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Carlos Romero - Columnas Blancas

The Otago Witness, periódico de la ciudad de Dunedin, Nueva Zelanda

Tanto honor y tanta gloria, Mr. Johnston

La historia es la que nos hace grandes, así de categórica es la frase. Sin un palmarés, sin una idiosincrasia, sin las hazañas y las épicas, o los grandes hechos, el estatus de “Eterno campeón de Andalucía” no es posible. Para colmo es gran parte de la motivación para ser sevillistas, lo que nos inculcaron nuestros abuelos y nuestros padres.  Ponerla en valor es casi una obligación, que hoy entre la pelotita entendido como lo más importante en un equipo de fútbol, mañana será historia. Abundemos en ella.

Podríamos hacer una larga lista de personajes poliédricos, ya fuesen foráneos o locales, que aportaron grandes cosas a la ciudad de Sevilla y que desgraciadamente permanecen en el olvido, algo que trataremos de remediar, al menos con uno de ellos, e intentaremos recuperar su figura por la parte que nos toca.

Hablaremos de un señor británico, escocés, nato en su casa de Newmill, Elgin, un 14 de octubre de 1854, que llegó a Sevilla con 17 años. Comerciante, para más señas, amante del deporte y de la cultura, capeó con las calores hispalenses a las que seguramente debió adaptarse, para emprender un camino que dejaría una profunda huella, aunque esta tuviese que ser redescubierta en los albores del siglo XXI gracias a las nuevas tecnologías de investigación histórica. No nos importó ir a Nueva Zelanda para conseguir la información y la encontramos.

Edward Farquharson Johnston, comenzó a ejercer como vicecónsul británico en Sevilla a la edad de 25 años, lo que da una idea sobre su formación. Su actividad profesional principal tuvo lugar en la naviera MacAndrews, de la que fue socio propietario, que tuvo la hegemonía del comercio entre Gran Bretaña y España, pero igualmente participó en otras empresas como la Sevilla Water Works.

Y, cómo no, cuestión que nos ocupa, fundó el que sería el eterno campeón de Andalucía de fútbol, el Sevilla Football Club, del que fue su primer presidente, a la luz del tintineo rubio de aquellas cañas de cerveza que tomaba junto a algunos de sus compatriotas y otros tantos españoles de ascendencia escocesa en la celebración de la muy escocesa noche de Burns. Fue socio del Centro Mercantil, hoy conocido como Círculo Mercantil, auténtico hilo conductor de la historia sevillista desde finales del siglo XIX hasta bien entrada la década de los años 20 del siglo pasado, al que se asociaría junto a otros sevillistas que pertenecieron al club durante las distintas generaciones de jugadores, entre los que se incluían José Luis Gallegos, presidente en 1905, MacColl, Geddes, Merry, Escandón, Bel, Moliní, Balbontín, y otros tantos.

En su casa de la calle Guzmán el Bueno, estaba la sede administrativa de la Sailors Room, entidad dedicada a atender a los marineros británicos que llegaban en barco a la ciudad, que además organizaba actividades de ocio durante su estancia, cómo no, practicando sus costumbres entre las que se encontraba el football, organizando partidos contra el club sevillista durante el ocaso del siglo XIX y el amanecer del XX, además de los organizados frente a los alemanes de la Sevillana de Electricidad de Otto Engelhardt y los celebrados entre los distintos equipos del mismo club.

Johnston puede ser considerado el primer árbitro de España del que se tiene noticias, del primer partido entre clubes constituidos del que se tiene constancia, dando por bueno el primer gol en territorio nacional, que se sepa, marcado por un sevillista llamado Ritson.

Sólo las personas con su autoridad y con conocimiento del reglamento podían impartir justicia futbolística en aquellos años, esa autoridad del vicecónsul británico que además tuvo un papel importante en la fundación del Club de Regatas de Sevilla, formando parte de la tripulación junto a los Welton, Niño y White, jugadores sevillistas, o bien como presidente de la Sociedad del Tiro de Pichón según la “Guía de Sevilla y su provincia de 1895”.

No podríamos terminar esta breve semblanza, sin decir que fue un gran impulsor de la cultura, su casa era centro de acogida de viajeros románticos británicos, teniendo un papel impulsor en las excavaciones arqueológicas de Carmona, siendo uno de los firmantes del acta del Museo de la Necrópolis Romana de esta ciudad en 1885.

Partió hacia tierras británicas en la segunda década del siglo XX, dejando atrás su Sevilla y su legado que permanece hasta nuestros días, fundando el club de fútbol que más notoriedad ha dado al sur de España y mítico en Europa.

