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Antonio Velázquez - Columnas Blancas

Y si…

Corre el minuto 82 de partido en el Sánchez-Pizjuán. El Deportivo Alavés se atrinchera en su área debido al dominio sevillista, que no para de atacar en los últimos minutos. Precioso domingo primaveral de fútbol para dar fin a la liga más igualada, y con más pretendientes del siglo XXI. La temporada 20/21 llega a los títulos de crédito con cuatro equipos que siguen luchando por llevarse la gloria en esta jornada final. En este año de pandemia mundial, del maldito coronavirus, de los campos vacíos, y también de la fallida superliga. Y es que tenemos la Superliga aquí mismo, en esta jornada de transistores, como antaño. Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid y Sevilla FC se disputan el galardón a la regularidad. Y sí, ahí sigue estando el equipo hispalense, que necesita el pinchazo de sus competidores para soñar con el trofeo liguero.

De momento, continúa el 1-1 en coliseo nervionense, gracias a los tantos de Joselu, de cabeza en el 24’, que ponía un nudo en la garganta de toda la afición sevillista, y al empate de Suso al comienzo de la segunda mitad, en el que es su quinto gol de la temporada. Y cómo celebraron los de Lopetegui el lanzamiento a las redes del gaditano. Y cómo se ha escuchado desde los aledaños del Ramón Sánchez-Pizjuán a los aficionados cantándolo, con la esperanza intacta después del golpe inicial. Y es que el Sevilla, con 80 puntos en su haber y, con los resultados que se están dando, solo necesita un gol para ganar la Liga. Sí, han oído bien, para ganar la Liga. Setenta y cinco años después, que se dice pronto.

Recordamos rápidamente el resto de marcadores que sitúan, de momento, al Atlético de Madrid como líder con 82 puntos, aunque sigue sin abrir el marcador en el estadio de Zorrilla, donde se mantiene el 0-0 que, ahora mismo, le da la Liga. El Real Madrid, por su parte, continúa perdiendo en La Cerámica ante un gran Villarreal, y se le escapa por momentos el título en esta última jornada, a la que llegaba igualado a puntos con el Atleti. En Ipurúa, sigue el 0-3 para el FC Barcelona, que ha hecho sus deberes, pero esta victoria es estéril si no viene acompañada de la derrota del equipo de Simeone.

Y aquí aparece el equipo de Julen Lopetegui, que está a un paso de la gloria absoluta. Estamos en el minuto 84 de partido, y continúa el asedio a la portería de Pacheco. La tiene Lucas Ocampos en banda izquierda. Caracolea y se la da al Huevo. Acuña controla la pelota llegando a línea de fondo, y se la devuelve a su compatriota. Ocampos para Rakitic, que rápidamente cambia de banda encontrando a Navas. Jesusito con el balón, esperando la ayuda de Jordán. El catalán busca a En-Nesyri, pero el esférico golpea en Aguirregabiria, y se va fuera de banda. El cuadro hispalense sigue agobiando al equipo de Javi Calleja, que tiene casi asegurada la permanencia con este puntito.

Y, atención, que llegan noticias desde Villarreal. Atención, que hay lío. Hay gooooooool del Real Madrid. Marca Karim Benzema en el minuto 85 y aprieta la Liga al máximo. Triple empate en la cabeza a 82 puntos con este tanto del equipo de Zidane, que gana el goal average particular al Atlético, que sigue empatando sin goles en Zorrilla, y también al FC Barcelona. Suban el volumen de la radio, que se vienen los cinco últimos minutos de la temporada, y puede pasar todavía de todo.

Conectamos, otra vez, con el feudo sevillista, donde los locales acaban de tener un importante susto en forma de contrataque del equipo babazorro, en una rápida conexión entre Édgar Méndez y Joselu, que remató desde el borde del área y tuvo que atrapar Bono en dos tiempos. Grandísima la temporada del portero marroquí, que vuelve a salvarnos como ya hizo el año pasado en la Europa League. ¡Vamos mi Sevilla, vamos a por el gol que nos lleve al cielo! Por Antonio Puerta, por Roberto Alés, por José Antonio Reyes, por todas esas personas que siempre estarán con nosotros. Por aquellos que nos inocularon esta locura que se llama sevillismo.

