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Iker Castaño Cabello - Columnas Blancas

Autor

Siente tu pasión, no le temas a tu profesión

Profesar la religión sevillista desde la distancia es tan hermoso como poder opinar lo que estimes oportuno sobre el equipo que llevas dentro de tu corazón en los distintos medios de comunicación de la ciudad con la que todos sueñan. En mi caso, no nací sevillista, pero sí moriré defendiendo estos colores tan grandes y que significan tanto. A modo de presentación en este proyecto que ilusiona y ha vuelto a recobrar el protagonismo que se merecía, hoy escribo mi primero de, espero, muchos artículos.

En esta primera reflexión me gustaría llegar o dirigirme a toda la gente que sienta los mismos colores que mi persona pero, sobre todo, estén inmersos o en proyecto de una profesión tan preciosa como el periodismo deportivo, aunque algunos no lo piensen. El periodismo, desde hace años, inventó un nuevo concepto, el “periodismo de bufanda”, el cual es denominado como una profesión <<de profesionales que se dedican a pasearse por las tertulias, tanto radiofónicas como televisivas, para alabar hasta el extremo a su equipo y defenderlo ante todo y frente a todos. No son capaces de mostrar neutralidad en ningún momento, llevan sus colores por bandera y tienen la poca vergüenza de llamarse periodistas deportivos>>, y es que cada vez es más complejo huir de él, pero siendo sevillista desde una temprana edad y viviéndolo a distancia, lo es más complicado aún, por la pasión y el sentimiento hacia estos colores. Hay una parte “positiva” en esto, y es que expresarme de manera “objetiva” sobre los distintos equipos del norte, no hay problema alguno. Pero, también diré que mi sueño es acabar en Sevilla, en el lugar donde nacieron mis abuelos.

Cada uno tendrá sus criterios y juicios sobre la mesa. Permitidme, al menos, exponer que cada vez es más común ver esto. La cuestión principal es ¿hay algún problema de compatibilizar una profesión con un sentimiento? Lo realmente cierto es que, en mi caso, al menos, por mucho que quieras mostrar tu neutralidad, en partidos, catalogados como “importantes”, la camiseta o chaqueta con el escudo del grande de Andalucía y del sur de Europa te la pones por inercia, por ilusión, por pasear el escudo que sientes. Ahora bien, uno de los dilemas es mostrar tu punto de vista subjetivo hacia tu equipo. A veces se les felicita y otras veces, se les achaca. Yo soy más de lo primero, principalmente porque soy parte de ese sector del sevillismo que le gusta estar en las buenas, pero, sobre todo, en las malas. Del barco de mi amigo y también compañero de este proyecto, Pepe Sabariego.

No obstante, dentro de los valores internos de este grandioso club, tal y como me decía en una entrevista el otro día Pablo Blanco (exjugador y director de cantera del club), por debajo, pero no menos importante que el respeto, está la exigencia y el incorfomismo. Ingredientes que tenemos interiorizado todos, o eso considero. Y creo que es bueno, porque el ser exigente a veces también te hace no alabar tanto a los jugadores si no lo dejan todo sobre el verde. Pitar a los jugadores nunca lo vi bien, pero oye, si sirve para mejorar algo, adelante. Lo que no se debe es manchar el escudo de un club que nos ha dado tanto en tan poco. Siempre dije que yo he vivido la época más dorada del Sevilla FC y tú, que estás leyendo este artículo, también. Somos unos afortunados. Honor también a los que vivieron aquellos tiempos duros.

Hay grandes periodistas como Ana Cobos o Roberto Leal que no les importa mostrar el equipo que llevan dentro y su afinidad por el Sevilla FC; pero el gran problema es que faltan más personas como Germán Mora, Alberto Moreno, Juan Ramón Morales, Javier Cabrera o Lorenzo Chacón. Os preguntaréis que, evidentemente, al hablar para los sacrosantos micrófonos del club, pues que no les queda otra que defender a su equipo. Pero, creo que me entienden. También alabo el gran trabajo de los Fernández, el de Alberto y Víctor. Y seguro que me olvido de más. Hacen falta más como ellos. Porque detrás de su ser periodista, también hay una persona y tiene sentimientos.

Para ir acabando, yo creo que aquí uno de los grandes asuntos que hay y que creo que se debe combatir es que hay otro equipo en la ciudad. Al hilo de eso, hay algunos periodistas que tienden a ser “objetivos” para evitar ser “perseguidos” e insultados por las redes sociales. Huyamos de esas hipótesis o realidades, si eres sevillista no tengas miedo en ponerte la camiseta con el escudo en tu corazón y opinar, de manera subjetiva, del equipo que amas. O, al menos, a felicitar a tu equipo si ha conseguido algo y alegrarte de ello sin esconder nada. En definitiva, creo que es compatible sentir tu pasión en tu profesión y como dice el dicho “Haz de tu pasión tu profesión y no serás uno más del montón”. No soy periodista de bufanda, más bien, periodista sevillista, que es muy distinto.

Gracias al equipo de Columnas Blancas por darme la oportunidad de escribir para este proyecto formado por tanta buena gente. Un abrazo de gol, sevillistas.

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