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David Melero - Columnas Blancas

Nada es como era

De pequeños somos tan ilusos que pensamos que la vida “de mayor” será más grata en comparación con nuestra añorada infancia. Lo teníamos todo pero “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.

Personalmente me apetecía compartir mis experiencias futbolísticas que a día de hoy recuerdo con nostalgia. Natural de un pueblo de Cádiz, Barbate, sí, BARBATE, un pueblo encasillado y maltratado por el ignorante que se deja llevar por voces ajenas. Visitarlo no tiene precio. En este pequeño lugar marinero disfruté de mi infancia, concretamente en unas explanadas cerca de mi hogar, en definitiva, mi campo de fútbol era el aparcamiento de una gran superficie comercial cerrada. Dos porterías, una pintada en la pared de la fachada del comercio, otra, a cincuenta metros hecha con dos piedras que permanecieron intactas durante diez años.

En esa época no había ningún tipo de pudor a partirse un hueso o destrozarse las rodillas, solo valía disfrutar hasta la caída del sol. Quizás no fuera la forma adecuada de pasar el tiempo, pero sin lugar a dudas era la más divertida.

Como sevillista y por lo tanto, “bicho raro” en un pueblo de pocos habitantes, me tocaba defender a capa y espada a los míos. A la hora de empezar los partidos en “nuestro Estadio de Maracaná”, cada uno, como de costumbre, solía adjudicarse un héroe de su infancia. Salían nombres como Ronaldinho, Ronaldo, Raúl, Roberto Carlos… pero un servidor siempre pensaba en rojiblanco. Contra todo pronóstico defendía el arco como Palop, corría sin descanso por la banda como Puerta y al igual que Frédéric Kanouté, anotaba goles y goles. Nada más lejos de la realidad.

Todo ha cambiado. Plazas deseosas de ambiente contra niños pegados a elementos tecnológicos. Mi particular pésame a los jóvenes que no pudieron disfrutar de tales momentos infinitos.

La falta de fútbol callejero ha hecho mella en el balompié de élite. Los excesivos entrenamientos de las técnicas de un futbolista están haciendo del fútbol una actividad metódica. Mucho control y pase. Echamos en falta el descaro, la poca vergüenza, el toque picante que aviva el deporte rey, encarar al contrincante sin miedo, superar al rival de la forma más atávica.

Un balón descosido siendo pateado por un joven que aprovecha los últimos rayos de luz sobre su particular campo de fútbol. Pese a que ahora es difícil ver esta imagen recreada en las calles de nuestros pueblos, observar en momentos puntuales a pequeños soñadores disfrutar de esa preciosa manera, emociona.

El poder de ser un EQUIPO

Muchos personajes ilustres de épocas pasadas pusieron en manifiesto el afán de anteponer la cooperación ante la división.

-La unidad y la victoria son sinónimos. –Samora Machel.

En realidad, no tenemos por qué salir de casa, ni tampoco remontarnos a citas de épocas pasadas, puesto que la mayor representación de protección y unión, viene dada en nuestra figura materna. O acaso nunca habéis escuchado la frase, “Niño, nunca vayas solo, eh”. ¡Qué poco nos gustaba escuchar esas palabras segundos antes de pisar la calle!

En estos tiempos duros y de incertidumbre, donde sobrevivir día tras día como meramente podemos es una tarea inigualable a otra. Cuando supuestamente quedan meses para que una vacuna científica nos salve de esta interminable pesadilla, aparece el antídoto “Made in Nervión”. Soplo de aire fresco procedente del Ramón Sánchez-Pizjuán, elaborado por las manos artesanas de Ramón Rodríguez Verdejo y distribuido por nuestros mayores, sabedores de su efecto en próximas generaciones. El Sevilla FC nos devuelve la ilusión de volver a nacer de nuestras cenizas machacadas durante casi tres meses, transmitiéndonos tremenda ambición, desde el primero hasta el último, desde el capitán hasta el canterano sin minutos.

Es simple, solo había una forma de volver a ilusionar la vida de millones de sevillistas. Creyendo. Incluso creyendo más que el aficionado porque sin duda, el equipo creyó más que nosotros de aquí a Pekín.

Quién nos diría que Bono sería pieza fundamental en el fútbol pos-confinamiento, dueño y señor de la portería nervionense frente a figuras millonarias que desbordan cada jornada talento por los cuatro costados. Y lo más importante, supo levantarse de tremenda pifia en rondas anteriores, no tengo duda alguna que la persona más alagada tras su fallo contra el Cluj fue el original de Marruecos. En este equipo reman todos juntos sin dejar atrás la más mínima pieza del puzzle, ahora, hexacampeón de Europa.

