos cambian, pero tengo la impresión que las nuevas tecnologías se han llevado parte de la idiosincrasia de la rivalidad Sevilla-Betis.

Y digo parte, porque todavía creo que somos muchos los que disfrutamos de la salsa de una rivalidad única y especial, condimentada sobre todo con el humor andaluz.

La picaresca y la guasa, siempre (o casi siempre) han sido el sello de identidad de esta rivalidad, pero si se pasa al insulto y a la burla, es perder el respeto a las personas y a entidades centenarias fraguadas con nuestras propias gentes.

Muy posiblemente la forma de recepcionar el mensaje tenga mucho que ver. No es lo mismo tenérselo guardado a tu amigo y cuando tienes la ocasión desquitarte con guasa.

-Qué ganas tenía de verte…

Y ahí lo llevas, el “leñazo”… Qué a gusto se queda uno, y no coger un móvil o un teclado y el “leñazo” ya no lo recibe solo tu amigo, sino cientos de aficionados a los que a la gran mayoría no conoces de nada. Con lo cual ese leñazo picaresco deja de tener guasa.

Yo no vengo aquí a decir cómo tiene que actuar cada uno, Dios me libre de esa osadía, pero sí puedo decir que como me decía un maestro que tuve, no es lo mismo la libertad que el libertinaje. Y esto último con la llegada de las redes sociales se apodera de demasiadas gentes.

Dicho todo esto y por si alguien lo duda… yo quiero que pierda el Betis hasta en la PlayStation.

Franco “El mudo” Vázquez

El jueves hice una pequeña broma en mi Twitter diciendo que Banega se llevaba a Franco Vázquez a su actual equipo. En solo unos minutos estos fueron los primeros comentarios que aparecieron. -Oleeeeeeeeeee… -Dios te oiga. -Por favor dime que es verdad y que se va mañana en el primer avión -Ojala pero q se lo […]

Autor

Sebastiana Díaz Romero

Hoy si me permiten quisiera utilizar este espacio para escribir unas palabras de agradecimiento y reconocimiento a una gran mujer. Una mujer, que aunque tiene multitud de virtudes, siempre se le recordará en su pueblo como la sevillista más grande que ha dado Tomares: Sebastiana Díaz Romero, la mujer que ha puesto todo su sevillismo […]

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