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Iker Castaño - Columnas Blancas

El que no lo siente, no lo comprende, Florentino

Pregunto: ¿Hace falta perder más tiempo? Ni nos va ni nos viene. Y si tenían dudas, ahí está la bofetada de realidad (amigos fundadores). El Sevilla FC lo dejó claro: “Este enfoque es manifiestamente contrario a nuestro ADN de nunca rendirse y de ponerse retos cada vez más ambiciosos, con la idea de superarlos día a día en el terreno de juego”. El Sevilla FC y la meritocracia van de la mano, no se entiende una sin la otra (como para colárselo a esta entidad). La evolución de los últimos años ha marcado un giro radical en el club ganado a base de sacrificio en todas las parcelas. ¿Quieren empeñarse en quitarnos el mérito de todo lo que hemos conseguido en los últimos años? Sigan intentándolo, no lo conseguirán (o si no, pregunten a cualquier aficionado que celebró el tanto de Podestá desde su asiento del Ramón Sánchez Pizjuán). Si a ello le unes la misma dirección que toma el aficionado sevillista, Florentino, permítame decirte, no sigas campeón. Yo se lo digo sin agresividad, con algo de ironía eso sí (lo de campeón, porque ha fracasado). Parece que le ha dolido lo que le ha dicho Ceferin (presidente de la UEFA). El mismo del Yosé y el abrazo.

¿Hace falta mandarle por fax al despacho del presidente del Real Madrid y al de los demás clubes fundadores el código ético donde se fundamentan los valores del Sevilla FC? Creo que no, ¿para qué?. Rechazo total, rotundamente no a una Superliga creada únicamente para el beneficio económico de “clubes grandes” (“un torneo basado exclusivamente en parámetros económicos” parafraseando al comunicado del Sevilla FC), por mucho que quiera negarlo el Sr Florentino Pérez. Pero no están todos, el Sevilla FC es más grande que muchos de los que estaban ahí. Y no creyó conveniente en subirse al barco para luego bajarse a las horas. Orgullo y dignidad lo primero, y pensando siempre en el alma de este club, el que quiere al escudo como a su padre o su madre.

Dejen que sigamos soñando con las competiciones que tenemos por delante cada temporada, que no son pocas. Cada vez nos estamos permitiendo más, por trabajo y méritos propios y no tanto por dinero, el lujo de estar en una nube, cada temporada, con la plata en el horizonte, sea lo que sea, luchando cada partido como si fuera el último. Y ahora resulta que vienen unos pocos a “salvar el fútbol”. No saben lo que significa. Váyanse de aquí, señorías. Dejen que disfrutemos viajando a campos pequeños (en Escobedo me lo pasé como un niño al que le regalan la camiseta de su equipo), que eso sí es fútbol, el de verdad. El Consejo de Administración del Sevilla FC volvió a estar a la altura de un club señor, elegante y que no pierde la dignidad por unos pocos que pretenden hacerse más ricos, incluso los hay quienes quieren paliar las pérdidas, gestiones alicaídas, deudas millonarias. Déjenlo ya, hagan caso al aficionado del fútbol.

Queremos seguir escuchando la composición de Tony Britten (el himno de la Champions, para los amigos) con el palmeo de la afición sevillista. Sí, y queremos hacerlo ante clubes que nos duplican, triplican o cuadruplican en presupuesto. Darles una lección de que también podemos enfrentarnos a ellos. Queremos seguir sudando sangre, claro que sí. Antes se debe pasar la fase de grupos, y por mucho que Florentino infravalore la competición hasta cuartos, pregúntele al aficionado sevillista qué siente jugando ante el Krasnodar, Maccabi o Salzburgo, por decir algo. Se les va la vida en ello, porque aman el fútbol de verdad, aman el Sevilla FC, y no necesitamos dos partidos contra la Juventus o Manchester United cada dos semanas. Nos conformamos con la Roma o el Wolves. El que nunca lo ha vivido, ¿qué va a decir?. En esa tesitura se mantienen los aficionados de Madrid o Barcelona, los ingleses pueden salvarse, allí lo viven de otra manera. Pero ¿Nervión?, ¡por favor! Las noches grandes que nos ha dado y seguirá dando. Lo que pasa que el que no lo siente, no lo comprende. Y fíjate si vivo lejos y lo poco que lo he sentido (desgraciadamente), que escucho el latido de cada corazón sevillista y la emoción de cada partido a mil kilómetros. Game over Florentino, venga con otra cosa, que esto no se lo come nadie.

(He leído por Twitter lo que sería un Sevilla-Real Madrid este próximo domingo con 45.000 almas y aficionados de verdad, ni me lo imagino…)

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Siente tu pasión, no le temas a tu profesión

Profesar la religión sevillista desde la distancia es tan hermoso como poder opinar lo que estimes oportuno sobre el equipo que llevas dentro de tu corazón en los distintos medios de comunicación de la ciudad con la que todos sueñan. En mi caso, no nací sevillista, pero sí moriré defendiendo estos colores tan grandes y que significan tanto. A modo de presentación en este proyecto que ilusiona y ha vuelto a recobrar el protagonismo que se merecía, hoy escribo mi primero de, espero, muchos artículos.