Volvemos al partido. Bono saca en corto hacia Diego Carlos. Llega el balón a Fernando, que se la pasa a Koundé. El galo se la devuelve a Fernando. Estamos en el minuto 87 de partido y todavía puede llegar el milagro. Fernando filtra un pase para el Papu Gómez, que se escapa de dos contrarios. ¡Vamos Papu, queremos bailar como el Papu! El ex de la Atalanta habilita a Ocampos, que se interna por la banda derecha, y recibe la falta de Ximo Navarro. Cuidado, que tiene muchísimo peligro este lanzamiento. Julen Lopetegui está haciendo gestos para que suban todos. Solo se queda Jesús Navas en la retaguardia acompañando a Bono. De momento, continúan los mismos resultados en este domingo de fútbol de toda la vida. Se acercan al balón Iván Rakitic y Joan Jordán. Parece que será el de Pino Montano el que la ponga al corazón del área. Ese corazón que late gritando Sevilla. Ese corazón que la mitad de la ciudad tiene ahora mismo encogido, y en un puño. Hay movimiento en el punto de penalti. Hay muchísima tensión. El colegiado Alberola Rojas pone un poco de calma entre los jugadores, pero es que nos estamos jugando la Liga. Atención, que se viene el saque de la falta. La toca Rakitic al primer palo, el balón lo peina En-Nesyri hacia el segundo. Cuidado, que falla la defensa vasca, aparece Koundé y  goooooooooooooooooooooool. Gooooooooooooooooooool de Jules Koundé en el 89 de partido. La mandó de un soberbio testarazo al fondo de la portería de Pacheco el crack parisino. Gol del francés que puede darle la liga al Sevilla FC. ¡Qué bueno que viniste Jules! Solo queda lo que descuente Alberola Rojas para que el equipo de Don Julen Lopetegui, se proclame campeón con 83 puntos, solo un punto por encima de Madrid, Barça y Atleti. Va a ser un día histórico. De hecho, ya lo está siendo, porque este grupo de valientes ha conseguido luchar contra gigantes, y pase lo que pase, el mérito es enorme. Este es el cuadro que prometió pintarnos Monchi, y bien bonito que le ha quedado al León. Mejor imposible. Saca el cuarto arbitro el cartelón, y se añaden 3 minutos al tiempo reglamentario. Tres minutos de agonía. Tres minutos para que el que sepa rezar, lo haga. Vamos equipo, hay que aguantar estos 180 segundos que nos separan de lo más alto. El balón lo rifa el Alavés, y toca aguantar. Todos los jugadores en la grada están a punto de saltar al campo, va a ser una noche larga. La tiene el Mudo, que acaba de salir por el Papu Gómez para aguantar la bola. La mantiene el argentino cerca del banderín de córner con la presión de Lejeune y Battaglia. El tiempo se agota, y se viene la fiesta. Alberola mira el reloj, el Sevilla va a ganar la Liga, señoras y señores. ¡¡¡Y final!!! ¡¡¡Final en Nervión!!! ¡El equipo de Julen gana su segundo campeonato liguero, y el césped del Ramón Sánchez-Pizjuán se convierte en una auténtica locura!

Los jugadores se abrazan en una piña. Jesús Navas, nuestro capitán, no puede contener las lágrimas tendido en el suelo mirando hacia las gradas, hoy vacías, pero en las que pronto volarán banderas y sonarán palmas que nadie podrá imitar una vez más. Gracias Sevilla FC por hacerlo posible. ¡Somos campeones!

Ahora me doy cuenta de que llevo un rato fantaseando con un final así. Sería tan bonito, que escribiendo estás líneas tenía el pelito de punta. Imagínate que llega a suceder de verdad…Es muy complicado, ya lo sé. Pero, ¿y si pasa? ¿Y si realmente podemos llegar a ganar? Seguimos soñando. Eso nadie nos lo puede quitar.

Otro año igual

Corría el año 1995. Era día 10 de octubre y un Sevilla entrenado por Juan Carlos Álvarez defendía ante el Olympiakos en el “infierno” griego un 1-0, con gol de Juanito, conseguido en el Pizjuán en los dieciseisavos de final de la antigua Copa de la Uefa. El partido se fue a la prórroga y, durante el tiempo extra, el equipo de El Pireo se ponía con un 2-0 en el marcador que nos mandaba directamente pa’ la Venta. En el minuto 110 de partido, Davor Šuker colocaba el balón con mimo para lanzar una falta con su zurda mágica. En ese momento, yo, con once añitos y mirando la tele junto a mi padre, sabía que algo podía pasar aunque era un tiro lejano, casi desde Coria del Río. Y pasó. El croata le quitó las telarañas a la portería y el Sevilla se clasificaba para octavos. Recuerdo perfectamente cómo en cuanto pitó el final el árbitro, todos los chiquillos sevillistas nos bajamos a la calle a jugar al fútbol e intentar tirar faltas como Davor. Daba igual que fuera tarde y que al día siguiente hubiera clase en el colegio. Ahí estábamos todos celebrando una clasificación para octavos. Qué tiempos aquellos…

En la siguiente ronda nos tocaría el Barça (sí, el auténtico Barça en la Uefa) que nos dio fuerte y flojo en el Camp Nou. Quedamos eliminados pero, oye, habíamos llegado a octavos. Fue una pequeña alegría en un año raro, en el que quedamos en duodécima posición en la Liga. Al año siguiente bajamos a Segunda y comenzaría la época más trágica de nuestra historia reciente. Pero no hablaré de eso, que me da urticaria de solo pensarlo.

