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Alejandro Cadenas - Columnas Blancas

TVE1

Nuestra idiosincrasia

Oigo últimamente frases como “se nos ha subido la exigencia a la cabeza”, “nos parecemos cada vez más a la afición del Valencia”, “como se ha perdido hay que echar a Lopetegui”, y frases por el estilo.

Y NO, no confundamos al personal. Eso no es verdad. Es cierto que en un partido concreto (o varios) se critica al Entrenador, SÍ, ese mismo que ha ganado otro título y nos ha metido en Champions. Y digo yo ¿por qué no? Naturalmente que el Entrenador se equivoca en algunos partidos, es humano y como tal, como los jugadores o como los aficionados nos equivocamos, él también se equivoca. Pero que el Sevillista critique a su entrenador en un momento puntual, en un partido o cuatro, no significa que no reconozca el meritazo de este entrenador. No significa que no lo quiera, no significa que no reconozca sus muchos aciertos, porque sosegadamente el 95% del Sevillismo, lo reconoce y lo alaba.

El Sevillista tiene el gran problema de que quiere a su equipo como casi nadie, se rebela de que no sea valorado, de que no se reconozcan sus méritos. Le da igual tener a todo el mundo en contra, con los nuestros a su lado, ya nos sobra. Y una derrota para el Sevillista es como clavarle un hierro incandescente en la piel, o un puñal en el corazón, es un sufrimiento de dolor inmenso, es una frustración para todo el fin de semana o la semana entera. Porque lo vive al 110%. Porque es nuestra IDIOSINCRASIA.

Y es en esos momentos, cuando su crítica se hace agria, áspera, contundente y lógicamente en la frustración de la derrota, se vuelve implacable, está como el jabalí herido y arremete con fiereza contra el Entrenador o contra quién sea. Porque su dolor lo lleva a que lo que más quiere, a lo que ama y éste le ha defraudado. Busca desahogo y punto. Porque pasado un par de horas o al día siguiente, su crítica ya se hace más razonada, más liviana, y más centrada. Por tanto, NO CONFUNDAMOS EL MOMENTO CON EL TODO. Las cosas en su justa medida y en su justo punto.

Yo presumo de AFICIÓN, y lo digo con todas las consecuencias. Para mí, la nuestra es inteligente, por encima de todo, INTELIGENTE. Sabe cuando el equipo necesita apoyo, y sabe dárselo, así como sabe, cuando hay que protestar y exigir. Que ¿también a veces nos equivocamos? Pues SÍ. Pero en la globalidad, no cambiaría a nuestra AFICIÓN por ninguna, pero mil veces que naciera, mil veces que me gustaría tener a mis compañeros de sentimiento, al lado mía. Los mismos siempre, porque ya lo han demostrado y lo van a seguir demostrando, saben de futbol, saben hasta guardar silencios que hablan por sí mismo, y saben como tratar a su club y defenderlo. Porque en el contexto global, no tiene comparación y es inigualable e insuperable.

Soy de los que comprende esos momentos, y también comprendo a los que no entienden esa crítica feroz en esos momentos. De verdad que los entiendo, con el paso de los años, os aseguro, que todo se toma con más calma, con más comprensión, y entiende uno mejor, lo que antes no comprendía. Porque sabes perfectamente que el Sevillista que critica a su equipo, jamás lo critica por hacerle daño, por minusvalorarlo. El Sevillista que critica a su equipo, lo hace para otros Sevillistas, para su círculo cercano, para sus iguales, jamás lo veréis criticar a su equipo ante enemigos, o rivales. Sabe muy bien elegir el contexto, el círculo, y el lugar, donde y como ejercer la crítica. Por tanto, tampoco tengamos a veces la piel tan fina para nuestros compañeros que se desahogan y razonan su punto de vista. La comprensión debe imperar.

Resumiendo, que al fin y al cabo, pienso que la inmensa mayoría del Sevillismo, sabe y reconoce los méritos y virtudes de los nuestros. Y que puntualmente, puede perder los nervios. Pero que TODOS estamos orgullosísimos de nuestros títulos, que sabemos valorarlos, que sabemos la época que estamos viviendo (lo dice uno que se llevó 40 años sin ver nada), que valoramos, y mucho, todo lo que se está consiguiendo y donde estamos situados a nivel europeo y mundial. Pero somos como somos, y nadie nos va a cambiar, sencillamente es nuestra IDIOSINCRASIA.

No dejes tus acciones en el cajón

Nuestro Sevilla nos necesita una vez más; a su afición, a sus leales e imbatibles guardianes de Nervión que lo defienden y protegen siempre.

Ya sucedió hace 25 años, cuando en 1995, estuvo a punto de desaparecer por estar obligado a jugar en 2ª B, a causa de una decisión política. Después de otras movilizaciones históricas, en la Junta General de Accionistas de 2018, cuando unos indeseables ajenos al sevillismo pretendían apropiarse del club para hacer negocio, las intervenciones de los sevillistas y la movilización masiva cambiaron el rumbo de una venta casi hecha. En todos esos momentos, este invencible ejército se unió y ganó al enemigo defendiendo a su Sevilla.

Ahora vivimos un momento de incertidumbre vital para el futuro del Sevilla FC, porque los grandes grupos de accionistas mayoritarios se están enfrentando para asegurarse el control de nuestro Sevilla.