Falleció en Londres un 14 de junio de 1924 y sus cenizas fueron trasladadas a su ciudad natal.

Gracias por tanto honor y tanta gloria, Mr. Johnston.

Edward Farquharson Johnston – Archivo Sevilla FC

Archivo autor

Si Margaret levantara la cabeza

Decía Jorge Paradela, nuestro flamante director general de negocios del Sevilla FC, en el discurso inaugural de su gestión, que “es algo básico poner en el centro al aficionado de lo que se hace en el club”. Esta visión de hacia dónde deben dirigirse los designios del fútbol, junto a los beneficios intangibles, algo a lo que se refirió también, nos demuestra que ha hilado muy fino y que plantea unas tesis realmente interesantes.

Nos hemos desayunado estos días con la noticia, a colación del bodrio que llaman Superliga, concerniente a que en Inglaterra van a hacer posible que los aficionados recuperen el fútbol que lleva décadas enquistado en un mercantilismo exacerbado. Tal cual. Y no es que uno sea especialmente admirador de la Pérfida Albión, aunque últimamente me lean haciendo referencia a algunas cuestiones futbolísticas y en especial históricas de aquel país, pero hay que reconocer que con estas cuestiones marcan las tendencias y los designios futboleros internacionalmente.

Si existe el paradigma económico basado en lo que viene en llamarse el “aficionado global” (harto difícil si atendemos a las teorías que cuestionan que la economía sea una ciencia) o lo que es lo mismo, una persona enchufada a una televisión en cualquier lugar del mundo, este tiene su máximo exponente en los grandes clubes ingleses, especialmente los componentes del ‘Big Six’, o los seis grandes, como el United, Liverpool, Chelsea, City, Tottenham y Arsenal. Ese camino ya lo tienen recorrido, sólo algunos clubes más son tan seguidos globalmente como estos, auténticas máquinas de hacer dinero, pero llama la atención que sean precisamente ellos los que van a iniciar un camino más participativo de las aficiones locales, conscientes probablemente de que todo tiene un límite, un listón que no es conveniente sobrepasar.

La línea roja ha sido la Superliga como el desencadenante de todo esto, la pandemia de Covid-19 el caldo de cultivo y los ejecutores son la corona inglesa y el gobierno británico. El hecho de que algunos clubes más que centenarios hayan desaparecido en las islas británicas ha impulsado aún más la idea de que el dinero por el dinero no debe ser el centro del fútbol y que este se debe localizar en sus propios aficionados.

En este análisis de lo inglés es muy probable que, con el hecho pandémico, los dirigentes tuviesen la sensación y la tentación de que, llegados a este punto, podrían prescindir de las aficiones locales, más allá que para usarlas de relleno en los planos televisivos en la vuelta a la ‘nueva normalidad’, una especie de atrezo necesario. Pero los aficionados de algunos de estos clubes llamados a ser parte de la Superliga de Florentino, se plantaron con firmeza y doblegaron en la calle y a las puertas de sus estadios a sus dirigentes que tuvieron que capitular, incluso pedir disculpas. Esto supuso un mazazo a sus expectativas ante la nueva realidad postpandemia.

¿En qué se va a traducir todo esto en Reino Unido? Aún no lo sabemos muy bien, pero el gobierno británico tiene sobre la mesa, a instancias de la ‘Football Supporters Association (FSA)’, la organización que agrupa a las aficiones de los clubes de fútbol de Inglaterra y Gales, un proyecto de ley, en el que se habla de una especie de derecho de veto por parte de los aficionados hacia la administración de sus clubes, cuando entiendan que la gestión no es la adecuada y hacen hincapié en la necesidad de la representación de las aficiones ‘incrustadas’ por ley en las estructuras de las instituciones futbolísticas. Las licencias federativas sólo podrán activarse si los clubes demuestran que los aficionados tienen un papel importante en las decisiones del club, en definitiva, un empoderamiento que habían perdido mor de la conversión de los clubes en compañías empresariales. En otro momento hablaremos del caso alemán, mucho más avanzado si cabe.

¿Cómo repercutirá esto en España? Tampoco lo sabemos, depende de si los distintos estratos que conforman el fútbol nacional entienden que el sistema actual sea el adecuado o no, de la capacidad de presión de la patronal y de las aficiones -con una idiosincrasia y un estatus antropo-cultural muy distintos al británico- en los estamentos políticos, pero no tendríamos que irnos muy lejos para encontrar algún precedente parecido, que en principio podría parecer estar alejado de las tesis actuales, en un club que ha sido pionero en muchas cosas en España y en esta también.