En esta primera reflexión me gustaría llegar o dirigirme a toda la gente que sienta los mismos colores que mi persona pero, sobre todo, estén inmersos o en proyecto de una profesión tan preciosa como el periodismo deportivo, aunque algunos no lo piensen. El periodismo, desde hace años, inventó un nuevo concepto, el “periodismo de bufanda”, el cual es denominado como una profesión <<de profesionales que se dedican a pasearse por las tertulias, tanto radiofónicas como televisivas, para alabar hasta el extremo a su equipo y defenderlo ante todo y frente a todos. No son capaces de mostrar neutralidad en ningún momento, llevan sus colores por bandera y tienen la poca vergüenza de llamarse periodistas deportivos>>, y es que cada vez es más complejo huir de él, pero siendo sevillista desde una temprana edad y viviéndolo a distancia, lo es más complicado aún, por la pasión y el sentimiento hacia estos colores. Hay una parte “positiva” en esto, y es que expresarme de manera “objetiva” sobre los distintos equipos del norte, no hay problema alguno. Pero, también diré que mi sueño es acabar en Sevilla, en el lugar donde nacieron mis abuelos.

Cada uno tendrá sus criterios y juicios sobre la mesa. Permitidme, al menos, exponer que cada vez es más común ver esto. La cuestión principal es ¿hay algún problema de compatibilizar una profesión con un sentimiento? Lo realmente cierto es que, en mi caso, al menos, por mucho que quieras mostrar tu neutralidad, en partidos, catalogados como “importantes”, la camiseta o chaqueta con el escudo del grande de Andalucía y del sur de Europa te la pones por inercia, por ilusión, por pasear el escudo que sientes. Ahora bien, uno de los dilemas es mostrar tu punto de vista subjetivo hacia tu equipo. A veces se les felicita y otras veces, se les achaca. Yo soy más de lo primero, principalmente porque soy parte de ese sector del sevillismo que le gusta estar en las buenas, pero, sobre todo, en las malas. Del barco de mi amigo y también compañero de este proyecto, Pepe Sabariego.

No obstante, dentro de los valores internos de este grandioso club, tal y como me decía en una entrevista el otro día Pablo Blanco (exjugador y director de cantera del club), por debajo, pero no menos importante que el respeto, está la exigencia y el incorfomismo. Ingredientes que tenemos interiorizado todos, o eso considero. Y creo que es bueno, porque el ser exigente a veces también te hace no alabar tanto a los jugadores si no lo dejan todo sobre el verde. Pitar a los jugadores nunca lo vi bien, pero oye, si sirve para mejorar algo, adelante. Lo que no se debe es manchar el escudo de un club que nos ha dado tanto en tan poco. Siempre dije que yo he vivido la época más dorada del Sevilla FC y tú, que estás leyendo este artículo, también. Somos unos afortunados. Honor también a los que vivieron aquellos tiempos duros.

Hay grandes periodistas como Ana Cobos o Roberto Leal que no les importa mostrar el equipo que llevan dentro y su afinidad por el Sevilla FC; pero el gran problema es que faltan más personas como Germán Mora, Alberto Moreno, Juan Ramón Morales, Javier Cabrera o Lorenzo Chacón. Os preguntaréis que, evidentemente, al hablar para los sacrosantos micrófonos del club, pues que no les queda otra que defender a su equipo. Pero, creo que me entienden. También alabo el gran trabajo de los Fernández, el de Alberto y Víctor. Y seguro que me olvido de más. Hacen falta más como ellos. Porque detrás de su ser periodista, también hay una persona y tiene sentimientos.

Para ir acabando, yo creo que aquí uno de los grandes asuntos que hay y que creo que se debe combatir es que hay otro equipo en la ciudad. Al hilo de eso, hay algunos periodistas que tienden a ser “objetivos” para evitar ser “perseguidos” e insultados por las redes sociales. Huyamos de esas hipótesis o realidades, si eres sevillista no tengas miedo en ponerte la camiseta con el escudo en tu corazón y opinar, de manera subjetiva, del equipo que amas. O, al menos, a felicitar a tu equipo si ha conseguido algo y alegrarte de ello sin esconder nada. En definitiva, creo que es compatible sentir tu pasión en tu profesión y como dice el dicho “Haz de tu pasión tu profesión y no serás uno más del montón”. No soy periodista de bufanda, más bien, periodista sevillista, que es muy distinto.

Gracias al equipo de Columnas Blancas por darme la oportunidad de escribir para este proyecto formado por tanta buena gente. Un abrazo de gol, sevillistas.

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