El sevillismo no debe permitirse apatía e inmovilismo, mirándose en el espejo del Valencia CF o Málaga CF. El sevillismo de base unido y fuerte va a ser decisivo para el futuro del club, si aquel se uniera, ningún mayoritario podría controlar el club. En porcentajes, el sevillismo de base tiene un 25-30% del capital, el mayor paquete de acciones de la sociedad anónima deportiva.

El alma del Sevilla, su bandera, su escudo, sus himnos, sus colores … solo le pertenecen a su afición, por mucho que unas malditas leyes expropiadoras de 1992 dijeran otra cosa y por mucho que unos cuantos se crean que son dueños de todo eso. Ellos son dueños solo de sus acciones, que son dinero, pero el alma del Sevilla es de su afición ¿alguien duda de que sea así?

El alma sevillista nació en 1890, y puntada a puntada, hilo a hilo, ha sido tejida por nuestros antepasados, se ha ido transmitiendo de generación a generación, con todos los esfuerzos y aportaciones generosas, con el encargo de conservarla para generaciones venideras.

Por eso, esta inigualable afición, única de España que se está agrupando, tiene que unirse aún más para diseñar el futuro de su Sevilla.

Llega el momento de decidir nuestro destino. Cuando los pleitos judiciales entre los mayoritarios terminen, debemos decidir si todo debe continuar igual, si se pondrán condiciones a los que ahora mandan para que cambien y mejoren cosas dentro de la entidad, si se va a permitir que inversores extraños al sentimiento sevillista hagan negocio con el patrimonio creado por nuestros padres y abuelos…

No hay excusas para construir la gran unión del sevillismo. Si agrupas y te unes a otros muchos compañeros, no pierdes nada, conservas todos los derechos de tus acciones. Unirte es muy sencillo, puedes hacerlo en minutos, desde casa. No cuesta dinero ni agrupar ni luego, permanecer agrupado.

¿Cuál es el inconveniente entonces? ¿La pereza, la comodidad, el pensar que mi acción es mía y no se la comparto con quienes pueden decidir en el seno del Sevilla FC SAD? No hay razón que impida unirte a tus hermanos de sangre rojiblanca.

Si no lo haces, mañana será tarde. Cuando haya un propietario único y extraño a nuestro sentimiento sevillista no valdrá ninguna justificación por no haber participado agrupando.

Dejar tu acción en el cajón no te reporta nada y dejará de tener poder real, su valor caerá en favor de los accionistas mayoritarios permitiendo que otros hagan y deshagan a su antojo. Piensa que se lo debes a tu padre, a tu abuelo, a todas las generaciones de sevillistas.

No dejes de recordar ese eterno encargo: conservar tu Sevilla para que las generaciones venideras lo disfruten como tú lo has gozado.

Kiko Hurtado

Mi equipo, nuestro equipo

Hoy quiero hablar del aspecto deportivo de nuestro equipo: El Sevilla FC. Debo y tengo que abstraerme de Asambleas Extraordinarias, de luchas de poder, y de todo lo que rodea a nuestro club.

Y quiero hacerlo, porque hacía años que no sentía el orgullo que hoy siento. Un equipo que tendrá más o menos calidad, para este que escribe, mejor si se tiene, obvio. Pero mi orgullo viene dado porque cuando en mis sueños me imagino defendiendo en el césped, la camiseta y el escudo de mi equipo, me imagino dejando sobre el césped hasta mi última gota de sudor. Hasta mi último aliento, hasta no poder correr más. Hasta la extenuación física, Toda mi entrega por unos colores y un escudo.

Me imagino, revolcándome en el césped por una decisión equivocada del árbitro, protestando las injusticias, mirando a mis compañeros con los ojos inyectados de rabia para que sigan con la presión, mirándolos comprensivamente porque no es justa esa tarjeta que le acaban de enseñar, aplaudiéndolos y animándolos por ese pase bien dado o por ese robo de balón, por esa ayuda cuando se me iba mi par y venían al auxilio, porque me soplaban al oído “no pasa nada, tú también me has cubierto a mí en la jugada anterior”.

Veo a esos jugadores que hoy componen la plantilla del Sevilla, y me veo representado, ¡Dios! Vaya si me representan. Soy yo en mis sueños, y más allá de ganar o perder, cuando el árbitro pita el final de un partido, poco puedo reprocharles porque lo que cobran se lo ganan con su entrega y esfuerzo.

Porque más allá de individualidades, el ENTRENADOR, ha conseguido hacer un gran equipo, un equipazo con todas sus letras, un conjunto rocoso y con las ideas claras. Con un objetivo común y una meta que alcanzar.

Este Equipo, es mi equipo, nuestro equipo.

Busquen la paz

Voy a escribir sobre lo que menos me gusta: el tema accionarial. Un jarro de agua fría sobre lo que han conseguido unos profesionales como la copa de un pino y donde me veo representado como Sevillista. Unos jugadores que deben ser orgullo y ejemplo de entrega, UNIDAD y sacrificio para todos los que vengan […]

Afición

Una temporada ilusionante, tras un buen comienzo, tras ver a un entrenador con no mucho apoyo, que creaba dudas (el que escribe, uno de esos dudosos), que hacia un bloque rocoso y bien trabajado, donde se percibía falta de calidad en el hombre gol y parte de los tres puntas. Pero los resultados llegaban y […]

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