Recordaremos cómo una afición, la sevillista, tumbó las resoluciones de la LFP y su pretensión de bajar a Segunda División B al Sevilla FC en agosto de 1995. Sencillamente no tuvieron los arrestos de hacerlo, no fueron capaces de terminar de aplicar su propia normativa, so pena de provocar vuelcos políticos electorales y paralizar la competición judicialmente, esto último es algo que se recuerda poco, pero para eso están los historiadores y sus investigaciones. El pecado de los mandamases de la LFP fue minusvalorar el poder de la afición sevillista en sus decisiones administrativas respecto al Sevilla FC, pecado que a posteriori pagaron caro.

Os confesaré que, a mí, personalmente, me daba cierto regustillo a grandeza que la Superliga contase con el Sevilla FC, como así se ha podido saber a posteriori y creo que el club se negó a formar parte del elenco fundacional en lo que probablemente se bautizará como la “Opción inteligente”, el club sevillista supo leer qué ocurriría -un fracaso más que seguro- amén de no visualizar que fuese una solución para el fútbol y lo innecesario de tensar a su propia afición. La perspectiva histórica dará o quitará razones, pero es un indicio claro del músculo blanquirrojo mantenido en el tiempo desde los albores del presente siglo.

Por el momento, según informaciones recabadas, son varios los movimientos que se realizan en torno al proyecto de ley del deporte, al que ya se están haciendo alegaciones por parte de todas las partes implicadas y en lo tocante a los aficionados, ‘FASFE, Accionistas y Socios del Fútbol Español’, está aportando modificaciones que van en la línea de lo que leemos de Reino Unido estos días. Que el Gobierno las acepte será harina de otro costal, estaría por ver.

Pero no obviemos que el cambio, al que el fútbol no es ajeno, puede ser también producto de los nuevos vientos y la tendencia económica global. Observamos a un presidente de los EEUU como Biden hablando de políticas más sociales, insta a las empresas a pagar más a los trabajadores como elemento base de más crecimiento, en definitiva, encaminadas a defenestrar las políticas ultraliberales lideradas en los años 80 por la Dama de Hierro y su amigo cowboy de películas, Ronald Reagan, que hoy persisten desgraciadamente y así nos va. Es precisa y curiosamente el gobierno británico encabezado por el conservador Jonhson el impulsor del nuevo proyecto de ley, y digo que esto es curioso porque no hablamos de los laboristas, algo que les pegaría más.

Si Margaret levantara la cabeza, cosa poco probable porque desde que llegó al infierno hay una parrillada festiva descomunal y el diablo no prescindiría de ella, lo mejor sería que desistiese porque volvería a fenecer cruelmente del susto.

No sé por qué me ha venido a la cabeza el tema de nuestro Silvio: Marguerita Margueró.

Bocetos proyecto museo. Fuente: Archivo del autor.

La joya de la corona del estadio Ramón Sánchez-Pizjuán

Estos días se cumplen tres años de la inauguración del museo del Sevilla FC, creo que tenemos algo de perspectiva para analizar qué ha supuesto para la institución y su aportación a los visitantes.

Según la ECA, (European Club Association) de la que el Sevilla FC es miembro, a medida que la industria del fútbol se vuelve cada vez más competitiva, es importante que los clubes reconozcan y promuevan la cultura y la historia a través de sus departamentos históricos o personas responsables de la historia, que hacen que sus clubes sean únicos. Esto, junto con la identificación del museo del club como un flujo de ingresos importante y algo que mejora la experiencia de los fans, ha generado un creciente interés en la creación y el desarrollo de dichos museos.

Como contamos en anteriores entregas, la historia es un acicate importante en la modernización de los clubes de fútbol de élite, entendido como parte de uno de los ejes estratégicos en su globalización. No fue un camino de rosas poner en marcha el museo del eterno campeón de Andalucía, la responsabilidad nos llevaba a temer no acertar en los objetivos, por lo que fue un proyecto que nos llevó años ejecutarlo y en el que intervinieron numerosos especialistas y empresas. Había que poner en marcha un proyecto que debía cumplir dos premisas: debía estar a la altura del Sevilla FC y la de conseguir el mejor museo posible.

Un Sevilla FC comprometido como institución con el proyecto, que debía albergar 130 años de historia, un patrimonio histórico realmente soberbio, y esos elementos que lo hacen singular: el único museo del mundo futbolístico en el que pueden observarse seis títulos de la UEFA Europa League.