Una vez más volvimos a tocar plata. Desde aquí me gustaría hacer una mención especial al Sevilla Fútbol Club Femenino, que contra todo pronóstico les arrebataron la ilusión de patear el cuero todos los fin de semanas sin explicación al respecto. ¿Machismo en el fútbol? No ni ná. Gracias a los suplentes, espíritu reencarnado de la parroquia rojiblanca que se vistió de corto para defender al equipo de sus amores en el césped y en la grada. Dicen que estamos locos de la cabeza. Chapeau

Viva el Sevilla Fútbol Club

La “nueva normalidad”

Ya lo notábamos semanas atrás. Se podía respirar un ambiente cálido en las terrazas de los bares, podías sentir la sonrisa picarona de tu fiel amigo futbolero, conversaciones sin protagonismo de la palabra COVID 19… Un sinfín de condimentos que sin duda nos esbozan una sonrisa en el rostro tras estos dos meses y medio de incertidumbre y sufrimiento, donde hemos visto llenarse el tercer anillo de Nervión como nunca. Sevillistas que han dedicado toda una vida al club de sus amores y que se van sin ver jugar a su equipo en sus últimos suspiros de vida.

Sí amigos, volvía LaLiga, hecho que no trae en consecuencia la vuelta del fútbol a nuestras vidas. El fútbol no es simplemente contemplar como 22 jugadores corren detrás de un objeto redondo, aunque precisamente si hablamos de esta visión sobre el fútbol, quizás debamos mirar hacia los altos mandatarios del deporte rey español. Protagonizados bajo la firma del Señor Tebas, nuestra pasión se está viendo manipulada -durante décadas atrás- por las carteras y conveniencias de personas donde en su corazón no tiene cabida el espectáculo futbolístico. No debemos dejar pasar que la situación es la que es, es cierto, pero como ya he resaltado antes, no es reciente, tendremos que acostumbrarnos a la “Nueva normalidad”, no le encuentro personalmente una solución alternativa.

El menú que nos tenía preparado LaLiga para la reanudación no podía tener mejor primero plato, el Gran Derbi. Pese a las circunstancias, los días previos al encuentro se presentaron “moviditos”, con esos piques sanos que tanto nos gustan en Sevilla, donde toma sitio la famosa sevillanía, siempre presente ajena a la situación latente del país.

Daban las 21:58 por mi reloj y ante un estadio desértico y triste saltaban los onces iniciales de ambos conjuntos acompañados del himno del Arrebato en la megafonía. Indescriptible la sensación que puede llegar a sentir un sevillista desde su sofá al ver a su equipo saltar al césped sin que él pueda alentarlo desde su butaca habitual. Un derbi insípido. Pasión, emoción, tensión todos los condimentos listo para poder disputar el partido, sin embargo, el ingrediente estrella no tenía cabida en aquella elaboración, la afición.

Pasaremos guerras, pandemias mundiales, los años correrán y las décadas pasarán, pero aún así las tornas seguirán mirando hacía el mismo lado. Monólogo sevillista ante la impotencia verdiblanca que no lograba tentar la puerta del meta checo. Todo era alegría en el lado opuesto de la ciudad hasta que el señor balón se pone a rodar, desde ese preciso instante, comienzan a desplomarse los palos del sombrajo verdiblanco y las excusas comienzan a florecer como medio de huida.

La llamada “Nueva normalidad” no cambia nada en relación con “la Antigua normalidad”. Son 17 los puntos que separan a un equipo de otro, opinen ustedes si la distancia es sideral o no. Sin duda, el Sevilla FC sigue ofreciendo argumentos sólidos para afirmar que la ciudad de la Giralda es rojiblanca.

¡VIVA EL SEVILLA!

Estábamos en la UVI, nadie daba un duro por nosotros

Que el Sevilla está pasando por una mala racha se ve a simple vista pero… ¿tanto como para que se pida la cabeza del entrenador? Antes de manifestarte, te recomiendo recapacitar, olvídate de los resultados y de la racha que lleva el equipo a las espaldas. Ahora, mira la clasificación ¿firmarías estar a estas alturas […]

Radicalismo sevillista

Somos el Sevilla FC. Dos décadas atrás, un equipo que se pudría en la segunda división española. Tiempo desconocido u obviado por los que ahora critican a los nuestros. En los días que corren, equipo conocido por su afán de ganar competiciones europeas, haciéndose poco a poco con el respeto de parte de la prensa […]

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