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David Melero - Columnas Blancas

Estábamos en la UVI, nadie daba un duro por nosotros

Que el Sevilla está pasando por una mala racha se ve a simple vista pero… ¿tanto como para que se pida la cabeza del entrenador? Antes de manifestarte, te recomiendo recapacitar, olvídate de los resultados y de la racha que lleva el equipo a las espaldas. Ahora, mira la clasificación ¿firmarías estar a estas alturas de la temporada en la posición que estamos situados? Desde mi humilde opinión, este enfado, procedente de la exigencia sevillista, no existiría si el conjunto nervionense no hubiera empezado como una bala, haciendo creer a los más ingenuos soñar con el campeonato de liga…

Sin lugar a duda los responsables de esta situación son por un lado, el entrenador, Julen Lopetegui -para algunos el mayor responsable-, pero desde mi parecer, teniendo su responsabilidad, claro está, no le estoy viendo del todo mal. Sí es verdad que todos vemos en él esa incapacidad de reacción durante el partido a la hora de solventar problemas y realizar cambios inesperados, pero el hecho de que alinee a un jugador de tu agrado o a otro que no está en el libro de tus gustos no me parece motivo para echar por tierra el proyecto y trabajo del vasco. Otro de los muchos reproches hacia el líder del barco sevillista es ese “trato” sobre Dabbur, un goleador internacional que vino por la puerta grande y se va sin apenas minutos en sus botas y por la puerta de atrás, y digo yo, “no jugaría por algo”. Nos situamos en el entrenamiento a puertas abiertas del pre-derbi, Dabbur calentaba sin ganas, fallaba pases, controles… el israelí sin ganas aparentes de jugar a un día del derbi, motivos más que suficientes para dejarlo fuera de la lista.

Los jugadores, desde mi punto de vista, los culpables de esta pequeña crisis. Los laterales, imprescindibles en el sistema de juego de esta temporada, han bajado considerablemente su nivel. Jesús Navas, Reguilón y Escudero. Centros sin sentido y muchos huecos a la hora de defender a rivales que exigen mucho defensivamente. Banega… el argentino desaparecido tras anunciarse su marcha a final de temporada, algo inexplicable para un profesional, parece ser que ya piensa en los billetes árabes . En general, los jugadores han bajado el rendimiento viéndose este reflejado en resultados negativos y partidos denigrantes.

Por último, el que es para mí el tercer motivo de esta crisis: la afición. Sí, NOSOTROS. El momento del himno contra el RCD Espanyol en el Ramón Sánchez Pizjuán fue algo cuanto menos extraño. Gol Norte cantaba por un lado, Gol Sur por otro, pocas veces o ninguna había visto el himno de Don Francisco Javier Labandón Pérez cantado tan mal, puro reflejo de la situación actual por la que pasa el club.

Pese a respirarse ese ambiente extraño, viajamos a Getafe, ese campo temido por medio Europa donde solo habían ganado los cocos de la Liga, pero sin embargo, el Sevilla FC salió con la casta y el coraje, goleando al equipo de Bordalás y con esos guerreros en la grada. Esa panda de locos que pese a estar en esa situación de crisis se plantaron en Madrid con el corazón y el orgullo de unos colores por bandera,. Ustedes sí que sois el Sevilla FC. ¡Nunca lo olviden… EL SEVILLA SIEMPRE VUELVE!

¡VIVA EL SEVILLA FC!

Radicalismo sevillista

Somos el Sevilla FC. Dos décadas atrás, un equipo que se pudría en la segunda división española. Tiempo desconocido u obviado por los que ahora critican a los nuestros. En los días que corren, equipo conocido por su afán de ganar competiciones europeas, haciéndose poco a poco con el respeto de parte de la prensa madrileña, aunque eso no quita que a los altos cargos les moleste “el codo con codo” con sus millonarios conjuntos.

Todas las temporadas se tacha a la afición sevillista como exigente. Adjetivo que siempre avala a los fieles de Nervión en positivo, pero como todo, en cierta medida. Desde mi punto de vista, se deben separar dos términos, exigencia e ignorancia. Si es verdad que este Sevilla es capaz de todo y así se lo debemos transmitir a los jugadores, pero con tanta exigencia, a veces, se llega a la ignorancia. Pies en el suelo.

Refiriéndome al tramo de liga ya sobrepasado, nueve puntos en los cuatro primeros partidos, llegué a escuchar en determinadas ocasiones,”¡tenemos el mejor equipo de la historia de nuestro club y, sin lugar a duda, uno o dos títulos nos van a regalar, ya era hora de un equipo así!”. Jornada 19, dos partidos en casa sin ganar, el entrenador prodigioso de los primeros encuentros ya no sabe dirigir a esos futbolistas, que ahora, ya no todos son los mejores. Esperemos a ver qué ocurre en los próximos capítulos.

Dos extremos: perfección y desastre. Radicalismo Sevillista.

Las redes sociales, fieles seguidores de esta conducta. Encargados de generar ese ambiente utópico cuando todo va viento en popa pero protagonistas de manchar la imagen de determinados miembros del club en momentos difíciles.

Ahora, estos “aficionados” no podrán separar el amor incondicional que une a la afición sevillista de sus colores, escudo y bandera. No podrán manchar esta bonita andadura que dio comienzo en el año 2006, ese hambre de títulos, pero sobre todo, ese apoyar en los momentos amargos. Siempre con el lema de Biris Norte: ¡HAY QUE ANIMAR AL SEVILLA AUNQUE VAYA PERDIENDO!

¡Viva el Sevilla FC y larga vida a su afición!

Saludos.

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