Render del proyecto de museo del Sevilla FC realizada en 2018. Fuente: Archivo Sevilla FC.

Además de los criterios propios y tener una idea en mente clara de lo que queríamos conseguir, fue esencial ver y observar qué estaban haciendo otros, cuáles eran sus problemáticas y dificultades, pero, sobre todo, tomar nota de aquello que los hacía ser exitosos y nos sirviese como inspiración.

Queríamos conseguir que fuese un museo dinámico, cambiante, que la información que contuviese llegase a todos de forma fácil, muy visual; prácticamente de un solo vistazo, con unos contenidos y un discurso expositivo adecuados; adaptado a todas las edades, a personas con movilidad reducida, en varios idiomas y con una multimedia vanguardista que mostrase la información de forma clara, fácil y pedagógica, intentado que supusiese la inmersión del visitante en una experiencia en clave blanquirroja, un museo de los sentidos.

Render del proyecto de museo del Sevilla FC realizada en 2018. Fuente: Archivo Sevilla FC.

Diseñado como una línea temporal repartida en sus cuatro salas y más de 1.100 m2 de exposición, alterna zonas de exposiciones temporales y espacios monográficos, el visitante nunca verá el mismo museo cuando repita visita, podrá observar un título europeo o nacional y obtener los datos de cualquier jugador de la historia sevillista, (todos desde 1890 hasta hoy en día) así como entrenadores, presidentes, camisetas, o todos los estadios históricos en los paneles multimedia que se ponen a disposición, todo ello mientras se oyen de fondo los cánticos de gol norte, con un sonido realista de alta definición.

Se fabricaron maquetas de todos los estadios sevillistas a lo largo de la historia, fruto de unos trabajos de investigación enormemente complicados, pero hoy podemos observar en la exposición, con gran detalle, dónde y cómo jugaron nuestros ancestros.

Lugar importante ocupan los títulos europeos para gloria del Sevilla FC, un lugar de ensueño para cualquier sevillista que se precie de serlo, con la fabricación, además de la vitrina central que los aloja, de unas hornacinas con objetos de culto de cada una de las finales.

Especial mención es la que se hace a nuestros dorsales de leyenda, donde se pueden consultar sus hazañas como héroes sevillistas, así como el enorme espacio dedicado a los grandes trofeos amistosos y veraniegos, muchos kilos de plata de la más rica orfebrería, como la de Marmolejo en los trofeos ‘Ciudad de Sevilla’, digna de ser admirada.

Hoy podríamos decir, con la perspectiva que nos aportan estos tres años, que creemos que lo hemos conseguido en una buena parte.

Atrás quedaron los años en los que el Sevilla FC no podía mostrar su gloria adecuadamente, el museo sevillista ha conseguido la mayor calificación posible en los tour-operadores, las visitas son numerosas, y ha logrado posicionarse en el top 10 de museos y espacios expositivos de la ciudad de Sevilla. Percibimos igualmente que gusta al visitante y que realmente percibe la experiencia que proponemos.

Render del proyecto de museo del Sevilla FC realizada en 2018. Fuente: Archivo Sevilla FC.

No hablaremos de beneficios económicos, no es el objetivo, pero sí podemos hablar del enorme beneficio intangible e inmaterial que aporta un museo de estas características a propios y a extraños, es la mejor forma en la que podemos transmitirle a un foráneo qué es y qué significa esta institución, al mismo tiempo que potencia el sentimiento blanquirrojo en un sevillista.

Igualmente, el ‘Sevilla FC History Experience’ está asociado con la ‘International Sports Museums Association’ – ISMA, a los que pertenecen los grandes museos futbolísticos del mundo, como Boca, River, Benfica, Juventus, Bayern, y Arsenal entre otros, con sede en Lisboa.

Para terminar, decir igualmente que no todo son luces, también hay sombras, la pandemia truncó desgraciadamente de forma temporal la línea de éxito como casi en todos los sectores culturales, aunque las previsiones de recuperación son halagüeñas conforme la pandemia va retrocediendo.

En el horizonte está seguir mejorando siempre, siendo exigentes como buenos sevillistas, decíamos no es un museo estático, deben plantearse a nivel museológico determinados objetivos a medio y largo plazo, trabajamos como departamento del club para ello.

Foto: Sevilla FC History Experience – Sala 2. Archivo Sevilla FC.

Aficionados sevillistas en la grada del Campo de Sport del Sevilla FC de la Avenida Reina Victoria. fuente: Archivo Sevilla FC

La historia en los clubes de fútbol

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