Y cómo ha cambiado la cosa. Entre finales de los 80 y principios de los 90 era famoso el cántico de “otro año igual”, refiriéndose el respetable a las clasificaciones normalmente mediocres del equipo, carne de mitad de la tabla durante mucho tiempo. No pasaba nada bueno, tampoco nada demasiado malo. Y a nosotros nos gusta la emoción, somos unos auténticos Johnny Drama de la vida. Después de mucho doló llegaron Don Roberto Alés, Caparrós y Monchi y, bueno, ya sabemos el resto. Dieciséis clasificaciones para Europa en 17 años desde aquel gol de Baptista contra el Osasuna en la última jornada de la 03/04 (que viví en directo en nuestro estadio con mi amigo Cristo) y que, seguro, cambió la historia del Sevilla.

Ese año en España, donde era presidente Zapatero, UPA Dance era un éxito y los triunfitos sacaban sus primeros discos. Incluso Bisbal y Chenoa aún eran novios. Se llevaban los pantalones de campana de tiro bajo y todo el mundo usaba gomina Giorgi. Aún nos quedaba un tiempo para conocer Facebook o Twitter, pero era muy molón tener un Myspace. Quentin Tarantino estrenó Kill Bill 2 y a mí me faltaban unos años para siquiera imaginar algo parecido a Malviviendo.

Las chicas y los chicos sevillistas de 20 años para abajo no saben lo que es ese “otro año igual”, pero es mucho más bonito este “otro año igual”. Y aún no ha acabado todo, podría ser ‘otro año igual’ al del Dream Team de Juande Ramos, y unir la clasificación de Champions a la sexta Europa League. Prometo que si lo hacemos, bajaré como aquel chiquillo en 1995 a jugar al fútbol e intentar emular los goles de Ocampos, los regates de Banega o los centros de Navas.

Ojalá “otro año igual”.

Queridos Reyes Magos de la Isla de León

Este año me he portado muy bien y por eso os escribo esta carta. He de decir que en este 2019 que ya acaba apenas me he metido con mis amig@s bétic@s, y mira que he tenido un par de buenas ocasiones para hacerlo en los últimos derbis. Pero he sido bueno. He seguido a mi Sevilla en casi todos los partidos, y siempre apoyándolo como sólo sé hacer. Incluso aquel día de Praga, en el que un equipo más malo que el churrasco de Sola Ricca nos mandó la Venta en el último minuto de la prórroga, o cuando tocaba la típica pintaíta de cara en los campos de Madrid y Barça… Pero nunca dejé de animar a los de colorao, y eso que este año ha sido un poco regulero.

Por eso, mis queridos Reyes Magos de la Isla de León, os pido con toda la ilusión de un niño que por favor me traigáis lo que pido. Y es que, mis Majestades de Oriente, yo sólo quiero un nueve.

Y no un nueve en un examen de matemáticas, ni un sobresaliente en una asignatura… Quiero un delantero centro de los buenos, de los que tú le tiras un pase y coge el balón, y lo mete en la portería contraria. Vamos, lo normal que se estila por ahí. Porque mira que hemos tenido buenos nueves en el Sevilla: Polster, Suker y Zamorano, más tarde Kanoute, Luis Fabiano y Negredo, y después Bacca y Gameiro, o Ben Yedder hasta el año pasado.

Pero es que esta temporada, con el buen equipo que tenemos y no hay manera de marcar. Entre De Jong, que tira menos a puerta que el que vende las salchichas en el Pizjuán, y que tiene a Navas amargaíto después de ponerle quinientos millones de centros al área y que no remate ni uno. O Chicharito, que le echa ganas como el que más, pero que tampoco las huele, para desgracia de sus followers compatriotas. Y Dabbur, mientras, con su carnet en preferencia viendo cómo la competencia tampoco es tan grande como para jugar tan poquito.

Así que espero que tengáis todo esto en cuenta, me haríais muy feliz, y sé que a unos cuantos sevillistas más también. Que estamos a punto de sacar un hashtag de esos en plan #Prayforthe9 o #FreeDabbur. Que la peña está abriendo un CHANGE.org para que Lopetegui siente de De Jong, y ya van 7,8 trillones de firmantes. ¡¡QUE TENEMOS A DIEGO CARLOS EMPATAO CON DE JONG A GOLES, PAPÁ!!

Es que ya no sé como decirlo, llevo escritas 508 palabras y no se me ocurre ninguna forma más de pedir un nueve… ¿O sí?

Creo que os lo podría pedir en verso incluso, mirad:

Quiero que venga un nueve que meta todo lo que se mueve,

Os lo pido por favor, tráiganme un delantero rematador.

Un killer del área con clase, y que no falle nunca un pase.

Ya sé que no es barato, pero fichen a un delantero nato.

No quiero ser un troll, pero necesitamos un hombre-gol.

Qué coraje que hasta antié nuestro 9 era Ben Yedder.

Es que estamos aviaos, con De Jong jugando y Dabbur sentao.

Y por última ocasión, queremos un delantero, aunque sea una cesión.

¡Muchas gracias!

Monchi y Fernando

El pulpo

No estamos muy acostumbrados en Sevilla al buen pulpo, salvando algún aliño que te puedas encontrar en tu bar de esquina preferido (en mi caso en Casa Julián), pero esta temporada nos vamos a hartar de Polvo (pulpo en portugués, vaya…). Y no es lo mismo que morder el polvo, que ya lo hicimos en […]

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